Lee ha sufrido un accidente y termina en el cuerpo de Jisei, la bruja de la clase, pero va a descubrir que lo peor no es eso, ni tener que actuar como una chica, o que una chica maneje tu cuerpo, ni que sus compañeros les miren raros, no, lo peor es cuando Sumire se implica en el tema y descubre cosas que podría vivir sin experimentar.

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Y ahora somos tres

A la mañana siguiente Jisei madrugó todo lo que pudo. Sabía que Lee solía levantarse muy temprano para hacer deporte, hacía estiramientos, corría y esas cosas; además, quería ser la primera en ir al servicio y vestirse, que aunque intentaba comportarse de una manera normal, no era tan fácil, que su cuerpo era el de un chico, vale, pero no estaba acostumbrada a desnudarse delante de cuatro tíos y menos aún a que ellos se desnudasen delante de ella. Claro, que eso de hacer deporte a esa hora ni hablar, saldría y esperaría a que se despertase la gente normal.

Nada más salir encontró a su cuerpo haciendo flexiones.

- ¿Qué haces con mi cuerpo? - preguntó mientras se miraba a si misma asombrada ¿De veras su cuerpo podía hacer todo eso?

- Es la costumbre, lo necesito, además así libero mi adrenalina.

- Me saldrán agujetas y a lo mejor las tienes que soportar tú.

- Espero que no, seguro que hoy solucionamos el problema, solo hay que tener fe, porque esto se va a solucionar ¿verdad?

- Seguro, para todo hay una solución, solo hay que buscarla.

- ¡Ese es el espíritu! Y lo intentaremos las veces que sea necesario, aunque fallemos no nos rendiremos, nos levantaremos como un ave fénix de sus cenizas y lo volveremos a intentar ¡Juro que lo conseguiremos!

Lee puso una postura de lo más trágica. Jisei sentía vergüenza de verse a si misma de esa forma.

- Vamos Jisei, tu también ¡Júralo! Mira el amanecer, éste es el amanecer de un gran día ¡el día de nuestro triunfo!

- Si... vale... eso espero.

Cuando todos se hubieron levantado y desayunado, los monitores les separaron por grupos. Había planificadas varias actividades y las iban a realizar por turnos.

- Los que voy a nombrar ahora - hablaba Genma-sensei - vendréis conmigo a la actividad de boxeo: Akane, Sasuke, Ten-Ten, Rock Lee, Neji, Chouji, Ryuko, Gaara, Hinata y Kiba.

- Manda narices - se quejaba Shikamaru - A Sasuke siempre le toca con Akane.

- Creo que hasta el destino respeta a los Uchiha - bromeó Chouji - Bueno, que te sea leve, a mi me ha tocado con Ryuko.

- Y el resto - continuaba Anko - Vendréis conmigo a baloncesto, es decir: Shikamaru, Ino, Shino, Kankuro, Sakura, Jisei, Temari, Sumire, Sai y Naruto ¿o.k.?

Y cada grupo se fue al lugar establecido para la actividad.

No se podía decir cual de esas actividades resultaba más sorprendente.

- Desde luego Lee, hoy no estás en forma - decía Ten-Ten mirándolo en el suelo después del primer gancho que le propinaba.

- Ya te lo he dicho - respondía quejándose Jisei - Hoy no es mi día.

- Venga, vamos ¿Dónde está el poder de tu juventud? ¿Qué ha sido de la orgullosa bestia de Konoha?

- Si yo te contara... es que... yo no pego a las chicas.

Ten-Ten la enganchó del cuello de la camiseta tirando hacía arriba.

- ¡Arriba y lucha como un hombre!

- Eso quisiera yo - susurraba Jisei.

- ¡Venga, cúbrete!

Y volvió a tumbarla de otro gancho.

- ¡Lee, por dios! ¡Qué no estás a lo que estás!

Hinata y Ryuko más bien lo que hacían era empujarse mutuamente y reírse, con tanta risa no atinaban a nada y eso les daba más risa aún. Sasuke entrenaba con Kiba, pero parecía más interesado en vigilar al monitor que ponía mucho interés, según su punto de vista, en enseñar a Akane que posición poner para cubrirse.

- ¡Qué hombre más sobón! - comentó.

- ¡Sasuke! ¡Eh, Sasuke! ¡Que estoy aquí!

- ¡Maldito viejo verde!

Realmente estaba muy mosqueado. Descargó un puñetazo contra un distraído Kiba, haciéndole caer, por suerte, llevaban protectores.

- ¡Uchiha! - bramó Kiba - ¿No te estás pasando?

- Lo siento, no sé en que pensaba.

- Lo siento, lo siento - gruñía Kiba

- Es que ese viejo sobón me está poniendo enfermo.

- Pues no la pagues conmigo, mira, ya la deja ¿te tranquilizas?

- Ahora va a por Ten-Ten.

- Maldito viejo... tío ¿Y si le partimos las piernas?

Lee, por su parte disfrutaba mucho de la actividad de baloncesto, claro que para los demás era asombroso ver a Jisei corriendo, saltando y encestando como loca.

- ¿No notas a Jisei algo cambiada? - comentó Sumire a Shikamaru durante una pausa.

- Ya te digo ¿Qué ha desayunado hoy?

- ¿No estarás insinuando que toma cosas raras, no?

- No, es solo una expresión.

- Vamos lentorros - decía Lee - No habléis tanto y a jugar, a ver quien encesta más veces seguidas.

- Eso me gusta ¡vaya que sí! Empiezo yo, ttebayo - proponía Naruto.

- Es como si hubieran 2 Narutos o Jisei se hubiera convertido en Lee o Kiba ¿No os parece? - intervino Sai.

Shikamaru y Sumire le miraron, eso era algo muy curioso.

- ¿Vuestra compañera siempre tiene tanta energía? - decía el monitor.

- Será el aire del mar - dijo Temari.

- ¡Pues es increible!

Tuvieron otras actividades como tiro, equitación, aeróbic. La última fue en la playa, allí, reunieron a la clase entera, después podrían hacer surf o voley-playa, según sus preferencias. Por supuesto, Sumire y Ryuko, que no sabían nadar, escogieron el juego de la pelota.

Allí, se descubrió que Sasuke era muy bueno surfeando, cosa que picó muchísimo a Naruto, que se empeñó en tener que superarlo.

- El Uchiha lo hace todo bien - decía Temari - Es un asco de tío.

- Y Sakura como siempre babeando detrás de él - comentaba Kankuro.

- A veces creo que le daba un bofetón a ver si espabila de una vez - añadía Ten-Ten - Por cierto ¿Y tu querida Ino, Shikamaru? ¿Qué hace que no va tras él?

- Está intentando ligarse a un monitor - respondió Chouji.

- Bueno pues yo voy a que me enseñen - dijo Akane.

- ¿Quién? ¿El Uchiha? - comentó sarcástico Shikamaru.

- No, Genma-sensei, se lo voy a pedir a él que me pone mucho mas ¡Dios, como está!

- Y luego me decís a mí... - murmuró Kankuro.

- ¡Ten cuidado! - Le gritó Ten-Ten - ¡Y cálmate, criatura!

Después de la comida tuvieron taller de manualidades, fue entonces cuando Jisei y Lee intentaron escaquearse. Se reunieron en una sala de descanso esperando que no les echasen en falta.

- Se están empezando a mosquear - decía Jisei.

- ¡Ay, creo que he comido demasiado! ¡Estoy hinchado!

- Te lo dije, mi cuerpo es más pequeño que el tuyo, no necesito tanta cantidad de comida.

- Jo, no me regañes que bastante tengo...

- Bueno, vamos a lo nuestro. Vamos a sentarnos en el sofá.

- ¿Crees que será el método adecuado?

- Tendremos que intentarlo ¿no?

Sumire los había visto marcharse. Realmente todo esto a ella le olía raro y no es que pensase que Jisei y Lee estuviesen liado, no, eso no era el caso, estaba segura, era otra cosa, algún secreto que tenían ellos dos, además estaban muy extraños; Jisei no parecía ella, no seguía sus bromas, no hablaba apenas con ellos y ni una sola vez había hablado de las auras, no había dado ninguna colleja a Kankuro y mira que Kankuro había dicho un par de tonterías de esas que hacían que Jisei le matase con la mirada...

Cuando pudo librarse de Sai y Kankuro, que por alguna razón que ella no entendía siempre andaban a su alrededor, fue al pabellón principal a buscarlos. No tardó en dar con ellos. Los encontró sentados en un sofá, mirándose de frente, callados, con aspecto de estar concentrándose en algo.

- ¡Os pillé! - dijo de sopetón y provocando un respingo en ambos.

- ¡Sumire! - gritó Lee - ¡No es lo que parece!

- ¿Ah, no? Pues parece que queréis hacer una cosa de esas de brujas.

- Pero es que... - comenzó a decir Jisei.

- ¿A que es eso? Has convencido a Lee para que te ayude a eso de las almas ¿A que sí? Si es que a veces me doy cuenta de las cosas...

- Bueno... más o menos.

- ¡Y os ha salido mal! ¡Ya lo entiendo! ¡Ahora lo entiendo todo!

- ¿Qué entiendes?

- ¡Os habéis cambiado los cuerpos! - Sentenció triunfante - Tú eres Lee y tú Jisei, por eso tú haces deporte como una loca y tú estás tan distinto. ¿Pero por qué lo has hecho con Lee? Si lo que querías era cambiarte con alguien haberlo hecho conmigo ¡Que emocionante! ¿Qué se siente? ¿Tú sientes lo mimo que ella? ¿Tenéis recuerdos el uno del otro? ¿Por qué no lo haces ahora conmigo?

- ¡Ya! - Gritó Jisei - ¡Calla un poco! Tienes razón, para ser tan despistada resulta que luego eres la más aguda de todos y lo mas asombroso es que luego no te sorprende nada. Tienes razón, hemos cambiado los cuerpos, pero ha sido un accidente...

- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! - gritó entusiasmada.

- ¡Es increible! ¿Te lo crees así, sin más?

- ¡Cómo mola! ¡Ya sabía yo que a ti te pasaba algo raro! ¿Y ahora que vais a hacer? ¿Deshacerlo?

- Eso intentamos, pero no es tan fácil.

- ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Os he interrumpido?

- Mira Sumire, no nos hemos cambiado de cuerpo a posta, fue un accidente y realmente no sabemos como... darle la vuelta.

- ¡Es horrible Sumire-chan! ¡ No sabes lo mal que lo estoy pasando encerrado en este cuerpo de chica! - se quejó Lee.

- ¡Oh, pobre! Venga, yo os ayudo ¿Qué puedo hacer?

- Nada... vigila que no venga nadie - gruñó Jisei.

- De acuerdo. Vamos Lee, ya verás que lo vais a conseguir, anímate.

Sumire puso la mano en el hombro del cuerpo de Jisei y le miró fijamente a los ojos.

- ¿De veras estas ahí dentro, Lee? - Dijo acercándose - Si te miro fijamente a lo mejor puedo verte...

Lee le devolvió la misma mirada penetrante, de pronto ambos sintieron que no podían apartar la mirada. Una especie de hormigueo comenzó a hacerse latente en el punto dnde se juntaban la mano de Sumire con el hombro de Jisei. El hormigueo empezó a extenderse poco a poco por el cuerpo de ambos.

- Jisei - dijo con voz entrecortada Lee - Algo raro pasa.

- ¿Qué sucede?

Aquel hormigueo se iba transformando en una especie de corriente, algo que parecía fluir por sus cuerpos.

Fue un instante. Sintieron un latigazo que estremeció sus cuerpos y nada más. Ambos cayeron inconscientes.

- ¡Sumire! ¡Lee! ¿Qué os ha pasado?

Como su cuerpo estaba sentado en el sofá quedó recostado en él, Jisei prefirió atender a Sumire ya que ésta había caído al suelo.

- ¡Sumire! ¡Sumire! - Jisei sentía que iba a darle un ataque de pánico de un momento a otro.

- Estoy bien - dijo Sumire.

Pero Sumire no había hablado, de hecho seguía inconsciente en el suelo. Aterrorizada y temiendo que sus peores sospechas fueran ciertas, Jisei giró el cuerpo de Lee para ver el suyo. Este se incorporaba lentamente tocándose la cabeza.

- Me siento mareada ¿Qué ha pasado?

- ¿Su... Sumire?

- Si ¿Qué...

Sumire miró a Lee agachado al lado de... Gritó espantada. Jisei también gritó. Se miraron durante un segundo y volvieron a gritar.

- ¿Qué pasa? - preguntó Lee abriendo los ojos. Miró y vio su cuerpo y el de Jisei - ¿Qué ha pasado? - preguntó gritando, mientras se miraba su "nuevo" cuerpo.

- Creo que ahora te has cambiado con Sumire - respondió angustiada Jisei.

Los tres se miraron y de nuevo gritaron.

- ¡Vale! ¡Vamos a tranquilizarnos! - gritó Jisei.

- ¡Estoy en el cuerpo de Jisei! ¡Qué pasada!

- ¿Cómo ha podido pasar esto? - lloriqueaba Lee.

- ¡Y tú estás en el mío! - Sumire seguía con su alucinación mental.

- ¡Esto es una pesadilla! - continuaba lloriqueando Lee.

- ¡No puede ser! ¡No puede ser! - Decía nerviosa Jisei sentándose en el sofá - Pero ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

- Esto no es real - hablaba Lee - Cuando cuente tres estaré en mi cama... en mi casa.

- ¿Por qué? ¿Por qué?

- Bueno, no os pongáis así, esto demuestra que funciona.

- No, esto demuestra que estamos haciendo algo mal. ¿Pero como ha sucedido? A ver, tengo que calmarme y pensar... solo tengo que encontrar el fallo, solo eso.

- ¡Cómo mola! - Decía Sumire - ¡Carai que pelazo que tengo ahora! ¡Parezco un anuncio de champú!

Y movía la cabeza de un lado a otro, haciendo ondear el pelo de Jisei.

- Me duelen los riñones - dijo Lee - ¿Es eso normal?

- Si - contestó Sumire - Llevan doliéndome todo el día, pero es poco ¿no?

- No sé, me encuentro muy molesto.

- ¡Oy, que quejicas son los hombres! Oye Jisei ¿Y cuándo seremos normales?

- No lo sé, no lo sé, no me agobiéis, esto es muy estresante para mí, ahora somos tres... a ver ¿Qué han tenido en común los dos fallos?

- Que lo estabas haciendo y te interrumpieron - respondió Sumire.

- ¡Eso es! Eres lista cuando quieres.

- Pues claro, yo tengo una inteligencia muy poco valorada, parece que no me entero de nada pero...

Lee se levantó, dio dos pasos, tropezó con algo y estuvo a punto de caer.

- ¿Con qué he tropezado?

- Deberías saber que la gravedad llama mucho a mi cuerpo.

- Creí que simplemente eras patosa.

- Es que mantengo una relación extraña con la tierra.

- O sea ¿Qué aunque Lee esté en tu cuerpo, éste reacciona igual? - comentó Jisei - Que interesante...

- Bueno yo - interrumpió Lee - No se por qué pero siento que... tengo que ir al servicio.

- Si anda, vamos, antes de que nos echen de menos. Recuerda Lee que ahora tienes que dormir en la otra cabaña.

- Es verdad... vaya, ahora que me había acostumbrado a tus cosas...

- Te acompaño y te cuento cuales son las mías - dijo Sumire - ¿Sabes como tratar mi cuerpo?

- Tengo unas nociones básicas, supongo que son las mismas que con Jisei: no tocar, procurar no mirar, no sentarme en la taza, limpiarme bien... esto es vergonzoso.

Entraron en la cabaña que ocupaba Sumire. Lee entró en el servicio, al momento salió dando un portazo y con cara de miedo.

- ¡Sumire algo le pasa a tu cuerpo! Yo... yo...

Sumire y Jisei le miraban atónitas. Lee se acercó al oído de Sumire rojo como un tomate y le susurró algo.

- ¡Anda, claro! No pasa nada... me ha venido la regla - aclaró a Jisei.

- ¿Qué te ha venido qué? - gritó aterrado Lee - ¿Qué yo? ¿Qué tú? No... ¡Esto no es posible!

- Si, si es posible, me viene todos los meses, por eso me dolían los riñones.

- Enhorabuena Lee - dijo Jisei dándole una palmaditas en la espalda de Sumire - Eres el primer chico que va a disfrutar de esa bonita experiencia.

- Puedo pasar sin saberlo.

- Míralo como una experiencia nueva en tu vida, así entenderás a tu novia cuando se queje.

- No pasa nada - Sumire rebuscó entre sus cosas y cogió un paquete - Solo ponte uno de estos.

- ¿Qué es eso?

- Un tampón.

- ¿Y como se usa?

Sumire se acercó a su oído.

- ¿Qué? - gritó despavorido - ¿No pretenderás que yo...? No, no... no haré eso.

- Si quieres te ayudo con el primero, para que aprendas.

- ¡No! ¡Es asqueroso!

- Pues no he traído compresas.

- Pero hay una tienda cerca - dijo Jisei - Mientras seguro que Ryuko tiene, es una chica muy prevenida ¿Dónde están sus cosas? Luego le explicamos que las necesitabas con urgencia y cuando compremos se la devolvemos... Ajá, toma, ve y póntela.

- Y cámbiate de ropa interior- añadió Sumire.

- Y lávala.

- ¿Qué?

- Si la has ensuciado tendrás que lavarla ¿no?

- Lo haré yo, tonto - propuso Sumire - Es mi cuerpo, no hagas caso de ésta.

- ¿Y esto como se pone?

- No es muy difícil, utiliza tu imaginación.

Lee entró en el servicio, tardó un poco en regresar.

- ¿Ya? Recuerda cambiártela de vez en cuando.

- ¿Cómo cuando?

- Depende de la cantidad, ya me entiendes.

- ¡Ser chica es muy complicado! ¡Quiero mi cuerpo! ¡Mi precioso y bien trabajado cuerpo!

- Y no te metas en el mar con eso puesto, sería muy engorroso - añadió Sumire.

- Eso te viene bien, recuerda que Sumire no sabe nadar, no lo olvides.

Lee empezó a hacer pucheros.

- Jisei encuentra una solución pronto ¡Por favor!

- Bueno, ahora vamos a salir, tratemos e actuar de forma natural ¿Vale? Sumire recuerda que ahora eres yo, Jisei.

- ¿Puedo decir eso de las auras?

- ¿Tú ves las auras?... Pues entonces.

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Pues hasta aquí el tercer capítulo de mi ida de olla. En el próximo capítulo para Lee, ser Sumire es aún más complicado que ser Jisei y a Jisei está empezando a descontrolándose todo... si sigue así terminará implicando a toda la clase, mas vale que busque una solución y rápido, aunque a fin de cuentas pronto va a contar con una mente prodigiosa.

¡Gracias por leer!