Yaten.

Le entregué mi saco al recepcionista y lo seguí a través del pasillo hasta un salón abarrotado de gente. Distinguí a Rubeus entre la multitud y después de aceptar una copa de champagne que me ofreció un mesero, me acerqué a él. Le toqué el hombro con ligereza y me di cuenta de que se encontraba platicando con Reika Nishimura. Ella me sonrió y le estreché la mano para saludarla.

-Lamento haber llegado tarde, tenía algunos pendientes que hacer.-me excusé.

-No te preocupes, no hablábamos de nada importante.-respondió Rubeus.-Aún no ha llegado el señor Nishimura.

-Me da gusto que hayas venido.-se apresuró a decir Reika.-Ansiaba volver a verte.-su sonrisa me demostró que no estaba muy divertida al lado de Rubeus.

Reika se acercó a mí sigilosamente y me tomó del brazo con cuidado.

-¿No quisieras ir a sentarte?-sonrió. Reika Nishimura sonreía demasiado para mi gusto pero no me quedaba más remedio que seguirle la corriente.

-Yo iré a saludar a algunos clientes que vi hace rato.-interrumpió Rubeus.-Los veo después.

Aproveché un momento en el que Reika no miraba para rodar los ojos y la seguí a través del salón hasta llegar a una mesa de diez personas. Me senté junto a ella y no pude evitar notar discretamente el escote que ofrecía su vestido. Reika tenía senos prominentes y casi perfectos, pero a decir verdad no me atraían como hubiera deseado y ni siquiera podía pensar en ellos de una manera sexual. En cambio, la imagen de los senos de Minako vino a mi cabeza, me dio lástima pensar que ahora lo único que deseaba era el cuerpo de Minako y que ninguna mujer me parecía lo suficientemente atractiva comparada con ella. Ese pensamiento hizo que me enojara conmigo mismo. La voz de Reika llegó a mis oídos como una canción de cuna.

-Mi padre no debe tardar en llegar.-la escuché decir.-Está ansioso por conocerte.

-Bien.-respondí.- ¿Le has hablado de mi propuesta?

-Por supuesto, y déjame decirte que está complacido, aunque insiste en que tú se lo digas personalmente, ya sabes… Pero por mientras que llega, ¿por qué no me hablas de ti?-dijo antes de levarse una copa a los labios.

-No me gusta hablar mucho de mí.-corté con sequedad.

-Puedo ver eso, guapo.-sonrió.-Pero no te preocupes porque no me importa mucho. Soy paciente y esperaré a que tú solo empieces a hablar conmigo. En cambio a mí me encanta hablar, así que puedo comenzar por mí, ¿no crees?

No tenía ganas de hablar con esa mujer para nada, pero si tenía que aguantar sus pláticas con tal de cerrar el trato tendría que escucharla y fingir que me interesaba lo que tenía que decirme.

-¿Cuántos años tienes?-preguntó de pronto Reika mirándome a los ojos.

-¿Es de mucha importancia saber eso?

-Me gustaría saber… solo por curiosidad.

-28.

-Vaya.-dijo recargándose en la mesa.-Eres un chico maduro. Yo tengo 25.

-Ya.

-¿Por qué no bailamos un rato?-sin darme cuenta me jaló del brazo y en algunos segundos ya nos encontrábamos en la pista de baile. Sentí los brazos de Reika rodearme el cuello.

Por más que intenté detener aquello no pude y no tuve más remedio que bailar al ritmo de Reika. La mujer se movía bien y se pegaba demasiado a mí, por lo que traté de ignorar por completo sus movimientos escandalosos. Traté de seguirle el ritmo pero me cansaba su manera de moverse y no me gustaba para nada, por lo que después opté por ir más lento para que ella dejara de moverse paulatinamente. Para mi fortuna, uno de los meseros se acercó a nosotros e interrumpió la danza de Reika para susurrarle algo en el oído. Ella se detuvo, me sonrió y me tomó de la mano, guiándome hasta una mesa donde había gente que apenas ocupaba sus asientos. Un hombre de edad avanzada, de cabello canoso y algo regordete abrazó a Reika amorosamente. Detrás de él se encontraba Andrew Furuhata, el asesor de Reika quien se acercó a mí y me apretó la mano con fuerza.

-Él es mi padre, Yaten, me alegra al fin presentarlos.

-Buenas tardes, señor Nishimura, estaba ansioso por conocerlo.-dije cortésmente ofreciendo mi mano.

-Digo lo mismo, joven Kou. He escuchado hablar mucho de usted, y no solo por mi linda hija.-sonrió.-Sino por las noticias y todos los comerciantes y empresarios que lo conocen.

Me senté junto a él en la mesa mientras que Reika se sentó del otro lado para tenerme de frente. No sabía cuánto tiempo soportaría aquél repentino interés de esa mujer hacia mi persona, pero esperaba que no fuera mucho.

-Creo que es demasiado pronto para hablar de negocios, ¿no es así?-dijo el señor Nishimura mientras le llamaba a un mesero con la mano.

-Nunca es temprano para hablar de negocios, señor, si no, no estaría yo aquí.

Él me miró sorprendido y luego sonrió.

-Por supuesto. Me cae usted de maravilla.

El señor Nishimura, Andrew y yo nos dedicamos a hablar de negocios. En algunas ocasiones Reika se involucraba u opinaba pero en general hablamos los hombres. Luego de un rato Reika fue solicitada en otra mesa y se nos unió Rubeus para seguir con las negociaciones. Bebimos algunos whiskeys y coñac para amenizar el rato, pero conforme el sol se ocultaba mi desesperación aumentaba, solo quería irme de allí.

-Sé que no hemos terminado, señores, pero es hora de irnos. Andrew… ¿Por qué no nos acompañas? Debemos ir a uno de mis clubes nocturnos, sé que te gustará.-guiñé un ojo.

-Me parece bien.-respondió.-No tengo nada mejor que hacer.

Nos despedimos de Reika y su padre y nos dirigimos al estacionamiento donde encontramos a mis guardaespaldas y Kino. Durante el recorrido Rubeus y Andrew no dejaron de hablar, mientras que yo solo me dediqué a mirar por la ventana hasta llegar al L' amour. En cuanto Kunzite me vio entrar, corrió hacia mí y nos condujo hasta mi palco privado. Andrew lucía muy impresionado por el lugar y sobre todo por las mujeres. Ordenamos una botella de vino tinto y esperamos a que el baile de la mujer que se encontraba en el escenario terminara.


Mina.

-Ya está a punto de terminar Aria, cielo.-dijo Artemis al entrar a mi camerino.

-Ya casi estoy lista.

Me quité la bata y me puse rápidamente el atuendo de usaría aquella noche. Hacía días no que no bailaba y esperaba que todo saliera bien, pues no había tenido mucho tiempo de ensayar. Justo cuando terminé de acomodar el traje, Kunzite entró al camerino y lanzó una mirada asesina a Artemis.

-Fuera de aquí.

-Pero si…

-Fuera.-sentenció.

Artemis rodó los ojos y salió golpeando la puerta tras de sí. Kunzite se acercó lentamente hasta mí y acarició ligeramente mi mejilla al tiempo que aspiraba el aroma de mi cabello.

-Muy linda.-susurró.-Te he extrañado.

Intenté dar un paso hacia atrás pero uno de sus brazos me lo impidió, atrayéndome más hacia él.

-No, no. Aquí quédate.

-Kunzite, por favor, déjame en paz.

-Hace tanto que no podía estar cerca de ti, cariño, te he extrañado.

-Por favor.-dije al tiempo que trataba de separarme de él.

-Oh, vamos, Mina. ¿No puedes ser amable conmigo? ¿O es que ahora solo tienes ojos para nuestro amado jefesito?

-No quiero ser amable ni contigo ni con él.

-¡Mentiras!-dijo soltándome.-Eres una mentirosa. Veo perfectamente que te encanta y que ahora solo deseas estar con él. ¿Qué le dijiste para convencerlo de tomarte, eh?

-No le he dicho nada, Kunzite, él decidió eso y yo jamás quise…

-Claro… Nunca quisiste estar conmigo y ahora resulta que ese tipo te truena los dedos y tú vas corriendo.

-Tengo que hacerlo.

-Podrías negarte, podrías decirle que se busque a otra.

-Eso a ti no te interesa.

-¡Por supuesto que sí!-gritó mientras encarcelaba mi rostro con sus manos.-Sabes bien que desde que llegaste aquí me interesa todo lo que haces. Pero tú…-me soltó.-Tú jamás has querido hacerme caso, y lo he respetado. No puedo soportar saber que nuestro amado jefe te tiene solo para él. ¿Por qué no me dejas tocarte?-preguntó acariciando mi mentón.

Lo empujé ligeramente y me alejé de él.

-Sabes que no siento nada por ti y que jamás podría hacerte caso.

-¡Yo te hice! Yo te encontré, yo te di trabajo, tú me perteneces.

-No le pertenezco a nadie.-repliqué enojada.

-¿No? ¿Estás segura? ¿Qué es lo que está haciendo Yaten Kou contigo entonces?

-Es diferente…

-¡Por qué!-volvió a gritar.- ¿Por qué él sí te atrae? ¿Por qué es millonario? ¿Guapo? ¿Te hace el amor muy bien?

-¡Ya basta!-dije empujándolo fuertemente.-Déjame en paz, Kunzite, tú no sabes nada. Ni aunque Yaten Kou no existiera, ni aunque fueras el último hombre te haría caso, ¿comprendes?

Justo cuando Kunzite había levantado el brazo para golpearme, Artemis entró y se interpuso entre él y yo, empujándolo fuertemente.

-No se te vaya a ocurrir.-dijo Artemis.-Porque te vas a arrepentir.

-¿Ah, sí?-se burló Kunzite.- ¿Tú vas a impedírmelo?

-¿Te gustaría que Yaten Kou se enterara de que has querido golpear o has acosado a la mujer que él ha elegido? No creo que quieras perder tu trabajo.

Kunzite nos miró a ambos furioso, aspiró profundamente y habló.

-Sal a bailar ahora.-salió del camerino golpeando la puerta.

Abracé fuertemente a Artemis y algunas lágrimas se me salieron. Me ayudó a retocar el maquillaje rápidamente y salí al escenario seguida de Artemis, quien se quedó cuidándome desde un lado por si Kunzite regresaba. Comencé a bailar improvisando porque no había preparado una rutina, miré a la gente discretamente y mi corazón comenzó a latir fuertemente cuando vi a Yaten en su palco al lado de Rubeus y otro hombre que no reconocí. Los tres me miraban atentos y vi a Yaten pasarse la copa por los labios. Continué bailando sintiendo las miradas de aquellos hombres que me deseaban pero que no veían en mí más que una bailarina que exponía su cuerpo por dinero. Decidí cerrar los ojos e imaginar que me encontraba en un teatro, frente a personas que apreciaban el arte y apreciaban mis movimientos por lo que significaban y no por lo que sugerían.


Yaten.

Minako se movía diferente a la primera vez que la había visto bailar. Estaba seguro de que ese baile no era preparado y aun así lo hacía perfectamente bien. Miré a Andrew por el rabillo del ojo y parecía muy entretenido con el espectáculo, inclusive sus ojos seguían a Minako por todo el escenario sin despegarse de ella por un solo segundo. Apuré mi copa de vino y la dejé delicadamente sobre la mesa de cristal para después sacar un cigarrillo de mi bolsillo.

-¿Te gusta lo que ves?-pregunté irónicamente.

Andrew asintió sin dejar de mirar a Minako.

-Demasiado. Es una mujer… perfecta…

Encendí el cigarrillo y lo miré con los ojos encendidos.

-Lástima que no pueda ver su rostro.-continuó diciendo.

Por unos instantes tuve ganas de apagar el cigarrillo contra su rostro pero me retuve. Rubeus me observaba y negó con la cabeza porque sabía lo que estaba pensando.

-Ahora me alegro bastante de haber venido con ustedes.-sonrió.-No tenía idea de la belleza de mujeres que se podían encontrar en este lugar…

Justo cuando Minako terminó de bailar levantó la mirada y sonrió. Tomó su copa y se la bebió toda de un solo trago. Me miró con las mejillas sonrojadas y sacó un cigarrillo también de su bolsillo.

-Sin duda, Andrew, este no es cualquier club nocturno, que te quede claro.

-Creo que Yaten Kou solo puede ofrecernos lo mejor, ¿no es cierto?

Minutos después, cuando se terminó su cigarrillo se puso de pie y me ofreció la mano.

-Es hora de irme, Yaten, muchas gracias por invitarme.

-Pero permite que te lleve a tu casa.

-Descuida, puedo tomar un taxi, además no quisiera arruinarte el resto de la noche.

Acepté su mano y nos despedimos. Rubeus se disculpó para ir al baño y me dejaron solo en el palco, observando lo que sucedía a mi alrededor.


Mina.

Me dirigí a beber un poco de agua y Artemis no se encontraba por ningún lado. Mientras me servía un vaso, escuché algunos pasos que se acercaban más a donde yo me encontraba. La puerta se abrió de pronto y un hombre rubio se asomó. Reconocí que era el hombre que acompañaba a Yaten y Rubeus y creí que Yaten lo había enviado a hablar conmigo.

-¿Disculpe?-pregunté confundida.

-Señorita…

-¿Es usted amigo de Yaten?

-Estamos haciendo negocios. Él no sabe que estoy aquí, pero no pude evitar seguirla hasta aquí… La vi bailar y me quedé sorprendido, simplemente es usted una mujer perfecta…

Se acercó a mí con lentitud mientras yo me quedé estupefacta. Ya me había quitado el antifaz y ese hombre continuaba mirándome como si fuera la última mujer sobre la tierra.

-No creo que deba usted estar aquí… le sugiero que se vaya antes de que lo descubran.

-¿Quién? Yaten es mi amigo…

"Precisamente." Pensé.

-Me gustaría volver a verla, saber quién es usted, pero no aquí…

-Eso no es posible.

-¿Por qué no? Usted me ha hechizado y siento que necesito verla de nuevo, saber de usted, o de lo contrario… por favor…

El hombre colocó su mano en mi mejilla y me puse nerviosa. No me agradaba lo que estaba sucediendo y sabía muy bien que no podía aceptar o Yaten se enfadaría. Mi vida dependía de Yaten Kou.

-Por favor, váyase.-supliqué.

-¿Aceptará? Dígame su nombre al menos.

Artemis iba pasando en ese momento y nos vio. Se alarmó y decidió acercarse.

-¿Todo bien, Mina?

El hombre sonrió satisfecho y se alejó de mí.

-Mina…-repitió para sí mismo.-Me gusta.

Tanto Artemis como yo lo seguimos y lo vimos alejarse por el pasillo. Noté que Rubeus salía del baño y caminaba rápidamente alejándose de allí. Miré a Artemis confundida y le pedí que me llevara al camerino.

-¿Quién era ese hombre?

-No tengo la menor idea.-dije mientras me cambiaba de ropa.-Solo se apareció y comenzó a decirme cosas extrañas… insistía en verme de nuevo.

-Extraño… aunque es un tipo muy lindo.-respondió Artemis mientras colgaba mi vestuario en el closet.-Deberías aceptar.

-¿Estás loco? Si Yaten se enterara…

-Yaten no es tu dueño.

-Como si lo fuera, y lo sabes.


Yaten.

Rubeus regresó al cabo de un rato y se sentó a mi lado algo extraño. Se sirvió un poco más de vino y se aclaró la garganta.

-He visto algo extraño.

Lo miré para instarlo a que continuara hablando.

-Vi a Furuhata por los camerinos.

-¿Camerinos?

-Sí… lo vi salir del camerino de Mina.

Apreté la copa que traía entre las manos e hice que el vino se derramara sobre el suelo.

-Vaya, vaya. Así que mi querido Andrew Furuhata no es tan estúpido como pensé.

-¿Crees que conozca a Mina?

-Por supuesto que no, Rubeus, no seas tonto. Le ha gustado Minako y ahora quiere acercarse a ella.

-¿Cómo pude colarse sin que Kunzite lo viera?

-No tengo la menor idea, pero voy a arreglar eso en estos momentos. Te juro que Andrew Furuhata no va a volver a acercarse a Minako en su vida.

Saqué el teléfono móvil y marqué algunos dígitos hasta que comenzó a sonar. Segundos después escuché una voz del otro lado.

-Buenas noches, señor Oppa, disculpe que lo moleste a estas horas.

-Para usted siempre estamos disponibles, señor Kou.

-Me alegra oír eso. Necesito a uno de sus agentes para hoy mismo en un par de horas.

-¿Quiere reforzar su seguridad?

-No, no. El agente no es para cuidarme a mí. La persona que deseo que cuiden estará en mi penthouse más tarde.

-¿Me la describe?

-Rubia, delgada, 1.70. Especifíquele a su agente que lo quiero día y noche a su resguardo, y que ella no tiene por qué enterarse de nada, ¿me escuchó?

-Perfectamente, señor. A primera hora lo tendrá fuera de su edificio.

Cuando colgué el teléfono, Rubeus me miraba expectante.

-¿Hablas enserio? No creo que Mina quiera que un tipo la esté vigilando.

-Ella no tiene por qué enterarse, y si le gusta o no, es lo que menos me importa. No voy a dejar que cualquier tipo se le acerque.

-No puedes alejar a todo el mundo de ella.

-Sí puedo.

Rubeus rodó los ojos y se terminó su bebida. Ambos nos pusimos de pie y nos dirigimos a la salida del club.

-Supongo que quieres que vaya por ella.

Asentí sin decir palabra y continué caminando hasta la camioneta mientras Rubeus se dirigía por Mina. Fumé un cigarrillo más mientras esperaba.


Mina.

Cuando Artemis y yo salimos del camerino, Rubeus se encontraba recargando en la pared. Lo abracé para saludarlo y él me devolvió el abrazo.

-No me digas que…

-Lo lamento.-me interrumpió.-Órdenes son órdenes…

Me despedí de Artemis quien rodó los ojos y caminé con Rubeus hasta la camioneta de Yaten. Cuando me subí a la camioneta Yaten se encontraba escribiendo en su móvil. Decidí no interrumpirlo ni decir nada para que no se enojara y comenzamos a movernos. Yaten no levantó la vista de su aparato en todo el trayecto hasta que me di cuenta de que no estábamos tomando el mismo camino que siempre tomábamos para ir a su penthouse, fue entonces cuando decidí romper el silencio.

-¿Adónde nos dirigimos?-pregunté en voz baja temiendo romper la temible intimidad en la que nos habíamos sumergido.

-A la playa Shanon.

Abrí los ojos como platos y al fin Yaten me miró.

-Eso está a una hora de aquí, y yo no traigo ropa ni nada… es de noche y…

-Tengo una casa allí, mandé comprarte algo de ropa.

-¿Qué? Pero… ¿a qué vamos allí?

-Tengo cosas que hacer, Venus, será mejor que dejes de hacer tantas preguntes.

Después regresó su mirada a su teléfono móvil y me crucé de brazos resignada. No me gustaba para nada que Yaten tomara decisiones por mí y que hiciera conmigo lo que le daba la gana, pero odiaba mucho más que siguiera llamándome Venus. Me quedé dormida con la cabeza recargada sobre el espejo y me desperté cuando llegamos a la casa de Yaten en playa Shanon. Me quedé sorprendida al ver esa preciosa casa que se encontraba a orillas de la playa. El mar se extendía inmenso y oscuro frente a mí. La brisa golpeaba mi rostro y me provocaba un escalofrío. La casa no era muy grande como una mansión, pero sí era lo suficientemente grande para una familia entera. Lo que más me sorprendió fue la hermosa decoración que tenía por dentro. Los muebles parecían del siglo XVIII y las paredes parecían salidas de una revista. Las luces se fueron encendiendo conforme Yaten y yo caminábamos y nos detuvimos en la antesala. Yaten se quitó el saco y lo lanzó hacia uno de los sillones, al igual que su corbata. Me quedé de pie esperando que me dijera qué hacer. Como no decía nada, decidí seguirlo a través de los pasillos hasta que lo vi entrar a una de las habitaciones.

-Yaten…-dije antes de seguir avanzando.- ¿Dónde voy a dormir yo?

Yaten se giró y lo vi desabotonarse la camisa. Dibujó una mueca en su rostro y cerró los ojos por algunos segundos.

-Aquí, obviamente.

-Pero no creo que…

-Entra.-sentenció.

Sin seguir discutiendo decidí obedecerlo y entré algo temerosa. Me dediqué a estudiar la enorme habitación y encontré algunas maletas sobre la cama que mostraban ropa de mujer. Supuse que sería mía y me acerqué a tientas, tratando de no hacer mucho ruido. Me quité los zapatos y sentí el suelo alfombrado bajo mis pies. Me di cuenta de que la habitación tenía un gran ventanal que daba hacia la playa y pude observar el mar desde donde me encontraba. Me quedé ahí un buen rato hasta que la voz de Yaten me interrumpió.

-¿No vas a cambiarte? Ahí debe haber algún pijama.-dijo señalando las maletas.

Busqué entre la ropa algo para dormir hasta que encontré un camisón de tirantes y seda rosa. Justo cuando me dirigía al baño a cambiarme, sentí el brazo de Yaten detenerme.

-Cámbiate aquí.-ordenó.-Frente a mí.

Yaten se sentó en el borde de la cama. Ya se había quitado la ropa a excepción de su bóxer y me miraba esperando a que lo obedeciera. Comencé a temblar mientras me quitaba la ropa lentamente. Por más que quise no pude desviar la mirada de sus ojos que seguían mis manos. Dejé que la ropa cayera al suelo y cuando estuve completamente desnuda me sentí vulnerable. Sentí ganas de cubrirme y huir de allí cuanto antes, pero lo único que hice fue colocarme el camisón de seda. Una vez que estuve vestida de nuevo, Yaten se recostó bajo las cobijas y me ordenó que hiciera lo mismo. Me acosté nerviosamente junto a él, creyendo que en cualquier momento comenzaría a tocarme. En cambio, se cubrió completamente y apagó las luces con un control remoto que tenía. La oscuridad invadió la habitación y solo se filtraba la luz de la luna. No se escuchaba ni un solo sonido más que la respiración de Yaten a mi lado. De pronto me sentí sola, temerosa y en peligro. Por un lado sentí las repentinas ganas de tocarlo y acércame a él, pero por otro solo deseaba salir corriendo hacia el mar y dejarme llevar por las olas.

El tiempo transcurrió lentamente, como un cuchillo introduciéndose en mi piel. Por más que daba vueltas en la enorme cama no lograba conciliar el sueño. Miraba constantemente el reloj, deseando que el tiempo pasara más rápido y que el sueño me llevara al olvido. La 1, las 2, 3, 4 de la mañana y yo seguía despierta. La respiración de Yaten era lo único que escuchaba en la oscuridad y decidí ponerme de pie un rato para despejarme. Haciendo el menor ruido posible me incorporé y caminé hasta el enorme ventanal. Recargué mi cabeza en el vidrio y observé la quietud que invadía el lugar. Las olas se rompían en la arena y se mezclaban como hermanas. No supe en qué momento los brazos se Yaten me tomaron. Sentí sus dedos recorrer mi vientre y detenerse cuidadosamente en mi entrepierna. El pulso se me había acelerado y comencé a respirar entrecortadamente mientras sentía su respiración en mi oreja. La suavidad de su piel desnuda hacia contacto con la mía y me estremecí de pies a cabeza.

-No podía dormir.-dije entre susurros.

Sin responderme, Yaten giró mi cuerpo para dejarme de frente a él y me pegó delicadamente contra el vidrio helado. Sin decir palabra alguna comenzó a frotar con delicadeza mi entrepierna por encima de la tela. Las piernas comenzaron a temblarme y no pude evitar jadear silenciosamente. Sus dedos se movían minuciosamente sin ninguna prisa, mientras que con su otra mano me sostenía fuertemente de la cadera. Justo en el momento en que llegaba al clímax, Yaten se pegó a mi cuerpo y me besó en el cuello. Me estremecí de pies a cabeza y Yaten me cargó para llevarme a la cama. Me dejó caer con cuidado y se colocó sobre mí, me separó las piernas y al tiempo que se introducía en mí, me besó firmemente en los labios. Le rodeé el cuello con los brazos y dejé que me tomara, dejé que me besara y el sabor de sus labios desgastando los míos llegó a mí como una poción venenosa. Así se me fue la noche, y no hice nada para evitarlo.


:) Gracias a todas ustedes por leer. Espero les guste este cap y la historia en general n.n gracias a shelyedekou, mariechoi, pupizh, pathya, michiru, tudulceesperanza, luisa kou, dama fanen, rinkalukushi mafer chiba:D, usagi13chiba, ariana usagi, vere canedo y plop:) pasen la historia si conocen a Mina y Yaten fans, que hay muchas:3 gracias de nuevo.