Capitulo n°9

Las cosas entre Serena, Seiya, Yaten y Mina, eran una verdadera guerra civil.

La semana pasada Mina entro a la cocina de la cafetería sin ser vista para arruinar el vaso con café que era para Yaten, poniendo sal en vez de azúcar. Yaten en respuesta, pincho las cuatro ruedas de su auto, y lo embarro todo, dejando a Mina sin movilidad cuando se retiraba de la universidad.

Serena era más tranquila, solo esquivaba cada uno de los intentos de Seiya para acercarse a ella. Le envió a su casa docenas de rosas rojas capaces de adornar un salón de fiestas, a lo cual ella respondió enviando solo una rosa amarilla con una nota que decía: "desprecio es lo que siento por ti… desprecio significa que te regalen una rosa amarilla".

No podían estar juntos más de dos minutos, si lo hacían inmediatamente discutían y elevaban las voces hasta el punto de ser sancionados por el rector. En vista de que su continuidad en la universidad se veía comprometida por su mal trato decidieron implementar una tregua, prometiendo bajar las armas y espadas hasta encontrar solución a sus problemas.

Hacían semanas que se evitaban, no se dirigían palabra alguna, hasta que una mañana Serena se encontraba sola en el ascensor cuando ve que una mano impide que este se cierre. La sorpresa para ella fue enorme cuando vio entrar a Seiya y presionar el mismo nivel.

-Hola- Dijo Seiya sin mirar a Serena.

-Hola- Respondió Serena de manera fría.

Pasaba el nivel dos, casi llegando al nivel tres cuando el ascensor se quedó parado.

-¿Qué demonios pasa aquí?- Dijo Serena asustándose al ver que el ascensor no ascendía.

-De seguro se descompuso- Dijo Seiya sin mostrar preocupación ante lo sucedido.

-¡Como que descompuso! ¡Me estas cargando Kou!- Dijo Serena mostrándose alarmada.

-No… es común que suceda esto, mientras no rechine el engranaje del ascensor estará todo bien-Dijo Seiya ocultando una sonrisa maliciosa.

-Como que mientras que no rechine ¿Porque dices eso?- Pregunto alarmada y con la voz entre cortada.

Seiya notando la preocupación de ella solo dijo- Si rechina, significa que se caerá.

Serena se quedó muda ante las palabras de Seiya y en cuestión de segundos su rostro palideció y su cuerpo comenzó a temblar de manera increíble alarmando a Seiya al notar que Serena no estaba bien.

-¡Hey! Hoye ¿Estas bien?- pregunto acercándose a ella para verla mejor.

-No me siento nada bien… tengo claustrofobia- Dijo Serena arrodillándose al sentir un fuerte mareo.

Seiya de inmediato se acercó a ella y comenzó a pasar una mano por su espalda haciendo presión en la región lumbar de ella.

-¿Qué haces? No necesito tu ayuda.

-Mejor cállate y relájate, esto te hará sentir mejor.

Seiya aplico más presión sobre la espalda de Serena provocando que sus espasmos fueran disminuyendo y las náuseas comiencen a mermar. Ella entro en un momento total de relajación, se sentó en el piso y sin darse cuenta termino con la cabeza apoyada en las piernas de Seiya, que se sentó al lado de ella para ponerse cómodo y ponerla a ella en una posición más cómoda provocando que se duerma en sus piernas.

Viéndola dormir sobre sus piernas, Seiya no dejaba de pensar en lo bella que era. Su piel tan blanca y suave como la porcelana, sus ojos celestes te invitaban a hundirte en ellos como si fuesen dos mares incontrolables, sus labios, sutilmente pintados con un tono rosa, eran más carnosos y tentadores que una fresa, invitándote a probarlos como si fuesen fruta prohibida. Era un ángel bajado del mismísimo cielo. Tentado paso un mechón de su cabello por detrás de su oreja dejando en su paso una caricia que a Serena le erizó la piel.

-Sabes, no siempre fui así como soy ahora- Dijo Serena al despertar unos minutos después, incorporándose al lado de él.

Seiya miro atento a Serena encontrando una faceta hasta el momento desconocida por él.

-Dime, porque no entiendo tu afán de ser fría y ajena a alguna mísera demostración de afecto… yo siento que contigo se pierde en la guerra- Dijo Seiya ya cansado de tantos malos tratos mirándola frustrado.

-Cuando tenía tan solo 7 años, un camionero borracho chocó el auto en el que viajábamos mi madre, yo y mi pequeño hermano Samuel. Yo y mi madre salimos ilesas pero sam salió despedido por el parabrisas y… fue por mi culpa…

-¿Porque? ¿Si no acabas de decir que fue un camionero borracho?

-Antes del choque desprendí el cinturón de seguridad de la silla de viaje de él, porque jugaba a comerle su panza ignorando las palabras de mi madre, cuando me dijo que no lo desabroche. Cuando le fui a decir: no pasa nada, levante la mirada para verla a ella pero lo primero que vi fue la luz del camión sobre nosotros.

-¿Y tú crees que fue tu culpa? Mi dios Serena, eras tan solo una pequeña que amaba a su hermano menor, no por eso tenías que ser lo que eres ahora, no tenías que encerrarte en esta coraza de hierro.

-¿Crees que no? Tu no sabes lo que es tener una madre que no te mire ni te abrace, que no te diga en las noches hasta mañana o que tampoco se acerque a ti cuando estas enferma… mi madre me culpo desde el primer momento y desde ese momento deje de existir para ella. El matrimonio de mis padres se convirtió en un desierto, no compartían la cama, yo desayunaba, almorzaba y cenaba con mi padre, mientras que ella lo hacía en el cuarto de sam. He vivido 15 años sola, siendo testigo de que el amor no es algo más que mentiras…

-Y como tus padres fracasaron, tú te niegas a probar por miedo a fracasar.

-No… no es fracasar… el amor es algo que sin miedo alguno tiene que derribar barreras y afrontar cualquier tropiezo en el camino. Yo trate y no pude, no supo amarme como yo lo ame.

-Sabes bombón… ¿Te puedo hacer una pregunta?

- Ya que estamos sincerándonos… dispara… pero no me digas bombón.

-¿Y no puedo reemplazarlo? Bombón, permíteme remplazarlo y te juro que a mi lado te enseñare lo que es el amor- Le dijo Seiya tomando su mentón para así elevar la vista de ella y lograr conectar sus miradas.

-Seiya, yo…

Serena no pudo continuar hablando. Un beso fugaz acaparó su boca, tomando de manera dulce y entregada sus labios carnosos, paseando por su lengua, recorriendo los recovecos de su boca haciendo tiritar a Serena al recibir el mejor beso de su vida.

No sé qué me sucede, quiero terminar el beso pero mi cuerpo y mi corazón no coordinan con mi cabeza. ¡Ho Seiya, porque tienes que besar tan bien! Me siento como Adan y Eva, conociendo por primera vez el paraíso. Es un éxtasis el cual no me podría aburrir nunca, sus besos son como una droga inyectada directamente a mis sentidos y dirigida a mi corazón.

El beso termino cuando ya sus pulmones reclamaban aire para oxigenarse. Se miraron fijó a los ojos sin entender porque fue que ocurrió ese beso. Ninguno logro articular algo más que palabras sin sentido.

-Lo siento, me deje llevar… es que… me gustas tanto que siento las ganas de secuestrarte en este mismo instante y llevare a conocer las estrellas.

-Yo… no sé lo que paso. Me jure a mí misma no volver a bajar la guardia nunca más.

-No las levantes por favor… déjame conocerte, permíteme enseñarte quien es Seiya Kou, permíteme mostrarte que yo puedo quererte, incluso amarte de aquí a la luna y una vuelta por el universo…

Esta última frase, desato en Serena un escalofrío bien helado por su cuerpo al recordar parte de su sueño…

Amor, tome el avión para ir por comida y nafta, nos quedamos una semana más y luego volvemos a Kyoto. Te ama más que a la vida misma tu flamante esposo… Seiya Kou.

Pd. Recuerda que ¡te amo de aquí a la luna y una vuelta por el universo!

Sin pensar en nada ella se alejó de él, dándole la espalda.

-Lo que sucedió no fue nada kou, no te vuelvas a acercar a mí con esa intención nuevamente o no respondo, olvídate tan fácil como lo olvidare yo y ni te atrevas a decirle a alguien lo que sucedió.

Seiya al ver la expresión asustada de Serena quiso acercarse pero ella se limitó a advertirle nuevamente que no se acercara. Cabizbajo él se quedó en su lugar y sin decir ni una palabra solo la observaba en silencio cuando se escuchó un sonio en el ascensor, indicando que había comenzado a funcionar.

Al abrirse las puertas, del otro lao estaba Mina Yaten y el servicio de mantenimiento de la universidad.

-Amiga ¿Estas bien? Tenía miedo por ti.

-Estoy bien Mina, por suerte el ascensor se abrió.

-¿Ese infeliz no se atrevió a nada cuando estaban solos?- Le pregunto Mina alejándola un pococ de los demás.

-No, ni siquiera cruzamos una palabra.

Seiya alcanzó a escuchar la respuesta de Serena y no podía creer que ni a su mejor amiga le diga lo que en realidad sucedió.

Serena ya en su casa descansando se puso a pensar en lo sucedido y en su sueño. Algo de todo lo soñado tenía que ser real, no puede ser casualidad que Seiya apareciera en su vida, el trato de Yaten y Mina, su relación terminada con Darien. Todo cuadraba como si se tratara de un rompecabezas.

El sonido de su celular la saca de sus pensamientos y decidida atiende la llamada.

-¡Hola!

-Hola princesa, tenemos que hablar… por favor no cortes.

-¿Quién te dijo que yo quiero hablar? Hazme un favor Darien, cómprate un boleto a la luna y vete bien a la mierda- Dijo Serena colgando la llamada.

Darien se encontraba en su departamento solo y en el momento en que Serena le colgaba la llamada, el tiro con todas sus fuerzas e celular contra la pared. Furioso tomo su campera, se subió a su auto y manejo con tanto odio que parecía un toro embravecido.

Serena se encontraba saliendo de su casa para ir hasta la casa de Mina cuando un auto negro le bloqueo la salida. De adentro de ese auto salió Darien directo hacia el auto de Serena.

-¿Qué corno se te antoja ahora?

-Si no hablamos por las buenas, lo haremos por las malas- Le dijo Darien abriendo la puerta del auto de Serena y sacándola a la fuerza del brazo.

-¡Qué te pasa animal, soltame! ¿O qué? ¿Ahora aparte de infiel violento?

-Cierra la boca y escúchame Serena… ¡Te amo!- Le dijo sosteniéndola bien fuerte y gritándole en la cara.

-Tu pedazo de infeliz, dices te amo así como te cambias de calzoncillos- Le grito Serena.

Darien trato de acercar a Serena a su cuerpo para besarla pero en ese momento ella levanto la rodilla provisionando un rodillazo en su ingle causando que él se arrodille en el piso gimiendo del dolor.

-No te acerques a mí nunca más infeliz… ya no soy tú princesa, ahora soy una simple desconocida que te cotara las pelotas si le vuelves a tocar un pelo.

Con esta amenaza, Serena se subió a su auto dirigiéndose a la casa de Mina dejando a Darien tirado en la puerta de su casa gritando mil maldiciones al aire pero amenazando en vos baja.

-No sabes lo que te espera Serena, yo te tendré en mi cama… por las buenas o por las malas…


Hola gente! Aquí estoy, perdón por la demora aquí estoy cumpliendo con un nuevo capitulo en el cual ven que Serena empezó a bajar las barreras contra Seiya y a un Darien muy furioso... ¿ Que sera capaz de hacer este hombre? en el siguiente capitulo se los cuento...

Nos vemos! Nos estamos leyendo! Un beso!

Rouse kou...