¡Hola! Esta es la segunda vez que escribo este capítulo, pues me avergoncé bastante al ver todas mis faltas de ortografía y gramática (Hace mucho que había comenzado a escribir esta historia y pues fue mi primer fic) Espero que les guste tanto como a mí. Les doy las gracias por todos los reviews que me han dejado y con esta nueva edición espero poder recompensarlos. Si ven alguna que otra falla no duden en avisarme. ¡Besos y abrazos! Mi Facebook: Tsuki No Hana (Jazmín Hernández Camacho)

"Esta bella, y a la vez triste historia se sitúa al terminar el manga. Todo el grupo de viajeros, a excepción de Sakura, van y hacen el largo viaje buscando su objetivo de traer de vuelta a los clones y encontrar un mundo en el cual puedan convivir en armonía.

Después de un par de años regresan, y no con muy buenas noticias."

I

"Regreso al país de Clow"

Después de un extenuante viaje a través de las dimensiones, Syaoran, Kurogane, Fye y Mokona regresan al país de Clow con malas noticias.

Buscaron en muchos mundos, países y dimensiones, pero en ninguno de esos lugares existió la posibilidad de vivir junto con los clones.

En este momento estaban llegando de un país en el que tuvieron muchas complicaciones. Fue muy difícil para todos, pero en especial para Fye, ya que ese mundo había sido el País De Valeria.

Mientras estuvieron ahí ocurrieron muchos sucesos que sólo lograron dañar al mago, tanto física como psicológicamente. Todo esto había logrado cambiar su carácter drásticamente aunque no fue el único afectado, pues sus acompañantes estaban exhaustos y agotados.

—Al fin regresamos, ya podremos descansar de tantos viajes— exclamó Syaoran con una sonrisa cansada al ver el reino de Clow al fin frente a ellos.

—¡Mokona vera de nuevo a Sakura!—gritaba con emoción la pequeña bola blanca —. Ya me había cansado de viajar tanto.

—Fue un largo viaje…—admitió el rubio con cara de cansancio y voz neutra—. Vayamos al castillo, seguro ya se percataron de nuestro regreso.

Dicho esto, los cuatro se dirigieron al castillo a paso lento aunque algo ansioso a pesar de haber caído a las afueras de la ciudad, en pleno desierto.

Estaban agotados y decepcionados por no haber encontrado lo que buscaban, pero estaban ansiosos por ver de nuevo a Sakura y a los demás; hasta Kurogane, aunque lo negara él también la extrañaba.

—Vamos Kuro-pu, acepta que también extrañas a la princesa —dijo Fye, tratando de sonar como siempre mientras que el otro gruñía.

—¡Cállate y no me llames así!— espetó.

—¡Waaa Kurorin da miedo!— Mokona se escondió tras Fye, cuya falsa sonrisa no desaparecía. Al menos eso no había cambiado en el rubio, aunque tristemente lo hacía más que antes.

Kurogane estaba cada vez más enojado y es que sabía que se trataba de una sonrisa falsa. Ahora más que nunca podía estar seguro de ello, después de lo que pasó no había duda…

Syaoran miraba a ambos jóvenes sin saber bien cómo reaccionar, pues estaba consciente de lo que ocurría. Quería evitar una discusión entre sus amigos, pero justo en eso escucharon una voz muy familiar que hizo saltar el corazón de más de uno ahí presentes.

—¡Sakura! —gritó Mokona con alegría mientras saltaba a los brazos de la susodicha que ya se encontraba a menos de dos metros de ellos.

Los otros tres siguieron a Mokona y saludaron a la princesa con alegría al verla de nuevo después de tanto tiempo.

—Los extrañe tanto... Me da mucho gusto que estén todos bien— mencionó sinceramente hasta que su mirada se posó por primera vez en el mago—. ¡Fye¡ ¿Qué te paso? —preguntó al ver que traía un cabestrillo en su brazo derecho.

—No es nada grave, sólo un golpe en el hombro— sonrió para restarle importancia.

Ella se vio más aliviada pero no quedó muy convencida con la sonrisa del mago. Algo le sucedía, estaba casi segura de eso pero no quiso insistir.

—Qué bueno que llegaron aquí, así podrán descansar —los miró con alivio en su expresión.

En ese instante las miradas de la princesa y del castaño se cruzaron.

Todo a su alrededor se quedó en silencio, sólo estaban sus miradas y esa nueva situación que tendrían que afrontar.

Al tenerlo en frente después de tanto tiempo se sintió incapaz de articular palabra alguna en su garganta que temblaba de emoción, llena de sentimientos acumulados. Cómo le hubiese gustado abalanzarse sobre él, abrazarlo y no soltarlo nunca. Cuánto lo había extrañado, pero no podía… no podía hacer eso que quería.

¿Sakura habrá tenido el mismo sueño? —se preguntaba Fye al ser testigo de los sentimientos que reflejaban los ojos de la chica: tristeza, lo mismo que los ojos del castaño.

—¿Sakura... Syaoran…?— Mokona no entendía porque se veían de esa forma. Solo Kurogane y Fye entendían la razón.

Al escucharla, la princesa terminó el contacto visual con Syaoran, dejándolo más triste de lo que ya estaba.

—Vayamos al castillo que todos queremos saber cómo les fue en su viaje— sugirió la ojiverde con una gran y convincente sonrisa falsa, de la cual Fye pudo percatarse ya que él es experto en eso. Aún así decidió no decir nada por el momento.

Caminaron tranquilamente el último tramo para llegar al castillo.

Ya habían olvidado lo pintoresca y alegre que era la ciudad, por un momento se sintieron opacados con tanta alegría alrededor.

A penas pusieron un pie en el castillo palacio fueron bien recibidos.

—Nos da mucho gusto que estén de vuelta— expresó Yukito amablemente y feliz de verlos de nuevo.

—No puede ser, tendré que soportar al mocoso de nuevo— espetó Touya con la intención de hacer enojar a Syaoran.

—Touya...— advirtió el de gafas, algo nervioso y sabiendo lo que se aproximaba.

—Yo no soy ningún mocoso— se defendió enojado mientras su mirada y la del príncipe chocaban formando un rayo entre ellas.

— ¡Hermano!, ¿otra vez molestando a Syaoran?— le reprochó enojada.

—Yo sólo le digo al mocoso...— hizo una pausa, sonriendo burlona mente —...que es un mocoso —terminó con una sonrisa cínica.

—No le des importancia Sakura, algunas personas nunca maduran— dijo Syaoran y después dibujó una sonrisa triunfante en su rostro al ver la cara de enojo del príncipe.

— ¿Qué les parece si vamos a cenar? El rey Fujitaka y la reina Nadeshiko nos esperan en el comedor— sugirió Yukito amablemente, tratando de desviar el tema antes de que la guerra verbal comenzara de nuevo.

Ya estando en el gran comedor recibieron cálidas bienvenidas de parte de los reyes y después comenzaron a comer el delicioso banquete. Una vez que terminaron de cenar se quedaron en la mesa a platicar sobre su viaje.

—No tenemos muy buenas noticias— empezó Kurogane con el entrecejo algo fruncido, más de lo normal.

—Viajamos por muchos mundos y dimensiones pero... no encontramos uno en el que pudiéramos convivir con nuestras otras partes— completó el castaño, a lo cual Sakura se entristeció mucho.

—No estés triste —Mokona salto a los brazos de la princesa—. ¡No encontramos un mundo pero si encontramos una forma de revivirlos!— mencionó muy feliz.

—No podrán convivir en la misma dimensión que sus otras partes —informó, refiriéndose a los castaños presentes—. Pero al menos estarán vivos— agregó Kurogane.

— ¿De qué forma lo harán?— pregunto Fujitaka con interés.

—Durante nuestro viaje llegamos a un mundo en el encontramos muchos hechizos que podían ayudarnos, sin embargo ninguno de ellos, aún siendo muy peligrosos y potentes, eran lo suficientemente poderosos para traer de vuelta a la vida a dos personas—explicó Syaoran.

—Es por eso que traje una gran cantidad de libros de aquel mundo, para formular un hechizo que sea lo suficientemente poderoso y efectivo para revivir a nuestros amigos— habló el mago por primera vez en toda la noche. Sus ojos reflejaban un profundo cansancio y pocas ganas de seguir, esto lo notó más de uno y no pudieron evitar extrañarse un poco.

¿Que habrá sucedido en su viaje?—pensaba la ojiverde al sentir a Fye tan extraño.

Desde que volvieron notó que se veía muy débil y pálido, además de su estado anímico, que por más que tratara de ocultarlo ella podía darse cuenta de la verdad.

—Si dicen que los hechizos que encontraron en aquel mundo no tenían suficiente poder y que aun así eran muy peligrosos... ¿No convertiría a este nuevo hechizo en uno mucho más letal?— pregunto Yukito con gesto preocupado.

—Es lo que les he dicho todo este tiempo— refutó el ninja con molestia—. Los hechizos que había en aquel mundo llegaban a ser extremadamente peligrosos, incluso muchas personas morían en el intento pero este par no entiende y aun así quieren llevar a cabo esa cosa —cruzó los brazos y cerró los ojos enojado.

— ¿Este par?— preguntó Sakura, confundida.

—Ayudaré a Fye con el hechizo— sonrió —Mis poderes no son tan fuertes como los de él pero haré lo posible para hacer esto más sencillo— contestó el castaño.

—Es verdad... —Mokona se quedó pensativa—. Si Fye intentara hacerlo solo podría morir. Aún siendo su magia tan poderosa necesita que otra persona lo ayude a controlar tanto poder mientras él hace el hechizo — pensó en voz alta, haciendo que la ojiverde se alarmara mas.

Fye y Kurogane suspiraron con resignación, habían planeado no comentar esa parte del plan para no preocupar a los demás, en especial a cierta princesa.

—¡Fye, Syaoran! —la castaña se puso de pie con las manos sobre la mesa—. Si es tan peligroso no lo hagan, por favor... no quiero que sus vidas corran peligro— los vio con mirada suplicante.

—No sucederá nada malo si Syaoran me ayuda— aseguró Fye con una sonrisa tratando de darle confianza.

—Pero...— fue interrumpida.

—Hija, si ellos ya decidieron hacerlo deberías aceptarlo y apoyarlos —comentó Fujitaka.

—Lo sé, pero me preocupa que sus vidas corran peligro— respondió con angustia.

—No te preocupes Sakura, todo saldrá bien— le aseguró Syaoran con una sonrisa mientras la veía fijamente. Ella desvió la mirada rápidamente hacia el piso y se puso tensa.

—Yo... me retiro. Buenas noches— Sakura se levanto rápido y se fue a su habitación. En su mirada se notaba tristeza.

Todos vieron la reacción de la princesa y se sorprendieron, a excepción de Nadeshiko y Yukito quienes ya sabían la razón por que vieron en un sueño lo que sucedería en el futuro, así que estaban enterados de todo al igual que Fujitaka, quien lo sabía por su esposa y Touya quien sabía un poco por Yukito, quien le habló sólo un poco de lo que sucedería, pero como el príncipe es muy observador no necesitaba que le dijera mucho.

Syaoran se quedó con la vista por donde se había ido Sakura. Estaba como congelado ya que ni parpadeaba. Todos pusieron su vista en el castaño y se quedaron en un incómodo silencio.

El pobre se sintió como en aquel tiempo en Infinity, donde la otra Sakura se distanciaba mucho de él, pero ahora… ahora era la verdadera, SU Sakura…las cosas no deberían ser así y temía que sus sospechas se cumplieran.

—Será mejor que vayamos a descansar. Seguro ustedes vienen muy cansados de su viaje y necesitan reponer fuerzas— sugirió Fujitaka poniéndose de pie y rompiendo el silencio. Todos asintieron y después llegó un empleado del castillo para asignarle su habitación a cada uno.

— ¿Es él, verdad Nadeshiko?— pregunto Fujitaka una vez que todos se marcharon.

—Si—sonrió —él es el indicado para nuestra pequeña Sakura— después de eso se fueron a descansar.

Continuará...

Los siguientes capítulos serán muuuucho más largos, así que ¡Prepárense!

¡Preguntas! :

¿Qué le sucedió a Fye en el viaje y por qué está lastimado?

¿A qué se debe la actitud de Sakura y Syaoran?

Y la que creo que más puede interesarles... ¿A quién se referían Fujitaka y Nadeshiko?

Bueno... esto y más lo sabrán en los próximos capítulos ;)

¡Saludos!

~Flor de Luna (Tsuki No Hana)~