Esta historia es una especie de spin-off o parodia tal vez basada en mi historia larga "Nishasentaku"

Ya estaba publicada en esta página pero como un crossover, ahora he suprimido esa versión y voy a subir la original, la que escribí con personajes del manga "Naruto" y mis propios OCs para compartirla con quien desee leer.

Para quien no conozca "Nishasentaku" (que será mucha gente, claro) puede leer esta historia sin ningún problema porque es simplemente una historia llena de situaciones absurdas, escrita para sacar una sonrisa. De todas formas los primeros párrafos sirven como "introducción" y dan una idea general de como están las cosas.

Para los que han leído "Nishasentaku" espero que os guste (se que algunos ya la habéis leído) y os la dedico por lo buenos lectores que sois.

DISCLAIMER: Los personajes del manga "Naruto" no me pertenecen, pertenecen a Masashi Kishimoto, yo solo los he utilizado para divertirme y sin ánimo de lucro.

Los OCs, Jisei, Sumire, Akane y Ryuko si son de mi propiedad.

La historia es mia, Kishimoto-sama no tiene culpa de mis locuras.

Espero que os guste.

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¿QUE DEMONIOS ME HAS HECHO?

En el instituto de Konoha tenían la costumbre todos los años de pasar unos días de verano en un campamento. Llevaban allí a los alumnos por grupos. Eran, decían, para que realizasen otras actividades distintas en un ambiente distinto. Normalmente iban al mar, algunas veces no, pero lo normal era ir a un campamento en la playa y este año era uno de esos.

Otras de las razones que alegaban los profesores para dichas actividades era que los alumnos aprendían a convivir juntos. No eran unas vacaciones, ni que se les ocurriera pensarlo. Tenían todo el día cubierto con un montón de actividades, la mayoría deportivas que debían realizar obligatoriamente, talleres y actividades lúdicas colectivas también de obligado cumplimiento.

La clase de 2-2 no iba a se una excepción. Pero esta clase no era una clase normal, siempre, por una razón o por otra estaban metidos en absurdas situaciones, claro que, lo que iba a suceder en ese campamento ganaba de sobra a cualquier otra.

En apariencia eran 20 chicos normales, con sus problemas normales, vamos a darles un repaso para ir conociéndolos. Ahora mismo están sentados en el autobús camino de su destino al lado del mar.

En los primeros asientos encontramos a Naruto, el rubio hiperactivo, nervioso, alegre, ruidoso y algo cabeza hueca. A su lado Sasuke, el guaperas de la clase, un chico guapo, serio, callado, con una actitud muy misteriosa, que tiene locas a la mayoría de las chicas del instituto. Al otro lado del pasillo se sienta Akane, la cabezota y rencorosa chica de pelo naranja y ojos turquesas escondidos tras una gafas de pasta rojas, Sasuke la mira y no la entiende, él quiere conocerla mejor pero ella se ha empeñado de que quien le gusta es Sakura y Sasuke ya no sabe quien es quien le gusta. Al lado de Akane, la tímida e insegura Ryuko, tan insegura que no se atreve a decirle a unos de sus mejores amigos que le gusta, aunque sepa que sus sentimientos son correspondidos.

Detrás de ellas van Chouji, el chico enamorado de Ryuko, amable y bondadoso y tan tímido como ella y empeñado en que Akane tiene que aclarar lo que paso con el chico que tiene a su lado, Shikamaru, su mejor amigo, un chico muy inteligente, puede que el más inteligente de su clase, analítico, observador pero bastante perezoso. Se dice que Shikamaru y Akane tuvieron una relación hace unos meses pero debido a un malentendido ahora Akane parece no soportarle y él se se mantiene a distancia, intentando ser su amigo y soportando como Sasuke intenta conquistarla.

Detrás de Chouji y Shikamaru, van dos de los tres hermanos que llegaron de Suna: Kankuro, un chico irónico y burlón que parece más preocupado en sus hormonas y en su compañera Sumire que en otra cosa y Gaara, silencioso, muy poco comunicativo, enamorado en silencio de Hinata, la chica que suspira por Naruto y que no sabe que le duele más, si que ella le ignore o ver como Naruto no se da cuenta de nada. A sus espaldas, su hermana Temari, la bella y orgullosa Temari, una chica segura de si misma, salió con Shikamaru y ahora es su mejor amigo. A su lado Hinata, la preciosa y dulce chica de ojos perlados por la que suspira Gaara y que ella ignora, no por maldad, simplemente porque no se da cuenta. Y detrás de ellas, Neji, primo de Hinata, formal y protocolario, delegado de la clase, para él las normas existen por el bien de la humanidad y se han de cumplir a rajatabla y Rock Lee, el chico más entusiasta del mundo, para él no existe la palabra "imposible", todo se puede lograr si uno se esfuerza y él se esfuerza más que nadie; está enamorado de Sakura y no se preocupa en ocultarlo, sabe a que a ella le gusta Sasuke, pero da igual porque algún día conseguirá que se fije en él.

Al lado de estos, al otro lado del pequeño pasillo van Tenten y Kiba; los mejores amigos del mundo. Los dos son alegres y solo piensan en divertirse, ella es simpática, cariñosa y una amiga siempre dispuesta a ayudar y él es un niño travieso y sinvergüenza en el cuerpo de un adolescente con demasiada energía.

Delante de ellos van dos chicos extraños y silenciosos, quizás los más extraños de toda la clase; Sai, un chico al que le cuesta demostrar sus sentimientos, que no entiende la espontaneidad de algunos de sus compañeros pero que intenta abrirse a los demás, sobretodo desde que siente un gran interés por Sumire, es el artista de la clase, encanta dibujar, es su forma de expresar sentimientos, ya que de otra forma no sabe. Y Shino, del que nunca se sabe que piensa, ni si está feliz o enfadado; suele ocultar sus ojos bajo sus gafas de sol, habla poco y guarda demasiados secretos, eso si, cuando habla suele ser irónico e hiriente.

Por delante de estos dos "alegrías" van dos chicas, las más escandalosas de la clase, las más populares: Sakura, inteligente, segura de ser una gran estudiante, enamorada de Sasuke como una tonta y de la que tanto Lee como Naruto dicen estar enamorados, pero eso a ella le da igual, solo tiene ojos para Sasuke. E Ino, la belleza rubia de ojos azules cuya imagen es casi perfecta o eso dice ella, obsesionada con lucir el mejor tipo y también conquistar a los chicos mas atractivos del instituto, lo que incluye, por supuesto, a Sasuke. Ino es amiga de la infancia de Chouji y Shikamaru y su obsesión por la dietas suele tenerles preocupados.

Por último, delante de estas chicas están Sumire, la chica despistada que nunca se entera de nada, que vive en su propio mundo y que suele adaptar la realidad a como ella se le antoja y cuyo máximo deseo es conseguir un beso de Shikamaru, ya que ha oído que besa muy bien y ella quiere que su primer beso sea maravilloso... así de simple es la muchacha, como es tan despistada ni se da cuenta de que tanto Kankuro como Sai están interesados en ella. Y, finalmente Jisei, la bruja, la chica extraña que dice poder "ver las auras" de las personas y captar sus sentimientos y sus estados de ánimos; la chica que tiene "sueños premonitorios" en los que ve el futuro y que, sorprendentemente, suele acertar; la chica que hace perfumes y pociones con resultados de lo más curiosos... en fin, la bruja de la clase.

Y con ellas nos quedamos, porque con ellas comienza la historia, si es absurda tiene que estar Jisei por medio. Así comenzó el campamento de verano más extraño que algunos de ellos habían vivido en su vida y quizás no vuelvan a vivir.

...

Jisei había encontrado en una de esas librerías que ella solía frecuentar un interesante libro sobre parapsicología. A Jisei le encantaban todos esos temas místicos y excéntricos. Lo curioso de Jisei es que lo probaba todo pero a su manera, es decir, hacía sus propios experimentos, cambiaba variables según su propio capricho, dejándose llevar por su instinto. Al final el resultado, si es que lo había, no se parecía en nada al objetivo inicial, algunas veces no obtenía ningún resultado y otras algo sorprendente.

Jisei estaba entretenida leyendo aquel curioso libro, concretamente estaba muy interesada en unos capítulos que trataban sobre como transmigrar tu alma a otro cuerpo.

- ¿Es interesante? - le preguntó Sumire.

- ¿Ya te has despertado?

- Me he echado un buen sueño ¿Quedará mucho para llegar?

- Yo calculo que estamos a punto de parar para comer.

- Jo, pues si que está lejos ¿Qué estás leyendo?

- Como transmigrar tu alma a otro cuerpo.

- ¿Y eso que es?

- Como hacer que mi alma, por ejemplo, entre en tu cuerpo.

- ¿Eso duele?

- No creo.

- ¿Y qué pasa con el alma del otro?

- Creo que se queda como adormecida o algo así.

- ¿Y tu cuerpo? ¿Te quedas sin alma?

- Digamos que tu cuerpo se duerme hasta que regresas.

- A mí eso me da miedo ¿Tú lo has probado?

- No, que va, soy rara pero no llego a tan extremo.

- Podría ser interesante ¿no? Meterte ahí, a cotillear a otros, a los mejor podrías manejar sus cuerpos y obligarles a hacer cosas.

- Sería interesante.

- ¿Tú podrías hacerlo? ¿Ahí pone como hacerlo?

- Hombre, da una instrucciones pero no creo que funcione.

- ¿Por qué no lo intentas?

Jisei se echó a reír.

- No te rías, podía ser algo muy útil.

- Si, podría meterme en el cuerpo del profesor de matemáticas y ver el examen que va a poner ¿eh?

- Estaría bien o en el cuerpo del chico que te gusta, eso sería muy morboso.

- Si... mucho.

- ¿Podrías hacerlo ahora?

- ¿Ahora? ¿Y dónde me voy a meter? Necesito tener contacto visual.

- ¿Qué tal él? - Sumire señaló a los asientos situados a la altura de los suyos, allí, dormido, estaba Shikamaru.

- ¿Shikamaru? No se yo...

- Pero nos enteraríamos de que quien escribe esas cartas que le cotilleé y... podrías hacer que me diera un beso.

- ¡Mira que eres pesada!

- Jo, anda, anda...

- Es que él debería estar relajado y...

- Más relajado no lo van a encontrar, está como un tronco... anda inténtalo.

- Pero...

- Va, venga.

- ¿Ahora?

- Si, ahora, no tenemos otra cosa que hacer, venga vamos a probar a ver si funciona.

- Bueno... no creo que funcione, aquí no hay mucho ambiente pero veo que no me vas a dejar en paz.

- ¡Ay que bien! Oye, si lo consigues que me de un besito ¿eh?

Jisei respiró hondo varias veces y trató de relajar el cuello y los brazos.

- ¡Que emocionante!

- No me hagas de reír que me desconcentro.

Apoyó la cabeza en el respaldo del asiento y fijó su mirada en Shikamaru. Comenzó a relajarse y dejar su mente casi en blanco, solo con la idea de concentrar toda su energía en un punto de su cuerpo para luego trasladarla a un punto del cuerpo de Shikamaru y penetrar en él. Sumire la miraba entre nerviosa e impaciente.

La velocidad del autobús empezó a disminuir hasta parar. El frenazo desconcentró a Jisei que de pronto sintió algo como un pálpito seguido de un leve mareo.

- Chicos - se levantó Anko-sensei - Vamos a parar a comer y descansar un poco. Salir de forma ordenada y haced las necesidades que tengáis que hacer y procurar no alejaros mucho.

- Vale ya sensei - se quejó Naruto - que no somos unos críos ¡dattebayó!

- Tú eres el menos apropiado para hablar. Vamos y los de mi clase no me dejéis mal, recordad que venimos con 2-4 que son bastante más disciplinados que vosotros.

Se oyeron risas prevenientes de la parte de atrás del autobús, donde estaba la clase de 2-4 y gruñidos de delante, donde estaban los de 2-2.

- Así que - continuó la profesora - intentad demostrar que somos capaces de comportarnos como personas ¿entendido?

Jisei se sentía extraña, aturdida, no es que se sintiese mareada pero tampoco se encontraba bien del todo, tenía una sensación rara, como si algo invisible la estuviese rodeando e impidiendo captar las señales exteriores, sentía las voces como lejanas e incluso su vista no enfocaba bien. Sería que se habría mareado, pensó, seguramente después de comer y estirar las piernas se encontraría mejor.

Bajaron, se sentaron a comer, bromearon, algunos descargaron su energía física con algún tipo de deporte, Jisei fue a refrescarse la cara, seguía encontrándose rara.

- ¿Qué te pasa? - le preguntó Akane - Estás realmente rara.

- Creo que me he mareado.

- Eso es por leer en el autobús - afirmó Sumire - a mi me suele pasar.

- El caso es que no se que me pasa.

- ¿Por qué no te echas un rato? - propuso Ryuko - Quizás te haga bien un sueño.

- Creo que sí. Voy al autobús, aquí me siento rara, no sé, es como si la cabeza la tuviese embotada.

Se levantó, al hacerlo sintió de nuevo ese pálpito.

- ¿Te acompaño? - le dijo Ryuko.

- No, no, no hace falta.

Se dirigió al autobús, cada tres o cuatro pasos que daba volvía aquella palpitación y cada vez un poquito más intensa. Las puertas del autobús estaban abiertas, Jisei subió por la delantera, ahora se sentía realmente mal, algo parecía oprimirla y aquellas palpitaciones empezaban a ser casi dolorosas, se agarró a los asientos mientras caminaba, la vista parecía nublársele.

Rock Lee subía al autobús por la puerta central, la vio allí, parada en medio del pasillo.

- ¿Te pasa algo? - dijo acercándose bastante preocupado.

Jisei le miró, no le veía bien, estiró uno de los brazos hacia él, Lee, alarmado, se acercó aún más, Jisei apoyó su mano en el pecho del chico, de nuevo otra palpitación, intensa, tan intensa que Jisei sintió que perdía el equilibrio y la conciencia de todo.

Lo primero que sintió Jisei al abrir los ojos era que algo no iba bien. No hacía falta ser muy hábil para darse cuenta, estaba en el suelo, eso era seguro, porque veía las patas de los asientos y sentía un peso sobre ella... pero aún así había otra cosa que no iba bien.

Cerró los ojos y se llevó las manos a la frente, al menos ahora se encontraba bien, solo molesta por ese peso, parece que el aturdimiento había pasado pero ¿qué era lo que tocaba? No sabía que sus cejas fuesen tan... abundantes. Abrió los ojos y levantó su mano mirándosela.

Se sobresaltó y trató de incorporarse pero peso que sentía encima se lo impedía, miró y entonces fue cuando se vio... allí... tumbada sobre... ¿ella misma?

"No puede ser... no puede ser..." pensaba atropelladamente.

Volvió a mirarse la mano... no, aquella no era su mano, aquel no era su cuerpo, se tocó la cara y el pelo... aquel no era su pelo ¿Dónde estaba su melena?

- Soy... Lee - dijo asustada y se asutó aun más al oírse ¡esa era la voz de Lee!

Se tumbó de nuevo y respiró hondo, a ver, aquello debía ser un sueño, seguro, cerró los ojos tratando de convencerse y rió nerviosa, esas cosas no pasaban, eso era absurdo... volvió a abrirlos... no, eso no era una sueño. Movió el cuerpo de ella misma que tenía encima.

- Lee... o Jisei... quien seas ¿estás viva?

Lee empezó a despertarse.

- Creo que me he dormi...

Lee abrió desmesuradamente los ojos al oír su voz y miró debajo de él.

- No te asuste Lee, creo que tenemos un problema.

- ¡Ahhhhh! - gritó despavorido mientras se ponía de pié - ¿Qué hago ahí? ¿Por qué me veo a mi mismo? ¿Estoy muerto?

- Creo que estás en mi cuerpo.

- ¿En tú...? - Lee se miró luego miró la figura que aún seguía en el suelo - ¡Pero yo...! ¡Tú...! ¡Yo... estoy ahí! ¡Y estoy... aquí!

- No te pongas nervioso, necesitamos tranquilidad.

Jisei se levantó.

- ¿Estoy soñando, verdad?

- Creo que hemos intercambiado los cuerpos o mejor dicho, nuestras almas.

- Yo creo que voy a desmayarme, esto es una pesadilla ¡No puede ser!

- ¡Vale vamos a tranquilizarnos! - también gritó Jisei que se encontraba bastante nerviosa aunque intentaba disimularlo - los nervios no nos ayudarán.

- ¿Pero como ha pasado esto? No puede ser... ¿a qué no? Es una broma tuya ¿A que sí? ¡Dime que es una broma!

- ¡Lee cálmate de una vez! ¡Me estoy angustiando muchísimo y tú no ayudas en nada!

- ¡Ya sé! Es un sueño, si me golpeo me despertaré...

- ¡Ni se te ocurra maltratar mi cuerpo! A ver, vamos a analizar la situación tranquilamente ¿Qué nos ha pasado?

- ¡Qué mi cuerpo está hablándome!

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Espero que os haya gustado. Es una de esas idas de olla que de pronto apetece escribir sin pararse a pensar en lógicas ni nada.

No solo se intercambian Lee y Jisei, si no, que como el "experimento" lo ha hecho mal se ven implicados más compañeros con los cual todo se va enredando.

Muchas gracias por leer.