"DARLA"

(Escrito por Federico Hernán Bravo)

PRIMERA PARTE

Dicen que cuando cae el sol, Mallorca es uno de los mejores lugares del mundo para estar.

Se trata de una isla, situada al este de España… Un sitio turístico con playas, lugares arqueológicos y unos cuantos pub's, discotecas y demás. Un sitio con una vida nocturna fascinante que atrae enseguida tanto a turistas como a los lugareños, de una manera irresistible…

…Y a los vampiros también…

El lector me recordará, supongo. Saben que soy un vampiro con alma, creado por Drusilla… un vampiro que busca, a modo de peregrinaje, la respuesta a sus más grandes dudas… a sus más grandes misterios: ¿Por qué existo? ¿Por qué no perdí mi alma al convertirme en un ser de la noche?

Este peregrinaje me llevó a hacer un largo recorrido… Un recorrido que me condujo a Sunnydale, un pequeño pueblo de California, donde entrevisté al vampiro Spike, y luego, hasta la misma ciudad de Los Ángeles, en donde conocí a Ángel, el primer vampiro con alma del mundo…*

*(Para mas datos sobre esto, vease mis anteriores fanfics "Drusilla", "William, el Sangriento" y "Ángelus, el Terrible", todos publicados en esta misma pagina. Nota del autor)

En todos estos casos, viví experiencias únicas. Conocí a nuevos amigos y lamentablemente, con todo el dolor de esa alma humana que nunca me abandonó cuando me convertí en el ser que soy, tuve que dar muerte a mi creadora.

Después de esa infructuosa búsqueda de respuestas, después de ese largo andar, finalmente llegué a un callejón sin salida… un callejón que no parecía darme mas opciones de las que buscaba.

No había respuestas para mis preguntas. Me fui de Los Ángeles decidido a recorrer el mundo en su búsqueda, utilizando para eso todas mis habilidades de vampiro… pero no parecía haber mucha luz detrás de este enigma sin aparente solución.

…Eso si descontamos aquella alucinante visión que me asaltó unos días antes de irme de L.A…

Mis lectores lo recordaran. Fue una visión alucinante y borrosa, una aparición fantasmal, que se me mostró a medias, revelándoseme como el mismo demonio… como el Diablo… Mefistófeles…

A pesar de que aquella aparición juro que volveríamos a vernos… que lo susurró antes de dejarme, lo cierto es que hasta el momento, no ha hecho acto de presencia en mi vida nocturna, sumiéndome en un halo de más incertidumbres y temores.

No tengo dudas respecto que quizás nos veríamos finalmente, en el futuro, pero de momento, esta nueva historia que van a leer nada tiene que ver con ese misterioso ser mítico que se me apareció… no…

No se confundan. Con esta historia, planeo que este sea mi cuarto libro sobre vampiros. Ya saben que los anteriores estaban dedicados a Dru, a Spike y a Ángel… más, este es diferente, ya que esta dedicado a la vampiresa que ha iniciado muchas de las anteriores historias, a su modo, o que ha sido el nexo entre ellas…

Me refiero a Darla.

Si, sé que muchos de ustedes se preguntaran: "¿Pero como es posible que escribas sobre Darla? ¿Ella no esta muerta?"

En efecto. El lector sabe que Darla esta muerta… Saben que ella sacrifico su vida para traer al mundo a un niño especial, que se convertiría en el hijo de Ángel.

Pero yo quería conocer su historia. Había sabido de boca de los otros cosas sobre ella, pero yo quería mas… quería saber de su propia boca la historia de su vida… plasmarla en un libro.

Ahora, el único inconveniente (pequeño, por cierto) era que Darla estaba muerta.

Un inconveniente que pronto seria subsanado… o eso esperaba.


Volviendo al principio del relato, me encontraba yo alojado en Mallorca, el primer lugar al que acudí después de abandonar USA…

Me hospedaba en una bonita casa que alquilé, en una zona cercana a una playa. Una casa elegante y convenientemente amueblada para mi comodidad y con un balcón que daba al mar… balcón al que solía asomarme cuando el sol desaparecía por completo del cielo y sus mortíferos rayos no podían herirme, para contemplar el soñador mar y las estrellas, suspirando silenciosamente en mi soledad.

Siguiendo los consejos de mis dos amigos vampiros (Spike y Ángel) yo ya no me alimentaba directamente de seres humanos. El dolor que me producía cegar vidas se había terminado y solucionado al proveerme de sangre de animal para aplacar mi sed sobrenatural… evitando de esa manera, incluso, atraer sobre mi la atención incomoda de los mortales que me rodeaban.

Aquello funcionaba, más, no del todo. Todavía se volvían para mirarme cuando pasaba. Esto era debido a la palidez extrema de mi piel y al color de mis ojos… signos evidentes de mi naturaleza sobrehumana.

Aun así, nunca vi mi vida preternatural amenazada. Nadie me molesto en el tiempo en que me instalé en Mallorca… ni humanos ni vampiros, ya que los de mi especie aprendieron que lo mejor seria no cruzarse conmigo.

Yo era una suerte de paria entre los nuestros. No solo por ser un vampiro con alma, sino por ser una cosa extraña… A sus ojos, yo era "raro".

Eso me beneficio en extremo…

Cuando nadie te amenaza, vives bien… al menos, lo bien que un vampiro puede vivir.

Aquella noche en especial, cuando se inicio todo (o cuando, digamos, quiero introducirlos a ustedes en el relato) me encontraba yo sentado en mi balcón, mirando las estrellas como de costumbre, cuando tocaron a mi puerta…

Sonreí, ya que sabía quien era. Esperaba visitas esa noche y una visita muy especial.

Me levanté de mi asiento y me encamine a la puerta. Al abrirla, una joven mujer, un tanto mayor que yo, de pelo rojo como el fuego, ojos pintados y vestida de manera exótica, me recibió con una de sus clásicas miradas de asombro…

-¡Niño! ¡Mira que cambiado estas!- fueron sus primeras palabras.

Me reí ante aquel comentario y la abracé. Ella definitivamente no podía creer que aquel muchacho pálido y con ojos blanco-celeste que la miraban, era yo.

No quiero criticarla, ya que Nuria era una de mis pocas mejores amigas… y lo que la hacía mucho más especial, era que Nuria era la clave para esta nueva historia…

Nuria era una bruja…

-¿Cómo esta mi bruja favorita?- dije, invitándola a pasar y a sentarse.

-Pues aquí me tienes, chaval- dijo, con su acento irresistiblemente español- Que me has dejado sin palabras, joder, tío…- suspiró, de manera exagerada- ¿Cómo demonios le haces esto a tu amiga, cabron? ¡Desapareces meses enteros de la faz de la Tierra y cuando te vuelvo a ver, te encuentro así! ¿Me vas a explicar que diablos te pasó?

Sonreí, en silencio.

-Nuria… Si supieras…

-Ni falta hace que me lo digas- confesó- Apenas te vi lo supe… o lo sé…

-Nunca te fallan los poderes, ¿eh?

El rostro de mi amiga española se ensombreció un poco.

-Tú no estas vivo- dijo.

-No… en parte, no lo estoy… y esa es una de las tantas cosas que tengo que contarte esta noche… a parte de una petición especial que voy a hacerte…


Conocí a Nuria hará cosa de dos años atrás.

Ella estaba de paso por la Argentina. Nos encontramos casi por accidente en el interior de un local esotérico, donde ella había ido a comprarse un par de viejo tomos raídos de brujería.

En mi afán de saber y contar historias relacionadas con el ocultismo, entablé una interesantísima charla con ella y, minutos después, me hallaba sentado en el living de su casa, oyendo todo el relato sin pormenores de su vida...

Nuria era bruja. Había adquirido esta habilidad de nacimiento. Todas las mujeres de su familia eran hechiceras según ella, y el indicativo de que así era, estaba en el cabello rojo…

Todas las niñas nacidas en su familia tenían este peculiar rasgo. Era la señal de que aquella se convertiría, en el futuro, en la portadora del poder mágico.

Nuria me contó como le fue revelado aquel hecho. Me contó de cómo sus poderes surgieron a la temprana edad de 13 años y luego, como su madre le había revelado el "estigma" familiar. Después me relató los pormenores de su vida hasta la actualidad, en los que se perfeccionó merced de ingresar a un "Coven" (Aquelarre) de otras brujas mas expertas de su familia.

Actualmente, Nuria había aprendido solo lo que los antiguos magos y hechiceros saben.

Entre sus múltiples habilidades, estaba la de poder evocar a los muertos. Ella poseía el poder concreto de llamar del Mas Allá a las sombras de los fallecidos, a los espíritus de aquellos que erraban en el Otro Lado y que deseaban comunicarse con los vivos.

Muchos llamarían a Nuria una "médium" y lo cierto es que lo era. Justamente por aquel talento, mi vieja amiga seria la que me ayudaría en la difícil empresa que me proponía llevar a cabo...

Convocar al espíritu de Darla.

Nuria escuchó el largo relato de mi transformación en vampiro de mi propia boca.

Se mantuvo firme en todo momento y nunca dudó de mis palabras, a pesar de que cualquier otro individuo, en su situación, hubiera creído que yo estaba loco.

Para apoyarme, le mostré los anteriores libros publicados sobre los otros vampiros que yo había entrevistado. Ella se dedico lánguidamente a mirar las tapas impresas de dichos volúmenes, analizándolos de la única manera que una persona dotada de varios poderes extra-humanos podría hacer.

Cuando finalicé el extenso recuento, ella suspiró largo y tendido, y me miró en el más completo silencio.

-Vaya… Que te has metido hasta la medula en un lío terrible, ¿eh?- dijo, al final.

Sonreí tristemente y asentí.

-No me cabe ninguna duda de que eres un vampiro- siguió diciéndome, mirándome con sus bellos ojos color verde esmeralda- Pero que no me explico lo del alma…

-Todo mundo dice lo mismo.

-Según lo que yo sé de los vampiros… cuando se convierten en eso, pierden el alma- aseguró- ¿Cómo puede ser que tú no?

-Admito que tengo más dudas que respuestas… No tengo ni idea de cómo pasó. No es que me queje, claro… He visto como son los otros vampiros… Los que no tienen alma…

-Ya… Te entiendo.

-…Y después esta el asunto ese de mi visión… la aparición extraña de ese ser que dijo ser…

Nuria me interrumpió bruscamente con un gesto de sus manos.

-No, no, ni me lo menciones- pidió.

-Perdón.

-Que va… Es solo que… ya sabes… a "ese" nunca hay que mencionarlo. Es de mala suerte.

Nuria se refería al Diablo. Como recordaran, esa fue la aparición que se me presentó un tiempo antes de abandonar Los Ángeles y Estados Unidos.

-Bueno, amigo… El hecho es que te has metido en un lío enorme… ¿Eres conciente de eso, no?

-Totalmente.

-Pues… ¿Y que vas a hacer? Digo… ¿Cuáles son tus planes?

-Bueno…- me encogí de hombros- La verdad es que seguir con mi búsqueda… tal vez mas adelante tenga respuestas a este asuntito… ahora, la cosa es otra… Nuria, me comuniqué contigo porque eres la única que puede darme una mano con algo que se me ocurrió y que quiero desesperadamente.

-Habla, pues… Me tienes intrigada.

Asentí. Le señale los 3 libros que había escrito anteriormente, antes de empezar a hablar.

-Como te expliqué, esos libros que escribí están basados en vampiros de verdad… En sus historias. Digamos que me empeciné con esto… estoy metido hasta el cuello- suspire, sonriendo- Todos me han contado sus existencias y una parte de todos existe en mi… pero hay otra vampiresa de la que quisiera escuchar su historia… una muy especial que todavía me falta entrevistar para dar al mundo a conocer completa la historia de este grupo especial de verdaderos vampiros.

-Suena interesante… ¿Qué tengo yo que ver en todo esto?

-Mucho, Nuria, mucho… Esta vampiro en cuestión, hace tiempo que esta muerta… Lo que, como comprenderás, imposibilita muchísimo que yo vaya a preguntarle cosas acerca de su vida.

Mi amiga hechicera se puso de pie, con los ojos bien abiertos de la sorpresa.

-Tú quieres que convoque al espíritu de esa vampiresa, ¿verdad?- me preguntó.

-Que perceptiva- bromee.

Lamentablemente, Nuria no se lo tomo tan a la ligera.

-¿¡Que te has vuelto loco!?- exclamó.

-Nuria, por favor…- supliqué- ¡Eres la única que puede ayudarme! Tus poderes te permiten conectarte con los fantasmas… con los muertos… Te necesito.

-¡Pero no! ¿No entiendes lo que me pides?

-Explícate.

-¡Me estas pidiendo que llame a la Tierra a la sombra de una vampiresa! ¿Crees que es algo sencillo? ¿Algo común? No… Tú estas loco, chaval.

-Nuria, por favor… ¡Te repito que eres la única que puede hacerlo!

-No.

-Si no acudía a ti, ¿con quien iría? Eres la única persona que conozco que sabe como hacerlo.

Mis palabras transmitían sentimientos verdaderos, pero Nuria no quería saber nada con aquello. Exasperada, se puso a pasear de un lado a otro por la habitación, haciendo gestos grandilocuentes con sus manos, de una manera graciosísima.

-Que estas loco, joder- decía, haciendo mucho hincapié en su acento español- ¿Qué no sabes la clase de peligros que hay en lo que me pides? ¿Te piensas que hablar con los muertos y más, con esa clase de espíritus es algo sencillo? ¡Demonios, que no lo es!

-Pero…

-Cuando llamas a un ánima a la Tierra, que como que te expones a cientos de peligros, tonto- me informó- Los muertos… los verdaderos fantasmas… no son tan débiles como crees. Existen muchas clases de espíritus… ¿Y tú quieres que te traiga al de una vampiresa?

-Nuria, por favor… ¡Es la única forma que conozco para hablar con ella! Darla esta muerta… pero falleció arrepentida del mal que cometió. No creo que ahora sea mala, ni que sufra…

Mi amiga hechicera sonrió irónicamente.

-¿Estas seguro?

-Eso creo.

-Aprende esto, amigo mío: nada es seguro. Y más, cuando se trata de espíritus…

-Nuria, ya no sé que decirte, pero si me tengo que poner de rodillas…- dije y ya me disponía a arrodillarme ante ella.

-No, no, no… ¿Qué haces? ¿Te has vuelto loco?

-¿Vas a ayudarme?

-Ay… ¡Pues que eres cabeza dura!- se quejó y sonrió- Claro que lo haré…

Desbordando de la alegría, la abracé.

-¡Despacio, tonto! ¡Qué tienes mucha fuerza y me vas a quebrar las costillas!- dijo, sin aire.

-Perdón…- me disculpé y la solté. Era verdad. Había veces que me olvidaba de controlar mi fuerza vampirica.

-Bueno, chaval… a ver… Necesitare algunas cosas para hacer el contacto- dijo, desplomándose en un sillón.

-Dime que necesitas.

-Primero, velas… Gran cantidad… Las tienes que poner por toda la sala… Segundo, me cierras todas las puertas y ventanas… ¡No sea que una corriente de aire o un ruido de afuera me desconcentre el contacto con el Plano Astral!

-Considéralo hecho.

-No he terminado… Tercero, me tienes que dar algo que le haya pertenecido a la que quieres llamar… Tiene que ser una prenda intima, un objeto que apreciara mucho…

En este punto, sabia que aquello era necesario para convocar al espíritu. Tragando saliva, saqué de un pequeño cajón un objeto que convenientemente "tome prestado" (si, lo robe) de mi visita a Los Ángeles, sin que Ángel ni los otros lo supieran…

…Un collar…

-Esto era de Darla- dije, poniéndoselo en las manos a Nuria- Ángel lo conservaba entre sus cosas… Es lo que le quedo de ella después de su muerte.

-Si… servirá…

-¿Eso es todo?

-Una cosa mas, amigo…

-¿Qué?

-Necesito alcohol… Ron… Una botella del mejor Ron que tengas o puedas conseguir.

-¿Es necesario para el ritual?- inquirí, confundido.

-¡Que va! ¡Es para mi gargüero!- exclamó, riéndose- ¡Qué eres cabron! Me invitas a tu casa y no me das algo de beber. ¡Me muero de sed!


Una hora después, estaba todo listo.

La habitación se hallaba cerrada completamente. Puertas y ventanas habían sido trancadas de acuerdo con lo que mi amiga había indicado.

Aparte de eso, la gran cantidad de velas encendidas iluminaba por si sola la estancia, por lo que la luz eléctrica fue innecesaria. De repente, en mitad de esa penumbra, me sentí como en algún siglo lejano y pasado, cuando todavía la electricidad no se había descubierto como fuente de iluminación.

Sentí una punzada de melancolía. Por un instante, el recuerdo de mi creadora, de la vampiresa que me había hecho el ser que era, se me vino a la memoria…

-Hey… ¿Estas bien?- me preguntó Nuria, sacándome de mis ensueños.

-Si, estoy bien… Hagámoslo- dije, suspirando.

Nuria se colocó entonces delante de una mesa redonda que conseguí para el ritual. Con un gesto, me indico que yo me sentara delante de ella y enlazara sus manos con la mías. Antes de eso, coloque en la mesa un pequeño objeto metálico, con cinta preparada por las dudas.

-¿Qué es eso?- me preguntó, señalándolo.

-Mi grabador… Es para cuando ella aparezca… Si aparece, claro.

Nuria no dijo nada. Obedeciendo a su indicación, junte mis manos con las suyas.

-Bueno… Adelante- le indiqué.

En el medio de ambos (en el circulo improvisado que habíamos armado con nuestro enlace de manos) se encontraba el collar que yo le había dado a mi amiga… el collar que le saqué a Ángel y que le perteneció a la difunta Darla.

Nuria cerró sus ojos y pareció concentrarse. Me sentí algo molesto, ya que no sabía si realmente tendríamos éxito. Debo reconocer que las dudas me asaltaron por millones en ese momento y por un instante, temí que todo se fuera al caño.

¿De verdad podría contactar a ese espíritu? ¿En verdad estaba Darla en el Otro Lado?

Duda, dudas y más dudas… El temor a lo desconocido.

-¡Espíritus, yo os invoco!- comenzó a recitar mi amiga con una voz entre grave y profunda- ¡Acudid, acudid a mi llamado! ¡Que las brumas del Astral se clarifiquen! ¡Yo llamo a esta Tierra al espíritu de la dueña de este collar! Darla es tu nombre… ¡YO TE INVOCO!

A esta invocación preliminar le siguieron un par de palabras en un idioma que no alcancé a comprender, pero que pareció una mezcla de latín y árabe.

Repentinamente, el aire de la habitación se rarifico. Hacia más frío que de costumbre y un extraño viento tenue sacudió las llamas de las velas que nos rodeaban por todos lados.

Puse mis sentidos de vampiro en alerta. Algo se acercaba…

…No podía verlo, pero era como que podía sentirlo… Algo estaba acudiendo al llamado.

Nuria pareció entonces invadida por un sentimiento ajeno a ella. Abrió sus ojos de manera descomunal y me miró… aunque en realidad, solamente no me estaba mirando. Observaba a un punto lejano, perdido en alguna parte que yo no alcanzaba a llegar.

-Ya viene… Es ella- dijo- Ella viene.

Lo siguiente, ni yo me lo esperé.

En los viejos tiempos, solía haber visto fantasmas. En mi vida de mortal, alguna que otra vez me topé con extrañas visiones que podían ser presumiblemente espíritus, pero nada me preparo para el duro golpe que sentiría al ver lo que luego aconteció…

Súbitamente, mi amiga hechicera se desplomó delante de mí, soltándome. Fue como si "algo" le sacara toda la energía vital y la dejara tirada como un títere. Cuando ya estaba pensando que la cosa se había tornado peligrosa, se produjo una transformación increíble en Nuria…

Fue como si su cuerpo físico se viera obligado a cambiar, para hacer de conducto de una fuerza o energía extraña a ella… Su cabello cambio, su cara y hasta el tamaño de su figura.

Una transfiguración total… Sin el más mínimo sonido a nada.

Cuando la cosa se terminó, una bonita mujer joven, de cabellos rubios y mirada tranquila me estaba observando atentamente, en el sitio en que Nuria debía haber estado sentada.

-¿Darla?- pregunté, tímidamente.

La joven sonrió y fue una sonrisa de reconocimiento. Sin poderlo creer, me quede mudo… Las palabras no salían de mi garganta.

-Federico- dijo ella y no era la voz de Nuria la que salio de su garganta, sino la voz de Darla…

-¿Sabes quien soy?- repliqué, confundido.

-Sé quien eres… Sé lo que eres… y sé también que me buscas- fue su respuesta.

Otra vez me invadió el silencio. Ambos nos mirábamos, directamente a los ojos.

-Dios…No puedo creer que esto este pasando- dije, casi riéndome de los nervios.

Darla esbozó también una sonrisa. Señalo a mi grabador…

-¿Eso es para la entrevista?- preguntó.

-¡Oh! Si… Digo, si me lo permites- dije, cuidadosamente- Supongo que sabrás de mis anteriores libros y de mi búsqueda… y de todo eso en general.

-Si, lo sé.

-Bueno… Me tienes en ventaja, je…

Silencio una vez más. Las palabras salían con dificultad de mi boca. ¡Estaba muy nervioso!

-Cálmate- me pidió- Acepto que me entrevistes…

-¿De veras?

Suspiró y se echó hacia atrás, en la silla. Con sus bellos ojos observó detenidamente la habitación, como deleitándose con la vista de las cosas cotidianas, normales y… materiales.

-Es todo tan bonito- comentó- Extrañaba todo esto, ¿sabes? Sentir, tocar… poder volver a ser yo misma.

-¿Cómo es el sitio de dónde vienes?

La duda tiño por primera vez su bello rostro. Parecía confusa ante semejante pregunta.

-No lo sé… Recuerdo poco- me reveló- Recuerdo… Estar en alguna parte… entre brumas… o luz… No, no lo tengo bien claro.

Decidí dejar eso para más adelante. Desconfiando de cuanto tiempo Nuria podía mantener el contacto con aquel insólito y bello fantasma, procedí a encender mi grabador, listo para oír de su boca la historia de su vida… la historia de la vampiresa mas extraña de todos estos tiempos…

CONTINUARA…