FMA no me pertenece, sino a la grandiosa vaquita Hiromu Arakawa (si de mi dependiera, hubiese escrito otro final para la primera serie). Este fic es sin fines de lucro por un conejito ocioso (Como si me fueran a pagar por esto ._.). Tomatazos al final del capítulo :)

-bla bla bla – Diálogo entre los personajes.

- bla bla bla –Pensamiento del personaje.

-A mi no me engañas Acero –Edward volteó extrañado ante las palabras del Coronel.

-¿De qué estás hablando ahora? –Dijo el rubio mirándolo con extrañeza.

-Tú no vienes solo a investigar el extraño suceso o ¿me equivoco? –El ex alquimista sostuvo la mirada del Coronel por unos breves segundos. Solo eso bastó para darse cuenta que el pelinegro ya sabía sus intenciones.

-Pues, de todas formas tenía pensado visitar Xerxes más adelante. Esta situación solo ha adelantado mis planes –

-¿Que planeas conseguir? –

-… Aún no estoy seguro –

Edward no dejaba de recordar aquél momento. La idea que el pelinegro supiera sus planes o parte de ellos le inquietaba un poco, pero no le quedaba otra que seguir adelante. El ex alquimista estaba absorto en sus pensamientos hasta que escuchó algo que lo hizo volver a la tierra.

-Sabía que Rush Valley era caluroso, pero… creo esto lo supera –Comentó para sí misma la rubia mecánica sofocada al ver que no llegaban a ninguna parte a pesar de llevar horas de viaje por el infernal desierto.

Edward volteó al escuchar lo dicho por su novia, y aunque él se encontraba en las mismas condiciones, no pudo evitar mostrar una sonrisa burlona.

-¿Acaso te arrepientes de haber venido? –

-¡No! ¡¿Cómo crees?! Yo solo comparaba el calor de Rush Valley con este… Por cierto, ¿Se puede saber cuál es esa obsesión tuya de haberme quedado en casa? –

-Creí que la labor de una mujer era tras la cocin… -El ex alquimista no pudo terminar de completar la frase cuando la llave inglesa de la mecánica se estrelló contra su cara.

-Existen idiotas sin tacto con las mujeres y por otra parte estás tú enano de acero –Dijo Roy al ver como el calor volvía más insoportable a la pareja que tenían tras ellos, mientras que la Teniente Hawkeye solo se limitó a pensar que Roy era la persona menos indicada en hablar sobre el trato hacia las mujeres, seguido de un grito de Edward quejándose por su complejo de estatura, que por cierto estaba más que superado.

-Winry, solo bromeaba, pero creo que el calor te está afectando y te sientes perseguida con lo más mínimo que se te diga –"Más de lo normal" pensó Ed, pero Winry sabía que el calor no le estaba afectando (Lo demasiado) para sentirse perseguida o alucinar cosas, y menos con ese tema, que había sido atacado desde el momento que le dijo que iría con él a Xerxes. Finalmente decidió dejarlo de lado, hacía demasiado calor para discutir con el terco de su novio.

No pasaron ni diez minutos en silencio, cuando Edward se quejó:

-¡Oye!, ¡Futuro Fuhrer! ¡¿Cuánto nos falta para llegar?! –Estaba cansado de no llegar a ninguna parte y ya no sentía la mitad de su cuerpo por llevar horas sentado en el camello que lo transportaba. Lo único que agradecía, era no tener el automail en su brazo derecho, de lo contrario se quemaría como la primera vez que había viajado a Xerxes.

-Relájate Acero y disfruta la vista, ¡Piensa que son las vacaciones que nunca te di! –Respondió divertido el Coronel, sin tomar en cuenta el comentario de Ed.

-¿¡Qué disfrute la vista!?¡Hemos visto el mismo paisaje desde que partimos, solo arena, arena y más arena! -

-Tranquilízate, solo bromeaba, en realidad faltan tres horas más –

-¿¡Y debería sentirme aliviado con eso!?

******Desde las sombras******

Por Midori Mitzuki 2

Capítulo 3: Fuego contra desierto.

Edward observaba sin dar crédito a lo que veía. Hace unos días, cuando el Coronel Mustang le había informado sobre el incidente, creyó que había escuchado mal cuando mencionó a la General Armstrong, pero cuando leyó su nombre en el informe, solo sabía una cosa. Tenía que verlo para creerlo. Olivia Armstrong sintió como un par de ojos dorados no dejaban de mirarla de forma extraña mientras ella recibía a los recién llegados.

-¡¿Se puede saber qué tanto miras?! –Gruñó furiosa a Edward, al mismo tiempo que varios militares retrocedieron al ver el estado de la General.

Entonces, una vez más, Edward actuó sin pensar.

-Oiga, ¿Qué usted no era la reina de hielo? –Lo siguiente que se escuchó, fue como un golpe azotaba el suelo.

-¡Mocoso insolente! ¡Como si yo quisiera estar aquí! ¡El idiota de Grumman me encargó esta misión, pero apenas termine me voy de aquí! –Gruñó la General, mientras que el Teniente Miles no pudo aguantar la risa, y tuvo darse vuelta para que la rubia no se percatara.

-Veo que ha amanecido tan radiante como siempre General Armstrong –Comentó divertido Roy al verla.

-Prefiero morir en el desierto que decir lo mismo de ti, Mustang. Teniente Hawkeye, Señorita Rockbell – Dijo la General en forma de saludo, mientras que Roy y Edward echaban un vistazo rápido a su alrededor.

-Y dígame General, ha habido alguna actividad extraña –Preguntó el Coronel en un tono más serio.

-Nada que no haya podido ser controlado, el problema es que los ataques son cada vez más frecuentes –Mientras Olivia decía esto, Edward empezó a inspeccionar la zona, pero no notaba nada anormal, solo un par de tiendas de campaña, las murallas y piedras que alguna vez fueron parte de la civilización de Xerxes y para qué decirlo, más arena.

-¿Aún no ha llegado Al? –Preguntó el rubio.

-Pues no, creíamos que él llegaría primero –Contestó Miles. El ambiente era tranquilo, demasiado para el gusto de la General. Algo no andaba bien, hasta que de pronto escucharon una explosión lejana, y una ventisca de arena arrasó el lugar.

-¡¿Qué demonios?! ¡¿Qué ha sido eso?!–Gritó la General mientras se cubría el rostro con el ante brazo y entornaba los ojos tratando de ver algo.

-¡Es en la zona Este General! –Gritó uno de los soldados que estaban en el lugar. Tras decir esto, Edward corrió hacia el lugar apuntado sin esperar a que se disipara la neblina de arena.

-¡Espera idiota, no puedes hacer alquimia! –Roy no esperó respuesta, así que optó por seguirlo, seguido de la Teniente Hawkeye.

-¡Demonios, yo doy las órdenes aquí! –Dijo enfurecida la general, pero como sabía que ninguno de los dos regresaría, sacó su arma y dijo:

-Teniente Miles queda a cargo de esta zona, cuide a la señorita Rockbell –

-¡Sí General! ¡A todas las unidades de este sector, quiero que se mantengan armados y protejan esta zona! –Ordenó rápidamente el Teniente Miles a las tropas que estaban en los campamentos militares.

-¡Sí señor! –Winry observaba el escenario preocupada. Apenas habían llegado y ya se encontraban con problemas. Solo esperaba que no fuese nada grave, y que los demás llegaran sanos y salvos, sobretodo Ed.

Edward estaba un poco desorientado, pero mientras más corría sentía que estaba en la dirección correcta. Finalmente creyó llegar a la zona donde se detonó la bomba, pero solo se encontró con un montón de piedras esparcidas, y sin ninguna señal de que hubiera alguien ahí. Dio media vuelta, pero no alcanzó a hacer nada más, ya que alguien o mejor dicho, algo lo estorbaba. Un pequeño ojo envuelto en una espesa sombra lo observaba inquieto. Fue en ese momento que Edward recordó que ya no podía transmutar su automail para defenderse.

-Mierda… -La sombra empezó a acercarse a él, acorralándolo hacia las murallas agrietadas de Xerxes. Finalmente, la sombra habló.

-Edward Elric – Sus pupilas se dilataron, y su mirada se tensó. Cómo rayos sabía su nombre, solo tenía una teoría… ¿Era el renacer de Pride? -Sé quien eres… pero tú no me conoces… -¿Qué esperaba para atacarlo?

-¿Acaso tú no eres Pride? –Pero antes que la sombra pudiese responder, un sonido familiar seguido de una luz azul hizo que un montículo de tierra con forma de puño desintegrara la forma que albergaba al ser de un ojo.

-La próxima vez deberías llevar un arma, ¿no crees? –La voz de Alphonse hizo que Edward saliera de su asombro. Fue la primera vez que vio a su hermano desde que él había partido hacia el este de Amestris.

-¡Alphonse! –Al se acercó a su hermano, y ambos se saludaron en un breve abrazo, ya que en vista de las circunstancias no debían bajar la guardia.

-¡Creí que llegarías antes que yo! –

-Si, bueno tuvimos unas cuantas complicaciones en el camino –

-¿Tuvimos? –En eso, una figura de arena se levantó entre las ruinas y emitió un agudo sonido. Tenía la forma similar a un gusano, solo que este era enorme, poseía un solo ojo, y de su boca se podían apreciar millones de dientes.

-¡Creí que habíamos dejado este gusano atrás! –

-¡¿Acaso no puedes deshacerte de él?! –Gritó Ed desesperado.

-¡No es tan simple, es arena! ¡Ran fan le lanzó una granada, pero solo lo desintegró! –

-¡¿Ran Fan?! –Edward cada vez estaba más confundido, pero no había tiempo para pensar en eso, lo importante era acabar con ese monstruo de arena.

-¡¿Y ahora qué hacemos?! –Al ver que el monstruo se precipitaba hacia ellos, Alphonse optó por lo primero que se le ocurrió.

-¡Correr! –Ambos hermanos salieron corriendo sin pensarlo dos veces en forma desorientada. Lo bueno, era que el gusano no era muy ágil en sus movimientos y cada vez que doblaba en alguna intersección chocaba torpemente contra las ruinas de la ciudad fantasma. Un chasquido, seguido de una llamarada de fuego incineraron a la criatura, la cual se retorcía y chillaba fuertemente. Ed y Al miraron en dirección proveniente del ataque, encontrándose con un Roy sorprendido junto a una preocupada teniente.

-¡¿Acaso olvidaste que ya no puedes hacer alquimia?! ¡Esto no es un juego, acero! –Gritó furioso el pelinegro, mientras se acercaba a ellos.

-¡Te parece que estuviera jugando! ¡Esa cosa apareció entre la arena! –Contestó enojado Ed.

-¿¡Y con qué planeabas atacarlo!? –

-¡No lo sé! ¡Solo actué por impulso! -

-¡Pues por mucho entusiasmo que tengas, deberías pensarlo al menos dos veces antes de salir así! –

-Emm disculpen, pero creo que no es momento para discusiones –Comentó Alphonse preocupado al ver al gusano gigante.

-¿Por qué lo dices? Ya lo ataqué –

-Pero creo que ahora está peor –Dijo Al señalándolo, solo así Ed y Roy dejaron de discutir. En efecto, ahora el gusano había dejado de retorcerse y se incorporaba como si nada hubiese pasado, con la diferencia que ahora era un gusano gigante con muchos dientes… y flameante. Riza intentó atacarlo, pero al ver que las balas no le hacían nada dejó de dispararle.

-No le hacen efecto…-

-¿Y el plan B es? –Preguntó Roy alarmado, a lo que ambos hermanos contestaron:

-¡Correr! –

El gusano ahora iba tras ellos, quemando todo lo que se cruzase en su camino. Los cuatro corrían desesperados, hasta que por un momento se dispersaron sin darse cuenta. Edward había llegado a una zona alta y podía ver en forma panorámica a la extraña criatura. Entonces se dio cuenta que en la extremidad del gusano había una placa de piedra con un símbolo que hasta entonces creyó que nunca más vería. Un tatuaje de uroboros. Pero no solo notó eso, sino que sintió algo extraño donde estaba parado. Bajó la mirada y se dio cuenta que estaba pisando algo… más bien dicho, a alguien.

-¡Ling! ¡¿Qué haces aquí?! –Dijo el rubio al momento que dejaba de pisar al futuro emperador de Xing.

-Turisteando –Respondió quejándose mientras se levantaba y miraba al gusano de tierra.

-Demonios, no funcionó la granada, pero… no recuerdo que tuviera fuego… -

-Ignora eso, lo importante es acabar con él –

-¡Joven maestro! –Ran fan se dirigía hacia ellos al mismo tiempo que veía la nueva forma del monstruo.

-¡Ran fan! ¿Estás bien? ¿Dónde está May? –Preguntó Ling preocupado.

-¡Estaba conmigo hace un rato! –El monstruo al ver el camino libre, se arrastró a toda velocidad hacia al frente para dirigirse hacia la zona del campamento militar. En ese momento, un sonido de palmas seguido de un haz de luz, se visualizó cerca de ellos, golpeando el rostro del monstruo deformándolo por breves instantes. Mientras el gusano se retorcía de dolor, Alphonse y May trataban de atacarlo con alquimia, pero no lograban nada más que deformarlo momentáneamente.

-¡Tengo una idea! ¡Al! ¡May! ¡Quiero que encierren al monstruo en un círculo de tierra! –Gritó Ed.

-¡Hecho! –Contestó Alphonse, al momento que se dispersaba con May alrededor del gusano para crear el montículo de tierra.

-¡Acero! ¡¿Qué piensas hacer con eso?! –Preguntó Roy al otro extremo de la zona. Edward pensando rápidamente llegó a una decisión.

-¡Coronel! ¡Teniente! ¡Quiero que distraigan al monstruo! –Ambos se miraron un tanto preocupados, pero rápidamente llegaron a un acuerdo.

-¡Cuenta con nosotros! –Dijo Riza al momento que se dirigía al gusano, tratando de dispararle.

-¡Espere Teniente! –Gritó Roy tratando de seguir su ritmo.

-Coronel, usted ya hizo suficiente, en estos casos solo es un estorbo, a menos que me ayude a distraerlo –Eran muy pocos los casos que Riza se refería a él como un estorbo (prácticamente en todas las ocasiones que tenían que ver con agua), pero al ver que las llamaradas del Coronel solo hicieron que el monstruo se retorciera por unos breves minutos convirtiéndose en una criatura flameante, no servía para nada más. Y solo en esos casos, Roy se sentía totalmente patético, así que no tenía más opción que seguir a la rubia a cargo.

-¿Y nosotros qué? –Preguntó preocupado el joven de ojos rasgados junto a su compañera.

-¿Ven esa placa de piedra? ¡Ese debe ser su punto débil! –Dijo Edward señalando la cola de la extraña criatura.

-¿Estás seguro? –La presión comenzaba a tomar protagonismo en aquella batalla, el tiempo se les acababa y el calor era más insoportable que la odisea en el desierto. Si perdían más tiempo, el lugar sería reducido a cenizas.

-No perdemos nada con intentarlo –Dijo Edward mirándolo seriamente, por lo que Ling no tuvo más opción que confiar en el ex alquimista.

-Ran fan, Ling, quiero que lo destruyan de alguna forma, ¿puedo contar con ustedes? –La pregunta fue respondida con una mirada cómplice del futuro emperador y su guardaespaldas.

-Déjanoslo a nosotros –

May estaba terminando de formar los montículos de arena con su alkahestría por su lado, pero cuando iba a encontrarse con Al no lo veía por ninguna parte y dio cuenta de su error. Se había encerrado ella junto con el monstruo, quien ahora la observaba y se dirigía velozmente hacia ella. May trató de formar un montículo de tierra para poder subir, pero al ver que el gusano se dirigía a ella a toda velocidad, no le iba a dar tiempo para hacerlo, por lo que comenzó a correr desesperadamente. El fuego ardía con más fuerza, y el humo que se formaba en ese espacio reducido la sofocaba cada vez más. Sus piernas le pesaban más y no podía correr a buen ritmo. Sentía que en cualquier momento el monstruo la devoraría, hasta que la criatura emitió un agudo sonido y dejó de seguirla. May se dio vuelta para comprobar lo que le sucedía, y vio a la teniente Hawkeye disparándole al ojo del gusano, cosa que lo distraía por unos breves instantes. En eso Alphonse creó un montículo de arena en la posición de May elevándola hasta el sitio donde se encontraban ellos.

-¿Estás bien? –Preguntó Al preocupado por el estado de May.

-Sí, no te preocupes –Contestó May aliviada, respirando entrecortadamente –Lo importante es acabar con él.

Edward se dio cuenta que la zona se estaba desestabilizando y los caminos de arena comenzaban a desbordarse.

-¡Date prisa príncipe idiota! –El humo imposibilitaba la visión y ya no podía ver a grandes distancias, solo le quedaba seguir el camino hasta llegar donde Al. En eso estaba, cuando un mal movimiento hizo que el montículo que pisó lo llevara directo al suelo. Cuando levantó la mirada, el monstruo estaba a unos escasos metros de distancia de él. Pero cuando trató de levantarse, un fuerte dolor hizo que viera su pierna izquierda, encontrándose con parte de su automail roto.

-¡No ahora! –El monstruo volteó a verlo, y seguido de su particular chillido, se dirigió hacia él a toda velocidad. Edward con todo el esfuerzo del mundo trató de incorporarse, pero su pierna lo imposibilitaba. Estaba contra la espada y la pared. Era su fin, no tenía escapatoria ni nadie que lo ayudase. Edward Elric estaba solo.


Rincón ocioso:

¡Hola mis amores! ¡Lamento mucho mucho mucho haberlos abandonado de esta manera! No tengo perdón de Buda ;_; , lo único que les puedo decir es que entré en un colapso literario y no sabía como continuar el capítulo. Aunque no me crean, he reeditado más de 10 veces este capítulo, le quito algo, le agrego algo, y estos últimos días, mientras pasaba mis vacaciones de invierno... poof! nació el capítulo, y por primera vez quedé satisfecha. Espero que les haya gustado. Ya saben, si tienen alguna recomendación, duda, no se entendió la escena de acción, carta de amor, o carta de odio hacia a mi por haber tardado 6 meses en subir un mísero capítulo, lo escriben y mandan el comentario aquí abajo.

¡Lo segundo! quiero recompensarlos por la espera, y he de decirles que ya comencé el capítulo 4. Si mi inspiración va bien, subiré el capítulo este Sábado por la noche -Saltan serpentinas y globos- . Así que ya no sufran más (?). Reitero el perdón hacia ustedes, y muchas gracias por darse el trabajo de leer -reverencia- nos vemos!

Se despide con mucho cariño una coneja ociosa amante de los pies de limón.

Pd: Les envío pies de limón para todos!.