Sí, quería besarla y ser besado.

- Hancock- llamó suave y se acercó lentamente cerrando sus ojos.

- Luffy- respondió por inercia imitándolo.

Y por primera vez en su vida la fantasía superó la realidad.

La capitana de las kujas levantó su cabeza, acortando la distancia entre ellos y uniendo sus labios.

Esta vez sus labios encajaron perfectamente, unidos por el beso, el moreno sintió tal alegría que sonrió en el acto, contagiando también a la pelinegra. Un hormigueo viajó por la garganta del capitán hasta posarse en su estómago para revolotear libremente. Se sentía tan bien, que creía estar soñando. La palabra agradable quedaba corta, la secuencia de pensamientos se hizo lenta dentro de su cabeza, sus sentidos se agudizaron ampliando sus sensaciones. Era como caer y ascender al mismo tiempo, su sangre se disparaba corriendo rápido por sus venas.

La princesa era un mar de sensaciones, sentía felicidad, nervios, alegría, dicha. No podía pensar en nada, solo sentir. Con Luffy besándola, nada dolía, todo el mundo desaparecía al sentir los labios del capitán sobre los de ella. Su corazón latía furioso, golpeando su pecho tan fuerte que temía algún ataque del mismo.

Llevó sus manos a su pecho, presionando sobre él, como si realmente pudiera calmar sus latidos con esta acción.

Se alejaron despacio, la sonrisa de Luffy atravesaba su rostro mientras que la pelinegra estaba tan acalorada que sus mejillas sonrojadas expresaban su vergüenza sin poder evitarlo.

Estaban tan cerca que podían sentir sus respiraciones, el pelinegro se paró con cuidado y le tendió una mano para ayudarla.

Bajó su vista hasta el rostro de la emperatriz, y ella le sonrió tan ampliamente que su corazón dio un vuelco, pestañeó y la observó de nuevo. Hancock era tan sublime a su vista que terminó aceptando que le gustaban aquellos ojos azules y su pelo negro.

Nunca había entendido la belleza de la cual Sanji gritaba a cada minuto por sus compañeras, pero ahora podía entenderlo un poco, le gustaba el contraste de piel blanca con su cabello negro, y sus finos labios, que ya había degustado hace segundos. Miro el resto de su cuerpo y percibió la belleza que existía en cada centímetro de la figura de la emperatriz pirata.

La emperatriz para él existía de forma encantadora, no solo con su vestido lujoso que acentuaba sus curvas, sino principalmente porque ella era persona con la que quería estar.

Siempre pensó que no podía vivir solo, y que necesitaría la ayuda de los demás. Pero a ella no la necesitaba para nada, y la quería para todo.

Podría describirse como su propia debilidad, tenía que encontrarla para ver que la necesitaba.

Se sentía tan contento y a la vez ansioso, sentía muchas cosas nuevas, pero no estaba asustado, si involucraba a Hancock nunca sería algo malo, porque ella era todo lo bueno para él.

La capitana se paró tomando la mano que el moreno le extendía como apoyo. El ambiente romántico se rompió cuando escucharon un impacto desde afuera.

Un golpe balanceó el barco provocando que se meciera a los lados violentamente.

Estaba contento de mantener sus manos, pues pudo sostenerla para que no cayera por las turbulencias.

Ambos corrieron a cubierta para ver qué pasaba.

Y como siempre se repetía el escenario para la banda de los mugiwaras.

Todos corriendo al Sunny mientras eran perseguidos por la marina. Nami corría con las manos llenas de bolsas y el rubio estaba tras ella cargando miles de paquetes que serían de ella también.

Ace corría a la par con su novia.

Zoro pendiente que no le pasará nada a Robin, acompañado por Chopper, Ussop y brook aunque estos últimos huían más que nada. Franky llegó primero al barco y tomo el timón.

-Eleven las velas!

- Recojan el ancla!

Los gritos se esparcían por la cubierta, preparando a la tripulación para la huída.

Un buque de la marina les bloqueó el paso. Y el trío monstruoso salió a la defensa mientras los demás preparaban el burst cope.

Sanji dejó las bolsas en el piso, Zoro desenvainó una katana y Luffy se aproximó donde la emperatriz y le robó un beso rápido, ni siquiera fue un beso en realidad, solo juntó sus labios con los de la pelinegra fugazmente.

Para la suerte- musitó con una pequeña sonrisa mientras se volteaba para hacerle frente a los marines.

Dejando a la pobre emperatriz roja de vergüenza y sin ningún lugar donde esconderse. Se giró sobre sus talones dándole las espaldas a los compañeros de su capitán, y cubriéndose la cara. Deseando que pronto salieran del rango de ataque para ir a esconderse a su dormitorio, donde podría desmayarse tranquila.

Sentía que sus mejillas estaban hirviendo, tomó otra bocanada de aire intentando tranquilizándose y estar alerta en la cubierta. Pero la idea de pensar que todos vieron su beso, la abochornaba, no estaba lista para declarar su amor por Luffy públicamente, no cuando ella provenía de la isla de las mujeres. Tenía una reputación que mantener, pero otra idea llegó a su mente. Sonrió confiada pues así mismo como todos vieron esa muestra de amor entre ella y el capitán, ahora Nami y Robin se habrían enterado que el pelinegro le pertenecía solo a ella. Rompiendo todas las esperanzan que tuvieran de tener algo con él, según la pelinegra.

Con esta nueva conclusión, la calma volvió a su cabeza, se giró para contribuir a proteger el barco, y mantenerse más alerta. Debía ser de ayuda porque ahora era la novia del capitán. Porque lo era ¿cierto?

Mordió la manga de su vestido e hizo una mueca de frustración, recordó que el moreno jamás le había dicho algo de relación. Y de un momento a otro su ánimo cambió a uno depresivo. Sin embargo, le había dicho que le gustaba, ahora tenía un lío en su mente, estaba tan confundida. Sus pensamientos viajaban a la velocidad de la luz. Decidió pasar de todos e ir a su habitación. Tal vez ella iba muy rápido, no sabía cómo debía sentirse y sufría por eso.

Hancock podría ser la emperatriz más hermosa de todas las islas y una pirata tan poderosa que hasta se había convertido en shichibukai, más para el amor era como una adolescente; apresurada e ingenua.

x- Con todos en la cubierta -x

Una vez que estaban lejos de la marina, todos se relajaron y volvieron al interior del barco.

El capitán volteó para todos lados, buscándola, y lo único que recibió fue un codazo en sus costillas.

Ace le había golpeado llamando su atención.

Veo que te fue bien hermanito – le felicitó para después aprisionar su cuello con una mano y jalarlo hacia abajo revolviéndole el cabello con sus nudillos.

Itai (duele) – se quejó el capitán cuando logró zafarse.

Hancock –llamó Luffy y todos se giraron hacia él.

Are? –Replicó el moreno confundido cuando no la vio entre sus nakamas.

¿Qué le hiciste Luffy? – el puño de Nami no se hizo esperar plantándolo en el piso.

El aludido se puso de pie, recuperado del golpe de la navegante y llevó su mano al mentón, intentando pensar en la respuesta que le pedía su compañera de pelo naranjo. Su rostro pasó de naranjo a un rojo sangre en menos de 10 segundos.

Respira! – le pegó Ussop un palmetazo en la nuca.

El susodicho inhalo nuevamente y su rostro volvió a la normalidad. La paciencia de todos se estaba acabando, su capitán se comportaba como un tonto en toda la palabra.

¿Entonces ahora son novios? – dedujo (al recordar el beso de la cubierta) la pelirrosa integrándose a la conversación.

¿Novios?- replicó desorientado.

Para suerte de Luffy su hermano pudo contener a Jewerly, quién estaba dispuesta a patearlo.

Es un poco lento, tú te quedaste con el correcto- le repetía Ace mientras sujetaba con fuerza a la supernova.

Después de explicarle a Luffy porque las personas se vuelven novios. Pudo verlo claramente, el no le había explicado que tan serio estaba con ella.

Solo que la conversación duró al menos dos horas, y las únicas que pudieron explicarlo de manera más o menos correcta fueron Nami y Robin.

El nieto de Grap se encaminó hacia la recamara de la princesa serpiente con la convicción de pedirle que fuera su novia, y cuando estaba a punto de llamar a la puerta, Sanji llamó a la cena atrayendo la atención total de un hambriento Luffy. Luego de haber prestado atención a esas cosas complicadas que le enseñaron sus compañeras, su energía se había agotado intentando mantener su atención todo ese tiempo.

La cena está lista- dijo Ace afuera de la habitación para invitados.

A pesar de que no escuchó ninguna respuesta, confió en que le había escuchado.

Iba a dirigirse a la cocina cuando la puerta se abre ante él. Mostrando a la emperatriz con un elegante vestido rojo. El color era tan intenso que se veía muy sensual en conjunto con su piel, el vestido no mostraba tanta piel, pero dejaba suficiente a la imaginación como para tentar a cualquiera pues era ajustado y se acoplaba como segunda a piel. El escote era cerrado, tipo top, sujetado por una cinta brillante de color plata que pasaba por su brazo derecho hasta su espalda, y por el lado izquierdo la misma cinta cubierta de diamantes plateados delineaba su costado desde el nacimiento de sus costillas hasta su cadera donde unos centímetros más abajo tenía un corte, dejando ver sus piernas perfectas. Con zapatos a juegos del mismo tono plateado.

El pobre chico quedó impresionado, y abrió la boca de la impresión.

Antes de que pudiera decir algo, una patada pego de lleno en su trasero.

Itae! - Se quejó adolorido. Y miró hacia atrás para encontrarse con una molesta Jewelry.

Exageras, amor- dijo a modo de excusa mientras buscaba su mano y se iban juntos a la cocina a la vez que con la otra mano se sobaba su trasero maltratado.

Estaban casi todos en la cocina, solo faltaba la invitada. La presencia de la chica serpiente, dejó a todos mudos, nadie podía negar su belleza ni siquiera alguien tan distraído como el capitán.

En silencio caminó hacia su puesto que era entre Nami y Robin, pero para su sorpresa no había lugar donde sentarse cerca de ellas. Entonces examinó los asientos disponibles y no pudo esconder su rubor. Cuando todos se dieron cuenta de esto, siguieron compartiendo como si nada pasara, para el pobre corazón de ella el único asiento disponible era al lado del chico de sombrero de paja. Camino con elegancia hasta que sus nervios le hicieron tropezarse cayendo hacia adelante afortunadamente alguien tenía excelentes reflejos. Otro pedazo del corazón de la pelinegra fue robado por el bronceado chico que estiró su brazo para auxiliarla.

Sonrió mostrado sus dientes blancos, haciendo que la tímida chica pusiera todo su autocontrol para no derretirse.

Luffy era demasiado encantador para ella.

Se sentó y cogió el servicio para comenzar merendar. Probó una cucharada de puré lo que le pareció delicioso, ese rubio de verdad parecía más chef que pirata. Lo siguiente fue la carne cortó un pedazo y se lo llevó a la boca, abrió sus labios para introducirlo pero nunca llegó.

El amante número de la carne se aproximó hacia el trozo, lo retiro con cuidado de no rozar sus labios y se lo comió. Su cuerpo se estremeció, mientras el otro le sonreía divertido sin perder su aire infantil e inocente, cosa que para Hancock le resultaba jodidamente sexy.

Ella decidió actuar también. Cogió otro trozo y lo arrimó hacia la boca del moreno. Los ojos cafés se iluminaron cuando vieron la carne frente a él, y sin dudar lo engulló por completo. Ese bocado lo había degustado más que los demás, porque ella se lo había dado desde su plato. Desde el mundo de Luffy era una gran prueba de amor compartir la comida. Y se emocionó tanto, que pensaba que era el momento perfecto.

Le tomó el brazo, poniéndola tan nerviosa por el repentino acercamiento que ella soltó el tenedor. Se paró de su asiento inclinándose hacia adelante para recogerlo y quedando en cuclillas levantó la vista para dejarlo sobre la mesa, y entonces la vio pero no fue como ver; y solo posar la vista. La observó como cuando alguien ve a un ángel por primera vez: escéptico y dudoso de la realidad, parecía como si sus pulmones dejaron de funcionar porque contuvo su aliento y cuando lo soltó su cerebro pudo pensar de nuevo con claridad. Ya nunca podría verla como antes, porque estaba se estaba sintiendo diferente desde que la vio sentada frente a él como una diosa.

Hancock era más de lo podía pedir: era hermosa, fuerte y valiente. Y sabía que lo seguiría hasta el fin del mundo (como si la vez que fue al Impel Down no hubiera sido suficiente). Fue en ese momento que se dio cuenta que quería compartir todas las aventuras con ella.

La amaba y la amaría incondicionalmente como esclava o como princesa viva o muerta, porque él se había enamorado de su existencia. Y como consecuencia estaba preparado para confesarse. Dobló una pierna hacia el suelo, pegando la rodilla a este. En efecto la próxima que se parara sería en pie de guerra a cualquiera que quisiera herirla y en caso que el mundo fuera el enemigo entonces le daría la pelea al universo.

- Hancock…

- ¿Quieres ser mi novia? – expresó sin quitarle los ojos de encima.

La emperatriz después de escuchar tal propuesta se sumergió en un mar de emociones, las cuales eran tan grandes e intensas que no podía sacar la voz sin ahogarse entre conmoción y regocijo.

Quería decirle que "sí" que ella estaba dispuesta incluso a convertirse su esposa, pero sentía un nudo en la garganta y no tenía fuerza como para tirar de sus cuerdas vocales y hacer que su voz saliera, siquiera sus labios estaban bajo su control porque estos se rehusaban a hablar.

Sin querer dejar pasar más tiempo, respondió asintiendo con las mejillas sonrosadas frente a todos los presentes.

Así pues Luffy se paró y le cogió las manos, depositándole un beso en ellas. Fue tan inesperadamente romántico que todos quedaron sorprendidos y la primera en aplaudir fue Jewerly, quien fue seguida por todos.

El tintineo de una cuchara contra el cristal atrajo la atención de todos, el novio de la supernova llamó a un brindis por la nueva pareja.

Nadie quedó fuera, alzaron sus vasos y los juntaron en el centro, agitando las bebidas en su interior. La tripulación transpiraba vitalidad y alegría. Estaba más unida que nunca. Muchas parejas se habían formado desde la isla anterior.

Nami sonrió complacida, ella se daba el crédito de esto. Tal vez se los echaría en cara y les cobraría un poco. Después de todo un par de berries nunca le vendrían mal en su bolsillo.

La pelirroja ignoraba que el rubio, tenía tantos planes con ella, y aunque seguiría en busca de encontrar el All Blue entrenaría lo suficiente para protegerla con su propia fuerza.

También desconocía las intenciones de Zoro, quién estaba permanentemente bajo la mirada de su amiga Robin. Él seguiría avanzando hasta cumplir su sueño, aunque obviamente siempre estaría al tanto de mantener a salvo a su amada arqueóloga pelinegra.

Y por sobretodo jamás podría imaginar los pensamientos ni deseos de su capitán.

Aquel pelinegro que se paseaba justo después de la cena por la mesa, esperando tontamente que le dieran un poco de comida extra mientras Sanji fregaba los platos. El mismo que ahora era novio de la pirata más famosa en todo el Grand Line y que tenía como prioridad la sonrisa de la princesa serpiente.

Cuando la espera no fue fructuosa, decidió retirarse del comedor hacia los dormitorios para dormir un poco una siesta le vendría de maravillas.

Se tendió sobre su cama y se durmió al instante.

Todo estaba oscuro, hasta que las imágenes de los tenryubitos aparecieron frente a él. Tuvo un mal presentimiento y cuando quiso ponerse alerta se despertó de golpe.

- /Hancock/ -pensó de inmediato.

Y se levantó de un salto, y corrió hasta la habitación de la pelinegra. Dudó en meterse pero escuchó unos ruidos extraños, lo que le convenció para entrar. La habitación era iluminada por dos lámparas, las cuales estaban situadas en veladores que custodiaban ambos lados de la cama. La alfombra suavizó sus pasos haciéndolos silenciosos. Y la luz de la luna que escasamente se colaba por la ventana le alumbraba lo suficiente para no caerse o tropezarse.

La luz de la lamparilla era tenue y levemente amarilla iluminando la cabecera y dándoles colores más pálidos a la habitación. No podía ver con claridad hasta que se detuvo al borde de la cama.

Y entonces vio como la pelinegra se removía incómoda dándose vuelta de un lado a otro. Una lágrima confirmó sus sospechas. La emperatriz estaba teniendo una pesadilla.

Se acercó hacia ella, e intentó despertarla removiéndole el hombro pero fue en vano, parecía tan angustiada, más lágrimas le seguían a la primera y sus párpados se cerraban con fuerza. Esta vez colocó una mano en su mejilla, con el fin de detener sus incesantes vueltas y tuvo éxito. Su rostro estaba fijo en la palma de su mano entonces vio como sus párpados se apretaron dolorosamente soltando amargas lágrimas.

-Hancock! – gritó despertándola.

Sus ojos por fin se encontraron con los de ella, pero la mirada que le devolvía estaba bañada de temor, y miedo.

-Luffy –sollozó tan desgarrada que lastimó los oídos del capitán con su voz. Sin dudarlo la abrazó, y ella rompió en llanto entre sus brazos.

No hizo falta que le dijese una palabra para que el moreno la besara con tanta dulzura que calmó su llantos y empezó a relajarse.

Si no fuera porque Luffy conocía su pasado, jamás hubiera adivinado que había soñado con los tenryubitos. Aunque momentos después fue la misma Hancock quién le contó.

Decir que estaba sorprendido era poco, jamás había visto los sueños de los demás, pero por ahora lo único que podía ocupar su cabeza era alejar los malos sueños de los cual ella era víctima. Los tenryubitos le habían dejado terribles recuerdos y lamentaba que no había previsto las secuelas tras su encuentro. Sin embargo el capitán encontraba una solución para todo.

Y una vez que la emperatriz se durmió nuevamente, se acomodo a su lado. La cama era suficientemente grande para los dos, pues sabía que ella tenía algunos lujos en la Amazon Lily, y quería hacerla sentir como en casa durante su estadía, aunque eso significara un lujoso colchón y que Franky construyera una cama el doble más espaciosa que la de cualquiera a bordo.

Instintivamente Hancock se movió hacia un costado cuando sintió otra presencia a su lado. Ella había aprendido a dormir en estado de vigilia, sea quien sea, la persona que estaba a su lado, pagaría con su vida haberse colado en su cama.

Tenía tanta rabia que no pudo evitar girarse casi instantáneamente, y descubrir al intruso: Un moreno rostro frente a ella dormía apaciblemente, o eso creía hasta vio como los labios ajenos se movían.

- estaré aquí, para espantar tus pesadillas- confesó Luffy con una risita traviesa, como cuando un niño hace algo sin avisar y le pillan de sorpresa. Por otro lado, también quería pasar más tiempo con ella y quería sentirla a su lado todo el tiempo que pudiera, así que no inevitablemente rió un poquito al verse descubierto mientras le decía que se iba a quedar allí con ella.

Y Hancock caía ante su encanto y coquetería. Porque tener al pelinegro con ella por la noche le hacía más feliz de lo que podía imaginar y también le despertaba ciertas fantasías: como dormir abrazados.

Acostada bajo las sábanas se acercó hasta Luffy y este no se alejo ni nada, al contrario se aproximó hasta sentir como sus hombros rozaban y el calor se paseaba entre su cercanía.

Antes de caer completamente dormida giró su cuerpo hacia el moreno, sintiendo el aroma y la calidez del cuerpo cercano al suyo, para su agrado Luffy también se giró hacia ella y si no hubieran estado a ojos cerrados hubieran visto que estaban de frente al otro. Compartiendo el espacio y materializando la necesidad de estar juntos, de noche y por supuesto de día hasta más allá del fin de la era pirata.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx-Fin-xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

N/A:

Me muero, o mejor espero que me maten por hacerlos esperar tanto, lo lamento, yo también quería saber el final rápido, pero tenía tantas ideas en mi cabeza que no podía decidirme y después se me fue la inspiración y dejé de escribir, solo quiero decir que no hay día que no haya pensado en uds y en como continuar la historia. Honestamente espero que les haya gustado mañana, ya es de madrugada, espero que estén bien, gracias por leerme, espero sus comentarios, y sus críticas (por demorarme millones de años en actualizar) ;-;…

Jess Namikaze: Espero no desanimarte con la continuación, te mando un beso de vuelta. :D nos leemos.

fenix negro: Espero que también los ames ahora y no desilusionarte.

NEKO-chan: jajjajaXD "estuvieron toda la noche" me parto de la risa, en 100 años más tal vez o nunca haría un lemon de ellos soy malísima, apenas y puedo con esto. Espero que te haya gustado mi sorpresa.

mireee3D2Y: Linda siempre dándome animos :') espero que te guste este cap. también. Gracias por todo hasta ahora, le puse tomo mi amor al capítulo.

Guest: algo jugoso(?) jajajjajaXD u/u qué vergüenza me sonrojaría al escribirloDx. Tal vez lo intente en un epilogo algo como "los avances de Luffy" o algo asíXD. Me gustaría mostrar que también el capitán madura a buena hora con Hancock. Espero haberte cumplido tus expectativas sino haré el intento

Espero no haberlos perdido todo con mi demora, los amo 3 ¡! Aunque no me conozcan y viceversa, me hacen feliz sus review gracias por seguirme hasta aquí c;