Nota Importante Leer!

Chicas! he decidido cambiar mi historia para mi cuenta independiente de autor, no es por razones molestas ni confusas con la cuenta anterior, simplemente es porque necesitaba tenerla en mi propio lugar, ya que no es la única historia que pretendo escribir.

También le he cambiado el nombre al mismo pero en inglés, creo que de esa forma al menos para mí suena más atractivo.

Por otro lado he conseguido beta para esta historia, es por eso que cada capítulo está siendo reemplazado por el mismo pero editado, por lo tanto tiene unas que otras partes nuevas como también mejor ortografía y redacción.

Val.

Capítulo 1: Adiós.

Bella Pov.

-¡Edward!- grité desde la habitación de Alice, me había metido en su cuarto para poder encontrar mis adoradas Converse que según ella "estaban demasiado viejas" y las había traído hasta aquí. Y como tenía que volver a casa, las necesitaba –. ¡Edward! – volví a gritar.

Mi nombre es Isabella Swan, tengo 15 años y vivo en el pequeño pueblito de Forks, me mudé hasta acá cuando mi madre decidió tener otro bebé con su ahora esposo Phil. El que tomara esa decisión me había afectado demasiado, dado a la incapacidad de mi madre de protegerse a ella misma, menos la imaginaba cuidando de un bebé. No quería quedarme a ver tal espectáculo así que decidí venirme a vivir con mi padre, Charlie.

En cuanto llegue mi padre ya tenía todo preparado para mi llegada, por lo que entre a la secundaria de Forks, en donde conocí al que es ahora mi novio, Edward Cullen, a su loca hermana Alice y a su hermano mayor llamado Emmett, quien se hallaba en este momento en un Internado deportivo, al cual se había ido cuando finalizo sus estudios en el instituto, sus padres Esme y Carlisle Cullen me adoraron en cuanto me vieron y me hacían sentir en casa cada vez que los visitaba.

-¿Qué pasa amor? … Bella, sabes que no puedes hacer esos esfuerzos- me reprochó al verme en cuatro mirando por debajo de la cama de Alice. Rodé los ojos.

-Déjame, puedo hacer este esfuerzo sin problema- me expliqué levantando la cabeza y sonriéndole.

-Bella… estás embarazada- cierto, creo que se me había olvidado ese detalle, un pequeño detalle que ahora estaba dentro de mi barriga. A los catorce años quedé embarazada, lo sé, soy un poco… precoz, pero fue inevitable, inevitable viniendo de Edward. Todo pasó en una fiesta y aunque no me arrepiento, mi padre y sus padres estuvieron de acuerdo en darlo en adopción, claro es, sin nuestro consentimiento, pero ustedes saben. Las oraciones "Son demasiado niños aún"… "No podrán estudiar y tendrán que vivir con llantos y cambiando pañales", etc., se convirtieron en las conversaciones de cada cena en nuestras casas. Tratamos de persuadirlos y explicarles que podíamos con esto, pero no nos quisieron escuchar y ahora con mis ocho meses debía comenzar a despedirme para entregarlo a otros. Al principio me dolió demasiado y aun el dolor lo siento latente, pero no puedo tener control sobre mi misma con tan solo quince años.

-¡Edward!... ¡Ayúdame!- le pedí sin poder levantarme con esta enorme panza, se acercó riendo y me tomó de los costados para poder ayudarme. Edward era dos años mayor que yo y ya le quedaba poco por terminar la secundaria, había decidido postular a una universidad cercana, pero su padre, Carlisle, le había aconsejado una de las más grandes, a la cual ya había enviado solicitud. No sabía cómo afrontaría su partida, pero eso era futuro y quizás que pasara de aquí a un tiempo más.

- Ahora… me puedes explicar, ¿Qué hacías ahí? – nos sentó a ambos en la cama de su hermana y me abrazó. Me reconforto su cálido abrazo, haciéndome sentir protegida.

-Tu hermana tiene la culpa, se ha llevado mis zapatillas y ahora no sé con qué regresar a casa- me quejé.

-Fácil, quédate hoy aquí. Charlie tiene turno como me has dicho y no quiero que estés sola- el siempre tan protector.

-No creo que me dejen Edward, sabes que luego de esto- mostré mi barriga acariciándola -, no le gusta que estemos mucho tiempo juntos.

-Pero podremos inventarle una razón para que tú te quedes, le decimos que dormirás con Alice… o en la cama de Alice- se largó a reír, Alice su hermana y mi mejor amiga, había salido a una cita, la revoltosa molesto toda la mañana con que nadie podía entrar al baño del piso porque ella se estaba arreglando, solo dejándonos libre el baño del cuarto de los padres de Edward y el de visitas.

-Tonto, si volverá… Alice no es de esas chicas- cada vez mi voz se apagó más. Mi padre al enterarse que estaba embarazada, se había enojado a tal grado que había dicho que era una cualquiera, que salía y me embarazaba con quien sea. Recuerdo haber estado enojada con él durante un mes.

-Yo lo llamo…-.

Pasamos la noche durmiendo juntos, Edward con su gran poder de convencimiento logro que Charlie me diera permiso y ahora gracias a eso me encontraba abrazada a mi amado. Ambos aun no nos podíamos quedar dormidos, ¿La razón? … Mañana era nuestra última junta con los que serían los padres de la bebé… Sí, la bebé, era mujer y aunque me doliera el entregarla y no poder verla crecer, sabía a sobremanera que iba a ser una chica hermosa.

Me giré incómoda, y quedé dándole la espalda a Edward. A los pocos segundos sentí sus brazos rodearme y sus manos acariciar mi barriga.

-¿Estás bien?- preguntó preocupado y yo solo negué, en realidad el pensar sobre los padres adoptivos del bebé siempre me ponía mal.

-No quiero entregarla- sollocé y sentí sus brazos apretarme un poco más.

-Yo tampoco, pero no podemos hacer nada al respecto- los labios de Edward besaron mi cabeza. Daba gracias por haberme enamorado de él, siempre me comprendía y apoyaba en todas mis decisiones.

-¿Cómo crees que será?- la pregunta salió de mi boca sin siquiera pensarlo, luego cuando la procesé me sorprendí de haberla hecho.

-Igual a ti… -fue lo único que me respondió.

Edward Pov.

Me sorprendió la pregunta que mi novia hizo, la veía tan frágil, que no quería responder, porque si lo hacía sabía que se deprimiría más de lo que ya estaba.

-Igual a ti…- fue la única respuesta que se me ocurrió en el momento.

A mi parecer, tampoco estaba de acuerdo con la decisión que Charlie y mis padres nos habían hecho tomar, no quería entregar a mi hija, no quería ver sufrir a Bella y no quería sufrir yo mismo cuando el momento llegara, pero debía mostrarme lo demasiado fuerte para que Bella no decayera, debía sacarnos adelante a ambos.

No sabía lo que el futuro nos traería y no sabía lo que podría pasar cuando tuviéramos que entregar a la bebé. Me dolía ver que cuando pasábamos por fuera de una tienda de artículos de bebés yo no estuviera ahí comprándolos, si no que otra pareja emocionada estuviera dentro decidiendo lo que mi hija se pondría. Y lo peor de todo es que quedaba tan poco tiempo, la cuenta regresiva ya había comenzado, hoy cumplía los nueves meses, ya que eran pasadas las doce de la noche y en cualquier momento podría tenerla. Según nos había dicho mi padre, quien especialmente se preocupaba de atender a mi novia, que estaría lista para quince días más, pero quién sabe si esos días se podían adelantar.

Acaricié a nuestra, aún hija, y a los pocos minutos sentí la respiración de mi novia acompasarse, se había quedado dormida. Sonreí en la oscuridad y aún con todo lo que nos deparaba en el futuro, tenía la esperanza que lográramos salir adelante.

A la mañana siguiente la casa era un caos, Alice no había regresado y solo tenía quince años, mis padres llamaban a distintos lugares para poder ubicarla, ya que había apagado su teléfono, sabía por cierto lado que mis padres temían a que Alice corriera la misma suerte que habíamos corrido Bella y yo, pero podía asegurar que Alice sabía cuidarse.

-Nosotros nos vamos- avisé cuando Bella estuvo desayunada y lista.

-Cuídense- nos dijo mamá y yo asentí antes de salir con ella de la mano y subirnos a mi apreciado Volvo plateado que me habían regalado para mi cumpleaños.

En el camino, nadie habló, no quería crear una conversación, porque sabía que Bella iba mal por la junta y no quería presionarla a hablar si no se encontraba con ánimos. Dejé el auto en el estacionamiento del edificio y baje para luego rodear el auto y abrirle la puerta a Bella.

-Ven amor…- tomé su mano y la ayude, pude ver sus vidriosos ojos así que la abracé para darnos ánimo mutuamente.

Nos subimos al elevador y al llegar al piso correspondiente, nos bajamos y preguntamos por la encargada social en la recepción de las oficinas, cuando nos dijeron la suya, emprendimos camino hasta el lugar.

Toqué la puerta y pude escuchar como Bella sollozaba, apenas tenía quince años y ya tenía que lidiar con todo esto.

La encargada nos abrió y sonrió.

-Hola chicos… pasen- caminé llevando abrazada a Bella, quien ahora, ya no sollozaba y se limpiaba las lágrimas. Al estar adentro pude ver a John y a Hannah, quienes adoptarían a la bebé. A ambos se les veía demasiado emocionados.

-Hola chicos- saludó John levantándose de donde estaba sentado, acción que fue seguida por Hannah.

-Hola cariño…- saludó a Bella sonriendo de forma maternal, pude suponer que mi hija estaría en buenas manos, aparte que con Bella los habíamos elegido porque ellos ya tenían experiencia con una pequeña niña de África.

-Tomen asiento chicos- con Bella nos sentamos de frente a los padres adoptivos y ellos volvieron a su lugar –. Ahora quiero saber si, ¿Están de acuerdo con que ellos sepan el nombre de la bebé? Ya que ustedes firmaron una adopción abierta hasta cierto punto.

El estomagó se me revolcó, sabría el futuro nombre de mi… de su hija y eso ya era demasiado pedir.

-Solo si ustedes quieren- comentó John -. No queremos generar problema alguno.

-No te preocupes John, es atento de su parte que nos digan el nombre de ella, pero…- contestó mi linda novia más calmada.

-Bueno… tenemos pensado varios nombres, pero queremos saber si ustedes están de acuerdo, nos gustaría quedarnos con el recuerdo de una decisión de ustedes-.

-Será doloroso…- John y Hannah sabían sobre nuestra situación y aunque serían los padres adoptivos, habían estado en desacuerdo con nuestros padres. Es por esa razón que nos habían dejado disfrutar al máximo el embarazo de Bella, sin ir a las citas con el doctor y solo recibiendo los exámenes de las ecografías.

-No queríamos herirte cariño. Si no quieres, no hay problema- comentó Hannah sonriéndonos y yo asentí intentando que Bella no me viera.

-Bueno… ahora solo necesito que firmen aquí chicos, como saben, hoy es la última junta y deben firmar los respectivos papeles que digan que ustedes están de acuerdo con entregar al bebé luego de que Isabella lo tenga. Al momento de tenerlo ambos deben firmar ante el consentimiento de los apellidos- esta vez se dirigió hacia nosotros y una sensación de melancolía me llenó, no tendría nuestro apellidos, tendría otros que no serían ni familiares de los nuestros.

-Está bien, solo firmemos y listo- dijo Bella desganada sentándose bien en el sillón y dejando de abrazarme-. Mientras antes salgamos de esto mejor- sabía que sus palabras no iban en el sentido que otras personas pudieran tomarlas, ella solo quería dejar de sentirse mal.

Firmamos todos los papeles que la encargada nos mostró, no sin antes leerlos detalladamente, donde decía que nuestra hija sería entregada ante nuestros ojos en las propias manos de los padres adoptivos, para que estuviéramos seguros de que había sido entregada. También uno decía que los padres adoptivos deben cubrir todos los gastos de la madre biológica, algo que no me gusto demasiado, pero ellos decidieron que así debía ser.

Le entregamos los papeles a la encargada y tras despedirnos de John y Hannah salimos del lugar.

Apenas nos sentamos en el auto, Bella se echó a llorar.

-Tranquila- le sobé la espalda, sus sollozos me mataban, me dolía verla de esa forma y no poder hacer nada al respecto, todo por culpa de mis padres y de Charlie.

-Vámonos, por favor- pidió abrochando su cinturón de seguridad. Me coloqué el mío y encendí el motor para después salir del estacionamiento.

-¿Dónde quieres ir?- pregunté, no quería volver a casa, pero si ella lo pedía…

- Vamos a mi casa, no creo que Charlie haya llegado aún- habló entre sollozos intentando secarse las lágrimas.

No me demore mucho en llegar a la casa de mi novia, ya que el pueblo era pequeño. Aparqué el auto en el estacionamiento de la casa y al parecer mi novia se había equivocado, su padre si estaba.

-Si quieres podemos ir a otro lugar…- ofrecí pero ella negó.

-No importa- desabrochó su cinturón y al ver sus intenciones de bajar tomé su mano deteniéndola.

-Mírame…- pedí al ver que bajaba su mirada a nuestras manos, no me hizo caso y una lágrima cayó a nuestras manos unidas. Le tomé el mentón y suavemente lo levanté para que me mirara -. Pase lo que pase siempre estaré contigo, lo sabes- asintió mientras lágrimas caían de su rostro. Sin más la abracé y luego busqué sus labios para juntarlos con los míos.

El beso fue dulce y cálido, quería demostrarle que todo estaría bien y que yo estaba con ella, pero las lágrimas aún bañaban su rostro.

Bella Pov.

Cuando Edward dejó de besarme, se enderezó y secó mis lágrimas con sus pulgares, no me lo merecía, estaba gorda y fea y para peor estar así no serviría para nada más que para regalarle una parte de mí a John y Hannah, pero eso no me ayudaba en nada.

Me bajé del auto gracias a su ayuda, yo no podía mucho con esta enorme panza. Caminamos a la entrada y cuando entramos pudimos ver a mi padre mirando la tv en la sala.

-Hola papá- saludé y él se giró para sonreírnos.

-Hola chicos, ¿Cómo les ha ido?- claro el era el más feliz con que diéramos a la bebé en adopción.

-Bien…- no pude reprimir un par de lágrimas y Edward volvió a abrazarme.

-Oh vamos Bella, no es para tanto, ya verás como todo se solucionará- mi enojo llegó a tal grado por las palabras de Charlie, que las lágrimas que ahora lo que salían de mis ojos ya no eran lágrimas de tristeza si no de furia.

-¡Tú eres el menos indicado para hablar!- le grité y él se levantó enojado.

-¡Isabella no me hables así!-.

-¡Te hablo como quiero! ¡Ya estoy harta que todos decidan por mí! ¿Qué hiciste tú papá? ¿Qué hiciste cuando supiste que venía en camino? ¿Me odiaste? ¿O comenzaste a amarme?-.

-¿Cómo preguntas eso Bella?- preguntó mirándome mientras se apoyaba en el marco de la puerta.

-Te lo pregunto, porque si no lo sabías, esta bebé está creciendo dentro de mí… e inevitablemente la amo como tu debiste amarme cuando estaba en gestación, pero al parecer solo piensas en ti, no te preocupes, si hubiésemos tenido la suerte de haber decidido sobre lo que hacer con NUESTRA hija, no hubieses tenido gasto alguno, porque me hubiese ido lejos de aquí- confesé llorando y Edward me abrazó.

-Ya calma, no le hace bien al bebé - lloré más fuerte, porque sabía que mis palabras también estaban en los pensamientos de Edward.

-Quiero irme de aquí- pedí pero un líquido corriendo por mis piernas me puso alerta.

-¡Bella!- gritó mi padre, sentí un dolor punzante en mi vientre y supe que estaba en trabajo de parto, Carlisle me había enseñado que debía hacer, pero no creo poder relajarme en estos momentos.

-Edward duele…- me apoyé en él al sentir la primera contracción.

-Vamos… debemos llamar a mi padre- tenía la intención de sacar su teléfono celular, pero yo lo paré.

-¡No!... Por favor no, no quiero que él me atienda- miré las caras de estupefacción de ambos hombres, pero intenté seguir hablando -. Por favor Edward, pide otro médico para mí- luego de salir de la sorpresa tomó su celular y llamó a la clínica.

-Vamos para allá- me ayudo a caminar hasta el auto, mientras Charlie bajaba con mis cosas.

-Los veo en la clínica, por favor Bella, intenta respirar bien- asentí sin prometer más y Edward cerró mi puerta, corrió rápidamente a la suya y luego de esto puso a andar el motor y salimos en dirección hacia la clínica.

Me hallaba recostada de lado en la camilla, pequeñas lágrimas caían por mi rostro hasta perderse entre mi pelo y la almohada, unas manitos enroscadas y unas piernitas dobladas en posición de rana eran la razón de mi llanto, había pesado 2 kilos 30 y medido 40 centímetros. Cada detalle del parto rondaba en mi cabeza, como si se hubiesen grabado en mi mente.

Edward se encontraba sentado en el sillón continuo a la camilla, con su mano agarrada a la mía, miraba la cunita con igual o más dolor del que lo hacía yo, no quería que el momento llegara, no quería entregar a mi hija.

Toc toc, sonó la puerta y Edward desvió su mirada triste hacia la entrada, esta se abrió y por ahí entró la encargada con John, Hannah y una adorable niña de la mano de esta, sonreían, pero intentaron disimular su felicidad al vernos. No los juzgaba, ellos querían esto más que cualquier cosa.

-Chicos…- habló la encargada y yo levanté mi cabeza, mientras limpiaba mis lágrimas –. Ya es hora…

-Está bien- dije sentándome con la ayuda de Edward y luego este me entregó a la bebé en brazos, la miré por última vez antes de tenderla dolorosamente hasta Hannah –. Cuídala- pedí y esta asintió tomándola delicadamente en sus brazos, John se me acercó y me abrazó en forma de agradecimiento, fue más que inevitable no soltar lágrimas. Abrazó a Edward y este correspondió el abrazo. Cuando ambos se separaron vi pequeñas lágrimas caer por el rostro de mi novio, pero este se las limpió.

-Ahora chicos, necesito que firmen aquí- leí los papeles, pero aun así no leí el nombre de la bebé, solo firme en la parte que decía mi nombre. Edward repitió la acción-. Bueno… Eso fue todo, John, Hannah y la pequeña Amber junto a su pequeña hermana, pueden retirarse cuando lo deseen- asintieron sonrientes y luego de despedirse de ambos, nos dejaron solos en la sala.

-Ya está… Se ha ido…- lloré y Edward me abrazó.

-Se ha ido…- repitió. No sabía lo que el futuro nos traería, pero estaba segura que no me separaría de Edward. Ambos comenzaríamos una nueva vida, a duras penas, pero siempre con el lindo recuerdo de un regalito que la vida nos había regalado y quitado a la vez.

Nota autora: Holas! sé que algunas ya lo conocían, pero otras pueden ser nuevas! espero que les guste :) esta historia ha cambiado gran parte de mis expectativas que tenía hacia un público dirigido a mis escrituras y eso la convierte en mi pequeño Experimento/bebé, espero que les guste y lo sigan porque al ser una historia que ya estaba subida, iré agregando los capítulos más pronto que como lo hacía anteriormente, un beso enorme y un abrazo. nos leemos!

Val.