Cuando finalmente Harmony quedó inmóvil, todos los ruidos cesaron a su alrededor.

Cinthya abrió los ojos, todavía algo mareada por las vueltas y tumbos que tanto ella como Matt habían dado dentro de la cabina.

Todo el enorme holograma que los rodeaba había desaparecido por completo y la cabina estaba casi en completa oscuridad. Apenas las dos pequeñas pantallas del asiento que ocupara la joven inspectora seguían encendidas, aunque una de ellas solo mostraba lluvia e interferencias y la otra luchaba por mantener unas cuantas ventanas abiertas con información de monitoreo en tiempo real.

La inspectora no necesito analizar con profundidad aquella información, con solo un vistazo supo que la radiación de neutrones apenas superaba un poco los valores tolerables y el nivel de Dióxido de Carbono en la cabina de Harmony había comenzado a elevarse por encima de los niveles preocupantes. Las reservas de oxígeno también estaban mostrando colores amarillos en las barras de estado. ¿Cuantas horas podrían pasar hasta que se asfixiaran ahí dentro?

Matt. Toda la atención de Cinthya se volcó hacia el muchacho que tras el abrupto movimiento había vuelto a quedar inconsciente. El casco la molestaba y de todas formas ya no le era de utilidad alguna. Se lo quitó y dejó que flotara hacia un lado mientras dedicaba toda su atención en su amigo.

Tras acercar su rostro al suyo comprobó que el chico respiraba, aunque le pareció que extremadamente despacio. La poca calidad del oxígeno restante tampoco lo estaba ayudando asi que con cuidado abrió los botones del traje de mantenimiento que vestía Matt y dejó su pecho al descubierto, rogando para sus adentros que pudiera respirar mejor.

Cinthya trató de calmarse y analizar la situación de la forma más racional posible. Matt estaba fuera de combate y ambos morirían en cuestión de horas si continuaban ahí. ¿Qué otras opciones tenían? La inspectora miró hacia arriba, donde el EX-Gear habia quedado encastrado en el soporte donde Matt lo había pilotado con asombrosa letalidad. ¿Podría ella usarlo?

Solo habia una forma de averiguarlo.

Dejó a Matt recostado en el asiento y tras asegurarlo con el arnés de seguridad flotó hacia el EX-Gear. Había visto a Matt entrar en el traje varias veces, pero realmente no tenia idea de lo que estaba haciendo. Sin muchas mas opciones se colocó de espaldas al mismo y colocó las piernas en las aberturas de las botas para sostenerse mientras, a continuación, sujetaba los controles al final de cada brazo y apoyaba la espalda contra el cuerpo principal de la armadura.

En cuanto sujetó firmemente los controles la armadura se cerró alrededor de ella de forma que sus brazos, piernas y pecho quedaron cubiertos por el pesado blindaje.

—Hasta ahora, todo bien. —dijo suspirando.

Pero algo no estaba del todo bien. El casco que se desplegaba sobre la cabeza en el momento de activar la armadura no se había movido de su lugar.

Cinthya intentó levantar los brazos tal y como había visto hacer a Matt pero estos no se movieron ni un centímetro. Tocó los botones de cada uno de los controles que tenia en las manos y nada sucedió.

—Muevete… por favor muévete. —pidió angustiada, pero la armadura no parecía escucharla.

Tras luchar con los controles durante varios minutos se rindió agotada.

La armadura estaba muerta y con ella, tambien morian las posibilidades de mover a Harmony. La joven soltó los controles y la armadura volvió a abrirse como una cáscara vacía.

Cinthya flotó hacia abajo con lágrimas en los ojos. ¿Realmente iban a morir allí? Después de todas los peligros que habían sorteado, después de esquivar a la muerte de tantas formas diferentes… ¿Era allí donde terminaba su suerte? ¿Eso era lo que les deparaba el destino? ¿Convertirse en dos momias disecadas por la radiación de Neutrones?

Morirían si, y lentamente por el envenenamiento por Dióxido de carbono… primero una sensación de cansancio, luego un dolor de cabeza seguido por mareos y finalmente caerían inconscientes hasta que la falta de oxígeno empezara a matar las células de su cerebro y, finalmente, las de su corazón.

Pero había una salida más rápida. ¿Verdad?

Cinthya se detuvo junto a Matt y se llevó la mano a la cintura.

El arma que Funes le había dado seguía allí, firmemente sostenida entre su ropa interior y el pantalón. ¿Seria capaz de usarla en ella misma…?

¿O en Matt?

La mujer sacudió la cabeza alejando aquellas imágenes. No, por supuesto que no, ella jamas tendria el valor de hacer algo como eso.

No, tenía que hacer algo… lo que sea. Dejar morir a Matt no era una opción, nunca lo había sido. Tenían que encontrar esa cámara de Micronización a toda costa y para ello tenían que mover a Harmony.

La mochila de Cinthya había quedado flotando cerca de las pantallas. La chica flotó hasta allí y comenzó a revisar en su interior. Encontró el enorme Pad Utilitario que usaba para monitorear las condiciones medioambientales y lo encendió en busca de algo, un indicio.

Había desconectado todo tipo de conexión inalámbrica por miedo a esa tal Red que había infectado el sistema, pero ahora ya no estaban en la Rainbow aquella amenaza le resulta lejana y sin sentido ¿Y si la detectaban los Piratas? En su situación actual, aquello le resultaba algo verdaderamente insignificante.

Activó la conexión de red y esperó.

Como lo suponía, el aparato no captó ninguna señal. Tras girar en todos los sentidos y flotar hacia el techo y la base de la cabina, Cinthya se dió por vencida.

¿Qué más podía hacer? Los sistemas de Harmony parecían seguir funcionando, tal vez hubiera una forma de usar su sistema de comunicaciones para pedir ayuda.

Tras volver hacia donde estaba Matt, Cinthya examinó las dos pantallas que se desplegaban frente a ella. Una mostraba datos del interior de la cabina, el nivel de oxígeno y la radiación, así como la temperatura y nivel de fuerzas de aceleración. El otro monitor estaba dañado y solo mostraba ruido e interferencias.

Will había hecho un trabajo bastante desprolijo con el cableado y las conexiones, cosa que Cinthya agradeció de todo corazón al poder remover fácilmente la placa de control donde los cables de la consola ingresaban a la pantalla averiada. Tras identificar correctamente el cable que transmitia la señal de video, lo desconectó de un tirón y lo enchufó a su propio Pad.

La pantalla de su aparato mostró la imagen que los sistemas de Harmony registraban del exterior. Era solo la imagen que el mecha tomaba justo enfrente de la cabina, pero lo que le interesaba a Cinthya no era la oscuridad que reinaba afuera, sinó el HUD que se proyectaba sobre esas imágenes.

La información era bastante decepcionante: temperatura, fuerzas G, niveles de radiación, el sistema de navegación (Ninguna clase de baliza o punto de navegación estaban cargados en la computadora, lo que lo volvia algo mas inutil todavia) pero un dato llamó poderosamente su atención.

Harmony detectaba presión constante fuera de la cabina.

Aquello solo podía significar una cosa: habían entrado a una esclusa y la presión de la misma se había ajustado automáticamente a la que existiera dentro de aquella nave.

Oxígeno. Aquello hizo acelerar el corazón de Cinthya. ¿Podía ser que los sistemas de soporte vital de aquella nave en ruinas todavía funcionarán? La enorme compuerta de descompresión había funcionado, lo que le daba algo de esperanzas pero… ¿Habría realmente oxígeno? ¿O seria un aire tóxico el que habia ahi afuera? Los sensores de Harmony no mostraban información de esa clase, solo podían recoger información básica del exterior.

Tenían que arriesgarse o moririan ahí dentro de todas formas.

Sin más tiempo que perder, Cinthya revisó el resto de los menús de la computadora buscando la opción de abrir la cabina. Nada.

Evidentemente Harmony no se podía manejar desde allí, aquella era una simple estación de monitoreo. Recordó que la cabina se había cerrado en el momento que Matt activó el robot, pero habia usado la interfaz de su EX-Gear para ello.

—Maldición. —exclamó la joven flotando fuera del asiento. Tenia que haber otra forma.

Tras buscar por toda la cabina encontró lo que buscaba; había una manija de gran tamaño pintada de amarillo y negro de forma bastante desprolija… la marca artística de Will, pensó Cinthya.

Rodeó la pieza de metal con ambas manos y tiró con todas sus fuerzas, pero no pudo moverla en absoluto.

—¡No!

Empujó, tiró, usos sus manos y pies, descargó una serie de patadas sobre la manija… no hubo caso. Aquella palanca estaba diseñada para ser abierta por la gran fuerza del EX-Gear, Cinthya nunca podría moverla por su cuenta.

Volvían a estar exactamente como al principio; atrapados en aquella lata cada vez con menos aire. La joven tenia ganas de llorar, de hacerse un ovillo y rendirse a la inevitabilidad de la muerte…

—Estoy… tan cansada. —dijo derramando lágrimas. —Tan cansada…

Dejó que pasaran varios minutos antes de volver a abrir los ojos. El cabello rojo de Matt flotaba libremente en microgravedad y a la luz mortecina de las pantallas, le daban un aspecto casi sobrenatural. —«No te atrevas a abandonarlo» Las palabras casi susurraron en su cabeza. La joven suspiró profundamente.

—No puedo abandonarte. —dijo acariciando sus cabellos. —Se lo prometí a Mina. —dijo besándolo en la frente.

Se alejó flotando del desvanecido Matt y tras detener su vuelo con uno de los soportes del Ex-Gear, permaneció inmóvil en el mismo centro de la cabina con los ojos cerrados.

—Piensa. —dijo en voz alta. —Piensa detenidamente. ¿Will construyó esta cosa? Si, fue Will… ¿lo recuerdas no? —mientras decía eso, una sonrisa se formó en su cansado rostro. —Claro que lo recuerdas Cinthya… un verdadero cabeza hueca, pero de buen corazón y que arriesgó desatar la terrible ira de Amanda para ayudar a su amigo Matt. ¿Acaso el no podría haber previsto esto? ¿Y si a el le pasaba algo y Matt tenia que salir por su cuenta de Harmony? Seguramente… seguramente tiene que haber otra forma de abrir la cabina.

Una forma muy propia de Will.

Cinthya abrió los ojos.

—Eso es.

Se impulsó hasta el borde de la cabina y examinó donde el metal se cerraba de forma hermética. La unión era casi perfecta. ¿Casi? La joven deslizó el dedo sobre el lugar donde las dos placas de metal se tocaban. Había una especie de goma, como una fina cinta de material blando que recorría todo el perímetro de la cabina.

—Si… ¡Si! —exclamó entusiasmada.

Flotó hacia donde estaba la manija de apertura y usando su Pad iluminó el lugar donde gran pieza de metal se introducía en el mecanismo de apertura. Había algo más allí.

Con cuidado se dio vuelta y metió la cabeza por la estrecha abertura.

A la luz del pad vió una especie de ladrillo envuelto en cinta de embalar desde donde partían varios cables en todas direcciones. Un rollo de cable colgaba a un costado sujeto con alambre.

—Lo sabia. —dijo Cinthya estirando la mano hacia el rollo de cable. —Ese es mi Will.

Con cuidado retiró los cables y a medida que flotaba hacia atrás fue desenrollando lentamente la madeja.

Para su desconcierto al final de la misma no había un detonador; simplemente los extremos pelados de un cable rojo y uno negro.

—Supongo que no tuvo tiempo de terminar el sistema de apertura de emergencia. —dijo la joven suspirando. —Ahora tendré que improvisar.

Tras asegurar los cables a uno de los brazos del EX-Gear, Cinthya flotó hacia donde estaba Matt y con cuidado lo movió hasta donde estaba el traje inutilizado.

—Ahora piensa. —se dijo mientras recogía varios metros de cables de la destrozada consola. —No sabemos qué tan poderosos puedan ser esos explosivos. ¿Cómo podemos protegernos de la explosión estando aquí dentro?

La respuesta pareció obvia: El EX-Gear era la única cosa blindada que podían utilizar, al menos como cobertura.

Cinthya se puso manos a la obra. Tomó los cables que había rescatado de la consola y anudandolos fuertemente, logró crear una especie de cinturón que usó para atarse a Matt por la cintura. Si ambos iban a salir volando de ahi no podían hacerlo en direcciones separadas. Mientras el chico estuviera inconsciente ella debería ser su guia.

Tras quedar firmemente atados Cinthya se dirigió con dificultad hacia la armadura.y examinó los cables que Will había fijado con cinta y precintos a la estructura tubular donde descansaban los asientos de los pilotos.

Localizó un par de cables rojo y negro y tras tironear fuertemente logró desprenderlos de las precarias conexiones.

—Espero que no haya problemas con el voltaje y esas cosas. —se dijo mientras usaba la uña para dejar a descubierto el alambre de cobre de cada cable, tras lo cual hizo que ambas puntas hicieran una pequeña chispa al tocarse brevemente, asegurándose de ese modo que, en efecto, tenían corriente.

Cinthya no sabia mucho de electricidad, solo lo básico como para comprender que el cable negro era el neutro y el rojo el positivo.

—Simple. ¿Verdad? —preguntó a la oscuridad del interior de la cabina.

Unió como pudo ambos cables negros y dejó el de fase a un lado mientras se preparaba para la explosión. Tras asegurar bien su precario cinturón colocó el casco de vuelo en la cabeza del chico y con dificultad se subió a la armadura, apoyando su espalda contra la cavidad interna de la misma de forma que sirviera de escudo a la explosión.

—No se qué milagro debería pedir primero… que los cálculos de Will hayan sido exactos o que afuera haya oxígeno suficiente. —exclamó cerrando los ojos. Tras unos minutos de silencio los volvió a abrir y sus ojos mostraban el brillo de la determinación —Sea como sea… ¡Ahi voy! —gritó mientras respiraba hondo y cruzaba ambos cables rojos.

Will no solo había hecho bien los cálculos. Su experiencia con explosivos le había permitido crear un sistema de apertura que garantizara no sólo volar todo el mecanismo del cierre manual con la explosión principal; unas milésimas de segundo luego que la primera carga explotara, todo el anillo de explosivo plástico alrededor del cierre hermético de la cabina estalló simultáneamente lanzando la pesada compuerta de metal hacia arriba.

Esquirlas y piezas de metal volaron por toda la cabina, pero la gruesa armadura del EX-Gear contuvo los peligrosos fragmentos y afortunadamente ambos jóvenes resultaron completamente ilesos.

Al despejarse el humo de la explosión, Cinthya ya no pudo contener el aliento y con una gran exhalación volvió a respirar con ahínco.

Sus pulmones se llenaron de aire. Enrarecido todavía con el olor a quemado del explosivo, pero era aire. La joven inhaló y exhaló varias veces hasta que su corazón volvió a latir con normalidad.

—¡Lo… lo logramos! —exclamó con un grito de triunfo, mas Matt segui desvanecido y nadie mas la felicitó por aquello. La joven suspiró y tomando su mochila se impulsó con las piernas contra la armadura.

Con Matt bien atado a su cintura, ambos jóvenes salieron volando de los restos humeantes de la cabina de Harmony. Cinthya le quitó el casco a su compañero y tras colocarlo en su propia cabeza encendió la visión aumentada.

Vió que, en efecto, estaban en una enorme compuerta de descompresión destinada a Zentradis y sus armaduras. Sin perder un instante Cinthya flotó hacia lo que parecía ser la puerta en el otro extremo de la cámara.

—¿Y ahora como vamos a abrir esa cosa? —preguntó a la cabellera roja de Matt.

Vió en una de las paredes una especie de enorme botón cuadrado. Flotó hacia allí y trató de presionarlo.

—Tipico. —dijo resignada tras empujar aquella cosa y salir disparada en la dirección opuesta. —Somos demasiado pequeños para activarlo.

Probó ir del lado opuesto para impulsarse contra el muro y golpear el botón con toda fuerza generada, pero solo consiguió lastimarse el tobillo.

Flotaron por la gigantesca cámara en busca de otra salida y finalmente descubrieron las rejillas en el techo por donde el aire era succionado o bombeado durante el proceso de presurización de la misma. Una fina red metálica cubría los orificios redondos, pero como toda maquinaria de ingeniería Zentradi, la falta de mantenimiento y el desconocimiento de la simple idea de reparación había jugado en favor de los Micrones. Pronto encontraron un orificio donde la malla había sido perforada y tras algo de esfuerzo pudieron pasar del otro lado.

El conducto de aire media unos cinco metros de diámetro, suficientes para que ambos pudieran avanzar juntos sin preocuparse por la estrechez del mismo. Enormes ventiladores destinados a mover el aires en ambas direcciones se erguían a su paso, pero por suerte estaban desactivados y los jóvenes pudieron pasar entre las enormes palas sin problema alguno.

Recorrieron aquellos ductos de ventilación por lo que parecieron horas. Era tal el tamaño de aquellas naves que para un Micrón aquellos túneles parecían un verdadero laberinto. Cada tanto una abertura se abría a izquierda o derecha, pero Cinthya continuó por el túnel principal, esperando ver alguna luz, algún indicio, mas todo era silencio y oscuridad ahí dentro.

Tras llegar a un sitio donde una enorme turbina (Por suerte apagada) desviaba la corriente de aire en tres direcciones diferentes, Cinthya supo que tendría que confiar en el azar para hallar el camino hacia la misteriosa cámara de micronización.

—Ojalá tuviera una moneda. —dijo suspirando, aunque la idea de arrojar una moneda en gravedad zero y verla alejarse de ella le produjo una sonrisa.

Entonces por rabillo del ojo percibió algo fugaz, casi un resplandor en miniatura.

—¿Que rayos fue eso?

Sea lo que sea, había desaparecido. La joven flotó hacia el túnel donde había visto aquello y lanzó una mirada inquieta hacia las profundidades de aquella tubería. ¿Podría haber sido un espejismo? Cinthya conoce una docena de compuestos químicos presentes en viejas naves a la deriva o abandonadas que podrían causar alucinaciones visuales y sonoras. Que estuvieran expuestos a un compuesto desconocido de origen alienígena no la hacia sentir muy segura que digamos, pero… aquello había sido una señal.

Se aseguró que Matt estuviera firmemente atado y se lanzó a recorrer aquella tubería.

tras varios minutos de flotar en silencio por la misma comenzó a sentir un cambio. Calor, definitivamente la temperatura había aumentado a su alrededor ¿Estaría acercándose a una fuente de radiación? ¿Combustible del reactor de la vieja nave? Ninguna de aquellas opciones era algo bueno para ellos, pero no tenían otra opción. Continuaron recorriendo el tubo hasta llegar a una nueva bifurcación.

Esta vez vio aquello casi pegado a su nariz.

—¿Pero que…? —la sorpresa fue tan grande que Cinthya se arrojó hacia atrás.

La burbuja estalló unos segundos más tarde.

—Una… ¿Burbuja? ¿Aqui?

Estaban alucinando, definitivamente aquello no podía ser real. La joven volvió a impulsarse contra una de las paredes y avanzó hacia donde había visto tan extraño objeto.

El túnel de la derecha estaba lleno de burbujas. La mayoría chocaba contra las paredes y explotaba en una lluvia de partículas, pero algunas llegaban flotando hacia donde estaban ellos.

—Dime que es una broma.

Pero nadie le respondió. Sin nada mas que hacer, Cinthya juntó coraje y se lanzó a flotar por el extraño ducto.

Las paredes estaban repletas de una fina película de gotitas producto de la condensación. ¿Cómo podía haber agua en estado líquido en aquel lugar? La cabeza de Cinthya daba vueltas, se sentía mareada y le costaba moverse con Matt atado a su cintura.

Al dar vuelta un recodo se encontró con una verdader pared de burbujas. El tubo estaba prácticamente taponado de ellas, formando una especie de espuma rosada que lo cubría todo. La joven avanzó resulta entre aquella masa que se desintegraba apenas tocarla y pronto parecía que estaba flotando en medio de una nube.

Cinthya se quitó el casco ya que las gotitas de agua no la dejaban ver bien y sintió un aroma extraño. ¿Estarían soñando? ¿Y si seguían encerrados en Harmony sufriendo los efectos del envenenamiento por el Dióxido de Carbono? Pero aquello era tan… real.

Entonces sintió un fuerte tirón y todo dio vueltas a su alrededor. Algo comenzó a jalar de ella hacia ¿Abajo? Llevaba tanto tiempo flotando en medio de aquella espuma que había perdido por completo el sentido de la orientación, pero no cabía ninguna duda; aquello era la fuerza de gravedad actuando sobre su cuerpo. Abajo se convirtió en algo real y tanto Cinthya y Matt cayeron, ahora si, atraídos por aquella fuerza irresistible.

Una rejilla apareció justo debajo de ellos y cayeron entre los barrotes de metal, ganando velocidad rápidamente. Cinthy gritó y sujetó a Matt fuertemente con ambas manos de modo de poder girarlo sobre sí misma. Quería protegerlo del golpe a toda costa mientras ambos se sumergían entre las nubes de vapor que se abrieron para recibirlos durante su caída.

La joven golpeó con su espalda contra algo blando y fue lanzada a un lado. Cuando estaba preparándose para el segundo golpe, se sorprendió al aterrizar de lleno en agua profunda.

Salió a la superficie lo más pronto posible. Si Matt tragaba agua en los pulmones moriría ahogado en pocos minutos. Sujetando fuertemente la cabeza del chico con una mano, la inspectora nadó frenéticamente en la primera dirección que pudo en medio de toda esa espuma que obstaculizaba su visión.

Por suerte Cinthya era buena nadadora, pero con Matt atado a su cintura tuvo que nadar de espaldas para mantener la cabeza del chico fuera del agua. Casi sin darse cuenta sus pies tocaron el fondo y pudo caminar torpemente hacia una zona menos profunda mientras arrastraba al joven.

La lluvia caía a raudales sobre ambos jóvenes, lavando los restos de espuma mientras Cinthya desataba los cables y tendía a Matt boca arriba en la parte menos profunda.

—Por favor, sigue respirando Matt. —exclamó Cinthya colocando su rostro frente a la nariz del chico. Matt respiraba y su pecho subió y bajó lentamente, lo que alivió un poco a la preocupada joven.

—¿Dekran haven ze?

Cinthya giró la cabeza hacia la fuente del extraño sonido que retumbó en sus oídos. La fina neblina se había disipado por la lluvia fría que caía sobre ellos.

Una gigante completamente desnuda los miraba con curiosidad desde las alturas.

—¿Mikron? ¿Mekah? ¡Dekarcha! —exclamó abriendo los ojos con asombro.

Cinthya se puso de pie sin poder creer lo que veía. Le parecía estar dentro de un sueño.

Hubo un poderoso estampido y una fuerte corriente de aire hizo que el vapor se arremolinaba alrededor de la giganta.

—¡Esques! ¡Medan kreg sanen tas! —los gritos sonaron poderosos en el recinto. Cinthya se tapó los oídos asustada por el atronador sonido.

Dos Meltran más aparecieron junto a la giganta desnuda. Estaban vestidas con trajes de combate y portaban armas largas.

—¿Dabra kuras? ¿Sa? —exclamó la Meltran señalando a Cinthya y a Matt

—¡Dekarcha! —exclamaron ambas al ver hacia donde señalaba.

Pero Cinthya había perdido el habla, fascinada por lo que estaba viendo.

La espuma que cubría el cuerpo de la Meltran se había lavado por efecto de la lluvia y la joven pudo apreciar aquello que colgaba entre las piernas de la giganta.

—Mu… ¿Muñequita de Minmay? —exclamó señalando aquello sorprendida.

Las tres Meltran se hecharon a reir con poderosas carcajadas, tan fuertes que el pequeño cuarto de baño (Pequeño en relación a un Zentradi al menos) pareció sacudirse con las poderosas carcajadas.

—Bienvenidos a la Flota Chatarra, Micrones. —dijo la Meltran con un fuerte acento poniéndose de cuclillas.

Cinthya se desvaneció unos segundos más tarde.