Disclaimer: Los personajes y la historia original le pertenece a Ushiki Yoshitaka y a las CLAMP, lamentablemente para mí y para mi salud mental y este fic es un homenaje a mi personaje favorito, que me engañó también a mí.

Situado en el capítulo 8 del anime, justo al comienzo de ese episodio y… ¡cuidado!, si no has terminado de ver el anime, tiene muchos spoilers del final.

Abrazos amnésicos

De repente se le olvidó que estaba abrazando a un monstro y que aquello sólo era una actuación. De repente lo olvidó al sentir la calidez de su tacto y los latidos del corazón bajo su brazo. Lo olvidó igual que se olvidó de que aquello era una actuación y que Saya Kisaragi no era más que un monstro. Un monstro que no sabía que lo era, o no quería recordarlo. Era hermosa, a su manera, pero Tokizane sabía que también era mortífera para aquellos monstros como aquel que yacía muerto junto donde la había encontrado. Sin embargo, en aquel momento… en aquel único momento, cuando la abrazó, olvidó lo que era.

Olvidó que lo habían contratado y que estaba allí haciendo un trabajo. Olvidó que era uno de los protagonistas de aquella enorme farsa y que al terminar le pagarían una suma de dinero exhorbitante por jugar a ser el chico malo. Sólo sintió la respiración de Saya, agitada, nerviosa. Sintió el latir de su corazón y pensó que no se diferenciaba a ninguna de las otras chicas que conocía. Era más hermosa, si cabe, pero también estaba cubierta de sangre…

Pero le dijo una mentira. No se alegraba de encontrarla, porque estar con ella era arriesgarse a meterse en problemas, y mucho menos había pensado que estaba malherida. Todo aquello era un guion escrito por alguien más que los controlaba a todos y en el que Saya, fuera como fuera, nunca acabaría lo suficientemente malherida como para morir. Aun así la abrazó. No estaba en el guion, claro, pero la abrazó.

Se olvidó por un momento frente a quien estaba. Se olvidó que estaba cubierta de sangre y que había un monstro con seis brazos partido por la mitad justo enfrente de ellos y se olvidó también de que Saya lo había asesinado. Olvidó por un momento a quien estaba abrazado y de lo que era capaz Saya.

Pero por si acaso, por si acaso, se aseguró de llevar aquel amuleto que le habían dado para sobrevivir en caso de que una de esas cosas volviera a atacar.

15 de diciembre de 2012

Nea Poulain