Capítulo 8 "Preparativos"

"En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre..." frece de Friedrich Nietzsche

Al otro día...

Suspiré y apagué la tele cuando los créditos comenzaron a aparecer, tomé la perilla de la puerta, conté hasta 10 y me puse a pensar que películas podría rentar para la semana. Abrí la puerta, encontrándome con la figura de él, observándome.

— Bue…nos días— evitó mirarme, parecía un perro regañado. Contrario a lo que pensé, solté una risita.

— ¿Qué con esa cara Yaten? No te queda... por cierto, buenos días también— lo hice a un lado con suavidad y pase a la cocina

Su cara fue un completo poema, me veía con la confusión escrita en cada uno de sus rasgos y yo me deleité un poco más.

Solo entonces, mientras me servía unas tostadas y tomaba un vaso de jugo sonriéndole todavía a Yaten, recordé la conversación de anoche…

Flashback

Di vueltas para bajar la bilis que amenazaba por subir por mi esófago y cuando lo logre, tome mi celular y marque un número demasiado conocido

— ¿Serena?— Lita había contestado de inmediato— ¿Qué sucede? ¿No está en una cita?

— Si a eso le puedes llamar cita— procedí a contarle y al término de mi relato, el celular quedo en silencio

— ¿Lita?

— No

— Por favor— supliqué ya que también le había contado de mi plan

— No voy a participar, no entraré en ese lugar a menos que dependa de mi vida o la tuya

— ¡Depende de la mía! ¡Perderé la apuesta!— volví a hablar con el silencio — ¡Tú sugeriste la venganza!

— Está bien— se escuchó un suspiro — Mandaré ayuda ¿Cuándo será?

— Mmmm— lo pensé un rato, según mis cuentas no podría ser de inmediato pero tampoco podría desperdiciar una semana — En 2 días

— ¿Y el otro departamento?

— Me mudare apenas termine el castigo, al menos estaré segura de que no me la cobre demasiado rápido

— ¿Y lo soportarás hasta entonces?

— ¿Tengo de otra? Descuida, estaré pensando en cada minuto de redención que tendré y eso, querida; es la mejor espera

Fin de Flashback

Tomé mi desayuno con calma mientras él seguía moviéndose con sigilo como si notara que hasta el más mínimo movimiento podría desatar mi furia.

—Yaten—lo llamé mientras el trataba de huir

— ¿Si?

Me gire hacia él y me crucé de brazos

— He pensado en algo…

—Dime...—tragó en seco y su cuerpo se puso en tensión, Sonreí —Si es por lo de anoche, de verdad lo siento, no volverá a pasar

—"Claro que no volverá a pasar, imbécil" —pensé pero me mantuve callada

—perdóname

—Tranquilo, solo quería decirte que planeo hacer una reunión aquí—me hubiera reído si no me estuviera viendo fijamente, parecía un sedita a su lado, sonriendo y actuando linda, aquello lo tomó por sorpresa

—Perfecto ¿Quieres que te ayude?

—No te preocupes, tengo todo bajo control—le guiñé el ojo y jure que si no estuviera decidida a ganarle, me hubiera arrancando el órgano

—Ehh..bueno, me tengo que ir a la escuela

—Si yo igual...—respondí mientras caminaba a mi cuarto, unos segundos más de fingir

—Llegaré tarde—me avisó casi cuando yo estaba dentro de mi habitación

—Entendido. ¿Cómo a que horas más o menos?, ya sabes, para cenar sola o...—me reprendí cuando lo dije ¿Sospecharía algo?

—En la madrugada—me confirmó y lo vi mirar el celular con preocupación, debería ser la hora

— ¡Qué tengas un buen día!—le grité sonriente y escuché el sonido de la puerta cerrarse —Porque será el último—musité en voz baja.

Me asomé corriendo a la ventana y cuando lo vi subirse a su moto, la primera idea vino a mí, me terminé de alistar y corrí, prácticamente a la cocina en busca de aquel objeto tan simple.

Caminé con tranquilidad, mientras llegaba a su habitación. Tomé el pomo de la puerta y lo moví pero no se giró.

— ¡Demonios!—el muy maldito había puesto seguro a su habitación, de nuevo tomé mi celular y sin importarme si Mina estaba en clases, le marqué.

—Necesito que vengas

—5 minutos—me dijo como respuesta y colgó. Observé el reloj y me di cuenta que a este paso, perdería la primera clase. No era fanática de hacer novillos pero no podría desaprovechar esa oportunidad. Así que pidiendo perdón a todo lo que conocía, dejé mi mochila a un lado y fui por mi bolsa, algo debía de ser útil. Cuando estaba buscando en mi cartera, tocaron a la puerta.

— ¿Quién?—pregunte, quizás Yaten había vuelto y no quería que mi plan se viniese abajo

—Soy yo ¡ábreme!—di un suspiro de alivio y abrí

— ¡Mina!—le sonreí

— ¿Para qué soy buena?—procedí a explicarle lo mismo que a Lita y aunque al principio, se ofendió al no ser la primera en ser informada, aceptó ayudarme. Observó la cerradura —Ya veo—asintió aunque yo no entendí nada — ¿Tienes alguna tarjeta?

Rápidamente, le pasé algunas y solo la vi trabajar. Había sido testigo de videos pero nunca lo había intentado.

—No sirve—musitó, molesta — ¿Desarmador? ¿O alguna cosa filosa pero delgada?

— ¿Te sirve esto?—le tendí el broche que llevaba

— ¿Qué es esto?

—Es un broche, bueno era un collar—se quedó mirándolo y sacudió la cabeza

—Eres peligrosa, Serena—le di una sonrisa. ¿Qué tan malo era tener un collar cuyo dije era una especie de luna media gótica? Me servía como arma contra idiotas y ahora, mientras veía como la puerta se abría, supe que tenía una segunda función —Giras y ¡Listo!

—Eres asombrosa Mina

—Tuve un ex novio que podía abrir puertas de casa o coches

— ¿Un ladrón?—hice una lista imaginaria tratando de identificar a quien se refería

—No, solo un hobbie

—Vaya hobbie tan divertido—le dije con sarcasmo

—Si hablamos de diversiones, las tuyas no son nada usuales, Serena ahora ¿Para que la abrí?

—Ven, ayúdame—le pasé una bolsa negra y entre rápidamente

—pe...pero

—–Escúchame bien, el no volverá hasta la madrugada. Llegará, se quedará dormido y se dará un baño en la mañana, saquea sus cajones pero asegúrate de dejar unas cuantas ropas a la vista, tal como las encontraste

— ¿No crees que notara que está un poco vacío?

—Para eso es esto—levanté la otra bolsa que traía y procedí a hacer el intercambio, cuando terminé con un cajón, no parecía haber ningún cambio y tenía su ropa en una bolsa negra.

—Se siente cómodo—dijo Mina revisando como si fuese él —No lo notará—se dio la vuelta y siguió espiando mientras yo pensaba en que toque final hacerle.

Había rellenado el espacio vacío con retazos de telas de colores oscuros para que no contrastaran con su usual vestimenta pero faltaba algo. Salí de su habitación mientras Mina seguía dentro y revise la basura, por más hombre que fuese, no soportaría aquello, lo sabía.

Sonrió cuando vio al animalito "indefenso" y lo escondió en sus manos. Mina de seguro, me reprendería diciendo que estaba exagerando pero estaba en serio, furiosa. Lo dejé caer y lo tapé con las ropas.

—Serena — su voz me sorprendió.

— ¿Si, amiga?—Que no hubiera visto nada, Que no hubiera visto nada, Que no hubiera visto nada, Que no hubiera visto nada…

—Tal vez no sea tan malo—Eso me sacó de mis ideas

— ¿Por qué lo dices?

—Mira—me señaló un portarretrato

— ¿Qué?

—Lo encontré boca abajo ¿Quién será?

—Supongo que una de sus amiguitas o primas, no lo sé y no me importa—ni siquiera miré la fotografía

— ¿Y si lo tratas?

Enarqué una ceja y la miré seriamente...

— ¿Y porque no recuerdas lo de ayer?

—Ok, lo entiendo pero...

—Nada de peros ya es tiempo de...—me detuve cuando en el primer cajón, aparecieron —Hijo de…

— ¿Qué? — Mina ve la caja de condones como si fuera un objeto de evidencia sumamente importante

—Mina ¿Qué te gusta de las fiestas?—Sonreí.

— ¿Los regalos y los dulces?—me respondió sin saber a qué me refería

—Eso también pero dime ¿no te gustarían globos? —Sus ojos me miraron, incrédulos

— ¡No meteré uno de esos a mi boca!

— ¡Ni que aun eres virgen, Mina!—Enrojeció pero se calló —Los inflamaremos con aire, tontita, no meteré nada en mi boca que pudo haber estado en contacto con cualquier parte de su anatomía

Mina suspiró con alivio y me empujó de la habitación antes de que pudiera seguir husmeando. Quizás encontrara algo más para avergonzarlo.

— ¡Mina!—le dije a modo de reproche

—Debemos apresurarnos—sabía que era una excusa pero la seguí, justo cuando cerró la puerta como al inicio, sentí que había olvidado algo.

— ¿Sacamos todo?—le pregunté y ella sacudió las bolsas, decidí que estaba alucinando.

Me acompañó a la lavandería del edificio, ubicado en los pisos más altos. En ese instante, me puse a pensar en las palabras de Yaten dichas en la mañana. Llegaría tarde pero ¿Por qué? No había escuela a altas horas de la noche.

De inmediato sopesé la idea de que iba a romper la apuesta, acostándose con alguna tonta. Tendría que interrogarlo y hacerlo cumplir las condiciones aunque técnicamente yo también las estuviera rompiendo. Sin embargo ¡Él empezó! Yo solo trato de ponerlo en su lugar. Todavía pensando en sus posibles excusas, Mina me sacó de mi ensoñación.

—No sabía que habían tantos pisos

—Ni yo—apenas podía hablar, tenía la sensación de ahogarme con mi propia respiración y me volví al anuncio. Yeten vivía en el piso 6 y ahora estábamos en el 10. Mina se negó a seguir avanzando con las bolsas arrastrando.

—Tomaré el elevador

—Seguiré aquí

— ¿Estás loca? ¡Entra!—detuvo las puertas metálicas

— ¡No!

—El piso de lavandería queda en el piso 15, no lo lograrás

—Te veo arriba—le dije a modo de despedida

—Si no subes, le digo todo a Yaten

— ¿De qué lado estas?

—Del tuyo, obviamente pero no dejaré que te mueras de un infarto

—No lo haré, tan solo... necesito respirar—a pesar de mi condición física no podía ser sansón subiendo 9 pisos de un golpe.

—Sin mencionar que tendrás que volver a bajar

—Podría arrastrarme—sopesé la posibilidad

—En ese caso, bajaré por las escaleras y te pisaré con mis tacones, tú decides

—No me subiré a esa cosa

—Tienes que dejar esa claustrofobia

—No es eso

— ¿Entonces?—me quedé callada e ignoré las voces de mi cabeza que me gritaban, que me recordaban a esa persona.

— ¿Vas a entrar o no?—dijo una voz detrás de mí, al girarme, me encontré con un hombre de cabello blanco y sonrisa seria, tenía los ojos negros pero su ceño se frunció, haciéndolo parecer intimidante

—No

—Entonces hazte un lado—me moví con torpeza y el chico se abrió paso al elevador. Mina lo detuvo con el brazo

—No me iré sin ella

El chico rodó los ojos enojado...

—Ya que, de todas formas es tarde—salió del elevador y justo cuando pensé que tomaría las escaleras, se acercó a mí y me tomó en brazos —Mantén la puerta abierta—le indicó a mi amiga

Me debatí y le grité todos los insultos que conocía en uno y más idiomas pero él solo me dejó en el suelo cuando las puertas se cerraron y los pisos estaban señalados

— ¡Idiota!—levanté la mano para estamparla en su cara pero la detuvo, Iba a golpearlo en su parte baja cuando me colocó algo sobre los ojos y los oídos. –Oye no puedo ver nada. ¡Mina!

—Cálmate Serena…

—Soy Diamante—dijo a modo de presentación

—-Y yo soy Mina Aino, un gusto. Lamento lo de mi amiga pero tiene miedo a los elevadores

—Si aquí presente, gracias—me crucé de brazos todavía con la cosa sobre mi cabeza.

—Listo—abrí y cerré los ojos para acostumbrarlos nuevamente a la luz -¿Qué diablos sucede contigo?

—Está en el piso 15, señorita, sana y salva—me dio un empujoncito y se despidió de Mina antes de que el elevador cerrara sus puertas.

—Maldito...—escuché un suspiro a mi lado — ¿Por qué suspiras? ¬¬

—Es lindo...—le vi sus ojitos y entendí: Un flechazo –No, mina, es un idiota

— ¿No lo comprendes? Te hizo enojar para que desvíes tu atención en otra cosa. Dime ¿te asustaste? ¿Pensaste en algo?—me quedé callada, era cierto. Pensé en golpearlo y quizás, arrancarle aquella cabellera pero ninguna voz vino en la ocasión.

Era un alivio. Rápidamente, repartimos la ropa en 2 lavadoras distintas. En una colocamos, una prenda femenina de color amarillo y otra morada y en otra, una de color rosado. Y con un gusto desde el fondo de mi corazón, encendí la lavadora.

1er paso- Listo

Cuando todo estuvo listo, me despedí de Mina y le dije que en breve, llegaría a la escuela, estuvo recia pero al final, aceptó.

Observé la ropa en mi cama y procedí a esperar, tenía que buscar un escondite donde colocarlas. Cuando escruté por toda la casa, dejando ciertas evidencias, llegué al baño. De inmediato, abrí el mueble del espejo y observé las variadas botellitas que contenían diversos líquidos.

Abrí una y la colonia de Yaten se esparció, parecía como si lo tuviera a mi lado. La cerré de inmediato y procedí a hacer lo mismo con cada una de ellas, 30 minutos después hallándome satisfecha, cerré la puerta del espejo y me observé.

Ese sería el rostro que Yaten odiaría el resto de su vida. Y yo, sencillamente no podía estar más agradecida.

Fase 2-Concluida

Continuara...

Perdón por la tardanza necesitaba inspiración je, sé que se preguntan ¿si Lita tuvo algo con Yaten?, la respuesta es sí la pobre fue una de sus víctimas que ya se darán cuenta más adelante..., en este capítulo apareció Diamante y en los próximos aparecerán más personajes y también sabrán mas sobre el pasado de Serena del porque odia los ascensores y teme andar en motocicleta, todo fue causa de un trauma, un pasado que desea olvidar, también la razón del porque Yaten es un "seductor"... también tiene un pasado obscuro... bueno es todo lo que puedo adelantar je : ) espero que les allá sido de su agrado... MUY PRONTO CAP 9 Y 10...

Graciassssssss a los que siguen esta historia...

Lia Kusanagi :D