Nota de Autor: Hola, valla ahora sí me tardé en escribir, pero en compensación traigo un capítulo buenísimo y largo. Bueno al menos eso me pareció a mi cuando lo escribí

Alex -Alejandra- Moon comentó que el chico misterioso que salvó a Serena se parecía a Seiya. Pues, quiero aclarar que su cabello es más corto y su apariencia es mas madura. Aquí dejo una imagen ilustrativa. Es como el, pero con ojos negros: art/Ladyarnwyn-s-Cynddl-111908353

Sexy eh?

Bueno, pues nos seguímos leyendo, muchísimas gracias a midori mitzuki 2, barby-chan, shessid, analang, y a los demás por sus comentarios, en serio que animan mucho para seguir escribiendo. Así que Lean, diviértanse y dejen comments por favor. Sale, nos leemos luego. SunRedDream fuera.

….

Sueño 8: La Princesa Maldita

Serena

El día siguiente desperté en un impulso, a duras penas había podido dormir, y cuando me miré en el espejo del baño, comprobé que mis ojos inyectados en sangre lo comprobaban.

En casa todo transcurría normal, mamá y papá estaban desayunando. Cuando me vieron aprovecharon para reprimirme por mi comportamiento dramático adolecente. Acepté el castigo impuesto con los puños cerrados, acordándome que no podía abrir la boca.

Tomé mi tiempo para ir a la escuela, pues los moretones habían hecho efecto en mi de modo que cada que daba un paso, un pequeño calambre sufría por los músculos de mis piernas.

Llegué apenas cinco minutos tarde, pero la clase aun no había comenzado. Me dejé derrumbar en mi lugar sin mucho ánimo, sin siquiera sorprenderme que el asiento de mis amigas seguía vació. Apoyé mi cabeza en el pupitre y traté de dormitar un poco, dejándome arrullar por las animadas pláticas de mis compañeros.

Nota mental, tengo que conseguir más amigos. Pensé, pero no en ese momento, tal vez después, tenía que evitar el dolor físico y mental de ser amenazada por el director de la escuela, ah claro y por mi aparente novio asesino, quien no había contestado mis llamadas todo el día anterior para darme una explicación.

Después de unos minutos en esa posición, la puerta corrediza se abrió y unos pasos firmes entraron en el salón.

-Buenos días-. Dijo firmemente la voz de un hombre. Inmediatamente todos se callaron y precipitaron a sus asientos.

Levanté mi cabeza lentamente y me quedé perpleja con la vista, era un chico de cabello negro, en un traje gris muy elegante. Ojos oscuros penetrantes y piel blanquísima, con facciones gatunas que lo hacían parecer atrevido y… si, sexy.

El corazón me dio un vuelco, era el chico, ESE chico, el que me había salvado la vida, y desaparecido inmediatamente.

Empezó a hablar con una agradable sonrisa, pero no lo escuchaba, estaba demasiado ocupada mirándolo fijamente, con la boca ligeramente abierta, pareciendo una boba.

Creo que pasaron quince minutos, cuando todos empezaron a sacar sus libros de matemáticas, obedeciendo una orden que no había escuchado. Espera un momento, tenía la ligera impresión que se había presentado, pero estaba tan perdida en mis pensamientos que no había escuchado su nombre.

El chico se acercó a mi lugar lentamente con una ligera sonrisa torcida. Mechones de cabello negro ondulado le caían descuidada y atractivamente en su rostro. Bajó su cara a mi altura y me susurró.

-Mi nombre es Akiyama Ren, lo tienes escrito en la cara-. Dijo juguetón. –Página 157, de tu libro, por favor-. Añadió mientras mi rostro se encendía de un rojo vivo.

Abrí rápidamente mi libro de mates y enterré mi nariz entre las hojas, muerta de pena, ante la risa discreta de mis compañeros.

Diablos. Pensé.

Pasé la siguiente hora sin conseguir poner atención. No podía dejar de mirar a mi guapo profesor que se movía de un lado a otro hablando sobre no se que teorema, pero no lo estaba escuchando, estaba demasiado concentrada en su vaivén casi felino, en sus rasgos perfectos, ahora que me daba cuenta era un chico bastante guapo, y a juzgar por los repetidos suspiros todas las chicas del salón pensaban lo mismo.

Muy bien, ya se tu nombre ¿Pero quién eres en realidad?. Me repetía constantemente, la pregunta me estaba matando. Y aún así, mis pensamientos no tardaron en irse a un lugar más lejano. A mi pelea con Mina, la ausencia de mis amigas, el ataque de mi antiguo profesor, el auto en el que vi a alguien tan parecido a Haruka, la amenaza del director y por ultimo Darien.

No podía sacarme de la cabeza la fría mirada llena de odio, como si estuviera viendo una cadáver en putrefacción, que me había lanzado. Solo recordarlo y hacía que mis ojos se llenaran de lágrimas. Me sentí culpable por pensar en mi joven profesor, casi como si lo estuviera engañando.

Pero… ¡Alto! Si no me equivoco mi novio acababa de intentar asesinarme hacía menos de 24 horas, ¿por qué tenía que sentirme culpable?, además no era como si estuviera viendo su trasero ni nada.

Al cruzarme este pensamiento, mis ojos se deslizaron involuntariamente a la parte trasera de su pantalón y…. Sip, redondas y perfectas. El chico era todo un adonis ¿eh?, casi tenía envidia.

Aún así, me di cuenta que mirara lo que mirara y por más guapo que fuera, nadie podría hacer latir mi corazón tan rápido que cuando mis dedos rozaban los de Darien. Nadie podría quitarme el aliento como él en el momento justo antes de que nuestras bocas estuvieran a punto de juntarse, después de todo yo LO AMABA. Y clavara los cuchillos que me clavara nada podría cambiar eso. Pensar en esa manera me llenó un poco de ánimo, pues además de mis sentimientos todos esos años me habían enseñado en confiar en Darien. Ahora estaba segura que algo le estaba pasando, no sabía que, ni como, pero… algo.

¿Por qué no voy al templo Hikawa como me dijeron las chicas para pedirles ayuda acerca de Darien? Si, tal vez juntas podamos descubrir que es lo que le pasaba.

De pronto, tuve la impresión de que pronto todo volvería a la normalidad. Así que ignoré el dolor punzante de mis raspaduras y mucho más animada, centré mi atención en la clase, aunque creo que algo demasiado tarde, pues en el momento en que empecé a escuchar el misterioso chico Akiyama Ren estaba diciendo.

-Muy bien, clase eso es todo por hoy. Como es la primera clase, me voy a compadecer de ustedes y no les voy a dejar tarea, pero no crean que van a tener la misma suerte mañana ¿esta bien?-. Las chicas respondieron con tontas risas coquetas y los chicos alzaban los puños animalescamente en señal de victoria. No pude evitar esbozar una sonrisa.

Akiyama Ren salió de la habitación en medio de la celebración contoneándose como todo un modelo, pero antes de salir de la habitación, me miró directamente y me guiñó un ojo. Sin esperar una respuesta salió del salón balanceando su lustroso cabello rizado, que le llegaba casi a los hombros, atado en un pequeño moño negro.

...

Darien

-¿Cuál es tu idea principito?-. Me preguntó Haruka algo irritada. Gruñí, volteé a ver a las chicas y me encontré que todas me miraban. Llevábamos más de 72 horas sin pegar ojo, porque sabíamos que en cuanto nos sumiéramos en cualquier sueño, las pesadillas vendrían enseguida para atacarnos sin piedad. Todos estábamos de mal humor, especialmente por que en todo el tiempo que llevábamos encerrados en la casa de Rey , no habíamos logrado resolver nada.

-Si, es decir en el momento que Serena aparezca aquí, todas vamos a irnos sobre ella-. Sugirió Mina quedamente.

-Lo se, pero si actuamos rápido y dejamos escapar algo del odio que se forma al verla, podemos sacarla de aquí rápido. Lo importante es lastimarla, hacer que nos odie. Además he estado analizando la situación estos días y por todo lo que me han contado, me he dado cuenta que estos extraños seños funcionan de esta manera. Primero nos muestran lo que debemos hacer, como una pequeña premoción de nuestros sentimientos e impulsos asesinos, hacia un objeto, en este caso Serena. Cuando el objeto aparece, no nos queda otra más que liberar todo el odio acumulado durante el sueño, es decir, en el momento de atacarla nos sentimos mejor con nosotros mismos, hasta que ella se aleja y nos damos cuenta de lo que estamos haciendo.

Tómenlo de esta manera es como si nosotros fuéramos una batería, al momento de dormir es como si nos cargáramos de odio, que se va acumulando y acumulando hasta que A) Pase mucho tiempo sin verla o B) hagamos algo para liberar ese odio. Entonces la energía de odio será liberada al igual que nuestros impulsos asesinos. Ahora, Mina, Haruka y yo, somos los únicos que hemos intentado atacarla, cuando lo estábamos haciendo, era como si nos estuviéramos liberando de aquella energía; es más sentíamos placer en hacerlo, las demás no han visto a Serena en por lo menos tres días y como nadie ha dormido en ese tiempo , digamos que no tenemos mucha energía acumulada, es por eso que en estos momentos se podría decir que estamos casi cuerdos, y tenemos que aprovecharlo para actuar y alejarla de nosotros. Porque, no creo que aguantemos más tiempo sin dormir. Y aun así hay que hacerlo rápido, porque no podemos estar tan seguros que no vamos a … -. Pensé en la mirada tan asustada de Serena cuando levanté el cuchillo contra ella y una oleada de asco contra mi mismo me recorrió el cuerpo. -¡No! Escuchen, todo va a salir bien-. Dije más para mi mismo que para ellas. Las miré, todas asentían aceptando mis palabras.

Había pasado todo el día tratando de hacerme el duro, el valiente tratando de ignorar la atrocidad que había tratado de cometer el día de ayer. Pensé en su pequeño cuerpo temblando de miedo, en su ropa en estado lamentable el cual no sabía por que estaba así ¿le habría pasado algo de camino? ¿se habría caído?, no lo sabía. Tenía la vaga impresión de que lo había dicho algo acerca de una acera, un carro y unos raspones, pero no la había escuchado mi cabeza estaba demasiado ocupada buscando un arma con la que matarla. ¿Qué hubiera hecho si de verdad la hubiera lastimado?. La respuesta no tardo mucho en llegar, y de pronto, supe la magnitud del problema. Si le llegaba a lastimar un solo pelo a Serena nunca me lo iba a perdonar, NUNCA, es decir, esa chica era mi familia, era mi princesa, mi vida era suya, vivía para ella. Si algo le llegara a pasar, yo no podría seguir viviendo. No, tal vez yo correría a suicidarme para ahogar la pena, para dejar de sentir un dolor que ni siquiera me podía imaginar, a diferencia de Serena, yo no era tan fuerte.

-Esto no me convence nada chicas-. Dijo Hotaru tristemente, sabiendo el dolor que le iban a causar a su princesa.

Escuché su dulce voz gritar desde afuera, anunciando su llegada. Mi corazón casi se para y huí a la habitación de Rey.

-¡Darien!-. Me reclamó Rey siguiéndome. Una vocecilla interior me gritaba Cobarde, pero no me importaba, sabía que no me podía arriesgar a hacerle algo, porque si Serena moría, yo moría con ella.

Cerré la puerta ignorando los reclamos de Rey. La miré y tuve una idea

Serena

Llegué puntual al templo Hikawa. Estaba emocionada de que me iba a rencontrar con mis amigas y que por fin, iba a haber alguien que me apoyara a resolver el problema de Darien, como no las quería preocupar tan pronto traté de poner mi mejor sonrisa y grité alegremente. -¡Chicas, ya estoy aquí!-. Abrí la puerta y encontré a todas allí. Mina, Amy, Lita, Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru. Extrañamente por ser la anfitriona no vi a Rey en ninguna parte. De seguro había ido por más té o algunos bocadillos.

La habitación se encontraba a oscuras, solo se iluminaba tenuemente por los últimos rayos del sol, dándole una ambientación algo tenebrosa. Los ojos de todas parecían estar inyectados en sangre, como si no hubieran dormido bien o… hubieran ingerido una sustancia ilegal. Mira las grandes ojeras bajo los ojos de Amy. Si definitivamente la primera.

Nadie me miraba ni me dirigía la palabra, solo estaba allí parada como estúpida, mientras un incómodo silencio se apoderaba de la habitación.

Haruka dio un paso al frente y fue la primera en hablar. –Escucha Tsukino, tenemos que hablar-. Dijo seriamente. El que hubiera usado mi apellido en vez de su usual "cabeza de bombón" llamó mi atención.

-¿Qué no estamos hablando?-. Bromeé nerviosamente.

Me miró llena de furia y cerré mi boca.

-Hemos estado hablando, y creemos que no estás a nuestra altura-. Dijo arrogantemente. Michiru la alcanzó y añadió.

-No entendemos por qué tenemos que obedecer a una niña tan incompetente como tu, creo que no te mereces el puesto de princesa, es decir mírenla es tan tonta que no siquiera pudimos incluirla en nuestro plan para destruir a Sailor Galaxia, porque sabíamos que lo iba a echar todo a perder-.

-Ya no te queremos, eres floja, incompetente, llorona y tonta-. Apuntó Amy.

-Puedes irte al infierno-. Dijo Mina sin mirarme a los ojos.

-Serena, te queremos fuera de nuestras vidas, punto-. Dijo Lita dando un paso al frente. Las demás asintieron muy serias. Y me miraron expectantes por una respuesta.

Les miré a los ojos y no pude evitar la risa. Me reí a carcajadas por las caras tan serias que todas tenían. Aunque nadie se reía conmigo. Una bofetada logró callarme. El impactó me ardió, provocándome un serio enrojecimiento de mi mejilla izquierda.

Cuando subí la mirada, Mina estaba ahí, con ojos casi salvajes y la palma de su mano también enrojecida por el golpe con mi mejilla levantada encima de mi rostro. Me tambaleé unos cuantos pasos. Y abrí mis ojos enormemente sin creerme lo que acababa de pasar.

Michiru se empezó a reír en tono de burla. Una lágrima resbaló por mi mejilla por el ardor de mi piel.

-¿De verdad creen que después de todo lo que hemos pasado voy a creerme una mentira así?-. Dije con una lastimera sonrisa.

Las demás bajaron la mirada sin saber que decir. –Esto no es solo por mi ¿cierto? ¿Qué pasa chicas?-. Nadie me respondió, solo me enviaron resentidas miradas.

-Setsuna, Hotaru ¿Qué pasa?-. Le dije a las Sailors que habían estado calladas todo el tiempo.

Setsuna levantó la mirada, indescifrable y complicada Dudaba pero al final llegó a una solución y empezó a decir. –La verdad es que…-.

Un ruido proveniente del cuarto de Rey me distrajo. Crucé en pasos largos la habitación y me dispuse a buscar a la única persona que tenía esperanza me dijera que les pasaba a las chicas, pero cundo abrí la puerta, todas mis esperanzas se vinieron abajo.

En la cama se encontraban Rey y Darien en una posición muy comprometedora. Darien no traía puesta su camisa y se encontraba encima de Rei, aprisionando sus muñecas con sus amplias manos. Dejando ver sus bien formados pectorales y sus músculos tirantes de la espalda que se contraían formando una curva. Sus rodillas flexionadas se entrelazaban con los blancos muslos de ella visibles por una corta falda roja, que dejaba al descubierto sus bragas, mientras que su blusa estaba desabotonada de los primeros dos botones y dejaba entrever las copas de un brassier blanco. Sus labios se juntaban apasionadamente. Los cuales no se separaron hasta que me vieron en la puerta.

No podía mover ni un músculo. Sentí como si me hubieran dado un puñetazo en la boca del estómago.

Darien se limpió con el dorso de la mano los restos de saliva que quedaban en su boca. Se bajó de la cama de un salto y me plantó cara con una sonrisa indiferente, traidora, sínica.

-¿Te molesto?-. Dijo haciéndome señas como de perrito para que saliera de la habitación. –Estamos algo ocupados aquí-. Rey se estaba volviendo a abotonar su blusa algo sonrojada. Busqué su mirada, pero no se atrevió a sostenérmela.

-Serena Serena, Serena, no me mires de esa manera, como si te hubiera golpeado. Ten en cuenta que todo es tu culpa en primer lugar así que no nos satanices por tratar de escapar de ti-. Lo miré incrédula sin saber muy bien lo que estaba pasando. Quería golpearlo, quería golpear a Rey, quería gritar, enojarme y hacer el drama de mi vida. Pero en cambio estaba segura de que lo estaba viendo con mirada de corderito degollado. Casi suplicando "no me dejes", y me odié por ello.

Miré a Rey en busca de una explicación pero ella solo me devolvió una sonrisa burlona. Sin siquiera molestarse en cerrar las piernas.

-Hace unos días Setsuna vino con muy importantes noticias, nos dijo que estábamos libres de ti, que ya no te teníamos que servir, después de todo ¿por qué servirle a la causa de todos nuestros problemas?-. Empezó Darien

-¿Qué quieres decir?-. Le digo con voz queda.

Me pasó un mechón de cabello atrás de la oreja y me susurró.

-Estas maldita princesita-. Su voz parecía veneno. .-Luna nos lo dijo, al parecer los miembros de la familia real de la luna llevan consigo una maldición, en la que todos sus seres queridos y sus guardianes serán víctimas del infortunio por estar junto de la princesa. Gastamos cuatro años en protegerte ¿para esto?-. Sus ojos parecían heridos, llenos de odio, de reproche. Mi columna se estremeció involuntariamente.

-El día de ayer, Setsuna y Luna, vinieron a contarnos el mejor secreto guardado de la realeza lunar ¿sabes cual es amorcito?-. Me dijo con resentimiento. Yo me le quedé mirando como una tonta.

Mina se acercó desde atrás dándome un empujón con el hombro al pasar, me plantó frente y me recriminó. -Por TU CULPA, el hombre de mi vida me dejó, por TU CULPA no puedo cumplir mis sueños y tengo que resignarme a estar atascada contigo-. Dijo entre lágrimas rabiosas.

Rei la apartó quedamente y tomó su lugar.

-No Serena, no me siento culpable con lo que hice, y ten seguro voy a terminar de hacer con Darien. Es decir, tu sabes que yo estuve enamorada de él desde el primer momento, aun cuando tu lo rechazabas. Pero en cuanto supe de su… "situación" me hice a un lado porque era lo correcto. Al igual que Darien. ¿Sabes qué presión ha tenido que llevar todo este tiempo sabiendo que si no se quedaba contigo Rini nunca nacería? ¿qué tenía que seguir un futuro al que nunca quiso pertenecer?. Pero ya no más, estamos libres de ti, libres de estar juntos de hacer lo que queramos-. Darien la abrazó fuertemente con un brazo y le dio un tierno beso en la frente para confirmar sus palabras.

Tienen que estar bromeando. Pensé sin poder hacer que mi cuerpo reaccionara.

-Gracias a ti, la madre de Rey murió y su padre la abandonó en este sitio, sin siquiera dignarse a verla, todo por tu culpa, ¿es que no te has dado cuenta cuanto nos hiciste sufrir a todos?-.

Solté una risita nerviosa, que más que risa sonó como si me estuviera atragantando con algo, con la esperanza que en cualquier momento Darien o cualquiera de las chicas saltara y me dijera que estaba bromeando. Pero no, nadie podía fingir unos ojos tan resentidos como los que me miraban desde todos los ángulos. Me sentía acorralada, engañada, golpeada, traicionada. Por la gente que más quería en el mundo.

-¿Pero qué…? ¿cómo me pueden decir que es mi culpa?, si yo ni siquiera los conocía o…-.

-Oh claro, olvidaba que la estúpida de Serena nunca sabe nada-. Dijo Haruka recargada despreocupadamente en una de las paredes. Le hizo una seña a Setsuna para que diera un paso al frente y comenzó con su explicación.

-Escucha, he comprobado en las puertas del tiempo y en las ruinas del milenio de plata, algunos de los registros que la Reina Serenity nunca quiso que viéramos. Y adivina que, encontramos. Resulta que la familia real está condenada. Los habitantes de la luna son bendecidos con belleza, sabiduría y longevidad, son seres llenos de luz, ¿pero de donde obtienen esa luz?, bueno digamos que actúas como un agujero negro. Podrás llenarte de amigos y gente que "quieres", pero el universo actúa de tal forma, que todo aquel que te rodea tiene que sufrir pérdidas para estar contigo. En pocas palabras eres la causa de nuestro dolor, de todo aquello que hemos perdido. La Reina Serenity sabía que era un secreto que sería mejor guardar recelosamente pues si alguien se enteraba… bueno creme que no hubieras tenido Sailors Scouts hace mucho tiempo, pero pensándolo, es lógico ¿No lo crees?, es decir, tu madre eventualmente se quedó completamente sola, y ahora tu también-.

Sentí como si alguien se robara el aire de la habitación, y de hecho no era como si tuviéramos mucho espacio. Si no hubiera sido por el mortal ambiente en el que estábamos, el ver a tantas personas amontonadas en e l cuarto de Rey resultaría hasta cómico. Pero en esos momentos no tenía ganas de reír. Para nada.

Lita se acercó a mi y me tomó por la solapa de mi uniforme escolar, levantándome unos centímetros en el aire, gritándome desesperada.

-¡Por tu culpa crecí sola!-. Me zarandeó varias veces hasta que de seguro me torné morada porque Haruka la paró, haciendo que me dejara en el suelo de nuevo y continuó ella. -¿Sabías que abusaron de la pobre de Michiru cuando solo era una niña?, ¿Sabías que mis padres me odian? ¿Sabías que intenté suicidarme?, pero claro, nosotras tenemos que sufrir para que su Real majestad sea feliz. El que el papá de Hotaru haya hecho explotar un laboratorio con ella dentro no importa, que Setsuna haya sido atrapada tanto tiempo sola hasta el punto de casi volverse loca-. La miré llena de terror, no podía ser ¿cómo podía ser la causa de tanto mal?, yo nunca las lastimaría pero… repasé los rostros de cada una y me di cuenta que todas mis amigas habían tenido vidas bastante difíciles. Una culpa inexplicable invadió mi corazón.

-Por que nos quedamos a tu lado Mina, Lita y yo hemos vivido años en una soledad abrumadora para que TU pudieras vivir feliz y contenta-. Dijo Amy entre lágrimas, se me partió el corazón verla así.

Retrocedí unos pasos negando con la cabeza. NO esto no puede estar pasando, yo no les he hecho nada, al menos no intencionalmente.

Miré a Darien suplicándole que me dijera que no era cierto, pero solo me gané otra mirada rencorosa. –¿Sabes por qué intenté clavarte el cuchillo ayer?-. Dios, entonces ¿si lo había hecho en serio?, mi corazón se detuvo, esperando la respuesta inminente. –¡Tu mataste a mis padres!-. Gritó como un loco con los ojos saliéndosele de las órbitas. Fue como si el grito hiciera que perdiera el equilibrio.

-Me quedé contigo todo este tiempo porque sabía que sino Rini no nacería que un me ibas a dar la posición de ser Rey, una recompensa digna por aguantar a una niña estúpida y fea tantos años, pero lo de mis padres eso si que no te lo perdono, además Setsuna vio en las puertas del tiempo y dice que no te necesito para tener a Rini, ella puede ser también hija de Rey la hermosa princesa de la tierra y Marte, nacerá con un hermoso cabello negro, como su madre, así que no te preocupes por Rini, eventualmente vendrá al mundo, solo que sin tu ayuda-.

Me tambaleé sobre mis talones y me fui de bruces pero antes de caer al piso un par de manos me sostuvieron firmemente, era Darien. Suspiré aliviada, pero me alzó bruscamente y llevó una mano a mi pecho tratándome de arrancarme mi precioso broche del cristal de plata. Solté un grito pues sus uñas se encajaban en mi piel en el intento de sacarlo de su lugar. Forcejeamos duramente, pero el me ganaba por mucho en fuerza. Sin poder evitarlo lágrimas empezaron a surcar mis ojos, al verlas Darien podría jurar que aflojó su agarre, pero la lucha siguió hasta que tomé fuerza necesaria para zafarme e ir a estrellarme directo al armario de Rey, sentí como un hilo de sangre bajaba de mi oreja al cuello. Todo daba vueltas y no podía mantener el equilibrio.

Una pena indescriptible me invadía no podía creer que yo haya sido la causa de tantas desgracias, por un momento sentí que casi me lo merecía, pero recordé la imagen de mi novio encima de Rey, e hizo que aumentaran las ganas de vomitar ¿desde hace cuanto que sentían eso el uno por el otro?.

-¡Agarrenla!-. Gritó Rey. –Quítenle el cristal de plata. De pronto estaba rodeada por todas las Sailors Scout sin ningún lugar a donde huir. Cerré fuertemente los ojos y escuché la voz de mi madre. Protege el Cristal de Plata cueste lo que cueste. Eso.

Me aferré a mi broche hasta lastimarme mientras todos jalaban y zarandeaban para golpearme. Así que solté puñetazos a lo ciego. Creí haber visto tirar a Michiru de un impacto pero fue lo suficiente para hacerme paso entre las chicas. Corrí hacia la puerta pero unos pares de brazos me sostuvieron fuertemente. Darien y Rey me sostenían fuertemente y me llevaron a rastras afuera del templo donde Hotaru esperaba transformada con su gran báculo letal apuntando a mi corazón. Chillé y me revolqué, pero todo era inútil. No había nadie en el solitario templo que me prestara ayuda.

A ultima instancia miré a Darien a mi lado derecho quien me hacía una llave en el brazo, aun estaba sin camisa.

-Darien, mírame a los ojos y dime que esto es cierto, que estas enamorado de Rey y que solo fui un juego para ti-. Dije en queda voz. Una sonrisa sarcástica apareció en su rostro, me miró directamente a los ojos y me susurró.

-Ya no te necesito más asesina, saluda a la nueva Reina de Tokyo de Cristal-. Dijo mirando embelesado a la fuerte muchacha de cabellos negros que miraba a Hotaru con aire triunfal, por lograr usuarpar mi lugar. Una solitaria lágrima resbaló por mi mejilla mientras me obligaban a hincarme. Hotaru levantó su báculo y gritó, provocando que un haz de luz violácea se dirigiera a una velocidad vertiginosa hacia mí.

Cerré los ojos.