Los personajes pertenecen a Suzanne Collins, la historia me pertenece. Si existe alguna igual… es coincidencia. :)

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La primera vez

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Recuerdo que era un día de marzo, inicios de primavera. Con un calor insoportable que me hacia estar todo el santo día en los denominados shorts. Ya habían pasado algunos días en el que yo, me sentía extraña… un cosquilleo aparecía en mi bajo vientre cuando Peeta me besaba.

Al principio no le había tomado importancia, pensaba que era normal. El y yo habíamos avanzado en una relación con dispares: algunos días estábamos de buen humor, otros días con humor de perro y otros días… como si estuviéramos casados. Con mis recién 19 años de vida, estábamos comenzando a vivir en mi casa.

Cuando me di cuenta de que sentía, cuando pude identificar esas emociones me sentí confundía. Nunca había sentido aquello, o quizás sí, los dos besos que me hicieron sentir un hambre desconocido (que no tenía nada que ver con comida) en los pasados juegos.

Ese dia intentaba permanecer quieta, tenía todas las ventanas de la casa abierta, incluso la puerta. Recostada en el suelo en unos shorts y una blusa de tirantes. Intentaba dormir o algo con tal de olvidar el calor que me estaba matando.

Era mediodía cuando oí las pisadas de alguien e identifiqué a Peeta, su ruido era ya algo familiar. Estaba sonriente como cada día, trayendo una canasta de pan envueltos en trapos. Me vio acostada en el suelo y solo le sonreí, el soltó una risa.

-¿tanto el calor que hasta en el suelo estas? –solo bufe mientras el reía y desaparecía en la cocina a dejar el pan. Vestía a como trabajaba en su panadería, pantalones de mezclilla y una camiseta blanca.

-¡el calor es terrible! ¡No lo soporto! –grite volteándome en el piso, estaba fresco contra mi cuerpo caliente. No note que Peeta llegaba a sentarse junto a mi, levantándome para darme un beso.

-cuando venga el frio me reiré de ti –dijo al terminar de besarme, enrolle mis brazos a su cuello y me di la iniciativa de besarlo. Esa hambre de pronto surgió.

Me sentí un poco asustada, no sabía si el estaría de acuerdo pero… mi cordura se fue de vacaciones cuando el poso sus manos en mi cintura y me acerco a él, una mano comenzó a viajar de mi costado al principio de mi pierna. Se sentía… bien.

No lo dejaba de besar, una batallas campal comenzó en ese instante. Gemí audiblemente cuando el con sus dos manos me tomo de mis nalgas y me acerco a él, de repente paro cuando se dio cuenta.

-Ka..Ka…Katnis…lo siento, yo solo…- le calle la boca besándolo de nuevo. Me valió un bledo lo que pudiera pasar, yo lo sentía y debía hacerlo.

-no importa, se sintió bien... –le dije mientras le volvía a poner sus manos en mi trasero, posicione mis piernas atrapando las suyas y profundizando mis besos. -¿me acompañas a la habitación?

Era hora o nunca, ya me iba a dejar de bobadas y lo haría, ya había recuperado suficiente información como para no morir en el intento, si el no quería…

-¿estás segura? –me pregunto mirándome a los ojos intensamente.

-¿estás dispuesto… yo quiero pero no se si tu…? –dije sonrojándome en el instante, el valor se me estaba yendo al desagüe.

-por supuesto –me dijo levantándome consigo del suelo, ¿era tan fuerte? Quizás este mas grande pero… ¡wow! –no perderé esta oportunidad.

Le sonreía mientras subíamos a la escalera, lamentablemente me dio miedo caerme y me bajo tan lento que no me despegue de él. Abrió la puerta de nuestra ahora habitación, respire profundamente y me volví a preguntar como hace algunos días.

¿Deseas esto?

La respuesta ya la sabía.

Me lance a sus brazos que rápidamente me atraparon y comenzamos una batalla de besos, se alejo un poco para cerrar la puerta y empujarme contra ella. Sus labios se pasaron a mi oreja y después bajaron a mi cuello, su aliento me hacia un cosquilleo asombroso, yo solo mantenía mis manos en su pecho y el las mantenía a cada lado de mi cabeza.

-Katniss dime que esto es realmente de verdad… no quiero que sea algo que tu no quieras, esto es demasiado importante –sus ojos azules me miraban expectante. Carraspee un poco.

-Peeta, tu sabes que yo… te amo, y desde hace tiempo yo… he…pues…sentido cosas que… son realmente… no se… ehm… yo… -maldita sea, esto era vergonzoso, ¿decirle que lo deseaba? Sentí la vergüenza aparecer.

-creo que… con eso me basta –dijo tomándome de la cintura y pegándome a él, en ese instante lo sentí. ¿Eso era?…Dios mío.

Me beso con fuerza y gemí, nos acercamos hacia la cama y caímos los dos juntos, yo encima de el. Rápidamente se quito su camiseta y morí. El era perfecto, quizás lleno de cicatrices pero, eso lo hacia mas real y hermoso.

-¿ya sabes que te amo? –le bese de nuevo mientras el se sentó y debajo de mi comenzó a mover de una manera… sentí el fuego que tanto me estaba tocando la puerta. –Peeta…

-ya lo sé preciosa, yo también te amo. –alzo mis brazos y me quito mi blusa de tirantes quedando yo desnuda, sentí vergüenza de mis cicatrices y quise taparme pero me lo impidió.

-eres hermosa Katniss… no te ocultes –deposito besos húmedos en mi cuello, su movimiento sensual me estaba trastornando.

Comenzó a acariciar mis piernas mientras yo lo besaba a él, suavemente y con ternura. Aminoro sus movimientos y me acostó debajo de el, sus manos viajaban de mis costados a mis piernas acariciando mi trasero. Yo estaba ofuscada. De pronto sus labios bajaron al inicio de mi pecho, me quede expectante y ansiosa, en mi bajo vientre sentía el fuego arder de forma espantosa. Primero los miro, mis senos eran algo pequeños, pero si algo rellenos. Su mano que estaba descansado en mi pierna se dirigió a mi pecho con lentitud. Sentí su palma tocar mi seno derecho y de repente, comenzó a acariciarlo. En unos instantes creo que dejo la timidez y con sus dos manos los acaricio, yo estaba en el cielo, mirándolo a el con los ojos llenos de deseo y yo solo gemía y apretaba las colchas de la sabana. Dejo sus manos de lado y sus labios invadieron.

Me sentí en el paraíso.

Mis gemidos no se hicieron esperar y el, para tener más acceso coloco sus manos en mis espalda para levantarme un poco, yo gemía su nombre y sin resistirme con mis manos lo aleje de mi pecho y lo bese. El me correspondió con fuerza moviéndose como lo había hecho anteriormente. Era… ugh, se sentía genial. Los dos gemíamos por lo bajo.

Mi mano quiso aventurarse, primero por su torso, tocando su pecho trabajado gracias a las arduas jornadas que tenía en la panadería, poco a poco me fui acercando a su cintura y obvio, al inicio de sus pantalones. Lo desabroche como pude a pesar de que las manos me temblaban y metiendo mi mano lo sentí. Era largo y grueso… ¿eso debía entrar en mí, no?

Lo oí gemir en mi oído mientras movía mi mano a lo largo de su miembro, me sentí poderosa y seguí acariciándolo, primero despacio y poco a poco aumente la velocidad.

-Dios, Katniss…

Los gemidos de Peeta eran música para mis oídos ¡lo estaba haciendo sentirse bien! Estaba haciendo algo realmente bueno. El detuvo mi mano de pronto, confundida lo mire...

-no quiero llegar solo… te toca a ti –me quede helada mientras sus ojos, antes azules, ahora estaban oscuros. Sus manos bajaron de mi costado al inicio de mi short, lentamente comenzó a acariciarme por encima de este, sin quitar su mirada oscura de mi.

-Peeta... aah…

Cerré mis ojos al sentir una mano entrar entre mi shorts y acariciarme por encima de mi ropa interior, se sentía tan bien, avivaba el fuego que estaba creciendo mientras el me acariciaba mas. Rápidamente bajo mis shorts junto con mi braga. Su mano no perdió el tiempo para perderse en mí.

Sus dedos me acariciaban con dulzura y lentitud, mis gemidos eran muy audibles mientras poco a poco abría mis piernas para sentirlo más. El de pronto beso mi vientre… oh por Dios, el no… se atrevería… ¿oh si? Su mirada picara me lo dijo todo.

Prácticamente comencé a gritar al sentir sus labios en mi, besando con dulzura y de pronto su lengua allí donde yo sentía el fuego propagarse en todo mi cuerpo, cada célula se alborotaba ¿de verdad, ahora ya estaba en llamas? Deje de pensar y comencé a gritar.

Paro y lo vi quitarse sus pantalones y bóxer presuroso. Mi Peeta en todo su esplendor.

Se acomodo bien encima mio, mirándome con dulzura a los ojos, sentí ese momento único y especial. Deje el fuego un ratito de lado y acerque su rostro al mio para besarlo con toda la pasión que podía.

-ya sabes que te amo Katniss… nunca lo dudes.

-tú también ya lo sabes Peeta, nunca me arrepentiría alguna vez de estar contigo, nunca…

Me beso con absoluta dulzura, característico de el, tan apasionado e inocente a la vez. El era demasiado para mi y aun asi, seguía pensando si lo merecía. Si merecía todo ese amor tan puro que me profesa.

-te lo repito Katniss, nunca dudes de mi amor. –Lentamente su miembro se acerco a mi centro y trague con fuerza –si quieres que me detenga, dilo.

Le asentí para darle animos, el fuego pronto volvió a encenderse al sentirlo rozarse contra mi, solte un gemido audible. Pronto el comenzó a entrar. Apreté los dientes y las sabanos con mis manos, la invasión estaba costando, el me miro y solo le sonreí para que siguiera. Poco a poco lo sentí completamente dentro de mí.

Tuve que esperarme un poco a acostumbrarme a el, lo tenia abrazado por el cuello para que no se fuera porque de verdad dolía y estaba soltando algunas lagrimas, Peeta intentaba reconfortarme dándome besos en el rostro. Pasaron algunos minutos cuando pude calmarme.

-creo que… puedes moverte.-le dije un poco nerviosa.

-Katniss… dime por favor que estas bi…-lo calle con un beso y moviendo mis caderas lo incite a que se moviera y comenzó a hacerlo.

Primero lentamente porque soltaba unos quejidos, al principio eran de molestia, pero pronto comenzó a sentirse excitante. De repente Peeta salió y asustada creyendo que no quería continuar volvió a entrar en mi haciéndome sentir el fuego avivarse rápidamente. El vaivén se hizo rápido conforme nos sentíamos, no teníamos porque hablar… solamente la velocidad comenzó a aumentar, el entraba y salía, entraba y salía. Sus gemidos de placer me hacían sentir en las nubes. No conforme con eso, dirigió sus labios a mi cuello, besándolo con urgencia mientras entraba y volvía a salir; yo gritaba su nombre con ímpetu.

El sudor nos cubrió a los dos, el se veía sumamente hermoso y sexi, con su cabello algo largo, sus rizos tapaban su frente llena de sudor, ¿Cómo estaría yo? Ni idea. Alzo su vista hacia mi cuando el fuego que se había avivado poderosamente me estaba alcanzando a cada poro de mi piel, estaba ardiendo, me había convertido en la chica en llamas.

-¡Katniss! –grito en mi oído cuando lo sentí soltarse en mi, en el instante yo grite también:

-¡Peeta! –una poderosa ola de fuego me lleno y gritando la sentí atravesare y rápidamente aliviarme.

Nos quedamos en silencio en esa misma posición, el dentro de mí, yo abrazada a su cuello, el se acerco a mi rostro y con su nariz acaricio la mía. Yo le sonreí. Me beso con dulzura.

-te amo Katniss.

-yo también te amo, Peeta –le respondí devolviéndole el beso.

Pronto el salió de mí y me sentí vacía, pero sus brazos me reconfortaron y me acunaron a su lado en la cama tapándome con la sabanas. A pesar del calor agradecía el gesto. Después de la pasión la vergüenza venia a mí. Me acosté al lado de él y puse mi cabeza en su pecho escuchando sus latidos que me calmaban. El solo se limito a acariciarme el cabello y el inicio de mi espalda.

De repente su puso tenso –Katniss, no nos cuidamos…

-no te preocupes –le respondí rápidamente –quizás sea tonta pero en ese aspecto… ya me cuido.

Me miro con una sonrisa de oreja a oreja –mi chica en llamas ¿eh? –guiñándome el ojo, de repente me sonroje ocultándome en su pecho. El soltó una risa.

-eres un tonto, Peeta.

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¡qué tal! ¿Cómo me quedo? Si, lo siento, tarde un poco (¿poco? ¡milenios!) mil disculpas pero no tenía tiempo, la escuela me perseguía entre proyectos y tareas, pero pude encontrar un pedacito de tiempo y he aquí.

Espero les haya gustado y pues, para la próxima ya veré que subo. Quiero aclarar antes de nada que, no existe un horario de publicación (como verán) porque es según se me ocurra y pues, algunos shots son poéticos y otros sexosos como estos xD.

Pues, hasta la próxima y ¡saluditos!

¿¡reviews!?