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"Aprendiendo A Ser Padres"

Capitulo Uno: Entre cortinas y lirios.

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La mañana del último día que Hinata podría catalogar como tranquilo, amaneció soleado. El cielo despejado, abierto como un océano, no le había augurado nada malo; nada que fuese a amenazar su salud mental o física por los siguientes meses.

Se levantó contenta como cualquier otro día. Se ducho tarareando una canción suave y finalmente se vistió. Estaban acercándose a octubre y en pleno otoño hacía más viento de lo que Hinata hubiese previsto. Corría un viento frío, muy frío, que la había hecho comprar un abrigo blanco, una bufanda gris y suave como la piel de un bebe y unos mitones de un bajo color lila.

Tomo desayuno con su padre y su hermana, saludo el retrato de su madre y luego partió al colegio con toda la tranquilidad del mundo. Ella solía llegar al menos media hora antes que los demás para abrir las cortinas, echarle agua al pequeño y solitario lirio que adornaba el escritorio del profesor, y repasar unos minutos la materia que se estudiaría durante el día o al menos el primer bloque.

A medio camino, al recordar que aquella tarde había reunión de padres, quiso morirse.

― ¡L-La libreta!

Corrió a su casa al menos tres cuadras que le dejaron sin aliento. Demoro unos cinco minutos en normalizar su respiración para presentarse de forma decorosa en su casa y abrió la puerta con total normalidad. Finalmente subió la escalera y cerro la puerta de su habitación tras de si queriendo deslizarse por ella hasta caer al suelo.

Encontró el motivo de sus problemas descansando sobre su escritorio. Caminó hacia ella notando con incomodidad que la bufanda le estaba matando de calor. Pensó en sacársela, pero a las seis de la tarde el viento era feroz y prefería no arriesgarse.

Ya más tranquila tomó su libreta y cuando iba saliendo de su habitación guardándola dentro de su bolso azul marino, un papelito pequeño calló lentamente del cuadernillo de espirales.

"Sasuke Uchiha"

Hinata se sonrojó recordando como a principios de año habían echo un sorteó para un importante trabajo en el que se trabajaría en pareja; hombre y mujer. Sin embargo ya estaban en el segundo semestre y parecían haberse olvidado de aquello. Solo dios sabía cuanto Hinata agradecía esto. No había ojos más intimidantes en el colegio que los de Uchiha Sasuke y asignatura más terrible que la de Anko Mitarashi.

También recordó las eternas semanas en las que fue asediada por distintas chicas que decían estar enamoradas del muchacho y como en muchas de esas ocasiones no solo recibió malas palabras, sino que también jalones en el cabello y uno que otro empujón. No quería pensar solo en la posibilidad de tener contacto de más con Sasuke Uchiha, aquello sería el acabose y lo más probable es que no saliese viva el primer día de trabajo.

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Sasuke Uchiha, aquel siete de octubre, despertó con un mal presentimiento y un estornudo.

El vivía solo, así que solía comer cosas preparadas que pedía a domicilio. Por tanto ese día pidió que le llevaran Omusubi y tomates. Sin embargo, cuando su pedido llegó y se hubo marchado el chico, reviso su contenido y se llevó una no muy grata sorpresa al notar que solo estaba el Omusubi. Había despotricado y maldecido y luego de llamar al servicio reclamando y lanzando juramentos, se dirigió a comer su maldito Omusubi bufando y dejando a una chica al teléfono en un estado de colapso nervioso.

Como alguien que va a un funeral, se dirigió al establecimiento y al llegar casi fue arrollado por un carro de una rubia. ¡A él! ¡Casi lo atropellan a él!

Ignorando las acaloradas disculpas de la rubia se dirigió a su salón, notando con hastío que las cortinas estaban cerradas y todo tenía un extraño olor a polvo que le cosquilleo en la nariz y le irritó los ojos. El era algo alérgico al polvo y el estado de ese salón era horrible y lúgubre, tan como el se sentía.

Pensó que seguir así, entre la oscuridad, sería algo muy adecuado con su estado de animo, sin embargo, el jodido polvo le irritaba de tal forma que estuvo a punto de estornudar.

Maldiciendo entre dientes abrió las cortinas con bruscos ademanes, como si quisiera castigarlas por estar cerradas o aún peor, arrancarlas. El sol explotó en su rostro como un globo lleno de agua, con los rayos solares derramándose por su piel y encandilándole. Una vez hecho esto se sentó en su pupitre con toda la mala cara que un mal día recién empezando le provocaba.

Solo entonces notó por que había tenido que hacer tan desdichada tarea. La Hyuga no se encontraba allí lo cual lo extraño. Durante todos los años en los que llevaban en el colegio, era la Hyuga quien se encargaba de llegar primero, abrir las cortinas y regar una planta del escritorio de profesor. Dirigió una mirada desinteresada al masetero concluyendo en que poco le importaba si la flor se moría de sed o no, aquel era problema de la irresponsable Hyuga que no se había presentado a tiempo para realizar sus tareas antes de que llegara él. Sasuke Uchiha no se movería de su asiento hasta el receso.

Lanzando un bufido indignado, respiro hondo y se reclino en su asiento, casi acostándose en él. Pudo recordar entonces como desde hace una semana había estado corriendo un fuerte y gelido viento. Al principio se había negado a perder la batalla, sin embargo un día que las calaminas de los centros comerciales volaron y el andaba con camisa no aguantó más estupideces y se compró una chaqueta. Sin embargo hoy había sol, y él estaba ahí con su maldita chaqueta comiéndoselo de calor.

Gruñendo se deshizo de ella y en ese instante miró hacia la puerta. Allí se encontraba la Hyuga parada como tonta en el umbral de la puerta, sin hacer ni decir nada. Seguro demasiado sorprendida para pedirle perdón por su falta de responsabilidad. Espero entonces que ella le saludara y le pidiera perdón.

La vio entonces bajar el rostro hasta que el flequillo le cubrió los ojos y hacer una pequeña reverencia soltando un tembloroso y casi inaudible "Uchiha-san". Sin decir más, se encamino a su puesto.

Sorprendido e indignado pero sin dejar entrever un solo sentimiento, la vio sentarse en su asiento, unos cuantos puestos delante de él en la fila de al lado de los ventanales sin siquiera dirigirle una mirada. ¿De verdad no pensaba disculparse? Por su culpa había tenido que hacer la engorrosa tarea de arreglar la sala de clases él, con sus propias manos y no pensaba darle una disculpa por su descuido. Supo entonces con un gruñido que no era algo para pelear, pero cargaba con tanta rabia en el cuerpo que con alguien debía descargarse. Y lamentablemente la única disponible era ella.

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Hinata se removió inquieta en su asiento, con la angustia diseminándose por todo su cuerpo haciéndola apretar las manos. Sentía una extraña presión en la nuca que le erizaba los cabellos en ese lugar, y los escalofríos la recorrían de pies a cabeza sin piedad.

Sabia que Sasuke Uchiha debía estarla mirando porque era el único aparte de ella en el salón y además era el único que tenía esa mirada tan penetrarte, tan intensa.

Lo que se preguntaba era que miraría en ella. Sasuke no solía reparar en su persona más que al saludarla en las mañanas. Así como ella llegaba casi media hora antes que los demás, Sasuke Uchiha también lo hacía, solo que tan solo unos minutos antes de que sus compañeros comenzaran a entrar en grupo por la puerta. El la saludaba escuetamente y ninguno se dirigía la palabra. Solía escucharlo soltar un chasquido con su lengua cuando ingresaban los primeros bulliciosos.

Por lo demás el muchacho no mostraba interés en ella así como Hinata no reparaba en el. Sasuke Uchiha era solo el mejor amigo del chico que iluminaba sus ojos.

Debido a ese motivo no entendía por que le estaba mirando tan fijamente ahora y a decir verdad, tenía todas las ganas de tomar su bolso y salir corriendo a un lugar donde esos ojos oscuros no podrían alcanzarla, se sentía temblar completamente.

― ¿Acaso no piensas disculparte, Hyuga?

Hinata abrió los ojos sorprendida y luego entreabrió los labios presa de la confusión, trago fuerte y se giró con toda la calma que fue capaz hacia su compañero. Si el le hablaba, lo mínimo que podía hacer aludiendo a la educación sería girarse y encararlo, a pesar de la desconcierto en la que la sumían sus palabras. Sin embargo apenas se giró, bajo el rostro queriendo ser una tortuga para tener un caparazón y meterse allí dentro por el resto de sus días, el muchacho la miraba tan intensamente que no podía sostenerle la mirada.

Era tan débil de carácter.

En realidad era débil en todos los sentidos.

―P-porque ―Hinata se enredo con su propia lengua y tragó grueso intentando seguir las indicaciones que había leído en internet para tratar sus nervios y timidez. Respiró hondo y se dispuso a hablar ―P-Porque y-yo...

― ¿QUE? No te escucho Hyuga, habla más alto ―le interrumpió Sasuke, aparentemente fastidiado.

Aquello no pudo ponerla más nerviosa.

―P-porque t-tendría que...―Hinata respiró hondo nuevamente, sintiéndose ridícula por tartamudear. La voz de su padre regañándola la hizo empequeñecerse en su asiento, pero contra todo lo pronosticado, toda la oración logró salir de sus labios. Bajo, si, pero lo suficientemente alto para que Sasuke la escuchara ― ¿P-porque...tendría y-yo que d-disculparme con U-Uchiha-san?

Sasuke la miró largamente y Hinata juntó sus dedos nerviosamente, en su regazo. Hinata no sabía porque tendría que pedirle perdón al Uchiha. Que ella supiera, no había echo nada malo. No lo había visto desde el día viernes en que Naruto había echo un escándalo con su amigo Kiba al este ultimo patear un balón que le dio de casualidad en la cabeza al rubio. Ambos habían rodado por el suelo intentando golpearse a modo de juego y Sasuke los había separado con la punta del pie como quien separa a dos perros callejeros envueltos en una pelea. El Inuzuka ahora agraviado había maldecido al Uchiha, olvidándose del rubio y si es que Naruto no hubiese intervenido, su amigo habría peleado esta vez con el pelinegro.

Desde ese día no lo había vuelto a ver y aquella mañana lo había saludado como todos los días. Solo que esta vez era ella quien llegaba después de él. No entendía porque había ofendido a Sasuke y con su anterior frase había quedado evidenciada su confusión.

Sasuke chasqueó la lengua y procedió a hablar pero otra voz interrumpió el salón y su dialogo de paso.

―Si, Uchiha, ¿Porque Hinata-chan tendría que pedirte disculpas?

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El Uchiha profirió un bufido lo suficientemente alto para que el Inuzuka pudiera oírlo. Con satisfacción notó como este apretaba los labios en una mueca clara de enojo y sus manos de empuñaban. Siempre le había parecido curiosa (además de estúpida) esa "condición" que tenía él y Naruto de no poder esconder ningún tipo de emoción del resto. Eso delataba el poco control que tenía sobre su propio cuerpo, sobre sus reacciones y emociones. Siempre desbordantes.

―Cierra la boca, pulgoso. Esto no es asunto tuyo ―le espetó, hastiado― Estoy hablando con la Hyuga, por si no te has dado cuenta.

Kiba, para su regocijó, pareció estallar en ira y dio varios poderosos pasos acercándose a él. Lo estaba provocando obviamente, la riña del viernes pasado estaba muy fresca en él como para hacer como si nada. El muy perro le había llamado maldito, y a él nadie lo insultaba, mucho menos un don nadie.

― ¡K-Kiba-kun, no!

Sin embargo nunca espero que la Hyuga, tan frágil como era, casi saltara de su puesto para tomar al muchacho del brazo y ponerse frente a él. Desde un metro y medio podía ver como la chica temblaba de pies y cabeza y aún así, el chico perro, apenas sintió el tacto de la Hyuga se detuvo y aún que apretó los labios no hizo intento de moverse. Su brazo permaneció pegado a su cuerpo y aunque apretaba las mandíbulas fuertemente, ni siquiera le alzo la voz.

Para Sasuke, en ese momento, fue un pusilánime; un pelele a las órdenes de una chica tan temblorosa como una jalea.

Kiba dio un paso hacia atrás mirándole con una mueca de desprecio en los labios que enervó al Uchiha, sin embargo, antes de que pudiese levantarse de su lugar, Hinata se dio la vuelta rápidamente y avanzó un par de pasos hacia él. Sasuke la miró con desdén y vio como ella se sonrojaba tenuemente. La vio juntar sus manos, retorcérselas, y agachar la cabeza en una reverencia. Aún con el cabello cayendo como cortinas a cada lado de su cara, sacó el habla.

―L-Lo siento mucho...Uchiha-san ―Sasuke levantó una ceja ― P-Por...s-si yo le he o-ofendido de alguna m-manera.

Kiba atrás de ella le tomó un hombro con una delicadeza que Sasuke nunca le había visto tratar con nadie, ni con su pulgoso perro que llevaba a todos lados.

― ¡No tienes porque disculparte con este cretino Hinata! ―le hablo y gruño al mismo tiempo ― ¡Estoy seguro que no has hecho nada malo!

La miraba con una molestia mesclada con abominable ternura que a Sasuke le revolvió el estómago. Supo entonces que pasaba allí y guardándose una sonrisa sardónica terció:

―Vamos, Hinata ―pronunció su nombre espaciando cada silaba de la otra para darle un efecto que hiciera enojar más al castaño ―Porque no le dices.

Hinata se giró con los ojos como platos hacia él y sus mejillas poco a poco iban llenándose de color.

― ¡No te atrevas a llamarla por su nombre, maldito!

― ¡Y-yo no...!

Sasuke repentinamente cansado del melodrama de la pareja, puso su semblante más serio y se giro hacia la ventana, resoplando de fastidio.

―Espero que mañana tengas la decencia de cumplir tus obligaciones y ordenar el salón de clases antes de que yo llegue. Por algo eres la encargada Hyuga -le espetó con dureza y miró hacia el exterior. Por ahí se podía ver como Naruto casi corría entrando por el instituto, armando un gran escándalo y logrando que todos se giraran hacia él mientras Sakura lo golpeaba en la cabeza. Desde ese lugar pudo ver como el rubio se perdía lloriqueando entre las personas.

―Para tu información, Uchiha ―Kiba modulo de tal forma su apellido que salió casi como un escupo ―Hinata no llega temprano para ordenar el salón porque es su obligación, sino que lo hace por voluntad ―llegado ese punto Hinata intentó detenerlo, colorada hasta las orejas. Kiba la ignoró y añadió vociferando ― ¡Para que malagradecidos como tu, lleguen a una sala agradable!

Sasuke lo miró con desdén y luego pasó la mirada a la muchacha que estaba más roja aún, temblando de pies a cabeza y con los hombros hundidos.

―Es problema de ella ―se desentendió el Uchiha, despreciando la falta de carácter de Hinata por no defenderse sola. Jamás había cruzado demasiadas palabras con ella pero ya podía hacerse una idea aproximada de su persona ―Espero que para mañana tengas la voluntad de levantarte temprano.

Dicho esto para el quedó zanjado el asunto. Kiba al parecer iba volver a replicar pero una horda de estudiantes llego en ese momento a la sala interrumpiendo. No pudo evitar chasquear la lengua fastidiado. Odiaba el escándalo.

― ¡Oi, Teme! ―le gritó Naruto casi saltando por sobre las mesas para hacerse paso hacia él. Sasuke sintió el grito en su oreja y una vena le palpitó en la frente ― ¡Como estas!

― ¡Deja de gritar Naruto, lo viste ayer! ―Sakura le golpeó la cabeza gritando de igual forma y Sasuke rodó los ojos. Sakura se dirigió hacia él con una abierta sonrisa ― ¿Como estas hoy, Sasuke-kun?

―Igual que todos los días ―Sasuke se cruzó de brazos, indolente.

― ¡Mírala cuando te habla, Teme! ―le chilló Naruto tomándolo de las solapas de su camisa.

Sasuke se deshizo de su agarre mirándolo con fiereza.

―Deja de molestar Naruto ―su tono de voz salió tan frío y amenazador que no dudo en que si su amigo tenía una neurona, se alejaría de él ―te lo advierto.

Naruto esta vez se cruzo se brazos y lo miró proyectando su labio inferior hacia arriba, para luego tomar el brazo de Sakura y arrastrarla a su asiento tras de él, sentándose él mismo en su asiento al lado de Sakura.

―Déjalo Sakura-chan ―le dijo a su amiga, en modo de secreta confidencia. Solo que lo suficientemente alto para que en Australia se escuchara ―Sasu-chan amaneció sensible hoy, quizas tiene la regla. Se supone que los hombres no la tienen pero con Sasuke nunca se sabe.

Sasuke se giró hacia su amigo dispuesto a arrancarle la mandíbula de un puñetazo pero Sakura ya estaba en eso mientras le gritaba sonrojada que tuviese respeto, y que no hablara esas cosas cuando ella estuviese presente al menos. Anko Mitarashi, la profesora de Educación Sexual (como si lo necesitaran) se abrió paso entre el gentío haciendo que todos dieran un respingo y casi corrieran a sus asientos. Esa mujer sin duda era bellísima, sin embargo, su vocabulario de pirata y los coscorrones que daba cuando alguien la contradecía hacía que todos le tuvieran un temor reverencial.

― ¡A sus asientos, mocosos inmundos!

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Hinata una vez que logro tranquilizar a Kiba, se sentó en su lugar con el corazón en la mano. Aun no entendía como todo de una manera u otra se había desvirtuado y casi su amigo había terminado peleando, ahí, frente a ella, con el menor de los Uchiha.

Sentía su alma estremecerse de tal forma que incluso su pecho temblaba. Se llevó una mano a aquel lugar y noto como su corazón martilleaba fuertemente contra su mano.

Ahora si entendía porque Sasuke Uchiha se había enojado con ella. Seguramente llego y todo estaba a oscuras y con ese olor a polvo que a ella le bailaba en su nariz cada mañana. Seguramente le enfado el tener que correr las cortinas por él mismo, ya que por la mañana cuando el llegaba las ventanas estaban abiertas y el olor a polvo había escapado hacia el exterior. Viéndolo desde ese punto era razonable que se enojara considerando su personalidad, lo irracional era el nivel de enojo en él. Cuando le hablo por primera vez casi pudo sentir su rabia envolviéndola.

Podía olerla y saborearla como oleadas de calor que emanaban de él. Solo que lo que le llegaba le calaba los huesos.

El recuerdo de su voz diciendo su nombre la descolocó, no entendía porque lo había hecho para después llamarla por su apellido nuevamente. Respirando hondo se tranquilizo. Aquello no había sido más que una jugarreta para molestar a su amigo. Lo sabía porque Kiba era sobreprotector con ella.

Suspirando nuevamente dio un respingo cuando su profesora llego. El solo verla hizo que se sonrojara.

Ella misma había sido responsable del sorteo de las parejas que casi hizo que a Hinata Hyuga le diera un infarto, y que se ganara las miradas hostiles del resto de sus compañeras por semanas.

Debido a una increíble oleada de embarazos que azoto al colegio durante el año pasado, se implementó en el colegio un sistema de prevención y educación sexual que esperaba disminuir el numero de casos de embarazo ese año, y gracias a ello es que la profesora Anko se pasaba por allí dos veces al mes (no podía pasar más, ya que el tema no era muy amplio). Solía hablarles de los métodos anticonceptivos, las consecuencias de tener actividad sexual muy jóvenes, las enfermedades venéreas y algunas preguntas incomodas. Hinata normalmente solía fantasear con poder evitar esa clase de alguna forma, pero nunca había logrado mentir que estaba enferma para hacerlo. Lo más que lograba en esa clase era hiperventilar, sonrojarse hasta las raíces del cabello o en el mejor de los casos, desmayarse.

Su pecho se encogió al recordar cuando a todos los obligaron a aprender a poner un... condón en una escultura bastante explicita. Hinata se había desmayado solo de tener el anticonceptivo en las manos y cuando Kiba le contó al recuperar la conciencia que era lo que había sucedido, volvió a desmayarse.

Sintiendo mareos y como su respiración se entrecortaba, se obligo a pensar en otra cosa. Como por ejemplo, lo que la profesora había comenzado a hablar.

― A principios de año hubo un sorteo, en el cual cada una de las chicas sacó un papel azul con el nombre de sus compañeros en el...

Hinata inhalo aterrorizada.

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A decir verdad estoy atemorizada y nerviosa. No puedo negar que mientras he estado haciendo todo el trámite de publicación mi garganta ha estado comprimida. No puedo esperar que a todos les guste mi idea ya que los gustos son todos distintos, lo único que espero es que quien pueda deje un comentario ya que me será de gran ayuda. Como es la primera vez que escribo es muy importante para mí las críticas y desde ya les digo que cualquier comentario será bien recibido, bueno y malo.

Desde ya muchas gracias a todos quienes han tenido al voluntad de pasarse por aquí y leer aunque sea un poquito de mis pensamientos.

De antemano disculpas por cualquier posible falta de ortografía, mala redacción o coherencia.

Saludos a todos y que tengan un buen día

Mitthens.

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