¡Sorpresa! ¿A que no lo esperabais? Sinceramente yo tampoco. Sé que dije que tardaría en actualizar una semana, pero he acabado antes el capítulo de alguna manera que desconozco y os lo traigo antes, (sé que no os quejaréis) más largo y todo, bueno, solo un poquito. Estaba pensando en colgarlo la semana que viene como prometí mientras seguía con otro capítulo, pero no he podido aguantar las ganas de ver qué opináis, así que aquí os lo dejo. Eso sí. Ahora sí que no tengo ni idea de cuándo colgaré el siguiente porque ni lo he empezado, ni tengo apenas tiempo para escribirlo con los rollos de exámenes, además de poca inspiración u.u Pero espero que vuestros comentarios me suban un poco el ánimo, porque ya son casi 200! Estoy muuuuuuy contenta por ello.

Bueno… ¿qué decir? Decir, decir… que este capítulo no es como los otros. Este capítulo está un poco más centrado en la familia e incluso en la pelea, aunque algunos secretos salen a la luz, bastantes de hecho. Es un capítulo crucial, sobre todo para nuestra Bra y para el futuro que decide seguir. Solo espero una cosa, que me lo veo venir… no la odiéis, que la pobre está pasando momentos muy difíciles xD. Lo cierto es que el personaje al que más he amado en este capítulo es Trunks. Escribir sobre él (y más que tendré que escribir a partir de ahora) me ha encantado. Espero que cierta escena no os parezca muy impactante, aunque estoy casi segura de que este capítulo no dejará a nadie indiferente. Tened en cuenta que a partir de ahora, aunque se mantenga el humor y la picardía de siempre, habrá también lo que es crucial en Dragon Ball: pelea a base de bien. Los boburrianos siguen por ahí aunque parezca que están de vacaciones, y la cosa no es tan fácil como parece por la cabezonería de Broly, que es un cabezón, más que cabezón, incluso más que Vegeta o Bra, que tienen tela los dos.

Me han estado preguntando cuánto durará este fic, y lo cierto es que lo que antes iban a ser solo 24 capítulos se ha alargado para convertirse en unos 30, así que ya sabéis… tenéis de esto para rato todavía xD.

Como siempre, contestaré a todas vuestras preguntas y comentarios y… ¿qué más decir? Espero que lo disfrutéis.

Capítulo 15

El peor temor de Vegeta

Día 162.

Pan cayó de pie tras recibir un golpe en el estómago que la mandó a volar varios metros atrás. Inmediatamente adoptó posición de batalla y se abalanzó sobre su propio padre en una lluvia de puñetazos difíciles de esquivar. Gohan sonrió al ver la resistencia y la voluntad de Goku en ella, la testarudez de su madre y su propia bondad. No le cabía la menor duda de que, a pesar de las contestaciones a veces demasiado rudas para una chica de su edad, Videl y él la habían educado bien. Se estaba esforzando muchísimo después de lo ocurrido a su abuelo, y el avance era innegable. Si no fuera porque lo consideraba prácticamente imposible por su cuarta parte de saiyan, juraría que se estaba acercando al nivel de un súper saiyan. Gohan dudaba que lo consiguiera por cuestiones genéticas, pero eso era algo que nunca le diría para no hacerle daño.

Ese día, Pan estaba más distraída de lo normal, y descubrió que se debía a las risas de Bra, que sentada junto a Marron, A-18, Krilín y Trunks, disfrutaban del combate y, al mismo tiempo, cuchicheaban sobre lo que más les gustaba a las mujeres: la ropa.

"Estoy cansada, papá. ¿Seguimos mañana?"

Gohan asintió y le sonrió, consciente de cuán preocupada estaba por su mejor amiga, aunque no había razones para ello. Bra había tenido un ataque de histeria varios días atrás después de investigar esa peligrosa diadema inhibidora pero parecía haber recuperado la compostura por completo. Al menos esa era la versión que los Guerreros Z conocían. Pan conocía otra bien distinta. Lo que no conocía eran los detalles. Trunks había estado tan pegado a su hermana desde entonces, que apenas habían tenido tiempo para hablar, pero sabía lo necesario. El mordisco de perro rabioso se lo había dado Broly. Él había destrozado su cuarto, él había enloquecido. Él la había cagado. Y no se lo perdonaría nunca aunque Bra lo hiciera, cosa que ella misma dudaba. Su amiga intentaba fingir que nada había ocurrido como acostumbraba a hacer su propio padre, con el que una incomodidad creciente había nacido. Todos en la casa habían notado cómo Bra rehuía a Vegeta a diferencia de cómo lo encaraba días antes del suceso. Ella, precisamente por estar enfadada, buscaba maneras de cabrear a su padre lanzándole miradas irritadas que demostraban que nunca le pediría perdón por sus palabras hirientes. Miradas que eran respondidas de igual manera. Entre ella y Vegeta se había formado una gran relación en la que el orgullo primaba por encima de todo, intentando demostrar quién era más tozudo. Pero todo se había ido al cuerno desde aquella noche. Todos habían visto cómo Bra había dejado de picar a su padre para empezar a ignorarle, para demostrarle la indiferencia mezclada con desprecio e incluso temor. Allí donde estaba Vegeta, ella lo rehuía, y cuando Pan y Trunks le preguntaron por ello, ella solo contestó que seguía muy enfadada. Era mentira, y lo sabían, pero lo peor no era eso. Lo peor era que Vegeta se había dado cuenta del cambio de actitud en su hija y empezaba a incomodarse y a inquietarse.

Aun así, Bra no daba explicaciones y fingía alegría cuando era obvio para quienes más la conocían que no la sentía.

"¡Estos diseños son geniales! De verdad creo que tienes talento para esto, Marron. Podrías diseñar el vestido de novia de mi madre. Creo que sigue sin convencerle ninguno" la mencionada se puso roja de bochorno al verse alagada por su trabajo.

"¡Qué va, qué va! No podría hacer algo así"

"Creo que te infravaloras. Podrías abrir tu propia boutique con todos estos diseños" comentó la adolescente, mirando los numerosos dibujos. A-18 dejó ver una sonrisa cargada de orgullo por su única hija.

"Es buena, pero su padre no trabaja lo suficiente como para darle el dinero que necesita para empezar" comentó la androide con una clara referencia hacia Krilín, que sentado sobre el porche al lado de Trunks, había estado observando la pelea hasta entonces.

"¡Yo hago lo que puedo! A mi edad ya no es tan fácil" se quejó el susodicho. "Podrías trabajar tú, que para algo eres un androide y no envejeces" musitó él por lo bajo, pero A-18 lo escuchó y se giró con expresión intimidante.

"¿Qué has dicho?" Krilín, al verse amenazado, le dedicó una falsa sonrisa complaciente.

"¡Que te quiero mucho, cariño!"

"Eso me había parecido oír" Trunks, Bra y Marron estallaron en carcajadas mientras Krilín se lamentaba por su mala suerte. Casarse con un androide y convivir con él no era tarea fácil.

"¿Y por qué no le pides el dinero a Trunks? Luego podrías pagárselo en carne, tú ya me entiendes" Bra hizo un gesto obsceno, llevándose las manos a sus propios pechos para alzarlos de manera prominente. Marron y su hermano se pusieron tan rojos, que ella apostaría a que podrían brillar en la noche.

"¿Qué demonios estás diciendo, Bra?" gritó su hermano mayor.

"Como si no lo estuvieras deseando. Tranquila, Marron, es tan tonto que te lo daría gratis" la rubia negó fuertemente con la cabeza sin atreverse a mirar a Trunks, que avergonzado, empezó a mover la pierna contra el suelo.

"Claro que se lo daría gratis. Si lo necesita solo tiene que pedirlo" comentó él muy decidido.

"Fantástico. Con veinte mil de los grandes estará bien para empezar" aseguró A-18.

"¡De eso ni hablar! No pienso aceptar el dinero, mamá"

"Pero niña…"

"¡Qué no! Y mucho menos de mi jefe. Puedo conseguirlo por mí misma"

"Eres tan tonta como tu padre" esta vez Krilín ignoró el comentario y se acercó a Trunks, achicando los ojos para mirarle fijamente.

"Se ve que tú eres mucho más noble que el novio de mi hija. Por suerte no te pareces nada a Vegeta, así que… ¡la dejaré a tu cargo!" Trunks adoptó una expresión de circunstancia para intentar, por todos los medios, evitar que se notara cuánta ilusión le hacía tener la aprobación de los padres de ella, pero Marron no fue tan comedida. Se acercó a su padre y le dio un golpe con el puño en la cabeza, haciendo que se encogiera, adolorido por el coscorrón.

"Eres tonto, papá"

"¡Y tú tienes la fuerza de tu madre!"

Una nueva ristra de carcajadas se hizo presente en el lugar. Pan, que había escuchado la conversación, soltó una leve risita antes de sentarse junto a su amiga. Bra le dirigió una mirada picarona al detectar la presencia de Gohan cerca de su hija, a sus espaldas, mientras hablaba con Bulma sobre ciertos descubrimientos de la diadema inhibidora. Había sido una gran pérdida para Bra perder todo su trabajo por el destrozo que había montado Broly, sobre todo porque Bulma había encontrado la diadema inhibidora y le había echado una buena bronca por esconderla cuando podría ser algo crucial para la investigación sobre los boburrianos. Lo bueno era que, con su madre y Gohan enzarzados en el trabajo, todo iba mucho más rápido. Lo malo era que no soportaba ver cómo analizaban la imagen clave del sujeto 813 sin saber qué buscaban exactamente. Por supuesto, los Guerreros Z habían reconocido a Broly nada más verle, aunque apenas tuviera 18 años y estuviera deplorablemente maniatado y destrozado. La sorpresa los había dejado perplejos, al igual que la confusión y el temor. Sabían que si los boburrianos habían sido capaces de hacerle algo así al mismísimo guerrero legendario, ellos estarían muy fastidiados. Sin embargo, no habían visto más de lo que podían ver. Ellos seguían dándole por muerto, y hablar de él con tanta impersonalidad era algo que Bra odiaba.

La joven sacudió la cabeza, intentando deshacerse de semejantes pensamientos.

"En esta casa se respira amor lo mires por donde lo mires. Chichí y Goku, Videl y Gohan, Marron y Trunks…" Bra miró de reojo a Gohan, que parecía estar muy concentrado hablando con su mujer. Ella sabía que no estaba tan centrado como parecía, y sonrió. "Y Pan y Uub ya lo han hecho, así que…" dejó caer. Las risas desaparecieron y dieron paso a la turbación, sobre todo por parte de Pan, que miró a su amiga como si se hubiera vuelto loca y fuera por la calle desnuda.

"¿Qué Uub y yo hemos…? ¡Pero qué estás…!" exclamó, avergonzada y descolocada.

En menos de un segundo, la cara descompuesta y ruborizada por la ira de Gohan se plantó frente a Bra.

"¿¡Qué a mi niña le han hecho qué!? ¡UUB!" Gritó. El susodicho se volvió en las fronteras del jardín. Junto a Picolo y a Goten había estado meditando durante casi media hora, pero su concentración se vino abajo cuando vio el rubor que cubría la cara de Gohan, hecho una furia. "¡¿Te acercas a mi hija con la excusa de ser alumno de mi padre y esperas que lo acepte?! ¡VEN AQUÍ Y PELEA COMO UN HOMBRE, MALDITO CA…!" pero Gohan calló antes de poder decir más barbaridades cuando, tan furiosa y avergonzada como Pan, Videl agarró a su marido por la oreja para arrastrarlo al interior de la casa.

"¡Deja la vida personal de tu hija en paz!"

"¡Pero solo tiene quince años, Videl, solo quince!" Videl tiró tan fuerte de su oreja, que a Gohan casi se le saltan las lágrimas.

"Eres igualito que tu madre cuanto te da la gana"

Bra no paraba de reír mientras observaba la escena y Pan se sintió tentada de darle un buen golpe por ponerla en semejante situación, pero no lo hizo. Observó las falsas risotadas de su amiga y calló, molesta e irritada. Pensar en Broly, en lo que había hecho y en cómo se esforzaba Bra por aparentar normalidad la ponían enferma. Sin más, se levantó del asiento y se elevó en el cielo, perdiéndose en la lejanía para estar sola. Su amiga dejó de reír entonces.

"Hoy Pan parece más irritable de lo normal" comentó Krilín tras perderla de vista. "Supongo que sigue preocupada por Goku y los boburrianos"

"¿Acaso tú no lo estás?" preguntó A-18.

La pareja se enzarzó en una pequeña discusión, pero ni Marron ni Trunks les prestaron atención. Los dos estaban pendientes de la mirada que Bra había intentado disimular desde hacía dos días, de la cara que, en cuestión de un momento, se había apagado para mostrar la verdadera naturaleza de sus sentimientos. La princesa miraba al vacio, hundida en sus propios recuerdos, incapaz de enfrentarse a ellos cuando las distracciones desaparecían. Le dolía la cabeza y el pecho, como si un agujero negro se tragara todas sus emociones alegres. Se sentía desganada, sin motivos para hacer una cosa u otra. Esa mañana había deseado como nunca quedarse en su cama sin moverse, intentando dormir o fingiendo que dormía cuando en realidad lo único que intentaba era contener las lágrimas, pero se había obligado a sí misma a vestirse, a maquillarse como siempre y a salir para distraerse con una fingida sonrisa. Por mucho que tuviera un agujero negro en el pecho, ese agujero no se la tragaría. Lucharía contra él aunque fuera sin fuerzas, porque así era ella. Porque, simplemente, tenía tanto coraje como su padre y no se daría nunca por vencida.

Trunks se levantó del porche y anduvo tranquilamente hasta la entrada de la casa.

"¿Vienes?" le preguntó a su hermana, y ella se levantó y lo siguió. Marron suspiró y se sintió mal por ella. Todavía desconocía demasiado sobre los saiyans, pero no hacía falta ser un genio para saber que lo que le ocurría a Bra era que tenía un grave problema de amores. Esperaba que Trunks fuera lo suficientemente comprensivo como para ayudarla, cosa que dudaba. Los hombres no podían entender el corazón de una mujer tan bien como otra.

[…]

Bra se descubrió el brazo herido, que aparte de cubrir con un grueso y apretado jersey negro, estaba vendado justo donde había recibido el mordisco. Trunks le desató la venda. Cuando quedó al descubierto, ambos observaron la fea marca de unos dientes que se habían clavado con saña.

"Está bastante bien" comentó él. "Aunque no creo que la cicatriz desaparezca en un tiempo. Ni siquiera las semillas senzu pudieron evitar eso"

"Mientras no me quede marca…" se consoló Bra, quitándole hierro al asunto. Trunks, como todos los días, se preocupó por echarle el desinfectante y volver a vendarle la herida tranquilamente, sin hacer preguntas. Sabía que su hermana no le pediría ayuda si se ponía demasiado pesado con cosas de las que no quería hablar, así que se limitaba a cuidarla en silencio aunque, por dentro, se muriera de ganas por saber quién le había hecho semejante burrada para darle la paliza de su vida.

Mientras su hermano la cuidaba con dedicación, Bra observó su cuarto, que no había cambiado mucho desde que tenía 15 años. Ya no tenía póster de chicas semidesnudas, o de grupos de música. En su lugar, había marcos de fotos con la familia, con sus viejos compañeros de instituto y universidad y con Goten. Su escritorio estaba lleno de documentos que Marron había organizado con mimo, y sus diplomas estaban escondidos entre ellos. Trunks no era alguien que fuera mostrando sus logros a todo el mundo. Era el único de la familia que tenía una actitud humilde en grado sumo, aunque de pequeño fuera extremadamente prepotente y repelente, según había oído en boca de Goten.

Se había convertido en un hombre hecho y derecho.

"Bra" la llamó cuando terminó de vendarle la herida. Sentados en la cama que pocas veces usaba, ya fuera por sus viajes de trabajo o por sus noches en el despacho, Trunks adquirió una expresión preocupada que no se molestó en ocultar. Las facciones de Vegeta prácticamente brillaban por su ausencia. "Sé que no dirás nada si no quieres, y sé también que prefieres enfrentarte a las cosas sola, así que no voy a presionarte. Solo quiero que sepas que si estás metida en un lío y no quieres que papá y mamá se enteren, no tienen por qué saberlo. Sé guardar un secreto y puedo ayudarte si tú me dejas. No te juzgaré, te lo prometo, pero…"

Las palabras de Trunks quedaron en el aire. Bra suspiró largamente, ni por un momento tentada de contarle todo. Sabía que Trunks solo rompería su promesa si era por el bien común, y saber que Broly estaba vivo lo haría estallar. Aun así estaba emocionada, porque Trunks nunca se había portado como un hermano mayor con ella, quizás por la diferencia de edad tan abismal. Cuando él tenía dieciocho años, ella apenas tenía cinco, y él se preocupaba más por las chicas y por hacer el tonto con sus amigos que por estar con su hermanita. Bra solo recordaba un momento en el que Trunks se portó como un auténtico hermano mayor. Fue a la salida del colegio, cuando tenía nueve años de edad. Al salir, unos desconocidos de los que ya ni se acordaba intentaron engatusarla para que se acercara y se fuera con ellos. Por aquel entonces, el ki de Bra era tan débil, que resultaba difícil localizarla. Al ver que nadie de su familia aparecía, ella, inocentemente, aceptó la invitación y se montó en el coche oscuro que la llevaría al "parque de atracciones". No recordaba mucho más salvo el repentino sueño que le entró al oler un paño húmedo y el crujido del techo del coche siendo literalmente arrancado. Cuando despertó, estaba en brazos de su hermano mayor. Fue muy raro verle allí, pero sobre todo fue raro verle llorar porque había hecho algo que no sabía cómo arreglar.

Había llegado tarde a recogerla por quedarse haciendo el tonto con sus compañeros en la universidad. A horas tempranas incluso había bebido y no estaba muy en sus cabales. Su reacción al ver que unos desconocidos se habían llevado a su hermanita porque él no había estado no fue buena, y se pasó… demasiado. Al fin y al cabo era hijo de Vegeta y no pudo controlarse llegado el momento. Bra sabía que cambió en ese momento para convertirse en un hombre, en el momento en el que se dio cuenta de que había desmembrado a cuatro humanos solo por un arranque de mal genio, en el momento en el que ella, con solo nueve años, le abrazó y le prometió que guardaría el secreto. Trunks había madurado y desde entonces se convirtió en un modelo a seguir, seguramente por espiar la culpa de matar a aquellos a los que debería proteger. Bra sabía que había pensado en revivirlos, pero cuando vio en televisión que se trataban de hombres miserables que secuestraban y vendían a mujeres y niñas después de drogarlas para obligarlas a prostituirse, decidió no hacerlo. Aun así, seguía sintiéndose mal por ello.

Trunks no era tan bueno como intentaba hacer ver, pero a Bra eso no le importaba. Ella tampoco lo era y ahora sabía que, probablemente, se debía a que su padre tampoco lo era. Tal vez, esa parte oscura que tenían escondida dentro de sí era herencia suya. Tal vez…

"¿Crees que papá se arrepiente de las cosas que hizo antes de llegar aquí?" le preguntó de improviso. Él la miró, un poco desconcertado por la pregunta, pero enseguida la relacionó con sí mismo y, seguramente, con aquello que estuviera haciendo su hermana.

"Papá es diferente a nosotros. Creo que nuestra parte saiyan se regodea cuando hacemos algo malo y nuestra parte humana se arrepiente, pero papá no es así"

"Entonces no lo crees"

"No creo que se arrepienta de nada porque no se ha criado como nosotros. Supongo que ahora ve el mal que había en todo lo que hacía desde nuestra perspectiva, pero en su momento era lo que él consideraba correcto, y probablemente lo era para sobrevivir, así que no hay nada de lo que arrepentirse"

"Entonces, si te enteraras de algo muy malo que hizo… ¿tú le perdonarías?"

Trunks se encogió de hombros para clavar la mirada en su escritorio, donde la misma foto familiar que Broly había roto días atrás parecía brillar.

"Bra…" él la miró, serio y dolido por semejante pregunta. "Lo que importa no es lo que hizo, sino lo que hace ahora. Él ya no es malo. Él tuvo hijos con una mujer humana y los cuidó, quizás no de la mejor manera, pero lo hizo. Él es nuestro padre y, aunque sé que es difícil de manejar y que a veces duele acercarse a él por su sinceridad, le admiro, le respeto y le quiero" admitió, sin un deje de vergüenza como solía ocurrir en los miembros de su familia al demostrar sus sentimientos más profundos. "Él me abrazó, me dijo que me quería y luego saltó por los aires para protegernos a mamá y a mí, a la tierra entera, incluso a Goku. Él se fusionó a sabiendas de que no volvería a ser él mismo al enterarse de que mamá y yo habíamos sido devorados por Buu. No hay forma de que pueda olvidar que, de una manera u otra, papá ha demostrado que nos quiere y se ha sacrificado en todo para estar con nosotros"

Bra sintió un nudo en la garganta al ver a su hermano tan decidido, tan poco dispuesto a ceder en ese aspecto. ¿Estaba viviendo una mentira como ella la había estado viviendo o de verdad estaba dispuesto a perdonarle todo? ¿Por qué ella no podía hacerlo? ¿Quizás porque no había visto las cosas que había hecho su padre cuando Buu estuvo a punto de acabar con ellos? Bra no lo sabía.

"Supongo que sería muy hipócrita juzgarle porque, al fin y al cabo, somos sus hijos y tenemos algo oscuro de él en nosotros"

Bra recordó la impactante figura de su hermano llorando cuando supo que había matado a cuatro personas. Podía verlo ahí, tan perfecto, intentando enmendar sus pecados, y también se vio a sí misma con Broly, besándolo, abrazándolo, pensando que lo quería y que lo protegería de su propia familia a sabiendas de que él los mataría, hiciera ella lo que hiciera.

Agarró la mano de Trunks y ambos hermanos entrelazaron sus dedos.

"Tú no te pareces en nada a papá, Trunks. Tú no"

Él no, pero ella sí. Demasiado.

[…]

Día 164.

"Ya era hora de que vinierais" se quejó Bulma con actitud de reproche cuando Bra entró en el laboratorio, acompañada de su hermano, de Pan y de Uub.

Allí ya estaban todos reunidos. Goku descansaba sobre una silla frente a la enorme pantalla del ordenador de su madre, que ocupaba media pared de la sala. Se tragó un par de pastillas para contrarrestar el veneno que intentaba depurar y descompuso la cara, asqueado por ello. Sin embargo, eran mejor las pastillas que las agujas, mucho mejor. Gohan, junto a Bulma, tecleaba varios códigos en el ordenador que eran reflejados en la inmensa pantalla. A su lado, Picolo no le quitaba los ojos de encima. Lejos de ellos, en la otra punta de la sala, Vegeta lo analizaba todo de brazos cruzados apoyado contra la pared.

"Hemos descubierto algo que podría sernos de mucha ayuda" aseguró Gohan sin apartar la cabeza de la pantalla.

"Hemos desbloqueado el video que intentaste descodificar tú, Bra. Ha sido mucho más fácil gracias al trabajo que tú hiciste. Deberías dedicarte a esto" felicitó Bulma a su hija, risueña. Bra dejó escapar una falsa risita. No podía negar que estaba muy nerviosa de solo pensar en lo que podrían haber descubierto. Ya había sido suficientemente impactante descubrir que Broly había tenido alguna clase de relación con los boburrianos. No sabía si soportaría otra sorpresa. "Gohan y yo ya lo hemos visto, pero se nos han escapado muchísimas cosas, estoy segura. Además, nunca hemos visto a los boburrianos, así que no sabemos si se trata de un video sobre ellos o sobre otra raza. Por si fuera poco, no entendemos su lengua. Quizás tú la entiendas, cariño" insistió Bulma, refiriéndose a Vegeta con ese apelativo cariñoso que hizo que él pusiera los ojos en blanco y provocó sonrisas en los presentes. En todos menos, claro está, en Bra.

Vegeta anduvo hasta situarse en primera fila para captar mejor lo que se dijera y notó, claramente, cómo Bra se encogía cuando pasaba por su lado. No dijo nada, aunque su actitud y ese temor reverencial que nunca le había mostrado empezaban a preocuparlo.

"El video es un poco impactante, y no me hace gracia que tú lo veas, Pan, pero si quieres ser parte de los Guerreros Z de verdad, tendrás que ver cosas mucho peores" avisó Gohan a su hija. Pan asintió, seria y decidida a sacar todo el jugo que pudiera a semejante visión. Su padre, que no podía evitar la preocupación de herir la sensibilidad de su hija, hizo de tripas corazón y tecleó nuevamente para reproducir el video.

"Espero que saquéis algo en claro de todo esto, porque nosotros no sabemos qué pensar" añadió Bulma nuevamente. Los Guerreros Z se prepararon para captar el más mínimo detalle que pudiera serles útil, pero ninguno de ellos estaba verdaderamente preparado para lo que iban a ver. Bra juntó las manos frente a ella, nerviosa, enredando sus dedos. Suspiró antes de concentrarse en la pantalla.

La primera imagen que salió fue la de unas piernas azuladas y un suelo totalmente blanco antes de que aquello que hacía de cámara se estabilizara para enfocar una habitación repleta de instrumentos igual de claros, imposibles de catalogar, grandes y aparentemente amorfos para los guerreros. Para nada rústicos, parecían de una capacidad tecnológica impresionante. El ser que llevaba la cámara anduvo por la sala y enfocó varios objetos al azar. La cámara parecía moverse según su propia mirada, como si actuara como los ojos de la criatura. Probablemente era la propia diadema la que grababa, además de funcionar como un disco duro. Sobre una mesa plateada había varias diademas de braummuro, colocados de manera muy ordenada. Goku hizo una mueca en cuanto las vio, recordando el intensísimo dolor que le había causado una de ellas. Entonces la cámara giró hacia la otra punta de la sala, por donde se abrió una puerta mecánica hacia arriba, desapareciendo en el techo, para dejar pasar a una criatura de piel azulada, ojos oscuros, y pelo corto muy rojo. Apenas llevaba ropa, solo un pequeño traje que se adhería al cuerpo para ocultar pecho y entrepierna. A juzgar por los bultos que sobresalían de su torso, era una mujer.

"¡Abuelo!" exclamó Pan en cuanto la vio.

"Sí, es ella" aseguró Goku con el ceño fruncido.

"¿Os suena?"

"Es uno de los boburrianos que nos atacaron. Ella se quedó al margen mientras su compañera peleaba contra nosotros, pero estoy segura de que es ella. Creo que se llamaba Bia" aseguró la nieta de Goku.

"Entonces sí son los boburrianos. Vamos bien"

La tal Bia se acercó a la criatura que llevaba la cámara y sonrió enseñando un par de colmillos y encías oscuras. Dijo algo en una lengua que ninguno de ellos conocía y Vegeta frunció el ceño, ladeando la cabeza para intentar captar algo de la conversación que había entre esos dos. A espaldas de Bia, varios boburrianos más entraron en la sala y empezaron a dedicarse a sus tareas comunes. Bulma detuvo el video cuando la mujer paró de hablar y fue respondida por la voz masculina del cámara. Todos miraron a Vegeta, que no parecía muy seguro de lo que había escuchado.

"Es una variante muy lejana del interplanetario estándar. No es algo que haya escuchado muy a menudo y no puedo descifrarlo del todo"

"Con que saques algo en claro nos basta" aseguró Gohan. Vegeta hizo un esfuerzo por entenderlo mejor cuando volvieron a poner el video desde el principio. Al volver al mismo punto, lo detuvieron.

"Creo que hablan sobre unos niños, unos recién nacidos"

"¿Recién nacidos? ¿Estás seguro?" indagó Goku.

"Ella dice algo sobre recién nacidos, sobre bebés y sobre embarazos, y él le pregunta si está todo bien con eso. No sé qué coño más están diciendo. Es una lengua evolucionada de lo que conozco"

"Está bien, sigamos. Quizás sepamos algo más cuando acabemos" Bulma volvió a iniciar el video y una nueva conversación que Vegeta intentó seguir a duras penas se formó entre esos dos seres.

Entonces, la escena se tornó grotesca y violenta. La cámara empezó a moverse de manera descontrolada. Los boburrianos que los acompañaban cayeron al suelo y mostraron una expresión horrorizada antes de correr hacia la puerta. El temblor se detuvo y un estruendo inmenso hizo que los espectadores arrugaran la cara, molestos por el fuerte sonido. La cámara empezó a moverse de manera descontrolada detrás de Bia, como si el que la sujetaba la siguiera corriendo sin parar. Ella atravesó la puerta blanca y los dos se vieron en mitad de un largo pasillo igual de blanco que todo lo demás. Un montón de boburrianos corrían de un lado para otro entre gritos, intentando huir de algo. La cámara se agitó y la pantalla se apagó durante unos segundos para volver a encenderse un tiempo después, mostrando entonces el paisaje de una ciudad de edificios totalmente blancos y amorfos, con dos soles brillando en la lejanía, con un cielo absolutamente oscuro a pesar de la luz. Una explosión hizo que varios edificios saltaran por los aires y todo volviera a temblar nuevamente. Los ciudadanos corrían despavoridos y otros muchos alzaban el vuelo para caer poco después, muertos por las letales bolas de energía que viajaban de un lugar a otro. El sonido de algo brillando en el oscuro cielo, cruzando la ciudad de parte a parte llegó hasta sus oídos, cortando el viento. Entonces, la cámara volvió a apagarse entre el pánico de los boburrianos y se encendió para mostrar la imagen del cielo oscuro, donde varios miembros de esa raza vestidos con armaduras y trajes de combate alzaban el vuelo para intentar atacar algo indefinido. Decenas de ellos cayeron de inmediato sobre el suelo y la cámara enfocó a uno. Su rostro estaba deformado, prácticamente no tenía cara. Era como si la cabeza le hubiera estallado.

La imagen volvió a desvanecerse y esta vez Bia y un boburriano más volaban hacia la entrada de lo que parecía una nave espacial estacionada, muy grande y de un gris claro. Los gritos y las explosiones se escuchaban por todas partes y el suelo se tambaleaba cada vez con más fuerza. Cuando Bia y el macho abrieron la puerta, el cámara se giró y vislumbró a una última boburriana que cargaba con un bebé en brazos, llorando y agitándose contra el cuerpo de ella. Goku y Pan achicaron los ojos, al igual que Uub. Los tres reconocieron en esa figura a la tal Baika, la que tantos problemas les había causado. Ella intentó llegar hasta el cámara con prisas, desesperada, y él la esperó en lugar de montarse en la nave. Pero Baika no pudo llegar a tiempo. De repente, sorprendiéndolos a todos y sobresaltando a los espectadores por el estruendo que invadió toda la sala al ver cómo se derrumbaba la pared en la pantalla, una gigantesca mano apareció y agarró el bulto que Baika tenía entre los brazos, aplastándolo brutalmente hasta que el brazo se llenó de una sustancia oscura y viscosa, sanguinolenta. El bebé dejó de llorar y Baika se quedó paralizada cuando aquella enorme figura hizo acto de aparición. La cámara gravó su ancha espalda cubierta por un instrumento oscuro que le recorría la espina dorsal, su cola agitándose en la baja espalda, su pelo de un amarillo verdoso, puntiagudo, sus músculos imposibles de describir.

Las manos de Bra se apretaron fuertemente mientras ella pedía, rogaba, que el ser que acababa de destrozar a ese bebé no fuera quien creía que era. Pero al parecer, nadie escuchó su súplica.

Él se volvió y clavó unos ojos totalmente blancos en la cámara que lo gravaba, en la persona que la portaba. Tenía el rostro totalmente enfebrecido, cubierto de sangre, sobre todo la comisura de los labios de un intenso rojo. Nadie dijo nada, pero todos reconocieron a ese ser de ultratumba en cuanto lo vieron. Bra quiso vomitar cuando Broly, transformado en el súper guerrero legendario, hizo amago de correr hacia la cámara, arrasando con todo a su paso, pero un boburriano que no habían visto hasta entonces apareció en escena tras Baika y golpeó su espalda, justo el lugar donde estaba ese instrumento adherido, clavando algo afilado en ella del color del oro. Broly cayó al suelo cuan largo era, soltando rugidos de dolor y cólera. Todos vieron entonces el arma homicida, lo peor para un saiyan, la espada dorada que ese boburriano tenía entre sus brazos, la espada de braummuro.

Aunque Baika y ese boburriano echaron a correr juntos hacia la nave, desesperados, Broly hizo algo que nadie se esperaba. Se levantó del suelo con el rostro desencajado y se llevó la mano a la espalda, arrancándose de cuajo la espada con las manos desnudas. Acto seguido corrió como un rinoceronte hasta la cámara y, con el humo de la piel quemada por el contacto de sus manos con el braummuro, llevó la espada hacia adelante y se detuvo. Sus ojos blancos parecían atravesar la pantalla. La cámara descendió y se pudo ver claramente cómo la espada de braummuro había atravesado el estómago del boburriano, que empezó a manar sangre oscura en grandes cantidades. Los ojos de Broly parecieron reflejar algo parecido a la satisfacción. Dijo algo… y lo que dijo sí se entendió, clarísimamente, en lengua saiyan. Vegeta lo tradujo casi al mismo tiempo que él pronunciaba las palabras con una voz antinatural, demoniaca.

"Te dije que nunca te perdonaría. Te dije que los mataría a todos" Broly hundió la espada aun más, hasta el mango, y entonces dio un tirón de ella hacia arriba y la sangre oscura manó a chorros, manchando su cara ya impregnada. "¡VETE AL INFIERNO!"

El boburriano que llevaba la cámara cayó al suelo, desangrándose. La espada de braummuro cayó sobre él cuando Broly, con las manos ensangrentadas por haber sujetado la espada, retrocedió y rugió como un animal encolerizado. Los machos que ya se habían adentrado en la nave agarraron rápidamente al herido y lo arrastraron al interior para atenderlo. Lo último que este vio fue a Broly dándoles la espalda, llevándose una mano al aparato que le cubría la columna vertebral y tirando de él con brutalidad. Se lo arrancó de cuajo junto a su propia piel, que quedó adherida al instrumento de tortura. Bra cerró los ojos entonces y Pan, a su lado, le apretó la mano y la imitó. Goku, Bulma, Gohan y también Trunks fruncieron el ceño, repugnados por la escena, empáticos ante tanto dolor. Vegeta y Picolo lo observaron impasibles, pero el namekiano no quiso ver más cuando le pareció ver, entre toda esa masa sanguinolenta, algo de hueso. La imagen se cortó, por suerte, y lo siguiente que se vio fue vagamente el interior de la nave espacial, volando a través del espacio, alejándose del planeta Boburria a gran velocidad. Los boburrianos que habían sobrevivido corrían de un lado a otro intentando socorrer al herido, que se mantenía quieto, observando su planeta natal desde la ventana de la nave.

Entonces, el planeta, de un color sumamente oscuro, tanto que parecía confundirse en la oscuridad del espacio, empezó a iluminarse y, poco a poco, como si fuera a cámara lenta, se desmoronó desintegrándose como si se tratara de un simple caramelo. Lo último que vio fue una luz cegadora atravesando el espacio, cruzándose con ellos a través de la ventana. La figura de Broly envuelto en una burbuja verdosa mientras atravesaba el espacio a toda velocidad quedó grabada en la retina del desconocido. Todos lo vieron y se preguntaron cómo demonios había sobrevivido a semejante herida en la espalda, cómo demonios podía estar tan entero cuando lo vieron por primera vez, qué clase de monstruo era y, sobre todo, dieron gracias por haberlo masacrado a tiempo. La única que vio algo que no se compaginaba con lo que pensaban los demás fue Bra. Ella fue la única a través de esa imagen que vio algo más aparte de la sangre escurriéndose por su espalda y por su boca, algo más aparte de su grotesca y dura expresión, algo más que el cuerpo de un monstruo. Ella vio sus lágrimas, porque así estaban sus ojos blancos. Tan brillantes por las lágrimas.

Broly estaba llorando.

El video terminó y un intenso silencio se formó en el laboratorio de Bulma. Ella, con un suspiro, apagó la pantalla del ordenador y anduvo hasta Vegeta, sintiendo las piernas flojas por la brutal escena. Por suerte, pudo recomponerse antes de empezar a hablar.

"¿Y bien? Yo y Gohan tenemos una hipótesis al respecto, pero ¿qué opináis vosotros?"

Aunque Picolo y Trunks tenían una vaga idea, no mencionaron palabra alguna. Las miradas se concentraban en Vegeta, el hombre que más sabía sobre lo que había en el exterior, lejos del planeta Tierra.

"Huumm" empezó a hablar, con los serenos ojos clavados en los de su futura esposa. "A juzgar por lo que tenemos, creo que son científicos locos por decirlo de alguna manera"

"¿Científicos locos? ¿Qué quieres decir?" preguntó Goku. Bulma, a su lado, sonrió. Ella y Gohan habían llegado a una conclusión muy parecida.

"Creemos que investigaban razas alienígenas, entre ellas la raza saiyan. Yo diría, por el largo repertorio de sujetos muertos que hay en sus datos, que experimentaban con ellos como si fueran cobayas de laboratorio, conejillos de indias. Si tenemos en cuenta la imagen del sujeto 813, ese tal Broly contra el que peleasteis una vez, diría que él también fue una cobaya de laboratorio hasta que logró escapar y, como ya hemos visto, masacrar a toda la especie boburriana por lo que le habían hecho" explicó Bulma, muy convencida.

"Hum… tiene sentido, pero me extraña que Paragus lo permitiera. Al fin y al cabo era su hijo" comentó Goku por lo bajo.

"¿Qué clase de padre le coloca a su hijo una diadema que puede causarle tanto daño? Además, intentó abandonarlo para que nos liquidara a nosotros y él muriera con el cometa Mori. Está claro que su hijo le traía sin cuidado" aseguró Picolo. Goku asintió débilmente y tosió un poco. Su rostro estaba compungido por la lástima. "Quizás esto explique por qué era tan agresivo. Si lo utilizaban como cobaya, lo pondrían hasta arriba de drogas y fármacos, y junto a las torturas… Seguramente es eso lo que lo volvió loco"

"No me gusta la pinta de esa espada" interrumpió Gohan. "Estaba hecha con braummuro, y todavía queda ese tal Benkas por venir, ¿no? Aparte de las mujeres boburrianas. Puede que uno de ellos traiga esa cosa y entonces estaremos fastidiados."

"¿Todavía más?" preguntó Trunks con sarcasmo. "En esa nave se montaron cuatro boburrianos y el herido. Por mucha tecnología que tengan, Broly lo destrozó por completo así que podemos darlo por muerto. Yo diría que vendrán dos más, a no ser que el otro muriera por el camino. Si nos ponemos en lo peor, serán cuatro contra todos nosotros"

"Si dos han destrozado a Goku, con cuatro tendremos serios problemas" calculó Picolo nuevamente. Bulma miró a su viejo amigo, que apagado después de tanto tiempo sin entrenar, empezaba a hacer decaer los ánimos. Si Goku se preocupaba, automáticamente todos lo hacían.

Sin embargo, sus pensamientos viajaban por otros derroteros.

"No me gusta" comentó con voz apagada.

"Sí, estamos oficialmente jodidos" aseguró Bulma.

"No me refiero a eso. Quiero decir que no me gusta lo que le hicieron a Broly. Me da… lástima. Él estaba ahí encerrado, solo, siendo torturado sin parar. Debió de sufrir muchísimo" automáticamente, al escuchar esto, Pan miró a Bra, cuya melena ocultaba sus ojos claros. Su amiga colocó una mano sobre su hombro, pero cuando esta llegó a ella, Bra dio media vuelta y salió del laboratorio a toda prisa.

"¡Bra!" la llamó Trunks, pero ella no se volvió.

"Déjala. Necesita estar sola" le recomendó Pan.

El hermano mayor estaba cada vez más perdido, al igual que el resto de los guerreros que no se imaginaban, ni por asomo, qué era aquello que tanto atormentaba a la chica. Ella era fuerte y orgullosa como su padre, y oír sus sollozos todas las noches después de tres días solo conseguía aumentar la inquietud de Vegeta. Él observó la pantalla del ordenador y luego a su futura mujer, que con la misma preocupación clavaba la mirada en la puerta por la que su hija acababa de salir. La cosa no podía seguir así.

[…]

El príncipe de los saiyans se despertó a las cuatro de la mañana, todavía de noche, con la oscuridad del exterior combatiendo ferozmente contra la blancura de la nieve. Miró a Bulma, que dormía con la cabeza apoyada sobre su espalda, abrazada a él. Esa noche Vegeta se había mostrado más distante de lo habitual y ese había sido el resultado a diferencia de la postura a la que estaban acostumbrados. Daba igual cuánto hiciera por evitarlo, cuando se despertaba al día siguiente la cabeza de ella siempre estaba sobre su pecho, y eso le molestaba a sobremanera. No podía levantarse hasta que ella se despertara porque si lo hacía, Bulma empezaba a echar pestes por la boca con un enfado monumental, y eso hacía que automáticamente él también se enfadara. Los dos acababan dando vueltas por la cama gritándose y acababan teniendo sexo. Luego Bulma iba a trabajar y volvía todavía más enfadada porque había llegado tarde al trabajo. Por supuesto, las culpas iban para él. Su vida con esa mujer era un círculo vicioso que parecía no tener sentido, pero que de alguna manera lo tenía en una reconfortante y agradable rutina. ¿Quién se lo hubiera dicho treinta años atrás? Treinta años juntos, con hijos y sin destruir planetas como había pensado que haría durante toda su vida.

Vegeta se levantó de la cama con cuidado y, en lugar de su espalda, colocó la almohada para que la mujer se aferrara a ella. Bulma la aceptó con un leve ronquido y él salió de la habitación dirigiéndole una última mirada. Cruzó los pasillos de la corporación lentamente y pudo ver a algunas personas durmiendo a través de las puertas abiertas. Krilín dormía sobre el pecho de su mujer, que permanecía quieta como una muerta, como si estuviera recargando las pilas. Vegeta sonrió con malicia, divertido por la ocurrencia. Al bajar a la primera planta oyó los ronquidos de Kakarotto retumbando contra las paredes. Era como el motor defectuoso de un tren poniéndose en marcha. Chichí dormía sobre su hombro cómodamente y, cuando él callaba, dejaba escapar unos pequeños ronquidos agudos. Vegeta puso los ojos en blanco cuando Goku mencionó las palabras "carne de dragón salteada con verduras variadas y pescado blanco" entre ronquido y ronquido. Siguió caminando. Pan, frente a la habitación de sus padres, dormía con la cabeza colgando del colchón, enfundada en un infantil pijama de ositos de franela. En la habitación contigua, Gohan abrazaba a su esposa por la espalda, los dos profundamente dormidos.

Vegeta no quería ver más. Caminó hacia el exterior de la mansión y salió al jardín para dirigirse hacia la Cámara de Gravedad, cuya luz interior iluminaba el paisaje. Cerca de ella, Picolo y Uub levitaban, con la guardia alta mientras meditaban, por si acaso los boburrianos aparecían en plena noche. Cuando Vegeta pasó cerca de ellos para adentrarse en la cámara, Picolo rompió su meditación.

"No deberías impedirle que entrenara" le aconsejó él. "Tu hija es una guerrera nata, y de seguir así podría sernos de ayuda contra los boburrianos"

"Métete en tus asuntos, gusano" fue la única respuesta de Vegeta. Picolo, que estaba acostumbrado a semejantes contestaciones por parte del príncipe de los saiyans, siguió meditando sin decir una palabra, ignorándole por completo.

Vegeta utilizó el código que él mismo había impuesto a la cámara para permitirle entrar aunque la puerta estuviera cerrada por dentro. Él mismo, con el paso de los años, se había visto obligado a trabajar con esa máquina para perfeccionarla. No solo era un guerrero, sino también una persona instruida en la tecnología y en la ingeniería. Había visto maquinarías de todo tipo y eso, en ocasiones, era de gran ayuda para las invenciones de su propia mujer. Cuando introdujo el código, la puerta se abrió forzosamente emitiendo una luz roja de emergencia a la vez que los controles anulaban la gravedad utilizada hasta el momento. Cuando Vegeta se adentró en la cámara, la puerta se cerró automáticamente y el príncipe se quedó a solas frente a Bra, que en la otra punta de la sala se giró para encararle apartándose el sudor de la frente. Levitaba un poco y aterrizó con suavidad, colorada por el cansancio, con el pelo azul pegado a la cara. Llevaba puesta una ropa muy similar a la que el propio Vegeta usaba para pelear, pero de color negro y con los pantalones de licra por encima de las rodillas, pegados a unos muslos gruesos y cada día más duros y formados. Vegeta pudo ver los bíceps marcados, no tanto como los de los demás guerreros, pero lo suficiente como para tener en cuenta que el cuerpo de su hija se había transformado para adquirir las propiedades de un guerrero saiyan. Pasó del cuerpo de Bra a la pantalla que marcaba la gravedad que había estado usando. 154. Vegeta disimuló su sorpresa.

"Creía haberte dicho que no quería que entrenaras" la regañó.

"Y yo creía haberte dicho que tú a mí no me das órdenes. De todas formas no sé a qué viene esa réplica. Sabes que llevo semanas usando la Cámara de Gravedad por las noches. No sé por qué demonios vienes a molestarme precisamente ahora" Vegeta acentuó su ceño fruncido y el de Bra se relajó al ver la verdad impresa en sus ojos. "Lo estoy consiguiendo, ¿verdad? Estoy a un paso de transformarme, ¿no es así?"

El príncipe dio media vuelta sin responder a la pregunta y se dirigió hacia la salida.

"Vete a la cama, ahora. No quiero volver a verte aquí"

"No me da la gana" Vegeta se volteó, con el principio de una furia creciente.

"Estás llenando el cupo de insolencias que estoy dispuesto a permitirte, niña. Una más y no tendré tan clara la diferencia que hay entre tu hermano y tú, y te daré la paliza de tu vida"

Bra, lejos de sentirse intimidada, envalentonada después de tantos días sintiéndose vulnerable e impotente, ahora más poderosa y orgullosa que nunca al enterarse de que su poder estaba a punto de estallar, se llevó las manos a la cintura y sonrió con prepotencia.

"¿Y cuál es la diferencia entre mi hermano y yo? ¿Qué él es un hombre, qué te tiene miedo y yo no, qué tiene más experiencia, qué tiene pene y yo vagina?"

"Que él es un guerrero de verdad y tú, en cambio, estás jugando a las muñecas duras con exceso de un orgullo que no vale para nada. Lo que demuestras es arrogancia pura, inútil y sin sentido. Lo que muestras es la arrogancia del ciego" Bra achicó los ojos y apretó los puños, mortalmente herida en lo más profundo de su orgullo. "Haznos un favor a todos y deja de perder el tiempo. Nunca formarás parte de los guerreros por mucho que lo intentes"

Bra estaba furiosa. Su carácter tenía letales altibajos desde hacía días y no podía más con ello. La preocupación que todos le profesaban y que ella odiaba, como si fuera una chica inocente que no pudiera defenderse ni luchar contra sus propios sentimientos. La necesidad de pelear palpitando en su sangre y la negación de su progenitor. La invasión de los boburrianos. El deseo de matarlos por lo que le habían hecho a Broly. La venganza, el orgullo, los recuerdos con un padre que era pura fachada, que no reconocía. ¿Quién era su padre, el violador y asesino príncipe Vegeta o el orgulloso y casi noble guerrero que ahora era? A esas alturas era innegable que la oscuridad atraía a su familia porque era lo que llevaban dentro. ¿Acaso la personalidad de su propio hermano era también una mentira creada solo para expiar sus crímenes? ¿Acaso por eso ella amaba a un asesino? Un asesino que aun ahora echaba de menos, por el que lloraba todas las noches, por el que deseaba hacerse fuerte. Un asesino que deseaba vengar destripando a los boburrianos. Un asesino al que no perdonaba después de lo que le había hecho, pero sin el que su vida parecía perder parte de su significado. Las emociones de Bra se peleaban. Su instinto saiyan atacaba brutalmente a sus sentimientos, reclamaba el dominio que le había sido negado durante tantos años. Clamaba por la libertad. Y ella se la concedió, por fin.

Y se lanzó contra su padre con el puño en alto y gritando de rabia e impotencia.

Vegeta la esquivó en el último momento y el puño de su hija impactó contra la puerta de la cámara, atravesándola limpiamente. Prácticamente arrancó el metal para volverse hacia a él haciendo uso de su gran agilidad y rapidez, y el príncipe se descubrió a sí mismo teniendo ciertas dificultades para esquivar los golpes veloces de su hija. Su técnica era buena, pero la furia y el orgullo la cegaban como le había ocurrido a él mismo durante años. Otro puño furioso atravesó los controles de la cámara y un montón de chispas saltaron y provocaron que la cámara brillara en una intensa luz rojiza.

"¡Pelea contra mí, cobarde!" chilló ella, y Vegeta se dio por enterado esta vez. Aunque no era su intención golpearla, cosa que nunca había hecho por mucho que lo hubiera desafiado, tuvo que tomar conciencia del escaso bien que le hacía dejando que diera palos de ciego. Era idéntica a él cuando, banalmente, intentaba alcanzar a Goku sin ser consciente de sus propias limitaciones. Un arrogante y prepotente demasiado orgulloso como para admitir la derrota.

Aunque ahora fuera diferente había cosas que no cambiaban nunca, así que Vegeta aprovechó los numerosos puntos flacos que su hija estaba dejando a la vista para golpear su barbilla con la palma de su mano hacia arriba y lanzarla hacia atrás. Por unos instantes Bra se llevó la mano al lugar golpeado con el sabor del óxido inundándole la boca. No le había dado tan fuerte como Broly, pero aun así había sido duro.

Si pensaba que iba a rendirse por eso, la llevaba clara.

Bra se lanzó contra él una vez más usando movimientos casi fugaces con las manos, rápidos y bien cargados que Vegeta esquivaba con relativa facilidad. Una patada voló hasta su cara y el príncipe se agachó. Sintió la potencia rozándole el oído y supo que un golpe suyo sería duro de soportar. ¿Quién demonios le había enseñado a atacar con tanta fuerza? Concentrar el ki en los puños y en las piernas no era tarea fácil, y mucho menos en semejante cantidad. Era lo suficientemente fuerte como para derrumbar montañas y provocar tsunamis, pero Vegeta pudo soportarlo. Detuvo su patada con el antebrazo y la agarró por el tobillo. Acto seguido la obligó a dar una vuelta en el aire al retorcerle la pierna y la alejó de sí, pero Bra cayó de pie y se precipitó nuevamente sobre él, sin descanso.

El orgullo recorría cada poro de piel del príncipe con cada certera técnica que su hija usaba contra él, con cada avance y con cada movimiento ágil aunque estuviera a años luz de superarle. Era buena, podía asegurar que más que él cuando llegó al planeta Tierra, quizás no tan perfeccionada, pero infinitamente más poderosa. Aunque sus fintas y ataques fueran rudos y un poco primitivos, eran efectivos. El mayor defecto que tenía era su arrogancia y su desconocimiento de sus propias limitaciones. Sin embargo, su resistencia era digna de admirar. Gastaba una considerable cantidad de ki y después de más de media hora intentando atizarle sin rozarle ni una vez, no parecía ni remotamente cansada. Buenos reflejos, buena técnica, agilidad, resistencia y un control equilibrado de su poder. Vegeta nunca hubiera creído que en menos de medio año conseguiría semejante nivel. Le hubiera gustado ver hasta donde alcanzaba su poder, porque estaba claro que su hija tenía un potencial incluso mayor que el que había visto en su primogénito, y más allá de eso. Se veía a leguas que necesitaba de la pelea tanto como él.

Después de algo más de una hora buscando que la furia de su hija desapareciera, Vegeta se recordó a sí mismo por qué no podía consentir que ella peleara, e hizo su primer movimiento grave contra ella. Dejó de esquivar sus ágiles puños para empezar a detenerlos usando manos y antebrazos, y en un momento clave, la agarró por la muñeca, dio una vuelta alrededor de ella y se colocó tras su espalda, retorciéndole el brazo y obligándola a agacharse por el terrible dolor que esa llave causaba. Bra ya conocía esa técnica. Broly la había usado contra ella en contadas ocasiones y el dolor era terrible. Los huesos crujían y, si se empleaba la fuerza suficiente hacia el lado adecuado, con un solo movimiento se astillaban y atravesaban los músculos provocando un dolor cegador. Bra apretó los dientes, conteniendo un chillido. A diferencia de Broly, su padre no empleaba ni la mitad de fuerza que él. El guerrero legendario la había hecho gritar y hasta llorar para que conociera plenamente el significado del dolor. Podía aguantarlo, pero el problema era deshacerse del agarre. Estaba totalmente inmovilizada.

"Estoy harto de tu inconsciencia, estoy harto de tu insubordinación, estoy harto de tus juegos. Tu madre y yo te hemos criado entre algodones para que no tuvieras que soportar la mierda que aguantó tu hermano, tanto Mirai como Trunks, para que no tuvieras que aguantar mi propia mierda, y esto es lo que recibimos a cambio. Está claro que he sido demasiado blando contigo" Bra puso los ojos en blanco cuando su padre le retorció la muñeca un poco más, pero contuvo el grito otra vez, poniéndose roja por el dolor. "Pero eso va a cambiar a partir de ahora. Vas a comportarte como una humana normal y corriente, vas a callar y a obedecer. No me importa nada si estudias o no, si pasas el resto de tus días en la calle o pariendo críos como una maldita coneja. No volverás a pelear, no volverás a salir de esta casa hasta que aprendas cuál es tu jodido sitio y si tengo que matarte de hambre o partirte el brazo para ello, ten por seguro que lo haré"

"Eso lo sé perfectamente. No eres compasivo aunque se trate de tus propios hijos, ¿verdad?" Bra le miró de reojo. Los ojos de ambos se cruzaron y un ligerísimo tic sacudió el párpado de su padre al pasársele por la cabeza que ella pudiera saberlo.

Era imposible, pero eso solo consiguió irritarle y descontrolar la furia que llevaba dentro y que había conseguido calmar después de años entre su familia y los humanos. El brazo de Bra crujió y su hombro cedió, y esta vez ella no pudo evitar soltar un grito.

"No volverás a pelear. Promételo"

"¡No!" los gritos de su hija sacudieron las tripas de Vegeta cuando volvió a retorcerle la muñeca, a un pequeño paso de la ruptura. Muy por lo bajo, suspiró.

"Sé que eres orgullosa, maldita sea, pero hay momentos en los que eso no sirve. ¿Crees que a mí me ha servido para superar a Kakarotto? ¿Crees que me sirvió contra Feezer? ¿Crees que te hubiera servido a ti de nacer en el ejército de ese lagarto arrogante? Has tenido suerte, Bra. De haber nacido allí, ya estarías más que follada" Bra empezó a toser porque empezaba a salivar. No podía controlar su propia boca y un hilo de saliva descendió hasta su barbilla cuando el dolor se hizo insoportable. Su padre había superado la barrera que Broly había establecido. Estaba siendo brutal con ella y su hombro ya estaba prácticamente desencajado.

Quiso preguntarle qué quería decir con eso de ser follada, pero solo nuevos gritos salieron de su boca. Vegeta supo que no debería haber dicho eso en cuanto ella no pudo más y cayó de rodillas al suelo.

"¡Para!"

"¡Hazme caso por una vez en tu jodida vida, Bra! ¡ESTO NO ES UN PUTO CAPRICHO! ¡Vuelve a ser la de siempre, vuelve a tu ropa, a tus amigos humanos, a tu vida de niñata malcriada y olvídate de esto!"

"¡NO!" Bra estaba a punto de ponerse a llorar de la impotencia. ¿Por qué todos le negaban lo que de verdad deseaba? ¿Por qué no podía tomar su propio camino? Había visto su verdadera vocación, su objetivo en la vida y lo había sentido palpitando en su pecho con cada golpe que había recibido. Incluso ahora, con el brazo a punto de romperse, sentía el fuego que recorría su sangre y estallaba en su pecho intentando mitigar el dolor y contraatacar, colérica.

Bra ya no tenía autocontrol. Si dejaba la pelea no solo tendría que olvidarse de lo que más le gustaba hacer convirtiéndose en eso que había intentado fingir durante años, en esa muñequita sin iniciativa propia y sin un objetivo, sin decisiones salvo qué zapatos ponerse para salir a la calle con unos humanos que, a la vez que adoraba, odiaba por retenerla allí, en ese planeta que también amaba, pero que a veces le parecía demasiado pequeño para alguien como ella. Bra era superior, como Goku y como Vegeta, y mucho más como Broly que ningún otro. Era superior y no soportaba pasar desapercibida como una vulgar y simple humana. Los saiyans eran cercanos a una divinidad, nacidos para ser odiados y adorados, no para caminar entre insignificantes hormigas. Debían proteger a los humanos, sí, como los auténticos dioses, pero no caminar entre ellos. Bra no podía consentirlo. Al igual que tampoco podía consentir que lo único que la unía a Broly desapareciera.

Él era el guerrero legendario y ella la princesa de su raza. Ya había permitido bastante, ya había sufrido demasiado, sobre todo él. No podía dejar que la odiara para siempre y ella tampoco podía odiarlo. Simplemente no podía perdonar lo que le habían hecho y lo que intentaban hacerle a ella. ¿Acaso no era lo mismo? Apuñalarle por miedo a su poder y romperle un brazo por temor también a su creciente poder. ¿No era lo mismo? Bra no podía permitir semejante degradación. Bra no quería no volver a verle, y ellos no tenían derecho a impedírselo. Ya habían hecho bastante por los dos. Ya era suficiente que nunca pudieran estar juntos.

Bra era la princesa de los saiyans y nadie tenía derecho a negarle nada.

"Yo…" murmuró, y por un instante Vegeta aflojó el agarre al pensar que su hija iba a rendirse al fin. Fue blando y estúpido al no pensar que era su hija de la que hablaba, que el orgullo corría por sus venas y que la rabia también. Se dio cuenta de ello cuando Bra lo miró con unos ojos sádicos y demenciales, se dio cuenta cuando un brillo que provocó un pequeño chispazo sobre su propia mano emanó de su cuerpo, se dio cuenta cuando su pelo se agitó en el aire, erizándose como el de un erizo. "¡Yo soy la princesa de los saiyans y tú no tienes derecho a negarme nada, MALDITO GUSANO!"

Y estalló… literalmente.

La meditación de Picolo y Uub se fue al cuerno cuando la Cámara de Gravedad dejó ver una luz cegadora que iluminó el jardín unos instantes antes de explotar con un estruendo arrollador. Los dos observaron con la boca abierta las piezas prácticamente desintegrándose en el aire. En el interior de la corporación, Goku dio un salto tan grande de la cama, que Chichí cayó al suelo de cara. Un grito salió de su boca, pero su marido se levantó y anduvo tan rápido como pudo hacia la puerta antes de que el estruendo resonara en el jardín y las luces iluminaran las habitaciones.

Bulma saltó, sobresaltada y con el corazón en el puño, cuando el estruendo llegó a sus oídos. Miró el lugar que Vegeta ocupaba en la cama, vacía a las cuatro y media de la mañana, y se levantó, se puso su bata de seda y corrió hacia el exterior. Los cimientos de la casa temblaron. En apenas treinta segundos, todos los habitantes de la casa estaban fuera preparados para el combate, pero los boburrianos no estaban en ninguna parte. Solo Vegeta, en mitad del jardín, limpiándose el labio partido con una mano, parecía saber qué ocurría.

"¡Vegeta!" lo llamó Gohan, confuso, haciendo amago de ir hasta él para socorrerle, pero Goku lo detuvo alzando un brazo. Sus ojos brillaban como hacía tiempo que no lo hacían y una sonrisa emocionada se dibujaba en la comisura de sus labios.

"Lo ha conseguido. Ella es la primera chica que lo hace" Gohan no lo entendió. No hasta que su visión se desvió hacia la figura brillante que apartaba los restos de la cámara con la mano, elevándose entre ellos, flotando, derritiendo la nieve a su paso.

Todos, excepto Goku y el propio Vegeta, abrieron la boca y observaron, patidifusos, el aspecto de la primera mujer que alcanzaba el nivel de súper saiyan en aquella familia, además de en toda la historia. Su pelo flotaba sobre su cabeza, como si una corriente de aire perpetua lo elevara hacia arriba desde el suelo. Su flequillo, que siempre había sido largo hasta los ojos, formaba un único mechón de pelo que caía erizado a un lado de su cara. Sus ojos no eran verdes como los de los saiyan masculinos, sino de un azul electrificado. Sus facciones eran totalmente agresivas, sin lugar para la compasión, más rudas y alargadas. Los músculos de piernas y brazos eran muy superiores a los de cualquier chica humana, pero de alguna manera eso no la hacía ver grotesca, solo poderosa y temible. Bra flotó en el aire hasta que sus pies tocaron el suelo. Su aura amarilla derritió toda la nieve que cubría la hierba del jardín.

"¿Esa es… mi hermana?" preguntó Trunks, incrédulo.

"¡ARRRGG! ¡Qué envidia! ¡Yo quería ser la primera que lo consiguiera!" exclamó Pan pateando el suelo.

"¡No me gusta nada!" chilló entonces Bulma, que llegó al lado de su hijo respirando agitadamente después de semejante carrera. "No quiero que mi hija sea una forzuda. ¡Bra, deshaz esa cosa ahora mismo! ¿De verdad quieres estar así toda tu vida? ¡Ya no podrás ponerte la ropa que tanto te gusta!" Bulma lanzó un suspiro al aire. "Con lo bonita que era de pequeña… ¡Esto es tu culpa, Vegeta! ¿Qué le has dicho a la niña para cabrearla tanto?"

Sin embargo, nadie respondió a las insistencias de Bulma, que se cruzó de brazos, indignada ante semejante muestra de indiferencia para con ella. La científica observó lo que quedaba de la cámara de gravedad y luego vio el brazo de su hija, que caía de manera extraña sobre su costado, desencajado. Sorprendida y furiosa al hacerse una vaga idea de lo ocurrido, se volvió hacia su marido.

"¡Vegeta!" le gritó, y él se volvió con ojos escrutadores.

"¡CIERRA EL PUTO PICO, MUJER!" fue su escueta y agresiva respuesta. Bulma no podía creerse lo que acababa de oír. Sintiéndose insultada, intentó ir hacia ellos, pero su hijo mayor la detuvo agarrándola por la cintura con gesto grave. Bulma supo entonces que la situación no era tan cómica como pensaba. "Bra, deshaz la transformación ahora mismo. ¡Ya!" le ordenó el príncipe a su hija, tajante, pero las expresiones graves de su padre ya no hacían el más mínimo efecto en ella.

"Por última vez, papá, ¡tú no tienes derecho a pedirme eso!" exclamó, poco dispuesta a escuchar a nadie. Transformarse no solo había aumentado su poder de manera desproporcionada, sino también su ira y sus propios sentimientos. "¿Tanto miedo le tienes a esto?" cuestionó, mirándose la mano del único brazo sano cargada de energía. "¿Tanto miedo le tienes a que me hieran durante una pelea? ¿O acaso es que tienes miedo de en qué pueda convertirme, papá? ¿Temes que sea como tú acaso, una asesina, una genocida, una princesa arrogante y sin escrúpulos capaz de dejarse controlar por el poder solo para tener un poco más de dignidad?" Bra se sentía superior. En aquellos momentos, con todos sorprendidos y recién despertados, pillados por sorpresa, ella relucía como una diosa. En cierta manera, ella era la más poderosa de momento. Lo sintió en el ki que la rodeaba, en la electricidad que parecía impedir el acercamiento de todo aquel que intentara tocarla. Bra creyó en su propia inmunidad y, sin más, apuntó a sus compañeros y familiares con el brazo sano estirado y la mano abierta. Los saiyan fruncieron el ceño ante el gesto, sintiéndose amenazados.

Era la viva imagen de Vegeta recién poseído por Babidi años atrás. Su misma sonrisa se dibujaba en su rostro.

"¡No me obligues a ponerme serio contigo, niña!" le amenazó Vegeta, que en cuestión de segundos se interpuso entre ella y los demás por si acaso una ráfaga de energía escapaba de su recién descubierto poder. Él también lo recordaba, mejor que nadie. La gratificación, el subidón de poder, la impresión de que nada ni nadie podría derrotarle. Lo había sentido la primera vez que se había transformado, y lo había vuelto a sentir cuando fue poseído.

Todo el mundo sabía qué había ocurrido cuando se dejó poseer por Babidi.

"Tranquilo, papá. Yo no soy como tú" se burló ella con una sonrisa cargada de maldad y prepotencia. "Yo soy la princesa que nuestra raza se merece, no una farsante como tú. Soy justa, soy poderosa y, desde luego, nunca atacaría a mi propia familia. Yo nunca le pondría la mano encima a un bebé que no puede defenderse. ¿Dónde está la nobleza en ello? Nunca lo haría, aunque en nuestra real familia parece ser un requisito, ¿verdad? ¡Como lo que tu padre, mi abuelo, le hizo a Broly!"

"Me tienes hasta los cojones con eso. ¿Qué coño tiene que ver Broly contigo? ¡Ni siquiera le conociste!" los ojos de Bra taladraron los de Vegeta y su aura, unida al inmenso aumento de ki, creció por la rabia.

"¡Tiene todo que ver! ¡Solo era un bebé y le apuñalaron para que tú pudieras gobernar en paz! ¡Todo es culpa tuya, papá, tuya y de tu pútrida nobleza, de ese padre tuyo al que me avergüenza llamar abuelo, ese padre al que tú imitas! Seguro que era tan mal rey como tú lo hubieras sido" a Vegeta se le agotó su, ya de por sí, escasa paciencia. Sin más, sin temer que ella lo atacara, se acercó hasta tenerla frente a frente y, dejándola en el sitio por el extraño y paternal movimiento, descargado de fuerza saiyan, le dio una buena bofetada que hizo que girara la cabeza hacia el suelo.

Los ojos azul eléctrico se agrandaron, no por el dolor, que casi había sido nulo, sino por ese gesto que nunca había tenido con ella. Vegeta jamás le había levantado la mano, nunca. Si alguien había tenido que castigarla por algo o darle un par de azotes en el culo, solo Bulma se había encargado de hacerlo. Su propia madre pareció gratamente sorprendida cuando la abofeteó, y miró a ambas figuras alternativamente, sin saber de qué lado ponerse.

"Vuelve a insultar a tu estirpe y te rompo el cuello, niñata" la amenazó. "Te guste o no eres mi hija. Siéntete orgullosa porque de no ser por lo que soy, tú no habrías nacido"

"Lo último que haría es sentirme orgullosa de ser la hija de un violador y de un asesino de embarazadas, de un filicida" contestó, tenaz, incapaz de contener lo que llevaba días aguantando decir. Y lo hizo alto y claro.

Esta vez, Vegeta no fue capaz de volver a golpearla. Se apartó de ella, retrocedió como si acabara de clavarle un puñal en lo más profundo de sus entrañas y se estuviera desangrando por ello. La miró como si fuera el fantasma de su propio padre, del rey Vegeta, que había vuelto de entre los muertos para torturarle con su presencia. Un silencio que decía más de lo que Vegeta quería oír pareció extenderse entre los que allí estaban presentes. Bulma frunció el ceño, confusa ante la afirmación de su hija, tanto como pudieran estarlo los demás.

Todos excepto Goku, que achicó los ojos y apretó los puños al oír eso.

"Bra, no…" intentó interceder para defender a su amigo, el guerrero más poderoso después de él, aquel al que le profesaba un respeto reverencial, aunque no se lo demostrara. Se habían fusionado dos veces y en esas dos fusiones, habían compartido mente y cuerpo. Aunque no le gustara, Goku se había visto obligado a ver más de lo que quería ver en ambas ocasiones. Los pensamientos de Vegeta, su comportamiento, sus recuerdos… nada de eso era un secreto para él.

Pero eso nadie lo sabía, y Bra se volvió a él hecha una furia.

"¡Cierra la boca, Kakarotto!" le gritó, y Goku se tragó las palabras, sorprendido al ver que ella también había empezado a usar su segundo nombre, ese que no le gustaba nada. "Sé lo de Germera, sé lo de la reina Bengala y sé lo de mi medio hermano" le aseguró Bra.

Vegeta ya había sentido antes esa sensación. La sensación de que el mundo se viene abajo, de que todo por lo que se ha luchado se desintegra convirtiendo tu vida en un infierno, en un punto cero. Lo sintió cuando su planeta desapareció; lo sintió cuando Goku murió dejándole sin objetivo en la vida; lo sintió cuando se enteró de que Bulma y Trunks habían sido devorados por Buu años atrás; lo sintió cuando… prefería no recordarlo. Lo estaba sintiendo ahora otra vez, y no sabía qué hacer al respecto para no perder la cabeza. Se estaba poniendo enfermo de solo pensar en el odio y en el desprecio que su hija, su niña, sentía hacia él en ese momento. Se estaba poniendo enfermo de solo pensar en lo que sentirían Trunks y Bulma al ser conocedores de ese secreto que había guardado tan celosamente.

"¿Quién te ha hablado de eso?" preguntó y, con ello, lo reconoció todo. Aunque Bra sabía que Broly no mentía, escucharlo en boca de su padre solo consiguió sacudirle el pecho todavía más. Los ojos se le llenaron de lágrimas que aguantó con orgullo.

"Lo de los planetas puedo entenderlo. Lo del genocidio… prefiero no pensar en ello. Pero lo de mi medio hermano… ¿Cómo pudiste ser tan cruel? ¡Aunque no la quisieras a ella, aunque la violaras, él era tu hijo, nuestro hermano!"

"¿De qué demonios está hablando la niña, Vegeta?" preguntó Bulma entonces. Los brazos de Trunks, que hasta entonces habían estado sujetando a su madre, decayeron.

"Oh, por… ni hablar. Yo no quiero saber nada de esa mierda" aseguró, y dio media vuelta para volver a entrar en casa, esquivando la mirada de todo aquel que lo rodeaba. Estaba tocado. Semejante afirmación le provocaba una furia creciente que solo podía descargar en contra de su hermana por hundir sus fantasías de ser el hijo de alguna clase de súper héroe, una imagen que se había formado el día que su padre se sacrificó por su familia.

Ahora se daba cuenta de que Vegeta era cualquier cosa menos un héroe.

Bra dio un paso al frente cuando notó que su padre estaba temblando. Sintió las miradas de todos los demás puestas en ellos y deseó que desaparecieran. ¿Por qué los Guerreros Z tenían que estar siempre unidos? Los odiaba por ello.

"¿También pensaste en matarnos a Trunks y a mí cuando te enteraste de que mamá estaba embarazada? ¿Pensaste en destriparla para acabar con nuestras vidas? ¡Vamos, dilo, sé sincero!" Vegeta sintió que la cólera resurgía en sus venas al ver la crueldad de la que él había hecho gala años atrás en los ojos de su hija. Así que era eso lo que se sentía… estaba claro que el destino acababa de devolverle todas sus maldades. Pero él no iba a hacer menos.

Al fin y al cabo, el origen de todo ese mal era él mismo.

"¡SÍ, LO PENSÉ!" admitió, alto y claro, y Bra casi pudo ver un rastro de orgullo cuando lo dijo. "¡Es más, si hubieras nacido tú antes en lugar de Trunks, lo habría hecho, y ahora me arrepiento de no haberte arrancado de los brazos de tu madre cuando tuve la oportunidad de hacerlo! ¡CAUSARÍAS MENOS PROBLEMAS SI TE HUBIERA DESTRIPADO!"

Y todo lo que dijo era cierto. Y Bra lo supo con solo mirarle a los ojos. Y todos lo supieron con solo oír su voz, incluido Trunks en el interior de la casa, que asumió el golpe con un suspiro que se tragaba todos sus sentimientos de idealización por su padre. Incluida, sobre todo, Bulma.

Y dolió… demasiado.

Bra no pudo reprimir las lágrimas esta vez. Un borbotón se derramó por sus mejillas al descubrir que Broly tenía razón en todo. Ahora lo veía claro. Se sentía atraída por un monstruo porque su padre era otro monstruo, y ella, por defecto, también lo era.

"¿Y ahora te pones a llorar? ¿No era eso lo que querías saber?" le preguntó su padre con los dientes chirriando bajo sus labios, indagando y metiendo el dedo en la herida recién abierta. "La verdad es que a ti no te quería. Estábamos bien solo con Trunks y tú lo has jodido todo" esas palabras volvían a ser verdad, pero Bra las malinterpretó por completo. De allí, el único que conocía las auténticas connotaciones de esa afirmación era Goku, que se llevó una mano a la frente al ver cómo su amigo terminaba de destrozar su propia vida.

Bra solo tenía algo que decir al respecto.

"Nunca fuiste mejor que Freezer"

Y Vegeta solo tenía algo que hacer al respecto. Y de acuerdo, aquello no era algo que había querido hacer, pero no pudo controlarlo cuando ciertos recuerdos se pasearon libremente por su cabeza al oír esa afirmación. Cuando se dio cuenta de lo que acababa de hacer, la transformación de su hija se había deshecho. Su pelo volvía a tener el mismo color que el de su madre y estaba en el suelo, de rodillas, con una mano tapándole la nariz y la boca. Vegeta sentía los nudillos entumecidos y también sintió el corazón enturbiado cuando vio a Bulma agachándose frente a su hija con gesto grave para analizar su nariz rota y sangrante junto a su mejilla completamente amoratada. La bata de su mujer se empapó en sangre cuando obligó a su hija a alzar la cabeza.

El fino oído de Vegeta se fue al traste. De repente, ya no podía oír nada, solo ver lo que acababa de hacerle a su familia. Era como estar dentro de una burbuja de plástico desde la que podía verse todo pero por la que solo se oían los golpes de aquello contra lo que chocaba en el exterior. Alzó la mano y se miró los nudillos ensangrentados antes de estirarla hacia sus dos mujeres para intentar arreglar lo irreparable, pero su mano fue detenida por el rostro de Trunks, que se interpuso entre los tres con el rostro compungido por la rabia. Padre e hijo se miraron. El padre supo que su hijo estaba dispuesto a echarse encima de él para no permitirle ver un nuevo amanecer si se acercaba a su madre y a su hermana otra vez. Tal y como había supuesto que pasaría, había perdido el respeto que le tenía al ver un espectáculo tan lamentable. Vegeta se tambaleó un poco, alejándose de su familia para asimilar qué acababa de hacerles en cuestión de segundos. No podía valorar el daño hecho sin mirar a Bulma, pero sabía la verdad sin ni siquiera tener que acercarse. Como cualquier madre decente, Bulma amaba mucho más a sus hijos de lo que podía amar al padre de los mismos, y él lo comprendía porque también lo hacía.

Por lo tanto, no había perdón negociable.

Kakarotto se acercó a él con intención de calmarle, pero Vegeta apartó la mano que intentó posarse sobre su hombro de un manotazo.

"Déjame en paz" declaró, y acto seguido salió volando, lejos, a gran velocidad.

No fue el único. En cuanto Bra se recuperó del aturdimiento por el tremendo puñetazo recibido, se puso en pie y, apartando la mano de Bulma que pretendía calmarla y mantenerla a su lado, llorando a lágrima viva, alzó el vuelo.

"¡Bra, vuelve!" la llamó su madre, pero ella partió en dirección contraria a Vegeta, demasiado dolida y alterada como para detenerse. Necesitaba estar a solas urgentemente. Bulma hizo amago de correr en busca de una de las cápsulas que contenían naves aéreas, pero antes de que pudiera llegar a la puerta Trunks la agarró por la muñeca.

"Déjalo, mamá. Ya es suficiente por esta noche"

Suficiente. Para Bulma Brief nunca era suficiente. Sin embargo, en cuanto se quedó quieta rodeada por amigos visiblemente preocupados por ella y por lo que acababa de suceder, se percató y recapacitó sobre lo que acababa de ver y oír. Su mente todavía no lo había asimilado del todo. Su futuro marido, el hombre con el que había pasado los últimos treinta años de su vida, el padre de sus hijos, la persona a la que definitivamente amaba, había sido un violador que había matado a su propio hijo. Había pensado en matarla a ella de igual manera cuando se enteró de que estaba embarazada y le había roto la nariz a su hija sin el más mínimo escrúpulo.

Su familia acababa de desintegrarse.

"Oh…" fue lo único que pudo decir antes de caer rendida en brazos de su hijo, a punto de perder la consciencia. Sinceramente, le hubiera gustado perderla… para siempre.

[…]

Aunque fuera de noche, las entrañas de aquel lugar siempre brillaban en la oscuridad. Era la luz más natural nunca vista, emergiendo desde el interior de la madre tierra. Era el corazón de la naturaleza y la sangre de la misma lo que corría entre las rocas de la montaña llevándoselo todo a su paso, eran sus óvulos maltrechos lo que el enorme ojo de fuego escupía. Era la entrada al mismo infierno. El volcán activo hacía resplandecer la noche. Brillaba y atraía a todo aquel que pudiera verlo desde el cielo, aunque si uno se acercaba demasiado podía resultar letal.

Solo unos pocos conocían las propiedades que podía brindarles su escondite, y el guerrero legendario se arrepintió de habérselo contado a su alumna cuando emergió a la superficie del mismo después de medio día de profundo sueño entre la ardiente lava. Podría dormir días enteros en el interior del volcán si su estómago no se quejara o, en ese caso, si algo no lo despertaba. Los lloros incidían bajo tierra y destrozaban sus sensibles oídos. Colérico por haber sido despertado de su letargo, y todavía alterado después de la pelea que había tenido con esa traidora llamada Bra, emergió desde las entrañas del volcán envuelto en una burbuja verdosa que creaba su propio oxígeno y mantenía la temperatura que él precisara, ajena a la del exterior. De no ser por ello no habría soportado los últimos días ahí metido, acumulando poder, recuerdos y rabia para estar preparado y aniquilar rápidamente el planeta donde se situaba junto a todos los que habitaran en él. Eso incluía a la familia de su alumna, a esta misma y, por encima de todo, a esos boburrianos que no había visto, pero que por la mera posibilidad de que estuvieran allí, ya merecía la pena matar.

Cuando salió del interior del volcán, la lava se escurrió por la burbuja, salpicando el suelo y dejando ver su enorme y brillante cuerpo de guerrero legendario. Era un titán en un paisaje demasiado silencioso y oscuro a punto de volarlo todo por los aires para hacer remitir esos horribles sollozos, pero sus ojos blancos captaron a tiempo a la figura que descansaba sobre las rocas que impedían que la lava se desprendiera, encogida sobre sí misma abrazándose las piernas con un brazo, llorando sin parar. Su pelo azul se sacudía en el aire, que olía profundamente a azufre.

Broly la reconoció de inmediato. ¿Quién más, aparte de ella, tenía ese extraño color de pelo y se escondería en un volcán activo para llorar? Sí, la reconoció. Su atronadora voz rasgó la noche como el rugido de un trueno antes de descender sobre ella con el puño en alto.

"¡Te dije que si volvía a verte, te destriparía!" la amenazó, dispuesto a golpearla y mandarla al otro mundo.

Broly nunca descubriría si habría sido capaz de matarla en esa ocasión o no, porque Bra se giró en cuanto lo oyó y su rostro magullado, su nariz rota y sangrante, media cara morada y su labio partido quedaron a la vista de él. Poco tardó en descubrir su brazo dislocado y sus brillantes lágrimas. Entonces, los ojos inhumanos de Broly se agrandaron y su cuerpo quedó paralizado. Mientras ella se levantaba sin dejar de llorar, una única pregunta pasaba por la cabeza del guerrero legendario. ¿Quién había tenido cojones? Pensó en los boburrianos, pero si hubieran sido ellos Bra sería ahora un nuevo conejillo de indias en lugar de estar allí con él. Ella dio un paso al frente, acercándose, y resolvió su duda sin tener que dar nombres.

"Tenías razón. Tú tenías razón en todo, Broly" le dijo, y él se preguntó a qué se refería hasta que su mente captó las últimas palabras que le había dirigido, las causantes de esa disputa y separación. Por supuesto, le había dado miles de vueltas a esa conversación aunque había intentado ignorar esos recuerdos que tanto lo habían desconcentrado. Aunque había intentado deshacerse de ellos, le había resultado imposible. Se acordaba perfectamente.

Y no tardó nada en atar cabos.

"Vegeta…" ese nombre fue el único en salir de su boca antes de dar media vuelta para alzar el vuelo.

"¿Adónde vas?" cuestionó ella.

"Pegarte es lo último que ha hecho antes de que lo reviente"

"¡NO!" chilló. Antes de que pudiera alejarse, Broly sintió la presión de su único brazo sano rodeándole la cintura. Con la forma del guerrero legendario era tan grande que ella apenas alcanzaba su cadera.

"¡Déjame, Bra!" le gritó, pero ella no le escuchó. "¿Para qué has venido si no quieres que lo haga? ¡Admítelo, tú también quieres que lo mate!"

"¡No entiendes nada!"

"¿Qué debería entender aparte de la paliza que te ha dado?"

"¡Que es mi padre y aunque me haga daño, le quiero!" Broly dejó de agitarse, aun furioso. No podía entender esa relación tan dañina entre padre e hija, no podía… porque le recordaba demasiado a él mismo y a lo estúpido que había sido al intentar comprender las motivaciones de su propio padre para traicionarle años atrás.

"¿Por qué demonios has venido a por mí entonces?"

"Porque no sabía adónde ir y… porque quería verte sobre todas las cosas" Broly no sabía qué hacer. Estaba totalmente desconcertado. En aquella forma más parecida a la de una bestia no podía sentir más que rabia y descontrol, o al menos era lo que siempre había sentido cuando la alcanzaba. Pero cuando se volvió hacia ella y se agachó para quedar a su altura y analizar bien sus heridas, ese sentimiento ciego desapareció. Los ojos de Broly trasformado causarían pavor a cualquiera, pero cuando Bra los miró sin dejar de llorar, lo único que sintió fueron ganas de abrazarle.

Y eso fue exactamente lo que hizo cuando le rodeó el musculoso cuello con un único brazo y hundió la cabeza en él. Para Broly, el contacto fue impactante y ansiado. Era la primera vez que alguien le tocaba de esa forma en esa forma. No lo dijo, pero cuando su gran mano se posó sobre su cabeza azul con toda la delicadeza de la que era capaz mientras la cogía en brazos con su otra mano, supo que también había querido verla sobre todas las cosas.

Aun así, no se olvidaría de lo que había pasado fácilmente. Vegeta lo pagaría caro. Y no sería el único. Bra se había transformado y el trato se había cumplido. Ya no había nada que pudiera desviar a Broly de su objetivo.

¿O sí lo había?