Disclaimer: Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a Zafona.


CAPÍTULO 11

Fue un momento incómodo para Loki pero Thor no tenía problemas con ello, atrapado en un espacio pequeño con las manos de su hermano por todo el lugar tratando de ayudarlo con los pantalones. Eran ridículamente apretados y ambos asgardianos parecían agitados por eso. Por otra parte, los pantalones de jean estaban lejos de la mente de Loki mientras miraba los ojos azules de un hombre en el que había llegado a confiar. No había querido admitirlo antes pero el hecho de pedirle a Tony que fuera en busca de Thor fue suficiente para darse cuenta y obligarse a aceptarlo; amaba a Thor.

El hecho lo asustaba más que nada. Se encontró de nuevo sintiendo cosas por su hermano, pero esta vez era diferente, algo muy diferente, más fuerte, y eso le daba miedo. Unos enormes ojos verdes miraban enfervorizadamente mientras Thor hacía todo lo posible para ayudar a Loki a vestirse, luchó con los pensamientos pero pronto los dejó ir y permitió que el peso de los mismos se hundiera en su lugar.

"Yo no amo a Thor, estoy enamorado de Thor". Pensó con locura, distraído y sin prever el movimiento brusco que hizo Thor para finalmente dar un tirón a los pantalones en la cadera y abotonarlos apropiadamente. Loki se tambaleó hacia adelante y cayó sobre el pecho de Thor, con sus ojos todavía abiertos y frenéticos mientras su oído captaba el sonido del corazón del dios del rayo y de pronto, se sintió calmado. El sonido constante hacía que todo pareciera demasiado ridículo como para sentir temor, le recordaba exactamente a quién le importaba. El sonido que estaba escuchando era el corazón de Thor, el mismo músculo que le dio a Loki el milagro de la libertad, que lo perdonó en contra de todas las cosas que decía que no lo hiciera. El corazón de Thor fue la razón por la que Loki estaba seguro, la razón por la que estaba vivo y no una víctima desastrosa del líder de los Chitauri, el Otro. Loki le debía todo lo que tenía a ese hermoso ritmo atronador y aunque Thor se inclinó de nuevo para enderezarlo, Loki seguía apreciando el sonido.

—Por fin. —Thor sonrió felizmente. —Lamento haber sido tan brusco, pero estaban un poco más apretados de lo que parecían. —.

Loki sonrió, la sonrisa más dulce que Thor jamás había visto y sinceramente no estaba preparado para ello, se quedó sin aliento mientras Loki decía: —Gracias, Thor. —.

—De… de nada, Loki. —Thor le devolvió una sonrisa y arrastró los pies para tratar de salir del cambiador. —Es estrecho aquí, apenas si puedo verlos. —.

Loki rió con serenidad y abrió la puerta de nuevo, permitiendo que ambos salieran. —¿Qué te parece esto como ropa midgardiana? —Miró directamente a Tony porque nadie más era consciente, bueno, nadie aparte de la recepcionista.

Tony lo miró y asintió con la cabeza. —No está mal, ¿te gustan los pantalones de jean o te gustaría probar algunos pantalones de tela y esas cosas? —.

—Oh, él sí tiene permitido los pantalones de tela. —Steve se burló juguetonamente, consiguiendo una bofetada rápida de Tony.

—Cállate, él no lo está haciendo a la antigua. —Bromeó Tony y se ganó una risa del capitán, una risa que le dio un escalofrío por la espalda, el mismo escalofrío que Tony jamás mencionaría. Jamás.

Loki los miró a ambos por un momento y luego puso una expresión de molestia a pesar de que todavía estaba de buen ánimo, así que no fue muy notable. —Pantalones. Quiero pantalones. Si no puedo usar ropa interior con ellos, entonces preferiría algo que no estuviera hecho de lo que estoy usando ahora. —Dijo mientras se cruzaba de brazos y el empleado sólo soltaba una risa, el rostro de Steve se arrugó y miró hacia otro lado, y Tony se limitó a asentir.

—Claro, sí eso sería muy incómodo. Te conseguiremos ropa interior también así que no hay ningún problema. —Alternó la mirada rápidamente entre Thor y Loki y alzó una ceja. —¿Te ayudó ahí adentro sin tener ropa interior puesta? —.

—No seas ridículo. —Resopló Loki. —Él estaba completamente vestido. —.

—No no… —Tony se frotó la cara. —No él, . —.

—¿Acaso no acabo de decir eso? —El dios de las travesuras frunció el ceño y miró a Thor quien se encogió de hombros. Ninguno de los dos quería abordar el tema realmente, ambos sabían que era un poco extraño. Loki no sabía lo que Thor estaba pensando aunque en realidad deseaba poder saberlo, ¿qué podría estar pensando su hermano de todo esto? La mirada tonta en su rostro decía lo suficiente, que Thor lo hacía porque Loki lo necesitaba, como el hecho de que no había notado que la mitad inferior de Loki estaba desnuda.

—Ustedes dos son hermanos… —Murmuró Steve, mirando a Thor quien parecía ofendido por decir eso.

—Loki necesita mi ayuda, ¿qué importa lo que esté o no esté usando? Lo bañé, ¿recuerdas? —Thor hizo un buen punto y Loki sonrió por ello.

—Bueno sí, pero… quiero decir, eso es diferente. —Steve se rascó la parte posterior de su cabeza con torpeza. —Estaban en un espacio cerrado y… ¿no es raro para ustedes? —.

—No, en absoluto. Loki pidió mi ayuda, lo cual es difícil para él, no podía dar lugar a ninguna disconformidad o sino jamás volvería a pedir mi ayuda. —Thor asintió con firmeza lo que pareció ser suficiente respuesta para los midgardianos. Loki suspiró un poco y miró de nuevo el probador, a sabiendas de que la mención de cualquier cosa extraña sobre Thor poniéndole los pantalones sería suficiente para que quitárselos fuera incluso peor. Intentó no pensar en ello a pesar de que caminó de vuelta al probador por su cuenta y cerró la puerta tras él.

—¡Ah! ¡Loki! —Thor se acercó y empujó la puerta un poco. —Abre, sabes que aún necesitas mi ayuda. —.

Loki podía sentir su pulso en aumento mientras intentaba torpemente desabrocharse los pantalones. Sabía que Thor tenía razón, sabía que tenía que abrir la puerta, pero no podía dejar de imaginarse a su hermano quitándole la ropa. Los ojos azules de Thor mirándolo fijamente, desvistiéndolo y sabía que quería algo más que eso. Loki negó con la cabeza y se golpeó a sí mismo en la cara. —¿Qué pasa contigo? —Murmuró, al parecer lo suficientemente fuerte para que Thor lo escuchara porque su hermano estaba justo fuera de la puerta.

—Sólo deseo ayudar, Loki. Te juro que no tiene nada que ver con sus pensamientos pervertidos, sólo quiero ayudar. —Thor repitió para sí mismo y trató de hacer hincapié en el hecho de que no haría nada pervertido, que ni siquiera lo pensaría y Loki se sintió un poco herido con ese pensamiento.

Pero era un pensamiento estúpido. ¿Por qué habría de sentirse lastimado por eso? Eran hermanos por el amor de Odín… bueno… no hermanos de sangre, pero ¿eso importaba? "Oh no lo sé ¿o sí? No es como si hubieses empezado a pensar en estas cosas tan incómodas." Se reprendió a sí mismo y abrió la puerta de todos modos, no quería estar atrapado en esos pantalones por siempre.

—Gracias. —Thor sonrió y dio un paso adentro, presionando a Loki hasta el fondo del probador una vez más, el dios de las travesuras se encontró conteniendo el aliento mientras el pecho de su hermano tocaba el suyo. —Ahora… —Thor desabrochó el botón con facilidad, Loki hizo su mejor esfuerzo para no concentrarse en esas fuertes manos que estaban tan cerca de él, rozando su abdomen de vez en cuando. Thor distraídamente apoyó su mano sobre la cadera de Loki mientras cuidadosamente bajaba los pantalones, causándole un pequeño problema de respiración al dios de las travesuras. —Oh, lo siento hermano. —Thor levantó la mano, creyendo que le había presionado un moretón o una herida. —No fue mi intención hacerte daño. —.

—Esto… estoy bien, Thor. —Dijo Loki en voz baja, todavía luchando con los pensamientos ridículos que se sentían como si no hubieran salido de la nada. Aunque en realidad no "de la nada" porque siempre habían estado ahí, simplemente los había malinterpretado.

Thor gruñó con ira mientras tiró los pantalones hacia abajo y Loki se dio cuenta rápidamente que él no estaba preparado para eso, sus rodillas colapsaron casi inmediatamente por la repentina fuerza. Estaba tan sorprendido que habría gritado, sus manos agarraron a Thor con la fuerza que su debilidad le permitía. —Una vez más, lo siento. —Thor sonaba un poco sorprendido.

Las manos de Loki se dejaron caer sobre el torso de su hermano por un momento mientras intentaba ponerse de pie una vez más. —Tú… —Murmuró agitadamente aunque la mirada torpe en la cara de Thor lo hizo reír. —… eres un idiota. —.

Thor sonrió, escuchando a Loki reír, incluso un sonido tan pequeño como ese todavía era música para sus oídos. Miró hacia abajo y ayudó a Loki con sus pantalones de nuevo, aunque por lo menos esos eran los pantalones que Steve les había prestado, los que tenían el botón dañado. Hizo caso omiso de los moretones en los muslos de Loki, las cortadas y cicatrices que cubrían las caderas y el abdomen, agradecido de que la camisa de Loki llevara cubierta las heridas. —No puedo creer que te hayan hecho esto en Asgard. —Murmuró con amargura.

Loki se quedó en silencio ante eso, ¿qué podía decir? No era como si quisiera admitir que probablemente se lo merecía, había sido un imbécil, había sido una cosa horrible intentando gobernar ese reino. Ellos lo habían puesto en su lugar, como el monstruo que era. Se lo merecía. Era consciente de eso, a pesar de que no lo quería admitir en voz alta. Y, sin embargo, a pesar de que no quería y se dijo que no a sí mismo, su lengua lo traicionó. —Me lo merecía. —.

—No esto. —Thor negó con la cabeza. —Padre debería haber sido misericordioso contigo. Todas las cosas que te pasaron fueron su culpa. —Apretó los dientes y por primera vez Loki sintió que Thor estaba de su lado.

—¿Qué? —.

—Padre, debió haber visto lo que necesitabas. Yo debí haberlo hecho… Loki lo siento mucho. —Thor lanzó una mirada llena de tristeza y Loki sintió que su corazón latió aún más rápido, lo cual no era natural para él, completamente fuera de su ritmo regular. —¿Podrías perdonarme? —.

Loki permaneció rígido contra la pared aunque no pudo evitar el temblor en su mandíbula, su aliento entrecortado y la manera en que sus ojos gritaban un sí. —Estás jugando conmigo… —Dijo a cambio, desconfiando de su hermano. Thor estaba en posición de hacerle daño y eso asustaba a Loki más que cualquier otra cosa. Por supuesto, Thor no se había percatado de que era capaz de hacerle tal daño a su hermano, lo que lo hacía más aterrador.

—No, Loki. —Insistió Thor y se inclinó hacia adelante hasta el punto en el que Loki no tenía a donde más moverse. —Por favor, perdóname. —.

Los ojos de Loki miraban a Thor con nerviosismo, de un ojo a otro, vacilando abrió ligeramente la boca para luego cerrarla, reconsiderando sus palabras. —Yo… —Habló en voz baja, casi podía sentir su corazón en la garganta y eso lo alarmó aún más. —Confío en ti, Thor. —Tragó saliva rápidamente y se relajó un poco, dejando que el peso de su hermano se presionara contra él, acercándolo más a él. —Te perdono. —.

Thor podía ver en los ojos de Loki el temor que prevalecía en ellos, miedo a la traición y la agonía mental que vendría después. Sintió una repentina oleada de orgullo, sabiendo que Loki estaba asustado pero que confiaba en él completamente, su seguridad y su bienestar. Fue conmovedor y Thor hizo un juramento silencioso de que jamás dejaría a Loki de nuevo, con la convicción de que podría mantenerlo. —Gracias, Loki. Eso significa mucho para mí, espero que seas consciente de ello. —.

Hubo un golpe en la puerta y la voz de Tony los hizo temblar un poco. —Oigan chicos, nos gustaría ir a otras tiendas, ya saben, hoy. Así que muévanse asgardianos, vamos. —.

—Tony, eso fue grosero. —La voz de Steve estaba un poco más distante pero se alcanzaba a distinguir.

Loki abrió la puerta otra vez y le dirigió a Tony una expresión plana. —Estábamos en camino, gracias. —.

—No hay problema. —Tony le regresó su propia mirada de "soy mejor que tú" inclinando la cabeza.

Loki negó con la cabeza y miró a Thor que se rió en voz baja. Loki se sentía un poco abrumado por el hecho de haber caído en cuenta de sus sentimientos. Estaba enamorado de su hermano, lo quería para él, quería que Thor lo mantuviera y nunca lo dejara ir. Y también estaba esta cosa extraña, un centro comercial, con todas esas personas que no conocía y que tampoco sabía de sus intenciones. No sabía si pensaban hacerle daño a alguien, o si se aprovecharían de él ¡ni nada! Era exasperante y frustrante y sólo quería ir a casa y acostarse. El agotamiento lo había golpeado muy duro después de haber terminado en esa tienda en particular. Sólo habían escogido unos cuantos tipos de pantalones, pero él simplemente no podía seguir adelante. Sus piernas le dolían, no sólo había perdido masa muscular y se había debilitado, sino que también estaba herido. Le dolían los pies y deseaba tener unos zapatos para ponerse, su torso también le dolía, y sus brazos se sentían como si de repente estuvieran hechos de plomo. Sabía que todavía no se había curado, ni siquiera un poco. Había conseguido salir de la prisión de Asgard hacía menos de una semana, su cuerpo apenas había superado la conmoción a no ser lastimado nunca más.

De todas las cosas que lo hacían sentir frágil, había una cosa en particular que llamaba la atención de los demás. Cuando de repente se sintió mareado y perdió el equilibro, tropezando y cayendo contra Tony, llevándolos a ambos al suelo, a lo que Thor y Steve quedaron boquiabiertos. —¡Loki! —Thor se arrodilló inmediatamente y levantó a su hermano febril entre sus brazos. —Te hemos presionado bastante. —Dijo en voz baja, mirando la frente de Loki empapada en sudor.

El dios de las travesuras gimió suavemente y apoyó su cabeza, que daba mil vueltas, contra el cuerpo de Thor. —Me siento mal… —Murmuró, odiando sentirse la víctima de tales ataques de vértigo que le daban últimamente hasta tal punto que lo hacían caer.

—Tony, ¿estás bien? —Preguntó Steve suavemente mientras levantaba a Tony.

—Sí, sí, estoy bien. Simplemente fui arrollado por un dios, eso es todo. —Se quejó Tony a pesar de que nadie estaba preocupado. Loki pesaba una mínima fracción de lo que solía pesar y francamente preocupaba bastante a Thor.

—Hermano, ¿estás bien? —Thor agarró con más fuerza a Loki y revisó su temperatura, comprobando que estaba en niveles alarmantemente altos para un gigante de hielo. —Estás ardiendo. —Fue y echó a unas pocas personas que estaban en un banco para acostar suavemente a su hermano. —Tenemos todo lo que necesita para probarse, ¿cierto? ¿Podrías ir por algunas camisas? Yo me quedaré aquí con él. —.

Steve asintió. —Sí, seguro. —Había visto a Loki en ese estado unas cuantas veces, como cuando Thor los había dejado juntos y luego cuando se mudaron a la Torre Stark. Las primeras veces Steve había ido a chequear a Loki antes de irse a la cama, encontrando al dios tirado en la cama y sufriendo en silencio. Arropó a Loki, le puso un paño húmedo en la frente y le secó el sudor. Steve no estaba tan preocupado, sabía que el mareo pasaría y Loki estaría bien pero era bonito ver a Thor tan preocupado, así que lo dejó solo y se fue a hacer lo que el dios del trueno le pidió. Tony no estaba tan preocupado, no le importaba tanto como debería pero estaba bien, era de esperarse que no le importara un carajo.

Thor tomó la mano de Loki y le quitó el sudor de la cara con la tela de su camisa. —Vas a estar bien, Loki. —Le susurró.

—Thor… —Loki giró su cabeza hacia su hermano y sonrió de una manera delirante, su mente nadando en medio de la confusión y la locura desquiciada por una corta fracción de tiempo. —¿Puedo decirte algo? —.

—Por supuesto, Loki. ¿Qué es? —Thor sonrió.

—Te amo, hermano. —La sonrisa de Loki repentinamente se volvió muy tímida y Thor sintió su cara arder, el calor expandiéndose a través de su cuerpo y se encontró sonriendo como alguna especie de lunático.

—También te amo. —Apretó la mano de Loki de una manera tranquilizante haciendo que su hermano suspirara felizmente y cerrara los ojos para descansar. Thor sonrió ampliamente; no podía recordar la última vez que Loki le había dicho eso, o le había proclamado algún tipo de sentimiento hacia él. Era tan dulce y tan jodidamente lindo. Thor deseaba que Loki no estuviera tan enfermo, de esa manera lo levantaría y lo apretaría en un fuerte abrazo. Pero por supuesto, Loki no estaba bien y esa podía ser la razón por la que sus sentimientos habían salido a flote de esa manera. De todas formas, Thor creía que sus palabras eran ciertas. Loki era el maestro de ocultar cosas, de mentir, pero no cuando su mente estaba enferma y tambaleante.

—Te necesito. —Susurró Loki suavemente, mientras sus lágrimas caían por sus mejillas de nuevo, un aspecto que Loki estaba cansado de ver. —Por favor no me dejes, Thor. —.

—Nunca. —Dijo Thor con solemnidad y lo apretó de nuevo, notando que la mano de Loki estaba bastante floja. —Está durmiendo… —Thor sonrió y no pudo evitar una ligera risa; Loki no podía ni siquiera pedirle que se quedara mientras estaba consciente. —¿Es tu orgullo tan grande, hermano? —.