DGM no me pertenece.


Normal P.O.V.

Jueves 11:25 AM

Cierta peliverde está extendida a lo ancho y largo de su mesa banco, emitía suspiros 10 veces cada 5 minutos que pasaban, ya los compañeros del salón simplemente pensaban que estaba dormida, más sin embargo, Miranda, una de sus amigas más 'cercanas' la miraba cerca de 1 metro de distancia, y preocupada, mordiéndose las uñas y demás, no tomaba el coraje de preguntarle lo que le pasaba, debido a que creía que no sería de utilidad.

- Le-Le-Lenalee ¿Te encuentras bien...? – Resumió en algunos tartamudeos del nombre de la chica y una pregunta. La susodicha sumergida en sus pensamientos, muy apenas alcanzó a oír su voz. Volteó la cabeza hacia su dirección, mostrando las ojeras hechas por ella misma, edición limitada.

"Vaya rostro... "pensó Miranda, pues no creía que alguien pudiera tener peor aspecto en el salón de clases que ella, ya que ni si quiera se cuidaba el rostro o procuraba traer polvos ni maquillaje. En cambio, Lenalee, era un poco popular debido a su belleza natural y su actitud anti-llamar atención, así como su amabilidad y otros puntos de su parte.

- ... ¿Miranda...? – Susurró, parpadeando un par de veces. La de cabello café siguió mostrando su faceta de preocupación.

- Estoy bien, sólo no pude dormir bien… Lo siento, si hago que te preocupes – Asomó una sonrisa débil, para calmar un poco a su compañera, quien de igual manera, asintió y no quiso preguntar más.

"Simplemente… debo dejarlo ir ¿No es asi?"

Pensó por enésima vez la peliverde. Volviendo a suspirar, y mirar hacia la ventana. Dándose cuenta que la decisión que estaba a punto de tomar, le había costado bastante llegar hasta ella. Lo que tenía por seguro, era que no debía ver más a Walker, y que si él daba un paso hacia ella, tenía la garantía de decir de una vez por todas, que debían dejar de verse, por el bien de ambos, aunque sonara egoísta, no era sólo por el bien de ella.

Jueves 12:00 PM

Mientras tanto, el chico albino estaba tomando clases de álgebra, al menos así se suponía debía ser. Moviendo el lápiz en forma giratoria con sus dedos, Allen estaba mucho más que en lo correcto sobre la situación por la que estaba pasando, la peliverde lo estaba evitando a toda costa, y ni si quiera podía acercarse a cinco metros sobre ella, porque huía al notar su presencia.

Debía encontrar una manera con la cual resolver todo este misterioso alejamiento de Lenalee, pues él no había hecho nada malo… ¿O sí? Ósea, sí había hecho, de las cuales ya estaba arrepentido. Un dolor en su pecho, lo hizo sumergirse aún más en sus pensamientos. Tomando en cuenta que a veces la trataba como le venía en gana, pero… a veces simplemente le daba por ofrecerle su cariño a la china y mostrarle afecto, haciendo, lo más probable, que ella se ilusionara. Entrecerró la mirada fija hacia el pintarrón, después de todo… Vaya que sí tenía la culpa. No aclaraba nada, tenía su cabeza hecha un lío y no aterrizaban sus ideas ni pensamientos.

"Es que… Podría estar seguro que sí me gusta."

Demandaba su mente, y al instante un rubor se apoderaba de su rostro. Cruzó brazos y los apoyó en la mesa banco escondiendo su repentina coloración rojiza.

"¿Pero qué estoy diciendo?"

Se contradecía una y otra vez, y pues claro, él sabía, que Lenalee sabía, que todos sabían, que estábamos en la hipótesis correcta, al pensar que el peliblanco aún no superaba del todo a la chica de las piruletas. He ahí la razón por la cual se detenía, y no por querer regresar con ella, sino por la simplicidad de que había lastimado ya demasiado a la chica de iris púrpura violáceo, por culpa suya y de aquella nombrada Road. Rápidamente su cerebro descongeló ese volcán en erupción así como su calor, encontrados en la superficie de su nariz y mejillas.

"Quizá no salga nada bueno al decirle lo que siento, quizá incluso suene egoísta, pero debo de hacerle saber que no quiero que esté lejos, pero, sobre todo… que no deseo lastimarla más."

Tras el último pase de lista, el timbre sonó, dando la señal de retirada. Lenalee recogió sus pertenencias, y recibiendo una palmadita de Miranda, deseándole buena suerte en el resto de su día. Bajo las escaleras, y trató de silenciar otra vez su mente, que la atormentaba preguntándose dónde estaría cierto peliblanco, y qué estaría haciendo en su ausencia. Agitó su cabeza un poco, y se propuso a bajar los escalones del segundo piso. Un brazo la rodeo por alrededor de su cuello, sorprendiéndola con aquel acto, no dudó en pensar en…

"¿Allen…?"

Giró la mirada esperanzada y no era nadie más que, el conejo Lavi.

- ¿Eh? ¿Qué sucede? Pareces decepcionada con mi presencia. – Atinó a decir un poco triste.

- ¡No es eso! No pongas palabras en mi boca, Lavi. – Suplicó, pidiendo disculpas interiormente, pues si estaba un poco decepcionada. Al no tener al albino ni un poco cerca.

Caminaron hasta la entrada, e iban carcajeando, recordando viejos tiempo, y uno que otro cuento raro de Lavi sobre las chicas que habían llamado su atención. Cuando dieron el giro en la esquina del portón, para proseguir con su camino, los ojos de Lenalee optaron por perseguir a la melena blanca que se asomaba. Recordando que debía evitarlo a toda costa, hizo como si no lo hubiera visto y siguió charlando con el chico del parche.

Allen se encontraba apoyado sobre la pared, un poco pensativo, esperando que Lee saliera para poder tratar de resolver el problema que se incubaba entre los dos. Alcanzó a oír la voz de su amiga, junto con la de Lavi, subió la mirada, e incluso notó como ella lo evitó otra vez. Un poco molestó, se acercó a ellos antes de que se alejaran más.

- Lenalee. – Fue nombrada a lo lejos, y por más que no quiso detenerse, su amigo conejo, lo hizo.

- Vaya, pero si es Allen. ¿Qué sucede? ¿Esperabas a Lenalee? – El pelirrojo atacó a Walker, pues él mejor que nadie sabía que la chica lo estaba evitando a toda costa.

- Me gustaría hablar contigo. – Antes de poderse negar, interrumpió de nuevo él.

- Y no espero un no por respuesta. – Resignada, exhaló un suspiro, y guio su vista hacia Lavi.

- Nos podrías dar un momento a solas, por favor. – Pidió amablemente a su amigo, el cual entendió la situación.

- Por supuesto, Lena, no vayas a cometer algún error, Allen. – Con su único ojo sin cubrir, fulminó al peliblanco, y después cambió su faceta por una sonrisa, despidiéndose de los dos con un movimiento de mano.

Tras unos segundos de la ida de Lavi, Lenalee decidió decir lo que tanto trabajo le costó analizar estos días.

- Lo siento, Walker, me he dado cuenta, que no existe manera que podamos seguir siendo amigos y mantener contacto, sí me disculpas, quiero ir a casa, cuídate. – Todas aquellas palabras, cayeron sobre Allen como balde de agua fría en pleno invierno. La peliverde dio media vuelta y empezó a caminar, cerrando con fuerza el puño, pues no había sido nada fácil hacer lo anterior. Reaccionando de un segundo a otro, Allen por fin hizo un movimiento.

- Es… ¡Espera, Lenalee! – Acomodó la palma de su mano sobre el hombro de ella para detenerla, sin embargo la peliverde simplemente movió su hombro hacia arriba y quitó el agarre. Giró rápidamente, su cara mostraba molestia, desesperación. Mordía su labio, y con el ceño fruncido, no pudo soportarlo más, explotó, literalmente.

- ¡No Allen! No puedo estar contigo sin pensar en ti de otra forma ¡De la cual no quieres saber nada! – Lenalee tomó su cabeza y la agitó, negando el hecho de que podría gritar todavía un par de cosas que lo lastimarían a él, y así misma, y de que se encontraban ahí, entre la multitud, peleando como si fuesen una pareja, aunque los dos sabían que estaban muy lejos de serlo.

- ¡Tú no entiendes! No es que no quiera saber nada... ¡Me gustas! - Guardaron silencio ante el grito del albino, los ojos de ella parecían desorbitados, sintió que la llegada de oxígeno a todo su cuerpo se había detenido por completo.

- Espera… no, está bien, sí… sólo un poco. – Allen retrocedió medio paso hacia atrás, y su tartamudeó sólo hacía más obvio que no estaba jugando con los sentimientos de ella en ése preciso momento.

Con fuerza y al mismo tiempo un poco de delicadeza, arrastró a Lee lejos de la multitud de jóvenes estudiantes. Lenalee simplemente notaba como Allen le daba la espalda, y asimismo, se hizo notorio el aumento de su calor corporal, y no precisamente por ir caminando. A paso rápido llegaron a las mesas cerca de las canchas de fútbol, donde se suponía aún no llegaban a entrenar.

Jadeando un poco, por el reciente maratón de "Huyamos porque me da vergüenza lo que dije" recuperaron la compostura, y Lee fue la que decidió empezar de cero.

- Tú… ¿Lo dices en serio? – Aun dudando de lo dicho anteriormente, volvió a ponerse firme ante la situación, y aunque no lo aparentara su pecho temblaba como gelatina ante calor.

- Sí, no quiero decir "Salgamos justo ahora" o "Tengamos una relación desde este momento" porque, tú bien sabes… todavía no tengo bien aterrizadas mis ideas. – De algún modo, el chico de iris platinado sí deseaba ser algo más que simples "amigos" con o sin derechos.

- Entonces ¿Qué sucede…? Digo… es porque no soy linda, o inteligente ¿No soy suficiente? – Para ella, era mejor escuchar de él, que no había superado a su ex novia. Tratando de hacerlo confesar un poco más sus sentimientos, interrogó con esas preguntas, que no era por ser presumida, pero, sabía que eran buenos puntos ganados a su favor.

- ¿Qué, Lenalee? No digas eso, sí que eres linda y muy lista, sólo que… Mira, no quiero dar muchas excusas… Y creo que, este tiempo que pasamos juntos, extrañamente me conociste… Miraste a través de mí… Más de lo que yo hice en ti. – El albino tomó un respiro, parecía que se había vuelto poeta de un segundo a otro, y a Lee parecía gustarle cada vez más, el movimiento que hacían sus labios, cada micro segundo que hablaba.

- Sabes la manera en la que me siento, con sólo verme… Ni si quiera yo puedo hacer eso en ti, a veces incluso tengo miedo de ti. – Sorprendida, entrecerró un poco la mirada e hizo un gesto de interrogación. ¿A qué se refería? ¿Había hecho algo indebido…? No lograba recordar.

- Siento que incluso podrías saber lo que pienso. – Un ligero rubor se situó en sus pómulos.

- No quiero que seamos amigos con derechos, pero… aún no puedo dar el siguiente paso, y estoy más que seguro que tú sabes el por qué… ¿No es así? – Ladeó su boca, por el hecho de que, a pesar de parecer una confesión romántica… todo se esfumó cuando mencionó eso. Lenalee recobró sus cinco sentidos, y volvió a la realidad. Lo sabe, mejor que otra cosa.

- Lo sé, sé que aun podrías quererla o pensar en ella, desear verla… o cosas así – Allen estaba a punto de pronunciar vocablo, siendo interrumpido por la palma de la peliverde, siendo alzada frente a ella, dando una señal para que se detuviera. Segundos después de mirarse el uno al otro, la faceta de Lenalee cambió a una seria.

- No necesitó más excusas, simplemente, no quiero ser plato de segunda mesa… mejor dicho, no lo seré, también tengo mi orgullo. – Pasó a ser de una chica hechizada por palabras de amor, a una seria y segura de sí misma, dándole una sorpresa inmensa al albino, el cual no la tomaba como una chica sumisa ni insegura, pero el hecho de que nunca la había visto de tal manera en el tiempo que se conocían, hizo que su corazón palpitara un poco por tremenda acción… incluso podría tener un lado así.

- Así que… No supongas que te esperaré. – Sonrió con amplitud, al momento que descendía su mano.

- Tampoco es una amenaza, sin embargo, sigamos como amigos, olvidando los actos imprudentes que hicimos ¿Te parece? – A pesar de que ninguno de los dos podría olvidar lo que habían hecho, estaba claro que harían el intento por seguir viéndose. Antes de que su mano bajara por completo, Allen alcanzó a atrapar su dedo índice, sudó frío por el reciente contacto, pensando que quizá ella se enojaría por su acto, más no fue así, se sonrieron tímidamente, como si de un gesto de niños se tratase. Tenían un largo camino por recorrer, si querían estar juntos, pero, habían decidido apoyarse el uno al otro, a encontrarse mutuamente.

Estaba más que segura, sobre el hecho dejarte ir… Sin embargo, sólo bastaba un movimiento de tu parte, para volver a ceder y caer ante ti.


Gracias por su lectura. Pues vuelvo después de mucho tiempo, y espero que ustedes lectores se encuentren en buenas condiciones de salud. Voy a tratar de retomar Sí fueras mío, para darle un final. Espero sean de su agrado éste y demás capítulos faltantes. Kurousagii, cambio y fuera.