Disclaimer: Todo de Meyer, bla, bla, bla; niña que juega con los personajes, bla, bla, bla; Edward siendo sexy... Historia de Yboaa, o sea YO, bla, bla, bla; OK, ¿Todo claro? Gracias por leer :3 Disculpen errores gramaticales, demora y cualquier otra cosa que surja. Nos leemos abajo.

Capítulo 3

...


Ese día se despertó con pesar ante el tono insistente de la alarma. ¡Qué cosa tan molesta! No sabía como apagarlo, tenía que contestar una especie de operación matemática... ¿En que coño estaba pensando cuando le puso eso a su teléfono? Si claro, pensaba en que tenía que levantarse temprano y no volver a dormirse pero la alarma era desesperante. El teléfono chilló con más fuerza recordándole que esperaba una respuesta y él inteligentemente lo metió debajo de su colchón, seguía haciendo ruido pero ahora ya no le destrozaba los tímpanos.

El reflejo del espejo del baño le devolvió la mirada adormilada, tenía ojeras y estaba pálido; el cambio constante de lugar hacia mella en su cuerpo y en su mente. Tomó un baño rápido y se vistió con lo que había en la maleta más cercana. Bajó por algo para desayunar sin esperar ver a su padre ahí, o estaba durmiendo o ya se había ido, como quiera que fuese, no le interesaba, no quería verlo, no por el momento. El volvo plateado brillaba con los primeros rayos del sol de Phoenix que se asomaba por detrás de las montañas, por primera vez en su vida había dormido con las ventanas abiertas, sin mantas gruesas y solo usando unos boxers que para el comienzo de la madrugada ya habían desaparecido; fue la noche más calurosa y más reconfortante desde que habían salido de casa hace más de un año. Mientras conducía, la idea de irse de pinta cruzó por su mente, era algo tentador, pero puesto que no conocía algún lugar donde podría perderse, desechó la idea, primero averiguaría un poco y después vería que hacer, por el momento la escuela lo aguardaba.

Tan solo un parpadeo después se encontraba estacionando su volvo en el estacionamiento. Podía haber arrollado a alguien en el estado en el que estaba y no se enteraría de nada. Caminó como autómata por los pasillos hasta su casillero, algo en su expresión debió advertirles que esa mañana no estaba de humor para presentaciones molestas, pero aún así, una chica se acercó, era pelirroja, tenía unos cabellos muy rizados y ojos azules. Ella lo observaba con los ojos muy abiertos y una sonrisa enorme, eso no podía ser nada bueno.

—¿Tu eres Edward Cullen verdad? —A pesar de la pregunta ella sabía perfectamente su nombre y quien era. Estúpidos, pensó.

—Si —dijo con cansancio y pasando su mano por sus cabellos despeinados. —. ¿Qué se te ofrece ehh...?

—Jessica —completó la chica rápidamente—. Jessica Stanley, mucho gusto, soy la Presidenta del club de debates, toma —extendió un panfleto a él—. Las inscripciones para los clubs aún están abiertas y eres más que bienvenido en el club de debates —pestañeó en repetidas ocasiones. ¿Pensaba que eso era atractivo?

—Gracias...

— ¿Juegas futbol, practicas natación o vas al Gimnasio? —interrogó mientas observaba su pecho y sus brazos, fue mala idea quitarse la cazadora, si llegaba a tocarlo él la apartaría y saldría corriendo. Muy masculino, se felicitó. Marica.

—Yo no, err... no. Pensaré en lo de los debates, gracias. —Cerró el casillero de un portazo y se obligó a sonreírle por cortesía antes de darse la vuelta, no sabía a donde iba y tampoco interesaba mientras lo llevara lo más lejos posible de esa chica.

Iba caminando rápido cuando la vio, estaba poniendo una hoja en la pizarra de anuncios, no se dio cuenta a que hora sus pies lo llevaron hacia ella pero de pronto se encontró a unos centímetros. Llevaba una peluca morada , con el mismo corte, traía una blusa blanca holgada, con las mangas arremangadas, un chaleco de piel con volantes, una falda que casi llegaba al piso y muchos colgantes de cosas diferentes y locas en su cuello y en sus muñecas. Se veía graciosa y muy linda.

—Pensaba que Halloween era en octubre —Le dijo con una sonrisa. Hasta hace un minuto estaba enojado, apunto de sacarse los ojos con un tenedor y ahora era Sr. Simpatía. "Realmente hay algo mal conmigo" pensó.

—¡Vamos! ¿Cuál disfraz?, si te escuchara un hippie se enfadaría, gracias al cielo no lo soy —Le devolvió la sonrisa.

—Estás predicando la paz mundial o el topic de hoy es el consumo de agua en cosas insignificantes como el baño diario. —Sonrió de lado.

—No, pero sería buena idea —Volteó a ambos lados, buscando posibles oyentes indeseados y le susurró con voz suave —. Yo no confío en las personas que se bañan todos los días. Por lo menos los domingos no hay que bañarse. Tengo una teoría al respecto; si te bañas todos los días es porque algo quieres esconder, quieres que desaparezca... —Sonrió y sus hoyuelos aparecieron en sus mejillas.

Su pequeño delirio le gustó y lo sopesó durante un momento, sonaba muy loco pero extrañamente lógico.

—Creo que no te visitaré los domingos. —La molestó arrugando la nariz y haciendo el ademán de alejarse.

—Oh, ahora me tienes asco, ¿qué pasa si quiero abrazarte? —Caminó hacía el con los brazos abiertos —¿Y si tengo caspa? O peor aún... Piojos —añadió con dramatismo.

—¿Crees que eso me amedrenta?, creo que no te haz dado cuenta de que soy un chico —Se apunto a si mismo hacia el pecho —, nosotros inventamos lo desagradable. Además, tengo una hermana, he estado expuesto a toda clase de cosas femeninas, soy resistente.

—Tienes razón —lo meditó un momento —, pero al ser el hermano mayor jamás sufriste de... ¡ESTO! —exclamó al tiempo que se metía el dedo índice a la boca y chupaba. Ella jamás sabría que lo que menos le provocaba eso era asco. Antes de que supiera que hacia y porque estaba reaccionando esa manera ante un gesto tan inocente, ella ya había metido el dedo en su oreja y le daba vueltas.

—Eres el ser más asqueroso y ruín del planeta.

—Oh si, ya lo creo que si —Se rió con maldad —. Ahora, pobre víctima, ¿ya te inscribiste a algún club?; yo soy la responsable del club de lectura, así que si eres amante de Austen, Shakespeare, Victor Hugo, Poe o Stephenie Meyer -Guiñó un de sus ojos castaños —, pues ya sabes donde estoy, el árbol de ayer es mi oficina, pasa cuando quieras, excepto en horas de clases, o a lo mejor si estoy, toca y encontrarás o tal vez no —Se rió —. Tengo que irme damisela, iré a robar virginidades —Se acarició el bigote imaginario —, nos vemos. —Y antes de que él pudiera agregar algo más, ella ya se había ido por el pasillo tarareando una canción y saludando a todos.

Una vez más, Edward se preguntaba de que había sido aquello. ¿Quién era ella y que era lo que hacía con él? Mientras la veía alejarse sonreía y negaba con la cabeza. Esa chica estaba loca, y estaba empezando a gustarle, de una manera muy poco usual pero lo estaba disfrutando y eso que apenas había comenzado.


Bien pues aquí está el capítulo tres, realmente no terminaba ahí pero decidí que era muy pronto para ponerles el drama, así que es probable que en el cap que viene se vayan enterando de unas cuantas cosas. Gracias por leerme, de verdad lo aprecio un montón.

Y mi excusa es la siguiente *redoble de tambores*: Realmente no pude actualizar estos meses porque tenía que presentar examen para la uni (yeah) y tenía que ponerme a estudiar, así que... ¿Ven que no he estado holgazaneando? Gracias de nuevo y les deseo una gran semana (: Actualizaré el sábado que viene, hasta entonces...

Yoa, el reptil que come jamón y ve películas antiguas, boa :3 XOXO