Summary: Profesor Riddle es un bastardo arrogante que adora molestar a su alumno asquerosamente Gryffindor, uno diría que el desprecio es mutuo, lo único que no encaja en todo esto es que ambos parecen adictos a su pequeño juego. CHAN, LV/HP

Warnings: CHAN (relaciones entre un mayor y un menor si no te gusta NO LEAS), hay más... pero eso arruinaría la sorpresa. Eso sí, es un fic muy nerd que ahonda en una relación entre profesor y alumno, no en la parte pervertida... así que si lo que estás buscando en PWP estás buscando en el lugar equivocado.

Disclaimer: Algún día me pagaran por escribir, pero no es hoy, y no será por fics. Con un poco de suerte, sí será por slash :P

A/N: Yo dije y repetí mil veces que iba a estar ocupada por la facultad... yo ya no sé si no leen mis notas o qué, pero pueden parar con las notas llorosas que ruegan que no abandone mis fics. Todavía no estoy de vacaciones, sólo unos días de descanso, así que no he escrito mucho, por eso saqué esto de mi carpeta de WIP, para los que dijeron explicitamente que cualquier cosa escrita por mí les servía :P Espero que les guste!


Tom Marvolo Riddle, profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts, reprimió un suspiro de aburrimiento. Cada año se hacía más insulso su trabajo y se preguntaba si no tendría que haber aceptado el trabajo en el Ministerio en vez de haber rogado al ex director Dippet que lo probara en el cargo.

Sus ojos rojos lanzaron una mirada hastiada en dirección a Dumbledore que miraba con ojos brillantes a los estudiantes en frente de él. Horribles niños chillones de los cuales sólo un puñado se convertiría en magos útiles para la sociedad.

Horace Slughorn estaba en ese momento balbuceando sobre los nuevos estudiantes y sus posibles conexiones. No que realmente Tom lo estuviera escuchando, había sido profesor de Pociones desde antes de que Tom fuera siquiera estudiante, por lo que tenía práctica en fingir que le prestaba atención.

Llevaba demasiados años en la misma profesión y su única satisfacción era enseñarles Artes Oscuras a los alumnos que parecían prometedores. Todo delante de las narices de la vieja cabra y Dumbledore no tenía ni idea. O quizá sí, pero no tenía pruebas para echarlo.

Cuando toda la porquería terminó, es decir el banquete de bienvenida, Tom se dirigió a sus habitaciones y en medio del gentío chocó con una cosa diminuta que cayó al suelo torpemente. El de ojos carmesí se mofó con desprecio y siguió caminando.

Mira por donde vas soltó con malicia.

El primer año lo miró con odio, Tom podía sentir sus ojos en la nuca y creyó escuchar un "bastardo" lo que lo hizo girar y encontrarse con los ojos más verdes que haya visto nunca. Del mismo color que el Avada Kedravra.

Oh, sí. Tom Riddle acababa de encontrar un nuevo hobby para darle sal a su aburrida y monótona vida en Hogwarts: Hacerle la vida imposible a cierto nuevo Gryffindor con impresionantes ojos verdes.


Harry no estaba tan ansioso como el resto del grupo por iniciar su educación en Defensa Contra las Artes Oscuras. Siempre había sido su asignatura favorita, pero desde que se había enterado que el bastardo que se había burlado de él el primer día era su profesor en esa materia, se convenció de que iba a necesitar ayuda extra en casa.

Sorprendentemente, Riddle era un profesor fantástico, tal y como todo el mundo decía. El hombre era carismático y versado en el arte de enseñar, tenía una evidente parcialidad hacia las Artes Oscuras pero se las arreglaba para dar su opinión sin imponerla.

El ojiverde había comenzado a pensar que Riddle sólo había tenido un mal día el 1ro de Septiembre y él lo había juzgado mal, hasta que llegó el momento en que escaneaba los conocimientos de los alumnos.

¿Qué procedimiento he de seguir en caso de que un vampiro me ataque, Sr. Potter? —Harry miró al hombre de espeluznantes ojos rojos que lo observaban con malicia.

¿Correr? —sugirió sin saber realmente cómo detenía a uno.

Veo que ha heredado el sentido del humor paterno... y la falta de conocimiento —los alumnos de Slytherin rieron por lo bajo, pero su profesor no se regodeaba con ellos, tenía la vista fija en el ojiverde.

En ese momento Harry supo que había cometido un enorme error al insultar a Riddle, eso iba a ser un infierno.


Una semana más tarde y unos 20 puntos menos para su Casa gracias al insoportable carácter vengativo de Riddle, Harry escuchó la sedosa y masculina voz de su profesor indicarle que se quedara después de clases.

Intrigado con la medida, el menor se despidió de sus compañeros que le lanzaron miradas de lástima, y esperó a que el salón se vaciara.

Podía sentir esos ojos carmesí sobre su cuerpo a pesar de que su profesor parecía examinar un papel en su escritorio. Era escalofriante.

¿Puede adivinar qué es esto, Sr. Potter? —Harry miró el pergamino que Riddle blandía. No tenía la menor idea.

¿Una declaración de amor de una de sus alumnas? —sugirió haciendo que el mayor lo mirase alzando una ceja, extrañado por la elección. El ojiverde no estaba seguro de querer saber lo que pensaba el más alto.

Casi. Una carta de James Potter quejándose de mi conducta hacia su hijo. Y yo que creía que los Gryffindor eran más valientes y no se escondían detrás de otros para que lucharan sus batallas por ellos... Me decepciona, Sr. Potter, creía que tenía agallas, pero veo que me equivoqué.

No sólo el tono, sino que los mismos ojos carmesí mostraban que su profesor realmente lo decía en serio y eso le dio una horrible sensación en el fondo del estómago.

Puede que yo haya comentado algo con mi padre vía lechuza, pero fue más sobre las líneas de lo insoportablemente arrogante que era mi profesor de Defensa. Nunca fue mi intensión que mi padre intentase hacer algo al respecto. Además, conociendo el disfrute que evidentemente encuentra usted en agobiarme, estoy seguro de que esto sólo lo empeorará.

Su profesor esbozó una sonrisa maliciosa y se paró, rodeando el escritorio y parándose frente a él.

Me alegro de que nos entendamos. Detención, Potter. Saque un pergamino y una pluma, y escriba cien veces... —Riddle pareció pensarlo un momento y Harry estuvo seguro de que buscaba mejor manera de humillarlo—… "Debo actuar más como un Slytherin y considerar las consecuencias de lo que voy a decir y escribir, después de todo esa es la Casa en la que me correspondía estar".

El ojiverde palideció, ¿cómo se enteró Riddle de que Harry había rogado al sombrero que no lo pusiera en la Casa verde y plata? Su padre lo hubiera odiado por ello...

Se dio cuenta de que debía escribir y distraídamente sacó sus cosas de nuevo, rumiando el hecho de que la frase era ridículamente larga.


Harry ya se había acostumbrado a leer por adelantado para las clases de Defensa, pero no tenía caso, Riddle en cuanto notaba que era capaz de responder un tipo de preguntas se iba al siguiente nivel de dificultad haciendo imposible que pudiera responderlas.

Lo más irritante de todo era que él era el único que sufría esa clase de tratamiento. No era que no hacía preguntas a otros, sino que las respuestas de ellos sí que podían ser encontradas en los libros.

Sr. Potter, ¿cuanto tiempo hay que esperar para que el maleficio petrificador pierda efecto?

No lo sé, profesor —murmuró Harry harto de siempre ser ridiculizado.

¿No hay 'respuestas inteligentes' hoy?—preguntó Riddle con diversión, refiriéndose a cuando intentaba adivinar.

No, señor.

Realmente... —se volvió a la clase en general—… si el Sr. Potter lo hubiera pensado un poco más se hubiera dado cuenta que no hay una cantidad de tiempo posible como respuesta exacta. Un hechizo se va desgastando con el tiempo que pasa, pero mucho depende de qué tan bien ha sido realizado y qué tan poderoso es el lanzador. En objetos inanimados nunca hay resistencia en contra del hechizo por lo que durarán mucho más. Un ser vivo en cambio tiene distintas armas en contra de los hechizos, ¿puede adivinar cuales son?

Harry hizo una mueca pero lo intentó de todos modos, enfocándose en el ejemplo con el que iniciaron.

En un Petrificus Totalus la víctima puede intentar liberarse por la fuerza, por lo que la principal resistencia sería física, alguien suficientemente poderoso podría romperlo con magia, supongo.

Supone correctamente—asintió Riddle—. Sin embargo, hay un tipo diferente de maleficio que hace que saquemos otra resistencia que es la mental. Si quieren ser alguien en el Mundo Mágico, les recomiendo que desarrollen las tres. Clase terminada.

Todos los alumnos juntaron sus cosas y salieron hacia el Gran Salón, Riddle por su parte se adelantó a salir, pareciendo que llevaba prisa, pero se encontró de lleno con el Director esperándole.

Director —saludó con voz aburrida, intentando seguir de largo.

Oh, Tom, mi muchacho, te he dicho ya muchas veces que puedes llamarme Albus.

Y yo le he dicho muchas veces que no soy ni un muchacho, ni suyo. ¿Tengo que recordarle mi edad, Director?

Pero comparado conmigo eres un muchacho.

Comparado con usted... —Harry no se enteró cómo terminaba la frase puesto que Riddle la masticó en un murmullo. Parecía que no tenía en muy alta estima a Dumbledore.

Ambos hombres se desviaron hacia la Sala de Profesores y Harry estaba altamente tentado a seguirles pero de pronto el de ojos rojos se giró a mirarle en advertencia de que ni se le ocurriera. A veces juraría que Riddle podía leerle la mente a distancia.


Si esto se trata de Potter, puede ir ahorrándose la saliva, Director.

A veces, Tom, juraría que eres adivino. Quizá deberías trabajar junto con Sybill —dijo alegremente Dumbledore abriendo un caramelo de limón.

Estoy seguro que lo haría mejor que ella, cualquiera puede poner voz graciosa y fingir ver la muerte de otros en tazas sucias —dijo con un bufido.

Tom, mi muchacho, no seas así con la pobre Sybill, estoy seguro que sus intensiones no son malas.

Seguro. Ahora si me disculpa... —intentó escaquearse sin éxito.

Aún no, mi muchacho. Me gustaría saber... me han llegado rumores de que estás atormentando al pequeño Harry, ¿qué te ha hecho el dulce muchacho?

No estoy atormentando a nadie, mi trabajo es educar y eso hago.

Ya veo, ¿entonces han sido exageraciones?

Así es, más allá del odio que me tiene el muchacho no lo he escuchado quejarse. Estoy seguro de recordar que el niño me llamó "insoportablemente arrogante", no que estuviera atormentándolo.

Su odio debe de venir de algún lado.

El profesor Riddle sonrió cruelmente:

La envidia y la frustración provocan odio. Y yo considero que tengo personalidad, mente y cuerpo envidiables, no me extraña que me odie —y con eso salió sin pedirle permiso a su superior.

Arrogante en verdad... me pregunto qué saldrá de todo esto —canturreando para sí mismo tomó otro caramelo de limón, con los ojos celestes brillando bajo los anteojos de medialuna.


Harry bufó en frustración. Su padre se había obsesionado más con el asunto de lo que él nunca hubiera imaginado, ¿habría pasado algo entre ellos cuando su padre era estudiante? De cualquier manera Harry sabía que Riddle no tenía nada contra él por su padre, había sido el encontronazo del primer día, simplemente lo sabía.

Pero en las cartas su padre se veía más y más alienado, amenazando con ir a hablar con Riddle y Harry mucho se temía que lo haría. Si eso pasaba nunca escucharía el final de ello de parte de su profesor y su instinto le decía que debería hacer algo al respecto.

Con resolución en su autopreservación a la humillación que eso causaría caminó por los pasillos encontrándose con pocos alumnos en el camino ya que las clases habían terminado hace rato, aunque aún no era el toque de queda.

Pronto se encontró cara a cara con el cuadro de un basilisco de fieros ojos amarillos, alrededor de la enorme serpiente había varias figuras de piedra, era una vista escalofriante en verdad. No estaba seguro si debería golpear o hablarle a la serpiente, pero ésta simplemente parpadeó un momento y se escabulló por detrás del marco. Unos momentos después el cuadro se hizo a un lado dejándole paso.

No estaba muy seguro de qué aspecto había esperado que tuvieran las habitaciones personales del profesor Riddle, tal vez paredes de piedras -cosa que era de esperarse estando en las mazmorras-.

Las paredes estaban pintadas y encantadas de tal manera que asemejaban una frondosa selva apenas iluminada por el cielo estrellado, cada hoja moviéndose suavemente al arrullo del viento, mientras brillantes y pequeños ojos acechaban desde las sombras al extraño en la habitación.

Era una vista realmente intimidante y la normalidad del sillón o el escritorio no llegaba a tranquilizar en lo más mínimo la impresión de haber ingresado al nido de un depredador.

Riddle salió de una bien camuflada puerta que probablemente daba a su habitación y alzó una de sus irritantes y perfectas cejas mientras consideraba al alumno frente a él.

Sr. Potter, ¿a qué debo el dudoso honor de su presencia en mis habitaciones? —preguntó el mayor con malicia en su voz y diversión bailando en esos odiosos ojos rojos.

Mi padre se ha tomado... "nuestra situación" como una afrenta personal a la familia y desea enfrentarlo.

Y para evitar el desastre y la humillación viniste a mí con la esperanza de poder salvaguardarte del daño. Muy Slytherin de tu parte, aunque tu potencial se arruina estando en Gryffindor, si estuvieses en la Casa que te corresponde ya habrías aprendido lo necesario para manejar esta situación por tu cuenta. No eres el primero ni el último en entrar a una Casa que no le corresponde del todo por motivos equivocados: hacer felices a otros.

Harry frunció el ceño y abrió la boca para replicar pero fue cortado en seco con un:

No me interrumpas. A ti te pueden parecer muy nobles o buenos motivos, sin embargo podrías estar arruinando tu vida por un capricho ajeno del cual esos otros se repondrían mucho más rápido que tú que tienes que sufrirlo. Aprende a ser el dueño de tu propia vida, a hacer las cosas por ti y no por lo que otros quieren, o terminarás sin saber quién eres. Ahora vete de mis habitaciones, estás entorpeciendo mis actividades nocturnas.

Riddle abrió la puerta en una clara despedida.

Pe-pero... ¿qué hago respecto a mi padre? —preguntó el menor mientras salía.

Piensa en lo que te he dicho, Potter. Usa tu cerebro de vez en cuando. Estoy seguro de que tienes pergamino y una pluma, no necesitas molestarme a mí —y con eso le cerró la puerta en la cara.

El ojiverde miró indignado el cuadro que tenía frente a sus ojos. Había tenido que humillarse a hablar con Riddle sólo para que el bastardo le cerrara la puerta en la cara sin ayudarle en lo más mínimo con su problema. No tendría que ni haber considerado acercarse al maldito.

Humeando de ira volvió a la torre Gryffindor, maldiciendo durante todo el trayecto a cierto arrogante profesor suyo.


Papá:

No hagas nada, por favor. Esto es entre

Riddle y yo. Déjame manejarlo por mi

cuenta. Ya tengo algunas ideas alrespecto.

Harry miró el pergamino, indeciso de qué más podría agregar para hacer desistir a su padre del asunto. Eso era lo que Riddle había insinuado antes de cerrarle la puerta en la cara, usando una estrategia Slytherin para parecer más Gryffindor a los ojos de su padre. Pero eso no lo hacía estar menos enojado al respecto y por ello planeaba cumplir la promesa a su padre. Odiaba mentir.


Lamentablemente sus planes no salieron tan bien como planeaba, ya que aparentemente hacer caer a Riddle en una trampa era una de esas tareas que rozaban lo imposible. El hombre desarmaba los encantamientos antes de que siquiera tuvieran la mínima oportunidad de funcionar.

Harry había ido por distintas opciones, desde teñirle el cabello de rosa, hasta intentar una maldición que hacía que todo lo que dijera tuviera que rimar. Las pociones simplemente las olía antes de dar un trago o comer del cebo. La única vez que su trampa no fue deshecha antes de tiempo fue cuando logró meter un boggat en su armario de clases, y aún así, el profesor ignoró su cuerpo muerto metido en el armario y cerró la puerta tras tomar lo que necesitaba, como si no hubiera habido nada anormal allí.

El año terminó con cero victorias para su lado y con Riddle esbozando una de sus arrogantes sonrisitas de victoria, sabiendo perfectamente que los intentos habían sido suyos.

Durante el verano analizó sus acciones llegando a la conclusión de que las 'bromas' no le llevarían a ningún lado y tendría que intentar otro enfoque para ganarle a su profesor. Había notado que en su clase, Hermione Granger recibía menos puntos que en las otras. La chica era una sabelotodo insufrible que parecía haberse tragado los libros palabra por palabra, y aparentemente eso no era lo que buscaba Riddle. Por lo cual tampoco era cuestión de memorizar.

A quien peor le iba en esa clase era a su amigo Ron Weasley, quien a pesar de su apoyo moral por el tratamiento malvado de Riddle, obtenía peores notas por falta de estudios, aunque normalmente eso pasaba en todas las materias con él. Simplemente esperar que la suerte le cayera del cielo tampoco era buena idea.

¿Qué rayos necesitaba para poder ganar contra Riddle?


El milagro ocurrió por primera vez a mitad de segundo año. Cuando en medio de una clase sobre boggats, unas criaturas que se convertían en tu peor miedo, descubrió que su boggat se convertía en un dementor. Repasando las lecturas en su libro respecto a ambas criaturas, cuando Riddle terminó de explicar Harry alzó la mano. Una ocurrencia no muy común.

¿Sr. Potter?

Profesor, me estaba preguntando, dado que los libros califican a los boggats y los dementores como criaturas que se alimentan del miedo, y el expecto patronum tiene efecto en otros seres como el lethifold, ¿el patronus haría algún efecto en un boggat?

Riddle abrió la boca para responder pero sonó el cambio de hora y la mayoría comenzó a juntar sus cosas.

Muy bien. Para la siguiente clase quiero que hagan un ensayo sobre el boggat, sus características, hábitat, además de la forma que toma con ustedes, la transformación que eligieron durante la clase y una manera de mejorarla.

Harry suspiró al ver que no iba a obtener respuesta y se dispuso a guardar sus cosas cuando se dio cuenta de que Riddle se acercaba a él:

Si quieres tu respuesta, quédate donde estas —indicó ya que la siguiente hora era de almuerzo.

Cuando la clase se iba vaciando, la chica Granger notó que él se estaba quedando atrás y dudó, ya que no sabía la razón. Por unos momentos vio que su curiosidad la estaba matando, pero finalmente dio media vuelta y se fue con los demás.

Muy bien, Potter. Los boggat mediante la transformación, pueden adquirir ciertas habilidades de la forma escogida, para crear mejor la ilusión de realidad de esa forma. A tu boggat en particular, le afectará por ser una de las debilidades de esa forma. A un boggat en otra forma simplemente lo confundirá levemente. Los boggat leen la mente de la persona más cercana a ellos y se transforman como un mecanismo de autodefensa. Es como un erizo asustado que para sus pinches.

El riddikulus es un hechizo del tipo mental, que confunde al boggat y le induce la idea de que lo que nosotros tememos es esa nueva imagen que introdujimos en su mente. Una de las cosas que los boggat temen es a las risas, el sonido los aterroriza y confunde, por lo que huyen de él.

El dementor por otro lado no le teme a los recuerdos felices, sino que se alimenta de ellos. En el proceso de alimentación produce frigorías de la misma manera que los humanos producimos calorías, y por la misma razón, los humanos no toleramos bien el frío, los dementores no toleran bien el calor, por ello no se les ve en zonas cálidas.

Los dementores son capaces de absorber desde lejos muy levemente la parte de nuestra alma que componen los recuerdos felices, haciendo que momentáneamente olvidemos todo ello y a falta de lo bueno resurja lo malo en nuestras mentes. Un basto periodo de tiempo en su compañía hace que olvidemos por completo esos recuerdos y quede sólo lo malo. Terminando por volver locos de culpa, resentimiento y dolor a sus víctimas.

Cuando absorben por completo el alma de alguien debe ser por contacto directo boca a boca, por ello lo llaman 'el beso', y mediante éste también pueden implantar el gen parasitario que hace nacer a un nuevo dementor. Los dementores pueden reproducirse, pero no mediante el acto sexual. Una persona con pocos momentos felices o leves momentos tristes será más resistente a su influencia y viceversa.

El patronus es un hechizo que amplifica y solidifica la masa de un recuerdo feliz. Es un poderoso y difícil hechizo de magia blanca que alimenta a los dementores hasta empacharlos y por eso se alejan. Aunque también pueden hallársele otros usos. No se ha descubierto aún porqué afecta al lethifold y al ser un ser tan escasamente visto es difícil hacer estudios al respecto.

Harry se quedó realmente sorprendido ante la explicación, su profesor sabía mucho más acerca de los dementores de lo que decían los libros y a regañadientes empezó a tener un poco más de respeto por él. Sin embargo, algo le había llamado la atención:

Si no toleran el frío, ¿eso no quiere decir que un hechizo de fuego o de aumento de la temperatura los afectaría?

Tal vez, sería cuestión de atrapar a uno y experimentar con éste —apuntó Riddle con una sonrisa escalofriante—. Por otro lado ya ha perdido demasiado tiempo de su almuerzo, sr. Potter, le sugiero que tome su salida —el profesor se dio vuelta borrando el pizarrón y dijo con suavidad:

Es bueno ver que finalmente empieza a comprender mi materia.

Harry fue al Gran Salón a medio correr ese día, sin poder entender porqué sus mejillas no dejaban de arder ante el pequeño cumplido.


Mmm... ¿Potter? Disculpa... —escuchó una voz vacilante y femenina llamarle. Cuando se giró no pudo reprimir la sorpresa al ver a la chica Granger que siempre mandoneaba a todo el mundo, hablándole de esa manera insegura.

Granger... —se frenó para dejar que la chica lo alcanzase—… ¿necesitas alguna cosa?

Me estaba preguntando... —la chica abrazó los libros que llevaba en la mano en un gesto de timidez—... si te molestaría contarme si el profesor Riddle te ha contestado la pregunta.

Hum... bueno, no... Pero me gustaría comer ahora —respondió torpemente, no era bueno para hablar con chicas.

¡Genial! —las facciones de la niña se iluminaron y Harry no tuvo duda de que la chica tenía un grave problema de adicción al conocimiento o algo así—. ¿Te busco en la Sala Común luego de las clases de la tarde?

Está bien... —y con eso la chica salió del Gran Salón con una sonrisa complacida.

Eh, Harry, ¿estás saliendo con la sabelotodo-Granger? —preguntó Seamus con aire divertido.

No digas tonterías, a Harry no le gusta esa insoportable, ¿verdad que no, Harry? —intervino Ron sin dejar de masticar sus papas asadas.

Sólo si consideras salir con ella a arreglar para transmitirle la información que me cedió Riddle como respuesta a mi pregunta.

Seamus se quedó unos momentos pensando mientras intentaba desentrañar la frase de Harry, por lo que Ginny, la hermanita pequeña de Ron, aprovechó para meterse en la conversación.

Ey, Harry. ¿Cómo tendría que ser una chica para que salieras con ella?

Uh... no lo sé. Supongo que no había pensado en ello... ¿qué le guste el quidditch? —sugirió perdido.

¿Para qué querría Harry salir con una chica? —cuestionó Ron frunciendo el ceño.

Para hacer lo que no puede con un chico —respondió Ginny poniendo los ojos en blanco.

No creo que Harry quiera tener hijos tan pronto... —intervino tímidamente Neville.

No creo que Ginny se refiriera a eso, Nev —intervino Dean que había estado escuchando en silencio.

Pero todo lo demás si puede hacerlo con un hombre... —apuntó Neville con las mejillas rojas.

¿Todo lo demás? ¿Lo que no podía hacer con un hombre? ¿Hijos? ¿De qué rayos estaban hablando todos?

Pero a Harry le gustan las chicas, no los chicos, ¿verdad, Harry? —preguntó Ginny y pronto estuvieron todos mirándole.

Uh... ¿supongo? —respondió perdido, notando que Neville le daba una mirada de simpatía, parecía que eran los únicos dos en recordar que tenían 12 años y el mayor interés estaba en tener un fin de semana libre para corretear por los terrenos y no en chicas... o chicos.


Después de esa vez en que se quedó hablando en la Sala Común con Hermione acerca de los dementores, entre ellos se formó una especie de amistad. No es que anduvieran pegados por los pasillos, ni nada de eso, pero de cuando en cuando estudiaban juntos o se sentaban a charlar sobre alguna de las clases.

Harry no estaba seguro porqué la chica siempre estaba tan sola. Era alguien agradable de tener cerca cuando aprendías que a pesar de su tono autoritario era una chica bastante dulce. Tenía una fuerte obsesión con los libros, sí, pero no se jactaba de eso y ayudaba a Neville cada vez que tenía problemas en algo. Ron por otro lado despreciaba el mismo aire que ella respiraba, pero a Harry le daba igual lo que los demás opinasen.

El siguiente episodio con Riddle no lo vio venir. Fue como un ataque aéreo en el cual de pronto el enemigo soltaba una tremenda bomba en el momento menos esperado. No tendría que haber sido tan ingenuo y olvidar que en las guerras, los ataques sorpresa existían en ambos bandos.

Sr. Potter, quédese un momento —le llamó Riddle un día después de que sonara el cambio de hora. Era la última clase que tenía ese día por lo que no podía poner la excusa de tener que apurarse para llegar a algún lado. ¿Es que Riddle tenía una copia de su horario?

Esperó a que todos se fueran, sabiendo que su profesor no iba a hablar hasta que estuvieran solos. Cuando sus ojos se posaron en los rojos un escalofrío recorrió su cuerpo al notar la oscura satisfacción que había en ellos. Lo que fuera que el mayor tenía en mente, no era para nada bueno.

No he tenido oportunidad de castigarlo por todos esos intentos suyos de hechizarme, Sr. Potter —la voz de Riddle era casi ronroneante a pesar de su siniestra diversión.

No sé de qué está hablando, profesor —intentó jugar la carta de la inocencia, después de todo no tenía pruebas de que había sido él.

Tks, tks, veo que aún no logra aprender el arte de la conversación y cómo manipularla a su favor. Había pensado que la lección con la carta de su padre estaba aprendida pero veo que me equivoqué, los huesos de su cabeza aparentemente son demasiado gruesos para dejar pasar tal información.

El ojiverde frunció el ceño ante el insulto.

¿Qué tengo que hacer? ¿Escribir líneas?

Ni cerca. Debe hacer un trabajo de investigación. Éste consistirá en averiguar el contramaleficio de un hechizo.

Muy bien... ¿cuál es el hechizo? —preguntó con cautela, intentando ver dónde estaba la trampa. Seguramente Riddle no le dejaría un castigo tan sencillo, ¿verdad?

Si se lo dijera sería demasiado asequible —respondió con diversión.

Bien. Entonces... ¿cuáles son los síntomas? —cuestionó irritado con el jueguecito. Sus ojos se abrieron de sobremanera cuando la pálida varita de tejo apuntó hacia él, y con un movimiento apenas perceptible, un rayo de color verde impactó contra su frente. Con un grito de dolor, percibió como su visión se tornaba negra, y unos momentos más tarde su cuerpo se desplomaba contra el suelo.