Aunque me encantaría, ninguno de los personajes a excepción de uno son mios. Todos son obra de su autor (los libros) y al ser una serie de su director . He dicho :)


Ya estaba hecho.

Finalmente Damon había pronunciado las palabras que supuestamente debían hacerla libre pero que, bajo su punto de vista, se le hacían tan pesadas como una losa.

Él debería haberla abrazado y decirle que todo iba a salir bien, que no la dejaría jamás sola pero en cambio había decidido hacer "lo mejor para ti" y le había ordenado que se alejara de él. Elena quería cortarse los pies por obedecer una orden tan estúpida pero a la vez su mente gritaba que debía salir corriendo de allí. Sabía que era porque Damon se lo había pedido lo que le hacía plantearse muchas, muchísimas cosas. ¿Hasta que punto podían sus sentimientos estar afectados por engendramiento? Podría ser que Caroline estuviera en lo cierto y que solo sintiera todas esas emociones por culpa de eso... Pero también podría ser que todos estuvieran equivocados y que lo que sintiera fuera real, de hecho tenía razones por las que sentir cosas por ese vampiro. Puñados de razones.

Suspiró de cara al cristal del coche que la conducia de vuelta a casa cuando a Bonnie se le escapó el tintineo de la canción que estaba cantando mentalmente. La bruja estaba feliz y Elena pensaba que debería sentirse también feliz por ella, al fin y al cabo, era su mejor amiga y la razón de su felicidad era su hermano Jeremy. Pero no pudo, el hecho de pensar que podría juzgarla como todos hacían con ella y Damon le recomía los intestinos y le hacía sentir enferma. Perdida en sus pensamientos Elena se quedó mirándola fijamente por lo que Bonnie salió de su ensoñación

- Es lo correcto Elena - la bruja sonó convencida - Estoy segura de que no quieres vivir en una mentira

- Todo el mundo se empeña en decirme eso... - Elena se acomodó incómoda en el sillón del Prius

- Quizás porque es verdad... Te conozco Elena y sé que serias feliz con él

Curioso dato, pensó Elena, todo el mundo la conocía y sabía como pensaba menos ella misma. No volvieron a hablar en todo el trayecto hasta llegar a Mistic Falls, donde a Elena se le hizo un nudo en el estómago solo de pensar en que tendría que dormir sola en su fría y enorme casa. Por instinto mintió a Bonnie diciéndole que necesitaba recoger algunas cosas de la casa principal de los Salvatore para que ella pudiera dejarla allí.

- ¿Segura que no quieres que te espere y te deje en casa Elena? - sonaba preocupada la bruja

- Segurísima... hay... ciertas cosas que no tengo muy claro donde pueden haber ido a parar - mintió con una sonrisa pícara provocando una mueca de disgusto en su amiga - Ya sabes. No me pasará nada, recuerda que soy más difícil de pelar ahora. Vete tranquila a casa mañana te llamo - Y con eso salió disparada hacia la puerta de la casa dejando con la palabra en la boca a su mejor amiga.

Entró desganada a la enorme casa, subiendo los escalones, rememorando las diferentes escenas que esas paredes habían visto. En el segundo piso paró delante de la habitación de Damon y no pudo evitar sonreír al descubrir las sábanas aun deshechas por su culpa. Inhaló el aroma que aun conservaba la habitación; a cuero. alcohol y sexo. Tan Damon.

Un pensamiento cruzó su mente y se descubrió a si misma en la habitación de Stefan, exactamente como él; ordenada, sencilla. Paseó al lado de la cama que muchas noches la había acogido y no pudo evitar sentirse enferma al pensar en como se tomaría Stefan el hecho de que por su voluntad o no, se hubiera acostado con su hermano. Supuso que se enfadaría aunque no era típico de él montar un numerito, lo más seguro es que se lo hiciera pagar el resto de su vida con indirectas y malas intenciones.

Elena no podía decir que no quería a Stefan, habían pasado demasiadas cosas juntos para que se esfumaran todas de golpe y estaba todo el tema del engendramiento que la hacía dudar cada segundo de su existencia de que no hubiera tomado la decisión equivocada al dejar la relación.

Ensimismada en la débil luz que entraba por la ventana no escuchó los pasos que venían por el pasillo hasta que se encontró de bruces con un extraño Stefan. "¡Evidente, estas en su habitación atontada!" - pensó Elena. Este la miró de arriba a abajo de una forma que Elena jamás había visto en sus ojos hasta que se decició a hablar.

- Stefan, me gustaría hablar contigo - empezó ella - Creo que han pasado muchas cosas y muy rápido y realmente estoy hecha un lío con todo este tema del...

- ¿De verdad Elena? - cortó él punzante - ¿Como de lío estas hecha? No tendrás el valor de decirme que te acostaste con mi hermano en esta misma casa porque "estabas hecha un lío", ¿verdad? Te creía mejor... - "Maldita seas Caroline"- pensó Elena de reflejo

- ¿Qué? No yo... Stefan -tenía dificultades para formular una frase coherente de la sorpresa - Entiendo que estés dolido conmigo pero creía que podríamos hablar...

- No Elena no vamos a hablar de nada. Están muy claras tus intenciones - con esto la cogió del brazo empujándola fuera de su habitación

- ¡Stefan! No me puedo creer que me estés diciendo esto tú. Eras tú el que no podía seguir con la relación porque te venía grande y eres tú el que le ha pedido a Damon que me libere - Elena elevó el timbre de su voz ante la ira que la habían producido sus palabras

- ¿!Elena no te das cuenta?¡ Ni siquiera eres tú la que habla - Stefan se llevó las manos al pelo - Desde que te has vuelto vampiresa la Elena que todos conocíamos se ha ido alejando cada día más de nosotros. Es por eso que Damon puede manipularte a su gusto - Elena retrocedió en la habitación, era verdad que había cambiado mucho, ella misma lo había admitido días antes - Estas distinta ¿no lo ves?, hasta tu hermano tiene problemas contigo...

Salió corriendo de la habitación.

Era demasiada información que asimilar a la vez. Corrió por la casa, cruzó el gran salón y atravesó la puerta de un suspiro. Tenía razón, sabía que Stefan tenía la razón. Había cambiado muchísimo desde su transformación, cosas que antes eran importantes para ella habían dejado de serlo y otras ocupaban su lugar pero no se había dado cuenta de la gravedad de la situación. Todos los que amaba le repetían constantemente las cosas que hacía mal, y en eses momento, no conseguía recordar las cosas que se le daban bien " será porque no hay ninguna" - pensó para si misma en casi estado de shock. Su hermano, su propia sangre, la repelía. Era evidente de que había algo mal con ella, algo muy malo y no se había dado cuenta. ¿En que se había convertido?

Elena corrió y corrió hasta quedarse sin aliento hasta que llego a la mitad de la nada. Por los árboles y los aromas que se asomaban podía deducir que se trataba de la propiedad de los Lockwood. No le importó mucho. Elena no se llegaba a hacer a la idea de cuando todo el mundo había empezando a ver lo malo de ella y porque aun seguían estando ahí para ella, no conseguía entender que de bueno había hecho en esta vida para que sus amigos siguieran apoyándola. Pensó en Stefan, tenía toda la razón, ella lo había apartado de su lado y ahora estaba pagando las conseqüencias: la soledad.

Sentada en una maltrecha roca intentó calmar sus nervios, volver a casa en su mente a esos tiempos donde solo estaban ella, sus padres y su hermano y donde todo era mucho más fácil. Donde no había dolor y el mayor de sus problemas eran las competiciones de animadoras... Quería sentirse otra vez así de segura y querida. Intentando recordar cuando fué la última vez que se sintió así no pudo sortear la fugaz imagen de Damon besándola por la mañana mientras ella se acurrucaba entre sus brazos. Se levantó de un salto de la piedra y empezó a caminar para evitar llorar. Damon... También a él había hecho daño, incluso estando al cien por cien con él no había sido lo suficientemente buena y él había tenido que apartarla de su lado. Cuanto más pensaba en él más necesitaba volver a sentir su piel y sus abrazos. Necesitaba oírle ironizar sobre la situación, que le dijera que no era todo tan malo... Pero eso ya no podría volver a ser nunca más. Él no la quería a su lado.

Por primera vez en toda la noche Elena estalló a llorar entre sollozos. Le quemaba el alma solo de pensar en esos escasos días en los que había sido tan feliz a su lado. Dobló sus rodillas y acunó sus rodillas contra su pecho sin dejar de llorar con todo el sentimiento que le permitían sus cuerdas vocales, todo lo que podía pensar era en él, imágenes grabadas a fuego en sus retinas y en su cerebro.

Un calor le rozó la nuca

Una luz desdibujo sus mejillas y se coló por las rendijas de sus ojos

Elena levantó la vista sin saber muy bien que esperaba encontrar. En el bosque, no muy lejos de donde estaba sentada se podía divisar un resplandor. Parecía provenir de un árbol pero la luz era muy tenue y parecía amainar mientras ella la miraba. Sin pensarlo dos veces se levantó llevándose hojas secas del suelo en su ropa y se dirigió al árbol de donde parecía provenir la luz.

Elena no entendía de árboles pero ese era especial, estaba segura. No solo porque su corteza desprendiera una extraña luz sino porque era fuerte como un roble pero sus hojas eran de color rojo como el fuego. Lo tocó. Al principio con miedo para después ganar seguridad al notar un leve calor que se desprendía por su corteza.

Por puro instinto Elena arrancó un trozo de la corteza y por el cacho roto asomó un haz de luz más fuerte. Continuó arrancando hasta que prácticamente peló el árbol entero, solo para descubrir que estaba repleto de resina que le manchó las manos y el pelo. Asqueada intentó quitársela de encima pero se volvia más pegajosa a medida que le tocaba el aire, cortó otro trozo de corteza con la intención de lavarse un poco las manos con algo limpio pero sus planes fueron superpuestos cuando de detrás del trozo de árbol que acababa de cortar aparerció colgando, aparentemente ligada a un cuerpo, una cabeza humana

Una pelirroja cabeza humana.