Quería pedir perdón por mi ausencia y hiatus improvisto del fic.

Puesto que no estuve pasando un lindo momento, me llevo a distanciarme un poco de la pc, y luego cuando quería volver, les voy a ser honesta, comense a viciar online a unos cuantos juegos con una amiga, y pasaban los días hasta que por fin, decidí retomar el fic, ya puesto que en menos de un mes comenzara también la segunda parte de la tercera temporada de TWD, así que es un buen momento para volver, aunque recién mi fic va por lo que seria el segundo episodio, este tiempo de receso me llevo a toparme con nuevas ideas para el fic, las cuales anote y estoy ansiosa de comenzar a redactar!

Sin mas entretenimiento, proseguimos con el capitulo numero 9. Gracias a todos por su espera, por sus reviews /que no hace daño que me dejen cuando lean, no sean malitos, me animan a seguir :D/

(Perdonen si cambio el modo de redactar y eso xD aveces me suele pasar que después de un tiempo me cuesta volver a escribir y de la misma manera en la que lo hacia)

Disclaimer : Nada referente a The Walking dead me pertenece, si no que le pertenece a sus creadores y nada mas que a ellos. Solamente me pertenecen mis personajes creados a pura imaginación mía.

N/A la verdad que repase los anteriores capítulos rápido y no puedo ver o recordar de haberle puesto edad a Nicole, así que procedo a informar que tiene la edad de 23 años :)


-Hace 5 años atrás-

—Niky! Niky! ¿Estas bien?

Levante mi vista, ya que mi rostro había dado por completo contra la acera y aun me retumbaba la cabeza como para poder levantarme, y aun veía borroso, lo único que pude divisar era mi amigo que estaba encima de mi preocupado por lo que acababa de pasar.

—¿Que carajo acaba de pasar Glenn?

—Aquel idiota te embistió con su auto. ¡Oh por dios Niky!¡Estas sangrando!

Ante aquel comentario, solamente atine a levantar mi mano para apoyarla en el lado izquierdo y pude sentir mojado, me había dado tremendo golpe gracias a aquel idiota que parecía no tener paciencia con los peatones.

—Tengo que llevarte urgente a la clínica.

Como pude me levante y pude ver una camioneta completamente destrozada con la pintura color celeste completamente desgastada y junto a esta un hombre que observaba la escena en la que me encontraba, parado junto a la camioneta, inmune a lo que había acabado de ocasionar.

— Ayúdame a levantarme Glenn, la cabeza me da vueltas—como pude me apoye al costado de mi amigo, intentando no mancharle de mi sangre, y comencé a caminar hacia la clínica que si mal no podía recordar, quedaba a unas 15 cuadras caminando, lo que serian unos 10 o 15 minutos mas desangrándome o quizás mas.

— Súbete al maldito auto Darylina, antes de que venga la poli o algo, la zorra se metió en nuestro camino no es nuestro asunto.

Pude oír los gritos de aquella desgastada voz proviniendo de la cabina del piloto de aquel auto que se atrevió a chocarme y a echarme la culpa sin mas.

—Glenn, estoy demasiado mareada.

Seguido de esto, todo completamente negro.

Intente abrir mis ojos una sola ves y la luz de la habitación completamente blanca y cegadora me hizo dar un tremendo dolor de cabeza, una punzada bastante fuerte en la sien.

—No te muevas Niky—suspiro mi compañero a mi lado, aun sosteniendo de mi mano, con la mirada perdida—vaya que pesas mujer, cuando te desmayaste creí que no podría traerte, pero uno de los conductores de aquella camioneta que te hizo aquello—comento señalando hacia el costado de mi—y se dispuso a ayudarme a traerte, mas que nada, cuando di dos pasos y ya sudaba la gota gorda aquel te tomo en brazos y te trajo hasta acá.

—Vaya que gran héroe—dije en tono sarcástico, y eso hizo que mi compañero riera a lo bajo—¿Quien era?

—No dijo su nombre—bajo la mirada otra ves—llevas acá unas pocas horas, pero desde que te dejo acá no volvió a aparecer, y mas le vale que no—suspiro—tu padre esta haciendo lo que sea por encontrar a el culpable de lo que te paso.

—¿Sabes algo de mama?—pregunte, aunque ya sabia la respuesta.

—Esta de viaje de negocios.

Esta ves fue mi padre quien respondió aquello y Glenn solo atino a bufar a lo bajo. Tantos años de amistad, y el obviamente sabia lo que significaba que mi padre o madre estuvieran de viaje de negocios.

—Es increíble que no se preocupe por su propia hija—dicho esto, intente finalizar toda conversación con mi padre, pero este solo bajo la vista y se acerco intentando ver donde me había cortado.

—Vaya suerte que tuvo señorita.

Levante mi vista y vi a la doctora que seguramente se había encargado de mi mientras estaba inconsciente.

—Tuvo solo una costilla rota y aquel tajo en la mejilla y un pequeño corte en la oreja y parte de la cabeza, pero nada que no vaya a sanar en unos cuantos días—suspiro y se dirijio hacia el pasillo fuera de mi vista, sin esperar alguna respuesta de los presentes en la habitación, como si ya fuera completamente costumbre de aquello.

—Mas vale que no deje marca—murmure y aquello hizo que Glenn volviera a reír, para proceder a levantarse y despedirse de mi.

— Iré a casa, a informar a mis papas de lo que paso, y volveré mañana.

—Espero que me den de alta para entonces, tampoco fue algo tan grave— sonreí de lado y mire hacia mi padre— también puedes irte, puedo estar sola, creo que ya soy lo suficientemente mayor para hacerme cargo de mi misma.

Ante aquel comentario mi padre se acerco a mi en un modo tan paternal y me beso la frente.

Aquello fue como si sintiera culpa de todo lo que pasaba, todo lo que tenia que pasar yo en aquella familia, pero ya faltaba poco, a tan solo días de cumplir la mayoría de edad, ninguno de los dos, ni mi padre ni mi madre tendría que volver a hacerse cargo de mi y yo caería seguramente, en manos de mi abuelo que hace poco se había mudado a la ciudad en la que me encontraba viviendo, tan solo para estar cerca de mi, esperando a que aquello sucediera de una ves.

Levante mi mano y la pose donde mi padre me había depositado un beso una ves que se fue y sentí como si tratara de demostrarme todo el amor que no me demostró todos estos años en un simple beso. pero sabia en el fondo de mi, que un simple beso no podría remendar todo lo que sufrí junto a ellos.

—Que bueno que estas bien cariño.

Apenas había llegado a casa después de 4 días en la clínica fueron las únicas palabras de mi madre, y mi padre tan solo me había abrazado fuerte, una ves mas, tratando de pedir perdón mediante aquello, tal y como lo había hecho días antes.

Me deshice del abrazo de mi padre y subí a mi habitación no sin antes escuchar como, ya era costumbre, mis padres peleaban, pero esta ves la pelea no tenia que ver con sus vidas, esta ves la discusión era entorno a mi.

—¿Que fue todo ese amor paterno, ese abrazo tan dulce para ella?— oí a mi madre recriminar a mi padre ante aquella acción conmigo, pero eso fue suficiente para quedarme con la puerta semi-abierta intentando oír todo, lo que no era costumbre para mi, siempre suelo recostarme a dormir y para cuando me levantaba ya estaba la cena y todo solucionado.

—¿No puedo abrazar a mi propia hija ahora?

—Si puedes, pero jamas me tocaste a mi desde que nació, y tardaste 17 años en volver a tocarla a ella desde que nació— De repente lo comprendí enseguida, mi madre estaba celosa, mi madre aun sentía amor por mi padre, pero, seguía sin entender mucho.

—Se acerca su cumpleaños, ya sabes, su mayoría de edad, se ira con su abuelo y nosotros libres...¿Te has puesto a pensar que no hemos ni siquiera aprovechado del hecho de que es nuestra hija?...

Pude sentir mucha pena en su voz, y de apoco iba entendiendo todo, el me quería el siempre me quiso, pero jamas lo demostró y ahora se tardo demasiados años en darse cuenta de que, el tiempo pasa y no perdona.

Baje las escaleras rápido interrumpiendo su discusión cosa que no solía hacer nunca, y los mire, a mi madre con una mirada insignificante y a mi padre le mire con amor, intentando trasmitirle como el quiso conmigo, que le quería pero a la ves que no le perdonaría... jamas.

Me diriji hacia la puerta y la abrí, dejando entrar el hermoso aire con olorsito a verano entrase a la casa —Se equivocaron—dije en voz baja—Feliz cumpleaños a mi.

En el fondo, no quería que todo acabase, ni quería alejarme de mis padres, pero era la costumbre de haber vivido con ellos toda mi vida.

Una mano me detuvo mientras intentaba irme, para irme sin dudarlo a lo de mi abuelo, allí no tendría que ocuparme de las cosas que dejaba en esta casa, no tendría drama de dármelas de nuevo, entonces me di media vuelta y vi a mi padre con lagrimas en los ojos.

—No te vayas, te prometo que intentaremos ser una familia, por todos estos años, no te vayas.

Volví mi vista a la calle y comense a caminar, sin pensar en como me iba a trasladar hacia la casa de mi abuelo que se encontraba demasiado lejos para ir a pie, pero no me importaba, tampoco me importaba el dolor punzante que comenzaba a hacerse presente en mi cabeza.

A lo lejos pude oír como mi padre discutía bastante fuerte con mi madre, aun mas fuerte que lo que solían hacer, pero deje de darle importancia, ahora, ya tenia 18, ahora solo importaba yo y nadie mas que yo, y era hora de vivir mi vida lejos de ellos.

—Es un poco peligroso andar sola por la calle sabes...

Frene en seco ante aquella voz ronca, pero que detonaba seguridad, pero no sabia si darme vuelta o echarme a correr, sabia que aquello no era nada bueno, y yo estaba ya demasiado lejos de casa como para correr hacia esta.

—Eh, linda, te estoy hablando a vos, que haces sola por acá, no sabes que es peligroso.

Intente ignorar aquel hombre y seguir derecho, apurando el paso, pero algo hizo que caiga sobre el asfalto, un peso bastante pesado sobre mi evitaba que me mueva y solo podía escuchar el cierre de su pantalón.

"¿Que fue lo que hice mal?" pensaba mientras era violada brutalmente en la calle por aquel despiadado hombre, que solo se enfocaba en hacer lo suyo y mantenerme la boca cerrada.

La herida de mis costillas parecían fuego de como ardían de dolor, y mi rostro, aun cubierto por la gasa que me habían puesto en la clínica, comenzaba a mojarse por las lagrimas que mis ojos soltaban.

"¿Que fue lo que hice mal?"

El peso muerto de aquel hombre desapareció de mi y esta ves era tomada por otro cuerpo, bastante corpulento y con paso decidido. La cabeza me daba vueltas pero cuando vi en el suelo, vi aquel hombre que hizo lo que me hizo tirado en el piso, desmayado por el golpe que seguramente le había dado el hombre que desconocía pero me sostenía con firmeza, y con su miembro aun fuera del pantalón.

Quería levantar la vista hacia quien me sostenía pero no podía me pesaba el cuerpo, pero solo pude ver una cosa antes de desmayarme por completo, la camioneta con pintura celeste desgastada, que era iluminada por un farol a unos cuantos pasos de donde nos encontrábamos.

—Gracias.

—Calla— y todo completamente negro, otra ves.