Escribiendo Nuestra Historia

En la historia del mundo muchos escritores han regalado a la humanidad exquisitas palabras las cuales fueron nacidas gracias a aquella musa ingrata a la que se le llama inspiración. Tal vez esta llegue y se quede dando a escritor el mas bello de los poemas, o simplemente este de paso y le regale al pensador solo un simple párrafo de cuatro palabras el cual no serviría ni para el comienzo de una historia de amor. O simplemente, ya se les olvido como inspirarse y escribir.

- Como si fuera tan fácil – Bufo una hermosa rubia de 28 años al leer el párrafo de un libro que estaba leyendo para obtener inspiración – Escribir es lo mas difícil de mundo – Suspirando se echa hacia atrás en su enorme silla de cuero – Se me tiene que ocurrir algo – Serena tomo su cuaderno de ideas y lo miro fijamente como si este le fuese a hablar - ¡Carajo! A quien engaño, estoy vacía de ideas, voy a llamar a Mina – Tomo su celular y marco a su editora.

Serena Tsukino, es una escritora brillante la cual esta por llegar a la etapa de los 30. Nunca se ha casado, ni ha tenido hijos, pero si un sin fin de relaciones rotas y una enorme y jugosa cuenta en el banco gracias a estas, ya que le sirvieron de inspiración para sus libros los cuales son los mejores vendidos en Japón y en Estados Unidos. Para ella escribir era lo mas natural de mundo, con una simple salida al parque o una charla con sus amigas le servía como fuente de ideas para un libro o varios capítulos para este, pero ahora todo era distinto, necesitaba escribir un libro para la próxima lanzamiento que le tenia la casa editora. Quería morir o desaparecer, no tenia nada en mente, y eso la irritaba.

- Mira Mina, creo que deberíamos cancelar ese lanzamiento – Se justifica Serena a través del teléfono – Además ante los ojos del publico lector yo soy Usagi Tsukino, mas no Serena Tsukino. No creo que se enfaden – Se volvió a justificar.

- Tal vez para el público no, pero para la editorial si. Sabemos quien eres, tu eres una brillante escritora – La consuela la castaña – Creo que estas pasando por una etapa de bloqueo la cual se te pasara si sales un poco – La regaño – Sabes que, tengo libre la tarde y no tengo ningún compromiso, deberíamos salir juntas – Le sugiere – Acaban de abrir un café a una cuadra de mi casa, y es precioso, ¿Te parece? – Le pregunta esperanzada.

- Claro, me haría bien salir contigo – Suspira, ya que ella no tenia opción cuando se tratase de Mina – Así tal vez me salga alguna idea.

- Perfecto – La alegría que emanaba la editora se podía sentir a través del teléfono – Y quien quita que me escojas como protagonista de tu nuevo libro – Ambas chicas comienzan a reír.

- Ok Mina – Sonríe - ¿A que horas estoy allá? – Toma su agenda electrónica.

- A las 4:00 – Le informa – Y por favor no llegues tarde, ya que si no fuera por mi nunca llegarías temprano a las firmas de los libros ni a las entrevistas – Le reprocha.

- Y no sabes cuanto te lo agradezco – Le dice sarcástica – Y tranquila, llegare temprano – Su voz se torno suave – Así que adiós – Colgó como si fuera una niña aprendiendo a usar el teléfono.

Y como si estuviese resignada, se levanto de la silla y se dirigió a su cuarto para tomar una ducha, ya que tal vez al estar limpia las ideas llegarían más rápido.

Las 4:00 de la tarde llego de una forma tan rápida que impresiono a la misma Serena, la cual se encontraba sentada en el hermoso café estilo Francés del cual Mina hablo.

- Llegaste temprano – Mina expreso sorprendida.

- No siempre necesito de ti – La rubia sonríe triunfante.

- Lo se – También sonríe mientras toma asiento quedando frente a frente con Serena - ¿Y como te parece el restaurante?

- ¡Es hermoso! – Exclama – Nunca había visto un restaurante parecido – Mueve la cabeza suavemente hacia ambos lados como si estuviese sorprendida.

Despues de un largo rato de tomar cafés helados, comer cruasanes de chocolate y de hablar acerca de lo bello que era el restaurante y sus meseros, se enfocaron en lo más importante, el libro.

- ¡No sé que tantas vueltas le das a ese libro! – Exclamo Mina – El mundo esta lleno de ideas.

- Tienes razón – Asiente con la cabeza – Pero esas ideas siempre se centran cuando una mujer conoce a un hombre, un día deciden salir a cenar y sin esperar el postre se van a un motel y se acuestan, al día siguiente el hombre siente miedo y remordimiento y deja a la mujer sola, esta lo odia, a los meses de haberla dejado el tipo vuelve hacia ella arrepentido, esta lo rechaza pero a lo ultimo ella le dice que si, y son felices para siempre – Concluye.

- Bueno…- Mina se quedo sin palabras ante la lógica de la escritora.

- Mira – La señala con la mano – Es en eso en lo que no quiero caer – Le aclara - Mis libros son realistas. No son como aquellos que tratan de vampiros y son un cliché barato que sigue vendiendo – Saca a flote su lógica otra vez.

- Es verdad, tus libros son algo mas que cenas y sexo de una noche – Mina suspira mientras apoya su cabeza entre sus manos – Pero no podemos cancelarlo todo ahora, ya tenemos todo listo – El rostro de la editora se pone tenso – Hagamos una cosa, no le comentes a nadie que andas bloqueada, tu solo sal a la calle y lee libros para inspirarte – Le sugiere como si en eso hubiera solución.

- Esta bien – Alza los hombros en señal de aprobación – Entonces estamos en contacto.

- Por supuesto – Le sonríe mientras mira su reloj – Bueno, creo que ya es hora de irme. Tengo una novela que revisar antes de enviársela al editor en jefe – Con la mano llama al mesero y pide la cuenta – Yo pago – Le guiña el ojo – Ya sabes a leer – Se levanta de la silla - ¿Te llevo?

- No – Responde tranquilamente – Me quedare un rato mas, tal vez me nazca la idea de hacer mi próximo libro inspirado en este restaurante – Toca la mesa de manera tan delicada como si tuviera miedo de romperla.

- Esta bien, hablamos – Se despide la castaña.

Mientras observaba a la gente que pasaba a su alrededor, Serena mira a lo lejos a un joven muy guapo, alto y de ojos azules, el cual se encuentra hablando con varios chicos en un restaurante cercano.

- ¿Darién? – Pregunta en voz baja – No creo – Niega con la cabeza ante la idea que ese sea él, por lo que simplemente se olvida de que vio a un espejismo de su antiguo novio y pide otro café helado.

Mientras Serena disfrutaba del sabor del café mezclado con leche y hielo, una idea pasa de su cabeza.

- ¡Ya sé de que voy a escribir! - Piensa emocionada.