Renuncia: todo de Lynn Okamoto.

Nota: Lucy es y siempre será uno de los personajes anime/manga que más querré. Así de simple, y como Elfen Lied es mi gore favorito obviamente tenía que escribir algo de esta serie. Punto.


SOLITUDE.

Ella es un monstruo, siempre lo ha sido. Y siempre lo será.

La sangre brota a donde quiera que vaya y la muerte azota las puertas de los pocos que han tenido el valor de hablarle, de no temerle, de intentar comprenderle, aunque fuese poco.

Ella está sola.

¿Quién en su sano juicio se haría amigo de un monstruo? Impensable, imposible.

Lo sabía, era cruel de parte de todos, ¿pero qué podía hacer? Llorar, esconderse y llorar de nuevo.

Sólo eso, no más que eso. Después de todo no hay nadie a su lado, nunca lo hubo.

Familia, amor, cariño, amigos… puras palabras huecas, sin un verdadero significado. Nunca las ha sentido en carne propia, no ha tenido el placer de ello. Es un monstruo, a final de cuentas.

La traición, el miedo, el odio… esas eran cosas que sí conocía. Las sabía de memoria y las había sentido de más. Su vida estaba plagada de ellas. Desde el comienzo, nunca pudo ser feliz.

Nunca pudo sonreírle a alguien, o contarle cómo fue su día, cocinar a su lado, ser reprendida por unas no muy buenas calificaciones o desvelarse escuchando cuentos y nanas, ¿eso hacía una verdadera familia, no?

No podía asegurarlo, ¿Cómo iba a hacerlo? Ella no entiende esas cosas, aunque lo intente una y otra vez.

Todos le temen, todos la juzgan.

Está sola.

La tachan de loca y fenómeno, nadie la ha valorado ni un poco. Nadie le ha dicho que la quiere. Nadie le ha dado el calor de un abrazo. Nadie le ha dado nada, sólo gritos, y burlas, golpes y quejas.

Podría morir y nada cambiaría a su alrededor. Quizá, eso sería lo mejor. Para ella, para el mundo, para todos.

Si muriera… ¿alguien la recordaría?, ¿valía la pena de ser recordada? Ella, un asesino despiadado a ojos de los demás, un ser incomprendido. Nunca podría valer algo, ¿verdad?

No, nunca. Ni siquiera en sus más bellos sueños. No importa donde vaya, incluso si muere. A nadie le importará, nadie le prestará atención. Porque no hay nadie que necesite de su presencia, no hay nadie que la necesite y la quiera.

Y como el buen monstruo que es, debía conformarse con eso, y pasar el resto de sus días siendo consumida por la desesperación que implicaba la eterna soledad… la única cosa, que nunca la abandonaría y era suya por derecho.

Su eterna compañía.

(Ella misma.)

#FIN