"EL REGRESO DE DRUSILLA"

(Escrito por Federico Hernán Bravo)

PRIMERA PARTE

Hola, soy yo de nuevo.

Supongo que me recordaran. El vampiro con alma escritor creado por Drusilla, aquel que recorrió un largo camino en busca de respuestas y que a su vez, entrevistó y plasmó en libros la vida de Spike, Ángel, Darla y de la misma Dru… Aquel que por saber para qué existía, hizo un pacto con el mismo Mefistófeles y que luego, descubrió finalmente que el Ángel Caído lo engañó y que fue quien lo creó, en cierta medida…

Si, lo recuerdan.

Como sé que es así, sabrán que al final de la batalla contra Mefistófeles a mi se me presentó un nuevo panorama, un panorama bastante curioso, les diré.

Una enviada de Wolfram & Hart, aquellos abogados siniestros que son la Némesis de Ángel, se contactó conmigo y me instó a firmar un contrato con ellos, para ayudarme a seguir adelante en mi vida sobrenatural. Al principio, tuve dudas y me negué a formar parte de aquello, pero luego de los sabios consejos de Spike, a la final decidí aceptar, convencido en el fondo de que tal vez había vuelto a cometer un error y que no tardaría en pagarlo caro.

…Bueno, en cierta medida, este nuevo relato que a continuación debo contarles, se inicia allí, en ese punto…

Wolfram & Hart me habían ofrecido en su contrato el control de sus oficinas en Argentina. Nuevamente, volvía en avión (vuelo nocturno) a mi querido suelo patrio, dispuesto a tomar la responsabilidad que me había sido dada. Mi mente y mi alma eran un mar de confusiones, dudas y preguntas… Durante todo el viaje, pensé y re-pensé en la situación.

¿Sinceramente había hecho bien al firmar aquel contrato?

¿Me quedaba alguna otra opción, acaso?

Drusilla estaba muerta. La visión que de ella tuve, en mi viaje al Infierno con Mefistófeles bien podría haber sido una alucinación, una ilusión creada por el Ángel Caído para manipularme.* Así lo creía yo en ese momento y era por eso que tenia en mi interior, mezclado con todo, un sentimiento de amargura que me era imposible sacar.

*(Ver mi anterior fanfic "El Ángel Caído", publicado en esta misma pagina. Nota del autor)

Sentía un dolor horrible, un dolor que no parecía tener fin. Me encontré pensando en Dru en la última mitad del viaje a Argentina y tuve la repentina sensación de que, al final de todo, nos volveríamos a ver y mi sueño añorado, mi deseo ferviente de que volviésemos a estar juntos, se iba a cumplir.

De momento, había cosas mas recientes en las que debía ocuparme… Wolfram & Hart, por ejemplo.


El avión se detuvo en el aeroparque, en la misma ciudad de Buenos Aires.

Otra vez respiraba el aire nocturno de la gran "Reina del Plata", como solían llamarle en los viejos tiempos, por el río cercano donde la ciudad se asienta, el mismo Río de la Plata.

Entre la multitud con la que bajé del vehículo aéreo, por la escalera, me encontré sorprendentemente con que varias otras personas parecían esperarme en un punto cercano de la pista, con un gran cartel de colores extendido que decía lo siguiente: "¡BIENVENIDO, FEDERICO!"

Me acerqué a ellos no sin disimular el asombro y descubrí que se trataba de un grupo de abogados de la firma, liderados por la misteriosa mujer que antes había visto en Sunnydale y la que me había propuesto formar parte de aquel insólito grupo, Eve.

-Veo que finalmente has llegado- dijo, cruzada de brazos y apoyada en una gran limousine negra.

-Y yo veo que has sido más rápida que yo- comenté, enarcando una ceja- ¿Cómo hiciste para llegar tan rápido? ¡Pensé que seguías en Norteamérica!

-Cariño… Hay tantas cosas sobre nosotros que desconoces- suspiró, sonriendo- Pero para eso estamos… para ayudarte.

Eve les hizo una señal a unos hombres vestidos con traje y anteojos negros y estos se me acercaron, tomaron cuidadosamente mi maleta y mis cosas y las colocaron en el baúl trasero de aquel fastuoso coche negro.

-¿De quien es el auto?- pregunté, admirando su superficie oscura.

-¿Y de quien crees que es, tonto?- replicó Eve, abriéndome la puerta- ¡Tuya!

-¿Es una broma?

-¿Recuerdas el contrato que firmaste? Bueno… como el nuevo director de W & H Argentina, tienes a tu disposición este bonito auto.

Me quede mudo del asombro. Miré la puerta abierta de la limousine ante mí como un pozo negro al que si uno se atreve a entrar, lo mas seguro es que perdiera la vida.

Eve sonrió y para demostrarme que nada malo me ocurriría, se sentó ella en el interior y me hizo una seña de que entrara.

Me encogí de hombros y ocupé mi lugar a su lado. La puerta se cerró y el chofer arrancó…

-¿Exactamente, que voy a hacer en Wolfram & Hart?- quise saber.

La limousine viajaba rápidamente por entre las atestadas calles de Buenos Aires. Estábamos recorriendo la zona céntrica, la cual, resaltaba por sus modernas construcciones de acero y cristal, edificios modernos que solían contrastar con aquellas otras estructuras construidas en la Época Colonial y las que se hicieron en los años 20 o 30…

-¿Y que mas? Sencillamente, ser tú mismo- replicó Eve, revisando una agenda electrónica atentamente- W & H te ofrece una oportunidad sin igual. Tienes a tu disposición todas nuestras oficinas de esta sucursal en Argentina para lo que quieras…

-Suena bonito… ¿Pero por que sigo teniendo la sensación de que acá hay gato encerrado?

-¿Te obligamos a tomar la decisión?- finalmente, Eve me miraba a los ojos- Fue toda cosa tuya… Tú aceptaste firmar el contrato. Nadie te apuntó con un revolver…

-No… pero si me dicen que si no firmo me va a ir mal, que mis libros van a ser un fracaso y demás, pues… Sé que la psicología no es mi fuerte, pero me doy cuenta cuando me quieren manipular sicológicamente.

Mi observación le causo gracia. Dejó de lado su agenda electrónica y me señaló al exterior, hacia un gran edificio al que nos acercábamos.

-Bueno, "jefe"… Bienvenido a Wolfram & Hart Argentina.

El edificio en cuestión adonde nos acercábamos era lo más insólito que vi jamás. Era grande y negro, un edificio sombrío con un aparente hall imponente repleto de gente que iba y venia. El coche donde viajábamos se detuvo delante de aquel sitio y los hombres de negro del principio nos abrieron las puertas, dejándonos bajar.

-Vaya… ¿Y todo eso es mío?- pregunté, mirando hacia el lugar.

Eve sonrió y me hizo señas de que la siguiera.

-Es todo tuyo… para lo que quieras- dijo.

Si tuviera que describirles a los lectores el edificio de Wolfram & Hart Argentina fielmente, debería empezar por decirles que se trataba de una gran torre sombría, de cornisas pronunciadas. En ellas, se veían estatuas de lo que parecían ser ángeles o demonios de algún tipo. Tenia ventanas de algún vidrio opaco, oscurecido, y un gran letrero o placa de bronce en la entrada, que rezaba lo siguiente: WOLFRAM & HART, A SU SERVICIO SIEMPRE, DESDE TIEMPOS INMEMORIABLES.

Apenas cruzamos la entrada, me recibió una multitud de gente reunida en el hall, un bonito lugar donde el logo de las letras W y la H estaban esculpidas en roca y en donde se veían varias macetas con plantas exóticas de todos los tipos.

La multitud reunida me aplaudió al verme. Me quede pasmado y congelado en mi sitio. Mi compañera parecía divertirse con todo aquello y sencillamente, se dedicó a susurrarme al oído que yo era una completa celebridad entre el personal.

-Todos han leído tus libros.

La gente se me acercó y me vi entonces estrechando manos por todas partes. Me sentí incomodo pero mentiría si no dijera que por un momento, creí que tocaba el Cielo con las manos. Muchos me pidieron autógrafos y además, me insistieron en que siguiese escribiendo ya que les gustaban mis historias.

Eve tuvo que ayudarme a salir de la multitud que me retenía y me guió en un nuevo camino hacia un ascensor de metal. Las puertas se cerraron y gozamos de un par de minutos en paz, arrullados por una suerte de música funcional que realmente, llegó a tranquilizar mis nervios.

-¡Dios! ¡No lo puedo creer!- exclamé, feliz- Nunca creí que yo podría… que podría ser…

-¿Una celebridad?

-Algo así.

-Vas a tener que acostumbrarte. Si todo sale bien, no solo la gente del edificio te va a saludar…

-¿Qué quieres decir?

Eve se arrodilló levemente, con un gesto de admiración.

-Me inclino ante el nuevo Stephen King.

Me reí ante aquel comentario.

-¿King? No… creo que lo mío es mas parecido a Howard Lovecraft… o a Anne Rice.

Con un sonoro "¡DING!" el ascensor se detuvo y sus puertas se abrieron. Eve me informó que estábamos en la sección de oficinas. Separados por paneles de plástico y cristal, se hallaban cientos de cubiculos ocupados de gente que trabajaba en un vasto papeleo y que usaban computadoras de diferentes marcas, todas ellas muy modernas, por lo que vi.

A medida que Eve y yo caminábamos por entre aquellas oficinas, sus ocupantes dejaban levemente su trabajo y salían a saludarme.

-Es un gusto conocerlo personalmente- me dijo un hombre mayor.

-¡Me encantaron tus libros!- indicó una chica muy bonita, extendiendo un pedazo de papel y un bolígrafo- ¿Me das tu autógrafo, por favor?

-Es un placer que trabaje aquí, señor- aseguró un hombre alto, de pelo corto y engominado, con unos lentes oscuros en su cara y un traje de negro como los de aquellos que nos abrieron las puertas del coche que nos trajo.

-Federico, te quiero presentar a tu jefe de seguridad personal, Héctor Lugones- dijo Eve, apoyándole una mano en el hombro a aquel gigante- Héctor, quiero que cuides al señor Federico y que lo asistas en todo, ¿esta claro?

-Tan claro como el agua, señorita Eve- dijo Lugones y se sacó los lentes oscuros- Señor, puede pedirme LO QUE QUIERA y se lo traeré. Estoy a su entera disposición el 100 por 100.

-Gra-Gracias, Lugones…- tartamudee- Bueno… De momento no quiero nada, je.

Eve sonrió y me condujo hasta la que seria mi oficina.

-Es aquí- me indicó, abriendo un par de puertas de roble y dejando delante de mí una oficina súper moderna, con un gran ventanal y un escritorio caoba, con una silla mullida de cuero.

Sin aliento, me acerqué y me senté en ella. ¡Era comodísima! Una mirada más atenta al escritorio me indicó que tenía varios teléfonos de diversos colores a mi disposición.

-Es maravilloso- comenté.

-Es mas que eso- dijo Eve, sentándose delante mío- Es todo tuyo.

-Sinceramente, no puedo creer que me hayan dado el control de W & H…

-Vamos por partes… Wolfram & Hart es una corporación- me informó- Una corporación multidimensional, por cierto. Solo te hemos dado las oficinas de Argentina…

-De todas formas, es mucho.

-Comparado con nuestras sucursales alrededor del mundo (del tuyo o de otros mundos) esta es la más menor de todas… Aun así, no carece de todo lo que implica esta firma.

-¿Voy a tener que estudiar abogacía?- pregunté- Se supone que ustedes son abogados.

-No hace falta… muchos de acá son abogados y esa es la actividad principal en este lugar, pero nos extendemos en otras ramas. Wolfram & Hart esta interesada en TODO, así que vas a hallar cosas muy atrayentes por aquí.

-Fascinante… ¿Y el precio?

-¿A que te refieres?

-¿A quien tengo que matar?

-A nadie.

-¿Segura?

-Segura.

-¿No tengo que asesinar a nadie? ¿No tengo que estafar a nadie ni robar nada?- inquirí, incrédulo- Vamos, Eve… Quiero la verdad.

-No tienes que hacer el Mal, si no quieres- replicó, sonriente- Solo queremos que seas útil, ya te dije…

-¿Queremos? ¿Quiénes?

-Los Socios Mayores.

-Los Socios… ¿Son los que financian esta firma, no? Ángel me habló de ellos… Nunca les vio la cara…

-Ni tú tampoco lo harás.

-¿Eso que quiere decir?

-Los Socios Mayores están muy ocupados. Si estabas pensando en solicitar una entrevista con ellos, olvídalo…

-Ni remotamente lo pensé. No sé quienes serán tus Socios Mayores, pero solo sé una cosa y quiero que como enviada de ellos, se lo transmitas…- me recliné en la mesa, hasta ponerme cerca de ella- ¡No pienso dejar que me usen! ¿Esta claro? Si sueñan con usarme para el Mal, que se olviden.

-Muy bien… si los veo, se los diré- bromeó Eve y se puso de pie, lista para dejar la oficina.

-¡Espera! ¿Adonde te vas?

-Tengo muchos asuntos que atender, mi amigo… Hay otra gente que tengo que visitar y que se encuentra en una situación similar a la tuya. Te dejo al control de tu nueva oficina, que la disfrutes. Cualquier cosa que quieras, se lo pides a Lugones… o a tu secretaria personal.

-¿Secretaria? ¿Tengo secretaria?

La puerta de la oficina se abrió y una rubia despampanante, vestida de traje, entró con una agenda entre las manos…

-Federico, ella es Harmony Kendall.

-¡Hey! ¡Hola!- me saludo la rubia, evidentemente emocionada- ¡Dios! ¡No lo pudo creer! ¿Me das tu autógrafo?

Harmony… la conocía. Spike me hablo de ella. Lo ultimo que me imagine, es que la encontraría allí… Trabajando para W & H y que, para colmo, como mi secretaria.

-Te dejo- dijo Eve y se fue.

-¡Ay! ¡Que emoción!- dijo Harmony, mirando como yo firmaba un pedazo de papel con mi nombre- ¡Leí todos tus libros! Me encanto el de Spike…

-Me imagino.

-¡Que emoción! ¡Voy a ser tu secretaria personal!- exclamó. No me falto mucho para darme cuenta de que no era muy… digamos, centrada- ¡Gracias por el autógrafo!

-Bueno… ¿Y que se supone que voy a hacer ahora?

-¿Quieres tomar algo de sangre?- me preguntó Harmony, guardándose en un bolsillo el autógrafo y sonriéndome como una niña dispuesta a todo- Te puedo traer una taza.

-Eeeeehhh… bueno.

-¡Perfecto! Al fin voy a tener con quien hablar…- comentó, anotando todo en su agenda- No hay muchos vampiros por estos lados. Tal vez podamos hacer algo mas… ¡Si! Tal vez te interese escribir un libro sobre mí.

"¡Uy!", pensé, "¿Y ahora? ¿Cómo me saco de encima a esta copia de Mary Carey oxigenada?"

-Es una linda idea- le dije, tratando de ser cordial- Lo voy a pensar, ¿si?

Mala táctica. Harmony se emoción mucho mas al oír aquello y se inclinó para besarme el rostro. Sentí que por primera vez, el frío de mi piel vampirica se tornaba de una calidez muy… sensual.

-Mamita… Y es tremendamente parecida a Mary Carey- murmuré, mareado.

-¿Quién? ¿La actriz porno?

-¿Eh?

-Mencionaste a Mary Carey…

-¡Ah! ¡Eso! Je… No fue nada… Pensaba en voz alta, ji.

Harmony asintió y sonrió picaramente.

-No me importa hacer horas extras- dijo, con tono meloso.

-Eeeeehhh… Bueno, bueno… ¿Cambiamos de tema? ¿Hay algo en esa agenda para mí? ¿Algo que tenga que hacer?

-A ver…

Harmony consultó en su agenda, buscando. Por mi parte, me sentía sapo de otro pozo. Aquel sitio era todo lo que mis sueños desearon, pero a la vez, era mucho más.

-Ah, si… aquí dice: "Llevas a Federico a un recorrido completo por el edificio y a conocer el personal"- hizo una pausa, emocionada- ¡Que lindo! Parece que voy a ser tu guía…

-Dios mío…


Creo que nunca más me voy a olvidar de semejante tour.

Guiándome, Harmony me llevó a recorrer todo el edificio de Wolfram & Hart Argentina y me presento ante todo el personal.

En total, el edificio constaba de veinti-pico de pisos, dividido en varias secciones principales. Estaba el sector de oficinas (que mencione mas atrás), la sección del Archivo (que se encontraba en el sótano) y demás lugares que tuve bien visitar mientras Harmony caminaba delante de mi, explicándome en una interminable (y agobiante) charla todo lo referente al sitio… desde como funcionaba una maquina expendedora de bebidas, hasta una PC de ultima generación.

-…Y esa puerta que esta ahí te conduce a la Sección de Asuntos Diabólicos- me explicaba, mientras atravesábamos un largo pasillo iluminado por luces artificiales-… Como ves, el edificio esta recubierto por esos cristales negros y (aquí viene la mejor parte) esos cristales son especiales…

-¿Qué tienen de especiales?

-Son Necro-cristal… Diseñados para que los vampiros podamos salir a plena luz del día… ¡Sin quemarnos!

Me quede asombrado.

-Bueno… Esos son todos los lugares de interés de este edificio- terminó Harmony, deteniéndose en una intersección del pasillo- Espero que te sientas cómodo.

-Mas que cómodo me siento sapo de otro pozo- le confesé.

-No te quejes… Podría haber sido peor- dijo, suspirando, mientras caminábamos hacia un ascensor- Al menos, ahora eres el jefe de este lugar. Yo en cambio, soy solo una simple secretaria.

Estaba por subir en el ascensor cuando al final del pasillo, vi algo que me dejo helado.

Alguien me miraba. Al principio, lo tome como una más de los empleados que no paraban de manifestarme de manera agotadora sus gestos de admiración hacia mí, pero luego, me di cuenta de que no se trataba de ninguna manera de un empleado y mucho menos, de un ser humano…

-¿Qué sucede?- me preguntó mi acompañante femenina, mirándome- ¿Qué pasa?

-Dios… ¡No puede ser!

Me quede quieto en la puerta del ascensor, decididamente mirando sin pestañear a la figura que estaba parada al final del pasillo. Se trataba de una mujer joven, de piel blanca como el marfil, ojos grandes y expresivos, vestida con un traje negro.

…Era Drusilla…

-¡Dru!- grité, sin poderlo creer.

Aquella insólita aparición me miró lánguidamente, para luego darse la media vuelta y alejarse caminado por un pasillo a su derecha. Me olvide de Harmony y del ascensor y corrí detrás de ella, intentando alcanzarla.

-¡Dru! ¡Espera!

La figura de Drusilla no se volvió para mirarme. Siguió caminado hasta que dio vuelta en una esquina. Sabiendo que el camino se terminaba allí, en una pared, di la vuelta decidido a enfrentarla… solo para terminar topándome con que no había nadie por ningún lado.

-Dru…- murmuré, tocando la pared donde el pasillo se terminaba.

Harmony llegó hasta donde estaba, con la lengua afuera de tanto correr.

-¡PUF! ¡Por el amor de Dios! E-Estoy agotada…- dijo, reclinándose contra una pared.

-¿La viste?

-¿A quien?

-¡A Drusilla!

Harmony pareció confundida.

-¿Drusilla? ¿Aquí?

-Si. ¡Estaba aquí, Harmony! ¡Debiste verla!

La vampiresa rubia me miró como si yo desvariara.

-Eh… Yo… Lo siento, pero no vi nada, ji- me aseguró, encogiéndose de hombros.

Suspiré. Me llevé una mano a la cabeza, agotado.

-Rayos… Creo que estoy alucinando. Llevame a mi cuarto, si es que lo tengo, Har- le pedí- Sinceramente, son muchas emociones por hoy.

-Como ordenes, jefe- otra vez asumió el rol de la secretaria súper eficiente.

Emprendimos el camino hacia el ascensor, sin perder el tiempo. En todo momento, me volteaba para ver. Tenía la fuerte convicción de que me observaban…


Mi cuarto resulto ser lo mejor de lo mejor.

Ubicado al oste del edificio, era el más grande que vi en mi vida. Constaba de una mullida cama de estilo matrimonial, televisores con canales de cable y satelital, un pequeño bar con bebidas alcohólicas, un jacuzzi improvisado y demás juguetes que lo hacían una completa delicia.

-¿Y este es mi cuarto?- pregunté, como un bobo.

-Si… es muy bonito. Espero que te gusten las cortinas rosas… Yo misma mande que las coloquen, en lugar de esas negras que te pusieron antes- Harmony se dio la media vuelta, dispuesta a dejarme solo- Bueno, jefe, si me necesitas, estaré en mi despacho… Ya sabes… Soy una chica eficiente y tengo mucho papeleo que tiene que estar al orden.

-Si… ¡Ah, Harmony!- la llamé, antes de que se fuera.

-¿Si?- me preguntó. Otra vez el tono meloso en la voz.

Me quede congelado por segunda vez en el día. Me miraba de una manera tan sensual… Era la típica rubia de California, me dije. La chica de curvas alucinantes y de pocas luces en lo que a cerebro se refiere… esa chica que nunca pierde las ilusiones de que algún productor importante Hollywoodense la descubra y la llame para formar parte de una gran película.

-Eh… Solo quería decirte que… mañana te espera un aumento de sueldo…

-¿De veras?

-Si.

Se le ilumino la cara. Dejando de lado la palidez sobrenatural típica de nosotros, los vampiros, su rostro adquirió un tinte de sorpresa que solo puedo calificar como infantil.

-¡Gracias, jefe!- exclamó y otra vez me dio un beso.

-Por favor… faltaba mas- dije, temblando de pies a cabeza de los nervios- Eh… Es por la buena atención que me diste… Sinceramente, te lo mereces.

-¡Gracias, gracias!

Salio súper contenta de la habitación. Me quede paralizado en mi sitio por un largo rato antes de decidir los siguientes pasos a hacer…

-Creo que necesito una ducha…


Me duché… Me cambie de ropa y me fui a acostar.

Estaba agotado. Contrario a lo que se cree, los vampiros si nos agotamos. Necesitamos dormir de vez en cuando para reponer fuerzas. Encontré que la cama era comodísima y no tardé en conciliar el sueño.

Me desperté a eso de las 2 de la mañana, sintiendo mucho frío. Vi que la causa era la ventana abierta de mi cuarto, la cual, ondeaba bajo un tenue viento nocturno…

Me disponía a levantarme para cerrarla, maldiciendo para mis adentros a quien la había abierto… y entonces vi a esa aparición…

Estaba de pie, de espaldas a mí, mirando al cielo por la ventana. Vestía de negro y el cabello del mismo color le ondeaba como una bandera.

El corazón (que no latía, ya que en los vampiros es uno de los tantos órganos que mueren con el cuerpo mortal) me dio un vuelco. Muy despacio, miré a aquella figura fantasmal sin decir ni una palabra.

-La Luna esta tan hermosa esta noche- comentó ella, sin darse vuelta.

"¡No puede ser!", pensé, "¡Es un sueño! Debo seguir dormido…"

-¿Dru?- atiné a preguntar. No se volvió- ¿Dru? ¿Eres tú en verdad?

-Me olvidaste- dijo. Fue en un tono de voz muy bajo.

-¡No! Eso no es verdad… ¡Siempre estas presente en mi memoria!

Suspiró. Meneo la cabeza, pero no se volvió.

-Estoy sufriendo, Federico… Si te hicieras a una idea de mi sufrimiento…

-Dru… Déjame ayudarte- le pedí, poniéndome de pie y acercándome despacio hacia ella- Dime donde estas, dime como puedo hacer para que vuelvas…

No respondió. Con temor, le apoye una mano en el hombro.

-Dru…

Se volvió. Al verle el rostro, retrocedí, aterrorizado.

-Dolor, dolor, dolor- canturreó.

Su cara estaba lejos de ser la de antes. Estaba deformada por miles de heridas cortantes y además, quemaduras. Retrocedí ante aquella visión del espanto y grité a todo pulmón… Solo para despertarme en mi cama, sudando frío.

Había sido un sueño, solo un sueño.

Eso era lo que creía, pero entonces, volví mis ojos hacia la ventana de mi cuarto y otra vez sentí cierto temor…

Estaba abierta y las cortinas ondeaban al viento nocturno…

CONTINUARA…