Capitulo n°5

-Yaten, hicimos todo lo posible, para salvarla pero…

- Pero… dígame que está viva por favor…

-Lo lamento mucho… Mina murió… Por más que tratamos, la histerectomía realizada no logro frenar el sangrado, ella entro en paró y no pudimos hacer nada más.

Yaten se fue al piso de rodillas llevando sus manos hacía su cabeza derramando un mar de lágrimas, pidiendo por su amor, pidiendo por que vuelva.

-¡Regresa a mí! Necesito tus brazos, tus besos, tu risa, tus peleas, tus gritos, tu aroma…

Serena estaba sentada en uno de los asientos de la sala de espera cuando ve a Yaten arrodillarse en el suelo y comenzar a llorar. En ese momento supo que su amiga se había ido e instantáneamente comenzó a llorar preguntándole a dios porque se había llevado a su amiga, una de las pocas razones para mantenerse en este mundo. Ella se paró del asiento y camino hacía Yaten, que golpeaba con todas sus fuerzas el suelo de la clínica ignorando las recomendaciones de él doctor.

-¡Yaten Kou! ¡Tú me levantaste y me hiciste volver pero sabes algo, yo no tenía una buena razón para seguir con mi vida más que ustedes dos y tú tienes al pequeño Seiya por quién luchar, por lo tanto ponte de pie y dame un abrazo porque me siento morir!-Le dijo en tono fuerte Serena estirando sus brazos y llorando con el corazón retorciéndose de dolor.

Yaten se puso de pie y abrazo a Serena con todo el sufrimiento del mundo llorando las más amargas lágrimas que jamás habían salido de él. El gritaba sobre él hombro de Serena-¡Minaaaa!, ¡Minaaaaa!

Serena puso sus manos sobre la cabeza de Yaten acariciando su pelo y de esta manera comenzó a decirle…

Amigo, tengo él corazón herido

Mi amiga y mi amor se desvaneció.

Se alejaron de mí vida,

Me dejaron afligida

Y no me queda más que esta canción

Como puede ser…

Porque se fue…

Porque se alejó para siempre…

Hoy para ti…

Ser tú apoyo fiel…

Y llorar junto a ti este dolor…

Son cosas del amor…

Yaten amainaba sus lágrimas y prosiguió con ella…

Mi vida se va junto a ella,

Solo me queda el recuerdo de su amor.

Nuestra semilla en la vida,

Nuestro retoño que me mira,

Me recordara lo mucho que la amo.

Como puede ser…

Porque se fue…

Porque se alejó para siempre…

Hoy para ti…

Ser tú apoyo fiel…

Y llorar junto a ti este dolor…

Son cosas del amor…

Juntos abrazados y llorando le dedicaban estas últimas palabras a Mina.

Yaten pasó al quirófano para verla pero él dolor fue enorme al ver fría y sin vida. Hace solo unas horas atrás ellos comenzaban a vivir su amor, un amor tan grande que creían derribaría barreras pero al verla blanca y con sus labios azules no lo podía creer.

Se acercó a ella para besarla pero se dio cuenta que no quería recordar su tibiez dulce con el de su frialdad vacía de vida.

-Mina, amor, no te preocupes por Sei, yo seré un buen padre para él. Le contaré todo sobre ti. Le diré que su madre fue la mujer más dulce del planeta, con la mejor sonrisa que podía existir, algo terca y testaruda pero al fin y al cabo era lo mejor que me pudo pasar en la vida. También le contare que tú lo amaste mucho desde el primer momento en que supo que él estaba en tu vientre, como le hablabas y le cantabas todas la noches antes de irse a dormir, le diré que te amo, te amé y te amaré hasta el final de mis días.

Yaten se retiró del cuarto dirigiéndose hacia la sala de neonatología para poder ver a su hijo. En este momento solo quería abrazarlo y pedirle perdón porque él le había dicho que Mina estaría con ellos, que no se iría pero no pudo cumplir.

Al llegar, solo se paró frente a la incubadora del bebe observándolo. Tenía el cabello rubio, como Mina pero se notaban las facciones de él.

-¿Señor Kou? Mañana podrá retirar a su hijo, se encuentra bien, los pulmones alcanzaron a desarrollarse y no presenta complicaciones-Le dijo la enfermera que salía de la habitación.

Yaten se retiró hacía su casa demacrado y molido por los sucesos, solo quería llegar a su cama, llorar, llorar y llorar.

Al día siguiente Yaten retiró al pequeño de la clínica, firmo todos los documentos para retirar el cuerpo de Mina y comenzar con el ritual fúnebre.

El cuarto día estaba siendo para Yaten el más doloroso de todos, hoy se despediría para siempre de su amor, le daría santa sepultura a la mujer que le dio la cosita más dulce del mundo y le lleno el alma de esperanzas.

Se encontraban bajando el ataúd y Yaten estaba parado al pie del cajón, observando los últimos minutos de estar cerca de ella. Puso su puñado de tierra sobre el cajón y deposito un jazmín sobre el mismo.

Serena se paró con el pequeño Seiya en brazos hasta donde estaba el cajón, se agacho, tomo un poco de tierra en sus manos y lo largo al cajón. Llorando bajo su mirada encontrándose con los ojos verdes del pequeño…


-¡Nooo! ¡Mina! – Grito Serena muy asustada sentada en el borde de su cama…

-Fue una pesadilla, todo eso fue una pesadilla. Mina y ese bebe, esos chicos… que sueño tan confuso- dijo Serena rascándose la cabeza y parándose junto a su ventana mirando la luna que estaba peculiarmente blanca y reluciente. Se dio la vuelta para volver a acomodarse en su cama y dormir olvidándose de todo.

En la mañana siguiente Serena desayuno junto a su madre y su hermano, se subió a su auto directo a la universidad apurada por dos razones: llegaba tarde y necesitaba ver a Mina, porque el sueño de anoche no le permitió dormir bien y deseaba ver que ella este bien.

-¡Mina!- Dijo Serena ignorando el saludo de los babosos en el camino y apresurada se dirigía hacía su amiga-¡Gracias! – Le dijo en tono bajo abrazándola- ¿Estas bien? Mírame-le dijo poniendo sus manos sobre su cara explorando su rostro.

-Heee, Serena ¿te golpeaste la cabeza o algo por el estilo hoy? Estas atenta y expresiva, eso es raro, incluso viviendo de ti.-Le dijo Mina separándose de los brazos de Serena.

-Es que anoche tuve una pesadilla horrible, déjame contarte. Tú te quedabas embarazada pero por complicaciones morías, yo me había casado con un chico que ni conozco pero que muere por un accidente aéreo. Ya ves por qué estaba preocupada…

-Hay amiga, no pasa nada, si te pones a darle cabida a los sueños te volverás loca y el colmo es que me haces madre, si sabes muy bien que a mí no me interesa nada que tenga que ver con el amor y todo las cursilerías.

-Eso espero, aparte tú sabes, yo estoy con Darien hace más de 4 años, ya he pensado en cómo será nuestra boda, mi vestido, la fiesta, las dama de honor…

-Hay amiga ni creas que me aras vestir como una damita, ya sabes lo del blanco o rosa a mí no me va.

-¡Jaja! Tú no cambiaras nunca amiga.

Serena y Mina se acomodaron en unas sillas de la segunda fila en asientos parejos cuando ven ingresar a la profesora.

-¡Buenos días muchachos y señoritas! Pasen por aquí alumnos- le dijo a dos muchachos que ingresaban causando conmoción entre las jóvenes en especial a Serena- Hola mucho gusto mi nombre es…

-Seiya Kou- dijo Serena en voz baja antes que él.

-Seiya y me apellido Kou- Dijo el muchacho de cabello negro azabache medio azulado, largo hsat la cadera sujeto con una cola y ojos azul profundo asemejados al de un zafiro.

-Es un gusto para mí también, yo soy…

-Yaten kou-Repitió Serena en voz baja antes de que él dijera su nombre.

-Yaten kou, hermano de Seiya- dijo el joven de cabello platinado largo como él de su hermano y ojos verde lima claro.

Serena se encontraba petrificada, eran los chicos de su sueño, era el muchacho con el que ella soñó que hacía el amor. Tratando de amainar los nervios al verlos tomó la mano de Mina apretándola con fuerza.

-Auch, Serena ¿Qué te sucede?-Le dijo Mina por el apretón quitándole su mano.

-Son ellos… los de mi sueño Mina… son ellos- Le dijo Serena indicándole con la cabeza a Seiya y a Yaten.

-¡Hey! Amiga ya basta ¿sí? Estas medio perseguida desde que llegaste, por favor cálmate.

-Señorita Aino y señorita Tsukino, ¿Pueden venir un segundo por favor?- Les dijo la profesora sacándolas de su conversación.

Serena y Mina se pararon dirigiéndose hacia la profesora con aire dudoso.

-Diga profesora Monica-Dijo Mina segura de que Serena no coordinaría una palabra con la otra.

-Les encargo a ustedes ser las guías de sus compañeros nuevos. Comprendan que vienen de Hong Kong y allá las costumbres son diferentes a las nuestras.-Mina por favor se la guía del joven Yaten y tu Serena del joven Seiya.

-Creí que nos asignarían a algún hombre de guía- dijo Yaten mirando con desprecio a Mina.

-Lo más seguro son ellas dos. Ustedes acaparan la atención de las mujeres levantando celos en los demás hombres y si fueran otras las guías, no se que harían con ustedes en la primera oportunidad.

-¿Que tienen de diferente ustedes a cualquier otra mujer?- Les pregunto Seiya a las dos.

-Es algo muy simple... -Dijo Serena mirando a Mina.

-Ustedes a nosotras dos, no nos mueven ni un pelo…- Les dijo Mina continuando con lo que iba a decir Serena.

Yaten y Seiya se quedaron mirando entre sí de la misma forma que se miran cuando tienen un objetivo con sabor a mujeres y desde luego su nuevo objetivo serían Mina y Serena.


Hola! vieron, les dije... esta escrito el camino pero no la vuelta. Ahora veremos si el sueño de Serena se irá cumpliendo y de ser así que hará Sere?

Nos estamos vedo en el siguiente capitulo! besos!

Rouse kou...