Sueño 7: Identidad expuesta

Serena

Desperté algo atontada por la luz que se filtraba en mi habitación. Me levanté lentamente deslizándome por las sábanas. Sentía como si tuviera una terrible resaca física y moral. ¿Pero por qué moral?. Si no he hecho nada malo.

¿O si?, con solo recordar el rechazo en los ojos de Darien, me dio un vuelco el corazón. ¿es que había hecho algo malo?.

El día de ayer parecía tan irreal. Es decir, repasemos. Un profesor pervertido intentó violarme, un carro con una persona igualita a Haruka casi me arrolla, por lo que me raspé y terminé de destruir mi uniforme. Cuando nada podía ir peor, una tormenta comenzó a caer y por ultimo creo que mi novio (alias mi príncipe azul) ¿intentó clavarme un cuchillo?. Sip, eso era demasiado irreal.

Me estiré dolorosamente, comprobando mis heridas. En mi habitación todo seguía como lo había dejado el día anterior en la mañana. Tenía la impresión que el día de ayer no había sido más que un sueño, uno muy horrendo y sin explicación.

La puerta se abrió quedamente, y mi mamá asomo la cabeza lentamente. al verme sonrió y preguntó en voz bajita como si siguiera dormida .-¿ya despertaste?-.

Le sonreí lastimosamente de vuelta y asentí con mi cabeza.

Mamá entró volando y se sentó junto a mi al borde de mi cama dándome un fuerte abrazo.

-Hija no nos vuelvas a asustar así ¿vale?, no tienes idea de lo preocupados que estábamos cuando el director nos llamó, si ese joven no te hubiera traído a casa… no se qué hubiéramos hecho, te lastimaste y tu uniforme está destruido, ¿pero que te paso?-. Me miró expectante.

-¿él me trajo aquí?, ¿el chico de cabello negro?-. Pregunté sorprendida. Por su puesto que había sido él, ¿pero como me había encontrado? ¿cómo sabía donde estaba mi casa?, Dios, me había salvado dos veces en un día y ni siquiera sabía su nombre.

-Si, dijo que el director lo mandó aquí porque estaba muy preocupado por ti, tienes unos profesores muy considerados ¿no Serena?.

Oh, si tan considerados que van y tratan de abusar de ti a la primera.

-Pero ¿qué pasó con el?, ¿dijo quién era? ¿dónde me encontró?-. Dije casi gritando.

-No ni siquiera preguntamos su nombre, estábamos muy preocupados por ti, incluso habíamos llamado a la policía en cuanto el director nos llamó, pero afortunadamente el chico llegó contigo en brazos y solo dijo que te habías desmayado en medio de un parque a unos treinta minutos de aquí. Verdaderamente un muchacho encantador, se veía tan preocupado por ti, casi parecía como si se conocieran de toda la vida. No se separó de tu lado hasta asegurarse que estabas a salvo en cama, que habíamos curado tus heridas y que no habías pescado ninguna enfermedad. Luego se fue sin decir nada, pero la verdad no nos dimos cuenta, estábamos despidiendo a los policías cuando, solo desapareció.

-¿Desapareció?-. Pregunté anonadada.

-Hija, cuando el director de la escuela llamó me quedé helada. Es decir, tu padre y yo estuvimos hablando y creemos que… bueno tenemos que hablar contigo, no es posible que hayas salido así de la escuela y preocupado tanto al director y a tus profesores solo por un pequeño drama. Yo se que a tu edad pueden surgir este tipo de situaciones cariño, pero no es para que te las tomes tan a pecho, ¿sabes lo preocupados que estábamos? Tu padre estaba a punto de llamar al ejército, así que lo siento mucho señorita, pero está castigada-.

Miré a mi madre sin dar crédito a lo que estaba oyendo.

-Un mes sin salidas, sin televisión, dulces o algún contacto con el mundo exterior-. Dijo tratando de sonar firme.

Cuando vio que la miraba como si tuviera monos en la cara trató de componer un poco la situación.

-No me malinterpretes, yo se que eso de las relaciones sentimentales son una gran cosa a tu edad, pero aunque hayas peleado con Darien, no significa que es el fin del mundo, el director dice que tal vez fue esa la razón por la que te comportaste de esa manera-.

-¿¡El director qué!?-. Grité

-Hija, tranquila el nos contó todo, que ayer mientras estaban haciendo una inspección de rutina, se encontraron contigo en el salón llorando porque habías tenido una pelea con tu novio, así que trataron de calmarte, pero les gritaste que te dejaran en paz y que querías "que todo acabara de una buena vez". Saliste corriendo tan desesperada que te caíste por las escaleras y rasgaste tu uniforme pero no diste vuelta atrás. El pobre pensó que ibas a cometer una locura, así que nos llamó inmediatamente y a la policía, después mandó a ese chico a buscarte.-.

-¿Qué?-. Pregunté a media voz con el entrecejo fruncido.

Vale, hoy no estoy muy elocuente. Pensé

-Mamá eso no fue lo que…- El timbre del teléfono sonó interrumpiéndome.

-Yo contesto-. Me dijo dándome otro rápido abrazo para confortarme, y salió de mi habitación a la carrera para coger la llamada.

Mientras escuché la voz murmurante de mi mamá en el piso de abajo, traté de estrujar mi memoria y poner las cosas en orden. Si mi cerebro no me fallaba ayer, mi asqueroso profesor titular, se quedó a solas conmigo para hablar de mis calificaciones, forcejeamos, se bajó el cierre (casi vomito), estaba a punto de transformarme en Sailor Moon, el chico misterioso llegó, lo noqueó, la policía vino y se lo llevó, el director dijo que hablaría con mis padres y que me podía ir, ¿entonces como me había encontrado llorando por la pelea con mi novio?, espera, ¿si quiera sabía que tenía novio?.

-¡Serena! ¡El director quiere hablar contigo!-. Gritó mamá. Sin quererlo mi corazón empezó a latir fuertemente. Me levanté de un salto y bajé corriendo las escaleras, sin saber como enfrentar la situación.

-Si aquí está conmigo, es usted muy amable por preocuparse de esa forma de sus estudiantes… Si, ya hablé con ella, no por sus problemas amorosos puede ir por la vida preocupándonos a todos-. Dijo en tono reprobador. Aunque sus ojos se suavizaron cuando me vio allí de pie, arruinado su momento severo. –Si, muchas gracias por avisarnos y por todo señor director… oh ¿quiere hablar con ella?-.

Me pasó el auricular y me susurró-. Te dejo a solas, discúlpate apropiadamente ¿está bien?-. Dicho esto se dirigió a la cocina, donde encendió la televisión y comenzó a preparar el desayuno sin prestar atención. El teléfono se encontraba en el pasillo, y gracias al ruido y a la distancia, podía gozar de una conversación privada sin peligro que nadie me escuchase.

-¿Si?-. Hablé algo dudosa.

-Ah, señorita Tsukino, que gusto que ya esté levantada-. Respondió una voz muy alegre y jovial. El director Munakta Reisi, había tomado el cargo de la escuela hacía apenas tres meses. Era joven, bastante, aunque no se podía decir exactamente que edad tenía. La primera vez que llegó a la escuela todas las chicas se volvieron locas, pensando que era un nuevo profesor suplente, por su edad, en especial Mina que gastó dos semanas tratando de formar un plan para conquistarlo entre el que estaba "reprobar-a-propósito-para-que-me-llamen-a-la-dirección-y-el-se-encargue-de-ser-mi-tutor-y-termine-enamorado-de-mi", el cual de hecho si dio frutos, Mina reprobó todos los exámenes parciales a propósito haciendo que el director la llamara a la dirección, pero en vez del surgimiento de su amor, recibió una buena reprimenda y la amenazó de que si volvía a reprobar algo, sería expulsada de la escuela. Desde entonces el director Munakata, estaba vedado de su lista de posibles novios. Aunque no se podía negar que era muy atractivo. De unos veintitantos, el director era un hombre alto, de músculos prominentes que se estiraban debajo de su elegante traje, cabello y ojos castaños. Una sonrisa fácil y carácter jovial y alegre… la mayoría del tiempo. Las chicas de mi curso estaban locas por el, pero a mi no me terminaba de agradar, había veces que consideraba esa sonrisa suya con dos adorables hoyuelos algo… hipócrita.

Casi me podía imaginar esa sonrisa al otro lado del teléfono.

-Buenos días-. Respondí.

-¿Cómo llevas tu día de recuperación?, sabes ayer me dejaste muy preocupado, cuando te fuiste así de repente. Pero no te preocupes, el profesor Kankuro esta… recibiendo su merecido en estos momentos. Créeme, no te lo vas a volver a cruzar en la vida-.

-Bueno director, sabe hoy estuve platicando con mi mamá y me di cuenta de algo, usted dijo que iba a poner al tanto a mis padres pero por lo que me dijo ellos piensan que…-.

-¡Oh eso!, si bueno querida pensé que esa historia de tu pelea con tu novio te iba a causar muchos menos problemas que explicarles a la policía y a tus padres todo ese asunto del acoso sexual, solo estaba pensando en tu comodidad, además este no es solo tu asunto, es también de la escuela, si la junta escolar se llegara a enterar que un incidente así sucedió en la escuela, bueno pues me sacarían de mi puesto y no queremos que salgamos de mi puesto por que tu y yo sabemos que con tus notas, yo soy el único que puede ayudarte a graduarte-.

-¿mi comodidad?, pero ¿¡de verdad espera que me quede callada con todo este asunto!?-.

-Oh, no por su puesto que no, me olvidaba lo valerosa que eres, pero escucha cariño mientras estamos hablando, aquí en mis manos estoy sosteniendo el expediente de tu amiga Amy Mizuno, una estudiante muy comprometida ¿no lo crees? Escuché que quiere ser médico, pero seamos honestos, sería una pena que no pudiera entrar a la Universidad si el director de su escuela manda una carta con malas referencias. Así nunca podrá cumplir su sueño, y tu no quieres ser la responsable ¿verdad?, así que te sugiero que cierres esa pequeña boquita tuya, y eso incluye a tus padres si no quieres que tus amigas paguen las consecuencias-.

-¡Espere!, ¡no se atreva a perjudicar a Amy!-. Grité algo desesperada.

-¡Oh! Por supuesto que no, no te preocupes, bueno ya sabes que hacer. ¿Sabes Serena? ¿te puedo llamar Serena verdad?-. Continuó sin esperar mi respuesta. –Me caes muy bien, de hecho es difícil que me agraden las personas, así que si cooperas conmigo estoy dispuesto a ayudarte-.

-Siento informarle que no es mutuo-. Dije con dureza.

-Si bueno, que se le va a hacer, pero ayer de verdad estaba muy asustado cuando el viejo pervertido se abalanzó sobre ti, por un momento pensé que te ibas a transformar-.

En ese momento, sentí como si mi corazón se hubiera parado de repente. No pude formular ninguna respuesta en mi cabeza. Mi silencio le indicó mi sorpresa, pero el siguió hablando como si nada.

-Bueno, te espero mañana en la escuela, sin falta. Ah, y es mejor que pongas esa hermosa rosa en un florero es de una especie muy cara ¿sabes?... Bueno adiós querida.

-¡Espera!-. Grité demasiado tarde cuando escuché los pitidos del teléfono que indicaban que la comunicación se había cortado.

-¿Todo bien cariño?-. Dijo la voz de mamá tras de mi.

Estaba paralizada de la impresión. El había dicho "por un momento pensé que te ibas a transformar", ¿quería decir en Sailor Moon? ¿sabía mi identidad secreta?. No espera, el nunca dijo Sailor Moon, transformar, tal vez se refería a pelear, a atacar… ¿no?. Pero una parte en mi interior sabía perfectamente a lo que se refería esa indirecta.

-¿Serena?, ¿pasa algo?-. Volvió a preguntar mamá, sacándome del trance.

Puse mi mejor sonrisa y la encaré como si no hubiera pasado nada.

-Todo bien mamá-.

En el templo Hikawa, reinaba el silencio. Todas las chicas habían escuchado pacientemente el relato de Darien. Mientras avanzaba, su voz se iba cortando más y más hasta que en el momento en que llegó a la parte cuando sacó el cuchillo, calló abruptamente. Nadie había dicho ni pío. Hasta que después de unos incómodos momentos, él rompió el silencio.

-Era como si, de repente supiera que tenía un deber que cumplir, que Serena no podía seguir formando parte de este mundo, como si mi amor por ella se convirtiera en odio... Sabía que tenía que matarla, pero cuando vi sus ojos llenos de miedo, me di cuenta de lo que estaba haciendo y solté el cuchillo… Soy repugnante ¿no es cierto?-.

-Todos lo somos-. Los sobresaltó una voz por detrás.

Haruka estaba parada en la entrada con una expresión seria.

-¿la lastimaste?-.

-Me detuve antes de hacerle algo-. Contestó Darien a media voz.

-Que bien, creo que yo solo le hice unos raspones-.

Darien la volteó a ver aterrorizado. Se paró de un salto y agarró fuertemente a Haruka por los hombros. -¿Qué le hiciste?-. Susurró furioso.

-La traté de arrollar con mi auto y después fui a hacer las compras-. Soltó sínicamente. Darien la empujó contra la pared sin soltarla.

-¡Ah, el príncipe está enojado! ¿pero que no era el que intentó ¡clavarle UN CUCHILLO!-.

Sab Amy ﷽﷽﷽﷽﷽es lo mejor para ella-. Respondiodos van a estar aque porque tos due estaba haciendo y solte el cuchillo. la otra mitía que estaba diciendo esas cosas para provocarlo. En su interior sabía que tenía que enfriar su cabeza, pero algo dentro de el estaba ansioso por buscar pelea, por que lo golpearan. Tal vez así enmendaría algo del dolor que le había causado atacar a Serena. Quien sabe, tal vez Haruka estaba en las mismas.

-¡YO NO LA LASTIMÉ!-. Las chicas se abalanzaron sobre ellos tratando de separarlos.

-¡Ah, genial!, la próxima vez nos podemos poner de acuerdo para lastimarla de verdad ¿vale?-. Respondió Haruka escupiendo las palabras.

Al darse cuenta de su forma de actuar Darien la soltó y lentamente se dejó caer en el suelo.

La expresión de Haruka se relajó y se agachó hasta quedar a su altura.

-Se… que esto nos está volviendo locos, pero tenemos que proteger a esa niña Chiba-.

Pasaron unos minutos hasta que Darien levantó la mirada y asintió decididamente.

-¿Alguna idea?-. Dijo sin mucho ánimo.

-Yo tengo una-. Soltó Michiru de improviso, quien se encontraba ayudando a levantar a Haruka del suelo. –No va a ser fácil, pero creo que es lo mejor-.

Dos horas después, se decidió que Rey iba a ser la encargada para llamarle a Serena.

El teléfono sonó unas cuantas veces hasta que contestaron.

-¿Serena?, Hola soy Rey… Serena ¿te podrías callar, no tengo tiempo para escuchar como fue tu día, hay cosas mucho más urgentes, no eres el centro del universo ¿si?-.

Las demás chicas se miraron unas a otras, cabizbajas, sabían que Rey estaba fingiendo pero aun así les dolía el tono en el que le estaba hablando a Serena.

-Escucha, ¡no tengo tiempo Serena!, mañana en la tarde ven al templo Hikawa, todos van a estar aquí… Si, a las cinco. Adios Serena-. Terminó colgando abruptamente.

Rey volteó a ver a sus amigas con aire culpable.

-¿Están seguras que quieren hacer esto?-.

-Si, Rey, es lo mejor para ella-. Respondió Amy convincentemente. Todas asintieron decididas, Darien no dijo nada.