Disclaimer: Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a Zafona.


CAPÍTULO 1

Un pequeño movimiento de sus húmedas muñecas lo alertaron de la posición en la que se encontraban sus manos. La mirada de Loki se elevó hasta donde colgaban sus extremidades desde unos pesados grilletes que estaban por encima de su cabeza. Tragó saliva, sintiendo un sabor amargo y áspero mientras su lengua intentaba humedecer sus labios agrietados. No tuvo mucha suerte. Había estado colgando en esa posición por varios días seguidos sin que nadie lo soltara, ni siquiera para darle golpes. El último guardia lo había dejado hacía un par de horas, sin embargo, no había estado de humor para remover las cadenas y mover a Loki a las cámaras de tortura. En lugar de eso, había sentido pereza y había decidido sólo agarrar una lanza y un látigo, y darle al miserable prisionero su castigo diario en el sitio donde colgaba.

Era la primera vez que un guardia había sido tan descuidado en los dos años que Loki había estado encerrado en la prisión de Asgard y jamás se hubiera imaginado eso, si no fuera por el pequeño cambio en sus ataduras. Durante los azotes de ese día, su cuerpo se había sido sacudido lo suficiente para causarle cortadas profundas en sus muñecas y ahora estaban sangrando por todas partes, humedeciendo todo a su paso. En los dos años que había permanecido allí, jamás había sentido ceder sus grilletes , pero ahora, con sus muñecas humedecidas y sin haber tenido algo para comer ni haber hecho nada cercano a hacer ejercicio en tanto tiempo, se hacía evidente.

Loki sintió una pequeña sensación de adrenalina mientras tiraba y forcejeaba de sus muñecas para liberarlas de las cadenas, le dolía forzarlas de esa manera pero sabía que tenía que hacerlo, esa era su única oportunidad. De todos modos ¿Para hacer qué? ¿Cuál era el punto de intentarlo? Un escape sólo le haría ganar unos cuantos minutos de libertad hasta que los guardias lo cogieran otra vez y apresaran sus delgadas extremidades en algo más fuerte.

A pesar de su inútil intento por razonar consigo mismo sobre el escape, jaló con más fuerza una de sus muñecas, liberándola. Jadeó y apretó sus dientes mientras sentía el dolor recorrer por la muñeca que todavía colgaba, forcejeó y se retorció una vez más hasta que finalmente logró liberarla. Gimió suavemente en cuanto cayó al suelo y aterrizó firmemente sobre sus rodillas. Volvió a mirar sus tobillos, contento de que los guardias hubieran sido lo suficientemente perezosos para no encadenar sus piernas. Las cadenas que lo sujetaban de los brazos lo jalaban lo suficiente para que sus pies apenas rozaran el piso, y hasta el momento sus piernas habían perdido la mayoría de su fuerza por lo que nadie sentiría pánico de ser pateado por él.

Loki se incorporó lentamente, sus miembros le dolían con cada movimiento y sus brazos le hormigueaban dolorosamente mientras la sangre se volvía a incorporar lentamente sobre ellos. Se mordió el labio inferior para evitar hacer cualquier ruido mientras caminaba cuidadosamente a través del suelo de piedra, sus pies descalzos hacían un ligero ruido con cada paso. Intentó caminar con más gracia, pero apenas si podía controlar cada paso que hacía.

Se empezaron a escuchar algunos murmullos haciendo que se congelara, apoyó su brazo contra un pilar para mantenerse de pie, sus piernas estaban temblando y amenazaban con desplomarse bajo su débil peso. Reconocía las voces bastante bien, eran un par de guardias que pasaban para hacer sus rondas. Un suave gemido se escapó por su garganta mientras buscaba rápidamente un espacio donde esconderse, sus ojos se percataron de la mancha de sangre que había dejado con su muñeca sobre el pilar. Rápidamente, Loki limpió la mancha con la manga de su camisón negro, correspondiente al ropaje de un prisionero común de Asgard. Sintió un pánico brotando dentro de él mientras arrastraba los pies para hacerse detrás de una lámpara de piedra, deslizándose hasta el suelo para hacerse tan pequeño como podía, una leve expresión de su magia lo protegía parcialmente por unos momentos.

Contuvo el aliento mientras los hombres pasaban por ahí, sabía que sólo contaba con unos pocos minutos antes de que se perdieran de vista. Una parte de él se preguntaba cuán arrogante era Asgard cuando se trataba de los prisioneros; no había puertas en las celdas, sólo unos espacios abiertos para colgar a los criminales. La arrogancia no era el único problema, también el orgullo. No creían que ningún prisionero pudiese escapar, y normalmente no lo harían, pero Loki nunca había sido parte del común en todos los términos.

Loki se movió tan rápido como su cuerpo se lo permitió, tropezándose y chocando contra otra pared mientras sus piernas se agotaban lentamente, dejó escapar un gruñido angustioso tan pronto se encontró con una pared de piedra. Escuchó lo que más se temía, los guardias estaban exclamando que había un fugitivo suelto. Rápidamente Loki se envolvió de nuevo en su magia esperando que ésta durara el tiempo suficiente para que los guardias pasaran y no pudieran verlo.

Tuvo suerte, ésta vez. Loki se tragó de vuelta los gruñidos mientras se levantaba de nuevo y se arrastraba a lo largo de la pared hasta encontrarse fuera del área de prisión del castillo. Levantó su mirada con los ojos bien abiertos, un sentido de planificación crecía de nuevo dentro de él. Había llegado tan lejos, que había salido a la luz y ahora tenía que hacer un último movimiento antes de ser arrastrado de nuevo para cumplir el resto de su condena.

Otra capa de invisibilidad fue conjurada por unos breves momentos mientras hacía su camino lenta y cuidadosamente alrededor de los guardias. Estaban intentando encontrar a Loki antes de que alguien le informara al rey; nadie quería hacer eso. Loki se reía de su estupidez, si alguien hubiese ido a buscar a Odín, inmediatamente el Padre de Todo habría ido donde Heimdall y se habría recortado el tiempo de búsqueda. Por supuesto, a nadie se le había ocurrido eso, aparentemente.

Aunque eso no significaba que nadie iría a ver a Odín para contarle del escape de Loki y en su estado actual no había manera de que pudiera esconderse de Heimdall. Loki era consciente de que la mayor parte de sus esfuerzos en ese preciso momento eran inútiles, inevitablemente sería capturado y encerrado otra vez tarde o temprano, pero eso no significaba que lo daba por hecho. El miedo se apoderó de su obstinado corazón mientras recorría los pasillos del palacio de Odín. Se sentía aturdido y débil mientras trataba de pensar en un espacio seguro donde esconderse por un tiempo, al menos el tiempo suficiente para recuperar algo de fuerza. En medio de su pánico, no había caído en cuenta por dónde había pasado, se sentía perdido e incapaz de enfocarse, mientras escuchaba las pisadas de los guardias y de otros habitantes del castillo. Ellos se acercaban y se encontró con que era incapaz de conjurar más magia; había agotado completamente su fuerza haciéndolo. Podía escuchar su corazón latiendo con fiereza al darse cuenta de que no había nada que pudiera hacer para ocultarse como lo había hecho hasta ese punto. El pánico se apoderó de él y abrió la puerta más cercana, se deslizó silenciosamente, haciendo un ligero clic al cerrarla.

Podía escuchar el violento latido de su corazón y el torrente de su respiración entrecortada, los diferentes individuos pasaron por el pasillo sin molestarse en mirar en ninguna de las habitaciones. Cerró sus ojos y contuvo el aliento hasta que los pasos se desvanecieron por completo. Estaba a salvo, por un momento.

Loki se dio la vuelta y sintió una fuerte contracción en su pecho al darse cuenta de algo esencial; estaba en un dormitorio. No era el dormitorio de cualquiera, tampoco; se dio cuenta de que la forma que estaba acostada en la cama hace unos momentos ahora estaba sentada, con los ojos fijos en él. Era el dormitorio de Thor.

—¿Loki? —El tono en la voz de Thor era ronco por el sueño y la ira sonaba como si retumbara en su garganta. Se puso de pie, una figura enormemente gigantesca desde la posición de Loki, y comenzó a caminar más de cerca, el Mjölnir vino volando por la habitación hasta su mano. —¿Qué estás haciendo fuera de la prisión? —.

El dios más joven negó con la cabeza y perdió cualquier rasgo que pudiera tener de compostura. —¡Espera! ¡Thor, por favor! —Apoyó su espalda contra la puerta y levantó sus manos en señal de súplica con la esperanza de que Thor se detuviera. —Por favor, déjame ir. —Sus ojos se abrieron violentamente mientras Thor cerraba la brecha entre ambos y lo tomaba firmemente de su delgado antebrazo. —¡Hermano por favor! —Se quejó frenéticamente, tirando inútilmente con el fin de liberarse del agarre del dios del trueno.

Thor se detuvo, manteniéndolo agarrado. —¿Por qué debería? Estás siendo castigado por tus fechorías en la Tierra; debo entregarte al Padre de Todo, inmediatamente. —Se disponía a abrir la puerta cuando la mano libre de Loki lo agarró tan fuerte como pudo, un agarre débil que hizo que Thor se detuviera.

—Thor, te lo suplico. —Susurró Loki en voz baja y fue entonces cuando Thor notó las lágrimas descendiendo por las mejillas de Loki. Su voz se quebró y sus siguientes palabras hicieron que Thor aflojara su agarre sobre él. —Hermano, tengo miedo. —.

Thor liberó su brazo y se movió de nuevo hacia el centro de su extravagante habitación tan pronto como soltó a Loki por completo. —¿Por qué viniste aquí? ¿Qué si no decido escucharte? —.

Loki temblaba, completamente sorprendido de que Thor lo dejara ir. No se lo esperaba, no había manera de que su hermano fuera tan amable… —Yo… —No podía encontrar las palabras para articular su lengua de plata. Loki no había caído en cuenta que estaba llorando hasta que sintió un cosquilleo en sus mejillas porque estaban húmedas. Fue entonces también que se dio cuenta de lo asustado que estaba, de ser descubierto, de ser llevado de vuelta a sufrir. Los golpes lo aterrorizaban; no estaba hecho para ser golpeado en repetidas ocasiones, no como su hermano, no como los otros guerreros. Tenía miedo de ser colgado de nuevo por unos cuantos años más, por toda la eternidad. Ridiculizado de ser visto como nada más que otro criminal que Asgard hubiera tenido. Olvidado y abandonado en esas paredes de piedra fría, de las cuales nadie había escuchado hablar, sólo para ser mencionadas en una breve pregunta "¿qué pasó con-?"

—¿Loki? —La voz preocupada de Thor lo sobresaltó y su mirada se debilitó ante los cálidos ojos del hombre que una vez llamó hermano, que al parecer todavía lo hacía. Thor había cruzado la habitación de nuevo para acercase a él después de que se había rehusado a moverse de la puerta, la mano de Thor se alzó delicadamente para tocar la mejilla herida de Loki.

Loki se sacudió y golpeó la mano de Thor con un feroz siseo, —¡No me toques! —.

Thor frunció el ceño y lo agarró con firmeza. Loki cerró los ojos y forcejeó ante su contacto, y en un momento de terror, escuchó unos golpes en la puerta. Sintió que sus miembros se debilitaron voluntariamente; había luchado contra el único hombre que estaba dispuesto a darle una oportunidad. Los ojos de Loki se abrieron lentamente y se dio cuenta que estaba escondido detrás de Thor, espalda con espalda con las manos de su hermano sujetándolo con fuerza.

—Señor Thor, —la voz del guardia sonaba un poco sorprendida, —Está levantado. —.

—Sí, estaba a punto de salir y ver por qué se escuchaban tantas pisadas afuera de mi puerta. —Respondió Thor con voz cansina pero no menos amable de lo habitual.

—No hay nada de qué preocuparse, un prisionero se ha escapado y su padre ha ordenado que se revisen todas las habitaciones. —Anunció el guardia. —¿Alguien ha entrado aquí? —.

—¿Aparte de usted? No, en absoluto. —Thor levantó una ceja con cautela. —¿Necesitan una mano? —.

—Todavía no, lo tenemos todo bajo control. —Informó el guardia, aunque claramente no tenía nada bajo control desde que nadie sabía a dónde había ido Loki. —Nadie ha visto al preso saliendo del castillo, así que todavía están buscando por los terrenos. —.

—Bueno, háganme saber si necesitan ayuda. —Sonrió Thor y dejó al guardia seguir su camino, cerrando la puerta. —Ya está. —.

Las piernas de Loki se desplomaron detrás de él después de la adrenalina del momento, esperaba chocarse contra el suelo aunque el agarre de Thor demostró ser más fuerte que la gravedad. —M-Me escondiste. —Tartamudeó Loki tan pronto Thor se dio la vuelta. —¿Por qué? —.

—Me necesitas. —Respondió Thor suavemente y con delicadeza metió un mechón de cabello de Loki detrás de su oreja. —Esa es una razón suficiente. —.

Loki sintió temblar su labio inferior y el resto de su mandíbula comenzó a temblar notablemente, unas lágrimas surcaron sus frías y sucias mejillas. —Th-Thor yo… —No quería, intentó contenerse pero cada parte de él comenzó a desmoronarse delante de la persona que menos quería que lo presenciara. Las frases incoherentes que tartamudeaba pronto se convirtieron en sollozos, luchó por recuperar el aliento, pero terminó rompiendo en llanto y jadeando en busca de aire. Thor había envuelto a su herido hermano en un fuerte abrazo y lo llevó hasta la cama en medio de su fase de sollozo y, sintió la necesidad de cubrir la boca de Loki para suavizar y amortiguar los sufrimientos de un alma torturada.

Thor esperó en silencio hasta que el llanto cesara y Loki cayera en un profundo sueño, finalmente podía dormir apropiadamente fuera de la prisión y las cadenas. El hermano mayor suspiró, sin saber qué hacer a continuación. De todos modos, no quería dejar ir a Loki, no podía permitir que Loki regresara a su celda, no después de ver esto. Thor se acurrucó en su cama con Loki aferrado a su lado, mientras unos dedos largos y pálidos se enterraban en su piel; Loki se había aferrado a él en medio de su sueño como si éste fuera a terminar y se fuera a levantar solo y frío. —Tengo que sacarte de aquí… —Pensó Thor en voz alta, con la mente llena de preguntas e ideas sobre cómo salvar a su hermano.