DISCLAIMER: Todos estos personajes, escenarios y demás pertenecen a J. K. Rowling. No me pagan por escribir, tan sólo lo hago por diversión. Y tampoco consigo nada con esto... tan solo, quizás, lo único que consigo es gastar el tiempo de estudio... (PiRRa piensa que debería estudiar más...)

CAPÍTULO 1:

HERMIONE... NUESTRA QUERIDA HERMIONE

Era por la mañana y el sol comenzaba a desplegar sus rayos por todas partes, uno de ellos se coló por entre los agujeros de la persiana de la habitación de Hermione. Ella misma había dejado la persiana entreabierta la noche anterior pero se arrepintió d4e ello cuando el rayo de sol al pasar por uno de los agujeros le dio directamente en un ojo y la hizo despertarse.

En verano nunca se levantaba temprano, tampoco estaba las horas muertas en la cama, pero la gustaba disfrutar un poco de las cosas buenas que tenía el no ir al colegio y estar de vacaciones.

Echaba mucho de menos a Ron y a Harry... extrañamente al recordar aquel último beso que había dado a Harry cuando se despidieron en King Cross se puso colorada. Se sentó en su cama y se llevó las manos a las mejillas... estaban calientes. No podía entender por que se ruborizaba de aquella manera al recordar aquél beso tan simple.

-"En fin"- pensó -"fue sólo un beso de amigos y además, lo hice por que tengo miedo de que algo malo le pase, es normal, somos amigos y es normal que me preocupe por él"- se levantó y fue hasta el espejo de su armario en el que se miró a sí mismo y dijo:

-¿Verdad que es normal?

El reflejo no le respondió, lo único que hizo fue devolverle el mismo gesto de incredulidad que ella tenía en su cara. Miró el reloj... eran las 7:00 de la mañana. Como oyó ruidos en la cocina decidió bajar a desayunar, pues su madre o su padre (probablemente su padre, dedujo por los golpes de las cacerolas) ya estaba despierto.

Después de ayudar a su padre a preparar un desayuno en condiciones (bueno, mas bien lo preparó ella sola) desayunaron los dos juntos en la mesa de la cocina, mientras el señor Granger untaba las tostadas con algo de mermelada y Hermione apuraba su vaso de leche una lechuza llegó con el Profeta. Hermione buscó un par de monedas en la estantería de la cocina, se las puso a la lechuza en la bolsita y ésta se fue. A Hermione le gustaba estar enterada de lo que ocurría en el mundo mágico mientras ella estaba atrapada en su mundo muggle, y más ahora con la vuelta de Voldemort. Por lo visto aún no había señales claras de que hubiera renacido y estuviera actuando, lo único importante que había sucedido últimamente según había visto en los telediarios muggles había sido que un importante científico había dejado su carrera, cuando aún tenía solo 30 años y comenzaba a disfrutar de sus logros, también había habido un choque muy aparatoso de trenes, pero sin ningún herido y lo único que podía causarle alguna sospecha había sido la desaparición de una niña pelirroja en un pueblo de Londres... cuyo nombre no recordaba. Miró la portada y por suerte no había nada malo en ella, todo eran noticias sin importancia... hasta que llegó a la página 4.


SIRIUS BLACK HA SIDO VISTO CERCA DE LA CATEDRAL DE NOTRE DAME.

Aunque la búsqueda y captura de este cruel asesino ha dado la vuelta al mundo mágico y ha sido reportada su foto al mundo muggle no se ha conseguido capturarlo. Un año después de su fuga de Azkaban, la única de la historia, se estuvo al borde de encarcelarlo de nuevo en Hogwarts, colegio conocido de Inglaterra. Pero también consiguió escaparse de Hogwarts y hasta ahora (dos años después de su fuga) no habíamos vuelto a saber nada del paradero del asesino seguidor de quien-ustedes-saben, que asesinó a trece muggles y un valeroso mago. Fue avistado por una bruja Francesa miembro del cuerpo de seguridad de muggles queriendo comprar comida en un establecimiento. Cuando la bruja llegó para arrestarlo se había desaparecido, al llegar los demás agentes no encontraron nada que pudiera darles una pista sobre su actual paradero.


A Hermione se le encogió el corazón al leer la noticia.

-"Pobre Sirius"- pensó- "debía ser bastante mala la vida que llevaba, sin poder vivir tranquilo en alguna parte y teniendo que comer las sobras de los demás, sobretodo teniendo que vivir como un perro."

Y en eso estaba pensando cuando la voz de su padre la devolvió repentinamente a la realidad.

- Hermione, tienes que ir a comprar al super, tu madre te ha dejado la lista en la puerta de la nevera, recuerda que hoy vamos al congreso de Dentistas y que volveremos mañana por la tarde. Pórtate bien.

- Sí papá.

- No hagas travesuras, la comida también te la ha dejado preparada tu madre en el microondas.

- Vale papá, no te preocupes.

- Y ten mucho cuidado ¿vale? No hables con extraños y...

- ¡Papá que tengo 15 años!

- Aún no, jovencita. Bueno, voy a recoger a tu madre y nos vamos

Su padre le dio un beso en la mejilla, se puso la chaqueta y cogió la cartera para metérsela en el bolsillo. Salió de casa y se dirigió hacia el coche. Hermione fue hasta la puerta de casa para decir adios a su padre cuando se marchara y al pasar por la mesita del hall vio las llaves del coche, las cogió. Cuando llegó a la puerta y se asomó vio como su padre se palpaba todos los bolsillos de la chaqueta y volvía a casa.

- ¡Papá! ¡Toma!

Su padre la miró y recibió las llaves que Hermione le había tirado, sonrío y dijo:

- Te echaremos mucho de menos, peque.

Cuando el coche se fue Hermione cerró la puerta de su casa y pensó -"Por primera vez me dejan sola en casa... ¿qué voy a hacer?" Y mientras estos pensamientos acudían a su mente se dibujó una sonrisa pícara en su cara.

Después de hacer lo típico, ver la televisión, escuchar música a todo volumen, y varios etcéteras más decidió ir a la compra, así podría ir de paso a la peluquería, así su madre cuando la viera no podría decirle nada.

Quería ir por que se había hartado de su pelo, ya en el baile de Navidad del año pasado había decidido hacer algo con ese pelo suyo, para empezar, se lo iba a teñir, por que quería un cambio radical -"además"- pensó -"a lo mejor consigo que algún chico se fije en mí". Extrañamente a su mente acudió la cara de Ron cuando la miraba en el baile de cuarto, por que aunque él no lo creyera ella había estado buscando a Ron y a Harry para verles. De nuevo se sonrojó. "Esto no puede seguir así Hermione"- se dijo a sí misma- "o sino cuando llegues a Hogwarts no podrás mirar a nadie sin sonrojarte".

Cuando iba dirección a la peluquería se encontró con un perro que la seguía, al principio no le hizo mucho caso, millones de perros perdidos había en toda la ciudad, pero éste comenzó a ladrar para llamar su atención, corría a dando vueltas en torno a ella, cuando se paró, Hermione se agachó y le acarició... Era un perro grande y negro... ¿De qué le sonaba aquél chucho?

- ¿Hocicos?- preguntó

El perro se limito a chuparle la mano y asentir con la cabeza mientras movía rápidamente la cola.

-¡Oh! Bueno, perrito, tengo que hacer unos recados pero puedes acompañarme y luego en casa te daré algo de comida ¿Vale?

Como toda respuesta recibió un ladrido.

Se dirigió a la peluquería primero, al llegar dejó al perro fuera, que la esperó, después se dirigió al supermercado y tras comprar las cosas que necesitaba volvió a casa.

Nada más cerrar la puerta de casa y girarse para llevar las bolsas a la cocina notó como alguien la ayudaba con ellas. Era Sirius.

- ¡Oh! Perdona, ya no me acordaba.- comenzó a decir, sintiéndose un poco tonta.

No importa Hermione, estás sola en casa ¿verdad?- la preguntó.

- Sí, mis padres se han ido a un Congreso y no volverán hasta mañana.

Sirius hizo un gesto, que parecía ser de triunfo.

- ¿Y por eso te has teñido el pelo? ¿Para que no te lo impidan?

- Pues... sí- contestó, sonrojándose un poco.

- Me recuerdas a alguien, pero ahora mismo no sé a quien...- dijo mirándola a los ojos- bueno, ¿podría quedarme aquí, por un tiempo?- dijo cambiando de tema.

- ¡Pues claro!

Sirius le pidió permiso para darse una ducha, a lo que Hermione accedió, y mientras preparó la comida que su madre había dejado, cuando Sirius salió de la ducha parecía un hombre diferente, se había recortado un poco en pelo, y Hermione le había dicho que se pusiera algunas ropas de su padre, por lo menos mientras él no estuviera, para que pasara por lo menos un rato como si fuera una persona normal y corriente. Cuando apareció en la cocina todo arreglado, Hermione se le quedó mirando. Aquellos ojos negros tan profundos, y esa barba que se había dejado crecer, junto con su mejoramiento físico (parecía que había conseguido comer mejor) ya no estaba tan delgado, y se le notaban los músculos de los brazos.

Casi tira el plato de comida de la mesa.

- Hermione, ¿estás bien?

Le dijo Sirius, a lo que ella contestó con afirmando con la cabeza.

Entre Hermione y Sirius pasaron un estupendo día, comieron juntos, hablaron del mundo mágico, de Harry, del mundo muggle, Sirius habló mas que Hermione, le habló de algunos de los lugares donde había estado, entre ellos Francia, y al final del día entre los dos hicieron una cama en el sofá del salón para que Sirius durmiera aquella noche. Acordaron que cuando llegaran los padres de Hermione él se quedaría en el cuarto de ella.

Llegó la noche y cada uno se fue a su cuarto, o en este caso, ella se fue a su cuarto y él al salón. Hermione no se podía dormir por que tenía todo el rato en la mente la imagen de Sirius saliendo de la ducha, estaba colorada, menos mal que él no la veía. A las 3 de la mañana escucho ruidos extraños que la hicieron levantarse de la cama, provenían del salón. Hermione se dirigió hacia allí, eran gemidos... Cuando vio lo que realmente pasaba sentimientos de angustia y compasión se posaron en su corazón. Sirius se retorcía en la cama, y decía cosas como "No, déjales, cógeme a mí", "Lily, te cuidado", "James, no, yo no he sido"... Lágrimas salían de los ojos de aquel hombre atormentado por su pasado. Hermione se acercó y se sentó en el reposabrazos del sofá, y le empezó a acariciar el pelo diciéndole palabras tranquilizadoras. Mientras le acariciaba pensaba como serían sus labios, sus besos, en como sería un abrazo suyo. Se inclinó había él y le dio un beso en la mejilla. Él se levantó de repente, asustándola, y la dijo:

- Lily, yo no he sido, créeme, nunca os haría daño.

- Te... creo- contestó Hermione asustada.

- Te quiero- contestó él antes de volver a quedar tumbado en el sofá mientras la cogía de la mano.

Hermione se quedó un tanto confusa después de aquello, le dio otro beso en la mejilla y le susurró al oído:

-Descansa, Sirius.

Él respondió con una sonrisa, la primera vez que le veía sonreír. Se quedó dormida a su lado teniendo sueños, un tanto románticos con el padrino de uno de sus mejores amigos.