La desesperación comenzaba a apoderarse de su cabeza, maldito mocoso consentido, maldita mujer, maldita vida; ¿Por qué tenía que ser tan complicada? Cuando pensó que al fin todo le estaba saliendo como él quería, sucedía esto. Para colmo de colmos había discutido con la histérica de su mujer, y lo que más le dolía era que todo lo que ella había dicho era verdad.

"nunca confié en que serías un buen padre"

-tiene razón- se dijo una y mil veces. Vegeta podía ser un fiel esposo, el mejor amante en la cama y jamás diría mentiras a la mujer que amaba. Pero si se trataba de ser un ejemplo a un infante, estaba perdido, su hijo era inteligente, pero a la vez había heredado su orgullo, ese orgullo inquebrantable que no dejaría entrar a nadie entrar en su vida. Ya le había hablado una vez acerca de las relaciones, cuando accidentalmente estaba diciéndole a su hijo que aceptara al insecto como su padre. Agradecía una y mil veces que el niño no le hubiera hecho caso, pero ahora las cosas no eran muy diferentes, si bien él era su padre, pero solo por sangre, ósea, el tenia un padre de sangre y prácticamente le daría igual si no lo hubiera conocido nunca.

-Trunks…-

Seguía caminando mientras trataba de ver a través de la lluvia, estaba cerca de la escuela del niño. Miro el edificio y recordó la primera vez que aquellos reporteros asustaron a Trunks y la impotencia que tuvo al ver que no podía hacer nada para protegerlo… ¿era instinto de padre? Pero como podía tenerlo si ni siquiera sabía que el niño era sangre de su sangre. Bulma tenía razón, nunca sería un buen padre y amaba demasiado a ese par como para intervenir en su verdadera felicidad.

-mocoso…- se volvió a lamentar.

De repente una idea se le cruzo por la cabeza –la plaza- aunque estaba demasiado lejos no podía dejar esa duda en su cabeza. Tenía que al menos confirmarlo, quería convencerse de que estaba ahí, pero el lugar era demasiado grande; sería como buscar una aguja en un pajar. No por nada esa plaza estaba en uno de los lugares más caros de la ciudad, había juegos por todos lado, arboles de todas las formas y tamaños. El niños podía estar en cualquier lugar y su diminuto cuerpo le daba una considerada ventaja en el asunto. Paso al lado por aquel árbol el cual hace meses atrás lo había visto sentado y volvió a su mente ese día que lo encontró. Sabía que ese día había visto a Trunks de casualidad y en esos momentos estaba dispuesto buscarlo en cada rincón, no le importaba si le tomaba toda la noche hacerlo.

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El teléfono sonó en la mansión Brief, Chichi corrió hasta él, esperando buenas noticias.

-¿Chichi?- pregunto la vos solloza de Bulma.

-sí Bulma, soy yo- contesto -¿Alguna novedad?-

-no, aun nada, estoy dando vueltas sin parar en el coche de Vegeta-

-¿sola? Y ¿Vegeta?- pregunto Chichi.

-él decidió caminar, peleamos… le dije algo que no debía y se enojo. Y además de eso mi niño no parece. Maldita sea todo va de mal en peor, mi cabeza va a explotar por todas esas cosas… no puedo con todo esto sola, y además de eso ese patan de Vegeta…- Bulma se quedo callada no sabía que pensar de él y esa actitud.

-Bulma…-. Chichi aspiro profundo- relájate… debes resolver las cosas con calma, no trates de pensar en todos los problemas ahora y concéntrate en buscar a Trunks. Ambos estaban enojados y se dijeron cosas que no querían, eso lo arreglaras después. Ahora tienes que estar relajada porque tu hijo lo te necesita-

-no es justo, siempre tengo que ser yo la relajada, la que tiene los pies sobre la tierra, esta es básicamente la primera vez que lo necesito de verdad y no está conmigo, no es justo!-

-Sé que debes de necesitar de él ahora más que nunca, pero tampoco no puedes juzgarlo demasiado, esto es nuevo para Vegeta y es obvio que no va a saber cómo reaccionar frente a una situación así, es más yo no sé cómo reaccionaría Goku-

-está bien, pero… espera… esta entrado una llamada- te llamo después-

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Ya era muy de noche y la lluvia había cesado. Las luces de la plaza ya se habían encendido. Vegeta estaba totalmente empapado y lleno de lodo producto del lodo que había pisado, a pesar de que había caminado, por todo la plaza no pudo hallarlo. El cansancio se apodero de su cuerpo, pero tenía que continuar, no podía dejar su búsqueda ahora, llamar a la policía era casi inaceptable. ¿Qué pasaría si la ciudad se enteraba de la desaparición de Trunks? Maldita sea, tenia sus lados positivos, pero debía considerar los negativos. Si bien, sería bueno tener el apoyo de la policía y de seguro muchas personas se unirían a su búsqueda, pero y ¡si alguien se aprovechaba de eso? ¿si alguien lo encontraba y en vez de devolverlo… lo secuestraba? Su hijo era valiente y fuerte, pero no dejaba de ser un niño, se lo repetía una y otra vez. El pequeño quería que lo traten como adulto, y valla que algunas veces lo parecía, pero no lo era… no porque se comportara como tal dejaba de ser niño.

Vegeta bajo la cabeza y decidió levantar su cuerpo para seguir buscando cuando escucho un gruñido. Si el sonido no hubiera venido de la cima de un juego que estaba en frente suyo, de seguro no le hubiera prestado atención. –Trunks salió con el animal- pensó y no dudo en correr a donde venia el gruñido.

Al subir al tobogán se dio con una maravillosa sorpresa al ver al pequeño dormido en su interior. El animal estaba de lado del niño, con su cabeza apoyada en su pecho, su corazón latió con fuerza, la sensación que sentía, no podía describirla. Vegeta solo puso una mano sobre su frente y al sentirla tan caliente, se dio cuenta que debía apurarse. Lo alzo del lugar y salió en busca de un taxi.

Empezó a correr en busca de algún transporte que lo lleve devuelta a la casa de la peli azul. No ignoro que aquel animal que andaba con su hijo lo seguía, pero eso no tenía importancia. Una vez que hizo parar un coche subió en él y le dijo la dirección de Bulma, cuando estuvo a punto de cerrar la puerta la mascota de Trunks ladro en señal de que lo estaban olvidando.

-¡no se permiten animales!- le recordó el taxista.

-¡ya lo sé!- le contesto Vegeta de muy mal humor, volvió a ver al peludo animal y recordó que Trunks había estado tratando de convencer a Bulma de conservarlo. Podría librar a la peli azul de la responsabilidad de decirle "no" al pequeño testarudo, además de que no sabía si estaba enfermo o algo así. Sin embargo, no pudo evitar recordar que ese animal que le estaba pidiendo un hogar, quizás había evitado que su hijo estuviera en un peor estado del que estaba. En cierto modo, se lo debía.

-te pago dos mil por dejarlo subir- le dijo Vegeta al conductor, a quien le brillaron los ojos de emoción e incredibilidad antes tal oferta. –en efectivo- volvió a hablar Vegeta mientras metía su mano dentro de unos de sus bolsillos y le entregaba el dinero.

El chofer no puedo responder, le fue imposible coordinar una oración, así que solo asintió con la cabeza temblorosamente. Vegeta solo abrió más la puerta para que pueda subir el animal y una vez arriba apoyo su cabeza en el cuerpo de su hijo.

Vegeta trato de comunicarse con Bulma atreves de su celular, pero este daba ocupado, volvió a intentarlo y no tuvo éxito. Enojado por no poder comunicarse con la madre de su hijo, lo primero que pensó fue que ella no quería hablar con él. Una actitud infantil y tonta considerando la situación en la que estaban, no quiso perder más tiempo, así que se comunico con Nicki.

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-¡Yamsha! Qué bueno oírte…- dijo Bulma con sorpresa. No se esperaba esa llamada en especial y menos en esos momentos.

-hola, pequeña ¿Cómo has estado?- le pregunto él con ingenuidad ante la situación por la que estaba pasando Bulma.

-Yamsha de verdad lo siento, pero no puedo hablar contigo- dijo tratando de ocultar sin éxito la angustia que poseía. –de verdad ahora no puedo, mañana te llamare… ¿esta bien?-

-¡pero dime que sucede contigo! Bulma no me dejes con la intriga hasta mañana, dime si puedo ayudarte en algo… te lo suplico- le dijo Yamsha.

-no puedo, me llevara tiempo, pero esta noche te llamare… por favor no me lo hagas más difícil de lo que es- le dijo sollozando más todavía, para luego cortar el teléfono.

-Yamsha…- se repitió para si misma. A pesar de que ya habían hablado acerca de que su larga relación había llegado a su fin y de aclarar que ambos quedaban como amigos, él seguía preocupándose por ella. Era todo lo opuesto a Vegeta, de eso no había duda, tenía una mente sensible… es más era la del mismo adolecente que conoció hace varios años atrás. De seguro si Trunks hubiera desaparecido en su presencia, estaría ambos buscándolo y él estaría tomando su mano fuertemente para tratar de contenerla.

Bulma sacudió su cabeza. No podía estar pensando de ese modo, el comparar a Yamsha con Vegeta era totalmente injusto. Yamsha podía ser mil veces más dulce y mil veces más atento, pero no era perfectamente orgulloso, perfectamente gruñón, perfectamente serio, perfectamente Vegeta. Sacudió su cabeza para sacar esos pensamientos. –Vegeta eres un tonto- se dijo a si misma.

De repente al dejar el celular en el asiento del acompañante, este sonó. Precipitadamente, lo agarro y vio varia llamadas perdidas de Vegeta y Krilin. Un mensaje basto para devolverle el alma al cuerpo. "encontré a Trunks, estamos yendo a tu casa"

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Vegeta había dejado al niño y paso a tomar una ducha mientras Chichi se hacía cargo. Una ves fuera, solo se quedo en el living mientras esperaba la llegada de la peli azul. Ya era muy tarde así que Goten cayo rendido en el mismo sofá al lado de él. Cuando se abrió la puerta prefirió no mirarla a los ojos, sus duras palabras todavía resonaban en su cabeza y no estaban dispuestas a retirarse de ella. Solo apunto en la dirección de la habitación de donde se encontraba el niño. Lo único que escucho fue sus pasos alejarse de él.

Tenía muchísimas ganas de irse de aquel incomodo lugar, pero lo retenía esa incomoda sensación de querer saber cómo estaría el mocoso. Una vez que sepa eso se iria de ese lugar y no regresaría por un buen tiempo.

-joven Vegeta, tome un café… debe calentar ese fornido cuerpo por fuera y también por dentro- le dijo Bunny tomándolo desprevenido. Ella le puso la enorme taza de café muy cerca de su cara, eso significaba que la esa mujer no lo dejaría en paz hasta que el acepte. Tomo la taza de café y tomo pequeños sorbos. La rubia mujer se sentó delante de él, con una amplia sonrisa, una más grande de la que usualmente tenia.

-¡¿Qué?!- le pregunto, no soportando más la incomodidad que le producía su presencia.

-¡oh! nada joven Vegeta, solo que pensaba en los maravillosos padres que tiene mi hermoso nieto Trunks-

Vegeta solo la miro sorprendido -"de veras que está loca"- se dijo así mismo. La mujer volvió a sonreírle y se levanto de su lugar. –dile a mi querida hija que ya me fui a dormir, estaré del otro lado de la mansión, no os preocupéis-

-no puedo porque…- cuando levanto la cabeza para contestarle vio a la mujer alejarse de él tarareando una canción de matrimonio.

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Estaban todos fuera de la habitación, con excepción de Bulma quien se encontraba dentro de ella junto al doctor. Al abrirse la puerta capto la atención de todos los presentes e incluso los que estaban lejos.

-muchísimas gracias doctor no sabe lo que se lo agradezco- decía Bulma una y otra vez.

-no hay problema señorita Brief, y no se preocupe solo será un refriado normal y después se curara. Téngalo por hecho- dijo el doctor una cálida sonrisa. Todos dieron una enorme suspiro al escuchar eso, Chichi le dio un codazo a Goku, -eh… bueno Bulma creo que nosotros ya nos vamos, ¿tú también ya te vas Krilin?- se dirigió hacia la pareja continua.

-creo que nos quedaremos un rato m…ouch- exclamo Krilin al sentir una patada en su espinilla proveniente de Nicki. -¡si ya nos vamos!- dijo ella. –oye porque me golpeas, eso me dolió-

-por lento- le respondió Nicki, mientras miraba de reojo a Bulma y a Vegeta quien se para con destino a tomar su chaqueta e irse. Krilin asintió con rapidez y el grupo se fue despidiendo de Bulma y deseándole lo mejor.

Chichi fue corriendo a levantar a Goten de su lugar bloqueando el paso de Vegeta hacía sus pertenecías. -¡mujer! ¿Qué demo….- no pudo decir nada ya que todos empezaron a despedirse de la peli azul y el peli negro al mismo tiempo, dejándolos solos en el living. Ella mordió sus labios mientras miraba a su pareja, quien mostraba una mirada de enfado ante esa falta de disimulación de sus amigos y familiares. –yo también me voy- le dijo fríamente. Iba en dirección a la puerta, cuando Bulma se le paro en frente. –no quiero que te vallas- le dijo la peli azul –por favor quédate conmi… con nosotros-

-no puedo, debo irme-

Ante esta respuesta Bulma inflo sus cachetes y lo empujo de nuevo al sofá. –no seas tan orgulloso- no lo hagas más difícil, te lo ruego por nuestro hijo-

-¿ahora es nuestro?- pregunto.

-eres un tonto… pero tienes razón- esto capto la atención de Vegeta. –primero que nada, no sabes lo agradecida que estoy porque lo hayas encontrado, y segundo… jamás debí decirte esas cosas tan horribles. Te pido mil disculpas porque se que fui una tonta. Nada de lo que dije fue verdad-

Vegeta la miro a los ojos analizando sus palabras. A veces le parecía tan fácil leer esos zafiros, al encontrar sinceridad en ellos se acerco a ella y le poso sus labios en los de ella. –yo también me comporte como un imbécil- ambos sonrieron y volvieron a besarse.

La caída de un vaso proveniente de la habitación del pequeño rompió el encanto, Bulma se levanto enseguida a ver lo que sucedía, mientras Vegeta opto por quedarse en el sofá y esperar por la mujer.

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-¡Trunks! Ya despertaste- le dijo para luego acercarse rápidamente a la cama en donde reposaba el pequeño. Se arrodillo en frente de ella con el propósito de tener su pequeño rostro más cerca. Nunca se imagino que al acercarse el pequeño la miraría con enojo. –no quiero hablar contigo- le dijo este sorprendiendo a la peli azul.

-¿pero de que hablas Trunks?- le pregunto ante esa actitud.

-me mintieron todos- dijo mientras agachaba su cabeza, cubriendo sus ojos azules. Bulma lo miro dubitativa, se suponía que ella era la que tenía que estar regañándolo por esa actitud tan inmadura de escapar. Sin embargo "mentir", sus piernas empezaron a temblar debido a la idea de que el niño ya supiera la verdad. Pero no encontraba otra respuesta ante a esa decisión de su pequeño hijo.

-lo siento- le respondió ella –pero eso no es excusa ¡para que te vayas de ese modo!- Bulma sabía que ella había obrado mal en engañar a su hijo pero no había excusas para lo que había hecho él.

-¡no fue justo! ¡Todos me engañaron!- decía mientras más lagrimas salían de sus ojos -¡no lo quiero! ¡él no es mi papá! ¡no lo quiero!- gritaba una y otra vez. El corazón de Bulma latía a mil por ahora, sin saber que hacer frente a esa situación. Rogaba que Vegeta no entrase por la puerta, pues las cosas se complicarían aun más.

-¡basta!- le grito Bulma lo cual hizo callar al niño –no sigas… está bien que estés enojado, pero nada justifica lo que hiciste!- Bulma no sabía como manejar esa situación y decidió dejar al niño solo –mañana hablaremos con más calma y ahora piensa en lo que hiciste!- luego salió del cuarto.

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Al salir se dirigió al living donde había dejado a Vegeta. Cuando llego ahí, lo encontró sentado en el mismo lugar donde lo había dejado, se sentó al lado de él aun sin poder cambiar la cara de tristeza. Vegeta la miraba casi penetrando sus ojos y sin expresión alguna.

Bulma se sentó al lado de él, y agacho la cabeza y susurro. –ya lo sabe-

Vegeta la miro y tomo un gran suspiro. -¿por eso huyo?- le pregunto.

Bulma no quería decirle la verdad, no al menos de la forma en que le había hecho saber su hijo. –huyo por que se sintió traicionado- le dijo. Escucho a Vegeta resoplar, lo miro de nuevo a los ojos, tratando de buscar sus ojos. Al ver que no obtenía respuesta por parte de él, tomo su cara y lo obligo a mirar sus ojos. –supongo que no podemos estar en paz ni un minuto, ¿no?- le dijo él.

Bulma analizo sus palabras, ese dia en especial Vegeta había estado más inseguro que nunca. Un dia que no debía ser más que un bello recuerdo, se convirtió en una pesadilla.

-no pienses de esa manera… mañana hablaremos con más calma ¿esta bien?- le dijo la peli azul.

-creo que sera mejor que me valla-

-¡no! No lo hagas- le dijo Bulma –por favor, quedate- le rogo la peli azul- necesito que estés conmigo. Vegeta miro a la peli azul y asintió sin decir palabras. Ambos fueron caminando hacia alguna de las habitaciones de huéspedes que había en la mansión.

Bulma caminaba delante de Vegeta con sus manos detrás de la espalda y a paso lento, él miraba sus pasos y sonreía mientras la miraba caminar. Una vez que freno ante una puerta, ella se dio la vuelta tropezando con Vegeta, quien caminaba muy distraído. De nuevo sus miradas se encontraron aun más cerca de lo que hubieran querido.

¿Tenía alguna salida? Decidió olvidar lo que estaba pasando y aprovechar el momento, tenía a su bella mujer al lado suyo. Vegeta miro detenidamente a Bulma, quería memorizar cada cabello, cada parte de ella. Comenzó a besar su frente con idolatría y tomo su rostro con ambas manos, la miro de frente, la mujer estaba confusa, pero trato de no ponerle atención.

La beso en los labios, un beso lento y húmedo. Vegeta probo cada rincón de la boca de la peli azul, sus lenguas danzaban en un tierno baile. Bulma lo acerco más a su cuerpo, le gustaba recorrer su espalda con sus manos, era tan amplia… tan varonil, de apoco las coló por debajo de su camisa para sentir sus músculos tan bien formados. Ambos estuvieron en ese pasillo por mucho tiempo, pero nada era mucho tiempo al lado de la persona que amas.

La ternura desapareció de apoco, ambos separaron sus labios pero apenas milímetros. Se miraron mutuamente, la excitación había provocado un pesar en sus ojos, sus corazones latían en sintonía del otro y sus alientos chocaban. Volvieron a unir sus labios pero dejaron la ternura atrás, un beso apasionado los invadió, acercaron sus cuerpos a tal punto que parecían una persona. Por mucho que le costó, Vegeta abandono de nuevo sus labios, Bulma lo miro con reproche, pero cuando ella iba a reclamarle, él cargo su cuerpo hacía su hombro y camino en dirección a su habitación.

Le encantaba que su pareja sea tan posesiva, ya acostumbrada a los hombre que jamás la contradecirían, compararlos con el pelinegro era imposible, él podía llevarla a las estrellas con el rose de un dedo, podía hacerle perder la cordura con un beso, sin duda Vegeta era perfecto. Bulma se quedo callada en todo el trayecto a su habitación, pensando en lo que le esperaba en ese lugar y por supuesto lo que le esperaba a él. Otra vez salía de su rostro una sonrisa, en las últimas semanas se encontró que sonría como una estúpida por cualquier cosa, los años que habían pasado no eran nada, nada podía apagar lo que sentían el uno al otro y además… oh ya comenzaba a jugar.

Empezó a sentir su mano colarse debajo de su falda y jugar con su ropa interior, paso de masajear sus nalgas a adentrar algunos dedos en su intimidad… la humedad no tardo en aparecer pues Vegeta sí sabía cómo hacerla enloquecer. La peli azul apena coordinaba pensamientos, lo único que podía pasar por su cabeza era la excitación que le provocaba ese maravilloso hombre. Lo escucho abrir la perta y apresurar el paso hacía la cama. Vegeta la tomo y la arrojo en la cama. Siempre la sorprendía, a veces era rudo y otras era delicado, había ocasiones que era ambas cosas… pero jamás era repetitivo.

Bulma lo miraba desde su posición, le encantaba ver esos ojos perdidamente enloquecidos de lujuria, le encantaba que esa reacción la causaba ella. Vegeta comenzó a gatear sobre la cama y se paro sobre su rodillas, tomo las largas y esculturales piernas de su mujer y comenzó a acariciar su suavidad hasta sus rodillas, desde ese punto volvió por el mismo recorrido y volvió de nuevo a avanzar pero con sus labios. El peli negro comenzó a besarla desde la punta de sus dedos hasta sus rodillas y de ahí comenzó a mermar el paso cuando recorría sus muslos, luego de una eterna tortura subió un poco más su falda y sin sacarle sus pantaletas comenzó a mover su lengua sobre su humedecida ropa interior.

-¡Dios!- dijo la peli azul -¿Cómo puedes ser tan bueno?- lo alabo por su trabajo.

-tú me haces el mejor, mujer- declaro Vegeta para luego volver a su trabajo –pero la verdad es que: esto incomoda un poco- le dijo mientras sacaba su prenda. Luego volvió a acercarse a su intimida pero no la toco. -¡oye!- se quejo Bulma mientras movía sus caderas en la espera de sus atenciones.

-sabes, me encanta verte así- le confesó Vegeta.

Bulma resoplo como una niña chiquita y cruzo los brazos ante la declaración de su hombre. Vegeta se divirtió aun más ante la actitud que portaba su mujer y resoplo un aire caliente en dirección a su entrada. Bulma dio un respingo y volvió su atención al arrogante hombre que amaba. Ahí estaba él mirándola con una cara divertida y aprovechándose la situación, saco su lengua y comenzó a rosar con ella la entrada de la peli azul, lo cual la hacía llevar hasta el extremo. Bulma no sabía cómo decirle que comenzara de una maldita ves, en vez de eso tomo su cabello negro y lo empujo hacía sí misma y aunque Vegeta se resistió en un principio ya no puedo contener las ganas de probarla, el aroma de la intimidad de su mujer era tan exquisito que se necesitaba estar muerto para resistirlo.

Hundió su cabeza entre sus piernas degustando cada rincón, apoyo sus muslos sobre sus hombros para un mejor acceso y succiono con lentitud pero a la vez aportaba fogosidad. Por su parte Bulma acariciaba el oscuro cabello de su hombre con una mano y con la otra comenzaba a desabrochar su camisa. Los gemidos no tardaron en aparecer, lo cual motivo más al pelinegro. Bulma lo separo de ella con delicadeza, subió su rostro para estar de frente con él y lo beso apasionadamente mientras se sacaba su camisa, quedado con un sostén blanco de encaje. Sin separar sus labios, Vegeta se saco la remera y comenzó a desabrochar sus pantalones. Se posiciono arriba de ella y comenzó a besarle el cuello mientras se deshacía del resto de su ropa, al mirarla tomo bastante aire para poder tranquilizarse, no quería hacerlo rápido, quería tener ese momento grabado en la mente para toda la vida. Tomo más aire y empezó a besar el fino cuello de su mujer, gozaba probado su sabor, sentir su aroma y escuchar su respiración entre cortada… su mujer podía satisfacer todos sus sentidos con su existencia.

Coloco una de sus manos en su espalda y desabrocho su sostén para ver mejor el cuerpo de la peli azul, levanto el delgado su delgado cuerpo y mientras se sentaba en la cama, la posicionaba encima de él. Podía sentir su humedad en su miembro, estaba más que lista para recibirlo, pero demonios que quería que ese momento dure toda la vida. Sus besos recorrían toda su cara, pasando por su cuello, dejaba con él los rastros de saliva como prueba del deseo que le tenía. Llego a sus pechos y luego de admirarlos con detención se llevo uno de ellos a su boca, acaricio su espalda siguiendo esa perfecta silueta que poseía, llego a su trasero y empujo más hacia él, provocando un gemido involuntario de su amada. Ya era suficiente, quería sentirse en su acogedor cuerpo, así que dejo caer él suyo –haz lo que más quieras- le dijo mientras la veía sentada en su entrepierna.

Bulma tomo su miembro y comenzó a masajearlo, miraba el rostro de su hombre y podía complacerse con sus gestos de satisfacción. Ella levanto su cuerpo con ayuda de sus rodillas y posiciono órgano en su entrada… dejo caer su cuerpo, aunque ya se estaba acostumbrando a su tamaño aunque seguía siendo un poco doloroso. Sintió como chocaba con su cuerpo, ya había entrado completamente y aunque le faltaba el aire no podía resistir un minuto más, así que comenzó a introducírselo, se agarro del espaldar de la cama y comenzó a menear sus caderas. Sería una larga noche, una larga y apasionada noche. Una noche digna de jamás olvidar.

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Despertó en la mañana dispuesta a hacer el desayuno, quería hacer una gran comida digna de su rey, palpo al lado de su cama y noto que Vegeta no estaba -¿se abra despertado temprano?- Se pregunto. Volvió a acostarse y volvieron a su mente las palabras de su hijo y aunque la entristecía volver a recordar, tenía la esperanza de que todo se solucionara y al fin pudieran ser la familia que él quiso. Al acomodarse más aun en su cama, pudo divisar una rosa y un papel sobre la mesita de luz.

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Iba en su auto a toda velocidad, se sentía un cobarde, un fracaso, una completa vergüenza… se repitió toda la noche que hablaría con ella acerca de su partida y que sería lo suficientemente hombre como para despedirse de ella personalmente, pero no. –¡Maldita mujer!- repetía una y mil veces -¡desde cuando me volviste tan débil!-

Después de escuchar a su hijo de esa forma, tomo la decisión, jamás lo obligaría a quererlo, él nunca podía ser el padre que él quería en su vida. En ese momento decidió que se despediría de Bulma, muy a su manera… pero se despediría. Había hecho el amor toda la noche y no quiso que se acabara jamás, pero la maldita luz del sol lo devolvió a la realidad, se coló en la ventana solo para sacarlo de un fantástico sueño y hacerle dar cuenta de que la mujer que dormía al lado suyo era demasiado. Él no merecía ese ángel, no merecía ese mocoso, no merecía esa familia. ¿Cambiar su manera de ser? Podía hacerlo pero estaría mintiendo a todo el mundo y dios sabía que las mentiras jamás duraban, prefería alejarse de ello, los amaba demasiado como para ser un estorbo en su felicidad, sabía que si se quedaba cerca sería capaz de matar a cualquier hombre que se atreva a tocar a su diosa azul, sería capaz de matar a cualquiera que su hijo se atreva a llamar "papá". Por eso debía alejarse, crearía una cuenta para Trunks y de ese modo Bulma no tendría que lidiar con los gastos, aunque eso no era problema para ella… pero esa era la única forma de ocuparse del mocoso en la distancia. Dolía pensar que cada vez que pisaba más el acelerador se alejaba aun más de su única chance de felicidad. Pues sí, no encontraba otra palabra que lo describiera lo que estaba sintiendo en esos momentos. Dolor.

Obviamente también estaba preocupado en lo que estaría pensando Bulma ante su cobarde huida. ¿lo odiaría al fin? Eso sí que no lo soportaría, pero no podía esperar menos de ella, por tanto tiempo se habían ilusionado de formar una familia y ahora él se iba así como así.

Jamás podría volver a rehacer su vida, la primera vez que se separaron le costó mucho, pero ahora lo veía imposible. ¿Cómo se podía vivir sabiendo que ya había encontrado a la mujer de su vida y saber que él no era suficiente? ¿Cómo se podía vivir sabiendo que parte de su sangre corría por el cuerpo de un niño de cabellos lilas? Definitivamente no volvería a ser tan feliz como en aquellos últimos meses, pero si tenía que renunciar a ellos para que ellos puedan encontrar a alguien que los merezca, lo haría. Aun a costa de su propia felicidad. Lo haría.

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Bulma lloraba en su cama desconsoladamente, había entendido bien el mensaje.

"no me busques, es lo mejor para todos. Créeme que lo siento. F: Vegeta"