Capítulo #10

Darién le iba a responder, escucharon a su hija gritar. Ellos se miraron y salieron corriendo a buscarla y la encontraron llorando a mitad del camino, Darién la tomó entres sus brazos y notó que está de nuevo hirviendo nuevamente de fiebre.

— Tenemos que bañarla — habló Serena tocando a su hija

— Sí — dijo él como sentía la respiración caliente en su cuello y su niña como llora por el malestar, le dolía verla así — vamos rápido, no me gusta verla así.

— Vamos.

Ellos caminaron de nuevo a la habitación, al entrar ella fue directo al baño para prepara la tina, Darién se encargaba de desvestirla para bañarla, Rini estaba lista, la sumergió en el agua

— Mamá — dijo ella llorando

— Tranquila cariño, ponto pasara — le habló Serena animándola

— Tengo mucho frio — comentó temblando — papá.

— Aquí, estoy — dijo Darién acercándose a ella, no le gusta verla así — papá estará contigo, todo el tiempo.

— Mami — murmuró deprimida — tengo sueño.

— Vamos a bajar, esa fiebre — le dijo su madre — después duermes.

Rini asintió

Darién y Serena, empezaron a bajarla la fiebre a su hija, después de media hora se la bajaron y la volvieron a vestir, acostaron en su cama para estar pendiente de ella, Darién la arropó.

— Es mejor que duermas — le recomendó Darién

— No, tengo que cuidarla — contestó Serena sin querer dormirse

— Estás muy agotada, duerme y tres horas te despierto — le pidió él mintiéndole

— Está bien — dijo suspirando y le dio un beso en la mejilla a su hija, a él en los labios — me llamas ¡eh!

— Sí, tranquila — dijo él sonriéndole

Darién notó cómo ella cerró los ojos y quedó profundamente dormida, no sé sorprendió ya que ella se veía bastante agotada, estuvo pendiente de Rini casi toda la noche, llego un momento que el sueño lo venció y la tocaba para saber sí la fiebre había regresado o no, para su tranquilidad la niña paso muy buena noche. Aun que él no.

Serena cuando despertó, notó que aun su hija seguía durmiendo y le tocó la mejilla y observó que su temperatura era normal, la tranquilizo. Observó que Darién no se encontraba ahí, bajó con cuidado de la cama fue a buscarlo, cuando lo encontró en el comedor se encontraba leyendo el periódico y se acercó, le dio un beso en la mejilla notó que lleva puesto sus lentes.

— Qué guapo — le dijo ella sonriéndole y él la estaba mirando

— No te burles — dijo Darién dejando a un lado el periódico y quitándose los lentes — sé que no te gusta, que los use.

— Solo bromeaba — le sonríe

— No te creó nada — dijo él levantándose, para estar a su altura — Rini paso buena noche, no te quise levantar.

— Gracias, me hacía falta dormir, no te creas dormida la tocaba — le confesó mirándolo — acuérdate que estuve con ella por tres años sola y no fue más de una vez que le baje una fiebre.

— Te informó, que Diamante llamo — le comunica él con seriedad — te despidió.

— ¡Qué! — exclamó Serena asombrada — ¿Qué le dijiste? — le preguntó molestándose

— Me pidió que te dijera, no puede trabajar con una mujer tan irresponsable, falto ayer y hoy — le dice él aguantando la risa, ver su cara palidecer

— No, puede ser — dijo ella anonadada y mirando el reloj que marcaban las once y media de la mañana — Dios mío, he fallado a Diamante, con razón. Me despidió.

— Son mentiras mías — soltando una carcajada — llamo para decirme, viene más tarde. Sí sonaba serio.

— Qué será — dijo intrigada

— Tengo que irme — anuncia Darién tomando su Samsung galaxy – nos, vemos más tardecito — dijo él besándola con pasión — bye.

— Adiós — mirando cómo se alejaba de ella

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Dos horas después

Serena estaba ayudando a su hija a desayunar, aun se encuentra débil y prefirió llamar a la institución e infórmeles que no iría en toda la semana.

— Mami — habló ella más animada — voy a decirle a papá que nos lleva a pasear este fin de semana.

— Me parece bien — dijo Serena sonriéndole — acuérdate que este sábado es el cumpleaños de la tía Rei

— Yupi — contenta — comeremos mucho pastel.

— Sí — dijo ella alegre, en eso sintió el sonido del timbre, observó cómo la señora de servicio fue abrir — ¿quién será?

— No lo sé — habló Rini sonriendo

— Hola familia — habló Hotaru llegando con Helios y su futuro esposo

— Tía Hotaru — dijo Rini emocionada

— Mi niña — dijo Hotaru sonriendo — ¿Y cómo sigue?

— Mejor — contestó su cuñada — a noche se le subió la temperatura, logramos bajársela y Darién estuvo cuidándola toda la noche.

— Hola Rini — habló Helios acercándose a ella y sonriéndole

Serenity sonrió feliz

— Mami, puedo ir con Helios a mi habitación — le preguntó radiante

— Claro, con cuidado — le pidió

— Sí, señora — dijo Helios como agarra la mano de su amiga

Serenity y Helios subieron a la habitación

— Vengo a platicar contigo — dijo Diamante mirando a Serena con seriedad — sobre el trabajo.

— Me vas a despedir — le preguntó ella insegura

— No — respondió con rapidez — vengo a pedirte, que posibilidades, tengo que trabajes en casa. Es que mis padres me pidieron de favor que contratara a mi prima Cere cere, por un tiempo. Tiene problemas económicos, no tengo confianza en ella y quiero que trabajes la contabilidad del bufe. Dime ¿aceptas?

Serena quedó perpleja, ella solo es su secretaria tener ese cargó tan importante, se sentía muy alagada y emocionada a la vez.

— Claro que aceptó.

— Le dije a mi Diam. Aceptarías — habló Hotaru sonriendo

— Perfecto — dijo él aliviado, su anterior contador no le estaba dando los resultados que debía y estaba sospechando que estaba robando – mañana te traigo todo.

— Gracias.

— ¿Y mi hermanito, en dónde está? — preguntó Hotaru notando que no lo veía

— Se fue, hace un par de horas — le informa — debe venir en cualquier momento.

— Me imagino, que Darién te contó de la nueva noticia — dijo ella alegre

— Sí, aun que me dejó completamente sorprendida — comenta Serena con una sonrisa en sus labios — me alegra mucho por ustedes dos.

— Gracias Serena — dijo Diamante contentó — no sabes lo feliz que estoy.

— Estamos — lo corrigió su mujer

— Ojalá que sea una niña — dijo Serena mirándolos — así Diamante tendrá el par.

— No — dijo su cuñada — yo quiero un niño, para que Helios juegue.

— Lo que sea, es bueno — asegura él sonriendo

— Voy a traer, pastel y jugo — dijo Serena alejándose de ellos.

Serena les dio postre a sus invitados, estuvieron horas platicando de todo un poco, hasta que Darién apareció. Diamante se asusto un poco pensando que este lo golpearía pero no, se sorprendió lo calmado que se encontraba y como lo acepto en su familia. Darién le pidió a Diamante platicar con él a solas y Diamante aceptó, cuando pudieron platicar tranquilamente él le soltó lo que pensaba de él y que para el amaba a Serena, Diamante le explicó que sintió mucha atracción por Serena, la veía como una sustituta de Esmeralda y solo pensaba en ella para formar una familia así los niños estuvieran más tranquilo, comentó que cuando conoció a Hotaru descubrió que solo estaba deslumbrado que solo siente por Serena un gran cariño.

Darién se alivio y sintió las palabras de su cuñado muy sinceras, le dio un apretón y se unieron a sus mujeres nuevamente.

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Tiempo después

— Me encantó tener a Hotaru y Diamante aquí — habló Serena acostada en su cama

— A mi también — dijo Darién sonriendo — Rini sigue durmiendo.

— Estuvo muy feliz jugando con Helios.

— Me parece bien — dijo él acostándose alado de ella — te parece si, decimos buscar el hermanito a Rini.

— No — dijo ella con decisión — no quiero.

— Serena, tienes que entender que no soy un jovencito. Tú tengas treinta yo tengo cuarenta, a esa edad no pienso volver a comenzar — le aclaró él molestándose por la actitud de ella

— Tan poco, voy a tener un hijo a los treinta — le asegura notando su molestia — debes entender, no voy a volver a cometer el mismo error dos veces.

— ¿Y cuál es el error? — le preguntó sin entenderle muy bien sus palabras

— Traer al mundo un hijo sin amor — confiesa ella seria

— Por Dios — dijo Darién espantado — Rini fue hecha con amor.

— Solo de mi parte — le asegura Serena dolida — yo te amaba y tú no a mí.

— ¿Ya, no me amas? — le preguntó dolido

— Te quiero — Serena mintió — no te amo.

Darién pensó que su corazón se le salía por el pecho, Serena no lo amaba como antes, ahora entendía tantas cosas, su libertad y su negación a darle un hermanito a su hija, no iba a darle un hijo nunca.

— Entiendo, entonces tengo que aceptarlo. Seré padre de una sola hija.

Aquellas palabras golpearon el corazón de Serena, rompiéndolo en mil pedazos, no la amaba. Aun que ella lo sabía ahora lo estaba confirmando, no iba a llorar y menos delante de él. Prefirió darle la vuelta e ignorarlo, sintió como Darién la abrazó, quería quitarle sus manos y no la abrazara nunca más, para qué.

Ella había tomado la decisión de darse una oportunidad y no podía negarlo estar alado de él se sentía muy feliz y son una verdadera familia. Sintió cómo le daba un beso en el cuello.

— Dari — dijo ella suspirando — no estoy de ánimo.

— Buenas noches — dijo él abrazándola

Serena no sabía cómo interpretar aquellas palabras, se había enfadado o no, no pudo dormir, después de dos horas

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Días después

— Listo — habló Serena terminado de acomodarle a su esposo la corbata — te vez guapo.

— Ve a vestirte — le pidió Darién mirándola en media hora se irían al cumpleaños de su hermana Rei y aun no se encontraba lista, su hija está ansiosa

— Estoy bañada, solo es maquillarme y colocarme el vestido — le recuerda

— Te espero afuera — dijo Darién separándose de ella y saliendo de la habitación

Serena acercó a al closet y saco un hermoso vestido color plomo, se lo colocó, le quedó pegadito al cuerpo con un espectacular adorno en los pechos hasta el abdomen arruchado, dejando notar su figura y lo delgada que es, se colocó una pulsera parecida al color del vestido y después se colocó las sandalias, se quitó el gorro y dejó caer unos hermosos risos. Sé maquilló y salió de la habitación.

— Ya estoy lista — anuncia ella acercándose a su esposo e hija

— ¡Mamá! — exclamó su hija emocionada — te vez bellísima.

— Gracias — dijo sonriendo — ¿Y cómo me veo Dari?

— Te vez, radiante. Preciosa — contestó enamorado — seré la envidia de la fiesta.

— No exageres, vámonos — dijo Serena sonriendo

La familia Chiba Tsukino, se reunieron, en el club en dónde se realizaría el festejó.

Al entrar, las miradas fueron para ellos, Darién se sentía orgulloso de llevar a una mujer tan hermosa, Rini fue guiada por un camarero a la sala de los niños, la pareja se acercó a la festejada.

— Feliz cumpleaños hermanita — dijo Darién dándole un gran abrazó

— Muchas gracias — dijo Rei sonriéndole y mirando a su cuñada — Serena estás preciosa, con ese vestido.

— Muchas gracias — dijo Serena alagada — te vez hermosa, con se vestido azul.

— Gracias cuñis — habló Rei alegre — Amy también está muy linda con ese vestido negro y Hotaru no la ve visto.

— Muy hermosa — dijo ella, notó que sus hermanas están ahí con sus esposos, sus padres no los veía. Era porque se habían quedado con los niños cuidándolos, no era de extrañarse no eran muy fiesteros — parece que mis padres no vinieron.

— Claro que sí — habló Rei sonriendo — están con los niños, son muy celosos.

Serena se sorprendió un poco

— Hermana, te estás poniendo viejita — bromeando su hermano

— Sí, como no — dijo ella molestándose — y tú tan joven.

— Mi esposa, lo que esta es hermosa — habló Nicolás abrazándola por la cintura — es una diosa.

— Qué lindos — dijo Serena sonriéndoles

— Mi amorcito, es muy especial — dijo Rei eufórica — es mi razón de vivir.

— Somos, muy unidos y siempre tratamos de poner nuestro amor por delante — comenta Nicolás mirándola con amor

Serena le dio un poco de envidia, Darién jamás le diría una palabra de amor y menos decirle "TE AMO". Les sonrió

Darién notó su cambio en su rostro, no quiso decir nada delante de su hermana y cuñado, miró a un lado y observó que ahí está una mujer que tenía años sin verla y se alegro mucho en verla ahí, se alejó de los presentes se fue a reunir con ella.

— Hola preciosa — habló Darién sonriéndole, tenía casi ocho años sin verla

— Darién mi vida — habló ella sonriéndole, miró a su último amante que dejó en Tokio, para irse a vivir a España

—Beryl, estás preciosa — dijo él dándole un beso en la mejilla

— Eres un aburrido — dice Beryl coqueta — ahora me saludas en la mejilla.

— Ahora soy un hombre casado — le explicó risueño

Beryl no le gusto mucho aquella información

— Vaya, ¿Quién es tú esposa? — le preguntó un tanto celosa

— Ella — señalando a Serena — es mi mujer.

— No se puede negar que es hermosa, no se compara conmigo — dijo ella mirándolo

Darién no sé extraño, ella podía hablar libremente con él de todo, ese comentario no le agrado.

— Para mí es la esposa más hermosa del mundo — dijo él con amor — sé que está un poco delgada de lo normal. Así me vuelve loco.

Beryl tuvo que disimular muy bien su rabia, regreso a Tokio para reconquistarlo porque sabía que estaba divorciado, para mayor sorpresa aun sigue casado.

— Estás ciego — le dijo sonriendo — en una parte te puedo entender, eres casado y no puedes mirar a otras mujeres.

— Estoy casado, puedo mirar a otras mujeres. Respeto a mi esposa, es otra cosa — le explicó con suavidad — ¿y qué te trae de nuevo a nuestro país?

Ella se le quedó mirando, no sabía que decirle

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En otro sitio

— ¿Qué hace Setsuna aquí? — habló seria Rei

— Está saliendo con Tomoe — dijo Hotaru acercándose — te cuento algo, Setsuna se ve que está enamorada.

— Sera de su billetera — dijo Amy en voz baja

— Lo importante, que no me molestara — dijo Serena con tranquilidad

— Eso es lo importante — asegura Hotaru, notando que Diamante estaba platicando con una mujer — ahí está.

— No le harás una escena de celos — comenta Rei preocupada, de su hermana le cree todo

— No — dijo ella seria — es que cómo no lo había ubicado pensé que estaría con los niños.

— Darién con Beryl — dijo Amy atónita

— ¡Qué! — dice Rei asombrada — ¿Quién la invitó?

— ¿Quién es ella? — Preguntó Serena mirando a la pelirroja que se encontraba con su esposo

— Fue mujer de Darién, por mucho tiempo — le contestó Hotaru con seriedad

Serena quedó en silencio, siempre ha sabido que en la vida de Darién ha habido muchas mujeres, nunca imagino conocer otra a parte de Setsuna, la detalló muy bien, es una mujer hermosa y sobre todo muy atractiva.

— Tranquila Serena — dijo Rei animándola — Darién solo te quiere a ti.

— Eso es verdad cuñis — dijo Amy sonriéndole

— Gracias chicas — dijo Serena tratando de sonreír

— Ve a buscarlo — dijo Hotaru alentándola

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En otro lado

Darién se encontraba impaciente, por la respuesta que le daría Beryl

— Por trabajo — le mintió — no me vayas a preguntar de que — notando la intensión de él — son cosas mías.

— No he dicho nada — dijo él sonriéndole, vaya sí lo conocía muy bien — ¿quieres bailar?

— Claro — dijo Beryl alegre

Darién la sacó a la pista de baile, Serena se quedó mirándolos en eso se acercó un hombre muy guapo

— Hola señorita — dijo mirándola a Serena — ¿quiere bailar conmigo?

Ella dudo un momento y aceptó

— Claro — dijo con educación

Ellos dos salieron a bailar, cuando él la vio en brazos de otro le dio mucho celos y conociendo a Zero un mujeriego muy peligroso.

— Eres amiga de Rei Chiba — le pregunto Zero dándole una vuelta y volverla agarrar por la cintura

—Sí y no — dijo ella sonriendo — soy su cuñada.

— No creo que seas hermana de Nicolás — dijo Zero con seguridad, conoce a Nicolás desde pequeños

— No, soy la esposa de Darién — le informa

Zero quedó mirándola y sonrió, Darién siempre tenía mujeres hermosas a su lado, entendía porque muy poco la sacaba al público, semejante belleza.

— Darién debe de estar orgulloso de tener una esposa tan hermosa.

— Tiene que estarlo — dijo ella con seguridad — una mujer como yo no la conseguirá en ninguna parte.

Él sonrió, descubrió la seguridad de ella y le gusto mucho. Ahora sabe que Darién era el inseguro porque notó como lo miraba con ganas de matarlo y eso le estaba causando mucha risa.

— Tú esposo no deja de mirarnos — le comunica

— Es muy celoso — dijo Serena con suavidad — se lidiar con eso.

— Ya veo, por qué eres tan segura de ti misma — dijo él dándole otra vuelta, para luego agárrala de la mano y seguir bailando — confías en él.

— Vamos a decir, que se lo que tengo — respondió Serena con seguridad y alegre

Ellos siguieron bailando por un buen rato, Darién se encontraba que hervía la sangre y Beryl estaba airada porque por los celos de él, la música se detuvo todos se fueron a sentar, Darién se separó de Beryl para platicar con su mujer.

— Serena — dijo él acercándose a ella

— Hola amor — habló Serena sonriéndole

— Los dejó — dijo Zero alejándose de ellos

— ¿Qué hacías con él? — le preguntó furioso

— Bailando — le contestó alegre — ¿por qué?

— Te prohíbo que te acerque a él — le ordenó — es un don Juan.

— Entonces, no quiero verte cerca de esa mujer — dijo Serena mirándolo con desafío — se que esa mujer fue una ex pareja.

— Es diferente — le dijo con machismo — soy un hombre y tú, una mujer, las reglas son otras.

— Lo siento, mientras que no respetes lo que te pedí. Puedo bailar con Zero o quien quiera — le dijo con voz baja para que nadie los escuchara

Ella se sorprendió al sentir la mano de Darién como la tomó de la mano con brusquedad y salieron de club rumbo a un jardín, notó que nadie estaba ahí, está un poco asustada.

— Suéltame — dijo Serena separándose de él con brusquedad — ¿Qué demonios te pasa?

— Tú y nadie me vera la cara de estúpido — soltó con ira — tienes que respetarme.

— Mira, cavernícola — dijo Serena furiosa — deja de decir estupideces, la esclavitud o la obediencia caducaron hace años.

— No quiero que ningún hombre se te acerque — dijo Darién pegándola a su cuerpo con brusquedad — eres mía — besándola a la fuerza

Ella quería separarse de él, Darién no era sí antes, nunca la había besado con tanta fuerza y posesión, no quiso detenerlo estaba sintiendo un poco de miedo y prefirió corresponderle el beso.

Él se está volviendo loco de celos y no era así, no sabe que le está pasando. Se está sintiéndose mal y la dejó de besar.

— Perdóname — dijo Darién avergonzado — no sé qué me pasa.

— Estás loco — habló Serena dolida — eres un estúpido y maldito machista — conteniéndose las lágrimas — no podemos ser felices, Darién tú no permites por tus maldito celos y inseguridades — alejándose de él — No arruines la noche a tú hermana.

Darién se quedó ahí parado, no entendía sus sentimientos, se está volviendo loco

Serena entró a la fiesta y prefirió irse a ver a su hija, entró y miró a los niños saltando y corriendo por el lugar si estuvieran en un campo abierto.

— Serenity — llamó a su hija

Rini salió corriendo a dónde se encontraba ella

— ¿Qué pasa mamá? — le preguntó alegre

— Nada, cariño — tratando de sonriéndole y que su enojo se fuera al solo verla y funciono. Su hija la hacía olvidar los malos momentos — solo deseaba verte, te amo tanto.

— Yo también — dijo Rini abrazándola

Serena se sintió muy feliz, hizo un esfuerzo sobre humano para no llorar

— Hija, ¿estás bien? — le su padre acercándose a ella, la conocía muy bien para saber que algo le está pasando

— Sí, papi — contestó con una sonrisa falsa — solo que estoy un poco cansada.

— Tienes una carita, triste — habló Luna acercándose a ella — ¿te sientes bien?

— Sí, mamá — dijo ella mirando a su hija — cariño, diviértete. Nos veremos luego — retirándose

Luna y Artemis, se quedaron preocupado por su pequeña, algo no está bien

Ella se reunió con sus hermanas y cuñadas, todas notaron la tención que se encontraba Serena y Darién, conocían bien a su hermano y aun no sabía controlar sus sentimientos y Serena intentó que estar más tranquila.

En casi la mitad de la fiesta, Zero invitó de nuevo a ella, bailar pero ella se negó. No quería que Darién le hiciera un escándalo y miró fijamente a Darién, notó que nunca más se acercó a esa mujer.

— Darién — dijo Beryl acercándose a él — estás muy serio.

— Necesito estar solo — dijo Darién alejándose

Beryl se frustró, no daría quería de brazos cruzados.

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En toda la fiesta Darién se la paso tomando, algo que puso de mal humor a Serena, no quiso ni acercársele tuvo que hacerlo porque Diana se lo pidió, le habló sólo para decirle que dejara de tomar, que su madre se encontraba preocupada, obedeció y no tomó más. A la hora de cantar el cumpleaños a la agasajada, los niños estuvieron presentes, Beryl se sorprendió a saber que Darién tenga una hija, se dio de cuenta cuando la niña lo llamo y él la cargó para que pudiera ver a su tía como apagaba las velas, ellos se retiraron a las tres y media de la madrugada.

Serena manejó, no quería que él lo hiciera por la manera que había bebido y no quería arriesgarse, él a su pesar no quería que Serena manejara pero se sentí un poco mareado, por eso acepto que ella manejara.

Al entrar a su casa, Darién llevó a Serenity a la habitación y le quitó la ropa, le colocó su piyama le tocaba la cara con mucho amor y le dio un beso en la mejilla y salió de ahí, cuando entró a su habitación encontró a Serena semidesnuda y recogiendo el vestido del suelo.

— Tienes un cuerpo hermoso — dijo él mirándola con pasión

— Gracias — contestó Serena un tanto molesta — esto se logra con dieta y ejercicios. Por cierto, más tarde platicaremos de lo que sucedió en la fiesta de Rei.

— Puede ser ya — dijo Darién serio, no le gustaban los rodeos

— Lo prefieres así — dijo Serena seria — esto no está funcionando, no voy aceptar más escenita de celos de tú parte, o confías en mí o controlas tus estúpidos celos, que no hay razón ni motivos.

— Eres mi mujer — dijo él exaltado

— Error, vivo contigo, tenemos intimidad porque nos necesitamos, tú no me amas y yo te quiero. Nadie puede salir lastimado y solo llevamos cuatro meses juntos — le aclara — pienso irme, no me importa nada. Soy joven puedo rehacer mi vida y formar una familia, Rini tiene que entender que sus padres no pueden estar juntos.

— Eres una egoísta — dijo Darién acercándose a ella y agarrándola de los brazos — no te mereces nada.

— ¿Y tú sí? — le preguntó ella dolida — puedes tener una familia y alguien que te quiera. No puedes pensar en mis sentimientos, acaso los tuyos son más importante que los míos — mirándolo con desafío — tú sí puedes merecer felicidad y yo no.

Darién no sabía que responderle y la soltó.

— Darién — observando como él se alejaba de ella

— Serenity…. — susurró y la miró — me quedaré con mi hija — le aclaró con brusquedad — dijo ella no se aparta de mi lado y no pienso permitir que me separes nuevamente de ella, sí quieres pelea, pelearemos por ella.

Serena quedó helada, sí Darién lograba quedarse con su hija se moría, sin ella no había ninguna razón para vivir.