"EL REGRESO DE DRUSILLA"

(Escrito por Federico Hernán Bravo)

CUARTA PARTE

DIMENSION DE NEKRON, EN UN REINO MAS ALLA DEL ENTENDIMIENTO HUMANO…

Una enorme puerta se abrió.

Lentamente, entré en una sala enorme de techo abovedado ornamentada con unas feas gárgolas en algunas cornisas. El lugar era tan grande y retorcido como el resto…

La puerta se cerró a mis espaldas y me di cuenta de que estaba entonces en mitad de lo que parecía ser la arena de una suerte de coliseo privado.

-Muy ingenioso- dije, sonriendo.

Siempre con una sonrisa en sus labios, Nekron no tardó en aparecer. Se encontraba en la cima de un palco de honor, donde un gran sillón estaba reservado para él. Sus ropas habían cambiado y ya no vestía con aquella armadura negra con la que lo vi antes… ahora, usaba una suntuosa túnica oscura bordada de manera magistral.

-Bienvenido a mi arena privada- dijo el dios de los muertos, riendo- Veremos si la fama que te precede es cierta.

-Muy bien, pero quiero que recuerde nuestro acuerdo…

-Claro… Si tú ganas, te vas con tu chica y tu amigo… Si yo gano… se mueren todos.

Nekron levantó las manos. Otra puerta cerca de mí se abrió lentamente, haciendo chirriar los goznes.

-Te presento a tu oponente… Creo que te interesara saber que NADIE ha podido vencerlo…

La puerta se terminó de abrir y nadie salía. Tragué saliva y me pregunté si se trataría de alguna broma macabra, pero no… Una cosa inmensa y peluda emergió de aquel lugar, gruñendo y lista para aniquilarme.

Aquel ser era grande, muy grande. Su aspecto físico era similar a un perro, pero con tres cabezas terribles de ojos rojos, con fauces babeantes y llenas de colmillos filosos como cuchillos.

Retrocedí, sorprendido. Yo reconocía a semejante criatura, pese a ser la primera vez que la veía oficialmente…

-Cerbero- murmuré.

-Así es… el Can Cerbero, el guardián de las puertas del Averno- me informó Nekron- Veo que sabes mucho de mitología.

Aquella bestia tricéfala rugió y me miró muy seriamente. Con una pata similar a una garra, rascó la tierra del piso y se dedicó a esperar la orden de su amo para atacar.

-Las reglas son muy sencillas… Deberás luchar contra Cerbero a muerte- dijo Nekron, complacido por mi miedo- Si ganas, ya sabes que te puedes ir con los tuyos y en paz… si pierdes…

El dios infernal meneó la cabeza negativamente mientras conservaba la sonrisa burlona en los labios.

-¡Estoy desarmado ante tamaño ser!- protesté- ¿Cómo quiere que me defienda?

-Ese no es problema…

Nekron chasqueó los dedos y una gran espada afilada apareció en mis manos. Luego, los volvió a chasquear y un escudo se materializó repentinamente a mi lado.

-Deberían ser protección suficiente… Después de todo… ¿No eres un vampiro?

Tomando esas dos armas, enfrenté a la bestia. Su amo le dio la orden y procedió a sentarse en su lugar, para observar lo que él creía que seria, mi muerte.

-Muy bien… ¡QUE COMIENCE LA PELEA!

Cerbero fue el primero en atacar. Ladrando, se me arrojó encima abriendo de manera descomunal esas tres bocas fétidas que significaban la perdición de las almas.

Moviéndome velozmente, esquivé su ataque y a continuación, levanté el escudo para protegerme. Una de las cabezas dentadas del perro infernal mordió el plato metálico sin llegar a romperlo, para mi suerte…

Esgrimiendo mi espada, procedí a luchar. Cambiando mi rostro por el de vampiro una vez más, gruñí y le hice un tajo en una pierna al monstruo.

Cerbero intentó morderme nuevamente. Levanté el escudo como antes y me protegí… También usé mi espada para evitar las mordeduras de las cabezas de la izquierda y de la derecha.

El combate era feroz y desigual. Muchas veces debí retroceder y esquivar los ataques de la bestia. Me superaba en altura y fuerza, y sinceramente, llegué a creer que mi esfuerzo era en vano…

Corrí, me defendí a espadazos… salté, grité, gruñí… Levanté mi escudo y me protegí… Todo esto durante minutos enteros que se me antojaron eternidades.

-¡Deja de jugar, Cerbero!- le gritó Nekron al perro monstruoso- ¡Estas perdiendo el tiempo! ¡Acaba con él!

Cerbero aulló y se me antojó el aullido más horrible que perro alguno pudiera emitir alguna vez. Luego, sus ojos brillaron de cierta manera que me dio a entender que todo aquello solo había sido un jugueteo para él.

Comenzando a correr, se me vino encima. Levanté mi escudo y la fuerza del impacto me hizo caer al piso. La bestia se colocó delante de mí y con su patas, me aprisionó… Sin darme oportunidad a nada, comenzó a masticar la superficie de metal del escudo listo para aniquilarme.

Yo todavía no había dejado mi espada. La tenía contra mi pecho, mientras que con la otra mano, sostenía el escudo delante de mi cuerpo, salvándome de momento de los dientes del demonio. Comencé a hacer unos rápidos cálculos mentales y entonces, clara como el agua, se me hizo la solución.

Di uso de mi fuerza vampirica y empujé a Cerbero, siempre protegiéndome con el escudo. Luego, mientras tomaba cierta distancia entre el monstruo y yo, se lo revolee como un disco volador para que lo atrapase.

Cerbero reaccionó como cualquier perro lo haría. Al ver a aquel disco volador, salió corriendo detrás de él, ladrando, hasta atraparlo con una de sus cabezas.

-Buen chico- dije y levanté mi espada.

Corriendo rápidamente, me aproveché de que el demonio estaba de espaldas y salté a su lomo. El monstruo ladró y se sacudió como un toro embravecido… aun así, no estaba dispuesto a salir de encima de él…

Usando la espada, se la clavé directamente detrás de la cabeza central, haciendo toda la fuerza que tenia para que la hoja de metal llegase al otro lado del cuello y lo atravesase. Cerbero gritó del dolor y dio fuertes sacudidas, mientras corría frenéticamente de un lado a otro en la arena, intentando hacerme caer en vano.

La cabeza clavada sangró… se debatió con convulsiones y cayó como un peso muerto luego de unos segundos.

Las otras dos ladraban desesperadamente, intentando alcanzarme y morderme. De un salto, saqué la espada de la carne donde estaba hendida y me coloqué en frente del animal.

-¡YAAAAAAH!

Mi grito de guerra retumbó por todo el lugar. Corriendo a una velocidad sobrehumana, me le tiré encima y esta vez, hundí la espada en su corazón. Las dos cabezas restantes de la bestia que quedaban abrieron sus bocas, largando una cantidad imposible de sangre… antes de que todo Cerbero muriera definitivamente, cayendo al piso.

El silencio reinó en la sala por un minuto. Saqué la espada y revirtiendo mi rostro de vampiro por el de humano una vez más, enfrenté al dueño del perro infernal… a Nekron.

El dios de los muertos estaba mudo de la perplejidad. Creo que pensaba que su esbirro me eliminaría tan rápido como un rayo… Lamentablemente, se había equivocado.

-Bueno… esto… eh…- tartamudeó.

-Gane- dije, sonriendo.

-¡Rayos! Si, ganaste…

Se produjo un estruendo ensordecedor. Una puerta se abrió, lista para dejarme salir de aquella arena de pelea.


Nuevamente, me encontré en la sala de trono de Nekron.

Lugones estaba allí. Al verme aparecer de nuevo, el rostro se le iluminó de la felicidad.

-¡Señor! volvió- dijo.

-¿Qué creías, Lugones?

-Bravo, felicidades- dijo Nekron, uniéndosenos- Muy bien… debo reconocer que has sido un contrincante… muy… ah… ingenioso… Has matado a Cerbero.

-¡Cumpla con su parte del trato, Nekron!- exclamé- ¿Supongo que lo recuerda, no?

-Nekron nunca olvida sus tratos y los cumple, vampiro- dijo el dios, serio- Puedes irte en paz…

-…Con el alma de Drusilla…

Nekron masculló un insulto y cerró su mano en un puño. Recitó un conjuro y al abrirla de nuevo, un cristal redondo y con una luz azul apareció en ella.

-El alma de tu amada esta aquí, junto con su espíritu…- me informó- Es tuya.

Trémulamente, sostuve aquel cristal. Sentía la esencia espiritual de Dru en aquella gema.

-Pueden irse.

Nekron señaló hacia un largo pasillo en el que se veía una luz al final… la luz del ascensor abierto.

-Vamos, Lugones.

Muy despacio al principio, comenzamos a caminar hacia la salida. Guardé el cristal con el alma de Dru entre mis ropas y no podía esperar a que ella estuviese devuelta. De acuerdo con el trato que hice con W & H, ellos deberían revivirla nuevamente y como humana… ellos deberían darle otra vez un cuerpo.

Estábamos a mitad del pasillo y más cerca de la salida, cuando Lugones me gritó algo:

-¡Corra, señor!

Me di vuelta y vi algo espantoso… ¡UNA ARAÑA GIGANTE QUE NOS SEGUIA!

Riéndose a carcajadas, Nekron había mudado su aspecto aparentemente humano por aquel, que era el verdadero. Era mucho más feo que las arañas anteriores que nos habían traído hacia él y lo más fundamental, era su tamaño…

¡Era muchísimo mas grande!

Destrozando columnas y arrastrando en pedazos las paredes del pasillo, Nekron se abalanzaba hacia nosotros, abriendo no una, sino docenas de fauces babeantes listas para comernos.

Lugones sacó su arma y procedió a abrir fuego. A gritos, me instaba a que entrase en el ascensor y que lo dejara ahí…

-¡No voy a dejarte!

-¡Váyase, señor!- gritaba, en mitad de los disparos- ¡Regrese sin mi!

-¡No!

-¡Maldita sea! ¡Fuera!

Dejó de disparar y me dio un empujón. Debido a su fuerza, caí dentro del ascensor.

-¡NO HAY ESCAPATORIA!- resonó la voz atronadora de Nekron, ya encima nuestro.

Lugones se volvió y siguió disparando. Lo ultimo que vi de él, fue la mitad de su cuerpo… la otra, estaba siendo atrapada por una de las bocas dentadas de Nekron.

Cerré los ojos y manotee hacia el panel del elevador. Presioné un botón y las puertas se cerraron… Creía que estaba libre del horror, pero no. Repentinamente, el elevador se vio sacudido por todos lados, como si un gigante lo estuviera aferrando con sus manos y apretándolo.

-¡RAAAAARRRRRRHHH!

El gruñido era aterrador. Contuve el aliento y…

…El silencio se desparramó sobre mí.

Ni rastros de Nekron. Los rugidos y gruñidos habían terminado. El ascensor se movía velozmente hacia arriba, como regresando a su lugar de origen.

Suspiré y me recliné contra la pared de metal.

Cuando la puerta se volvió a abrir, la figura de Eve, Nuria y Harmony me esperaban, en el interior del edificio de Wolfram & Hart.

-Asumo que has tenido éxito- dijo Eve, sonriendo.


La sala era grande.

Nos encontrábamos minutos después en otro lugar del edificio de W & H que yo no había visto hasta entonces. Era un sitio lúgubre y realmente deprimente, con velas negras colocadas en candelabros por todas partes…

Además, una gran estrella de 5 picos invertida estaba dibujada en el piso, con pintura roja.

Le di el cristal con el alma de Drusilla a Eve, quien sin prisa, se lo dio a un par de sujetos encapuchados y vestidos con túnicas negras.

-Son los encargados del ritual de resurrección- me informó- Ellos revivirán a Dru.

Asentí, sin muchas ganas. Me sentía realmente mal después de lo sucedido…

La muerte de Lugones había sido un duro golpe. Muchos dirían que se lo merecía, ya que como empleado de W & H no era una buena persona, pero lo cierto es que, como yo… como todos… era sencillamente una victima mas de la maldita firma de abogados siniestros.

Nuria estaba conmigo. Mientras observábamos los preparativos para el ritual, no dejaba de mirarme…

Ella más que nadie sabía que debía cumplir con la promesa que me había hecho a mí. Una vez que Dru hubiera regresado y cuando los de W & H hubieran extraído mi alma, ella debía eliminarme.

El momento se acercaba y era eso lo que la tenía mal.

-No podré hacerlo…- me murmuró- No me pidas esto, chaval.

-Nuria…

Pero ya no había tiempo. El ritual había empezado.

Entonando cánticos, los tipos encapuchados iniciaron la ceremonia. El cristal con el alma de Dru fue colocado en el centro de la estrella de cinco puntas y brillaba con una fuerte luz.

Un viento eléctrico se desató en la sala… todos nos estremecimos.

De repente, el cristal explotó. Fue como un fogonazo de luz… Una figura al principio eterica se elevó en el centro de la estrella, luego, después de otra explosión luminosa, la figura tomó forma y consistencia física, cayendo al piso aturdida.

Sin no mucho asombro, observe que se trataba de Drusilla.

Tendida en el suelo, desnuda y con su cuerpo físico restaurado, nos miraba a todos totalmente confundida. Jadeaba y sudaba… como un animal aterrado rodeado de una jauría de lobos.

-Dru…- dije y me adelanté, acercándomele.

Ella temblaba como una hoja. Me miró con sus grandes ojos expresivos en silencio por un largo, largo rato, antes de romper en un llanto lastimero y abrazarme.

No hacia mucha falta darme cuenta, cuando la estreché entre mis brazos llorando también, que su pulso resonaba fuertemente y que su corazón latía…

Había regresado como humana.


Eve me esperaba tiempo después en la que había sido mi oficina. Era hora de pagar lo convenido…

Nuria me acompañó. Fue a mi lado arrastrando los pies, como negándose a marchar… Entre sus ropas, oculta, llevaba el implemento con el que terminaría conmigo una vez que la transacción finalizara… una estaca.

-Felicidades- dijo Eve, una vez que entramos en la oficina- Drusilla ha sido restaurada como humana al 100 por 100… Supongo que debes ser muy feliz.

Había ironía en su voz, pero la ignoré.

-Acabemos con esto- dije.

-Muy bien…- Eve suspiró y le indicó a un hombre que estaba a su lado que se acercara- Federico, este es el señor Jano… es un descendiente del clan de los gitanos que le echaron aquella maldición a Ángel, ¿te acuerdas?

-Si.

-El señor Jano trabaja para la firma y se especializa en… revertir hechizos… Ha revertido el ritual de restauración del alma…

-Eso quiere decir que… ¿En vez de restaurar, la sacará?- pregunté.

-Así es.

-Bien… hagámoslo- suspiré, decidido- No quiero alargar esto mucho mas.

Aquel sujeto (un hombre de barba, cabello largo y vestido con un traje de oficina, el cual contrastaba mucho con lo que Eve decía de su origen gitano) colocó sobre el escritorio una gran caja… de dicha caja, sacó una gran bola de cristal.

-El Orbe de Thesulah- dije, reconociéndolo.

-Así es… veo que estas bien informado- dijo Eve, sonriéndome- El Orbe sirve para recolectar almas… Antes de que la extracción comience, necesito que firmes algunas cuantas cosas mas…

Mientras decía esto, Eve me alcanzó un par de legajos.

-Son meras formalidades técnicas… Ahí dice que renuncias a los privilegios de la firma por propia voluntad.

Firmé todo sin mirarlo, ya que nada me importaba.

-Quiero un último favor…- pedí.

-Seguro… ¿Qué?

-Quiero que cuiden de Drusilla… Ahora que volvió como humana, quiero que la asistan… que le den la vida que tanto se merece…

-Puedes contar con eso.

No sabía si Eve me lo decía de verdad o en broma. De todas maneras, ya nada más importaba.

-Estoy listo- reiteré- ¡Hagámoslo!

Eve le hizo una seña al gitano. Éste sostuvo el Orbe entre sus manos y empezó el ritual de extracción…

Sentí una punzada de dolor en el pecho… un dolor indescriptible. Para mi asombro, el Orbe comenzaba a brillar iluminado por una niebla luminosa que apareció en su interior.

El dolor iba en aumento. Con lagrimas en los ojos y gritando, me desplomé en el piso, casi sin aire. Cerca, Nuria aferró la estaca que tenia preparada… confiaba en su rapidez y que ni siquiera me dejara sentir nada apenas se me fuera el alma.

La vista se me nubló. Entre medio de confusión en la que me estaba sumergiendo, vi como el Orbe brillaba mas y mas, repleto de niebla luminosa…

…Creo que lloré…

Lloré de dolor y de tristeza… En esos momentos, solo me importaba una cosa: Drusilla.

Apenas la había podido ver de nuevo, resucitada, como humana… ¡Que injusta que era la vida!

Me mordí los labios e hice un ultimo acto que me ligaba a la naturaleza humana, por sobre la de vampiro… Le recé a Dios.

"Padre Nuestro, que estas en el Cielo… Santificado sea tu nombre", rezaba mentalmente, mientras el Orbe brillaba mas y mas, "…Hágase tu Voluntad así en la Tierra como en el Cielo… no nos dejes caer en la Tentación…"

Dolor… el dolor se tornó insoportable. Grité a todo pulmón…

-¡AAAAAAAAAAAH!

-Solo son unos segundos, nada mas- oí decir a Eve.

-¡AAAAAAYYYY!

Lloré… Lloré como nunca.

-¡Dios, no me abandones!- fueron mis gritos, que salían de lo mas profundo de aquella alma que se me iba ya.

Cerré los ojos…

…Y los volví a abrir cuando el dolor se había desvanecido…

Nuevamente, miraba la habitación con la misma claridad que al principio. No entendía el súbito cambio de las cosas… ¿Mi alma había sido extraída ya? Si esto era así… ¿Ya era un vampiro maléfico como todos?

No me sentía diferente… no me sentía malvado.

Miré al Orbe de Thesulah… y me quede con la boca abierta.

¡Brillaba como un sol en miniatura! El gitano llamado Jano lo sostenía aterrado entre las manos, mientras la luz blanca y pura brillaba cada vez más.

-¿Qué sucede?- preguntó Eve, confundida.

-No lo sé…- alcanzó a decir el gitano, antes de que la luz del Orbe se extendiera mas.

"¡ALEJATE DE ÉL!", proclamó una voz potente, salida del éter.

El Orbe explotó. El gitano que lo sostenía retrocedió, gritando… Todo el edificio de Wolfram & Hart pareció temblar.

Un cajón se abrió de golpe, en un archivero. Un contrato salió volando por el aire… era el mismo contrato que yo firmé con W & H.

Ante los atónitos ojos de Eve, el contrato empezó a arder en llamas hasta reducirse a cenizas.

-Santo Dios…- dijo Nuria y cayó de rodillas.

El espectáculo terminó. La luz se desvaneció y la habitación (y el edificio entero) se quedó en silencio… Finalmente, fue una rendida Eve la que habló, desplomándose en una silla.

-El contrato esta anulado- declaró, rendida- No sé quien diablos te protege, chico, pero tienes suerte…

Sonreí. Me levanté del suelo y respiré aliviado. Mi alma seguía en su sitio… Nuria también se levantó y corrió a abrazarme, feliz.

-Es la primera vez que veo algo así- siguió diciendo Eve- ¡Los contratos no pueden ser nunca anulados! Solo los Socios pueden anularlos… y nunca lo hacen.

-Pues este fue anulado por un poder mayor a tus Socios- dije, sonriendo- Lo creas o no…

-¿Piensas que has ganado? ¡No sabes en lo que te has metido! ¡Nunca podrás ser feliz! Te perseguiremos, Federico… ¡Wolfram & Hart nunca te dejara vivir en paz!

Seguí sonriendo y me acerqué a Eve. Mudé mi rostro humano por el de vampiro y la aferré de las solapas de su traje, gruñendo.

-¡Pues diles a tus Socios que se han ganado otro enemigo mas!- le grité- Y dales un ultimo mensaje de mi parte… ¡QUE SE VAYAN AL CARAJO!

La solté. Revertí mi cara de vampiro por la humana y junto con Nuria, salimos de la habitación. Harmony y Drusilla nos esperaban en la sala contigua… la primera, estaba feliz de volverme a ver, tanto, que me abrazó.

La segunda se veía tan sublime y diferente a como la conocí… Ahora era completamente humana y vestía un traje ordinario, como cualquier mujer de hoy lo haría.

-Hola, preciosa…- le dije, separándome de Harmony.

-Hola, chico vampiro- dijo, sonriendo levemente.

-Debo admitir que esto es nuevo en ti… Quiero decir… ¿Que ya no usas el negro?

-No me quedaba… Además, después de usarlo por tantos años, creo que me sienta bien un cambio, ¿no te parece?

Me reí. La abracé y ambos nos besamos en la boca.

-Que tierno- dijo Harmony, lloriqueando cerca de nosotros.

-¡Válgame Dios!- exclamó Nuria, meneando la cabeza- Esto esta muy "rosa" para mí…

-Nuria…- la regañé, mirándola de costado.

-¡Ya, ya! ¡Mira que eres cabron!- replicó, riéndose- Ay, yo también me alegro por ti, tonto…

-¿Qué fue lo que pasó allá adentro?- quiso saber Harmony.

-Un milagro- dijo Nuria- Presenciamos un completo milagro.

-No sé si peco de soberbio al decir que estoy de acuerdo- aclaré- Al menos, supongo que tú sentiste lo mismo que yo, Nuria.

-¿Qué si lo sentí? ¡Joder! ¡Fue lo mas alucinante que sentí en mi vida!- hizo una pausa- Era una energía diferente a todas las que he sentido en vida… decididamente, era un "Poder Superior".

-Creo que me dio una chance mas de vida… para continuar- razoné- Algo debo de estar haciendo bien.

-Me parece que si, cabezota- Nuria me dio unas palmaditas en la espalda- Felicidades… eres un gran candidato para ser el vampiro de la profecía Shanshu esa.

Todos reímos.

-Bueno… no tenemos mas nada que hacer aquí- dije, mirando la sala con lastima- Creo que debemos irnos.

-De verdad, voy a extrañarte, jefe- declaró Harmony, llorando de la emoción.

-Y yo a ti, Har… ¿Que vas a hacer ahora?

-Me han re-ubicado… Estoy designada a la oficina central de Los Ángeles- me anunció, sonriendo.

-¿Vuelves a Norteamérica? ¡Felicidades! Al menos, no te va a faltar el trabajo…

-Si, así parece… Dijeron que ahora que él también tiene a su control a W & H, Ángel necesita a una secretaria personal.

-Bueno, Har… Dale mis saludos al "Gran Hombre" cuando lo veas… Dile de mi parte que… se cuide con estos tipos y ya que estamos…- le puse una mano en el hombro a Harmony- …Har, creo que tú también deberías tener cuidado.

-Si.

-Cuídate mucho, Harmony Kendall.

La abracé. Los dos lloramos mucho ya que aquella era la despedida…

-Te prometo que si nos volvemos a ver, te escribo un libro sobre ti- le dije.

Sonrió y asintió. Me volví hacia Dru y sosteniéndole la mano, le dije:

-En cuanto a usted, señorita Drusilla… creo que es hora de recomponer lo nuestro.

-¿Estas seguro que quieres seguir adelante conmigo?- me preguntó- Yo… he sido tan mala… he cometido tanto mal… te usé…

-Shh… Olvidémonos de eso ahora- la besé en la boca- Tenemos mucho tiempo por delante.

Meneó negativamente la cabeza, sonriéndome levemente.

-Ay… ¿Tanto me amas como para arriesgar tu vida?

-Te amo tanto como para dar mi vida por ti.

Las lágrimas salieron de su rostro. Me abrazó y me volvió a besar.

-Ejem… ¿Podemos irnos?- interrumpió Nuria.

-¡Nuria!

-¡Vamos, cabron! Tengo unas ganas enormes de beberme un buen Ron… y de dormir. ¡Deja ya las caricias para más tarde, que como bien dices, tienes mucho por delante para disfrutarlas!

Todos reímos una vez más.

Sonriendo, los tres dejamos el edificio, apenas volviéndonos atrás para saludar a Harmony. Ignoraba que me depararía el futuro una vez más de ahí en adelante, pero no me importaba en lo más mínimo…

Drusilla estaba conmigo y eso era lo que contaba.

Por primera vez en mi vida, era feliz…

25 de Noviembre de 2003

Buenos Aires, Argentina.

FIN