Esta es una continuación de uno de mis libros favoritos y miniserie: "norte y sur"

Quise hacer el intento asi que disfruten :)

Nadie supo nunca por qué no acudió a su cita al día siguiente el señor Lennox. El señor Thornton llegó a la hora convenida; y, tras hacerle esperar durante casi una hora, Margaret se presentó al fin muy pálida e inquieta. Empezó apresuradamente:-Lamento mucho que no haya venido el señor Lennox, él lo habría hecho mucho mejor de lo que puedo hacerlo yo. Es mi asesor en esto...

-Lamento haber venido si le molesta. ¿Quiere que vaya al bufete del señor Lennox e intente encontrarlo?

-No, gracias. Quiero que sepa lo mucho que me apenó saber que voy a perderlo como arrendatario. Pero el señor Lennox dice que seguro que las cosas mejorarán...

-El señor Lennox sabe poco de eso -dijo el señor Thornton con calma-. Es feliz y afortunado en todo lo que aprecia un hombre y no comprende lo que es ver que ya no eres joven, pero que has de volver al punto de partida que requiere la alentadora energía de la juventud, y sientes que se te ha pasado la mitad de la vida y que no has hecho nada, que no queda nada de la oportunidad desaprovechada más que el amargo recuerdo de lo que ha sido. Señorita Hale, preferiría no saber la opinión del señor Lennox sobre mis asuntos. Los que son felices y prósperos suelen quitar importancia a los infortunios de los demás.

-Es usted injusto -dijo Margaret amablemente-. El señor Lennox sólo ha comentado que cree que existe una excelente probabilidad de que recupere usted, más que recuperar, lo que ha perdido. No hable hasta que haya acabado, se lo ruego. Margaret recobró una vez más el dominio de sí misma mientras hojeaba algunos documentos legales y extractos de cuentas apresurada y temblorosamente.

-¡Vaya! Aquí está, y... él me redactó una propuesta, ojalá estuviera aquí para explicarla, que demuestra que si aceptara usted una cantidad de dinero mío, mil ochocientas cincuenta y siete libras, que en este momento están inmovilizadas en el banco y que sólo me aportan el dos y medio por ciento, podría pagarme usted un interés mucho más alto y Marlborough Mills podría seguir funcionando. -Se le había aclarado la voz, que era más firme ahora.

El señor Thornton guardó silencio, y ella siguió, buscando algún documento en el que estaban escritas las propuestas de garantía, procurando ante todo dar al asunto un cariz de mero acuerdo comercial en el que ella tendría la principal ventaja. El corazón de Margaret dejó de latir al oír el tono en que el señor Thornton dijo algo mientras ella buscaba dicho documento. Su voz era ronca y temblorosa de tierna pasión cuando dijo:

-¡Margaret!

Ella alzó la vista un instante; y luego intentó ocultar sus ojos luminosos, apoyando la cabeza en las manos. Él imploró de nuevo, acercándose, con otra apelación trémula y anhelante a su nombre:

-¡Margaret!

Ella bajó todavía más la cabeza, ocultando así aún más la cara hasta apoyarla casi en la mesa que tenía delante. Él se acercó más. Se arrodilló a su lado para quedar a su altura y le susurró jadeante estas palabras al oído:

-Cuidado. Si no dice nada, la reclamaré como propia de algún modo presuntuoso y extraño. Si quiere que me marche dígamelo ahora mismo. ¡Margaret!

A la tercera llamada, ella volvió hacia él la cara, cubierta aún con las manos pequeñas y blancas, y la posó en su hombro sin retirar las manos. Y era demasiado delicioso sentir la suave mejilla de ella en la suya para que él deseara ver intensos arreboles o miradas amorosas. La estrechó. Pero ambos guardaron silencio. Al fin, ella susurró con voz quebrada:

-¡Oh, señor Thornton, no soy lo bastante buena!

-¡No es bastante buena! No se burle de mi profundo sentimiento de indignidad

Al cabo de unos minutos, él le retiró con cuidado las manos de la cara y le colocó los brazos donde habían estado una vez para protegerle de los alborotadores.

-¿Te acuerdas, cariño? -susurro-. ¿Y la insolencia con que te correspondí al día siguiente?-Recuerdo lo injustamente que te hablé, sólo eso.

-¡Mira! Alza la cabeza. ¡Quiero enseñarte algo!

Ella volvió la cara hacia él despacio, radiante de bella vergüenza.

-¿Conoces estas rosas? -preguntó él, sacando unas flores secas de la cartera en la que estaban guardadas como un tesoro.

-¡No! -contestó ella con sincera curiosidad-. ¿Te las regalé yo?

-No, vanidosa, no lo hiciste. Podrías haber llevado rosas iguales, seguramente.

Ella las observó pensativa un momento, luego esbozó una leve sonrisa y dijo:

-Son de Helstone, ¿a que sí? Lo sé por los bordes aserrados de las hojas.

¡Oh! ¿Has estado allí? ¿Cuándo?

-Quería ver el lugar donde Margaret había llegado a ser lo que es, incluso en el peor momento, cuando no tenía ninguna esperanza de que me aceptara alguna vez. Fui al regresar de Havre.

-Tienes que dármelas -dijo ella, e intentó quitárselas de la mano con ligera violencia.

-Muy bien. ¡Pero tienes que pagarme por ellas!

-¿Cómo voy a decírselo a tía Shaw? -susurró ella, después de un rato de delicioso silencio.-Déjame que hable yo con ella.

-¡Oh, no! Debo decírselo yo. Pero ¿qué crees que dirá?-Lo supongo. Su primera exclamación será: « ¡Ese hombre!».

-¡Calla! -dijo Margaret-, o intentaré mostrarte los indignados tonos de tu madre cuando diga: « ¡Esa mujer!»

Ambos rieron a carcajadas, y terminaron mirándose intensamente a los ojos, hasta que Margaret, rompió el delicioso silencio.

-Entonces, ¿vas a aceptar mi propuesta?

-mmm…Claro que lo haré- respondió el Señor Thornton como si estuviera en un sueño…

-¡Bien, entonces solo tienes que firmar unos papeles…que están…¿Dónde están?- Margaret empezó a buscar dichos documentos entre la pila de papeles que estaban en el escritorio, el Señor Thornton se levanto, tomo la mano de Margaret y la obligo a levantarse, ella estaba sorprendida, pero quedo de pie junto a él, en un instante, el la acerco a si, lentamente hasta que quedaron sus labios muy cerca, ella estaba sorprendida, pero cerro sus ojos esperando que el la besara… pero no sucedió, el señor Thornton tomo la mano de ella y la beso cariñosamente, Margaret al sentir los tibios labios de el sobre su mano abrió los ojos un poco decepcionada, pero se dio cuenta que el en verdad era un caballero.

-Sera mejor que vaya a hablar con mi tía- dijo Margaret alejándose del Señor Thornton- Espérame aquí…

-no déjame ir contigo… hablemos los dos con ella-

-no, no conoces a mi tía, pero esta bien que me acompañes hasta la puerta de su salita- Margaret tomo la mano del Señor Thornton y salieron de la oficina, en el pasillo se encontraron con Edith que miro muy sorprendida a Margaret tomada de la mano del señor Thornton, Margaret al verla solo sonrío… Llegaron por fin a salón…Margaret soltó la mano de su prometido y entró al salón donde encontró a su tía con sus labores.

-ah! Margaret, ¿ya terminaste tus asuntos con ese señor? Si es así ven aquí conmigo y ayúdame con mis labores…- la tía Shaw no aparto la vista de sus manos ni un instante para mirar a Margaret

-Tía…-Margaret estaba visiblemente nerviosa pero su tía no se daba cuenta- no, no he terminado mis asuntos con el… debo decirte que…tengo una gran noticia… El señor Thornton me ha pedido matrimonio y ¡yo he aceptado!- Margaret lo conto alegremente pero su voz también reflejaba nerviosismo. La tía Shaw al momento de escuchar la palabra "matrimonio" alzo la vista y miró consternada a su sobrina… no logro decir palabra por unos largos segundos…

-¡en que estas pensando, Margaret!, no te puedes casar… ¡con ese hombre!, ¡apenas lo conoces!-

Margaret se arrodillo y tomo las manos de su tía para contestarle:

-No tía, te equivocas, lo conozco desde hace ya mucho tiempo, y he estado enamorada de El por el mismo tiempo, no me mires así tía, si todo este tiempo he estado enamorada de él y no me había dado cuenta hasta hace unos meses…-

- Bien, puede que tu estés enamorada pero eso no quita que él quiera casarse contigo ahora que el esta arruinado y tu posees una fortuna ade…

-no tía- Margaret logro interrumpir- Él no se casa conmigo por mi dinero, lo se muy bien, no quería contártelo pero debo hacerlo… hace mas de un año el me ofreció su corazón y yo de idiota lo rechace y se Tía , que me ama más que hace un año y yo lo amo tanto a él, que no me importa si usted nos da o no su bendición, soy una mujer independiente que no tiene padre ni madre y puedo tomar sola mis decisiones… Además el Señor Thornton era muy amigo de mi Padre, por lo que estoy segura que él hubiera permitido muy alegremente esta unión… y mi madre le apreciaba mucho y quería como si fuera su hijo, por lo que estoy segurísima que ella no hubiera puesto ningún obstáculo…

-Pero, Margaret, piensa… él no tiene nada que ofrecerte, tu le estas ofreciendo mucho a el…

-Tía, yo lo único que quiero es pasar el resto de mis días junto a el…-Margaret dijo esta última frase con tanto amor en sus ojos que su tía no tuvo mas que responder… la Tía Shaw se levanto dejando en el suelo a Margaret… se acercó a la ventana y se veía muy pensativa…Margaret deseaba poder meterse en su cabeza y saber en que pensaba tanto…

-Bueno querida sobrina, ya que no me dejas otra opción… además de que sé que tus padres hubieran consentido este enlace… (Tu madre me hablaba muy bien del Señor Thornton en las cartas que me enviaba) no tengo más que darles mi bendición y mi total apoyo en su Matrimonio- La tía Shaw se acercó hasta Margaret, tomo la cabeza de su sobrina entre sus manos y beso su frente reafirmando su bendición…

-bueno, creo que debo hablar con tu futuro marido…- Margaret se levanto con mucho entusiasmo, ahora fue ella la que besó la frente de su tía y salió al encuentro de su Prometido.

El señor Thornton se encontraba sentado en una silla en el pasillo con los ojos cerrados, "si que es apuesto" pensó Margaret para sus adentro, se quedo contemplando el rostro relajado de su prometido por un tiempo antes de llamar su atención.

-Ya puedes pasar…- Margaret sonrió y el Señor Thornton se levanto tan rápido que quedo frente a Margaret en un momento… Empezó a subir su mano hacia el rostro de Margaret cuando esta le dijo:-Es mejor que te apures-

- pero ¿no me vas a decir lo que te dijo?-

Margaret se limitó a sonreír y a empujarlo dentro del salón…

Margaret se sentó en un banco en el jardín de su tía a esperar que el Señor Thornton saliera de la entrevista con su tía, miraba el paisaje, los arboles de una manera muy romántica, estaba viajando en sus pensamientos cuando Edith la interrumpió…

-¡Margaret! ¿Ya se fue aquel Señor?, es mejor que se haya ido, Henry no vino temprano pero estoy segura que llegara para el almuerzo- Margaret miro a su prima, y sabía que tenía que decirle lo antes posible de su compromiso. Antes de que Margaret pudiera decir algo Edith se adelantó y dijo:- Oh Margaret ahora que me acuerdo… ¿Por qué ibas tomada así de la mano de aquel señor?

- Edith- contesto Margaret tomando la mano de su prima- voy a decirte algo que te decepcionara…El Señor Thornton y Yo nos vamos a casar- Edith, soltó la mano de Margaret y se levantó violentamente de la banca..

-¿Qué?, no, tu no puedes casarte con el… tu te vas a casar con Henry y viviremos en una casa grande, tu, yo y nuestros esposos e hijos…. No puedes hacerme esto Margaret… ¿Sabes por cuanto tiempo he estado planeándolo?

-Edith! No puedes, no puedes planear la vida de los demás según tus conveniencias… en tus planes… ¿Dónde entro yo? ¿Por qué no consultas lo que yo quiero? No Edith, yo amo al señor Thornton y con el me voy a casar… no siento pena el haber arruinado tus planes- dicho esto Margaret se levanto y empezó a marchar hacia la casa…

-Margaret! Margaret! ¡Perdóname! He sido una egoísta, no debí enojarme o haber planeado tu vida sin mi permiso…

Margaret se detuvo al sentir la mano de su prima sobre su hombro-perdóname por favor, no sabia que amabas a otro hombre y yo solo quería que fueras feliz, pero me metí esa idea loca de vivir juntos en una casa que… - Esta bien Edith, te perdono, pero sigo enojada contigo, te buscare cuando se me haya pasado el enojo…