Perdóname.

Sentado en un de las ramas del Goshimboku me encontraba devastado. Me sentía una basura, una escoria, haciendo sufrir a una pobre niñita… más a mi bella niñita…

¿Cómo pude hacerle tanto daño a la mujer que más amo? ¿Cómo pueden unas simples palabras hacer tal desastre? ¿Cómo fui tan estúpido para decirle esas palabras? ¿Cómo mi boca no se ha podrido aun después de decir tal porquería? Una tonta discusión por algo que ella no pudo predecir…

Un accidente. Eso fue lo que provocó mi ira.

Simplemente ella es una humana, débil, frágil como la porcelana, ingenua e indefensa, no fue su culpa el haberse encontrado con esos demonios que casi le arrebatan su preciosa vida. Ella solo intentaba hacerme feliz al tratar de localizar más fragmentos de la maldita joya… y yo le reproché, le grité… y la comparé…

"¡¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera llegado, Kagome?! ¡Si de Kikyou se hubiera tratado ella habría acabado con esos demonios de un solo golpe!"

"¡Tal vez! Pero hay un problema ¡Yo nunca seré como Kikyou, Inuyasha, nunca!"

"¡Tienes razón! ¡Nunca llegarás a ser ni la mitad de lo que fue ella! Por eso me gusta Kikyou, es fuerte, inteligente y nunca se dejaría vencer por un par de demonios como esos; en cambio, ¡tú eres una niñita estúpida y tienes que ser salvada siempre por alguien porque eres un maldito imán de problemas!"

Entonces sucedió; ese maldito olor a sal. Las lágrimas se acumularon en sus ojos achocolatados. Me sentí como un monstruo. Ya no gritó, solo me miró con ojos acuosos, las lágrimas bajando por sus mejillas y algunas terminando su trayecto en su boca. Se acercó rápidamente a mí y me abofeteó.

La miré, taciturno y sorprendido. Ella apretaba sus dientes, claramente para evitar sollozar, su cuerpo temblaba y su mirada me quemaba. Susurró las dos palabras que nunca pensé que me diría:

"Te odio."

Nunca pensé en lastimarla, no pensé en lo que dije, me sentí a morir cuando escuché esas palabras salir de mi boca.

Ahora ella se fue…

Dolida, furiosa, llorando…

Parecería todo un altanero si solo fuera con ella y le dijera: "Hey, me equivoqué, no sé lo que dije, ¿Me perdonas?" Además, ella me ha perdonado una infinidad de veces, pero creo que ya rebasé el límite de su cariño y dudo que esta vez me pueda perdonar.

¿Qué puedo hacer? ¿Sentarme a llorar y lamentarme de que la perdí para siempre? ¿La pequeña niña dueña de mi corazón me odia? ¿Ella pensará que solo me importa Kikyou y no ella?

Solo quisiera verla sonreír de nuevo, escuchar su melodiosa risa, ver sus orbes achocolatados brillando de alegría y ese rubor que siempre cubre sus mejillas. No quiero volver a verla pálida, vacía, sin el brillo especial en sus ojos.

Solo quiero que me perdone…


Re-subiendo :D
¿Qué les pareció? ¿Muy cruel? D:
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Seguiré subiendo las historias, no se las pierdan.

Se despide:
YCnia ;D

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