Claim: Christopher Arclight/Tenjo Kaito.
Notas: Pre-series.
Rating: T.
Género: Romance/Angst.
Tabla de retos: Cometas por el cielo.
Tema: 05. Sol.


Aplazarlo más sería una tontería. Aún si lograra hacerlo, los sentimientos seguirían ahí, removiéndose como culebras en su estómago, robándose su sueño por las noches y su quietud por las mañanas, donde la perspectiva de volverlo a ver, sumado a su inexperiencia y juventud, quizá lo tendrían dando unas cuantas vueltas en la cama. No puede aplazarlo más, aunque quizá trataría de hacerlo, si su mente no estuviese molestándolo con la idea de que no es más que un cobarde.

Así pues, esa mañana Kaito se levanta con una resolución en mente, misma que se va deteriorando conforme el día pasa, siguiendo la trayectoria del sol por el cielo. Preguntas absurdas rondan por su mente, la atraviesan como si fueran cometas en una lluvia de media tarde, en la quietud de esa parte de Heartland. ¿Cómo decírselo? ¿Por qué decírselo? ¿Qué pasaría luego? ¿Y si obtenía un no?

Sumergido en este mar de cuestiones, Kaito apenas se da cuenta de lo que pasa a su alrededor y Haruto lo deja en paz en cuanto nota que está distraido, tanto que apenas prueba su comida en ambas ocasiones, desayuno y cena. Cuando por fin se encuentra con Chris, es en los campos de duelo y la ocasión no tiene nada de especial, como no cesa de decirse. Es un duelo que no tiene nada de diferente a muchos otros, aunque quizá la mano de Kaito tiembla un poco más cuando roba una carta, aunque quizá sus estrategias parecen un poco más despistadas que de costumbre.

—Ese ha sido un buen duelo, Kaito —sonríe Chris cuando le tiende la mano, para un amistoso apretón, que tarda unos segundos en suceder—. Has mejorado bastante. Aunque ten cuidado con los gestos que haces, sueles delatarte cuando pones una trampa, pues deslizas los ojos hacia la derecha.

—Lo tendré en cuenta —dice Kaito y no añade nada más, pues por los altavoces les indican que abandonen el campo de duelo, ya que otra pareja viene detrás de ellos para seguir con las pruebas.

Chris también puede ver que su pupilo está un poco distraido, pero no se lo reprocha ni hace amago de mencionárselo, sino que enfila con toda tranquilidad hacia la salida, sonriendo en secreto al verlo así, se podría decir que hasta un poco temeroso. Kaito le dirá lo que tenga que decir cuando esté preparado y no antes, Chris puede esperar.

Sin embargo, la espera no es demasiado larga y nada más salir al pasillo, Chris se encuentra con que Kaito está listo para decirle algo muy importante, a juzgar por sus ojos y por la manera en que lo ha detenido, sujetándolo de la manga de su bata blanca de laboratorio.

—Chris... —Kaito es valiente, aunque a veces no lo sepa. Cuando sus ojos se encuentran, Chris puede ver por un instante al hombre en el que se convertirá en un futuro, práctico y serio, dispuesto a asumir toda clase de riesgos y tareas complicadas—. Chris, me gustas —no añade nada más, como "no importa si yo a ti no" o "no tienes que responderme", sino que se queda callado, todavía sujetando la manga del otro, que se ha dado la vuelta para mirarlo con seriedad.

—Y tú a mí, Kaito —tampoco hay necesidad de aclarar a qué se refiere o a tocar temas absurdos como la diferencia de edades, de posiciones o lo que dirán los demás. Ambos se sonríen en el silencio, en la quietud de esas paredes que para otros pueden parecer claustrofóbicas, en el ocaso, la puesta de sol, que nadie en el edificio puede observar pero que se desarrolla de manera hermosa afuera, dejando paso a una gentil oscuridad.

Luego, como si no hubieran discutido un asunto de vital importancia, ambos comienzan a caminar hacia el comedor, donde Chris planea tomar una cena atrasada mientras Kaito le espera, charlando con total naturalidad. En principio, nada parece haber cambiado y ni siquiera Haruto se da cuenta de ello, hasta varias semanas después.

Y es que lo mantienen todo en secreto, un secreto no planeado, casual. Y aunque después de eso viene el primer beso, el tomarse de las manos y el compartir más, nadie más que ellos lo sabe. El mundo no necesita enterarse. Ni Faker tampoco.