Y bien! Ahora sí! Hemos llegado al capítulo final de esta historia! La segunda en mi haber y pues bueno, no puedo evitar ponerme nostálgica... Antes que nada les quiero agradecer a todas y cada una de ustedes, mis adoradas lectoras que me echaron porras desde el día número 1 y que me animaron a escribir desde que hice Una Promesa Peligrosa... Les agradezco infinitamente que me hayan acompañado en esta travesía por segunda ocasión... A las chicas que se unieron a mi locura por primera vez con esta historia, también les agradezco de sobremanera haberme dado la oportunidad de meterme en sus vidas con esta historia... Un beso y un abrazo a cada una de ustedes, ya saben quienes son, las quiero, leí cada review suyo como 50 veces, gracias por el apoyo y bueno, sin más... ya saben que Seiya nunca nos falla y Éxito! LAS QUIEROOOOOOOO!

Capítulo 30

Abre los Ojos

Seiya salió del despacho deshecho. Tenía que mantenerse fuerte y aquel enfrentamiento lo había dejado al límite de sus fuerzas. Dejó que las lágrimas fluyeran libremente. Después de todo, estaba compartiendo sus últimos instantes con Serena y detestaba la idea de estar peleando. Pero ya habían pasado dos minutos, tres, cinco… y no oía gritos de su bombón… no salía del despacho. Y para el carácter endemoniado de Serena, eso ya era demasiado. ¿Qué estaba haciendo? ¿Entraba o no entraba a ver? Acercó su oído a la puerta. Serena ya no estaba llorando. Al parecer estaba totalmente calmada. ¿Aquello era bueno o para preocuparse? Seiya lo dudó por un instante. La curiosidad pudo más. Movió lentamente la manija y de pronto oyó el "clic" del arma que había dejado sobre su escritorio para la defensa personal de Taiki cuando fuera a dejar a su bombón a Dubai. Y oyó con horror con la puerta media abierta las palabras de Serena, desgarradoras y a media voz pero con un tono totalmente decidido.

- Seiya… lo siento… pero no va ser a tu manera… este será mi último acto como la indomable… si no es contigo… entonces al demonio…

Seiya vio como Serena estaba apuntando a su sien directamente y estaba ya apretando el gatillo y no supo cómo, tal vez por su reacción inmediata al ver en peligro al amor de su vida, tuvo la fuerza necesaria para brincar con el brazo estirado y apenas con sus dedos alcanzar a mover la mano de Serena para que esta perdiera el equilibrio y cuando la bala se disparó, pasó rozando por milímetros escasos la cabeza de Serena. Temblando de horror, con una mueca de terror en el rostro, Seiya se levantó y tomó la cabeza de Serena que también había caído cuando el la había tirado y la había movido apenas con sus dedos de su objetivo y del de la bala. Serena había cerrado los ojos, pensando que aquella caída era producto de la bala y que ya estaba muerta. Seiya inmediatamente la tomó y verificó que estuviera bien, que la bala no la hubiera rozado.

No.

La bala había ido a para directo a la pared, muy cerca del retrato de Neherenia Kou. Seiya inmediatamente, tembloroso y asustado, como nunca en la vida lo había estado, le quitó el arma de las manos a Serena y la aventó lejos. Serena estaba inmóvil. ¿Acaso estaba ya muerta? ¿Porqué no le había dolido? ¿Quién la estaba sujetando?

- ¡Bombón! ¡Abre los ojos!

Serena abrió los ojos y vio el desastre. Aún estaba viva y la pesadilla seguía. No había logrado su objetivo. Aun partiría para Dubai y estaba en los brazos del hombre que amaba y que la dejaría marchar. Y al encontrar su mirada con la desesperada de Seiya, se resbaló lentamente de sus brazos para dejarse caer al piso llorando amargamente. Seiya se hincó ante ella, la tomó entre sus brazos y la apretó contra su cuerpo de una manera casi salvaje y con lágrimas en los ojos.

- Bombón… no por favor… ¡Puedo soportar cualquier cosa menos esto! – Seiya hundió el rostro en el rubio cabello de Serena que no paraba de llorar. - ¡Cualquier cosa menos esto! ¡Cómo pudiste atreverte a hacerme esto!

Pero el llanto de Serena continuaba y Seiya llenó su cabello de besos. Sin embargo, la puerta del despacho se abrió de par en par. Eran Mina, Yaten y Taiki, seguidos de Fisheye que habían oído el disparo.

- ¡Seiya! ¿Qué ha pasado aquí? ¡Oímos un disparo!

- ¡Váyanse de aquí! – ordenó Seiya. – No pasó nada… pero lárguense… esto es entre bombón y yo…

Taiki, Yaten y Mina se miraron entre sí. Obedecieron sin chistar mientras Seiya, desesperado porque Serena le contestara algo, buscaba el rostro de la rubia. Pero Serena se escondía en su cuello.

- Bombón… ¡Serena! ¡No me hagas esto! ¿Por qué? – Seiya sollozó y la apretó más contra su cuerpo. La levantó en vilo sin esfuerzo y se la llevó cargando hasta sus habitaciones. Con un amor inmenso, se acostó junto a ella en su cama y siguió buscando su rostro pero Serena seguía escondiéndolo. - ¡Serena! Te lo suplico, te lo ruego, déjame verte… ¡háblame!

Serena seguía sin decir ni una sola palabra. Estaba tan herida, tan cansada, tan agobiada. Sólo hallaba un poco de consuelo en los brazos de Seiya. En lo poco que durara mientras la mandara lejos de él. Seiya la apretó fuertemente contra él, agradeciéndole a Dios haber entrado a tiempo al despacho para detener la locura de Serena. Le agradecía a Dios infinitamente. ¿Qué hubiera hecho si tan sólo no hubiese tenido la curiosidad de saber que estaba haciendo su bombón? ¡La hubiese hallado muerta! Y sin duda, él la habría seguido al más allá. Su vida de todas maneras iba a ser un maldito infierno sin ella. Pero no podía soportar verla así y ella, sin hablarle.

- Bombón…

Serena de pronto dejó de sollozar. Empezó a quedarse quita y las horribles convulsiones de dolor empezaron a amainarse. Seiya la abrazó y la apretó aun más contra su pecho. Pero de pronto, Serena se quedó tan inmóvil y pálida que Seiya se asustó.

- ¿Bombón? ¿Bombón?

Ninguna respuesta. Probó a levantarse para ir por algún medicamento o mandar traer a Taiki pero Serena lo detuvo al apretarle la mano.

- No necesito nada…

- ¡Bombón! – Los ojos de Seiya se inundaron de lágrimas y la besó en los labios con tanta ternura, necesidad y anhelo que Serena pudo probar el sabor del agua salada que brotaba de los ojos del amor de su vida. - ¿Por qué? ¡Puedo soportar cualquier cosa menos que hubieras intentado matarte!

- ¿Por qué no? – Serena lo miró con la mirada infinitamente triste. - ¿Qué más me queda cuando me dejes? Me lo has quitado todo… Todo se va a quedar aquí… contigo. Incluso me quitaste mi esencia de indomable. Ya no lo soy más. Porque me enseñaste a obedecerte. ¿Qué más me queda más que este amor que me ahoga? Al menos en la otra vida, mi padre me entenderá… él se mató cuando mi madre me dio a luz… y ahora lo entiendo porque siento lo mismo… Y ojalá no hubieras entrado porque esto ya se habría acabado… a mi manera… no a la tuya…

- ¡Bombón! ¡Entiéndeme! ¡Jamás he querido a nadie como a ti, jamás amaré a nadie como a ti! ¿Qué crees que iba a ser de mí si te suicidabas? ¡Iba a seguirte inmediatamente! ¿No ves, no te das cuenta que no puedo vivir sin ti?

Serena se volteó y cerró los ojos. Estaba agotada. No sabía ya que hacer. Sólo sabía que el contacto de Seiya la hacía sentir reconfortada. Seiya la tomó por la cintura se recostó sobre su pecho y al oído empezó a recitarle frases de amor apasionado.

"Viajero fatigado, yo cruzo ese camino

Que apenas puedo débil seguir entre el dolor;

Me llevan mis pesares, me lleva mi destino;

¿Qué haré sobre la tierra faltándome tu amor?

No busques de mi vida las páginas dichosas,

Mi historia es de tormentos, nací para sufrir,

Tú fuiste, virgen bella, la que sembró de rosas

Los campos de mi triste y oscuro porvenir.

Hermosa y seductora, sonriendo y cautivando

¿por qué le niegas, dime, tus gracias a mi afán?

Si tú no me sonríes, si no me estás mirando,

Las sombras de la muerte mis ojos nublarán.

Por eso luego escondo mi llanto con la risa,

Con falsa dicha encubro mi tétrico dolor;

Tus ojos como soles, tu aliento como brisa

Alumbran y eternizan las flores de mi amor.

¿Serás para mí, siempre, severa y desdeñosa?

¿Ni mi pasión inmensa, ni mi fortuna ves?

Mi vida es toda tuya, contémplame amorosa,

Mi orgullo es la corona que tienes a tus pies…"

Serena abrió los ojos pero no volteó a ver a Seiya. Éste entrelazó sus manos con las de la rubia y anhelante la preguntó.

- Bombón… ¿es que no vas a mirarme nunca más? – Seiya nunca había hablado con voz tan humilde. Serena, temblando, encontró sus pupilas celestes con las estrellas fugaces que Seiya tenía por ojos y como una chiquilla asustada, le cuestionó.

- Y… ¿y vas a ir a despedirme…?

Seiya cerró los ojos, la jaló hacia sí, la besó con toda la pasión de la que fue capaz y separándose de ella, la tomó de la nuca y gritó.

- ¡Nunca! ¡Nunca voy a dejar que te vayas! ¡Si tan sólo supieras lo que me costaba dejarte ir! ¡Nunca! ¡Vas a quedarte aquí conmigo! ¡Pobre princesa mía! ¡Conoces lo peor de mí bombón! ¡No te merezco bombón! ¡No te merezco pero te amo demasiado! ¿Puedes amarme y quedarte a mi lado y hacerme el hombre más feliz del mundo? – Seiya la tomó de la mano y se la besó muchas veces mientras buscaba la respuesta en sus ojos celestes. -¿Puedes?

Serena lo miró y poco a poco el color fue regresando a sus mejillas y una sonrisa empezó a dibujarse y se lanzó directo a su cuello y lo apretó contra sí mientras le susurraba en el oído.

- ¿Alguna vez te he dicho que te amo?

- No de esta manera… - Seiya la apretó fuertemente. Serena se separó y le sonrió para inmediatamente rozar sus labios.

- Eres la única persona que jamás podré dejar de amar… ¡Seiya! ¡Mi auténtico indomable!

S&S

Mina, Yaten y Taiki estaban sumamente nerviosos. Habían pasado ya más de 45 minutos y no sabían nada. Sólo podían hacer especulaciones y Mina ya había acabado con sus uñas. Taiki les había informado que tenía órdenes de escoltar a Serena a Dubai puesto que la entregaría a su hermano Haruka.

- ¡Es que no puede ser! – Mina se negaba a aceptarlo. - ¡Esos dos se aman! Pero…

- Mira quien viene allá… - dijo Yaten gratamente asombrado y Taiki y Mina voltearon al unísono.

Seiya venía bajando con Serena en brazos y los dos venían sonrientes. Seiya la bajó y la besó con pasión delante de los tres amigos que se quedaron con la boca abierta hasta que Yaten carraspeó un poco.

- ¿Y bien? - dijo Taiki.

- ¿Qué pasa? – preguntó Mina sonriente mientras Serena le guiñaba un ojo. - ¿Ahora sí son novios?

- ¡Sí! – Serena corrió a abrazar a su ahora realmente cuñada y las dos se pusieron a brincar. Yaten abrazó fuertemente a Seiya quien refulgía como una estrella de felicidad.

- Finalmente abriste los ojos…

- Sí… la amo demasiado… - Seiya suspiró mientras veía a Serena abrazar a su hermana. – No puedo vivir sin mi indomable…

- ¡Pues felicidades! – Yaten tomó a Mina de la mano y los cinco se abrazaron felizmente. Taiki fue el primero en separarse.

- ¿Debo suponer que cancelo la ida a Dubai? – sonrió el inglés.

- ¡No! – Seiya ordenó y Serena lo miró con extrañeza. – Ahora con más razón debes de ir… Pero ahora debes traer aquí a Haruka Tenoh…

- ¿Y para qué quieres que venga mi hermano? – Serena lo abrazó y Seiya la besó en la nariz.

- ¿A quien más podría pedirle tu mano bombón?

- ¿Tú? ¿Tú quieres casarte conmigo a pesar de que soy una indomable de lo peor?

- Así te conocí y así me enamoré de ti…

S&S

Al día siguiente, Serena, en sus mejores ropas de Zuhair Murad, recibió en el muelle de Morocco Island junto a Seiya a su hermano Haruka junto a Artemis. Haruka al verla de la mano de Seiya y sin comprender aún cómo es que se había dejado llevar por Taiki, frunció el ceño pero corrió a abrazar a su hermana.

- ¡Gatita! ¡Por fin! ¿Tienes la menor idea de las preocupaciones que me has hecho pasar con tus mensajes y con Artemis y con este inglés que me hizo venir hasta aquí? ¡Explícame por favor!

- ¿Eso es lo primero que me vas a decir? – Serena arqueó las cejas y luego se echó a reír. Haruka se quedó como estatua.

- Ok… de acuerdo. ¿Quién eres tú y que le hiciste a mi hermana?

- ¡Cálmate! – Serena le pegó en el hombro y Artemis se puso detrás de Haruka.

- Te dije Haruka que Serena estaba bien. Y me imagino que él es el responsable de que no quisieras volver… ¿o me equivoco Serena?

- No… no te equivocas Artemis… - Serena tomó la mano de Seiya que mantenía una distancia prudente entre los dos hermanos y lo acercó. – Haruka… quiero presentarte a… pues… - Serena contuvo una risita al ver a los dos hombres viéndose fijamente. – A mi novio…

- ¿Qué? – Haruka saltó.

- Seiya Kou. Sheik de Dubai. Soy el novio de tu hermana Serena, Haruka Tenoh. Y no sabes el gusto que me daría que pudieras recuperar la compostura lo más pronto posible para pedirte la mano de tu hermana para poderla hacer mi princesa…

Haruka se quedó petrificado mientras veía a Serena sonriente y recargada en el hombro de Seiya quien le besaba la mano y esperaba la respuesta de Haruka. Artemis sólo le susurró al rubio en el oído mientras le guiñaba el ojo a Serena.

- Sólo dile que sí… sólo dile que sí…

- Haruka… Sólo tienes que decir que sí… - Serena le hizo un gesto y Haruka de pronto se le quedó mirando a Seiya y le soltó sin más.

- Está bien. ¡Está bien! ¡Te doy la mano de mi hermana! Sólo contéstame algo!

- Lo que quieras… - Seiya sonrió.

- ¿Cómo lo hiciste?

- ¿Cómo hice qué? – Seiya se extrañó.

- ¿Cómo hiciste que Serena pasara de indomable a gatita?

Serena sonrió y aventó a su hermano pero terminó abrazándolo. Seiya sólo terminó riéndose a carcajadas con Artemis. Mina y Yaten se les unieron y se hicieron las presentaciones de rigor.

- Así que princesa de Dubai… - Haruka suspiró.

- Princesa de Dubai… pero reina en el alma de Seiya…

- Y bombón en mi corazón… por siempre…

S&S

Habían comido todos ya y platicado de muchísimas cosas. Ya estaba decidido que Yaten se mudaría para Morocco Island con Mina y Seiya le había ofrecido a Haruka Japan Island para que se mudara con Michiru y Artemis y no estuvieran lejos de Serena. Haruka se había impactado con el ofrecimiento pero finalmente había aceptado. A final de cuentas, Seiya tenía World Islands, el mundo para él solo y Serena, su bombón. Sin embargo, cuando empezaba ya a atardecer, Seiya tomó la mano de Serena y juntos se encaminaron a la bahía.

- ¿Eres feliz bombón?

- Ahora que estamos juntos, lo soy totalmente… ¿y tu?

- Muchísimo… de aquí a la luna y de regreso pero necesito que me acompañes a un lugar…

- Sabes que a donde quiera te seguiría… llévame…

Seiya y Serena se encaminaron y tomaron un bote. El pelinegro tomó el timón y cruzaron el mar en dirección a England Island. El trayecto duró 15 minutos y Serena agradeció que la brisa marina le golpeara el rostro y que Seiya la tuviera sujeta de la mano en todo momento. Cuando llegaron, reconoció los lugares donde había intentado escaparse, la casa donde Seiya la había hecho suya pero el pelinegro la guió por otro sendero hasta llegar a una mezquita escondida, donde el pasto estaba crecido y una reja se abría. Serena se preguntó que habría allí y de pronto lo comprendió cuando llegaron a una hermosa lápida. Seiya se hincó y Serena hizo lo mismo.

- Bombón… te traje aquí porque aquí es donde descansa mi verdadera madre… - Serena lo miró y lo tomó del rostro. – Aquí yace mi madre… "Plu"… Aquí la enterró mi padre Helios y aquí me trajo a visitarla una sola vez cuando yo tenía tres años… Nunca volví hasta que fui un adulto e investigué dónde la había enterrado mi padre… No podía ser más que aquí. En England…

- Seiya… - Serena besó las manos de su amado y Seiya a su vez besó las suyas.

- Y es justo aquí, delante de la tumba de mi madre que quiero prometerte que siempre te voy a amar… Que mi vida es para ti, que así como mi padre amó a mi madre, mi amor por ti seguirá más allá de la muerte. Este amor empezó por una venganza. Empezó aquí. Pero aquí quiero que sepas que te amo… te amaré siempre… Mi indomable… mi vida… mi amor… la estrella fugaz que cruzó mi cielo cuando más oscuro estaba…

- Te amo Seiya… y aquí, delante de "Plu", quiero que sepas que yo también te doy mi vida para siempre… porque te amo… y que la luna y las estrellas sean testigos de este juramento. Porque te voy a amar el resto de mi vida y más allá…

- ¿Me lo juras bombón?

- ¡Te lo juro!

Ambos se besaron, se tomaron de la mano y caminaron juntos por el sendero de regreso a casa. Pero de pronto Serena volteó y le preguntó a Seiya.

- Oye… ¿sentiste eso?

- Sí… pero no sé como describirlo… sentí una gran paz en mi alma…

- ¿Crees que "Plu" nos escuchó? – preguntó la rubia.

- Tal vez… - Seiya miró el cielo y susurró. – Gracias mamá…

Los dos se besaron y si hubiesen volteado hubieran visto sobre la lápida, las figuras de Helios y "Plu", abrazados, amándose en la eternidad, viendo a su hijo besar a su princesa.

FIN