Disclaimer: Todo el universo de Crepúsculo le pertenece a Stephenie Meyery a quien posea sus derechos ahora, el fic es de Amethyst Jackson y yo he traducido para ustedes.


.Resurgiendo.

‗‖Segunda parte‖‗


Me desperté sintiéndome cálida, segura y feliz por primera vez desde…

Mi mente evadió ese pensamiento. Él había estado en mis sueños la noche anterior, tarareando mi nana y tocando mi cara. Incluso ahora podía captar su olor en el aire. Como si realmente hubiera estado aquí.

Escudriñé la oscuridad, preguntándome por qué mi cama se sentía tan extraña. Mis ojos se posaron en una mancha blanca; la espalda de una persona, me di cuenta, una persona de sexo masculino… alguien con cabello oscuro… se sacó su camisa por la cabeza y se dio la vuelta.

Oh. No fue un sueño, entonces; él estaba aquí realmente. Y me había salvado ayer, y me había dicho que aún me amaba. Mi corazón volvió a un ritmo normal.

—¿Te sientes mejor? —preguntó él, a mi lado en un instante.

—Sí —dije, aunque apenas podía recordar un momento antes de este. Me di cuenta de que estaba en su habitación, que estaba completamente intacta desde la última vez que había estado aquí, hasta la manta que me cubría y los CDs desordenados arriba de su estéreo. Eso era algo extraño de él; la forma en que dejó esparcida su música cuando fue a buscar distracciones. Algo que empujé hasta la parte trasera de mi mente en mi prisa por reprimir el dolor.

—Bella —comenzó con esa suave y persuasiva voz que usaba cuando quería saber algo que no quería decirle—, tengo que saber. ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué? ¿Por qué optarías por finalizar tu vida?

—No lo hice; no trataba de matarme —solté en mi prisa de corregir la equivocación. Entonces, me di cuenta lo que tendría que confesar, lo que debía explicar; que había estado oyendo su voz en mi mente, y que había estado tomando riesgos innecesarios sólo para sentirme feliz de nuevo…

—¿Entonces, por qué, Bella? —preguntó. Sus ojos, de un marrón oscuro debido a la falta de alimentación, suplicaban una respuesta.

—Vas a pensar que estoy loca —dije, buscando evasivas.

—Siempre he pensado que estás loca —señaló con una burlona pero dulce sonrisa—. Por favor, quiero saber.

Suspiré y desvié mis ojos de los de él. Sería demasiado difícil de explicar mientras mirara sus ojos.

—Después de que te fuiste, básicamente pasaba mi vida en un trance. Hasta que algo pasó en febrero. Charlie me amenazó con mandarme a Jacksonville si no cambiaba y yo no podría soportar ir.

—¿Por qué no? —interrumpió suavemente—. Seguramente, hubiera sido lo mejor para ti, irte de este lugar.

—Tal vez, pero estar aquí era la única prueba que tenía de que todo había pasado… que tú habías existido realmente… no podía dejarlo ir. Si me iba, habría sido como si la parte más significativa de mi vida nunca hubiera existido, y necesitaba que existiera porque de lo contrario no tendría razón para existir.

Edward tocó mi brazo.

—¿Fue por eso que…?

—No —negué con mi cabeza—, te lo he dicho, no estaba tratando de matarme. Pero, tenía miedo de que Charlie me enviara lejos, así que para probar que era un adolescente normal fui al cine con Jessica una noche a Port Angeles. Después de la película, estábamos caminando por las calles oscuras, y había cuatro hombres al otro lado, fuera de un bar. Se… se me hizo tan familiar que me vi cruzando la calle. Todavía no sé por qué. Creo que estaba esperando subconscientemente que aparecieras y me salvaras de nuevo.

—Bella —su grave y afilada voz interrumpió—, dime que tú no… que ellos no…

—No —dije de nuevo—, no, nada pasó. Porque cuando pisé la calle, escuché tu voz en mi cabeza diciéndome que no lo hiciera, y era tan… clara, y cuando lo oía de esa manera, no era tan doloroso como lo era recordándola. Era como si estuvieras conmigo otra vez. Así que hice lo que tu voz me dijo; me alejé, y Jessica ha estado convencida desde entonces de que estoy loca. Y comencé a buscar maneras de hacer que sucediera de nuevo.

»No estaba segura de por qué había sucedido. Pensé que tal vez fue porque la escena me había recordado a ti, así que vine aquí, para ver si podía desencadenar algo, pero lo único que hizo fue subrayar el hecho de nadie estaba aquí ya. Y entonces, un día, manejaba de regreso a la casa después de trabajar, tratando de matar tiempo, vi dos motocicletas en venta.

—¿Motocicletas? —dijo Edward, su voz tensa contenía su coraje. Hice una mueca.

—Sí. Yo… bueno, estaba enojada. Sentí la necesidad de rebelarme de alguna manera, y decidí que no era justo que estuviera cumpliendo la promesa que te había hecho de mantenerme a salvo cuando tú habías roto tus promesas. Así que las compré y se las llevé a Jacob Black porque sabía que arreglaba coches.

Pude sentir la tensión irradiando de él cuando mencioné el nombre de Jacob. Me pregunté qué estaría pensando.

—Así que has estado pasando mucho tiempo con hombres lobo, ¿no es así? —dijo Edward, haciéndome alzar la vista con sorpresa.

—¿Cómo…?

Edward miró ferozmente.

—Toda la reserva apestaba a hombre lobo. Y Jacob, siendo descendiente del último jefe de los hombres lobos, se ha convertido en uno ahora, ¿no es así?

Suspiré.

—Sí, lo es. Pero, ¿por qué estás tan enojado? Sé que son enemigos naturales y todo pero, no puedes decir que está bien para mí pasar tiempo con un vampiro y no un hombre lobo…

—Sí puedo, Bella. Son dos cosas muy diferentes. Y para empezar, particularmente no me gusta que pases tiempo con vampiros.

Lo fulminé con la mirada.

—Jacob jamás me haría daño.

Edward miró fijamente el extremo opuesto del sofá.

—¿Cuál es tu relación con él?

En la rigidez de sus hombros y la posición de su mandíbula, vi su inseguridad, y algo más; celos. Odiaba causarle dolor, pero la escena todavía me hacía feliz, probaba que todavía me quería.

—Sólo somos amigos —dije, incapaz de prologar su ansiedad—. Él reconstruyó las motocicletas y luego me enseñó cómo manejar una. Él quiso más desde el principio, creo, pero yo no podía darle eso a él.

Edward no hizo ningún comentario al respecto, pero volvió a la otra cuestión; la que yo hubiera preferido evitar.

—¿Estuviste montando motocicletas? —su tono era profundamente reprobatoria.

—Sí —dije, tratando de sonar desafiante—, y funcionó; escuché tu voz otra vez, muchas veces… hasta que aprendí a andar tan bien que estaba segura en la moto. Y luego, dejó de funcionar, y supe entonces que pasaba cuando hacía algo imprudente o peligroso. Así que cuando vi algunos chicos haciendo saltos de acantilado, decidí que quería intentarlo… y ayer, estaba sola. La manada se había ido a cazar a Victoria…

—¿Victoria? —siseó Edward—. ¿Ella está aquí?

No entendí la mirada consternada en su rostro.

—Ella está tras de mí, por lo que le pasó a James. Laurent me lo dijo.

—¿Laurent? —su voz era tensa nuevamente.

—Eh… sí. En cierto modo me encontré con él cuando fui al prado… estaba trabajando con Victoria. Pero los hombres lobos aparecieron y… se hicieron cargo de él, supongo.

Edward dejó caer su cabeza entre sus manos y murmuró una maldición.

—¿Qué sucede? —pregunté, preocupada. ¿Había decidido que yo estaba verdaderamente loca y ya no tenía ganas de aguantarme?

—Mientras no estaba aquí estaba cazando a Victoria. Válgame, yo estaba en América del sur y ella estaba aquí… nunca debí de haberme ido. Debí de haber sabido que no estarías a salvo nunca…

—Edward —dije, con una sensación de hundimiento en la boca del estómago—. No es tu deber asegurarte de que estoy a salvo.

Me miró, sacudiendo su cabeza.

—Bella, no trato de mantenerte a salvo porque me siento obligado a hacerlo. Lo hago porque tengo que hacerlo; porque tu dolor es mi dolor, porque no puedo vivir en un mundo en el cual no existas… y te dejé aquí saltando acantilados sólo para escuchar mi voz. Aunque por lo menos eso explica todo.

—¿Qué cosa? —su mirada distante me confundió.

—El porqué no reaccionaste cuando te hablé en el acantilado. Pensaste que era en tu cabeza, ¿verdad?

—Estabas allí —susurré, la idea no se me había ocurrido antes—. Y cuando te vi en el agua, eras tú de verdad. Lo siento —añadí—, debí de haberme dado cuenta…

Edward negó con la cabeza, llevando un dedo a mis labios.

—Tú no tienes por qué disculparte por nada. Yo hice todo esto, y sólo espero que puedas perdonarme.

Suspiré.

—No seas tonto, ya lo hice.

Él también suspiró, con alivio, y su aliento, fresco y dulce flotó en mi rostro, sanando todas las heridas que se habían abierto desde que se fue.

—¿Te acostarías conmigo? —pregunté, tirando inútilmente de su brazo en un intento de moverlo hasta el sofá. Él sonrió ante mi intento fallido y me siguió la corriente, tendiéndose a un lado de mí. Colocó la manta firmemente alrededor de mí y luego su brazo rodeó mi cintura, tan duro, frío e inhumano como siempre. Me apoyé en él, cogiendo su olor, concentrándome en la sensación de su mano en mi espalda y sus labios en mi cabello, y por la primera vez desde que se había ido, sentí que estaba exactamente ene l lugar en el que se suponía debía de estar.


[N. de la T.]

Perdón por la tardanza. A decir verdad, no subí la primera parte hasta que terminé de traducir la segunda, pero por alguna razón u otra, no había podido subirla.

Pasando a otra cosa, a mí me ha encantado, Luna Nueva es la parte más crucial de su relación, según creo. Y esta versión un poco menos complicada me ha gustado.

También quiero agradecer a quienes hayan preguntado por mi bebé, ahora ella ya tiene 5 meses. De verdad muchas gracias por sus buenos deseos. Ella ahora es la responsable de que me demore tanto, ella y mi trabajo, pero aquí seguiré dando lata.

Besos.

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.::Sol W::.