DISCLAIMER:_ LOS PERSONAJES NO ME PERTENECER SON DE SUZANNE COLLINS Y LA HISTORIA TAMPOCO ES DE LAW MASEN CULLEN YO SOLO LA ADAPTO

Cap 1: Ven conmigo.

-Estúpido pueblo, estupido 8, estupido padre- maldecía mientras caminaba por la carretera.

Había tenido una pelea con mi padre hacía menos de una hora. No entiendo por que me país y quiere que yo siga sus pasos entrando a Harvard, pero enserio ya se le había pasado la mano con gritarme por un estupido 8. Si, no me saque un diez, un 8.

Ash, como sea. Discutimos y me fui de casa dando un portazo y mandándolo a la mierda.

Escuché el sonido de un motor y me moví hacia la acera para no ser atropellada. Eso sería lo único que me faltaba.

Seguí dando unos pasos más, cuando escuché como paraba el motor. Genial, ahora me mataría un loco.

Me giré para ver quien rayos era y casi me caigo de culo al darme cuenta. Peeta Mellark, el chico rebelde del pueblo y hermano de mi mejor amiga Annie estaba apoyado contra su moto viéndose endemoniadamente sexy con sus jeans artísticamente rasgados, su remera negra que le marcaba sus perfectos músculos y su chaqueta de cuero. Si, como dije, SEXY.

-Hey Kat- me saludó con su encantadora sonrisa torcida.

Cada vez que hacía eso provocaba en mí, y en gran parte de la población femenina, querer tirarmele encima.

-Peeta ¿Qué haces aquí?- le pregunté nerviosa.

-Lo mismo digo- fue su respuesta.- ¿peleaste de nuevo con Seneca?

-Si- cada vez que el estaba cerca mío, mi gran coeficiente intelectual no servía para formular ninguna frase coherente- lo mismo de siempre. Me tiene harta. No veo la hora de irme a Harvard para que deje de molestarme.

-No debe ser para tanto- respondió el mientras se acercaba a mi con ese paso felino que siempre utilizaba conmigo, como si estuviese acorralando a su presa. Y es que no era secreto para nadie que Peeta siempre estaba intentando algo conmigo. Lo se, se preguntaran por que demonios no estoy con el si me gusta. Y la respuesta es muy simple, el no le agrada a Seneca por ser el rebelde sin causa del pueblo.

-Si lo es. Ya no lo aguanto. Quiero irme de aquí, quiero gritar, pegarle a alguien. No se, hacer algo para liberarme de esta presión que el ejerce sobre mi.- dije exaltada.

-Yo puedo ayudarte a descargarte si quieres- me dijo mientras extendía su mano para que la agarrara.- ¿vienes?

-¿A dónde?- le pregunté con intriga.

-A mi lugar favorito de aquí- respondió simplemente- vamos, no muerdo, a menos que tú quieras- continuó insinuante. A lo que yo solo largué una risa temblorosa.

¿Qué más daba? ¿Acaso no quería yo liberarme aunque sea por unas horas? HAZLO. Me dije a mi misma.

Con determinación tomé su mano y el me guió hacia su moto. Se subió y me hizo subir detrás de el.

-Póntelo- dijo mientras me tendía el casco.

Hice lo que me pidió y luego arrancó la moto mientras yo me abrazaba a el. Se sentía bien.

Condujo un rato más y vi como salíamos de Seattle.

Se detuvo después de un rato más y nos bajamos de la moto.

-Hay que caminar un poco mas.- me dijo mientras tomaba nuevamente mi mano.

Caminamos un rato hasta que llegamos hacia un claro muy hermoso lleno de flores. Incluso el sol brillaba en el. Era casi mágico.

-Bien. Ahora la descarga. Grita.- me lo quede viendo como si estuviera loco.- enserio, te prometo que te ayudara.

Solté un suspiro y alcé mis hombros resignada. Que más da.

Solté un pequeño grito, pero no tan fuerte. No me sentía mejor.

-Eso no es un grito. Grita, descárgate. Olvida todo, olvida que estoy aquí. Si quieres lo haré contigo. ¿Te parece?

-Está bien.

Estuvimos gritando por un rato hasta que rompimos a reír.

Hacía rato que no me sentía así de bien.

-¿Mejor?- me preguntó mientras me veía sonriendo.

-Si, lástima que ahora tengo que volver a casa y me volverá el mal estar con solo verlo.- respondí abatida.

-No tiene por que ser así- lo miré confundida por lo que el siguió- Mira, hoy partiré hacia L.A por unos días. Mi amigo Gale hará una fiesta a lo grande que durará todo el viernes, sábado y domingo. El vive allí. Ven conmigo, será por unos días, te relajas y así cuando vuelvas estarás mejor.

-No puedo Peeta. Mi padre me mataría, incluso te mataría a ti por considerarte mala influencia para mí.- y era verdad. Pegaría el grito en el cielo y a mi madre le agarraría un ataque cuando no aparezca por casa. – no iré, pero gracias por la oferta igual. ¿Puedes llevarme a casa? Tengo que volver.

-Como quieras.- respondió cortante. Genial, la había cagado con Peeta.- sabes, pensé que no eras una cobarde, pero veo que me equivoqué. Haras siempre lo que tu padre te diga.- bufó y se levantó del pasto donde estábamos sentados.- ya vámonos.

Todo el camino hacia mi casa fue en silencio. Peeta tenía razón, era mi vida y yo estaba dejando que mi padre la manejara a su antojo. Pero ya no más.

Llegamos a mi casa y me bajé de la moto. Lo miré a los ojos y le sonreí cómplice.

-A las doce aquí. No llegues tarde. No quiero que me descubran.- le dije.

Primero me miró con confusión, pero cuando entendió de lo que le hablaba sonrió y asintió con la cabeza.

-Nos vemos Kat- se despidió mientras arrancaba su moto.

Me sentía libre por primera vez en mi vida.