Aunque me encantaría ninguno de los personajes me pertenece, excepto Kylie

:)


Había amanecido ya en la casa del Lago, con el paso de las horas la ausencia de Elena se fue haciendo cada vez más insoportable para Damon. No tenía nada claro si la decisión tomada era la correcta, la verdad estaba realmente sorprendido de no haber enguarrado todo el porche con su sangre ya que, por como se sentía, su corazón debería estar desparramado por el suelo. Irónico, hacia unos meses lo acusaban de no tener corazón, de ser un trozo de carne sin sentimientos y ahora... ahora Damon desearía que así fuera porque dudaba de poder seguir viviendo con tanto dolor.

No hacia ni tres horas que había obligado al amor de su vida a que lo abandonara. La mujer que más había amado en toda su larga existencia debía odiarlo en esos momentos. Suspiró recostado en el sofá del salón, echando la cabeza hacia atrás cansado recordó esos momentos en los que no debía de preocuparse por cosas tan dolorosas. Eran recuerdos extremadamente difuminados casi como si no hubieran pasado nunca. Visualizó a su madre, no le costaba nada rememorar sus rasgos y su enorme sonrisa. ¿Qué le habría aconsejado ella? Seguramente le hubiera dicho que todo saldría bien y le habría acariciado el pelo como cuando estaba viva.

Damon intentó sacarse de encima el embotellamiento frotándose las manos por la cara con energía, como si fuera a ayudarlo a olvidar. Se puso de pie. Suspiró otra vez. El sentimiento de que algo iba a salir mal lo atormentaba desde que se despidió de Elena la noche anterior.


¡Una cabeza! Una puñetera cabeza colgaba del tronco de aquel árbol.

Elena retrocedió a toda prisa por el las raíces del gran árbol hasta chocarse de espaldas con otro más pequeño, sin dejar de mirar el cuerpo que asomaba inerte entre la resina. Estaba hiperventilando, casi esperando reconocer la cara de algún ser querido o algún conocido o que, como mínimo, el olor de sangre se sumergiera en su nariz y no pudiera evitar la tentación de atacar.

Pero no solo no le llego ningún tipo de olor a muerte si no que recayó en que no tenía ningún conocido con ese mismo color de pelo. Por sorpresa tal y como había aparecido, la "cabeza", emitió un ligero sonido que Elena reconoció como un lamento. Tan pero que tan suave que, si no fuera por su vampírico oído, no lo habría percibido. Al principio pensó que eran alucinaciones de nuevo pero desterró esa idea de su mente cuando volvió a emitir un ligero sonido esa vez algo más desesperado. Por puro afán de ayudar, Elena, se acercó al árbol y sin acercarse demasiado intentó vislumbrar algún rasgo de su cara. Se agachó entre las raíces del árbol en la dirección donde la cabeza colgaba sin fuerza y pudo ver un par de espesas pestañas y un indicio de boca bajo la resina. Un movimiento del cuerpo la hizo retroceder pero enseguida volvió a situarse a su lado al percibir que necesitaba de su ayuda.

Quizás en un futuro se arrepentiría, pero Elena pensó que si se encontrara en una situación parecida le gustaría que alguien tuviera el valor de echarle una mano. Con mucho asco Elena limpió la resina que había escurrido del tronco y arrancó un trozo más de corteza permitiendo al cuerpo ceder un poco más hacia adelante. Por inercia, más trozos de árbol cayeron al suelo y con una última sacudida Elena consiguió arrancar el trozo que mantenía el cuerpo de pie dentro del árbol. Enseguida este cedió sin fuerzas pero Elena lo recogió al vuelo arrepintiéndose enseguida cuando la pegajosa resina le golpeo el pelo y el pecho.

Con una mueca de disgusto y sintiendo que quien sea que fuera no tenía fuerzas para atacarla, Elena dejo el cuerpo suavemente en el suelo apoyándolo en una raíz, aunque no había acabado de colocarlo cuando volvió a sorprenderse.

- ¡¿UNA CHICA?! - se llevó las manos al estómago imaginando el posible escenario de como una chica podría haber acabado dentro de un árbol- Oh Dios mio... madre mía, ¿que significa esto?...

Su cabello pelirrojo caía sobre su cara y parte de su pecho pero Elena pudo deducir enseguida que se trataba de una chica de no más edad que ella, tal vez incluso más joven. Tenía el pelo largo, ondulado y muy desordenado, normal teniendo en cuenta de que acababa de salir de un árbol, y parecía respirar muy superficialmente por debajo de su ligero camisón blanco.

Con una mano, Elena intentó apartarle el pelo de la cara buscando signos de vida en ella. La chica se removió inquieta bajo su tacto y arrugó las cejas en un intento de protesta. Parecía estar pasándolo mal y como aportación Elena podía escuchar su corazón latiendo a un ritmo muy lento y peligrosamente cansado. Si le preguntaran años atrás seguramente Elena dejaría el cuerpo en la raíz de ese árbol y después de llamar a la policía no querría volver a saber nada de ese suceso. Pero la nueva Elena había vivido demasiadas cosas como para no saber que algo iba a pasar debido a esa misteriosa aparición. Resoplando para calmar sus nervios la recogió en brazos y, haciendo caso omiso a la resina que escurría de la chica, se dispuso a llevarla a algún lugar seguro.

Su primera opción fue su propia casa pero enseguida cambió de opinión; estaba demasiado lejos como para arriesgarse si esa chica no era tan indefensa como parecía y además alguien podría verla caminando con ella en brazos. Su segunda opción le hizo replantearse la primera pero la casa de huéspedes Salvatore era lo mejor que podía encontrar en ese momento a pesar de que hiciera unas horas hubiera saliendo corriendo de allí...

Consiguió llegar después de esquivar un par de faros de coche y no se lo pensó dos veces antes de dejar el cuerpo de la chica encima del sofá. La resina lo manchó todo y Elena pensó distraidamente que ni en la mejor tintorería del pueblo podrían quitar manchas así. Se pregunto por un momento si se lo harían pagar, Damon seguramente se pondría furioso cuando viera toda esa resina seca manchándole la alfombra victoriana. Una sonrisa asomó por sus labios a pesar de si misma mientras se lavaba las manos con abundante jabón. Era curioso como Damon podía hacerla sonreír en cualquier situación. Lo echaba de menos y quería creer que era por culpa del engendramiento. Algo dentro de su cabeza le gritaba que no pero que iba a saber ella, al fin y al cabo era defectuosa como vampira. Se aclaró las manos con más energía de la necesaria maldiciendo al destino por su mala suerte. Al salir del aseo concentró toda su audicón en el piso de arriba esperando reconocer la respiración de Stefan o cualquier signo de habitabilidad pero allí no había nada. Se debió haber ido cuando ella salió corriendo horas antes y Elena podría haber apostado su brazo derecho a que sabía a casa de que vampiresa rubia había ido a pasar el rato. Debería haberse sentido molesta por su comportamiento pero en su lugar sintió un poco de alivio de que al menos Stefan tuviera a alguien con quien poder hablar de sus pensamientos. Ella también solía tenerlo... Damon

- ghhh... - en un estertor la chica del sofá arqueó su espalda y se removió inquieta por el sofá. Elena casi saltó encima suyo

- Hola, ¿hola? eh... ¿puedes oírme? estas a salvo - intentaba consolarla

- gua... - la chica abrió un poco los ojos buscando la proveniencia de la voz que le hablaba

- ¿qué? - Elena apenas escuchaba su ligero tono

- agua... por favor - parecía que el solo hecho de hablar le dolía

- ¡Agua! Sí claro enseguida - con su supervelocidad Elena preparó un vaso de agua en la cocina y intentó que la chica bebiera sin éxito - No puedo... Es esta maldita resina no me deja

Sin esperar contestación por su parte, Elena recogió el cuerpo de la chica y la subió al primer piso, recorrió el pasillo hasta llegar a la habitación de Damon y la depositava con toda la suavidad que pudo dentro del tubo de baño. Luego abrió el agua caliente

- Escucha voy a intentar quitarte esta asquerosidad de encima, ¿de acuerdo? no te haré daño, es para que puedas respirar - con eso pasó la alcachofa de la ducha por la cara de la chica con una mano mientras que con la otra abría el primer bote de gel que localizó y se lo pasó por encima a la pelirroja. Minutos más tarde Elena había conseguido quitarle gran parte de la resina incrustada en su cuerpo y ademas descubrió algunas heridas que posiblemente se había hecho al apoyarse en el tronco del árbol. Con una toalla seca la envolvió y la deposito en la gran cama de Damon

- Pff... en vaya lío me he metido - se hacia cruces Elena mientras marcaba el número de Bonnie en su teléfono. Y pensar que horas antes su problemas eran totalmente diferentes

- ¿Sí? - contestó la bruja al otro lado de la línea - ¿Elena qué pasa? ¿ todo va bien?

- Sí, sí sí, claro - poco convincente - ¿Podrías venir a la casa Salvatore? creo que te necesito Bonnie

- Claro, dame media hora y estaré allí

- Bien. Aquí espero - colgó Elena

En menos de lo que habían quedado se presentó Bonnie con gesto preocupado esperando cualquier cosa por parte de su amiga.

- ¿Y bien? - inquirió la bruja

- Bueno digamos que he tenido un encuentro con alguien que me gustaría que vieras - la condujo Elena por el pasillo hacia las escaleras

- ¿Otro vampiro? - no se molestó en disimular su disgusto

- No, es humana, creo - dudó - será mejor que la veas tu misma. No se si he hecho bien de traerla aquí - explicó mientras abría la puerta de la habitación de Damon

Al ver el cuerpo estirado en la cama Bonnie retrocedió unos pasos pasmada por la sorpresa pero enseguida se recuperó y se acercó a la ella a toda prisa

- ¿qué a pasado, la has atacado Elena? - la inspeccionaba preocupada

- ¡no! me la he encontrado en un árbol Bonnie - esquivó la mirada de asombro de su amiga - estaba en el bosque y derrepente salió una luz extraña de dentro de un tronco y ahí estaba

-¿ una luz? - ahora la bruja parecía preocupada - bueno si dices que es humana eso es aun más raro... - cerró los ojos mientras ponía las manos encima del pecho de la chica - espera, déjame comprobar algo

Minutos de concentración más tarde Bonnie mudó su expresión y Elena juraría que se quedó más pálida de lo que ya estaba por la sorpresa. Muy consternada retrocedió de la cama y miró a Elena

- Es una bruja, una bruja muy poderosa - casi susurró Bonnie

- ¿que demonios hacia una bruja dentro de un árbol? - a Elena se le agudizó la voz de lo absurdo que empezaba a ser todo

- todo tiene una explicación - sonó una voz desde la cama

Bonnie y Elena prácticamente saltaron la una contra la otra al escuchar la tercera voz. Unos grandes ojos verdes las miraban desde la cama mientras inspeccionaban su entorno con una mueca de confusión

Estaba despierta y bien viva.


En el próximo capítulo prometo mucho Damon y mucho Delena! (que ya va tocando)

:D