Sin dejar en ningún momento de acelerar, Matt atravesó todo el pasillo ante la atónita mirada de los guardias que apenas lograron quitarse del paso de la armadura que amenazaba con cortarlos al medio.

En cuanto intentaron levantar sus armas ya el chico había pasado y se alejaba por uno de los corredores principales que unía los diferentes accesos a los hangares de la Proa dejando tras sí una tenue doble estela de condensación en donde las puntas de las alas cortaban el aire cargado de ozono del interior de la Rainbow.

Cinthya ya no gritaba, se había hecho un ovillo acurrucada firmemente en el pecho de Matt y, a estas alturas, la chica definitivamente ya estaba acostumbrada a ser rescatada de la muerte por aquellos enormes brazos blindados.

Estaban en caminos que el chico conocía de memoria por haberlos transitado cientos de veces con su amigo Will mientras trasladaban todo el material y partes necesarias para su proyecto secreto. ¿Cuánto llevaban trabajando en harmony? ¿Un año como había dicho Funes? Probablemente más, dado que Will ya tenía parte del armazón del QRau a medio construir cuando Matt se acercó a él para contarle su idea.

Will probablemente jamás hubiera usado ese robot para algo más que el jactarse de tener una armadura propia y no un simple modelo de plástico como los que tenía Tass en su habitación… el hecho que Matt le hubiera pedido algún medio secreto a los ojos de Amanda para poder llegar al Campo es lo que lo que, en definitiva, había animado a completar aquel extraño proyecto.

Matt giró la cabeza y comprobó que nadie los perseguía, eso le permitió relajarse solo un poco y disminuir la velocidad. Incluso volando por caminos conocidos, la velocidad con la que la armadura recorría los angostos pasillos hacía muy difícil que pudieran reaccionar si algún obstáculo aparecia repentinamente ante ellos.

Tras girar en una bifurcación del pasillo principal entraron en una pequeña estación de transferencia y la armadura abandonó la pasarela de circulación para descender hasta un tramos de vías que ingresaban en un oscuro túnel.

Tras aterrizar sobre los enormes soportes metálicos con cuidado depositó a Cinthya en el suelo y tras volver a comprobar sus espaldas se dirigió a la chica. —Ahora tenemos que seguir a pie, el túnel es demasiado estrecho para volar, ya estamos cerca.

Cinthya asintió en silencio. Todavía estaba alterada por lo que había pasado allá atrás y el miedo y la incertidumbre todavía se reflejaban en sus ojos.

—Dame la mano. —dijo.

La inspectora se agarró firmemente de la mano (En realidad esa especie de guante de metal que era la mano del EX-Gear)que Matt extendía y juntos entraron al túnel en completo silencio.

A pesar del riesgo de estar en territorio "enemigo" Matt no pudo prescindir de las luces del traje en aquel sitio tan oscuro. Caminaban sobre vías de tren y en muchas partes solo había placas de metal separadas varios centímetros unas de otras. Un tropezón podría resultar muy doloroso en aquel camino.

—¿Estas bien? —preguntó el chico tras varios minutos de caminata. La joven asintió. —Si. —respondió. —Es que todo fue tan… repentino. Espero que Funes y Mina están bien.

—El viejo Funes nos salvó de los Drones. —dijo Matt. —Si nosotros pudimos escapar es seguro que ellos también pudieron.

Aquellas palabras no convencieron de todo a Cinthya, quien no podía dejar de temblar al recordar las balas pasando cerca de su cabeza. Trató de alejar aquellas imágenes mirando hacia el frente, donde los brillantes rieles reflejaban las luces del traje. —¿A dónde vamos? —preguntó.

—Al hangar número cuatro. —respondió Matt. —Allí es donde está Harmony.

—¿Y qué hacemos si ya nos están esperando allí?

El joven se detuvo mientras hacía un gesto con la mano. —Es posible… pero no creo que sepan cómo entrar… lo entenderás cuando lo veas… ya estamos llegando. —Matt apagó las luces del traje y no dijo nada más.

Cinthya estaba intrigada pero guardó silencio mientras ambos salían del oscuro túnel.

Ahora estaban en un espacio abierto que a Cinthya le resultó familiar; una especie de depósito enorme cruzado por vías ferroviarias en todas direcciones y en varios niveles, como una especie de montaña rusa monstruosa.

En el mismo centro de aquel espacio varias vías se unían en una especie de ramal importante. La joven contó cuatro vías diferentes que formaban un camino ancho donde descansaba algo enorme.

—¿Qué es eso? —preguntó sorprendida señalando la mole oscura que se erguía sobre los rieles.

—El hangar Cuatro. —respondió Matt

Estaban ante una estructura de grandes dimensiones. A simple vista parecía superar los veinte metros de altura y se extendía casi un centenar de metros hacia ambos lados, pero dado que la penumbra que reinaba en el lugar no permitía distinguir más detalles, era imposible saber con exactitud las dimensiones reales de esa cosa.

—Es… gigante. —respondió Cinthya.

—Will me dijo que no podíamos usar ninguno de los hangares que estaban en la sección de proa porque Amanda los tenía a todos bajo su vigilancia… y sin grúas y aparatos de soldadura era imposible volver a ensamblar una armadura Meltran.

Los dos jóvenes se acercaron lentamente hasta quedar por debajo de la mole que pronto los ocultó bajo su sombra. La gigantesca superestructura estaba recostada en una multitud de vagones planos o carromatos, dispuestos de tal forma sobre las vías que todo el peso se distribuía de forma pareja sobre el tramo que cruzaba aquel oscuro abismo.

—Al final Will encontró una forma; descubrió que en un sector de la Rainbow había un astillero donde se construían las fragatas clase Northampton, este hangar era uno de los bloques modulares que formaban parte de una fragata a medio construir abandonada por los militares. Con ayuda de Tass la apartamos de aquel lugar y la colocamos sobre el sistema de transporte ferroviario de la Rainbow… luego simplemente la llevamos hasta un sitio sin actividad lejos de la mirada de Amanda.

—¿Como….? —comenzó a preguntar Cinthya pero Matt señaló la oscuridad por delante. —¿Cómo entraremos? No por la puerta del frente. —dijo.

Caminaron hasta quedar al lado de uno de los carromatos. La oscuridad era total pero Matt encendió momentáneamente las luces del traje y una escotilla quedó a la vista justo encima de sus cabezas.

—Es por aquí. —dijo el joven.

El joven extendió los brazos y abrió la escotilla sin problemas. Luego ayudó a Cinthya a subir primero tras lo cual esperó un momento a que la joven se apartara de la entrada antes de dar un salto ayudado por sus propulsores.

El interior del hangar estaba sumido en la oscuridad. Una vez que la escotilla estuvo cerrada firmemente el chico se encaminó a oscuras hacia una de las paredes y facilmente encontró el interruptor que buscaba.

Las luces se encendieron en todo el recinto, haciendo que Cinthya se protegiese los ojos con la mano ante el repentino resplandor.

El brillo la cegó pero no era el resplandor que provenía de las luces que colgaban de lo alto del techo el que la había obligado a protegerse los ojos… era el brillo dorado de aquello que se erguía frente a ella.

—Por todos los…

—Te presento a Harmony. —dijo Matt extendiendo el brazo en dirección al sorprendente objeto..

El gigantesco Queadluun Rau se encontraba apoyado contra una de las paredes del hangar en posición erguida. Un precario andamiaje de tubos y caños lo envolvía como si una delicada telaraña hubiera sido tejida a su alrededor. Era un vista imponente, pero lo que más llamaba la atención era el color.

—¿Dorado…? —preguntó Cinthya refregándose los ojos sin creer lo que veía. ¿Como…? ¿Eso es…?

Matt se adelantó unos pasos. —¿Oro? ¡Por supuesto que no!. —dijo con una carcajada. —Es un recubrimiento aislante hecho con un material reflectante… mira.

Usando las manos del traje recogió una pequeña tira del material dorado que había caído al piso. Cinthya lo tomó con delicadeza y vió que era de un espesor increíblemente delgado.

—Parece como si fuera seda. —dijo asombrada.

—Es un material especial que se utiliza en los equipos que están expuestos a las radiaciones de neutrones en el espacio. —explicó el joven. —La mayoría de los satélites alrededor de la Rainbow están cubiertos por esta cosa; protege los delicados instrumentos y sensores de la dañina radiación que proviene de la anomalía.

La joven contempló la tira de material y luego observó al enorme robot que reflejaba la luz del techo como si de una imponente estatua de oro se tratase. —Es… increíble. —dijo sin poder encontrar las palabras adecuadas. —Ah… solo uno de los lados es dorado. —comentó mientras giraba la tira frente a sus ojos.

Matt tomó otra pequeña tira y la sostuvo frente a la inspectora. —El Campo es muy peligroso para los seres vivos… la radiación de neutrones puede matar las células de tu cuerpo de forma instantánea… además no solo ataca los tejidos vivos; también destruye los materiales y objetos inanimados…

—Y por eso recubrieron así a ese robot con esto.

El joven asintió. —Esto está diseñado para bloquear las radiaciones de neutrones que vienen del exterior… por eso un lado es dorado y el otro no.

—Osea que es un material polarizado. —dijo Cinthya. —¿Pero para qué necesitas algo como eso…?

—Porque necesito que mi música pueda salir del interior del robot.

La muchacha contempló al joven con evidente asombro —Espera un minuto… estás diciendo que… ¿Quieres ir a… tocar música al Campo?

Matt asintió. —Es la única forma en la que mi música pueda llegar allí. —reconoció.

Cinthya dejó caer el brillante material al piso y volvió su vista hacia el enorme robot. —No me sorprende que hayan tratado de mantener esto en secreto… es…

—Una locura. —completó la frase el joven. —Lo se Cinthya… y sin embargo es algo que tengo que hacer.

—Pero ahora no puedes ir a tocar tu música allí. —exclamó la joven. —Tenemos que salir de aquí como podamos y encontrar esa cámara de Micronización de la que habló Funes.

—Lo intentaré. —afirmó el joven. —Pero…

—¿Pero?

Matt se encogió de brazos y la armadura hizo lo posible para imitar el gesto de forma exagerada. —Se supone que Will iba a ser el piloto del Queadluun Rau… no yo.

La joven se dió vuelta sin creer lo que había escuchado. —Dime que estás bromeando… oh Dios, no, no estás bromeando.

El rostro de Matt no reflejaba ninguna clase de emoción, incluso estaba algo más pálido que antes. —Lo… lo intentaré. —dijo mirando la cabina abierta del robot. —La idea era que ambos pudiéramos entrenar con el EX-Gear para que si algo sucedía en el campo, cualquiera de los dos pudiera pilotar el robot… pero Will es quien sabe manejar estas cosas…

Una serie de golpes en una de las paredes hizo que ambos guardaran silencio de inmediato.

—Que… ¿Qué fue eso? —preguntó asustada Cinthya abrazando a Matt.

El joven guardó silencio mientras miraba atentamente la pared de donde habían provenido los ruidos. —Tal vez sea uno de esos drones trepando por el exterior del hangar… no creo que encuentren la entrada pero…

—Tenemos que salir de aquí.

El joven asintió. Estaban atrapados como ratas ahí dentro. Tras examinar todo lo que había a su alrededor finalmente tomó una decisión.

—Sujétate de mí Cin, vamos a subir ahora.

A estas altura la joven inspectora ya estaba de sobra acostumbrada a volar en los brazos del chico. Con soltura se trepó hasta quedar bien sujeta cerca del pecho de Matt y suspiró profundamente. —Lista. —dijo.

Matt desplegó las alas y de un salto recorrió los diez metros que lo separaban de la cabina abierta. Will había construido una plataforma para facilitar el trabajo de reconstrucción justo en el borde de la cabina y es allí donde Matt aterrizó casi con gracia felina. Las chapas de metal crujieron ante el peso de la armadura en cuanto el propulsor se apagó y Cinthya bajó nerviosa de los brazos del chico.

Ambos jóvenes se reclinaron sobre el borde y miraron hacia la oscuridad del interior del robot. A pesar de las luces del hangar era poco lo que podía verse desde donde estaban. Matt encendió las luces del EX-Gear y las apuntó hacia el Interior.

—Mira. —dijo.

Cinthya observó una estructura metálica que parecía colgar en medio del enorme espacio vacío de la cabina.

—Eso es…

—Tu asiento. —respondió el muchacho. —En realidad es el mio pero ahora yo tendré que ocupar el lugar de Will.

Efectivamente había un asiento que colgaba de la estructura de metal y estaba rodeado por una serie de consolas e instrumentos de control. El cableado estaba totalmente expuesto y recorría muchos de los tubos de metal que componían la estructura, sujetos precariamente con simple cinta aislante. Todo el conjunto daba un aspecto descuidado e improvisado.

—¿Will hizo todo esto? —preguntó Cinthya volviendo la vista hacia su compañero. —Como experta en el campo de seguridad para entornos de trabajo esto es… fatalmente peligroso, al menos.

Matt asintió. —Deberíamos haber comenzado las pruebas en estos días pero…

—Si… me imagino. —respondió la joven. —Lo que no entiendo es como rayos vas a pilotar esta cosa… se supone que tienes que ser un gigante para poder usar los controles… ¿Verdad?

El joven sacudió la cabeza y señaló el asiento vacío. —Será mejor que te sientes ahí.

Los golpes en el exterior se volvieron más violentos así que Cinthya no tuvo más remedio que hacer lo que Matt le indicaba. Con cuidado se sujetó de los caños y lentamente comenzó a cruzar el precario puente de metal que separaba el borde de la cabina de la estructura que colgaba en el centro de la misma.

Tras balancearse peligrosamente sobre el vacío, pudo sentarse en el asiento aún jadeante por el esfuerzo.

—Sujetate bien con el arnés de seguridad. —dijo el muchacho mientras volvía a desplegar las alas del traje.

Al menos aquel asiento contaba con un arnés adecuado y, al parecer, reglamentario. Cinthya se sujetó firmemente con las correas y ajustó el cierre central a la altura de su pecho.

Frente a ella se desplegaba una precaria consola con una pantalla central y un teclado precariamente atado a los soportes con lo que parecían ser varias vueltas de cinta metalizada. Colgado a un lado, vió un objeto que la hizo recordar algo triste.

—¿Sucede algo? —preguntó Matt al escuchar el suspiro de la joven.

Cinthya tomó el casco con ambas manos y lo descolgó del pequeño gancho que lo sujetaba al costado de la consola. —Jim siempre me estaba diciendo que tuviera el casco puesto cuando subía a su nave. —respondió con tristeza en la voz. —Si tan solo…

—Lo vengaremos… Amanda encontrará una forma… ya lo veras. —exclamó el joven apretando los puños.

Cinthya sacudió la cabeza y se puso el casco sin decir una palabra.

Fué el turno de Matt de ocupar su puesto. Ante la atenta mirada de Cinthya el chico activó su propulsor y lentamente se elevó por sobre la estructura de metal mientras balanceaba sus piernas para posicionarse sobre una serie de soportes lo mas firme que podia. Una vez que se mantuvo estable sobre el centro del armazón de metal comenzó a descender despacio.

En cuanto la mochila con el propulsor del Ex-Gear se encastró en el soporte adecuado todo el traje de Matt sufrió una abrupta transformación. Las piernas del traje se separaron y quedaron firmemente articuladas con la base del armazón que sostenía a ambos pilotos. Las alas se doblaron y retrajeron tras la espalda y el casco de Matt se plegó hacia atrás, dejando la cabeza del chico al descubierto.

Ambos jóvenes estaban en sus posiciones; Matt se encontraba prácticamente colgado en el centro de la cabina en posición vertical mientras que un poco más abajo se encontraba Cinthya, asegurada firmemente en su pequeño asiento rodeado de instrumentos.

Un sonido profundo se escuchó y el Queadluun Rau se estremeció. Tras unos segundos de tensa espera un vibración cada vez más perceptible comenzó a sentirse en toda la estructura.

—El reactor se está encendiendo. —dijo Matt.

Sin ninguna clase de advertencia la enorme compuerta de la cabina se cerró sobre ellos y la oscuridad los envolvió. Cinthya ahogó un grito de miedo ante aquella repentina oscuridad que, por suerte, sólo duró unos segundos.

Una luz rojiza inundó por completo la cabina mientras varias pantallas se ponían en funcionamiento a su alrededor de forma simultánea. La joven no comprendía los símbolos y caracteres que aparecian reflejados en las enormes pantallas, lo que supuso era la interfaz original del lenguaje Zentradi.

Entonces la consola frente a ella se iluminó y un enorme holograma en forma de esfera se proyectó alrededor de ellos, rodeandolos por completo por lo que al cabo de unos segundos estuvieron dentro de aquella burbuja brillante.

Todo el interior del holograma se llenó de pantallas y de pronto la cabina del Queadluun Rau desapareció por completo.

Cinthya dió un grito de asombro ya que ella y Matt parecía que estaban flotando en el centro del hangar donde habian estado un momento esto.

—Esto es…

—Una cabina de Cristal creo que se llama. —respondió el chico.

Cinthya comprendió que era exactamente lo mismo que Jim tenía en la cabina de su caza. Pero allí no había nada que ocultase la visión del exterior, ella podía ver todo a su alrededor con completa libertad.

Un enorme cartel se desplegó al frente de la cabina con un aviso del sistema.

«Slave Mode Connected»

—¿Modo Esclavo? —repitió la inspectora sin entender.

Dos enormes brazos dorados aparecieron frente a ella y comprendió que eran los brazos de la armadura, perfectamente visibles desde la cabina ahora completamente transparente. Giró la cabeza y miró por sobre sus hombros en dirección a Matt, quien en esos momentos había levantado los brazos y examinaba sus manos con un gesto de sorpresa.

—Se siente… raro. —dijo abriendo y cerrando las manos.

La joven miró aquello asombrada. —¿Que estas…?

Matt bajó los brazos y movió uno de los pies como si apretara un acelerador invisible.

El Queadluun se movió de inmediato, dejando su espacio contra la pared arrastrando consigo todo el precario andamiaje que se desarmo y cayó al suelo mientras el enorme robot daba un par de pasos hacia el centro del hangar.

—Se siente parecido al movimiento del EX-Gear. —dijo Matt extendiendo los brazos. —Aunque hay un pequeño retardo de los movimientos desde que yo los hago hasta que el robot los reproduce.

Cinthya miró preocupada el rostro cansado del chico y luego volvió la vista hacia el frente, donde la enorme puerta del hangar había quedado justo frente a ellos. —¿Crees poder llegar hasta El Campo? —preguntó.

—Lo intentaré. —aseguró el chico mientras volvía a accionar los pedales.

La enorme armadura dió otro paso y se colocó en el centro mismo del hangar, donde dos enormes columnas de metal sobresalian del piso. Matt estiró los brazos y se sujeto fuertemente de las mismas.

—¿Que estas haciendo? —preguntó Cinthya.

Matt tragó saliva. —No podemos salir del hangar ahora. —respondió. —Si hay un gigante ahí afuera podría acribillarlos a balazos.

—¿Entonces cómo vamos a salir al espacio con el robot? —preguntó confundida la joven.

—No es con el robot con el que vamos a salir al espacio… es con todo el hangar.

—¿Eh…?

—Sujetate. —dijo Matt mientras movía el pie derecho.

Simultáneamente el Rau pisó con fuerza sobre un interruptor que estaba a un lado y una extraña vibración recorrió todo el hangar.

Afuera, todos los frenos de los carromatos que cargaban el enorme peso del hangar se soltaron al unísono mientras los enormes motores eléctricos de cada rueda se aceleraban al máximo. La enorme mole del hangar demoró unos pocos en comenzar a moverse, pero una vez que lo hizo, prontamente comenzó a ganar velocidad.

Los drones de combate que habían trepado por las paredes del hangar se anclaron firmemente ante el movimiento repentino, más cuando la gigantesca estructura entró en el angosto túnel fueron prontamente aplastados contra las paredes de metal. El túnel era tan estrecho que solo unos centímetros separaban al bólido de miles de toneladas que cruzaba a toda velocidad los últimos tramos del camino.

—¡Prepárate para el impacto! —gritó Matt.

Cinthya se cubrió el rostro con ambos brazos y asumió la posición de impacto tal y como le habían enseñado en su breve instrucción antes de subir a una nave espacial.

El ramal de vías comenzó a angostarse. Uno tras otro los enormes carros que transportaban la mole comenzaron a caer al vacío mientras el tramo se reducía de cuatro vías a dos. Finalmente la totalidad del hangar quedó solo soportada por dos carros mientras descendía rápidamente los últimos metros del túnel en una alocada carrera que dejaria en ridiculo a la montaña rusa más salvaje de toda la galaxia.

Al final, una enorme pared de metal cerraba el camino. Los dos enormes pistones de frenado hidraúlico que había al final de las vías detuvieron el impacto de los carros con un estampido, pero el hangar no estaba sujeto a ellos y salió despedido hacia delante.

Cinthya gritó mientras las imágenes que se proyectaban frente a ella mostraba la enorme pared aproximándose a toda velocidad.

La enorme estructura chocó de lleno contra la pared y el sistema de inercia del Queadluun tuvo que disparar brevemente los propulsores delanteros para contrarrestar la enorme fuerza de inercia que amenazó con lanzarlos directamente hacia delante.

Las paredes de hangar crujieron y enormes abolladuras aparecieron en las placas de metal, pero la estructura soportó aquel terrible impacto sin convertirse en chatarra.

Entonces unas enormes compuertas justo debajo del hangar se abrieron de par en par en el momento que toda la mole comenzó a caer.

Una vez que el hangar desapareció las compuertas volvieron a cerrarse con un estampido.

La joven inspectora sintió que el corazón se le salía por la garganta. En un santiamén estaban en plena caída libre aún sujetos fuertemente de las enormes columnas de seguridad que Will había soldado al piso del hangar.

La gigantesca mole del hangar alcanzó pronto velocidad terminal y se dirigió hacia el fondo de aquel enorme túnel en medio de los gritos de la joven inspectora.

Podían ver perfectamente como el fondo de aquel pozo se acercaba hacia ellos. Entonces unas balizas se encendieron y vieron que la compuerta al final del túnel comenzaba a abrirse.

—¡Matt!

—¡Preparate! ¡Vamos a salir!

La gravedad artificial había desaparecido del túnel, pero ellos ya tenían toda la aceleración ganada durante la caída por lo que no lo notaron. Toda la enorme estructura del hangar salió despedida por la proa de la Rainbow justo debajo de la superestructura del puente, allí donde solía estar anclada una fragata de defensa durante el servicio de la enorme nave en la flota 37.

El joven movió el pie izquierdo y el Queadluun pisó con fuerza el otro interruptor.

Una docena de explosiones sacudió todo el frente de la ya por si debilitada estructura del hangar. Simultáneamente Matt movió ambas piernas y el Rau activó sus propulsores principales mientras soltaba ambas manos de la columna de apoyo.

Los trozos de metal salieron disparados en todas direcciones en medio de una bola de fuego que por un instante iluminó toda la proa de la gigantesca nave factoría.

La nube de humo pareció abrirse como una flor y la armadura dorada salió disparada envuelta en una estela de vapor que forma remolinos tras sí.

Matt estiró las piernas e instintivamente cambió su curso hacia lo que en aquel momento consideraba su "arriba".

—¡Matt!

El grito de Cinthya hizo que el joven levantara la cabeza…. entonces él también lo vió.

—Pero que…..

Las imágenes que las cámaras de observación de Harmony mostraban algo increíble, algo gigantesco y amenazador que ni Matt ni Cinthya habían visto nunca.

—¿Que demonios es eso? —gritó el joven mientras viraba furiosamente hacia estribor.

Algo gigantesco se cernía sobre la Rainbow. Como una presencia siniestra, más negra que el espacio mismo que la rodeaba, una silueta de terror que proyectaba una sombra aún más oscura sobre la de pronto empequeñecida nave-factoría bajo ella.

En ese momento las patrullas de piratas los vieron y se dirigieron rápidamente a interceptarlos. Matt había encendido la frecuencia de comunicaciones general y pronto la radio se llenó de gritos de alarma y ásperas voces gruñendo órdenes.

—¡Emergencia! ¡intrusos detectados!

—¡Escuadrone desplieguense de inmediato al cuadrante Alfa!

—¡Mantengan silencio en las comunicaciones! ¡Alerta roja!

Matt aceleró al máximo los propulsores y el Rau se precipitó hacia delante en dirección al Campo, apenas una mancha borrosa en las pantallas de monitoreo a esa distancia.

Pero no lo suficientemente rápido.

Pronto una docena de perseguidores comenzó a alcanzarlo. Eran armaduras de todo tipo, principalmente Zentradis, pero había un par de maltrechos y antiguos VF-1 que pronto lo rodearon por todas partes. Matt trató desesperadamente de sacudirse a aquellos cazadores de encima, pero sentía su cuerpo pesado, sus movimientos eran torpes y lentos. Harmony parecía no responder a sus movimientos…

Una armadura Zentradi apareció de repente frente a el y el brillo de los propulsores casi lo cegó. Giró violentamente a estribor y todo el efecto de la fuerza G hizo que se aplastara contra el blindaje de su EX-Gear.

—Cinthya dió un grito y se cubrió la cabeza.

La armadura que se había puesto delante de ellos los embistió a toda potencia. El golpe fue tan fuerte que por un momento las pantallas del holograma parpadearon y se apagaron. Tras unos segundos de sacudidas la imagen volvió y lo que apareció ante ellos era una visión aterradora.

Estaban inmóviles, sostenidos fuertemente por un grupo de robots armados hasta los dientes.

—¿Pero qué demonios tenemos aquí? —dijo una voz áspera y desagradable.

Cinthya y Matt reconocieron al robot que se había puesto frente a ellos. Era un viejo modelo de VF-1 Valkyrie al parecer bastante modificado. Habian soldado piezas de otras armaduras en varias partes del robot, por lo que al parecer había perdido la capacidad de transformarse en caza, no obstante el abultado blindaje que cubria partes del pecho y hombros del robot hablaban de una máquina formidable, modificada por su piloto para luchar de una forma salvaje. La icónica cabeza del mecha también había sido reemplazada por una especie de calavera formada por trozos de metal oxidado precariamente soldados entre sí. Unas luces rojas asomaban por los huecos de la improvisada máscara de muerte.

—¿Que clase de Meltran pilotea de esa forma? —Esto es una pésima broma. —exclamó la voz por la radio.

El VF-1 lanzó un puñetazo que impactó de lleno en la cabina de Harmony. El golpe fue tan fuerte que toda la estructura que sostenía a ambos jóvenes tembló y se sacudió violentamente. Cinthya gritó y el sonido de varias risas se escuchó perfectamente por el canal de comunicaciones.

—¿Podemos jugar con el? —preguntó otra voz.

—Claro que si. —respondió quien parecía ser el jefe.

La joven inspectora se dió vuelta de inmediato —¡Matt! —gritó. —¡Tenemos que hacer alg…! ¿Matt? ¡Maatt!

El joven estaba pálido y con los ojos completamente abiertos, como si estuviera viendo un fantasma. un hilillo de sangre caía de la comisura de sus labios. Su cuerpo temblaba violentamente pero su Ex-gear estaba mortalmente quieto.

—¿Matt? ¿Que te sucede? ¡Matt!

Hubo un relámpago de luz cuanto todas las pantallas parpadearon al unísono. Cinthya gritó y se enderezó en su asiento ante aquel destello de luz.

Cuando abrió los ojos no podia creer lo que veía.

Frente a ella el robot con la calavera flotaba con un enorme agujero en donde antes había una pieza de armadura cubriendo justo donde la cabina del piloto quedaba debajo del pecho. El brazo derecho de Harmony estaba extendido mientras sostenía algo en la mano dorada.

Cinthya vió con aterradora claridad a un piloto humano envuelto en un traje de vuelo oscuro cubierto de remiendos que se debatía furiosamente para liberarse de los enormes dedos de metal que lo aprisionaban fuertemente.

—Matt. —dijo con un hilo de voz.

—¡AHhh! —gritó el pirata por la radio. —¡Suéltame pedazo de…!

—Matt… —Cinthya no podía dejar de ver aquello. —Matt… no…. espera.

El silencio era mortal y todo a su alrededor parecía haberse detenido. Incluso el mismo espacio.

Harmony cerró el puño y el piloto explotó en una masa de sangre y carne aplastada.

El grito de Cinthya fue el único sonido que se escuchó en aquel momento.