UNA AVENTURA EN LA TIERRA MEDIA.

PRÓLOGO.

Sus ojos verdes contrastaban perfectamente con su cabellera castaña oscura; alto, hermoso y de noble espíritu. Su aspecto físico es el de una persona curtida por el paso del tiempo y los viajes aunque fue concedido con una esperanza de vida tres veces mayor que la de los demás humanos por ser Señor Dúnedain.

Recuerdo perfectamente aquella vez en la que escuché quien era realmente, se suponía que yo debía estar concentrada escribiendo algo para Elrond cuando sucedió. Pocos sabían en aquel entonces de su alto linaje ya que él y su gente, los Númenoreanos conocidos como Montaraces, solían deambular por el Norte de Eriador protegiendo a los pueblos de la región. Por lo que había hablado hasta el momento, Aragorn había sido educado como guerrero, sabio y rey por el mismo Elrond; también me había enterado que al cumplir los veinte años conoció a Arwen en los bosques de Lothlorién y ambos se habían enamorado inmediatamente.

El padre de Arwen no permitiría la unión entre ambos, principalmente por ser ella una Elfa y él un Hombre, hasta que él no recuperase la corona de Gondor y se convirtiera en el legítimo Rey de Arnor (Reino del Norte) y Gondor (Reino del Sur.) Esto causo heridas en lo más profundo del corazón de Aragorn y fue en ese instante en el cuál comenzó sus largos viajes por la Tierra Media; en su camino se encontró con Gandalf y a partir de allí se convirtieron en grandes amigos y aliados incondicionales.

En año 3018 fue nuestro primer encuentro, en el Pony Pisador, país de Bree, y al parecer se había dado cuenta de mi presencia allí ya que no me sacaba la vista de encima y me estaba poniendo nerviosa. La posada estaba repleta de gente, en su mayoría forasteros, y seguía con la larga tradición dado que era una propiedad de los Mantecona y pasaba de generación en generación. El edificio constaba de tres pisos, la planta baja constaba cuartos extras para Hobbits y su buena cerveza, sus cómodas camas y su excelente cerveza hacían que el local sea renombrado.

En cuanto a mí, soy una elfa llamada Evënya y puedo asegurar que considero tanto a Lothlorién y a Rivendell como mis hogares por haber vivido en cada uno de ellos cierta cantidad de mi vida hasta el punto de haberme encariñado de su gente y de sus paisajes. Pertenezco a la raza de los Noldor y son una de las tres grandes ramas en que se dividían los Elfos. La palabra Noldo significa "Sabio", virtud de la que hacemos gala por encima de nuestros congéneres; se ha comprobado que somos los más dotados intelectualmente de todos los Elfos, así como los más fuertes y los de mayor orgullo. También el pueblo más valiente y poderoso entre los Hijos de Ilúvatar, con una luz en los ojos similar a la de las estrellas pero eso no quita que no hayamos liberado las guerras más grandes de las que hayan oído los enanos o los hombres, por lo que quizás seamos el pueblo más aguerrido de la Tierra Media.

Una característica principal es que tenemos ojos grises y cabellos oscuros (aunque algunos son pelirrojos, no es mi caso), especialmente altos (con una estatura de dos metros, para ser más específica mido 1,90 mts.), Muy hermosos si se les compara con los hombres. Formidables guerreros y artesanos, y sin duda una raza hecha para liderar a las demás.

La organización política es de grandes familias o patriarcados, liderados cada uno por un rey, y todos ellos agrupados bajo la autoridad de un Rey Supremo de los Noldor.
Nuestras inclinaciones religiosas derivaban hacia Aulë (el Vala artesano) y, como casi todos los pueblos elfos, hacia Varda (Vala Hacedora de Estrellas.)

Por último, nuestra lengua materna es el Quenya, aunque ésta acabó convirtiéndose en una lengua culta y sin uso cotidiano. La mayoría de nosotros hablamos con igual soltura el Sindarin.