Antes que nada... FELIZ NAVIDAD! XD bieeen... esta historia es un delirio especial... espero que no me maten la verdad... por favor sean pacientes, sinceramente no espero que les guste mucho la trama al principio, pero sigan leyendo... creo que vale la pena jejeje

Me gustaría agradecer a mis amigas fatty rose malfoy y Kris. que me aguantaron en los preparativos de esta historia (sólo Dios sabe cuánto las molesté en especial con los nombres de los OC) XD gracias chicas! son las mejores!

Debo mencionar que ninguno de los personajes de la saga Resident Evil me pertenecen pero sí me pertenecen los personajes de mi propia autoría y también debo mencionar que... el LEMMON ESTA VINIENDO! (LeonxAda, por si no queda claro XD)


Leon no podía creer que ella había seguido con su vida… las cosas no debían ser así, ella iba a vivir con él, él sería el hombre por el cual ella lo dejaría todo, el peligro, las armas las misiones… y sin embargo allí estaba, con su vientre abultado por la vida que cargaba en su interior, de la mano de un hombre alto y castaño; ese hombre tenía en su rostro una sonrisa altanera, como si fuera el rey del mundo… Leon bajó la cabeza sintiéndose avergonzado y derrotado…de hecho, ese hombre sí era el rey del mundo, tenía en sus manos a la mujer más hermosa de todas que llevaba en su vientre a su hijo, ese hombre había conseguido lo imposible… domar a la fiera solitaria de Ada Wong.

Kennedy no sabía el nombre de aquel sujeto… pero lo odiaba desde lo más profundo de su ser… porque le había robado su vida… por un momento también odió a Ada ¿Por qué no le había esperado? ¿Por qué no le había buscado? 17 años estuvo obsesionado con ella… tratando de olvidarla, tratando de… reemplazarla…

Kennedy eres un bastardo egoísta, tu trataste de olvidarla, de superarla y de reemplazarla con otras mujeres pero te molesta que ella haya sentado cabeza… te molesta que te hayan robado, te duele el orgullo porque pensaste que tú serías él que siga con su vida, no ella.

La voz de su interior le decía la cruda verdad; esa mujer había avanzado, quizás hasta lo había olvidado… Leon no pudo evitar sentir como su corazón se partía ante la razón de su mente, era egoísta, era tonto, la había perdido mientras trataba de olvidarla pensando que ella se cansaría del juego del gato y el ratón y sería ella quien toque a su puerta, quien lo busque… pero nunca se apareció ante él y él solo esperaba, esperaba y esperaba, fingía que el dolor de su alma y de su corazón eran demasiado como para intentar buscarla, creyó que la sola idea de tratar de rastrearla era inútil… aún cuando nunca lo había intentado y allí estaban los frutos de su estupidez, justo frente a sus ojos.

Leon no sabía qué hacer… se sentía perdido, derrotado, todo por lo que él alguna vez había luchado ya no estaba allí, se había desvanecido, se había escapado…

No finjas que luchaste por Ada, nunca lo hiciste, sólo la veías y esperabas que ella se acerque a ti… cuando tuviste la oportunidad de ir tras ella no lo hiciste aún cuando ella te salvó mil veces tú nunca fuiste capaz de darle las gracias, de buscarla… y ahora te quejas y lloras.

De nuevo esa molesta voz le estaba diciendo las cosas que no quería oír… pero que muy dentro sabía, eran ciertas; él siempre había amado a Ada, de verdad lo había hecho, pero nunca hizo mucho por ella… es más él la consideraba como su "ángel guardián privado"… siempre dispuesta a protegerlo pero nunca dispuesta a darle respuestas.

¿Tu ángel guardián? ¿Qué hacías tú por ella?

La protegí del gobierno cuando Raccoon terminó.

Porque pensaste que estaba muerta.

Hice lo mismo en España… la salvé de Saddler.

Si, lo había olvidado, ella cayó en las manos de Saddler luego de salvarte el culo por décima vez… déjate de juegos…

No puedo creer que ella me haya olvidado… yo no la olvidé.

No sabes si te olvidó… pero ¿En qué se diferencia de ti? Tú estuviste con muchas mujeres para olvidarla… Ángela, Ingrid, Ashley y todas las demás que se te acercaban… nunca rechazaste a ninguna. Ella es una mujer bien parecida ¿Por qué tú tenías derecho de acostarte con cualquiera y ella no con cualquier hombre?

Siempre la amé.

Es cierto… sólo que no supiste manejar el amor que tenías hacia ella.

Ada Wong vio a su marido dormir plácidamente a su lado y sonrió ante esa visión… le daba ternura verlo, la mujer tapó el torso desnudo de su compañero antes de levantarse de la cama matrimonial para dirigirse al cuarto de baño, una vez allí soltó el agua y se desvistió…. Se mordió el labio inferior entre divertida y sorprendida, nunca se había figurado así, junto a un hombre como el que descansaba a su lado todos los días ni mucho menos cargando a una pequeña personita fruto de su amor… amor… esa última palabra resonó en la mente de la mujer de cabello negro… amaba a su esposo, pero… amaba más a otra persona, alguien a quien nunca pudo olvidar, una parte de su pasado que jamás pudo dejar ir.

_Leon_ susurró nostálgicamente abrazándose a ella misma y perdiéndose en sus agridulces memorias sobre el rubio; un movimiento en su interior la sacó de sus pensamientos, como si esa pequeña criatura intentara captar su atención y disipar su pena, la mujer dirigió una de sus manos a su vientre que cada vez se mostraba más abultado como símbolo del crecimiento de la vida que se formaba en ella. Ada amaba a su hijo más que a nada, más que a su esposo, más que a Leon, más a su vida misma, más que a todo lo que ella fue y sería… ese niño era su mundo y ella lo daría todo por él.

Una vez más se miró, su vida había cambiado tanto… después del brote de China decidió sólo hacer misiones simples, robos o alguno que otro asesinato, nada tan arriesgado como meterse con armas biológicas nuevamente… era como volver a sus comienzos como mercenaria, cuando deseaba una vida de reconocimiento y de adrenalina, ahora era todo lo contrario; quería vivir tranquila junto con su nueva familia, nunca dejaría de hacer misiones, pero ya no tendrían nada que ver con algún tipo loco que quiera dominar el mundo… Sí, las diferencias entre las ganancias de las armas biológicas y las que pequeñas misiones era abismal, pero el dinero no era un problema, ella y Damian habían amasado una fortuna tan prominente y secreta que podría hacer que ni ella, ni su hijo, ni los hijos de su hijo movieran un dedo en toda su vida; ese hecho le alegraba, su hijo crecería como un príncipe encubierto.

Cuando Damian se despertó estaba solo, su esposa no se encontraba a su lado; no pudo evitar sobresaltarse ante su ausencia… era una costumbre que no había perdido, siempre que él despertaba y ella no estaba a su lado se mostraba algo asustado, pensando que lo había abandonado o que todo había sido un sueño, como solía pensar en el principio de su relación cuando ella se escabullía en medio de la noche dejándole sólo sus memorias y un lugar vacío a su lado… a veces parecía burlarse de él dejándole unas pequeñas notas de despedida… Damian las guardaba a todas, eran como su recuerdo, su ancla a la hermosa realidad, eran el elemento que le aseguraba que la noche anterior no había sido un sueño ni una jugada de su imaginación.

El hombre se calmó un poco al escuchar el agua de la ducha correr, pero de todas formas no estaría del todo tranquilo hasta que no comprobara su presencia, hasta que no se viera reflejado en sus ojos de jade, hasta que no viera su piel pálida y tersa, hasta que no viera el crecimiento de su semilla en su interior. Damian caminó hacia el baño y la vio… vio todo lo que quería ver, sus ojos verdes, su piel brillando por las gotas de agua que mojaban su cuerpo, vio a su hijo crecer en la mujer que amaba… se preguntó cómo sería al nacer, sabían que sería un niño, un pequeño hombrecito que continuaría con su apellido, pero se preguntó si tendría el cabello negro azabache de su madre o su cabello castaño, se preguntó si sus ojos tendrían el color de las selvas en primavera o si serían del color de la miel como los suyos… Damian esperaba que tuviera los ojos de su madre… nunca había visto unos como los de ella, eran únicos.

_Buenos días_ saludó Ada al ver a su marido en la puerta del cuarto de baño mirándola con su típica sonrisa. Ella apagó la llave del agua y se dirigía a buscar la toalla para envolver su cuerpo, la mirada del hombre seguía cada uno de sus movimientos.

_Buenos días mi vida… ¿dormiste bien?_ saludó; el niño en el vientre de Ada se movió alegre al escuchar a su padre, la mujer se llevó una mano a la zona al sentir el movimiento, ese gesto hizo sonreír aún más a su esposo.

_Sí… ¿y tú?

_Nunca duermo mal a tu lado

_ ¿Nunca te cansas de decir esas cosas?_ sonrió Ada pasando a su lado

_ ¿Debería?... ¿Cómo se está portando mi pequeño hombrecito?_ preguntó mientras agarraba a su esposa que pasaba junto a él… y la presionaba contra su cuerpo… no quería dejarla ir, sus fuertes manos bajaron hasta el vientre de su compañera… donde pudo sentir su descendencia volverse cada vez más fuerte.

_Esta algo inquieto… es la segunda vez que se mueve desde que estoy despierta

_Es mi hijo, no debería sorprenderte_ sonrió orgulloso mientras besaba a su esposa en la frente.

Leon observó a esa familia por algunos días… no sabía si ella se había dado cuenta de su presencia o no… esperaba que sí, quería hablar con ella… decirle que lo sentía terriblemente y que la amaba… podría haber tocado a su puerta o sólo hablarle, pero era demasiado cobarde como para hacerlo y por más que odiara a su nuevo compañero… no quería destruir una familia, además, podía ver en los ojos de ese hombre que amaba a esa mujer… pero no como él… nunca como él.

_Nosotros estábamos destinados a estar juntos Ada… ¿Por qué me hiciste esto?_ susurró para sí mismo mientras daba un último vistazo a la familia; con lágrimas en sus ojos Leon Scott Kennedy decidió dejar a Ada Wong y vivir su propia vida, decidido a dejar ir esa parte de su pasado.

_Tío Nicholai_ gritó con entusiasmo un pequeño niño mientras corría por el parque al encuentro del hombre corpulento

_Hola campeón_ dijo el ruso alzándolo en el aire_ ¿Cómo estás?

_Bien ¿y tú?

_Muy bien… oye campeón ten… pero no le digas a tu madre_ dijo dándole al niño un billete de 5 dólares y guiñándole el ojo para sellar su secreto

_ ¿Qué es lo que debemos ocultarle a su madre?_ preguntó una voz rasposa y masculina

_ jajaja no es de tu incumbencia amigo_ sonrió Nicholai

_Es mi hijo, debo saber lo que sucede con él

_Mira papi, el tío Nicholai me dio 5 dólares_ el niño le mostró a su padre su nueva adquisición_ ¿Puedo comprarme un helado?

_Claro amiguito, ve, pero no te alejes mucho_ el padre sonrió al ver a su hijo correr

_Se parece mucho a ti, pero tiene los ojos de Ada_ dijo el ruso

_Sí, es genial… siempre quise que tuviera sus ojos… creo que son lo mejor de ella

_Dime Damian… ¿ya fue a su misión?_ preguntó tomando asiento en uno de los bancos del parque, el otro hombre lo imitó

_Sí, se fue esta mañana… estoy algo preocupado_ confesó Damian, Nicholai rió ante la declaración

_ ¿Por qué?

_Es mi esposa, la madre de mi hijo, claro que me voy a preocupar

_Eres mercenario como ella y yo, deberías saber que ella estará bien. Aunque en parte te entiendo, últimamente ha pasado mucho tiempo desde su última misión

_Preferiría haber ido yo

_No podías Damian, ella es espía, esta entrenada para hacer muchas más cosas que nosotros, descuida, la Organización no le dará la espalda_ lo que Gianovaef decía era cierto, los de la organización eran muy diferentes a Wesker y a Simmons, ellos protegían a sus empleados y a sus familias, fue esa una de las razones por las cuales Nicholai llevó a la mujer a trabajar allí… El amigo de Nicholai sólo suspiró resignado mientras mantenía la vista en su hijo.

_Dime… ¿Alguna vez pensaste que su vida sería así?_ preguntó el castaño

_No, pero siempre lo esperé… ella no es una mala persona y ustedes dos son el uno para el otro_ Nicholai mintió… él sabía que ellos no habían nacido para estar juntos, eran una linda pareja, sí, pero… el ruso sabía que Ada aunque amara a su marido amaba a otro hombre aún más.

_Gracias por todo Nicholai, eres un buen amigo_ sonrió Damian, era muy buen amigo de Nicholai desde que trabajaban juntos, el rubio sonrió.

Una elegante mujer salía de un edificio tan tranquilamente como había entrado, sin levantar sospechas, su trabajo había sido realizado con éxito… ella caminó por unas 3 calles cuando una patrulla de policía y una ambulancia pasaron a toda velocidad junto a ella.

_Lamento informarles que a menos que puedan reconstruirle la cabeza el viejo esta muerto_ susurró mientras veía los vehículos alejarse, sólo quedaba anunciar a sus jefes que su trabajo estaba listo y volver a casa…

Habían pasado meses desde su última misión pero no estaba en absoluto fuera de práctica, su técnica y su trabajo seguían siendo igual de impecables aún cuando ahora ya no era una mercenaria de tiempo completo sino una… ¿mujer de familia?... Ada Wong sonrió ante el último pensamiento... el título quedaba divertido en ella. El sonido de su celular la sacó de sus pensamientos.

_El trabajo está hecho_ informó la fémina al hombre que aparecía en la pantalla

_Sabía que no sería un problema para ustedes… por favor… siéntase libre de volver con su familia señorita Wong, su paga acaba de ser depositada_ a pesar que era una mujer casada ella insistía en usar su nombre de soltera, a Damian no le había gustado nada la idea pero se acostumbró a ello.

_Bien, ha sido un gusto

_Ha! Y por favor salude a su esposo de mi parte

_Lo haré_ seguidamente la comunicación se cortó, ahora sólo debía volver a casa.

_Hola cielos, estoy en casa_ saludó Leon S. Kennedy al cruzar la puerta de su residencia, una pequeña criatura rubia salió a su encuentro

_Papi, papi… mira lo que hice hoy_ dijo sacudiendo con entusiasmo una hoja de papel con un dibujo en ella

_A ver mi vida… ¿Qué es?

_Este eres tú papi, esta es mami y esta soy yo_ dijo señalando un gran garabato azul, luego otro de menor tamaño celeste y finalmente el más pequeño rosa

_ ¿Y qué es esto?_ preguntó el padre viendo otro garabato celeste con un centro dorado

_Ese es mi pez_ la niña sonrió

_Pero no tenemos un pez

_ ¿Podemos tener uno?

_Pregúntale a mami_ dijo mientras se ponía de pie

_Mami dijo que sí

_Bien, entonces creo que hoy iremos a buscar un pez para ti_ Leon caminó a la cocina donde vio a su esposa preparando la cena_ así que tendremos un pescado

_Así es_ sonrió la mujer al ver a su marido… ella tenía el cabello un poco más oscuro que el de su esposo, su tez era más clara y sus ojos eran de un verde pálido… era una mujer hermosa a los ojos de Kennedy… pero no tanto como ella. El hombre sacudió mínimamente su cabeza para alejar los pensamientos que no deseaba tener ya que sólo abrían heridas profundas que tardaban años en dejar de sangrar y que nunca sanaban.

_Bien, que sea una sorpresa, iré a comprarle el pez esta tarde ¿está bien?_ él se acercó a su esposa y la abrazó; ella se entregó al abrazo del hombre.

Kate Kennedy parecía vivir el sueño de toda mujer normal, tenía una hermosa e inteligente hija de 3 años y esposo al que amaba y que la… bueno… él la quería y ella lo amaba con toda su alma. Aunque muchas veces se preguntaba ¿Qué ganaba ella fingiéndose inocente y ajena a todo? Fingiendo que no sabía que el hombre que cada noche dormía junto a ella fantaseaba con otra mujer de su pasado a la que ella nunca había podido opacar. ¿Qué ganaba? Bueno… Kate ganaba… estar junto a un hombre al que ella sí adoraba.

Por un momento las voces de sus amigas diciéndole que envidiaban su vida retumbaron en su cabeza, la verdad ella tenía una linda casa, con una bonita familia y un hombre que podía mantenerlas a ella y a su hija; pero Kate nunca mencionaba que… no todo era lo que aparentaba… quizás porque desde los primeros días ella intentó fingir que la cuestión con "esa mujer" desaparecería pronto, quería convencerse que sería ella quién quite los fantasmas del pasado de la mente de Leon; pero con el corto paso de los años y de las repetidas evidencias se dio cuenta que nunca podría hacerlo. No obstante, le reconfortaba saber que esa mujer llevaba años sin aparecerse ante su esposo y quizás hasta lo había olvidado, pero el verdadero problema que atormentaba a Kate no era que ella lo olvide sino que Leon no pueda olvidarla.

Kate recordó amargamente su noche de bodas; un hotel lujoso… una cama matrimonial… nervios, amor y un Leon romántico y pasado de copas que en el momento del orgasmo susurró en su oído "Ada". La mujer intentó contener las lágrimas que el recuerdo le causaba… culpando de la reacción a las cebollas que tenía en frente, ella pensaba que esa graciosa verdura se había convertido en su gran confidente y canal de desahogo ya que podía camuflar su dolor detrás de fuerte olor que hacía estallar sus ojos en saladas lágrimas.

Ada ya había llegado a su ciudad pero aún no volvería a casa, tenía bastante tiempo para comprar a su hijo un regalo… ¿Qué sería lo adecuado? Damian y ella habían pensado en darle un perro desde que el niño demostró ser responsable para atender a su pez dorado, de todas formas pensó que no sería malo llamar a su marido para saber qué opinaba de la idea.

_Ada! Que gusto me da oírte_ saludo su marido del otro lado de la línea

_Hola… ¿Cómo esta todo por allá?

_Muy bien, fuimos al parque y nos encontramos con Nicholai… te estamos esperando

_Llegaré dentro de unas horas_ mintió, le gustaba darle esas pequeñas sorpresas a su familia_… pero antes quería comprarle un regalo a James… estaba pensando en un perro ¿crees que estará bien?

_ ¿Un perro? Bueno, cuidó muy bien de su pez dorado y además se ha portado muy bien… creo que se lo merece…

_Ada! Asegurate que sea un perro grande, de hombres, no vayas a traer una rata chillona_ se escuchó la voz de Nicholai que seguramente estaba con su marido y había captado toda la conversación.

_Amor, es cierto, trae uno grande… a James le encantará_ Ada sonrió

_Bien, llegaré en unas horas, cuídense, los amo

_Te esperaremos, te amamos_ la comunicación se cortó.

Leon se dirigió a la tienda de mascotas en busca de un pez (y una pecera) para su pequeña hija, cuando entró saludó a joven del personal y se dirigió a la sección de acuarios.

_ Vaya, mira eso_ escuchó que uno de los empleados le decía a otro mientras señalaba con la cabeza a una mujer que observaba las jaulas de perros.

_No me molestaría que me lleve a mí_ respondió el otro. Leon dirigió su mirada hacia la persona de la que hablaban, su instinto de hombre le decía que la visión podría valer la pena. Entonces la vio, habían pasado más de 20 años y ella seguía igual, con el cuerpo que una mujer de 24 envidiaría y la experiencia de la acompañaba con los años… seguía siendo tan perfecta… si no lo hubiese visto con sus propios ojos jamás hubiese creído que ella había tenido un hijo.

Quién diría que sigue igual… es más hasta parece que se ve mejor… ¿Podrías hablarle?

No, nunca… debo seguir adelante

Sabes que lo necesitas… necesitas oír su voz, sus explicaciones… háblale

Esa voz en su mente tenía toda la razón, él necesitaba hablar con ella…

_Tiempo sin verte_ dijo una voz masculina tras ella, esa voz… tan familiar, se dio la vuelta, apartando la mirada de los cachorros y lo vio… tan guapo como siempre… los años le sentaban muy bien.

_Vaya… Nunca me hubiese imaginado que al fin tendríamos un re encuentro tranquilo sin BOWS de por medio_ contestó levantando una ceja

_Algún día tenía que pasar… más de 20 años después… pero pasó_ dijo él con una sonrisa como si fueran los mejores amigos del mundo… pero ellos sabían en su interior que todo estaba mal…

_ ¿Qué haces aquí?

_Estaba comprando un pez pero no se cual elegir… ¿y tú?_ se imaginaba la respuesta y una situación, quizás no muy diferente de la suya.

_Busco un perro

_ ¿Te sientes sola?_ se burló

_No… ¿Por qué buscas un pez?_ como siempre ella evadía sus preguntas, de seguro ella ya había notado la alianza de oro que llevaba en su dedo… nada se le escapaba a Ada Wong

_ ¿Quieres tomar un café?_ fue el comentario más simple y estúpido que se le pudo ocurrir, sabía que ella diría que no

Ada no supo realmente que hacer con esa pregunta tan simple… no estaba acostumbrada a un encuentro tan casual con ese hombre… su moral le dijo que dijera que no, su esposo y su hijo la esperaban en casa… pero algo en Leon, quizás sus ojos, quizás su sonrisa, ella no lo sabía, lo único que sabía era que había recordado porque se había enamorado de ese hombre, siendo un fantasía, un amor imposible por muchos años, un amor imposible que perduraba en su interior, aún cuando había prometido dejar el pasado atrás… no podía liberarse de él… podía liberarse de todo menos de Leon.

_Sí, claro_ Los ojos del rubio se abrieron en la sorpresa por la respuesta que la fémina frente a él acaba de dar.

Ambos caminaron en silencio y con cierta distancia hasta un café cercano, la orden de los dos fue sencilla, un café negro… lo ideal para hablar de un tema delicado… como… sus vidas y sus familias.

_Y bien… ¿Qué ha sido de ti?_ Leon fingió no saber nada de ella, fingió que su corazón no estaba roto. Ada suspiró.

_Leon… soy una mujer casada_ dijo mirándolo a los ojos

_Lo se_ dijo con un poco de dolor en su voz y apuntando con la cabeza a la pieza de joyería fina que vestía una de las manos de la espía_ ¿Por qué Ada?

_Lo hice por ti_ ella vio la ira destellar en los ojos azules del rubio

_No me mientas

_No lo entiendes

_ ¿Qué debo entender Ada? ¿Qué? ¿Qué es lo que siempre debo entender pero que nunca me explicas?_ Leon empezaba a levantar su voz, víctima del dolor y el enojo, por su parte, ella se mantenía calmada… como siempre

_Era demasiado peligroso… no quería arriesgarte

_Y por eso te casaste con otro hombre… ¿Qué tiene él que yo no tenga? ¿Por qué si es peligroso para mí que estés conmigo pero no con él? ¿Acaso ah estado enamorado de ti más tiempo que yo? ¿Acaso cae en tus juegos más fácil que yo?_ su voz y su mirada eran como dagas que penetraban en el alma de la mujer… pero ella no lo demostraba

_No lo entenderías… lo nuestro Leon… nunca hubiese podido ser

_Nunca lo intentamos

_Veo que tú tampoco perdiste el tiempo_ cambió rápidamente de tema viendo el anillo sencillo en su mano. Leon no contestó_ Creo que ambos nos encontrábamos en esa tienda por algo en especial… dime ¿Cómo se llama?

_ ¿Quién?_ era su momento de evadir respuestas

_Tu esposa_ no pudo evitar sentir celos al mencionar esa palabra

_Kate… ¿y tu esposo?_ las últimas palabras estaban cargadas de resentimiento

_Damian… Calculo que tienes hijos ¿Cuántos?

_Una niña… Emma… ¿Cómo se llaman tus hijos?_ una punzada de dolor atravesó el corazón de Ada… una hija…

_Sólo tengo uno… James, tiene 4 años_ ella sacó su celular y le mostró la fotografía de su niño con su esposo, cuando Leon la vio, parte de su corazón se rompía… ese podría ser su hijo con ella.

_Tiene tus ojos_ Kennedy chasqueó la lengua al decir su observación… no quiso mencionar que el niño se parecía a su padre… odiaba a ese hombre con todo su ser.

_Leon… lo siento_ susurró

_ ¿Alguna vez me amaste?

_No puedo contestar eso… debo irme Leon_ ella sacó dinero de su cartera, lo dejó sobre la mesa y se levantó… no quería seguir mas con esa charla… no debía seguir con esa charla

Kennedy la observó levantarse… ¿Qué debía hacer ahora?

Lo que no hiciste antes… ve…

Leon apresuró el paso para encontrarla… ella ya casi había llegado a un corvette de color rojo… seguramente el suyo; puso una mano en su hombro para detenerla

_Ada…_ susurró. Ella no contestó y evadió su mirada_ Por favor…

Esos ojos suplicantes, únicos, azules como el cielo mismo en el más hermoso de los días, Ada difícilmente podía pensar en el hombre que la esperaba en casa para abrazarla, besarla y hacerle el amor… ella sólo podía pensar en Leon haciendo eso… sólo podía pensar en Leon como el único a su lado.

_ ¿Qué quieres Leon?_ no podía demostrar que por dentro toda su estabilidad, su moral y su cordura se perdían en las facciones de quien se encontraba frente a ella.

Leon no supo decir por qué hizo lo que hizo, pero no se arrepentía mientras probaba el sabor de sus labios… tenía el sabor del café que acababa de tomar y a lápiz labial… pero no era como el de Kate… era distinto… mas delicioso… o quizás eran sólo sus labios los que eran diferentes a los de la mujer que aguardaba por él en casa.

Por un momento el beso le sorprendió, y luego se dejó llevar en el momento, se dejó embriagar en su sabor, en su olor… luego, nada más a su alrededor o en su vida importaba, sólo eran ellos dos, los amantes que no pudieron ser, una vez más unidos en un beso doloroso y hermoso que representaba su relación tal y como era… complicada, apasionada, imposible… prohibida.

Leon se aferró a ella, presionando cada vez más sus labios sobre los de ella, como si su vida dependiera de la unión de sus labios y ella respondía de la misma forma como si ese beso fuera a sanar todas las heridas que tenían abiertas en su interior, ambos sabían que ese sabor, esa emoción que estaban viviendo, sintiendo, experimentando no era más que una droga… un calmante para su dolor y cuando el efecto pasase… el dolor sería peor que antes… pero no importaba… en ese momento no existían ni Damian ni Kate ni nadie… sólo ellos, pretendiendo salir a flote de su tristeza… pero hundiéndose más en el calmante, en el placer culpable que representaban el uno para el otro.