Capítulo 28: A Este Niño No Se Le Escapa Nada.

Edward POV

– Porque tan callado hijo. Me dijo mi madre.

Nos encontrábamos en la cocina ella, mi padre y yo Emmett se había ido a ver a Bella ya que ella quería pedirle disculpas.

– No nada es que solo recuerdo lo que ese maldito casi le hace a Bella. Dije cerrando los puños.

– Pero no lo hizo nada gracias a ti a Jasper. Me dijo Carlisle.

– Debí quedarme con ella cuando estuvimos juntos en la habitación, esperar que se bañara no dejarla sola.

– No es tu culpa, nadie sabía lo que iba a suceder. Dijo mi madre. –Gracias a Dios no pasó nada, Bella es fuerte ha salido de cosas peores en el pasado.

Estuve a punto de preguntarles lo que oí cuando llegue a la cocina lo del estado de coma de Bella, pero cuando lo iba hacer Charlie entro a la cocina.

– Disculpe que entre así, la puerta estaba abierta. Dijo.

– No tranquilo. Le dijo Carlisle.

– ¿Y cómo está mi hija?

– Bien ya despertó ahora Emmett esta con ella.

– Es increíble. Dijo triste. – Que esté pasando esto, pobre de mi hija, pero el maldito pagara esta vez nadie huira.

– Charlie, ¿dónde está Anthony? Pregunto mi madre.

– Esta con Sue y Pogue en la casa, pensé en traerlo, pero no sabía si sería lo conveniente.

– Bueno si me permiten creo que sería mejor que pasara la noche aquí. Le dije. – Bella se sentirá más tranquila se el niño está cerca.

– Es lo más recomendable. Dijo mi padre. – Iré por él.

– No, déjame iré yo. Le dije. – Bella te puede necesitar.

– Gracias hijo. Me dijo Charlie

– No me lo agradezca, sabes lo importante que son para mi Bella y Anthony. Dije saliendo al garaje, saque mi volvo y me puse en marcha, cuando llegue al porche de la casa de Charlie, Sue me recibió.

– Edward, pasa. Me dijo, yo le hice caso. – Charlie me llamo y me dijo que vendrías ya Anthony está listo al igual que Pogue.

Un momento Pogue también vendrían no entendía porque siempre andaba tan pegado de Anthony cuando llego con él pensé que solo se había ofrecido a venir a dejarlo pero ya habían pasado una semana y seguía aquí.

– Hola tío. Me dijo el pequeño.

– Hola campeón, estás listo.

– Sip, sabes estoy feliz de pasar la noche en la casa de la playa. Me dijo.

– Pues entonces no atrasemos el viaje. Le dije cargándolo, Pogue salió con una pequeña maleta de mano. – Buenas noches Sue. Dije despidiéndome de ella.

– Buenas noches conduce con cuidado. Dijo.

– Chao abuelita Sue te veo mañana. Le dijo Anthony despidiéndose.

Llegamos a mi volvo y acomode Anthony en el asiento trasero del auto, le abroche el cinturón de seguridad.

– Espera tío, falta Edmundo. Perfecto eso era lo que me faltaba el perro, Pogue me volvió a ver solo levanto los hombros.

– sabes que no va ningún lado sin él. Me dijo

– Tráelo. Fue lo único que dije.

Pogue se devolvió a la casa y salió con el perro no me molestaba el perro era muy educado y no era muy grande era un Shar-pei, blanco muy bonito la características de este perro es que no crecen mucho, Pogue se lo entrego a Anthony, yo ingrese al auto, y le quite el seguro a la puerta del copiloto para que Pogue se subiera, pero este estaba parado viendo hacia la oscuridad del bosque, baje la ventanilla y le hable.

– Sucede algo.

– No nada, solo que… no nada olvídalo. Me dijo, abrió la puerta y se subió.

– No te preocupes tío Edward, el tío Pogue siempre hace lo mismo cuando salimos ya sea a caminar o en la casa. Me dijo Anthony.

No le puse mucha atención y me puse en marcha.

– ¿Edward sé que no te caigo bien? Me dijo – pero nunca hemos tenido la oportunidad de conversar y bueno y aprovechando que Anthony ya se durmió. Volví a ver por el espejo retrovisor y lo comprobé.

– Tu no me caes mal, solo que como tú lo dijiste nunca hemos tenido la oportunidad de hablar.

– Pensé que no te agradaba porque mi mejor amigo es Caleb.

– Lo que pasa entre Caleb y yo es entre nosotros, no tiene que interferir contigo, conmigo o con los demás.

– tienes razón.

– Es cierto que Caleb se fue. Le pregunte sin volverlo a ver.

– Si, un día antes del cumpleaños de Anthony.

– Debe ser difícil para ustedes, Bella me ha contado que siempre han estado muy unidos que son como hermanos.

– Si es difícil de explicar aunque los cuatro no llevamos la misma sangre nos cuidamos uno al otro, si uno sufre los otros tres también.

– Se lo que es eso lo mismo nos pasa a mis hermanos y a mí.

– Es bueno saber que tenemos algo en común. Me dijo riendo. – ¿Y cómo esta Bella, se lo que paso?

– Bien en lo que cabe, ha sido algo trauman te para ella. Le dije.

– Y tú no sabes cuánto. Me dijo serio esta vez, llegamos a la casa y Pogue bajo Anthony y yo al perro.

– Bueno te instalaras en el cuarto de huésped. Le dije a Pogue – creo que sabes donde es

– Si el mismo que use cuando me quede aquí con mis hermanos.

– Exacto. Le dije, en eso Anthony se despertó de los brazos de Pogue.

– Ya llegamos. Dijo pasando sus manitas por los ojos.

– Si campeón. Le dije.

– ¿Dónde está mi mami?

– En el cuarto de Emmett.

– Me pones al suelo, tío Pogue quiero ir a ver a mi mami. Pogue le hizo caso y lo puso en el suelo. – Ven Edmundo vamos a ver a mami. Le dijo Anthony, pero su cara cambio un pronto a otro. – Oh, oh...

– Que pasa Anthony. Le dijo Pogue.

– Tío Edward. Me dijo.

– Si

– Tu pantalón. Me volví a ver, a la hora que saque el perro del carro el muy gracioso se hizo pis sobre mí. – Edmundo perro malo. Le regaño Anthony.

– Déjalo Anthony, es normal que lo haga, a mí no me molesta, me iré a cambiar y nada paso, ve a ver a tu madre. Le dije

– Vienes tío Pogue.

– No espero una llamada de tu tío Caleb ahorita voy. El salió corriendo a la habitación de Emmett.

– eres muy bueno con él. Me dijo Pogue. – De verdad lo haces de corazón o solo para ganarte a Bella.

– De corazón, iré a cambiarme. Le dije molesto por el comentario que me hizo, entre rápido a mi habitación saque un pijama me duche de nuevo y me vestí, me dirigí al cuarto de Emmett, me moría por ver a Bella. Llegue y en ese momento Bella preguntaba por mí.

– ¿Que le hizo Edmundo a Edward? Dijo Bella.

– Nada solo hizo pis en mi pantalón. Dije entrando a la habitación.

– Ven Anthony. Le dijo mi madre cargándolo. – ya es tarde porque no duermes con tu abuelito y conmigo hoy.

– Puedo mami. Le dijo a Bella

– Si ve. Le dijo.

– Buenas noches a todos, los quiéralo. Dijo bostece ando.

– Y nosotros. Dijimos todos

– Bueno yo me retiro. Dijo el doctor, aunque no me presente me imaginaba que era el doctor Vulturi.

– Te acompaño a la puerta. Dijo mi padre.

– Yo también no quiero ni pensar si Alice se despierta y yo no estoy en la cama. Dijo Jasper, saliendo de la habitación.

– Bueno. Dijo Emmett. Tomando su neceser y su pijama. –Dormiré en la vieja habitación de Jasper y tú Edward duerme en la de Rosalie, tú sabes que yo no duermo ahí ni loco y creo que tú tampoco lo harás en tu habitación.

– Este bien. Le dije.

– Buenas noches Bella. Le dijo dándole un beso en la frente y luego le susurro algo. – buenas noches Edward.

– Buenas noches Emmett. Le dije

– Bueno princesa. Le dijo Charlie. – Descansa y te quiero mucho.

– Y yo a ti papá. Le dijo Bella dándole un beso.

– Buenas noches hijo y gracias por cuidarla. Yo solo asentí Charlie salió y cerró la puerta, Bella y yo quedamos solos, camine hacia ella y la tome de la cintura, ella puso sus manos sobre mi pecho.

– Te amo. Le dije y la bese, en un principio pensé que me iba a rechazar pero no fue así, ella se aferró a mi cuello y me jalo más hacia ella.

– Quiero ser tuya. Me dijo en mis labios. – Hazme el amor, por favor.

– Bella amor pensé que ya habíamos hablado de eso. Le dije

– Si lo sé. Me dijo separándose de mí y sentándose en el borde de la cama. – Pero hoy cuando sentí las manos de James tocándome, lo único que pensaba era en ti, en lo que había pasado antes entre nosotros y que ese maldito casi destruye, Edward te amo y quiero ser tuya y no de nadie más. Termino de decir llorando, me acerque a ella y me hinque al frente.

– No sabes cuánto sufrí al ver ese hombre encima de ti forzándote, Bella lo que más deseo es hacerte mía, pero hoy no, no aquí quiero que sea especial para ti.

– Oh Edward. Me dijo.

– Amor, el día que pase ese día serás mía completamente, Bella sé que es muy rápido que tenemos muy poco de estar juntos, pero me gustaría que a partir del día que nos entreguemos mutuamente viviéramos juntos, no ahora ni mañana, solo piénsalo y me lo dices cuando hallas tomado una decisión.

– Esta bien. Fue lo único que me dijo y la volví a besar.

– Edward. Me decía entre beso y beso.

– Si amor. Yo hacia la mismo.

– Si te pido algo lo harías. Yo deje de besarla y la mire serio.

– Pensé que habías aclarado el tema del sexo.

– No es eso, pero si cambiaste de opinión yo no me enojo. Me dijo riéndose.

– Bella!

– Si ya se, bueno lo que quería pedirte es que te quedes a dormir conmigo, te prometo que no te pediré que me hagas el amor, pero por favor no quiero dormir sola hoy.

– Cielo, claro que me quedare con dos condiciones. Le dije serio.

– Cuáles?

– Una, me pasare de habitación en la mañana, para que Anthony no me vea aquí contigo.

– Esta bien, acepto esa condición, cual es la segunda.

– Buena la segunda es. Le dije. Levantándome del piso donde estaba hincado y levantándola a ella a la vez, empecé a quitarle la bata que traía puesta. – Déjame borrar con mis caricias, mis besos y mi piel las huellas que ese maldito dejo en ti.

– Hazlo. Fue lo único que me dijo, yo termine de quitarle la bata y la tire al piso, luego baje los tirantes de su sostén lentamente mirándola a los ojos, hasta que se los desabroche dejando completamente sus senos libres.

La alce y la llave a la cama, me quite la camisa de mi pijama, me posicione sobre Bella nuevamente la jale hacia mi apretando suavemente su piel desnuda junto a la mía.

– Dios me gusta tenerte así. Le dije al sentir sus pechos rosando mi piel, baje a sus pechos para besarlos. – eres perfecta.

Empecé a deslizar una de mis manos mano lentamente hacia uno de sus pechos empecé a masajearlos ella soltó un gemido

– Solo déjate llevar… le susurre al oído , yo volví a besar sus labios una vez más pero esta vez no fue de manera brusca no cerré mis ojos, quería verla, quería que observar su expresión en cada beso y cada caricia que le daba.

–Tócame… me susurró contra mi boca para luego morderme levemente el labio inferior, acaricie uno de sus pezones haciéndolo endurecer mordí su labio, quería hacerle saber que la deseaba más que nada en este mundo lentamente introduje mi mano entre sus bragas.

–Ed… Ward– dijo con la voz gruesa yo sonríe, cuando empecé a masajear su clítoris

– Oh Bella. Dije, suavemente introduje un dedo entre su intimidad, y empecé a bombear lentamente, mientras con mi boca lamia y succionaba uno de sus pechos

–Edward. Salió de sus labios, y comencé a bombear más duro para darle placer. Apretó sus labios fuertes conteniendo sus gemidos.

– Te prometo que para la próxima podrás gritar todo lo que quieras. Le dije. – Lamento que tengas que contenerte. Ella empezó a retorcerse de placer sobre la cama yo cada vez le daba estocadas más profundas con mi dedo y sus jadeos se hicieron más fuertes, tuvo que reprimir sus gemidos cubriéndose la boca con una de sus manos, con mi dedo pulgar empecé a dar masajes a su botón, mientras mi dedo entraba y salía de su interior a toda prisa, sentía las uñas de Bella en mi espalda

Cuando sentí sus paredes contraer seguí con la última estocada supe que había llegado a su orgasmo.

– Estas bien. Le dije jalándola contra mi cuerpo y abrazándola.

– Sí. Me respondió agitada. –Eso fue…Guao eso fue fantástico. Dijo agitada, yo la bese era el segundo orgasmo que le había dado en el día.

– te amo. Le dije

– Y yo a ti Edward, gracias por borrar lo que me sucedió hoy.

– Shhh, no digas nada esto es nuestro momento. Le dije y la volví a abrazar, poco a poco nos quedamos dormidos Bella desnuda de su torso para arriba sobre el mío al igual desnudo.

Bella POV

Los rayos del sol entraban por la gran puerta de vidrio que daban al balcón del cuarto de Emmett, yo hacía acostada boca abajo y sentí una suave caricia que recorría mi espalda desnuda juntos con pequeños besos, no quería moverme de solo recordar lo que paso anoche me hacía sonrojarme.

– Sé que estas despierta. Me dijo al oído suavemente, me di vuelta para encontrarme con esos hermosos ojos color esmeralda que me habían cautivado desde la primera vez que lo conocí. – Como dormiste?

– Bien, sabes quiero acostumbrarme al día de que siempre que despierte tu estés ahí. Le dije besándolo.

– No te preocupes sé que pronto sucederá, pero por ahora tengo que irme.

– Pero porque? Le dije triste.

– Recuerda la condición que te puse de pasarme de habitación antes que Anthony se despierte y venga corriendo hacia aquí. Me dijo.

– Demonios tienes razón. Le dije. –Pero quédate 5 minutos más si porfa.

– Esta bien solo cinco minutos, y en que gastaremos eso cinco minutos. Me dijo enarcando la ceja.

Yo solo me abalance sobre él y lo empecé a besar. Después de que los cinco minutos se convirtieran en una hora Edward me alcanzo mi sostén y la bata para que me los pusiera y el hizo lo mismo con la camisa de su pijama, fuimos al baño nos lavamos la cara y las manos salimos a la habitación de nuevo él se volvió a sentar junto a mí en la cama y me dio un beso.

– Ahora si ya me voy. Me dijo. –Te veo para el desayuno, dentro de 15 minutos. Dijo viendo su reloj y dando me otro beso, en eso la puerta de la habitación se abrió. –Maldición. Dijo Edward, cubriéndose con el edredón de la cama, en eso Anthony entro corriendo y brinco a mis brazos.

– Buenos días mami, linda. ¿Cómo dormiste?

– Bien mi cielo y tú?

– Bien mami, la cama de mis abuelos es muy grande y rica.

– Me alegro, pero Anthony. Le dije viéndolo. –No te has bañado, vas a llegar tarde al prescolar. Dije levantándome de prisa de la cama necesitaba sacar a mi hijo de la habitación antes de que descubriera a Edward.

– Puedo faltar hoy, por fa solo hoy y te prometo que me portare bien todo el fin de semana.

– Esta bien, solo por esta vez, pero ven vamos a desayunar debes tener hambre. Le dije tomándolo de la mano y dirigiéndonos a la puerta.

– Si, y mucha. Me dijo. –Y tío Edward no nos va acompañar. Dijo viendo hacia la cama.

– Anthony tu tío Edward debe estar durmiendo en su habitación.

– Mami te estas burlando de mi tu y yo sabemos que tío Edward no está en su habitación. Me dijo serio.

– Es cierto creo que durmió en la habitación de tu tía Rosalie, porque la del sufrió un accidente.

– Por Dios mami eres tontita, tío Edward está aquí. Dijo levantando el edredón poniendo en descubierto a Edward. – Hola tío Edward. Le dijo con una sonrisa, Edward me volvió a ver confundido al igual que el yo también lo estaba.

– Hola Anthony. Le dijo Edward. –¿Cómo dormiste?

– Bien y tu tío?

– No me puedo quejar dormí excelente. Dijo viéndome haciendo que mi cara se sonrojara. Me volví hacia Anthony lo mire seria y le pregunte.

– ¿Cómo sabias que tu tío estaba aquí?

– No lo sabía cuándo entre, pero cuando me dijiste que fuera a la escuela supe que algo estaba pasando, mami hoy es sábado y no voy los sábados a la escuela. Por Dios de verdad mi hijo era inteligente se me había olvidado ese detalle. – Además mami aquí están sus pantuflas.

– Veo que eres un chico muy inteligente. Le dijo Edward. – yo solo vine a ver cómo había amanecido tu mamá.

– No tienen que darme explicaciones, sé que mi mamá y tú se quieren. Nos dijo

– Anthony de donde sacas eso. Le dije

– Bueno yo oí como tío Tyler le decía a el tío Pogue que era lo mejor que tío Caleb se hubiera ido que pusiera distancia, que tú nunca lo ibas amar porque tú te habías enamorado del tío Edward, es eso verdad? Tú y el tío Edward son novios.

– Anthony mira yooo? Le dije nerviosa, Anthony se impaciento y se volvió hacia Edward.

– Tío tú si me vas a responder la pregunta que le hice a mi mami.

– Cuaaaal preeeegunta? Le dijo Edward también nervioso

– tú y mi mami son novios? Edward me volvió a ver con cara de que le respondo, habíamos hablado del tema antes pero nunca en cómo decírselo y menos si Anthony era el que no los preguntara.

– Anthony, mira. Le dijo Edward sentándose en la cama y sentando Anthony a su lado. – Ya eres todo un hombre y debes saber que amo a tu madre con todo mi alma y me haría muy feliz que tu aceptaras nuestra relación, no pretendo sustituir a tu padre, tengo bien entendido que ese lugar es de él, pero quiero que me des la oportunidad de hacer feliz a tu mami y a ti, que me dices.

– Por mi está bien, si haces feliz a mi mami, pero no era necesario que me dieras un discurso con solo que me hubieras dicho que si eran novios yo lo hubiera entendido. Le dijo abajándose de la cama. Dios cada día se parecía más a Emmett.

– Anthony no seas grosero con Edward. Le dije.

– Perdón tío, pero te juro que me alegro mucho que seas novio de mi mamá, tal vez así pronto tenga un hermanito. Dijo saliendo de la habitación, Edward me volvió a ver y yo ya tenía la cara roja por lo que Anthony había dicho.

– Parece que lo tomo mucho mejor de lo que creíamos. Me dijo jalándome a sus brazos y me dio un beso.

– La verdad sí, yo pensé que iba hacer una rabieta. Le dije. – Pero todo salió perfecto.

– Sabes es un niño muy inteligente para su edad.

– Claro que lo es

– Con que Anthony quiere un hermanito. Me dijo tirándome sobre la cama y posicionándose encima de mí

– Si tiene años pidiéndolo a mí y a su padre un hermanito. Le dije pasando mis manos por su cuello.

– Y tú quieres tener más hijos.

– La verdad nunca he analizado el tener más hijos. La verdad era que había descartado la posibilidad de tener hijos hasta que la pesadilla que he vivido estos años se acabe, no quiero tener otro hijo, huyendo y con guardaespaldas como Anthony sería injusto. –Y tú?

– Bueno antes nunca me había cruzado por la cabeza tener un hijo, pero después que te conocí y conocí Anthony me despertó el interés y ver a Jasper y Alice esperando a Jaslice, me hace pensar en el día que seamos nosotros. Me dijo dándome un beso en cuello.

– De verdad te gustaría tener un hijo conmigo.

– Si, pero sabes que por ahora no debemos ni podemos.

– Si tú quieres esperar el momento indicado. Le dije no sé porque Edward me dijo que era mejor que tuviéramos paciencia, que aún no quería que tuviéramos sexo, me extrañaba un poco viniendo de él, ya que en Forks era conocido como el tipo don Juan de una noche, de muchas chicas, pero a mí no importo eso significaba que de verdad me amaba y yo debía decirle la verdad aun.

– Estas lista, para desayunar. Me dijo poniéndose de pie y ayudándome a levantarme de la cama.

– No quiero desayunar. Le dije. – Sabes estaba pensando que como Anthony ya sabe lo nuestro podemos practicar hacerle un hermanito. Dije mordiéndome el labio.

– Bella! Estas tentando mi autocontrol. Me dijo serio.

– Perdón solo quería ver si habías cambiado de opinión con lo de esperar, a mí no me molestaría perderme el desayuno. Le dije acercándome sensualmente. Al menos debía intentarlo nada perdía.

– Sabes no cambiare de opinión, señora. Dijo levantándome en sus brazos como un saco de papas.

– Edward bájame. Le dije.

– No, hasta que lleguemos a desayunar.

– Yo puedo ir sola. Le decía golpeándole la espalda.

– Sé que puedes, pero tú no tienes intenciones de hacerlo, tú me quieres desayunar a mí, así que mejor te llevo a la fuerza. Dijo llevándome hasta la cocina.

– Edward, por todos los santos. Le dijo Esme.

– Buenos días mamá. Le dijo dándole un beso.

– Buenos días hijo, pero que sucede porque traes a Bella así. Él no le contesto solo se volvió de espalda para que yo la saludara.

– Bella saluda a mamá. Me dijo

–Buenos días Esme. Le dije avergonzada.

– Buenos días cielo.

– Esme le puedes decir a Edward que me ponga en el suelo.

– No lo voy hacer hasta que estés sentada a la mesa para desayuna, a donde desayunaremos? Le pregunto a Esme.

– En la terraza de la piscina. Le dijo.

– Bueno vamos para allá.

– Edward Anthony Masen Cullen, te ordeno que me bajes.

– No lo hare, hasta que desayunemos.

– Edward estas exagerando. Le dijo Esme.

– Tu mamá tiene razón.

– Quieres que le diga a mi madre que desprecias su desayuno por otro tipo de desayuno. Me dijo.

– Ni se te ocurra hacerlo. Le dije pataleando. – Llévame a la terraza.

Él sonrió y me llevo hasta la terraza todos estaban ahí y todos se reían de verme como Edward me cargaban.

– Mami pareces un saco de frutas. Me dijo mi hijo, Edward me puso al suelo me acomode el pelo.

– Debes estar feliz hasta mi hijo se ríe de mí. Le dije brava.

– Vamos amor si no lo hacía no salías de la habitación. Me dijo.

– Al parecer Bella no tuvo nada de nanaii, nanaii. Me dijo Emmett.

–CALLATE. Le dije sentándome a la mesa, Edward se sentó a mi lado.

– Sigues brava. Me dijo pasándome la nariz por el cuello.

– Eres un tramposo. Le dije tomando su cara entre mis manos y le di un beso. –Algún día Edward me vengare de lo que me hiciste hoy y serás tú el que no tendrá nanaii, nanaii de mí. Termine de decirle dándole un beso, el solo trago grueso.

– No serias capaz de hacerlo. Me dijo.

– No me retes, porque lo hago. Le dije, tomando un poco de fruta para desayunar.