N/A: Konnichiwa ^-^ Este es mi primer trabajo publicado, así que espero que no sea tan malo .-. XD Cualquier crítica constructiva la agradezco :)

Pasando a otro tema, yo y Natsu (si quieren entender mejor vean nuestro perfil XD) estamos dentro del fandom de KnB y como nos gusta la pareja TakaxMido MidoxTaka (depende del que quiera estar arriba XD) decidimos hacer este one shoot.

Actualización (10/03/2013): Como verán, ya ha pasado más de un año desde que escribí este one shot y me veo en la obligación de actualizarlo, en este tiempo creo que he mejorado aunque sea un poquito jajaja y la verdad es que tenía ganas de trabajar en lo que fue mi primer escrito de esta pareja.

Disfruten (?)

SHIN-CHAN, MI TSUNDERE

Midorima se despertó gruñendo. Lo que había interrumpido su placido sueño era el sonido de su teléfono, que vibraba en su mesita de noche. Se sentó en la cama de un salto, olvidando el nuevo estante de libros que había puesto en la pared arriba de su cama anoche. Se golpeó la cabeza con la madera, y a continuación se le cayeron todos los libros encima. Maldición.

Pero el teléfono seguía sonando, así que no tuvo más opción que sacudirse todos los libros de encima y estirarse para agarrarlo. Por supuesto, se fijó de usar su mano derecho, justo como su horóscopo había indicado ayer por la mañana.

Tomó el teléfono rápidamente. Al otro lado de la linea respondió Takao.

-¡Buenos días, Shin-chan! -le saludó Takao con su característica alegría

- ¿Qué es lo que quieres? -respondió Midorima, frotándose la cabeza por el golpe, con una voz que expresaba claramente su molestia

-Quería que me acompañaras al centro comercial...

Midorima hizo una mueca. A lo mejor Takao se había acordado. No es como si de verdad quisiera que eso pasara, en todo caso. El detestaba las fiestas y los saludos obligados.

- Le compraré un regalo mi mamá, que está de cumpleaños mañana.

Midorima suspiró.

- No... No creo que hoy pueda

- Oh vamos, Shin-chan, no seas tímido -rió Takao- Hasta quizás consiga algo para ti

- ¿Y quién te ha dicho que yo quiero algo de ti? - le espetó Midorima. Durante sus dieciséis -ya diecisiete- años de vida siendo un tsundere había aprendido a negar sus emociones mejor que nadie.

- Shin-chan, por favooooor -Midorima se quedó callado- Si vas conmigo, prometo pedalear la bicicleta por dos semanas

Midorima lo meditó. Si bien a él nunca le había tocado llevar a su compañero (la suerte de Oha Asa estaba siempre de su lado), quizás sería una buena idea salir a dar una vuelta. Por que nooo, por supuesto que él no quería estar con Takao.

- Está bien -dijo con un suspiro- pero que sean tres semanas

- Yeeeeey -gritó Takao- te espero en la plaza de la esquina del centro comercial en una hora.

Así, preguntándose todavía si había sido buena idea, Shintarou empezó a ordenar el desastre de los libros en su cama. Después de acomodar todo, se fue a bañar y a tomar un solitario desayuno. Esto, en todo caso, no era nada nuevo para él, dado que sus papás casi nunca estaban en casa y no tenía hermanos, estaba acostumbrado a estar solo.

Sí bueno, quizás le molestaba un poquito que Takao no se había acordado de su cumpleaños. Pero si se lo hubieras preguntado, el lo negaría rotundamente. Hundido en su pensamientos, el teléfono volvió a sonar. Fue a contestar, esta vez con paso lento.

- ¿Ahora qué, Takao?...

- ¡Shintarou! - escuchó la exaltada voz de su mamá al otro lado de la línea - ¡Feliz cumpleaños mi niñito hermoso!

- Buenos días, mamá

- Yo y tu padre lamentamos no estar ahí para nuestro hijito

Midorima se sacó sus anteojos y se masajeó el puente de la nariz

- Está bien mamá, de todos modos voy a salir un rato más tarde

- ¿Con quién? ¿Con Takao? - dijo su madre pícaramente. A pesar de que no sabía como trataba Midorima a Takao, ella sabía que su hijo no era una persona que compartiera mucho con otras.

- No... -mintió, definitivamente no quería que su madre lo molestara con ese tema

- Bueno mi amor, espero que lo pases bien. Te debemos tu regalo y un abrazo.

Midorima dejó su teléfono en su bolsillo y luego fue a buscar el paño para limpiar sus lentes. Con el humo de su taza de café, el vidrio se había ensuciado ligeramente. Después de tomar sus llaves y su billetera, salió de la casa sin apuro, todavía tenía quince minutos. Cuando estaba por llegar a la plaza, que estaba doblando la esquina, creyó reconocer una cabellera roja caminando por el pasaje subsiguiente. Sin embargo, había sido por tan solo un segundo, así que no le dio mayor importancia.

- ¡Hola, Shin-chan! -saludó Takao con una gran sonrisa

Midorima lo saludó de vuelta, ajustándose los lentes.

-No tengo mucho tiempo para tus juegos así que espero que te decidas por algo rápido

Ya dentro del centro comercial, Midorima empezó a dudar el haber venido. No podía evitar sentir algo extraño porque Takao no se había acordado.

- ¿No me vas a acompañar?

- ¿Qué? Si estaré justo aquí -apuntó una cafetería- Además, prometiste no demorarte mucho, así que no creo que haya problema

- Shin-chan es tan cruel -dijo, fingiendo una voz apenada- Volveré lo más pronto posible -Takao volvió a su sonrisa

Midorima lo ignoró, entrando al local. Mientras el peli verde revolvía su café, se preguntaba que era ese sentimiento que no alcanzó a reconocer por decepción. No le gustaba esa sensación de opresión que se había instalado en él hace una hora. Takao caminaba por el centro comercial buscando un regalo para su mamá, ignorando como se sentía su compañero. Cuando ya iba por la quinta tienda, se encontró con Kagami y Kuroko. Los saludó con una sonrisa.

- Domo - dijo Kuroko.

Kagami, en un principio, ni se molestó en saludarlo. Tetsuya le pegó un codazo en las costillas que seguramente debe haber dolido. Kagami le dirigió un mirada que a Takao le pareció intimidante, pero Kuroko hizo como que no lo notara.

- ¿Cómo estás, Kuroko?

- Bien, gracias

- ¿Y qué andan haciendo por acá? -preguntó Takao, sonriendo- ¿Una cita, acaso? - dijo esta vez dándole una mirada de circunstancias a Kagami

- ¿De qué estás hablando? - dijo Kagami, sonrojado, evitando hacer cualquier contacto visual con los otros

- Bakagami, no tienes que ser tan tími...

- ¿A quién llamas Bakagami? - dijo el pelirojo agarrando a Takao de su polerón y levantándolo

- ¿Eeeh? - preguntó Takao, riendo y agitando las manos en negación

- Kagami-kun -dijo Kuroko sin expresión alguna- Contrólate por favor

Kagami obedeció a Kuroko a regañadientes.

- Ustedes dos hacen buena pareja - dijo riendo, divertido

- Si, si -dijo Kagami, molesto- ¿Está la zanahoria contigo?

- No, se quedó esperando en la cafetería de la entrada

- ¿Así que ahora aprovechas para comprarle su regalo? -preguntó Kuroko. Takao no quiso captar al principio.

- ¿De... de qué hablas? - su voz tembló un poco. Oh no. No, esto no podía estar pasando... Se había olvidado de su cumpleaños, aún cuando le había insistido meses a Midorima para que le dijera cuándo era su cumpleaños, y después de haberlo logrado, declarado que sería el primero en saludarlo.

- ¿Ja, así que te olvidaste? -dijo Kagami con una sonrisa sarcástica- Pobre tubérculo

- Nosotros veníamos por su regalo - dijo ahora Kuroko, mostrando con su mano la bolsa que llevaba - Deberías ir con él.

Takao tenía una expresión extraña. Nunca lo habían visto serio además de en la cancha, por lo que a Kagami y Kuroko les resultó aún más raro en él.

- Takao-kun... Quizás podríamos ayudarte -dijo Kuroko- Tengo un plan.

Takao se dispuso a escuchar con atención las palabras de Tetsuya. Ese plan podría ser su esperanza para remediar la situación. Asintió y se pusieron de acuerdo respecto a la hora. Takao se despidió, agradecido; y a continuación salió corriendo entre los pasillos.

Midorima seguía sentado en la silla, aburrido. Miraba su objeto de la suerte cada un minuto, que casualmente hoy era un reloj morado. Agitaba con su cuchara una y otra vez su taza de café, esperando que Takao no se demorará hasta la eternidad.

Maldito Takao. ¿Cuánto tiempo piensa dejarme esperando?

El peli verde se hartó. Ya habían pasado más de cuarenta minutos y ni señal de Takao. Además, odiaba estar entre tanta gente. Se paró de su silla y fue a pagar su café, dispuesto a irse. Se sintió peor aún. A Takao no le bastaba con olvidarse de su cumpleaños. Ahora se olvidaba de él. Depositó el dinero en el mesón y salió caminando, solo el tintineo de la puerta acompañándolo.

Iba caminando otra vez a la altura de la plaza, cuando en esta ocasión creyó ver a Kuroko. Creo que debería dejar el café. Tenía hambre, ya que eran cerca de las dos de la tarde y aún no había comido nada. El tiempo parecía irse volando ese día. De repente, sintió un grito a su espalda.

- Shin-chaaaan

Era Takao. Midorima no quería que lo viera con una expresión extraña, así que puso una cara de seriedad helada y se dio la vuelta.

- ¿Qué quieres, Takao?

- Shin-chan, ¡que cruel eres! - dijo Takao, parándose en frente de Midorima. Su respiración estaba agitada, sus manos apoyándose en las rodillas y la mirada fija en el suelo.

- Vamos, tengo que ir a un último lugar

- ¿Si? Que bueno por ti, yo me voy a mi casa

- Pero, Shin-chan...

- No quiero ir, Takao

Miró a Midorima. Aunque tenía una expresión fría, ahora se daba cuenta de todo. Shin-chan estaba decepcionado con él.

- Por favor Shin-chan. Prometo conducir la bicicleta otras tres semanas.

- Que sean cuatro más

- Bien - dijo Takao sonriendo

Comenzaron a caminar. Midorima quería terminar rápido con todo. No había sido un buen día para los Cáncer, justo como había predicho su horóscopo.

- ¿A dónde vamos?

- Aquí -dijo Takao, parándose al frente de un puerta- Pasa.

Su compañero abrió la reja y Midorima entró. Takao sacó su celular y mandó un mensaje. Lo siguiente que estaban haciendo fue subir las escaleras del edificio. Se pararon frente a la entrada de un departamento, al que Midorima no reconocía de nada. La puerta se abrió y Takao se adentró primero. La expresión de sorpresa no pudo ser ocultada ni por un tsundere como Midorima: Adentro estaba toda la generación de los milagros, junto con Kagami.

- Happy Birthday, Midorima-kun -dijo Kuroko con una leve sonrisa

- Feliz cumpleaños, zanahoria -lo felicitó Kagami. Le entregó una bolsa

- Esto es de mi parte - Vio lo que había dentro. Una zanahoria de juguete.

- Maldito - Midorima lo miró

- Sé más agradecido, tubérculo -le espetó Kagami - Estás parado en mi departamento.

- Nunca pedí estar aquí en primer lugar -La tensión entre ellos dos llegaba a ser graciosa para todos los demás.

- Lo siento por eso - dijo Kuroko, poniéndose entre los dos- Esto es de parte de todos nosotros.

Midorima supuso que se refería a la generación. Todos lo saludaron por su cumpleaños.

- Gra-gracias, supongo - dijo Midorima ajustándose otra vez los lentes. Tomó la pequeña caja. Adentro había una tarta con la cara de Takao. Midorima se sonrojó. De furia, por supuesto.

- ¡¿Qué significa esto?! - dijo Midorima

- Eh, Shin-chan, tranquilo - le dijo un sonriente Takao.

Midorima se ajustó otra vez sus lentes, obligándose a si mismo a calmarse.

- Shin-chan, lo siento. De verdad - Takao lo estaba mirando directo a los ojos, con una cara sinceramente apenada - ¿Podemos hablar un momento?

Kagami les permitió salir al balcón de su departamento para estar más tranquilos, mientras ellos repartían el pastel que habían comprado. Takao tomó de la mano a Midorima y lo condujo hasta allá. No dijo nada; solo se quedó observando las construcciones cercanas, mientras Takao se apoyó en la baranda y cerró los ojos por un momento. Sacó más la cabeza, como si al hacer eso el viento pudiera darle más valentía para lo que iba a hacer.

- Shin-chan - dijo Takao en un susurro

Si había algo que Midorima Shintarou odiara, además de expresar sus sentimientos y la mediocridad, eran las sorpresas. Por eso es que cuando Takao acercó sus manos lentamente a su cara y le sacó los lentes, Midorima sintió que palidecía. No podía ver nada sin sus lentes. Aún así, podía jurar que Takao estaba sonriendo.

Entonces su compañero se acercó. Sintió su respiración en el oído y se estremeció.

- Esta es mi disculpa - le susurró Takao.

Su pulso estaba aumentando. Midorima estaba paralizado. Tenía miedo de quebrarse ante Takao. Aunque secretamente, en el fondo, quería que pasara. Cuando sintió lo labios de Takao encima de los suyos, no hizo nada al principio. Una batalla se libraba en su interior.

Por fin se decidió. Alejó todos los prejuicios de si mismo, y por primera vez en su vida expresó a Takao lo que sentía por él. No necesitó palabras.

Takao sintió que Shin-chan le devolvía el beso. Algo en su pecho se revolvió y sintió una felicidad abrumadora. Sonrió. Ya iba aprendiendo como motivar a su tsundere.

Midorima también sonrió. Así que su horóscopo había acertado otra vez. Un escorpión había salvado su día.

N/A: ¿Y qué les pareció? ^-^

Por los que no saben, tsundere es una persona que por fuera es dura y fría, pero en el fondo es todo lo contrario. Vamos, como Shin-chan, que siempre aparenta ser así, pero es sensible en el fondo XD

Espero que les haya gustado, aún que sea un poquito XD Como dije anteriormente, cualquier crítica es bienvenida!