Capítulo 13

Aclarando límites infranqueables

Taiki y Yaten estaban tomando martinis en la palapa. Ya había oscurecido. Taiki le había servido de comer y de cenar al mejor amigo de Seiya y ni sus luces del dueño de World Islands, ni de Mina ni de Serena. Yaten ya estaba bastante incómodo.

- Mi buen Taiki… ¿soy yo o me metí en problemas por haberle cantado a Serena Tsukino?

- Yaten… no creo poder decir nada… - Taiki no quería revelar ni pío porque él bien sabía que Seiya debía de estar hecho una furia.

- Vamos Taiki… somos amigos… Cuéntame… ¿qué está pasando aquí?

- Será mejor que hables directamente con Seiya…

- Taiki… - Yaten empezó a molestar al inglés. – Vamos, deja la seriedad y dime de una vez que está pasando…

- ¡Yaten! – la voz de Seiya de pronto sonó detrás de él. – Taiki no te va a decir nada… vamos al despacho…

- ¡Uy! – dijo Yaten tomando su Martini y haciendo gestos. Sin embargo, siguió a Seiya.

Seiya entró al despacho y le ofreció un puro a Yaten que lo tomó encantado. Se sentaron y Yaten respiró profundamente mientras se acomodaba en uno de los elegantísimos sillones.

- Siempre he admirado tu buen gusto Seiya… para todo… No sólo porque tienes los millones para mantener este estilo de vida y este paraíso sino para escoger a tus mujeres…

- Ya me di cuenta… - Seiya estaba destilando rabia hasta por los poros. – Antes de platicar como los buenos amigos que siempre hemos sido, quiero aclararte una cosa… Serena Tsukino es mi mujer y te prohíbo de todas las maneras que existen que vuelvas a armar una escenita medianamente romántica como la que hiciste con ella en la playa… ¿me entendiste?

- Seiya… vamos… - Yaten se rió. – Es una preciosidad, no te la adjudiques para ti solo…

Seiya no pudo controlar su furia y su celos, se levantó y tomó a Yaten por la solapa de su camisa de lino.

- ¡Bombón es solamente mía Yaten! ¡Es mi mujer y se acabó! ¿Me entendiste?

Yaten abrió los ojos como platos al ver que Seiya lo estaba amenazando enserio y levantó las manos en señal de paz.

- Ya… ya… ¡Cálmate! ¡Ya entendí, es tu mujer y no puedo acercármele! ¡Con un demonio Seiya tranquilízate! ¿Quieres? ¿Me puedes soltar por favor?

Seiya de pronto respiró profundo y se calmó. Soltó a Yaten y éste siguió hablando.

- Caray, contrólate… lo único que hice fue cantarle una canción de cuando éramos universitarios… Serena y yo tendríamos 18 o 19 años y ni siquiera tenía el placer de conocerla en vivo hasta el día de hoy… Todos los universitarios japoneses tuvimos un amor platónico con "la indomable" y si así me tratas a mí, pues prepárate para tratar así a todos los hombres de Japón…

- Lo siento… - se disculpó Seiya sinceramente. – No puedo soportar ver a bombón sonriéndole a otro… aunque seas tú… mi mejor amigo… sé que no te atreverías…

- ¡Por supuesto que no! – Yaten se dio por ofendido.

- Discúlpame Yaten… Ver a Serena sonriéndote mientras tú le cantabas esa canción que la define por completo… me desquició…

- Ya veo… - Yaten tosió un poco. – Ahora dime… ¿en qué universo alterno se te ocurrió que "la indomable" es tu mujer? Porque déjame decirte que Serena Tsukino le hace honor a su apodo… ¿Cómo consintió en venir a World Islands contigo? ¿Cómo la convenciste?

- No la convencí… - dijo Seiya mientras tomaba asiento al lado de Yaten y encendía su puro. – La secuestré.

- ¿Qué? – Yaten se levantó de la pura impresión. - ¡Estás jugando! Serena Tsukino es la mujer mejor custodiada de todo Japón…

- Burlé su seguridad… fue pan comido…

- ¿Cuándo la secuestraste?

- Dos días después de su fiesta de cumpleaños en Dubai…

- ¿Zafiro Black te ayudó como ocurrió con lo de Hotaru y Kakyuu?

- Evidentemente… Sabes que Zafiro actúa por dinero y yo tengo todo lo que su boca pide…

- Pero… no entiendo bien… - Yaten estaba confuso.

- Verás… - Seiya se dio a la tarea de explicarle a su amigo. – Vi a Serena el día de su llegada al aeropuerto de Dubai. Cuando vi ese cabello rubio, ese porte, esa cara, fue como si mi vida se hubiera detenido. La vi y supe que tenía que tenerla, que era la mujer más hermosa que había visto en toda mi vida. Y puse a Taiki a investigarla. Desde luego, ya sabes que el trabajo de Taiki es impecable. Me hizo un documento completo con toda la información que necesitaba saber y me di a la tarea de perseguirla sin que se diera cuenta. Pero nuestras miradas se cruzaron en la playa, en la noche de su cumpleaños. Afortunadamente, Artemis, el guardaespaldas de Serena contratado por su hermano Haruka, no se dio cuenta de mi presencia y después, cuando supe que ella tenía contemplada una expedición en World Islands, me encargué que Serena contratara a Zafiro Black. Lo demás fue pan comido. Sabía que Tenoh insistiría en que ella llevara un arma. Cambié las balas. Cuando llegó a England, hice que Zafiro le sugiriera un paseo por la bahía y que cabalgara a Luna. Serena lo hizo y yo simplemente la perseguí, me la robé y la tomé esa misma noche. Serena es mía en toda la extensión de la palabra.

- Es decir que… - Yaten se puso muy serio. - ¿La… la violaste?

- Eso suena muy duro… simplemente la hice mujer… - Seiya exhaló el humo de su puro sin inmutarse.

- ¡Si serás idiota! – fue el turno de Yaten de explotar en ira. - ¿Cómo pudiste? ¡Eso es ser un verdadero desgraciado!

- Solamente me cobré en ella lo que tú ya sabes… - Seiya no se molestó ante el enojo de su amigo. – Además, me interesó el hecho de que Serena fuera llamada "la indomable". Sabes que me encantan los retos y la voy a domar… de hecho, la estoy domando… ya está aprendiendo a obedecerme…

- ¡Si serás estúpido! – Yaten se paseaba por el despacho como león enjaulado. - ¡Lo que tú estás haciendo se llama venganza y eso es una infamia por donde quiera que lo veas!

- De cualquier manera – Seiya prosiguió – a bombón ya parece agradarle… ya se ha entregado a mí por su propio consentimiento… con todo y que intentó darse a la fuga por lo que me costó matar a Luna…

- ¿Qué? – Yaten abrió los ojos impresionado. - ¿Mataste a Luna? ¡No puedo creerlo! Si era una de tus yeguas más preciadas…

- Para que veas que no estoy dispuesto a dejar ir a bombón… creyó que mientras iba a Dubai por un par de horas a entregar a Maker, iba a poder burlar a Taiki… pero no contó con que volvería pronto y tuve que detenerla. Iba a llegar al embarcadero cabalgando a Luna y no me quedó más remedio que dispararle. Tú sabes que hubiera pasado si Diamante Blackmoon la hubiera visto…

- Lo sé… - asintió Yaten. – Diamante es capaz de cualquier cosa para armar una querella contra ti…

- Así que por eso vine a Morocco. No quise arriesgarme a quedarme en England.

Yaten volvió a sentarse. Seiya se levantó y le sirvió un trago de whisky que Yaten bebió con avidez para asimilar toda la información que su amigo acababa de darle. Aquello era demasiado. Seiya había ido demasiado lejos.

- Y… ¿cuándo vas a dejarla marchar?

- Cuando me canse de ella… yo mismo se lo dije a ella cuando me lo preguntó.

- ¿Te das cuenta que si no la dejas ir pronto, Haruka Tenoh emprenderá una búsqueda para encontrar a su hermana?

- No lo creo… - Seiya respondió firmemente. – Tenoh es un egoísta que además está en Estados Unidos gozando de su conquista con la violinista Kaioh. Además, en el peor de los casos, hago que Serena le mande una carta diciendo que por su capricho, ha decidido extender su expedición y asunto arreglado.

- Ok… está bien. Ahora contéstame sinceramente Seiya. ¿Qué es lo que sabe Serena de ti?

Seiya de pronto se quedó callado y una sombra oscura se apoderó de sus ojos azul zafiro. Yaten se agachó para buscar su mirada.

- Contéstame Seiya. ¿Qué sabe Serena Tsukino sobre ti?

- Lo único que sabe es que soy multimillonario, que pertenezco a la nobleza árabe, que tengo inmunidad diplomática por lo que no puede ejercer ninguna demanda contra mí por su secuestro y que la mitad de las World Islands me pertenece y que mientras no me canse de ella, no se puede ir de aquí. Es todo.

- Seiya… Si Serena se entera de todo lo que hay detrás de este secuestro…

- No lo sabrá… - Seiya aseguró.

- Yo puedo decirle y deshacer todo este desastre e infamia que empezaste… - amenazó Yaten.

- ¡No te atrevas! – Seiya saltó como una fiera.

- ¡Tú no te atrevas a seguir con esto! ¡No puedes seguir aferrado al pasado de esta manera! – Yaten levantó la voz. - ¡Esto ya es pasar los límites infranqueables!

- No hay límites para mí. Los desconozco…

- Y por eso defiendes el hecho de haberte atrevido a secuestrar a una de las mujeres más hermosas del mundo y curiosamente, japonesa… ¡y lo subrayo Seiya, japonesa! ¿O me vas a decir que su nacionalidad es sólo mera coincidencia?

- Tal vez…

- ¡A mí no me puedes mentir! ¡Yo conozco toda la historia y sé que no es coincidencia que Serena sea de Japón!

- ¿Y qué esperas que te diga?

- Que vas a dejarla ir…

- No… hasta que me canse de ella…

- ¡Seiya, reacciona por favor, no sigas por este rumbo, te vas a quemar en tu propia hoguera!

Seiya sólo sonrió con un rictus de dolor y abrazó a Yaten.

- En verdad me da gusto que estés aquí. Mañana ya será otro día. La pasaremos bien… Y espero que dejes de amenazarme ¿quieres?

Yaten se dio por vencido y asintió con la cabeza y cuando iba a salir del despacho rumbo a su recámara, Seiya lo detuvo.

- ¿Yaten?

- ¿Sí?

- Si he de quemarme en esta hoguera… Que así sea…