Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.

Los personajes, salvo alguna excepción, pertenecen a CAPCOM.

Algunos detalles, como pueden ser escenas, diálogos o escenarios, pueden estar inspirados o tomados de alguno de los juegos o similares.

Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien entre todos, recordar que yo no soy escritora.

Amar peligrosamente

Capítulo 1

Una nueva noche llegaba a Raccoon City sin dejar descanso alguno a los supervivientes del holocausto que se había producido días atrás, originado en las entrañas de los laboratorios de Umbrella.

En medio de la negrura, se distinguían dos siluetas de hombres fuertemente armados, los cuales, luchaban por abrirse camino entre las masas zombies que cortaban su paso. Mientras se deshacían de un par de no muertos, el transmisor de radio portatil que llevaban comenzó a sonar.

- ¿Leon? Aquí Charlie esperando tu señal.

El rubio voló la cabeza de su contrincante y cogió el walkie, contestando a la llamada.

- Aquí Leon ¿qué ocurre?

- Hemos recibido señales de la parte oeste de la ciudad, justo del moto cine, estáis a unas manzanas de él. Puede haber supervivientes.

- Vamos para allá enseguida ¿Cómo andan las cosas por allí?

- Nos hemos atrincherado Claire y yo en el sótano de la comisaría. De momento no ha llegado hasta aquí ningún zombie nuevo. Te tendré informado, cambio y corto.

Leon guardó el pequeño walkie y comenzó a andar junto con su compañero hacía el punto de objetivo con la máxima velocidad que les permitía la prudencia.

- ¿De veras crees que habrá algún superviviente y no será un móvil o algo parecido cómo la otra vez?

- Pronto lo descubriremos, Richard, estamos muy cerca. – respondió el hombre a su compañero mientras llegaban al lugar.

Una vez allí, examinaron la entrada, cerrada por una alta valla aparentemente resistente que les cortaba la única vía de acceso posible.

- Vaya... No me lo digas, escalada. – adivinó el moreno mientras miraba con pereza la gran vaya negra.

Ambos enfundaron sus pistolas y se dispusieron a trepar con cuidado aunque de forma veloz. En menos de un minuto ambos hombres se encontraban al otro lado desenfundando rápidamente sus armas de nuevo.

Se adentraron sigilosamente en el oscuro recinto buscando posibles supervivientes sin resultado. Ni un minúsculo movimiento en el lugar. Una vez inspeccionado por encima, bajaron la guardia y decidieron volver a la comisaría cuando, al pasar cerca de unas grandes cajas de madera, una joven morena de pelo largo y ojos verdes salió de su escondite apuntando a los hombres con su arma, asustada.

- ¡Tranquila! Somos policías, sólo queremos ayudarte. – habló Leon mientras levantaba las manos al aire en signo de paz, observando a la joven quien, tras sus palabras y ver que no se trataban de infectados, bajo el arma lentamente, con desconfianza.

- Lo siento, me habéis asustado.- Susurró guardándola mientras observaba con recelo a los dos hombres.

- Lo mismo digo. – Respondió Richard esperando que la joven revelara su nombre, mirándola fijamente alzando una ceja.

- Mi nombre es Amy Stokes, y vosotros sois...

- Richard Woll Wolker y Leon Kennedy ¿Eres la única superviviente por aquí? – preguntó el rubio tras revelar su nombre y el de su compañero.

- Eso me temo. Lo único que encontré por estas manzanas fueron esas cosas... ¿Qué demonios está pasando? ¿¡Qué les pasa a esas personas?! ¡¿son zombies?! – Preguntó la mujer alarmada frunciendo el ceño levemente.

- Te explicaremos todo mientras vamos a un lugar seguro.

- ¿Existe de eso ahora mismo?

- De momento. Vamos. – Respondió Leon mirando a la mujer a los ojos.

Tras las palabras del hombre, todos comenzaron a andar hacia la verja para salir del lugar, sin bajar la guardia, mientras Leon comenzó a contarle la historia a la nueva joven.

- Los laboratorios de Umbrella crearon un virus, el llamado T hace unos meses, con el propósito de hacer horribles experimentos, una de las muestras se derramó y se activo la alerta en Umbrella. El edificio exterminó a todos los allí presentes para evitar que el virus se expandiera fuera del recinto pero, las personas resucitaron. Lograron escapar de las dependencias de Umbrella y el virus se ha ido propagando por toda la ciudad. De momento sólo somos 5 supervivientes.

- ¿Y qué va a pasar ahora? ¡¿cómo escaparemos de aquí con vida, Estamos perdidos?!

- Tranquila, lograremos escapar, pero primero tenemos que asegurarnos de que no hay más supervivientes. – habló Richard mientras posaba su mano en el hombro de Amy, intentando tranquilizarla.

- ¿Cómo se propaga el virus?

- Un arañazo, una mordedura... Cualquier cosa así te convierte en uno de ellos en unas horas. Por eso debemos permanecer unidos y ser cautos para salir de esta. ¿Puedes trepar la verja? – preguntó Leon a la muchacha secamente al llegar frente a ella.

- Claro, la salté para entrar.

- Estupendo, no hay tiempo que perder, vamos.

Al encontrarse al otro lado comenzaron la caminata hacia la comisaría por las desiertas calles de la ciudad sin bajar la guardia ante un ataque. La oscuridad de la noche dificultaba la tarea de vigilancia, ya que la única luz que alumbraba era la de la luna llena y pequeñas fogatas encendidas en las calles de coches o locales ardiendo. Mientras continuaban con la marcha siguió la conversación.

- ¿Lleváis en Raccoon City desde hace mucho tiempo? - preguntó la joven mientras observaba la destrucción de las calles.

- Yo vivo aquí desde hace unos años. Bueno, vivía. – respondió tristemente el moreno bajando la mirada hacia el suelo.

- Lo siento. – Respondió Amy para después, fijar sus ojos esmeraldas en el rubio, esperando su respuesta.

- Me trasladaron aquí hará un par de meses, para investigar y acabar con los planes de Umbrella. Pertenezco al servicio secreto de los EE UU, pero la cosa salió mal. ¿Y tú? no tienes pinta de ser de por aquí.

- Soy de un pueblo cercano. Vine hace unas semanas a terminar las prácticas de enfermería, ésta semana eran las últimas.

- Nos vendrán muy bien tus dotes en medicina.

- Shh, creo que vienen hacía aquí –Cortó Leon al hombre mientras todos se pegaban a una pared cercana, observando cada uno hacia una dirección con tensión.

Empezaban a escucharse cada vez más cerca los sonidos de una manada de zombies acercarse a sus posiciones cuando, de repente, uno sorprendió a Leon al girar la esquina de su lado, intentando morderle. Rápidamente aparecieron varios más atraídos por los gritos.

Richard se ocupó de la nueva oleada mientras la joven apuntó cuidadosamente, muerta de miedo, a la cabeza del zombie que intentaba acabar con Leon.

La bala dio de lleno en la cabeza del no muerto liberando al hombre, quien desde su posición, comenzó a pegar tiros a diestro y siniestro, ayudando a su compañero. Amy le imitó tras unos segundos al recuperar sus nervios de nuevo. Sentía como la adrenalina era la dueña de su cuerpo de forma totalitaria.

- ¡Alejaos! – gritó Leon mientras sacaba una granada de su bolsillo y la arrojaba contra la masa zombie. Richard y Amy corrieron en dirección contraria y segundos más tarde, Leon con ellos.

La morena se tambaleó debido a la fuerte explosión, la cual era más dura de lo que pensaba que sería. Estuvo a punto de perder el equilibrio pero Leon la agarró fuertemente del brazo manteniéndola en pie. Esta se lo agradeció algo sonrojada mirando sus ojos azul apagado desde tan cerca, pensando en lo hermosos que eran mientras Leon murmuraba un `` de nada ´´ con un intento de sonrisa apra después, soltarla de forma lenta sin dejar de mirar sus ojos, también embelesado.

- ¿Ocurre algo chicos? – preguntó Richard acercándose a la estatua viviente que formaron los dos en unos segundos. Al escuchar la voz del moreno, ambos se separaron definitivamente de forma brusca.

- Estamos bien, continuemos. – respondió el rubio rápidamente mientras todos reanudaban la marcha en silencio.