-Tienes una sonrisa muy bonita John, deberías mostrarla más-

-solo le sonrío a mis seres queridos y tu Maggie eres el ser más querido que tengo ahora-

Pasearon un rato más por el Jardín, hasta que Margaret se acordó del porqué quería hablar con John

-John, Ya que nos casaremos, porque no en vez de una inversión mía, lo tomas como un regalo de bodas, después de todo seré tu esposa ¿no?, sería ilógico, que tú seas mi arrendatario y tengas que pagarme siendo yo tu esposa - John cambió su semblante por uno muy serio… tomo aire antes de responderle a Margaret.

- No, no quiero que hagas eso Margaret, soy consciente que he arruinado mi negocio, no espero que se arregle de una forma tan fácil como tú la estas poniendo…-pero John, piensa, de todas formas el dinero que me pagues quedara siendo nuestro, no tiene sentido- No, Margaret, no insistas… no puedo soportar la idea de que… se solucionen mis problemas tan fácilmente… serás mi esposa, sí, pero quiero ser yo quien te provea a ti, y quiero ser yo quien te proteja, quiero proteger a nuestra futura familia, y sí, me resuelves este problema tan fácil, créeme, me sentiré inútil. Por favor no me mires así, lo hago de esta forma para sentirme bien contigo, y conmigo mismo.- Margaret se acercó a él, tomo su rostro entre sus manos y le dijo: - tu orgullo, creo que eso es lo que más amo de ti…- John la miró a los ojos, y aprovechando que estaban fuera de alcance de los demás, la sujeto de la cintura, la acercó a sí, y la besó… Margaret se sorprendió al sentir su primer beso, los labios suaves y cálidos de su prometido, aquella sensación le gustaba… pero justo cuando ella comenzaba a responder, él se separó – lo siento Maggie…no me dejaste opción será mejor ponernos de nuevo a la vista…-¡Maggie!- Margaret estaba todavía asimilando cuando pudo reaccionar- a si… Vamos- Ella volvió a tomar el brazo de John y retornaron a la vista de su tía y su prima que empezaban a extrañarse…- Margaret, para hacer oficial tu inversión ¿debo firmar algo no? Podríamos ir a buscar los papeles después del almuerzo, quiero regresar a Milton mañana, empezar a buscar trabajadores pasado mañana y abrir la fábrica pasado mañana - ¿Tan pronto te iras? ¿solo tenemos unas horas de habernos comprometido?... pero si es lo que quieres…solo que, me dejarás sola de nuevo, después de haberte esperado todos estos meses… no sabes cuánto deseaba que me dijeras que me amabas todavía, deseaba oír tu voz y estar contigo…

-¿desde hace cuánto que esperas, hace meses dices?-

Margaret se sonrojó – pues, debo confesarte que no, he deseado que renovaras tu propuesta, casi al instante en que te marchaste, aquel día que te hice sufrir mucho… para ese entonces ya te amaba pero estaba confundida, no sabía que era lo que sentía por ti, pensé que era odio o algo parecido, pero me equivoque, así que para rechazarte inventé la excusa que querías ayudarme a subir en la escala social… lo siento John, fue lo único que se me ocurrió decirte en ese momento, lo único que haría que te alejaras de mí, pero no sabes cuánto me arrepentí de haberte dicho eso… es más, no creo que sepas que ese día yo misma me herí, yo misma hice que mi corazón se rompiera en mil pedazos, por culpa de mi orgullo, de no querer reconocer que ya te amaba…y para colmo, empezaste a ser frio y distante, pero lo comprendía… yo también hubiera hecho lo mismo… pero cada vez que nos encontrábamos deseaba tener la misma comunicación que teníamos pero tu… tú te alejabas y encontrabas algo para huir de mi… y después la muerte de mamá… y Frederick….John aquel día en la estación me viste con Fred…-

-Con tu hermano. Si, Higgins me lo contó…-

-¿Qué, como… como lo sabe? Se supone que nadie debía saberlo, Frederick estaba en peligro…Perdóname John, por eso no soy buena para ti, te mentí y le mentí al policía que investigaba diligentemente la muerte de aquel hombre…- No te preocupes Maggie, lo hiciste para proteger a tu hermano y lo entiendo, no tienes que preocuparte, pero puedo preguntar: ¿Cómo esta él? – ¿Frederick? Oh, el está muy bien ahora, vive en Cádiz, con su esposa Dolores, ya tiene dos meses de haberse casado…- Margaret hizo un gesto de resignación –Maggie, has sufrido mucho en esta vida, pero te prometo que ya no tendrías que sufrir, yo te hare feliz-

John, no se llamaría vida si no sufriéramos, la felicidad y la tristeza son parte de ella, y uno tiene que aprender a vivir así…- tu si me sorprendes Maggie, cada segundo que estoy a tu lado me hace amarte más- John tomo la mano de Margaret nuevamente y la besó deseando que fueran los labios dulces de ella…

-Margaret, Sr. Thornton- Dixon apareció frente a ellos – el almuerzo está listo.

-Entonces, Margaret, creo que por su larga conversación ya fijaron fecha para su boda.-

- no tía, de hecho, no lo hemos planeado nada todavía, teníamos que ponernos al día en muchas cosas.-

- lo único que hemos planeado Sra. Shaw, es ir a la firma del Sr. Lennox después del almuerzo-

-oh, bueno irán con Dixon, no puedo dejar que vayan por ahí solos… y ya que van a salir deberían aprovechar para poner el anuncio de su compromiso en el periódico –

-y por favor, reclámale a Henry su ausencia para el almuerzo Margaret- Edith interrumpió

-No creo que quiera hacer eso Edith-

John interrumpió antes que se volviera algo fría la conversación:

- no, no todavía Sra. Shaw, debo ir primero a Milton y contárselo personalmente a mi Madre… no me perdonaría el enterarse por otros medios, por eso planeo salir mañana mismo a Milton, Margaret y yo nos estaremos comunicando por correo-

- oh, no John, yo quiero ir contigo-

-Ooooh no eso sí que no Srta. Hale, usted no sale de London hasta que esté casada-

-Pero tía, yo quiero ir a saludar a mi futura suegra-

-ya tendrás suficiente tiempo para cuando sea el tiempo de tu boda-

- tu tía tiene razón Margaret, deberías esperar ver a mi madre cuando sea el tiempo correcto-

Margaret suspiró sabiendo que no podía hacer más, era una mujer independiente sí, pero en este caso debía someterse a su tía.

Margaret, John y Dixon salieron media hora después de haber almorzado. Margaret iba agarrada al brazo de su prometido y Dixon iba ocho pasos detrás, suficientemente lejos para darles privacidad y suficientemente cerca para vigilarlos.

-¿crees que tu madre estará contenta con la noticia?-

-no lo sé, pero si yo soy feliz, ella no tiene por qué oponerse querida, ella te querrá porque yo te amo- John le sonrió inspirando seguridad.

Llegaron a la firma, Margaret estaba visiblemente nerviosa, hubo un tiempo en que John sentía celos de Henry Lennox, pero no ahora, sabía que el corazón de Margaret estaba seguro; sabio que ese corazón le pertenecía.

Llegaron a la oficina de Henry, quien les abrió y se vio muy sorprendido por la visita que tenía. Como no sabía cómo comenzar la conversación Margaret dijo:

- Edith está enojada por que no llegaste esta mañana y no fuiste al almuerzo-

-Bueno, no he podido ir, Margaret, siento haberte dejado sola para explicarle al Sr. Thornton tu propuesta de negocio… ¿Cómo te fue con eso?

-pues bien, el Sr. Thornton y yo hemos venido para completar la transacción, cosa que no podemos terminar sin la firma del contrato que debemos llevar al banco antes que cierre.

-oh, sí, claro, se me olvidó entregarte el contrato ayer…déjame ver….ajá, ¡aquí esta!-

Henry le acercó el documento a Margaret quien lo tomo y se lo enseño a John que no había abierto la boca para nada, leyó en silencio los términos del contrato y luego dijo al fin:

-tiene una pluma sr. Lennox?

-si por supuesto, aquí tiene señor…

John firmo al lado de la firma de Margaret con una sonrisa y regreso la pluma a su dueño

-Gracias-

Henry se le quedo mirando con desagrado, sabía que el acuerdo en que habían terminado y no quería sufrir más en presencia de Margaret.

-no se preocupe señor, es un regalo, y ahora si me disculpan tengo otras cosas que hacer...-

Margaret quería decirle algo pero John la apuraba a salir de la oficina…

-Vamos querida, debemos dejar al Sr. Lennox trabajar- Margaret reaccionó ante el llamado de su prometido y fue detrás de él, pero Henry abrió los ojos sorprendido, bueno, no sorprendido sus sospechas fueron confirmadas: el Sr. Thornton y su Margaret se casarían, los novios salieron y en el preciso momento que la puerta se cerró, Henry no pudo contener su llanto. Se secó las lágrimas… ¡no podía ser que un empresario, un burgués logrará quitarle a su amada!, ¿Qué debía hacer? ¿Debía quedarse de brazos cruzados? Henry se acercó hasta la ventana para aclarar su mente, pero fue una mala idea, a lo lejos veía a Margaret caminar agarrada del brazo de John, los dos se veían felices y sus ojos gritaban cuanto se amaban. Henry estaba deshecho, no sabía si se recuperaría de este segundo golpe que le daba Margaret. "esto no se quedará así"…

La estación de Londres estaba llena aquel día y John estaba esperando solo la llamada para subir al tren. Margaret fue a despedirlo con Dixon detrás de ella.

Se adelantó al divisar a John cerca del andén, el volteo y la vio acercarse; cuanto deseaba poder abrasarla y besarla para poder recordar sus labios y soportar las dos semanas que no se verían.

Cuando por fin llego, tomo la mano de ella y la sostuvo entre las suyas acariciándolas durante un largo tiempo.

-Te voy a extrañar Margaret, y me frustra mucho no poder estar contigo más tiempo del que quisiera, pero sabes que debo irme y lo más pronto-

-no te preocupes lo entiendo perfectamente, además la noticia que le llevas a tu madre no puede esperar más y debes decirlo tu personalmente...Por favor escríbeme en cuanto llegues y después cuando le hayas dicho a tu madre…

-No te preocupes, lo haré, solo espero que estas semanas pasen volando…

John pudo ver como se acercaba al andén de su pueblo natal, se sentía feliz pero también nervioso, ¿Cómo le diría a su madre, que estaba a punto de casarse con la mujer que ella tanto odiaba?

El tren se detuvo, John bajó lentamente y decidió caminar hasta su casa, o en lo que le diría a su madre. Pasó por las calles absorto en sus pensamientos, lo saludaron varios conocidos pero él no se dio cuenta; algunos se dieron cuenta que no los había visto, pero otros pensaron que solo quería ignorarlos por alguna razón. Así llego a la fábrica, levantó la mirada y vio a un hombre vestido elegantemente, mirar su fábrica con una sonrisa en su rostro, el extraño se dio cuenta que lo observaban, miró hacia su espía, sonrió, toco el ala de su sombrero a modo de saludo y siguió su camino. John quedo extrañado, pero no tuvo tiempo de pensar más, había llegado a la puerta de su casa, tomó aire y entró.

Tenía como costumbre, mirar por la ventana, siempre que su hijo no estaba con ella. Y aquella tarde, no haría la excepción, así que caminó hasta su ventana favorita a contemplar lo solitario de la fábrica y lamentarse por la situación en que se encontraban. Su hijo se había ido hace una semana, para arreglar unos asuntos con sus clientes y socios a Londres, y no regresaría hasta dos semanas más, por lo que le pareció extraño ver su silueta entrar al patio, pero lo más extraño, fue darse cuenta que él no la había visto… el sabía que ella estaría ahí, en la ventana esperando su llegada, pero él no la vio, oyó el sonido de la puerta abrir y cerrarse, ella sabía que algo no andaba bien… escucho cuando la puerta del salón se abrió, volteo y vio a su hijo aun ensimismado…

-¿John?

Él reaccionó al oír su nombre, y miro a su madre, le sonrió y la abrazo, como si no se hubieran visto en años. En eso entro una mujer al salón, una mujer que John sabia era la cocinera…

-Oh! No sabía que el señor llegara hoy, iré a poner un plato más y les aviso, con su permiso- y ella salió apresuradamente.

- Madre, ¿por qué la Sra. Robinson está haciendo de mayordomo?

- oh John, sabes cómo están las cosas actualmente, sabes que no tenemos para pagar al servicio, por eso me he estado despidiendo de ellos lentamente- la Sra. Thornton se veía contrariada al pensar que tendría que dejar la vida como la conocía y volver a vivir la pesadilla de algunos años antes…John no soportaba verla así… se arrodillo, tomo su mano, la obligo a mirarlo y le dijo con una gran alegría una de las noticias que traía…

-pues madre, ya no tendrás que deshacerte de ellos, he conseguido que alguien invierta en Marlborough mill y por lo tanto no tendremos que abandonar esta casa

- oh! John eso… ¡eso es una gran noticia!, entonces tendré que llamar de nuevo a todo el servicio… oh, John no sabes cómo me hace esto feliz…- ella lo abrazo ahora con más entusiasmo. Estaba orgullosa de su hijo, nadie era perfecto como el… John pensó que no podría postergar por más tiempo la otra buena noticia…

-madre, esto no acaba ahí, tengo otra noticia- dijo sonriéndole a su madre

Pero antes de poder decir cualquier cosa, la Sra. Robinson hizo su aparición para anunciar que la cena estaba lista, John entonces pensó que era mejor contarle a su madre, después de la cena…