Naruto y sus personajes no me pertenecen, son obra de Masashi-senpai.


No me daré por vencido.

.
18. Cuando el final se acerca.

.

–Y... ¿para cuándo la boda?

La habitación despedía ese sentimiento de tristeza que es casi palpable y lo esparcía por todo el lugar. Sakura entró lentamente al lugar, buscando con la mirada aquella cabellera azabache que le quitaba el sueño. Echó un vistazo al pequeño balcón con vista al lago privado de la colonia «O», y ahí se encontraba, con el semblante decaído..., roto otra vez.

–¿Estás bien?

Susurró la mujer, con miedo a que la más mínima palabra quebrara al hombre de ojos carbón. Sasuke se encontraba tumbado en el suelo, recargado en una de las paredes y desviando la mirada para no encontrase con los jades de la más joven.

¿Estár bien? ¿Qué era precisamente «estár bien»? Porque, en realidad, no se sentía enfermo ni tenía alguna herida. Tampoco había muerto alguien, ni perdió su empleo. No se acabaría el mundo. Entonces, ¿qué era aquel extraño escozor interno que le recorría las manos y el estómago? ¿Por qué, de un momento a otro, volvió a ver todo más sombrío?

–¿...Sasuke tu...?

–Estoy bien.

No ocurría nada. Porque él estaba bien. Él siempre había estado bien. Porque el vacío en su interior no significaba nada. Nada podía tumbarlo. Porque él estaba bien.

Haruno se sintió culpable por no sé qué. Más que culpable triste. Más que triste desilusionada. Más que desilusionada herida. Se sentó en la cama, sin despegar la vista del perfil masculino, cuidando cada movimiento por ínfimo que fuera. Todo, de un momento a otro, se sentía como hecho de cristal. No. Él no estaba bien. Ella lo sabía, y eso dolía.

Volvían al principio. Él volvía a ser serio y triste, todo eso en cuestión de horas. Se sentían como dos extraños otra vez. Dos personas sin ningún lazo afectivo. Sujetos que nunca se dijeron un «te quiero», que no se ama. Individuos distintos. perfectos desconocidos que se conocían demasiado bien.

–¿Te duele? –El moreno la miró un momento y volteó la mirada nuevamente.

–No.

–Entonces, sí te duele. –un ligero «hmp» escapó de lo labios del mayor. –Es normal. Supongo que me preocuparía más si no te hubiera afectado... ¿Sasuke?

–¿Qué?

Sakura era de esas personas que no les gusta ver la realidad por más cerca que estuviera. Y cuando el imperioso sentimiento de oír lo que ya sabía se estrelló contra ella, sabía que la nueva tormenta que se avecinaba la lastimaría sólo a ella.

–Tú... –Hizo una pequeña pero incómoda pausa. –Tú, ¿todavía la amas?

Nadie habló. Y un sonido sordo retumbó en la menor.

–¿Qué dijo la reportera? ¿Publicará lo que sucedió? –El azabache se levantó de su lugar. Burló uno que otro tema, dando vueltas en la habitación. Evitando la mirada verde. Se sacudió las ropas y se dirigió a la salida. –Le pagaré para que no diga nada..., ¡Ah! Sobre la... «boda», podríamos discutirlo luego. –Se fue.

Tal vez, si Sasuke hubiera volteado antes de salir de ahí, hubiera visto la pequeña lágrima que rodaba por la blanca mejilla de Sakura. Tal vez, si Sasuke hubiera contestado, su corazón estaría menos roto.

[...]

Se miró por novena vez al espejo. Resopló frustrado. Por qué no podía simplemente ponerse cualquier cosa. Algo le decía que... «no se veía bien». Aunque en realidad no supo cuándo le importó verse bien. El siempre se veía bien.

¿Y Matsuri pensaría que se veía bien? Porque, y si no le gustaba el color azul de su playera. Y si sus jeans le quedaban muy colgados. Y si no le gustaba cómo se veía su cabello. Y si el violeta lo hacía ver gordo...

¿Qué demonios sucedía con él?

–Gaara-senpai. Me tengo que ir. –La voz femenina que vino del otro lado de la puerta de la habitación puso en alerta al pelirrojo. Corrió a abrir. Y ahí estaba ella. Sonriendo. –Nos veremos después.

–¿A-a dónde irás ahora?

La oji-ámbar sonrió un poco más al oír el leve tartamudeo en una voz tan seria, masculina y monótona.

–Tengo una cita.–Soltó sin preocupación,

–¡¿Con quién?! –Gaara alzó el tono de su voz y descompuso levemente el ceño.

¿Cita? Las citas siempre se tienen con alguien importante en la vida de una persona..., entonces, ¿había «alguien» en la vida de Matsuri? ¡Imposible! Gaara vio primero a Matsuri. Aunque no es como si se tratara de un objeto, simplemente él llegó primero. ¿Llegó primero? Llegó sólo a obligarla a enseñarle «cómo sentir», y tal vez se le pasó la mano, porque ahora «sentía mucho», sensaciones que ahora dudaba querer tener.

–Tranquilo, no te enojes. –Soltó una sonrisa traviesa y Sabaku No se apenó ligeramente ¿qué le sucedía? No podía pedirle explicaciones porque a él no le incumbía su vida. –Con Tenten-chan. Tomaremos un café. –Se relajó, aún apenado por su raro comportamiento –¿Quieres venir?

–Yo... –Se pasmó un momento. No esperaba una invitación a una cita, porque era una cita, ¿no?

–Anda, ¿sí?

La castaña sonreía más que nunca. Ahora notaba todo. Cómo fue tan tonta.

–Es la primera vez que lo veo enamorado.

La rubia jugaba con su café mientras se divertía con las reacciones de la castaña. Esa niña tenía un «algo» que simpatizaba. Por otro lado, Matsuri se hallaba nerviosa hasta las uñas, con ganas de esconderse bajo una piedra por la vergüenza tan repentina que la invadió.

–T-Temari-sama ¿a qué se refiere con...?

–Niña, me sorprende de ti. Tienes fama de cupido y no puedes distinguir cuando un muchacho está locamente enamorado de ti.

La menor se sonrojó más por el bochorno que la vergüenza, por un momento su cerebro hizo corto circuito y se apagó por milésimas de segundo, para después, una vez encendido, procesar tanta información. ¿Gaara-senpai, enamorado de ella? Podía dar más de diez razones por las cuales esa afirmación era falsa, pero las palabras se le amontonaban en la boca y los sentimientos corrían más rápido que ella. Pero logró controlarse lo suficiente como para toparse con la verdad.

–Yo no diría enamorado, Temari-sama. Yo... no soy como las chicas que él está acostumbrado a ver. No soy ni la mitad de bonita que ellas.

–Eso es cierto –un aura de depresión rodeó a la castaña. –Pero precisamente es eso por lo que creo que está enamorado. Si fueras tan hermosa como una modelo, él sentiría atracción. Pero mira cómo reacciona frente a ti, una chica simple. Además ¿viste ese sonrojo? ¡Desde la primaria que no hace eso!... no tienes porque sentirte inferior. Gaara lucirá confiado y atractivo, pero en realidad es un manojo de inseguridades muy fácil de romper. Creo que por eso quedó sin expresión, porque era un libro muy fácil de leer... ¿cuídalo, quieres?

El pelirrojo asintió con la cabeza y la sonrisa de la castaña se amplió un poco más. Sí. Ahora lo notaba. El estaba enamorado de ella. Y ella de él.

[...]

El café que llenaba la pulcra taza ya estaba frío. La mano delgada de piel trigueña azotaba persistente y suave en la mesa, delatando lo desesperada e impacientaba que la mujer se hallaba. Mataría a Matsuri. Definitivamente lo haría. Cuatro treinta habían acordado, y ya apunto de dar las cinco cincuenta ella no se dignaba en aparecer. La mataría, la reviviría y la volvería a mata. Porque si algo odiaba Tenten era la impuntualidad.

Ella era la persona más puntual que alguien conocería jamás. Siempre llegaba diez minutos antes a las citas, y contadas eran las veces que llegó tarde. ¡Pero ay de aquél que la dejase plantada o llegara tremendamente tarde! Pues sufriría la ira de la oji-chocolate.

Por otro lado, al menos la diseñadora tenía la excusa perfecta para ver -acosar- a su mesero favorito. Y es que era tan guapo. Con su cabello castaño oscuro siempre bien corto, la sonrisa de dientes levemente chuecos siempre impregnada, sus ojos negros y su actitud amable. Tan guapo.

–¿Esperas a alguien?

Tenten respingó asombrada. El mesero se había detenido en su lugar, mirándola atentamente, con una sonrisa en el rostro. La castaña miró a los lados y se percató de que no había nadie alrededor. Se señaló, preguntando con ademanes si se refería a ella. El joven rió y asintió.

–A una amiga... pero creo que me dejó plantada. Supongo que me tengo que ir ya...

–Que lástima. –Amma descompuso la cara en una clara interrogante. –Mi turno acaba en quince minutos... me gustaría hablar contigo.

–¿Conmigo? –un rubor adornó las mejillas de la mujer.

–Sí. Siempre te veo por aquí y no sé nada de ti... ¿no es raro? –La castaña movía la boca pero no decía nada. –Entonces... ¿me esperarás?

–¡C-Claro!

De repente, quince minutos parecieron un pestañear. Tenten estaba tan ida que no dio cuenta de cuándo aquél hombre se había sentado frente a ella, ofreciéndole un de las dos tazas de café caliente a cambio del suyo. El hombre castaño hablaba fluidamente, más no rápido; se reía cada tanto y se pasaba una mano por el cabello; bebía su café pausadamente y hacía comentarios cotidianos, contaba una que otra anécdota graciosa o bromeaba con temas de actualidad. Y Tenten. Ella..., ella..., ella escuchaba. No decía mucho y respondía de vez en cuando, respuestas cortas y un tanto distantes; acabó con el café en un segundo quemándose de paso, y se reía nerviosamente, una risa chillona o jocosa que parecía sarcástica u odiosa.

Muchos la tomarían de insoportable, mala sangre, desagradable, odiosa. Lo cierto es que la castaña se sentía morir. No sabía qué decir pues todo parecía muy estúpido. Le ardían las mejillas, le sudaban las manos... ¡Era un manojo de nervios! Aún así, se sentía un tanto a gusto con aquél camarero simpático y atractivo.

–¿Y qué dices? –La oji-chocolate despertó de su encierro mental para toparse con una pregunta desconocida. El castaño, al notar su confusión, repitió la cuestión. –Esta noche, salir a algún bar, ¿te agrada la idea?

Bar. Castaño guapo. Alcohol. Veintiocho años. Bar. Noche. Castaño guapo. Soltera. Alcohol. Nerviosa. Bar. Presión.

–¡Claro! –Soltó.

–¡Genial! ¿Quieres que vaya por ti o...?

–No, no. –Podría ser guapo, pero quién le aseguraba que en realidad no era un psicópata? –Nos podríamos ver aquí... a las... ¿nueve?

–Nueve en punto. –Rió y sonrió con sinceridad y terminó lo que sobraba de su café.

Tenten pensó que en cualquier instante caería al suelo o se despertaría de algún sueño. Una cita. Por primera vez en su vida tendría una cita de verdad...
¡Demonios, qué se hacía en una cita!

[...]

El moreno se tomó la cabellera, la cabeza le estallaría. Ni siquiera en la soledad de su oficina privada se sentía tranquilo. Observó aquella habitación. Tantos recuerdos aún se veían ella. No tenía tiempo para estar metido en embrollos amorosos; tenía que concentrarse en su carrera...

Todo este estúpido dilema no habría ocurrido si no hubiese querido ese maldito puesto. Sin ese puesto, el seguiría siendo un gran soltero; no habría conocido a Sakura, no habría tenido que lidiar con sus niñerías ni con su embarazo, no la habría visto cada mañana al despertar junto a él, no habría conocido lo terca que llegaba a ser... Sakura no estaría en su vida.

¿Y Karin habría vuelto?

Por qué llegaba a confundirlo más; y es que por más que debiera odiarla, esos años a su lado no se borraban fácilmente. ¿Cómo borrar años de besos, abrazos, momentos malos y buenos, risas, peleas, pasión, viajes? Cómo pretendía odiar en tan poco a la persona que amó como loco. Horas atrás estaba cien por ciento decidido a alejar a Karin, ¿pero lo hizo en serio, o solo fue el dolor del despecho? ¿De verdad no quería volver a ver nunca más a Karin? O la inquietud de hablar con ella era porque todavía sentía algo...

Entonces, si todavía sentía algo por Karin... ¿Por qué demonios se le había «confesado» a Sakura? Si su mente actuó egoísta y a la defensiva, buscando apoyo en la peli-rosa... no significaba eso que tal vez todo el show que dio previamente... fue más una mentira para no salir más herido.

Suspiró cansado y frustrado, se levantó de la silla y caminó un rato por la habitación, necesitaba aire, salió de la oficina. Tomó las llaves de su auto y salió de su casa rumbo a algún lugar donde pudiera estar solo.

[...]

Sasuke se encontraba sentado en una de las múltiples bancas del lugar. La cabeza le seguía en las nubes, ¿por qué eso del amor era tan complicado? ¿Sería porque implicaba a más de una persona? Deseaba acabar con todo aquello, decirle al señor Duff que todo fue una mentira, alejar a Karin de su vida... sacar a Sakura de su vida.

Ya no entendía nada y la frustración se lo comenzaba a comer. Maldito el día en que creyó que todo este drama resultaría a su favor. Cuando se recargó en el respaldo del asiento, percibió que alguien se había sentado a su lado.

Dio un pequeño salto al notar que era quien menos quería ver en aquél momento.

–No te estoy acosando ni nada por el estilo –comentó la pelirroja –es solo que... te quería pedir una disculpa por lo que sucedió en tu casa.

–¿No fui claro? No te quiero volver a ver. –Chistó quitando la mirada del rostro femenino. Su tono tenso no aliviaba la situación

–Sasuke... ¿Quién es ella? –La pelirroja no miraba al moreno, y su tono parecía sereno.

–¿Quién eres tú para pedir explicaciones?

–Alguien estúpida. –El azabache paseó la mirada en la mujer, dejándola continuar. –No sé ni cómo me atreví a dejarte... pero la monotonía nos empezó a comer... y cuando dijiste compromiso... pensé que llegaría el día que te aburrirías de mi, me serías infiel, y seríamos dos desconocidos durmiendo en la misma cama. Y preferí huir. Encontré al primer pobre diablo al que le saqué todo el dinero que pude... que arpía que soy... pensé que me olvidaría de ti. –Sonrió –pensé que me aguardarías eternamente... ¿puedes creerlo? Yo no. Entonces me encuentro con que te casas, con ésa mucho más joven. –Hizo una pausa, como tratando de unir las palabras –Desde aquél día que me negué al compromiso, siento que cometo estupidez tras estupidez. Siento que cada que trato de salir del hoyo solo me hundo más... entonce yo... pensé que... que tal vez... –la voz le disminuía, convirtiéndose en un hilillo apenas audible –yo...

–¿A qué quieres llegar con esto?

–Sasuke, ¿todavía me amas? ¿Sientes la más mínima emoción hacia mí? –Preguntó ya más firme –Desde que me fui de tu lado pensé cada día en volver... pero aunque en voz alta me repetía que me amarías eternamente, en mi interior sabía que me odiabas. Y me acobardé a volver.

–Dices, que pretendes que perdone que te hayas ido con otro, que me hayas roto el corazón, que me hayas dejado en ridículo, y que te perdone y pretendamos que nos amamos. –Rió son sorna –Si paraste de decir tonterías, lárgate.

–No quiero que regreses conmigo... dudo que algún día me perdones. –Se levantó –Solo pregunto si aún sientes el más mínimo cariño hacia mi... si la respuesta es sí... no te cases, nada vale la infelicidad tuya y de esa chica. Si la respuesta es un no... quiero que sepas que aunque me odies y no me creas, te sigo amando.

–¿Crees que es fácil? –Alzó un poco la voz. –Venir aquí y ordenarme que no me case..., querer volver a mi vida ¡No me jodas!

–¡Para mi tampoco fue fácil! –se dio media vuelta, encarando al moreno. –¡Yo fui la mala! Yo soy la puta, soy la arpía y no sé que más ¡Pero tenía miedo! ¡Con un demonio, tenía miedo! Tenía miedo a ser una esposa que cuida de tres hijos, que vive recluida en una casa, que engorda y envejece cada día, y espera todas las noches el recibir una caricia de su esposo infiel que se ha acostado con la secretaria.

–¡Con un no hubiera bastado! Pero te largaste, te fuiste a casar con sabrá el demonio quién ¿dónde quedan tus argumentos?

–¡Yo no lo amaba! ¡Ni siquiera lo quería!... Acéptalo, si respondía un no habríamos roto de cualquier forma. Porque aunque lo niegues siempre fuiste así; siempre soñaste con el modelo de familia perfecta...

Silencio. Ambos respiraban agitadamente, ya sin nada más qué decirse. Se miraban fijamente. Uchiha se puso de pie y dio media vuelta.

–No necesito esta mierda, aléjate de mi. –Concluyó, marchándose.

–¡¿La amas?! –Escuchó que ella gritó, no dijo nada.

¿De verdad amaba a esa chica peli-rosa? A estas alturas y no sabía ni la definición correcta de esa palabra. Quería responder un firme «Sí», y la boca se le dormía al tratar de hacerlo ¿a caso no sentía eso? ¿O solo era un profundo cariño que la convivencia dio pie?

–¡No la amas, todo esto es un estúpido teatro tuyo para no sé qué fines! ¡Piensa en lo egoísta que estás siendo! ¡Ella te ama!... ¡Y puede que tú no me quieras, ni mucho menos me ames!... ¡Pero... pero tampoco la amas a ella!

[...]

El celular sonaba insufrible desde algún rincón. Se limpió las lágrimas y se dirigió a su búsqueda. Casi se le resbaló de las manos al notar el número en la pequeña pantalla digital: «mamá». Contestó sin muchos rodeos, tratando que su voz se escuchara firme y decidida:

–¿Mamá...? –Uno, dos, tres segundos y nadie contestó. Pensó en colgar pero escuchó un titubear del otro lado de la línea.

–...S-Sí..., sí hija, soy yo. –Sakura no sabía bien cómo actuar, debería estar enojada con ella, porque la negó y no evitó que su padre la echara. –Sakura ¿será posible que nos veamos?

La peli-rosa quedó muda un rato. ¿Hablar, de qué? Seguramente era por todo el alboroto que se creó en la prensa sobre su «compromiso» con Sasuke. Y la verdad no tenía ni el más mínimo ánimo para hablar del tema. Toda esa basura del amor y quereres, y cosas por el estilo la tenían harta. Era así porque esa pequeña voz interna le decía que Sasuke sentía algo por su ex... no lo culpaba; no pretendía que olvidara tres años de relación en unos meses, pero se sentía devastada al creer que... ¿qué creía? ¿Qué él la amaba?

Pero no. No podía culpar a Sasuke, porque ¿qué haría ella si Sasori estuviera vivo? ¿Ella igual volvería con él? ¿Todavía lo amaba con la misma fuerza? En el trato nunca acordaron amarse, quererse, caerse bien. Él nunca prometió quererla.

–¿Estás ahí? –Escuchó la vieja voz de su madre.

–Sí...sí, aquí estoy... –contestó aún medio distraída. –No creo que sea bueno vernos por ahora, mamá. Aún...-

–Me divorcié de tu padre.


[...]


Merezco que me maten, lo sé, lo sé. Y la verdad no tengo muchos pretextos, así que aquí les dejo esto y me pondré a escribir el siguiente. Eh... supongo que como imaginarán esta historia está a punto de acabar, más que nada porque siento que perdí el rumbo de la historia y ahora ya no sé bien para donde va así que mejor ya acabarla :v En fin, aclarando un poco; quiero que noten que ahora Sasuke se siente muy confundido y que nos pongamos a pensar; ¿Ustedes dejarían de amar en meses a la persona que fue su más grande felicidad por años? Es mas o menos el tema del capítulo. Sin más, gracias a:

Vane-Namikaze Gracias por el comentario.

DULCECITO311 Jajaja creo que pasó mas del Guadalupe-Reyes xDD pero en fin, sé que dejé a Karin como la perra-mala pero ahora que lo pienso no busco que sea así, quiero como "alguien arrepentida"... o algo así. En fin gracias por comentar, y espero no tardar tanto ahora.

Hiyoko-sama De verdad muchísimas gracias por esperar; creo que Karin se me pasó de mala y vívora xDD espero te guste la historia y así TnT

Prisvane Espero no hayas muerto xDD En fin, muchísimas gracias, eres super linda al decir eso, y alegras mi mañana xdd En fin, espero te guste.

Erza Uchiha Ñañaña que bonito, no sabes la alegría que me da que te guste.

Isabela-chan nyaa Jajaaj pues Karin regresó... en fin, espero te guste.

aRiElLa 95 No mates a Sasuke, por favor xDD Espero te guste el capítulo.

Isayoi uchiha ¡Graaaaaaaaacias! -3-

cerezo-angie Pronto, pronto... o quizás no. Espero te guste xdd

Kunoichi2518 Eh... gracias por esperar.

yunno Pues bienvenida, y espero te guste el capítulo.

dani24ela De verdad no sabes la alegría que me da saber que a pesar de que ya va algo avanzada la historia, se tomen el tiempo de leerla. Muchas gracias y espero te guste el capítulo.

Melisa xD Gracias xdd me alegra mucho los comentarios de lectoras que siguen la historia desde siempre, muchas gracias. Besos y abrazos.

dani24ela Muchas gracias -3- creo que Karin se me pasó de perra xDD

Judy Grandchester Ohhhhhhhh 0/

johana-chan Eh... jejejeej xDD creo que no fue una actualización rápida.

isha Bueno, la actualización no fue lo que se dice rápido, pero gracias :33 Eh, bueno, creo que si se toman el tiempo de escribirme, yo también debo de responder... o algo así xDD en fin, gracias.

Glorys Holi, espero te guste.

kyo nakamura ¡Hola! muchas gracias, no me molesta para nada. Todo es culpa del estúpido teclado xDD y de mi flojera de revisar el fic varias veces hasta que esté bien. Lo siento por eso UnU gracias por comentar.

Iti Nehh, no se le lanzó... pero tal vez... jejeeje, gracias por comentar.

cinlayj2 Jajaja si te soy sincera, tu comentario fue lo que me hizo hacer la continuación xDD Gracias por comentar.

Y bueno, gracias a todos los que se toman el tiempo de leer. Como ven me dejaron muchísimos reviews que alegraron mi vida. Me voy.

Mary'Love~