Hetalia no me pertenece, como así tampoco los personajes de Latin Hetalia.


MARTÍN

Por qué escribo

Mi nombre es Martín. Soy un vampiro. Uno realmente muy nuevo, mi conversión al mundo de las sombras ocurrió hace poco más de un año.

Mi nuevo estatus no afectó mi apariencia física, más que tornando pálida mi piel y haciendo crecer colmillos en mi boca. Sigo conservando mi estatura de metro setenta y ocho, mi cabello rubio y mis ojos verdes. Desconozco si los vampiros son capaces de engordar o adelgazar, pero no me ha ocurrido, por lo que mantengo mi contextura delgada.

Soy una persona -si aún se me permite usar ese término- adaptable. Creo que es por eso que no me costó tanto pasar a vivir como un ser de las tinieblas. Aunque debo admitir que el asunto de los ataúdes sigue pareciéndome algo tétrico.

De niño vivía fascinado con las historias de vampiros que me llegaban de mano de talentosos escritores como Anne Rice, mi favorita en este aspecto. Me pasaba tardes enteras leyendo e inventando mis propios relatos, imaginando que éstos seres eran reales y que un día vendrían a pedirme que me uniera a ellos.

Un niño con demasiada imaginación y cierto apego por las cosas oscuras, diríamos todos, pero con una increíble capacidad para predecir el futuro, que ni él mismo sospechaba poseer. Y no me refiero a ninguna habilidad psíquica, sino simplemente a una extraña suerte que marcaba mi obrar. Buena o mala no lo sé, ustedes lo juzgarán más tarde.

He decidido dejar registro de mi historia e ideología en caso de que llegue a contener información útil para alguien, y en un pequeño intento por dejar algo que perdure en el tiempo, más allá de mi propia existencia. Un intento porque alguien en el mundo me conozca y me recuerde.

En estas páginas encontrarán un lenguaje variado, producto de mi pasión por la literatura y su conjunción con las expresiones propias de un joven argentino de veintitantos años.

Creo que para comprender mi mentalidad actual, es necesario echar un vistazo a mi pasado, por eso en breve comenzaré a relatarles la historia de mi vida humana.

Escribo este relato desde la comodidad de mi estudio, en una apacible finca canadiense. Cuento con la iluminación de un velador que se encuentra a mi lado y con la tinta de una lapicera a fuente, para lograr un acabado más "a la antigua".

Ahora mi compañero, Francisco, acaba de entrar al cuarto para ver qué es lo que estoy haciendo. Se ha retirado con una sonora carcajada tras leer esta primera página. Lo que él no sospecha es que ésta, mi historia, se cruza con la de él en un punto y ambas corren paralelas, motivo por el cual encontrará numerosas descripciones y referencias a su persona.

Bien, creo que ha llegado el momento de comenzar a revelarles mi pasado. Les pido que se pongan cómodos, porque, si bien no es un relato muy largo, es preferible que lo disfruten como es debido: sentados cómodamente, a la luz de una cálida lámpara y con un buen mate a la mano... o bueno, tal vez algo de té.


Este es el comienzo de una historia de varios capítulos. Creo que Martín ya se ha explicado bien por sí mismo. Cabe aclarar que esta historia es ArgMex. Espero que les guste.