Regresé a casa de mi madre, ella no estaba y Melissa estaba en su cuna, Buttercup tampoco estaba, seguramente estaba casando ratones como siempre. Me acerqué a mi hija y la abracé como lo suelo a ser. Lloré con ella, aunque se que en su mirada todavía quedaba algo de esperanza. El pensar en la esperanza me recuerda aun mas a Peeta, " el diente de león en primavera" como el solía decirme a cada instante.

Pasaron las horas y yo hice los deveres en la casa, hasta que finalmente llegó la esperada noche y escuché tocar la puerta. Me emocioné y abrí de golpe, era Effie Trinket vestida con su peluca rosa, su blusa impecablemente blanca, una falda rosa y unos botines rosa. El mismo look de siempre. La abracé y empecé a llorar en su hombro,

— Dime que paso—

La invito a sentarse a la pequeña sala que tenemos y le cuento a cerca de nuestra historia, desde que nos casamos, el aborto, mi embarazo, el robo, la casa y por su puesto nuestros problemas en la cama.

— Effie tiene la solución, a los hombres les gusta que los provoquen; que la mujer lo desee con mas ancias que ellos a ellas y para eso tendras que acompañarme a una tiendita muy especial—

— Pero Effie, yo no tengo dinero, y tengo una hija, mi cuerpo ya no es el mismo de antes y—

— Por el dinero ni te preocupes y por tu cuerpo recuerda que ahurita tienes algo que a los hombres les encanta. Dios mio, mira esos pechos rellenos de leche, están que explotan Katniss—

Me mire y me di cuenta que era verdad, en ese momento pienso, gracias Melissa. Sonrio, cojo a Melissa y me voy con ella antes de que Peeta regrese y le dejo una nota diciéndole que volveré mas tarde, que no se preocupe.

Y asi, Sali con Effie, ella cojiendo su bolsa rosa, yo cojiendo a Melissa pegándola a mi corpiño para que no sientiera el frio de la noche y nos subimos en un taxi que tardo 10 minutos en llegar a la antigua plaza donde los padres de Peeta tenían su panadería con esas vitrinas donde exibían esos hermosos y caros pasteles. Effie caminaba rápido y yo la seguía apresurada y la vi entrar a una tiena en una esquina, el fondo era negro y tenia unas letras rojas que decía "sex- shop-. Pronto entramos y todo olía rico, olía a rosas y me recordó a Snow. Vaya desagradable recuerdo. Tambien estaba llena de cajas con imágenes un tanto incomodas de partes privadas, y un montón de trajes sexys y muy escotados parecidos al que usé en mi luna de miel con Peeta. Solo que el que yo use era blanco y con mucho encaje, estos en cambio son rojos, verdes, azules y colores agresivos.

—Deme un rojo, con rayas o puntos negros, un liguero, unas medias negras transparentes, en talla M de cuerpo, y en pecho copa C por favor—

La mire amenazadoramente, osea, estaba pensando en que yo usaría algo así, no ni loca, quise reclamarle pero me ordeno guardar silencio. Y yo muy sumisa debiéndole el favor del taxi le hice caso.

— Bien querida, dame a tu hija y pruébatelo, luego sales, yo te veo y te digo que tal te queda, ¿esta bien?—

Yo solo asiento con la cabeza, cojo el babydoll y entro a un provador, me lo pongo, me acomodo el pecho, el liguero y pongo las medias para salir a que Effie me vea. Salgo y ella me examina,

— Perfecto, se lo lleva puesto—

Dijo Effie, la mire, y empecé a ponerme mi ropa de ama de casa encima del babydoll, cojo a Melissa y regreso a casa con Effie, solo que a medio camino ella dice que ella ahí se queda y toma otro taxi, pues tiene que regresar pronto al Capitolio. Me avisa que ya me dejo el taxi pagado y que me dejó un regalito en la mesa de la casa. Yo le agradesco y le ayudo a cerrar la puerta.

Llegó a casa pronto, mi madre ya duerme y Peeta duerme también. Dejo a Melissa en su cuna y me desvisto dejando el babydoll a la vista, prendo la luz del cuarto donde Peeta duerme, el abre los ojos y ahí estoy yo, Peeta se sienta y se recarga en el espaldar de la cama, yo camino sexymente hacia el viéndome despampanante con ese trajecito. Mis labios rojos combinan con el conjunto. Me acerco a Peeta, le quito los cobertores de las piernas y me siento en el mientras lo beso y el me responde. Nos besamos, mis manos tocan su cuello, sus manos tocan mi espalda, queriéndome desabrochar el brassier, no lo dejo y paso mi boca por su estomago y mas abajo, le quito la pijama y disfrutamos una buena secios de sexo oral, pero ahora es mi turno de disfrutar, y dejo que Peeta me quite el brassier, pero a la vez sale el resto del babydoll, su boca termina en mis pezones y sus dedos aun mas abajo. Siento mucho placer, recordando que hace bastante que no sentia algo asi, pero ahora llega el momento final. Cambiamos de posiciones y yo me recuesto en el lugar abro las piernas de este a oeste y permito que Peeta se monte encima de mi, el sube y baja, de momentos me besa y yo disfruto tocándole las pompas. Disfrutamos asi un momento hasta que termina todo y nos besamos un ratito mas. El me mira, yo lo miro,

— No te preocuper amor, saldremos juntos adelante—

— Oh pero tenemos una péqueña ayuda, regalo de Effie—

Le digo mientras le muestro un cheque que Effie nos dejo en la mesa, con una cantidad de $2000. Dos mil dólares, será de mucha ayuda, por lo menos lo suficiente para comprar 2 hornos y empezar de nuevo. Nos besamos y recordamos una vez mas cuanto nos amamos. Y que con el amor que nos tenemos, y la hermosura de hija que nos une, podemos hacer todo. Peeta me dice que me tiene otra sorpresa y resulta ser otro cheque, esta vez de Annie, enviado desde el Dsitrito 4, ella y su pequeño Vick que ya tiene casi 10 años. Es una muy buena madre a pesar de no tener a Finnick a su lado. El cheque es de otros dos mil dólares. Ahora si podemos empezar. Gracias a todos. Nuestros problemas acabaron.

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